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LECCIÓN 4 – LA PERSONALIDAD DEL ESPÍRITU SANTO – PARA EL 28 DE ENERO DE 2017

01/21/2017 de Tony Garcia 12 comentarios

 

 



 

 

 



 

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Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía

Lección 4: Para el 28 de enero de 2017

LA PERSONALIDAD DEL ESPÍRITU SANTO

Sábado 21 de enero___________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 16:13; Romanos 8:14-16; 15:13; Juan 14:6; 17:17; Romanos 5:5.

PARA MEMORIZAR:

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26).

DEBIDO A QUE, A VECES, el Espíritu Santo es presentado en la Biblia en términos impersonales, tales como “viento” o “fuego”, algunos han concluido que es impersonal, una especie de poder divino. Según este punto de vista, el Espíritu Santo se asemeja más a una corriente eléctrica que nos da poder en vez de existir como un Ser personal. Sin embargo, la pregunta no es si se pueden esgrimir ciertos pasajes que denotan operaciones o influencias más impersonales del Espíritu Santo. La cuestión es si las Escrituras establecen positivamente su entidad como persona.

Sí, hay textos que lo hacen, y debemos tomarlos en consideración a fin de obtener una cuadro más completo de quién es el Espíritu Santo.



Esta semana aprenderemos más acerca de la personalidad del Espíritu Santo tal como se la describe en las Escrituras. Esta verdad nos ayudará a entender mejor el papel del Espíritu de Dios en nuestra vida. Y nos ayudará a obtener una comprensión más profunda de la importancia de la creencia en la personalidad del Espíritu Santo para nuestra vida espiritual. Solamente así podremos rendirle el amor, la reverencia, la confianza y la sumisión que él merece.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando la verdad llega a ser un principio permanente en nuestra vida, el alma renace, “no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre”. Este nuevo nacimiento es el resultado de haber recibido a Cristo como la Palabra de Dios. Cuando las verdades divinas son impresas sobre el corazón por el Espíritu Santo, se despiertan nuevos sentimientos, y las energías hasta entonces latentes son despertadas para cooperar con Dios.

Así sucedía con Pedro y sus condiscípulos. Cristo es el revelador de la verdad al mundo. Por él, la simiente incorruptible—la Palabra de Dios—fue sembrada en el corazón de los hombres. Pero muchas de las más preciosas lecciones del gran Maestro fueron habladas a quienes no las entendían. Cuando, después de su ascensión, el Espíritu Santo trajo sus enseñanzas a la memoria de los discípulos, se despertaron sus sentidos dormidos. El significado de esas verdades iluminó sus mentes como una nueva revelación, y la verdad, pura y sin adulteración, se hizo lugar. Entonces la maravillosa experiencia de la vida de Cristo llegó a ser suya. La Palabra dio testimonio por medio de ellos, los hombres de su elección, y proclamaron la importante verdad: “Y aquel Verbo [Palabra] fue hecho carne, y habitó entre nosotros… lleno de gracia y de verdad”. “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia” (Juan 1:14-16) (Los hechos de los apóstoles, p. 415).

Sé que debe ocasionarle mucho pesar el encontrarse sola para cumplir la Palabra. Pero ¿puedes saber, oh esposa, si tu vida consecuente, de fe y obediencia, no podrá reconquistar a tu esposo para la verdad? Presenta a tus amados hijos a Jesús. Con lenguaje sencillo, dirígeles las palabras de verdad. Cántales himnos agradables y atrayentes, que revelen el amor de Cristo. Lleva a tus hijos a Jesús, porque él ama a los pequeñuelos.

Consérvate animosa. No olvides que tienes un Consolador, el Espíritu Santo, a quien Cristo envió. Nunca estás sola. Si escuchas la voz que te habla ahora, si contestas sin dilación al que llama a la puerta de tu corazón: “Entra, Señor Jesús, para que cene contigo, y tú conmigo,” el Huésped celestial entrará. Habiendo en tu vida este elemento, del todo divino, tendrás paz y descanso (El hogar cristiano, p. 318).

Necesitamos la iluminación del Espíritu Santo para discernir las verdades de la Palabra de Dios. Las cosas hermosas del mundo natural no se ven hasta que el sol, disipando las tinieblas, las inunda con su luz. Así los tesoros de la Palabra de Dios no son apreciados hasta que no sean revelados por los brillantes rayos del Sol de Justicia.

El Espíritu Santo, enviado desde los cielos por la benevolencia del amor infinito toma las cosas de Dios y las revela a cada alma que tiene una fe implícita en Cristo. Por su poder, las verdades vitales de las cuales depende la salvación del alma son impresas en la mente, y el camino de la vida es hecho tan claro que nadie necesita errar en él. Mientras estudiamos las Escrituras, debemos orar para que la luz del Espíritu Santo brille sobre la Palabra, a fin de que veamos y apreciemos sus tesoros (Palabras de vida del gran Maestro, p. 84).

26

Domingo 22 de enero // Lección 4_________________________________



LA DESCRIPCIÓN DE JESÚS DEL ESPÍRITU SANTO

Lee Juan 16:13 y 14; 15:26 y 27; y 14:17 y 26. ¿Qué características sumamente personales atribuye Jesús al Espíritu Santo en estos pasajes? ¿Qué significa para ti que Jesús describa al Espíritu Santo como un ayudador o consolador (parakletos)?

Juan 16:13 y 14

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Juan 15:26 y 27

26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

27 Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.

Juan 14:17 y 26

17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Según Jesús, el Espíritu Santo guía, habla, oye, hace saber y glorifica (Juan 16:13, 14). El Espíritu Santo también enseña y nos ayuda a recordar (14:26). Habita en nosotros (14:17), testifica (15:24, 26) y convence (16:8). Estos atributos suenan más a acciones de una personalidad soberana que a una fuerza impersonal.



Lee Juan 14:16 al 18. ¿De qué manera se cumpliría la promesa de Jesús? ¿En qué sentido no serían dejados solos los discípulos?

Juan 14:16-18

16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

Jesús se preocupa por sus seguidores. No los dejará huérfanos. Él promete enviar al Espíritu Santo. Jesús aquí dice específicamente que enviará “otro ayudador”, o “consolador”. Las palabras que Jesús utiliza aquí son importantes. Él promete enviar otro ayudador. No un ayudador diferente. La palabra griega para “otro” es allos. En el idioma griego del Nuevo Testamento, allos indica que Cristo enviará a otro consolador que es numéricamente distinto pero del mismo carácter, es decir, Uno igual a él, Uno que tomará su lugar, Uno que continuará realizando su obra en nosotros y que es su representante.



Esta obra del Espíritu Santo es la de un ayudador o consolador. La Biblia aquí utiliza la palabra griega parakletos (Juan 14:16) para describir a alguien que es llamado para apoyar y ayudar, alguien que es llamado para prestar asistencia. Así como Jesús es una persona, el Espíritu Santo también lo es. Esta idea es sustentada por el hecho de que, a menudo, se asignan atributos personales al Espíritu Santo (ver Juan 14:26; 15:26; Hech. 15:28; Rom. 8:26; 1 Cor. 12:11; 1 Tim. 4:1).

¿Por qué es mucho más consolador saber que el Espíritu Santo es una persona en vez de una mera fuerza?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Juan 15:26 y 27

26Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. 27Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.

Entre uno de los errores que cometemos muy a menudo, es decir que Cristo nos envió al Espíritu Santo. En verdad no es así, tanto Jesucristo como el Espíritu Santo, vinieron a ésta tierra, enviados por el Padre.

En Juan 8 29 dice: “Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.”

Y en Juan 14 16, Jesucristo dice: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir”

Con estos llegamos a la conclusión, que tanto el Hijo como el Espíritu Santo, fueron enviados por el Padre, y los dos tenían la misión de enseñar, aunque de diferente manera, el final de la visita de ellos dos, fue y es enseñar al mundo.

Ellos enseñan al mundo, el pecado, el arrepentimiento, la confesión, la salvación, el reavivamiento, el amor del Padre, el Calvario, el camino, el perdón de los pecados, la vida terna.

Jesucristo fue enviado en el nombre del Padre y es el representante del Padre; El Espíritu Santo fue enviado en el nombre del Hijo, y él es el representante de Cristo en ésta tierra. La iglesia católica enseña que el papa es el representante de Dios en ésta tierra, pero en verdad el representante de Dios en ésta tierra es Cristo, y el representante de Cristo en ésta tierra es el Espíritu Santo.

El propósito de Jesucristo fue proveer al hombre una imagen mas clara del Padre; y el propósito del Espíritu Santo fue y es proveer al hombre una imagen mas clara de Jesucristo.

La duración de la misión de Cristo fue solamente por una corta temporada, la misión del Espíritu Santo es “para siempre”

El resultado de la obra de Cristo fue inconcluso, el resultado de la obra del Espíritu Santo será rotundo y completo, él enseñará al hombre completamente acerca del Padre y del Hijo.

18Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. 19Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. 20Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. 21Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. 22Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. 23El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece. 24Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre. 25Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.

 26Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.27Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.

Hay dos trabajos importantes que el Espíritu Santo realizaría aquí en la tierra; el primer trabajo es el trabajo de Consolador y el segundo trabajo es el trabajo de Maestro,.

Vamos a comentar un poco acerca del trabajo como Consolador.

Si leemos los versículos anteriores al versículo 26 y 27 que es el estudio de éste día, (arriba escritos) nos vamos a dar cuenta que Jesucristo les está hablando a los discípulos de cómo será el mundo de hostil para el cristianismo.

En esos versículos Jesucristo está profetizando a los discípulos que ellos sufrirían aborrecimientos, persecución y muerte, pero en medio de esa profecía negra y asustadora, Jesucristo hace brillar la luz de la esperanza en el corazón de sus discípulos, Jesucristo les dijo que en medio de todas esas aflicciones que el pueblo cristiano padecería por todas las edades, estaría presente un Consolador.

El mal trato que los judíos dieron a Jesús fue sin causa. Jesús nunca quebranto los mandamientos, Jesús nunca le hizo daño a su país ni tampoco a ninguno de sus ciudadanos. Lo contrario de eso, Jesús siempre se interesó por el bienestar de ellos, pero a pesar de todo, el pago de los judíos a Jesús, fue el repudio, el odio y la muerte.

¿Había alguna razón para odiar a Jesús?; ¿Le hizo algún daño Jesús al la humanidad?; ¿Por qué causa los judíos asesinaron a Jesús?; ¿Por qué causa los pecadores aun odian a Jesús?; ¿Por qué causa aun se menosprecia a Jesús? Ninguna de esas personas que repudian a Jesús puede dar una respuesta satisfactoria a éstas preguntas y quedar con una conciencia limpia.

 Ese mismo odio que tuvieron contra Jesús, también han tenido en contra de sus seguidores, no ha habido otra religión en el mundo, que halla sido mas odiada, perseguida y asesinada, como lo ha sido el cristianismo, y todo eso la mayoría de veces, como en el caso de Jesús; sin ninguna causa.

 Los discípulos estaban por enfrentar una terrible angustia y persecución, pero Jesús les ofrece rogar al Padre para que en medio del dolor y del sufrimiento ellos tuvieran un Consolador, un Campeón del cielo vestido también con una armadura del cielo, un Campeón que venía directamente a la tierra mandado de la oficina central del Padre, un Campeón que pondría en ellos una de las armas mas poderosas que siempre ha puesto a temblar al mundo entero, la cual se llama fe, un Campeón que mantendría de pie la causa de Cristo sin importar la oposición.

Por la presencia del Consolador los mártires pudieron cantar en la mazmorra, por la presencia del Consolador los discípulos pudieron repetir las promesas de Jesucristo en la hoguera, por la presencia del Consolador los mártires enfrentaron la muerte sin duda y sin temor.

El Espíritu Santo pondría en ellos la promesa, la fuerza y la resolución para vencer y conquistar al mundo, llevando de ésta manera en adelante el evangelio de Cristo y la salvación..

Si en nuestras vidas, somos inundados por los problemas, las tristezas, las aflicciones, las penas y el desaliento, es señal clara que el Consolador, no reside en nuestras vidas.

26Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Este versículo ha sido interpretado mal por ciertas religiones y también por cierto teólogos de alto renombre. Muchos han llegado a creer que el Espíritu Santo procede solamente del Padre, llegando a la conclusión que el Espíritu Santo es alguien totalmente independiente del Hijo.

Hay otros que han llegado a creer que hay varios Espíritus; la Biblia habla del Espíritu del Padre, también habla del Espíritu de Cristo, también habla del Espíritu de verdad, y el libro del Apocalipsis dice que son 7 Espíritus que provienen del Padre. En el caso del libro de Apocalipsis, el numero 7 no está hablando de cantidad sino de perfección, haciendo denotar la perfección que existe en el Espíritu Santo. Todos estos son implemente títulos que se le dan al Espíritu Santo, el Espíritu Santo es solamente uno, es una persona de la Deidad, de la misma manera que lo es el Padre y de la misma manera que lo es el Hijo.

Hay que recordar que al Padre también se le llama con títulos diferentes, pero quien tiene mas títulos de todos, es Jesucristo. Esto no los hace a ellos personas diferente o personas múltiples, solamente son títulos que se les han dado, o que ellos mismos han tomado, de acuerdo a la necesidad, o a las circunstancias, o por diferentes ocasiones.

“a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre”

El versículo tiene dos clausulas que necesitan ser leída juntas : “ # 1(a quien yo os enviaré) del Padre, el Espíritu de verdad, #2 (el cual procede del Padre)

Estas dos clausulas le dan poder al texto bíblico, denotando la Deidad del Espíritu Santo, la Deidad de Cristo, y por supuesto la Deidad del Padre.

En éste caso el texto no está hablando si el Espíritu Santo le pertenece al Padre o le pertenece al Hijo, el texto está hablando de la oficina donde se origina la orden para la venida del Espíritu Santo a ésta tierra; y esa orden se emite en la oficina central el cielo, la oficina que le pertenece al Padre.

Es de la oficina central del Padre, donde el Espíritu Santo comienza su viaje para trabajar en la tierra, y ese es un pedido directo del Hijo, hacia el Padre.

Debió ser muy impresionante contemplar al Hijo pidiendo al Padre que enviara al Espíritu Santo a la tierra, lo mismo de impresionante fue cuando el Padre le dio la orden al Espíritu Santo de venir a la tierra, lo mismo de impresionante tiene que haber sido ver partir al Espíritu Santo de la presencia del Padre y del Hijo, para venir a la tierra. Cada vez que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se reúnen para tomar una decisión, esa reunión se convierte en la reunión administrativa mas importante del universo.

Se nos dice constantemente que en el Nuevo Testamento nunca encontraremos la doctrina de la “trinidad” y en verdad no la encontramos en palabras, pero la encontramos en esencia.

El Padre es una persona, el Hijo es también una persona, y el Espíritu Santo es una persona.

Si el Espíritu Santo no es una persona, entonces hemos colocado un ídolo en las mismas puertas de nuestras iglesias cristianas.

Pero no es así, no tenemos a un ídolo, o a una cosa, o a una fuerza, como nuestro Dios; tenemos como Dios a personas; Dios Padre; Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, a ésta última persona lo conocemos como el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, El Espíritu de Cristo o el Espíritu de Verdad.

El Espíritu Santo arribó a la tierra oficialmente para comenzar su misión en el “día del Pentecostés” y estará con nosotros “para siempre”

26Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Ya hablamos del Espíritu Santo como Consolador, ahora vamos a comentar acerca del Espíritu Santo como Maestro.

Jesucristo describe al Espíritu Santo como un Maestro, o alguien que daría testimonio de Jesucristo, además Jesús describe al Espíritu Santo como “el Espíritu de Verdad”. Es decir que el Espíritu Santo es un Maestro y es un maestro verdadero. El mundo está lleno de maestros falsos, maestros mentirosos, maestros ignorantes y maestros negligente, no es el caso de nuestro Dios el Espíritu Santo, él es el Decano Facultativo de la oficina universal de la enseñanza, de la verdad y de la sabiduría.

No hay un verdadero conocimiento de Jesucristo, si el corazón del estudiante no es puro y consagrado. El sordo no puede escuchar la música, por lo tanto nunca la va a comprender, el ciego no puede observar la hermosura del arte, por lo tanto su espíritu nunca va a reverenciar una joya del arte.

 Si deseamos que el Espíritu Santo sea nuestro Maestro, tenemos que tener manos limpias y corazones puros, de otra manera toda demostración fanática de poseer luz divina que no está sellada con la pureza de manos y la pureza de corazón, es sencillamente una ilusión.

 Todos aquellos que se acercan a la verdad por curiosidad, por satisfacer su egoísmos, por contiendas, o por demostrar a otros su conocimiento bíblico, no son mas que intelectuales bíblicos de sangre fría. El intelectualismo de sangre fría, nunca puede forzar las hermosas puertas del formidable palacio donde Dios tiene resguardada la verdad, esas puertas solo se abren ante aquellos que se presentan con las manos limpias y con corazones contritos, humillados y puros.

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. (Juan 14)

El Espíritu Santo de acuerdo al primer texto del estudio de éste día era consolar y enseñar. De acuerdo al segundo texto en enseñar y hacernos recordar todo lo que hemos aprendido. El Espíritu Santo enseño “todas las cosas” a los discípulos, que los capacitó para llevar adelante la oficina apostólica de Jerusalén.

Otra de las promesas maravillosa de éste versículo, es el poder que el Espíritu Santo ejercerá en nuestras mentes para poder recordar todas las cosas que hemos aprendido. El Espíritu Santo nunca nos podrá hacer recordar aquellas cosas que nunca aprendimos.

“y os recordará todo lo que yo os he dicho. ”

Esta promesa que hizo Jesús, era sumamente importante para los discípulos, por que ellos tenían por delante la gran tarea de escribir la segunda mitad de la Biblia, es decir el Nuevo Testamento. Para el tiempo que ellos comenzaron a escribir el Nuevo Testamento, posiblemente la mayoría de cosas que dijo Jesús ya nos la recordarían, o posiblemente ya no las recordarían con la misma exactitud.

Pero la promesa del Espíritu Santo para ellos en recordarles todas las cosas que Jesús había dicho, esa promesa fue un sello de garantía para nosotros, una promesa que nos asegura que el Nuevo Testamento no es de invención humana, sino que son los sucesos vividos y palabras habladas por Jesús, que los discípulos plasmaron en el papel, con la formidable ayuda del Espíritu Santo quien es la persona encargada no solo de enseñarnos, sino también de hacernos recordar las cosas espirituales.

Gracias al Espíritu Santo, los discípulos pudieron escribir las doctrinas, los mandatos, las palabras y la vida de Jesús, que eran necesarias para la fundación de la iglesia y para la edificación de la religión cristiana por las siguientes generaciones hasta llegar al día de hoy.

En el reino de los cielos, Dios tiene miles de oficinas que atienden las necesidades del universo entero.

 A la caída del hombre, Dios tuvo que abrir muchas oficinas de emergencia, temporales y misteriosas para satisfacer las necesidades urgentes de un mundo en desgracia, muchas de esas oficinas son tan misteriosas que ni los mismos ángeles pueden comprender el trabajo que allí se realiza, ese trabajo solo lo comprende el Salvador que está salvando, y el pecador que está siendo redimido.

 Entres esas nuevas oficinas celestiales para la tierra encontramos dos de ellos que son bastantes misteriosas, complicadas y opuestas, esas oficinas son la oficina del olvido y la oficina del recuerdo.

 La oficina del olvido es una de las oficinas que ha traído las mas grandes alegrías al hombre. A ésta oficina se llevan millones y millones de pecados confesados y perdonados, Dios los hecha al fondo del mar y él dice que nunca mas se acordará de ellos. La oficina del olvido es una de las oficinas que mas alegría nos ha traído a usted y a mi.

 Pero hay una oficina opuesto a la oficina del olvido y es la oficina del recuerdo, donde el Espíritu Santo es el director y único y suficiente trabajador de ésta oficina. El es el único en el universo que se encarga de hacernos recordar las cosas espirituales que aprendemos y que nuestros pobres cerebros continuamente tienen la tendencia a olvidar.

 No hay duda alguna que hay mentes poderosas que tiene la capacidad de memorizar y recordar las cosas perfectamente por largo tiempo, esto también es un regalo de Dios. Pero el resto de nosotros con tristeza olvidamos hermosas cosas religiosas que aprendemos como himnos, pasajes de la escritura, impresiones, pensamientos, sentimientos, poemas y sermones, parece que cuando los aprendemos los gravamos con cinceles de hierro en nuestra mente, pero al pasar el tiempo los olvidamos completamente. Es precisamente en éste departamento donde se especializa el Espíritu Santo haciéndonos recordar todas las cosas religiosas que ya memorizamos.

 Muchas veces tenemos himnos o pasajes bíblicos que han estado adormitados en nuestras mentes, y de repente despiertan y los recordamos con una claridad admirable. Esa es la obra del Espíritu Santo.

 Otras veces hemos leído pasajes de la Biblia decenas de veces y en una de esas veces, esos pasajes nos revelan cosas admirables que antes no habíamos podido comprender; esa es también la obra del Espíritu Santo.

 También Dios nos habla por medio de las impresiones:

 Yo no soy una persona de ir a tocar puertas para dar estudios bíblicos, pero cierta vez, uno de esos hermanitos atrevidos me retó y me comprometió en público y no me tocó de otra que acompañar al hermanito en su talento de tocar puertas.

 Fuimos a un vecindario muy interesantes y el hermano me indicó que puerta a mi me tocaba ir a tocar. Toque a la puerta y salió un señor de unos 45 años de edad, se me quedó viendo profundamente por varios segundos, me dijo que no me fuera, cerró la puerta de un golpe y despareció como por un minuto.

 Cuando regresó a abrir la puerta, todos los que estaban en esa casa, ya estaban reunidos y sentados en la sala de la casa. Me invitaron a entrar, se sentía que había conmoción en ese hogar, se les notaba una alegría y curiosidad, me estaban viendo muy atentamente todos ellos y me estaban sonriendo.

 Sin duda alguna se habían equivocado conmigo y para evitar mas equivocaciones, yo fui directo con el señor de la casa y le dije: “He sido enviado a hablarles de la Palabra de Dios”

 Después de escuchar mis palabras, el hombre dio un sobresalto, que casi botó la silla donde estaba sentado y dijo: -¡El es!-

Yo medio asustado le dije: ¡No soy yo!; y el sonriente me dijo: ¡No hay duda alguna, lo recuerdo bien, y es usted!

 Sentándose el señor de la casa, me contó la siguiente historia: “Cuando yo era joven, yo era un pescador; cierto día me estaba ahogando y mientras mas luchaba, mas me hundía en las aguas. Ya casi inconsciente le rogué a Dios que me salvara con la promesa de seguirle, e inmediatamente sentí como que una mano me tomó, me subió hasta la superficie, y me llevó halado hasta la playa.

 Esa semana del incidente quedé tan impresionado por lo que había vivido, que comencé a preguntarle a Dios, como lo podía seguir. Una de esas noche Dios me dio un sueño, y en ese sueño Dios me mostró quien era la persona que me visitaría para hablarme de él. En ese pedacito de sueño yo lo vi a usted y sus palabras fueron: “He sido enviado a hablarle de la Palabra de Dios”

 Han pasado muchos años y llegué a creer que todo había sido casualidad, pero en éste momento me doy cuenta que aquel sueño fue una realidad, y fue Dios en verdad quien me salvó”

 No hay duda, el Espíritu Santo es Dios, y él nos recuerda y nos recordará todas las cosas espirituales que hemos aprendido, esto pasará especialmente en el último fuerte pregón y en la persecución. El Espíritu Santo nos recordará y nos indicará lo que tenemos que decir, cuando nos toque testificar por la causa de Cristo, ante los grandes y los fuertes de ésta tierra .

 Gracias a Dios por haber abierto la oficina del olvido, gracias a Dios por haber abierto la oficina del perdón, y gracias a Dios por haber abierto también la oficina del recuerdo. Gracias al Espíritu Santo por ser el director de la oficina del recuerdo. Posiblemente usted olvidará todo lo que aprende, pero no es así, a su debido tiempo, el Espíritu Santo nos recordará todas las cosas espirituales que hemos aprendido y la podremos usar de memoria.

 Por el momento llenemos nuestro maravilloso cofre de tesoros bíblicos, llegará el momento en que abriremos ese cofre lleno de riquezas, lo negociaremos en el mundo, y dará frutos de salvación, esto solo lo podrán hacer aquellos que son limpios de manos y puros de corazón.

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