Señoras y Señores



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Las referencias 'naturalistas' y sobre el carácter bisexual o andrógino de Dios, liga al Corpus a las creencias prejudeocristianas de la fertilidad o de la Naturaleza. El 'alma' relacionada con la inteligencia discursiva (y también con la razón y el pensamiento) se adelanta al concepto actual del psiquismo humano.

La idea del 'Artesano del Universo' hace recordar la idea masónica moderna del Gran Arquitecto del Universo (GADU), ratificando, una vez más, la filiación hermética de la francmasonería.

En cuanto a la Tabla de esmeralda, cuyo origen es preislámico, la más antigua referencia fue hallada en un escrito musulmán de Dyâbir Ibn Hayyân, correspondiente al siglo VIII, y su versión latina era conocida por Alberto Magno. 'Lo de abajo es igual a lo de arriba' y 'lo de arriba, igual a lo de abajo' (macro y microcosmos) indica la mutua dependencia entre lo activo y lo pasivo en el sentido de que la forma esencial no puede manifestarse sin la materia pasiva, y viceversa, la potencia pasiva puede sólo desarrollarse sólo gracias al polo opuesto, activo. Thelesma debe traducirse como 'maravilla'. Si bien esta página fue escrita entre VI y VIII d. C., es decir, posteriormente al Corpus, opino que debe formar parte de la compilación del texto alejandrino. No existen razones valederas para excluirlo.

En cuanto a que los dioses habitan sobre una montaña de Libia -según la referencia de Hermes en el Asclepios-, se trata de un nuevo mito antiguo, el lugar sagrado, el 'paraíso terrenal', una 'tierra de Luz', expresión que tomó fuerza con el Maniqueísmo y que aparece en toda la mitología desde la antigüedad: Hiperbórea, Salem, Shambala, Agartha, o es una isla, Avalon, Thule. Hay centros confesionales que la han representado en el curso histórico, Babilonia, Tebas, Jerusalén, Roma, Cuzco. Fue el Castillo de Montsegur, de los cátaros. Pero también en el mundo moderno el horizonte social de los utopistas habló de lugares paradisíacos: Utopía, Ciudad Sol, Icaria. Durante la Revolución Francesa de 1789, y las dos Comunas del siglo XIX, París cautivó a los revolucionarios del mundo y allí iban a morir por un ideal.

Los masones hablan de una 'Jerusalén celeste' o mítica, la que dicen construir por la labor que realizan en sus templos y por la acción que despliegan en la vida profana. El grado 19 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado tiene como título 'Príncipe de la Jerusalén Celeste' y eso se repite en casi todos los ritos: es la palabra de pase de los Caballeros del Arco Iris, lleva ese nombre en el grado 68 del Rito de Misraim; se denomina Príncipe de Jerusalén al trado 6 del Rito Primitivo de los Filadelfos de Narbona; era el grado 8 del Rito del Martinismo, 8 del Escocismo Reformado de Tschoudy, 16 del Rito de Heredom, 45 del Rito de Misraim; o Soberano Comendador de Jerusalén para el grado 27 del Rito Escocista y Prosélitos de Jerusalén para el grado 68 del denominado Capítulo Metropolitano.

Masonería y hermetismo

Sobre la relación entre hermetismo y masonería no existen dudas, aunque no fue mencionado en las Constituciones de Anderson. En el antiguo Manuscrito Cooke (circa 1400), existente en la Biblioteca Británica, se habla de Hermes y sus doctrinas como parte de la filosofía o doctrina masónica. En los párrafos 281-326 se sostiene que toda la sabiduría antediluviana fue escrita en dos grandes columnas. Después del diluvio de Noé, una de ellas habría sido descubierta por Pitágoras, y la otra por Hermes el Filósofo, los cuales se dedicaron a enseñar los textos allí grabados. Esto es similar a lo que enseñaba una leyenda egipcia, de la cual ya daba cuenta el historiador Manethon -según Cooke- vinculada también con Hermes.

Federico González, en su estudio Tradición hermética y masonería, sostiene que las columnas, u obeliscos asimilados a los pilares J.·. y B.·. (Jakim y Boaz) son las que sostienen el templo masónico -y a la vez permiten el acceso al mismo- y configuran los dos grandes principios que nutrirán a la Orden: el hermetismo y el pitagorismo. 'El hermetismo -dice González- que asegurará las protección del dios a través de la Filosofía, es decir del Conocimiento, y el pitagorismo que dará los elementos aritméticos y geométricos necesarios, que reclama el simbolismo constructivo; se debe considerar que ambas corrientes son directa o indirectamente de origen egipcio. Igualmente que esas dos columnas son las piernas de la Madre Logia, por las que es parido el Neófito, es decir por la sabiduría de Hermes, el gran iniciador, y por Pitágoras el instructor gnóstico'.

La más antigua Constitución masónica editada, la de Roberts publicada en Inglaterra en 1722 -anterior a la de Anderson- y que codificó antiguos usos y costumbres operativos del medioevo luego adoptados y desarrollados por la masonería especulativa o moderna, se menciona específicamente a Hermes, en la parte llamada 'Historia de los Francmasones'.

En el manuscrito Grand Lodge Nº 1 (1583) sólo subsistía la columna de Hermes y en el manuscrito Dumfries Nº 4 (circa 1710) parecía como 'maestro de la sabiduría'. Así también lo ha llamado el manuscrito Regius, descubierto por Haliwell en el Museo Británico en 1840 al que reprodujo J. G. Findel en la ya mencionada Historia General de la Francmasonería (1861), en su extensa primera parte que trata de los orígenes hasta 1717, aunque en él no se incluye a Pitágoras como hermeneuta que junto al mítico Hermes habrían descifrado los misterios que heredarán los masones. Se menciona, en cambio, a Euclides. Aquí debe recordarse que el teorema del triángulo rectángulo de Pitágoras fue enunciado en la proposición cuarenta y siete de Euclides.

Es cierto que la Constitución de Anderson no mencionó a Hermes, especialmente al Hermes Trismegisto griego (el Thot egipcio). El espíritu presbiteriano de la época y sus dogmas religiosos particulares produjeron este hecho negativo que no fue el único en el marco de la masonería orangista. Pero la masonería universal aceptó a Hermes de manera abrumadora en todo el mundo, en todos los ritos y en sus principales doctrinas y filiación histórico-ideológica. Agrega González, en el mismo trabajo citado: 'En verdad para el Hermetismo, anterior históricamente al Cristianismo, existe una Cosmogonía Perenne, manifestada por su filosofía y sus escritos, como para el masón -religioso o ateo- lo está en sus símbolos y ritos'.

No solo el hermetismo es el tema de abundantes planchas (escritos) y libros masónicos, e innumerables logias se denominan Hermes, sino que existen ritos y grados que llevan su nombre. Así hay un Rito llamado 'Los discípulos de Hermes'; otro el Rito Hermético de la Logia Madre Escocesa de Aviñón; Filósofo de Hermes es el título de un grado cuyo catecismo se encuentra en los archivos de la 'Logia de los amigos reunidos de San Luis'; Hermes Trismegisto es otro grado arcaico del que da cuenta el historiador y pensador masónico Ragón; Caballero Hermético es una jerarquía contenida en un manuscrito atribuido al masón Peuvret donde también se habla de otro grado denominado Tesoro Hermético que corresponde al 148 de la nomenclatura llamada de la Universidad, en donde existen otros como Filósofo Aprendiz Hermético, Intérprete Hermético, Gran Canciller Hermético, Gran Teósofo Hermético (correspondiente al grado 140), el Gran Hermes, entre otros. Igualmente en el Rito de Memphis el grado 40 de la serie Filosófica se apela al Sublime Filósofo Hermético, y el grado 77 (9ª. Serie) del denominado Capítulo Metropolitano es llamado Masón Hermético.

Es también interesante la relación de Hermes con el símbolo del gallo (que se encuentra presente en el cuarto de reflexiones o caverna iniciática de la masonería) símbolo solar que vigila, despierta y anuncia el nuevo día.

D. Ligou en su Dictionnaire de la franc-maçonnerie, dice: 'Citaremos una interpretación hermética hermética de algunos términos utilizados en el vocabulario masónico: Azufre (Venerable), Mercurio (1er. Vigilante), Sal (2º Vigilante), Fuego (Orador), Aire (Secretario), Agua (Hospitalario), Tierra (Tesorero). Se encuentran aquí los tres principios y los cuatro elementos de los alquimistas'.

La obra de Elías Ashmole

Elías Ashmole (1617-1692) es la figura fundamental del siglo XVII en la transformación de la masonería, tal vez más importante y decisiva en lo doctrinario que Anderson. Este pensador constituyó un punto de conexión entre el hermetismo antiguo y la masonería moderna. René Guénon reconoció sobre el papel de Ashmole: 'Pensamos, incluso, que se buscó en el siglo XVII, reconstituir a este respecto una tradición de la que ya una gran parte se había perdido'.

Ashmole publicó en 1650 su Fasciculus Chemicus, bajo el nombre de James Hasolle, donde presenta una traducción de textos latinos de Alquimia (entre ellos de Arthur Dee y Jean d'Espagnet), con una introducción. Dos años después edita el Theatrum chemicum britannicum, una colección de textos alquímicos ingleses en verso, que reúne muchas de las más importantes piezas producidas en ese país, y seis años después The way to bliss, a la par que trabaja en búsquedas documentales literarias como historiador y coleccionista, fondo documental, historiográfico, diarios personales, páginas doctrinarias y objetos diversos que forman parte hoy de la Universidad de Oxford. Los diarios de Ashmole han sido publicados con el título Elias Ashmole: His autobiographical and historical notes, his correspondence and other contemporary sources relating to his life and work.

Tanto en Londres como en Oxford realizó aportes doctrinarios diversos. Era anticuario, historiador, erudito en heráldica. Hijo de un talabartero, ocupó diversos cargos públicos en la corte de Charles II. Fue procurador (1638), capitán de caballería; heraldo de Windsor; comisionado (1644), inspector y contador de impuestos y director de la White Office. Pertenecía también a la Royal Society. En 1646 fue iniciado como masón en Warrington y en 1649 su casamiento con Lady Mainwaring lo colocó en una posición influyente que le permitió dedicarse sobre masonería y simbolismo y, paralelamente, continuar con su tarea de anticuario.

Fue tan importante su colección particular sobre cuestiones herméticas y otros temas similares que, en 1677, donó su gran colección de antigüedades con el objeto de organizar el Ashmoleam Museum, la primera institución británica de su clase, instalada en 1638 en un edificio especial. Posteriormente cedió su biblioteca sobre alquimia y otras materias afines a la Universidad de Oxford.

Ashmole fue amigo de los alquimistas William Lilly y George Wharton y habría recibido lecciones prácticas de W. Backhouse (1651). A. E. Waite sostuvo atinadamente que no existen más que fábulas sobre la pertenencia de Ashmole a una organización rosacruz. Pero la masonería sí le debe a este pensador inglés, nacido en Lichfield, los rituales que constituyeron representaciones eclécticas de los Misterios de la antigüedad y que fueron adoptados en 1717 por las logias londinenses aunque luego, Anderson, desde su óptica presbiteriana-confesional, haya tratado de diluirlos.

La base doctrinaria de la masonería, a la que perteneció Guénon, correspondió, principalmente, a la obra de Ashmole, y no al Pastor Anderson. Fue Ashmole quien enlazó la masonería de su época con las tradiciones antiguas, prejudeocristianas, que hoy recogen en general los diversos ritos. También influyó para que la Orden de la escuadra y el compás se considerara tributaria de la mitología que ha rodeado a las Órdenes de Caballería y al movimiento gnóstico-alquimista.

Emilio J. Corbiere / corbiere@uolsinectis.com.ar
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