Señoras y Señores



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Pero no solo los masones o místicos interesaban a los revolucionarios por sus ideas. Algunos de ellos como el taumaturgo Alphonse-Louis Constant, el célebre 'Eliphas Lévi', participó activamente de la primera Comuna parisina de 1848, alentó a la socialista y feminista peruana Flora Tristán y debatió con Etiénne Cabet sobre el socialismo y el comunismo. El socialista Anatole France se sintió atraído por personajes como el 'mago Papus', seudónimo del médico Gèrard Encausse, sobre quien dejó una interesante semblanza y reportaje y así pasó, sucesivamente, con otros jefes socialistas, como Jean Jaurés, miembro de la francmasonería, que visitó la Argentina y murió asesinado en 1914 por oponerse a la Guerra Mundial.

Guénon en su historia sobre la corriente teosofista de la señora Helena Petrova Blavatsky, investigó el origen del mito reencarnacionista y sus pesquisas lo llevaron a establecer que la idea tomó cuerpo entre 1830 y 1848 en los ambientes utopistas franceses. Antes, en la segunda mitad del siglo XVIII, sólo Teófilo Lessing, había formulado ideas reencarnacionistas. Fourier y Pierre Leroux quisieron explicar el origen de las desigualdades sociales como premios o castigos en existencias vividas anteriormente. Saint Simon también fue ganado por el misticismo y el denominado ocultismo francés del siglo XVIII y XIX. Fourier se contactó con Antoine Fabre d'Olivet, el gran esoterista francés, que denunció con frecuencia la excesiva credulidad del ocultismo.

Este socialismo utópico no era ateo; creía en el Dios de la Armonía, más próximo al Gran Relojero de los enciclopedistas o al Arquitecto del Universo de los textos herméticos y de los masones modernos.

Esteban Cabet, que publicó dos libros Viaje a Icaria y El Comunismo, acuñando por primera vez el término, habría pertenecido a la dirección de doce miembros de los Carbonarios. Fundó con sus amigos varias 'comunas' al estilo de los Falansterior fourieristas. Constantín Pecqueur constituyó la Sociedad Filadelfa, un socialismo utopista que proclamó: 'Filadelfos de todos los países, uníos'. Fue miembro del Gran Oriente de Francia.

En la primera mitad del siglo XIX, era enorme la cantidad de núcleos que reunían el socialismo utopista, el esoterismo, la masonería y el revolucionarismo social basado en el librepensamiento. Había expresiones políticas y otras reunían lo político con la masonería, como fue el caso de los Iluminados de Baviera. Competían las sociedades legitimistas y monárquicas como la Sociedad de los Francos Regenerados, la Sociedad de los Caballeros del Trópico con las sociedades revolucionarias republicanas. La caída de la Restauración permitió el desarrollo de los movimientos nacionales y sociales que convergieron en la Joven Europa. El revolucionario Blanqui fue carbonario, pero la sociedad más significativa fue la de los 'Iluminados de Baviera' creada algunas décadas antes, en 1776, por Adam Weishaupt. En Alemania fueron perseguidos y combatidos pero en Francia pudieron desarrollarse sin grandes contratiempos. Es probable que el conde de Mirabeau, Saint Just, Camile Desmoulins, Danton, Herbert y tal vez Marat, hayan pertenecido a esta sociedad. Curiosamente, los revolucionarios alemanes de 1919, tomaron como nombre el simbólico o pseudónimo de Adam Weishaupt, que fue el de 'Espartaco'. Los revolucionarios encabezados por Rosa Luxemburgo se denominaron espartaquistas y los principales destacamentos de obreros, intelectuales, empleados, periodistas y profesionales eran bávaros.

Marx en el campo de las ideas sociales y Guénon en el de la metafísica esotérica y hermética, terminaron de raíz con las confusiones, las fantasías, las deformaciones, los pseudoespiritualismos y las extravagancias utopistas y ocultistas. Es una lastima que Guénon nunca pudo publicar su estudio El error ocultista.

Una filosofía perenne

¿Cómo logró la masonería conservar en sus ritos y doctrinas el Culto a la Naturaleza? Fundamentalmente a través de tres corrientes: a) las concepciones de los filósofos antiguos, especialmente griegos; b) el denominado hermetismo y c) las corrientes idealistas, especialmente la de los místicos renacentistas y de los siglos XVII y XVIII. Parecería contradictorio a primera vista la búsqueda de una síntesis entre estas escuelas pero una lectura atenta de esas concepciones permite descubrir el centro de una cierta filosofía perenne de la cual los masones serían tributarios y en la que desaparecen las líneas divisorias.

Para tener una idea del plan de las concepciones herméticas y masónicas, me permito señalar a los filósofos materialistas jónicos (Heráclito, Anaximandro, Anaxímenes, Demócrito, Leucipo, Epícuro, entre otros, y sus continuadores latinos como Lucrecio). Pero no solo los atomistas y materialistas mecanicistas, sino también Pitágoras y su geometría sagrada. En el segundo rubro, el hermetismo, las doctrinas de los libros antiguos, como el Poimandrés, concepciones que venían de la Mesopotamia y Egipto, y fueron probablemente compiladas en Alejandría, y La Tabla de Esmeralda, que renovó posteriormente esta orientación. Parte de estas doctrinas herméticas se encuentran también en la gnosis judía, cristiana y musulmana sufí, en el neoplatonismo, en los renacentistas italianos (Giovanni Pico della Mirándola y los llamados humanistas), en la mística germana de Maese Eckhart, Suso, Tauler, Gaspar Schwenckfeld, Sebastián Frank, Paracelso, Valentín Weigel y en la Alquimia, Rogelio Bacon, Arnaldo de Vilanova, Raimundo Lulio, Sendivogius y en el último grupo, los místicos e idealistas de los siglos XVII y XVIII, especialmente Jacobo Böehme, Francis Bacon, René Descartes, Baruch Spinoza, Hölderlin, Scheling, Herder, Goethe, Lessing, Fichte hasta llegar a Hegel.

Hay, sin embargo, un punto de inflexión, o mejor dicho de conexión entre los antiguos y los modernos, entre las doctrinas herméticas y la filosofía y la ciencia moderna. Ello se debió a la fundamental obra escrita y a la actividad pública de Giordano Bruno, cuya valentía moral e intelectual pagó con un largo cautiverio, torturas y finalmente la muerte en la hoguera. Pero antes tengo que hacer una referencia al pensador y filósofo masónico Herder, que Peyret había leído. Herder exponente del mundo masónico de su tiempo y filósofo que desde el campo espiritualista, no olvidemos que era un pastor cristiano, va al encuentro del materialismo, como ocurrirá en el siglo XX con el eminente Pierre Teilhard de Chardin S. J. y anteriormente con Gassendi, aunque estos dos últimos, eran sacerdotes católicos, que si bien no pertenecieron a la masonería, no parece casual que el pensamiento teilhardiano fuera respetado hasta por los masones agnósticos o ateos y en las logias se difundiera el trabajo póstumo del jesuita, nunca editado, por los menos en castellano, titulado Lo Crístico.

Herder estaba obsesionado, como el teósofo Böehme, con la naturaleza, con la materia. Había sido influenciado por Kant. A partir de la materialidad configurada por los planetas, estrellas o cometas, se inicia una especie de regressus que, cuando no acaba en el punto de la creación postulado por la doctrina del big bang, termina en la materialidad cosmogónica de la nebulosa primordial, plasma hidrogénico o polvo estelar, como explicó Kant en 1755 (Naturgeschichte und Theorie des Himmels). De allí, Herder sostuvo que operando sobre esa materialidad contextualizada, era posible reconstruir, aplicando las leyes físicas convencionales, las diferencias de planetas, estrellas o cometas.

Los textos herméticos

Concluiré recordando algunos párrafos de los escritos herméticos y lo que quiero demostrar es que en aquellos textos alejandrinos, especialmente el Poimandrés y el Asclepios, sus compiladores reservaron las creencias antiguas, las salvaron de la destrucción total, concepciones luego denominadas paganas o heréticas por el cristianismo. En aquellas concepciones que pudieron reaparecer recién con el Renacimiento, es importante leer en ese sentido el libro El esoterismo de Dante, de René Guénon, es reservorio de concepciones actuales aunque la cultura académica y científica lo pretenda ignorar.

Panteísmo

'...todos los seres que existen, Asclepios, son en Dios, están producidos por Dios y dependen de lo alto, ya ejerzan su actividad por medio de los cuerpos, ya sean vivificados por medio de un soplo o ya reciban en sí lo que está muerto: es razonable que esto sea así. Y digo más: (Dios) no los contiene sino que, a decir verdad, Él es todos los seres'. (Tratados Herméticos, Poimandrés, Tratado IX, 9, 'Sobre la intelección y la sensación').

'Dios crea todas las cosas él sólo, por mediación suya, y todas las cosas son partes de Dios; y si todas ellas son parte de Dios, con toda seguridad Dios es todas las cosas. Así, creando todas las cosas, Dios se crea a sí mismo' (Tratados Herméticos, Poimandrés, Tratado XVI, 19, 'De Asclepios al Rey Amón. Definiciones').

'Al principio había Dios y hylé, que es como los griegos llaman a la materia. El soplo estaba con la materia, es más, estaba dentro de la materia...' (Libro II. Asclepios, IV. Las Causas Primeras, Dios, la materia, el soplo, 'a) Dios').

Devenir

'Hermes: Es el mundo, que es bello pero no es bueno. Está hecho de materia y es fácilmente afectado; el primero entre todos los pasibles está en segundo lugar en la secuencia de los seres y, en sí mismo, es incompleto: habiendo comenzado a ser, permanece siempre, subsiste en el devenir de las cualidades y cantidades, pues está en movimiento y todo movimiento de la materia es devenir (Libros Herméticos, Poimandrés, Tratado IX, 10, 'Sobre la intelección y la sensación').

'Todo el conjunto de la materia comenzó a existir, hijo mío, y fue'.

'La materia constituye el vaso del devenir, y el devenir no es sino el modo de actividad del Inengendrado y Preexistente, Dios. Al recibir el germen del devenir, la materia comenzó a ser' (Libro III. Fragmentos de Estobeo, Tratado IX, 1, 'De Hermes. Fragmentos de los discursos a Tat').

Tiempo

'El movimiento del mundo es la vida de la eternidad, y esta vida eterna es su lugar apropiado. Por ello el mundo no presentará jamás reposo ni podrá ser destruido, puesto que esa eternidad de vida le protege como un muro y, por así decirlo, lo encierra. Este mundo dispensa por sí mismo la vida a todos los seres contenidos en él, y es el lugar propio de todos los seres sometidos al gobierno divino bajo el Sol'.

'En cuanto al movimiento del mundo, es el resultado de una doble operación: por una parte, el mundo es vivificado desde el exterior por la eternidad, por otra parte vivifica a todos los seres contenidos en él, diversificando todas las cosas de acuerdo con el número y el tiempo fijados y determinados por la acción del Sol y el curso de los astros, habiendo sido prescrito el ciclo regular del tiempo por una ley divina' (Libro II. Asclepios, XI) El tiempo y la eternidad, 30, 'a) Oposición').

Movimiento

'...Así pues, aunque la eternidad sea estable, inmóvil y fija, puesto que el curso del tiempo, que es móvil, tiende siempre a la eternidad, y dado que este movimiento, según la ley del tiempo, es una revolución cíclica, la eternidad parece que está en movimiento a causa del tiempo, pues ella misma entra en el tiempo, en ese tiempo en el que todo es movimiento puede tener lugar. De esto resulta que la estabilidad de la eternidad comporta movimiento, y la movilidad del tiempo se vuelve estable por la inmutabilidad de la ley que rige su curso...' (Libro II. Asclepios, 31, 'b) Implicación').

'Por otra parte, lo que es movido, se mueve por la actividad del movimiento que mueve el Todo, pues la Naturaleza del Todo, abastece al Todo de dos movimientos: uno según la potencia propia de esa Naturaleza, el otro según la actividad. El uno penetra a través de la totalidad del mundo y se mantiene en su interior; el otro es coextensivo al mundo y lo envuelve por fuera; y estos dos movimientos van y vienen conjuntamente a través de todas las cosas' (Libro III. Fragmentos de Estobeo, Tratado XV, 1, 'De Hermes. Fragmento de los discursos a Amón').

'La Naturaleza del Todo, al hacer nacer a las cosas que tienden al ser, concede la facultad de hacer crecer a todo lo que nace, por una parte, sembrando sus propias semillas, por otra parte, teniendo a su disposición una materia móvil'.

'Una vez movida, la materia se calienta y se convierte en fuego y agua, el uno lleno de vigor y de fuerza, la otra pasiva; el fuego, al ser contrario al agua, seca una parte de ella y da lugar a la tierra, que flota sobre el agua; el agua continua siendo secada y separándose del agua, del fuego y de la tierra, y da lugar a un vapor: así nace el aire' (Libro III. Fragmento de Estobeo, Tratado XV, 2, 'De Hermes. Fragmento de los discursos a Amón').

Materia

'Tat: ¿Dios está en la materia, oh, padre?'

'Hermes: Supón, hijo mío, que la materia existiera separada de Dios, ¿a qué lugar la asignarías? ¿Acaso (la materia) es algo más que una masa confusa cuando no está trabajada? Y si es trabajada, ¿por quién lo es? Pues las energías que operan, ya lo hemos dicho, son partes de Dios. ¿Por quién son vivificados todos los seres vivos? ¿Por quién son inmortalizados los seres inmortales? ¿Quién produce el cambio en los seres cambiantes?'

'Ya hables de materia, o de cuerpo, o de sustancia, has de saber que todas estas cosas son en sí mismas energías de Dios: la materialidad es energía de la materia, la corporeidad, de los cuerpos, la sustancialidad, de la sustancia, y Dios es el Todo' (Tratados Herméticos, Poimandrés, Tratado XII, 22, 'De Hermes Trismegisto a Tat. Sobre el intelecto común').

'Ahora bien, los elementos, gracias a los cuales toda la materia ha tomado forma, son cuatro: el fuego, el agua, la tierra, el aire' (Libro II. Asclepios, I. Jerarquía y continuidad del mundo, 3, 'De Hermes Trismegisto. Libro sagrado dedicado a Asclepios').

'En cuanto a la hylé, es decir, en cuanto a la naturaleza material, y en cuanto al soplo, aunque sean manifiestamente inengendrados desde el principio, tienen en ellos el poder y la facultad natural de nacer y de engendrar, pues el principio de la generación es una de las propiedades de la materia; ésta posee en ella misma el poder y la capacidad esencial de concebir y traer al mundo; así pues, es capaz de engendrar por sí misma, sin la ayuda de ningún elemento extraño' (Libro II. Asclepios, IV. Las Causas Primeras, Dios, la materia, el soplo, 'b) La materia').

'En cuanto a la hylé, es decir, la materia, es el receptáculo de todas las cosas, en la que todos los seres están en movimiento, formando una masa aglutinada' (Libro II. Asclepios, 17, 'Retorno al tema: las tres Causas').

Evolución

'remodelándolos y transformando los unos en los otros en forma espiral; el cambio de los unos en los otros opera un intercambio constante de géneros en géneros y de especies en especies; en definitiva, ejerce sobre esta parte del mundo la misma actividad creadora que sobre los grandes cuerpos. Pues en todo cuerpo la duración es cambio: del cuerpo inmortal, un cambio sin disolución, del cuerpo mortal un cambio acompañado de disolución. Y ésta es precisamente la diferencia entre lo inmortal y lo mortal, y entre lo mortal y lo inmortal' (Tratados Herméticos, Poimandrés, Tratado XVI, 9, 'De Asclepios al Rey Amón. Definiciones').

Dialéctica

'...está la Heimarmené, que tras lanzar, por así decirlo así, la semilla, permite que se produzca, una después de otra, todas las razas de las cosas futuras; le sigue la Necesidad, que es la fuerza que impulsa a todas las cosas a alcanzar su término efectivo; y en tercer lugar está el Orden, que mantiene la conexión de todos los acontecimientos que han sido determinados por la Heimarmené y por la Necesidad. Así pues, la eternidad, que no tiene ni comienzo ni fin, determinada en la ley inmutable de su curso, cumple su revolución por un movimiento perpetuo, que nace sin fin y que, a su vez, debe morir en alguna de sus partes, aunque por el cambio de los momentos, la parte de ella que muere es la misma que renace...' (Libro II. Asclepios, XIII, El hombre creador de los dioses, 39, 'XIV) Heimarmené, Necesidad, Orden').

Dioses creados

'Volvamos al hombre y a la razón, don divino por el que el hombre ha recibido el nombre de animal racional. Lo que hasta ahora hemos dicho del hombre es por sí solo maravilloso, pero todas estas maravillas no valen lo que ésta: lo que causa admiración por encima de todas las cosas es que el hombre ha sido hecho capaz de descubrir la naturaleza de los dioses y de producirla' (Libro II. Asclepios, XIII, 37, 'El hombre creador de los dioses').

'...Aquél que dispensa la vida y que nosotros llamamos Júpiter, ocupa el lugar intermedio entre el cielo y la tierra. En cuanto a la tierra en sí misma y en cuanto al mar, se encuentran bajo el dominio de Júpiter Plutonius, que es el que nutre a todos los seres vivos mortales y que dan fruto. Así pues, las producciones del Sol, los árboles y la propia tierra deben su subsistencia a las virtudes activas de todos esos dioses. Pero hay aún otros dioses cuyas virtudes activas y operaciones se distribuyen a través de todo lo que existe. En cuanto a aquellos dioses cuyo dominio se ejerce sobre la tierra, un día serán restaurados y morarán en una ciudad en el último extremo de Egipto, una ciudad que será fundada en el lado del sol poniente, y donde afluirá, por tierra y por mar, toda la raza de los mortales'.

'Asclepios: Dime, ¡oh Trismegisto!, ¿dónde se encuentran ahora estos dioses de la tierra?'.

'Hermes: Habitan en una gran ciudad, sobre la montaña de Libia. Pero ya he hablado suficientemente sobre esto' (Libro II. Asclepios, 'b) Repartición del mundo entre los dioses').

Fecundidad

'Dios contiene en él todas las cosas y está repleto de la fecundidad de los dos sexos, siempre fecundo por su propia voluntad, infanta siempre todo aquello que decide procrear. Su voluntad es toda bondad, y esta bondad que existe en todos los seres surge naturalmente de la divinidad de Dios, para que todos los seres sean como son y como han sido, y para que aquellos que existirán posean la facultad de reproducirse. Que en estos términos, ¡oh Asclepios!, te sea transmitida la doctrina sobre las causas y el modo de la producción de todos los seres' (Libro II. Asclepios, VI) Causas y modo de la producción de todos los seres, 20, 'a) Fecundidad del Dios creador').

'¡Oh Trismegisto! ¿Quieres decir que Dios contiene en sí los dos sexos?'

'Hermes: Sí Asclepios, y no sólo Dios, sino también todos los seres animados e inanimados. No puede ser que ninguno de los seres que existen sea infecundo, pues si a todos los seres que existen en el presente se les quita la fecundidad, las razas actuales no podrán ser para siempre. En cuanto a mí, yo declaro que en la naturaleza de los seres también está la facultad de sentir y engendrar, y que conserva todas las razas que alguna vez alcanzaron el ser'.

'Así es, ambos sexos están repletos de fuerza procreadora, y la conjunción de los dos sexos o, mejor, su unión, puede ser llamada con justicia Eros o Venus, o con ambos nombres a la vez: y esto es algo que sobrepasa el entendimiento'.

'Por ello ten bien presente en tu espíritu, como la verdad más cierta y más evidente, que este gran soberano de toda la naturaleza, Dios, ha inventado y acordado para todos los seres el misterio de la reproducción eterna, con todo los seres el misterio de la reproducción eterna, con todo lo que ésta conlleva de afecto, gozo, con todo lo que ésta conlleva de afecto, gozo, alegría, deseo y amor, don de Dios'.

'Este sería el lugar apropiado para decir con cuánta fuerza nos atañe este misterio si cada uno de vosotros, al examinarse a sí mismo, no lo supiera por sus más íntimos sentimientos. Pues si consideras ese momento supremo y, por el tratamiento reiterado, percibes el momento en el que cada naturaleza influye en la otra su semilla, verás cuán rápidamente es amparada por la otra encerrándola en sí misma, y en este momento puedes constatar que por la mezcla entre ambas naturalezas la hembra adquiere el vigor del macho, y el macho se suspende en una femenina languidez...' (Libro II. Asclepios, 21, 'b) Fecundidad de los seres creados').

Psiquis

'Existen pues la sustancia, la razón, el pensamiento y la inteligencia discursiva; en relación con la inteligencia discursiva, se encuentran la opinión y la sensación. La razón se relaciona con la sustancia, el pensamiento se manifiesta a través de la razón, y la razón se mezcla con la inteligencia discursiva; estos cuatro, se interpretan y dan lugar a una forma única que es la forma del alma. En relación con la inteligencia discursiva del alma se encuentran la opinión y la sensación que, no obstante, no son constantes' (Libro III. Fragmentos de Estobeo, Tratado XVIII, 1, 'De Hermes').

Artesano del Universo

'mientras el Artesano del Universo persistió en su rechazo, la Ignorancia envolvió al mundo entero. Pero cuando decidió revelarse tal como es, inspiró a los dioses arrebatos amorosos, y distribuyó generosamente en sus inteligencias la luz que mantenía en su seno, para que a partir de entonces tuviesen el deseo de buscar, el deseo de encontrar y, aún más, el deseo de lograr' (Libro III. Fragmentos de Estobeo, Tratado XXIII, 4, 'Fragmento del libro sagrado intitulado hija o pupila del mundo').

Tabla de esmeralda

'Es verdad, sin mentira, cierto y muy verdadero: lo que está abajo es como lo que está arriba y lo que está arriba es como lo que está abajo para hacer los milagros de una sola cosa, y así como todas las cosas han sido y han venido de uno por mediación de uno, así todas las cosas han nacido de esta cosa única por adaptación'.

'El Sol es su padre, la Luna es su madre, el viento la ha llevado en su seno, la tierra es su nodriza; el padre de todo, el Thelesma de todo el mundo, está aquí; su fuerza y potencia serán completas si es convertido en tierra'.

'Separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo espeso, suavemente y con gran industria; subirá de la tierra al cielo y de nuevo bajará a la tierra: de este modo recibe la fuerza de las cosas superiores e inferiores'.

'Por este medio tendrás la gloria de todo el mundo y toda oscuridad se alejará de ti. Es la fuerza fuerte de toda fuerza, pues vencerá toda cosa sutil y penetrará toda cosa sólida. Así fue creado el mundo. De esto se harán y surgirán admirables adaptaciones cuyo medio está aquí'.

'Por eso ha sido llamado Hermes Trismegisto, porque poseo las tres partes de la sabiduría de todo el mundo. Lo que he dicho de la Operación del Sol está cumplido y acabado' ('Tabula smaragdina', Corpus Hermeticum, Obras Completas, recopilación y notas, por Santiago Jubany i Closas).

Los autores del Corpus y de la Tabla de esmeralda, consolidaron o codificaron parte de la literatura hermética ya que, el hermetismo o Hermética, es un campo mucho más amplio que abarca desde las religiones mistéricas y las creencias antiguas hasta diversas producciones posteriores.

'Dios se crea a sí mismo', funda el panteísmo hermético en desmedro del deismo. Es notable, en los textos transcriptos precedentemente, el concepto de devenir y movimiento de la materia. Ya vimos las ideas de Jacobo Böehme hablará en el siglo XVI. La evolución no es, para el Corpus, lineal, sino que se produce por 'el cambio de los momentos', preanunciando la idea de la dialéctica, la idea de ciclos. En cuanto a los 'dioses creados' hay un profundo sentido antropológico, y se sostiene que 'el hombre es el creador de los dioses' como lo afirmarán los entonces jóvenes hegelianos Ludwig Feuerbach y Marx, diecinueve siglos después.
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