Sentencia t-691/12



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297 Expediente, tercer cuaderno, folios 252 a 261. Comunicación del Director del Centro de Bienestar Institucional de la Universidad Distrital, Francisco José de Caldas. A la reunión asistieron 14 personas, entre ellas, profesores, estudiantes, trabajadores del cuerpo administrativo e incluso una egresada de la Universidad.

298 Expediente, tercer cuaderno, folios 252 a 261.

299 Expediente, tercer cuaderno, folios 252 a 261.

300 Expediente, tercer cuaderno, folios 252 a 261.

301 Expediente, tercer cuaderno, folios 267 a 289.

302 El profesor Alfonso Murillo Leal fue exonerado por considerar “[…] los disciplinados […] informaron que no solicitaron asesoría jurídica alguna al profesional Murillo Leal.” Expediente, tercer cuaderno, folio 284.

303 Expediente, tercer cuaderno, folios 221 a 250.

304 Expediente, tercer cuaderno, folio 228.

305 Dice al respecto: “[…] Es claro que la Decana suministró información irreal del promedio acumulado de Heiler Ledezma diciendo que el estudiante contaba en ese momento con un promedio acumulado de 2,81 siendo que en la realidad la Oficina Asesora de Sistemas reportó que el estudiante contaba en ese momento con un promedio acumulado de 3,28 número que aunque tampoco describe finalmente el desempeño real del estudiante, está muy lejos del 2,81 afirmado por la Decana bajo la gravedad de juramento a los Juzgados Civiles. || […] es evidente […] que la idea del rector en lo argumentado, es desdibujar ante ustedes la gran imagen con que cuenta el estudiante en la Universidad, al igual que lo hizo la Decana ante las juezas de primera y segunda instancia.” Expediente, tercer cuaderno, folios 224 y 225.

306 Expediente, tercer cuaderno, folio 223.

307 Dice la comunicación: “Yo, Paterson Steven Rodríguez Chaparro […] actuando en nombre propio, por medio del presente escrito, pongo en su conocimiento que en las aulas de Ingeniería en Telecomunicaciones ha habido hechos racistas ocurridos a lo largo del año 2010. || Los hechos están relacionados con el uso descontextualizado de sarcasmos, burlas y remedos en clase de la mencionada ingeniería, con el uso de frases racistas como: negro, negrero, esclavo, amo, latigazos, etc.” Expediente, tercer cuaderno, folio 245.

308 Expediente, tercer cuaderno, folios 136 a 138.

309 Al respecto dijo la intervención: “Inicialmente, consideramos importante hacer precisiones conceptuales frente al tema del racismo y sus diferentes forma de manifestación. Partimos contrarrestando una de las críticas más comunes que se hace al abordar el tema del racismo y que es la inexistencia de la raza como categoría biológica. Si bien es cierto, la existencia de la raza está totalmente desvirtuada en el mundo de las ciencias naturales, en las ciencias sociales la idea de raza constituye una categoría de análisis, pues, muy a pesar de que la inexistencia de ésta está probada, existen conductas sociales plenamente identificables al interior de las sociedades consistentes en la racialización de determinados colectivos. En este sentido el racismo debe entenderse como un fenómeno social, que perpetúa imaginarios de subalternidad de ciertos grupos humanos y que se materializa en conductas humanas que por lo general vulneran los derechos fundamentales de las víctimas. || Otro punto que nos parece importante para la discusión, es que exista un consenso al identificar en la conducta racista la producción de un daño antijurídico. Para entender este punto expondremos una tipología del racismo, enumerando formas en que éste se manifiesta en una sociedad que a través de la historia ha venido sofisticando sus formas y en consecuencia, hace más difícil su identificación. El profesor Agustin Lao-Montes en sus estudios hace una diferenciación de los tipos de racismo, identificando los siguientes: (i) el estructural, que se traduce en la marginalización económica y desvalorización de las memorias y saberes de los hombres y mujeres descendientes de africanos, lo que se conoce también como racismo epistémico; (ii) el institucional, que se evidencia en la subrepresentación en las instancias de poder político y la mayor dificultad de acceso al sistema educativo, servicios públicos y mercados de trabajo y (iii) el racismo como experiencia cotidiana, que son las barreras sociales a las que se debe enfrentar una persona racializada, las cuales son de muy fácil control ya que estas injusticias suelen interpretarse como conductas normales, y no intencionales dejándolas pasar comúnmente por alto.”

310 Expediente, tercer cuaderno, folios 145 a 159.

311 Este Observatorio está conformado, además, por el Proceso de Comunidades Negras (PCN), el Programa de Justicia Global y Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes. La intervención fue presentada por Rodrigo Uprimny Yepes, Paula Alejandra Rangel Garzón, Luz María Sánchez Duque y Eliana Fernanda Antonio Rosero.

312 Expediente, tercer cuaderno, folios 175 a 193. La organización DeJuSticia tiene a disposición pública, en línea, copia de la versión completa de su intervención en el presente proceso. [ http://www.dejusticia.org/index.php?x=0&modo=interna&tema=antidiscriminacion&litigio=48&lang=es ]

313 La intervención precisa los criterios en los siguientes términos: “i. Difusión en ejercicio de la relación de poder derivada de la actividad docente || Si bien es cierto que el discurso de un docente en el ámbito de su actividad goza de una protección reforzada en tanto involucra el ejercicio de los derechos fundamentales de libertad de cátedra y de expresión, también es cierto que el docente expone su discurso desde una posición de poder, lo cual impone un mayor grado de responsabilidad frente a lo dicho. Esta posición de poder está definida por un reconocimiento cultural en virtud del cual el docente es visto como el legítimo portador de un conocimiento que debe ser impartido en los escenarios académicos, de tal modo que el alumnado está receptivo a sus mensajes y a apropiar lo que de él venga. || Ahora bien, dado que el mayor grado de influencia del discurso se deriva de esta posición de poder, es indispensable que la transmisión del mensaje discriminatorio se haga en ejercicio de la relación de poder derivada de las actividades docentes y no como un comentario entre

particulares, fuera de la relación profesor- estudiante. || ii. Impertinencia en la explicación del tema Para que el comentario que haga el docente se considere discriminatorio debe ser innecesario e impertinente para la explicación del tema de clase. Es decir, si el docente debe hacer referencia a una diferencia racial para claridad del auditorio, esta debe guardar una estrecha relación con el asunto a tratar y debe ser indispensable para enriquecer la explicación; en caso de no tener coherencia argumentativa, puede considerarse un discurso discriminatorio. || iii. Profundización de la segregación racial || El comentario debe tener un contenido que de por sí cree un trato desigual, es decir, que tenga la capacidad de crear una diferencia por la condición racial, que resulte injustificada. El fondo de la afirmación debe entonces conducir a acentuar una segregación racial. || iv. Motivación por el odio o prejuicios sociales || Es discriminatorio un discurso docente cuando está cargado de sentimientos de odio hacia las personas de un determinado origen racial. Igualmente, cuando refleja prejuicios sociales que no hacen parte de una estructura argumentativa, sino de simples juicios personales que ante cualquier circunstancia imponen un mensaje violento. La violencia y el odio son elementos subjetivos que se le imprimen a un discurso, pero que son reconocibles según el lenguaje y el mensaje que se transmita. || Las anteriores características pueden determinar la existencia de un discurso discriminatorio en el contexto de una afirmación que hace un docente en el marco de su actividad. Por otro lado, vale la pena resaltar que basta con una sola ocasión para determinar la existencia de la discriminación, pero la reiteración de los pronunciamientos del docente debe ser un factor de mayor alerta.”



314 En las consideraciones de la presente sentencia se hará referencia a las medidas propuestas en ésta y en las demás intervenciones.

315 Con relación al diagnóstico general la intervención había indicado lo siguiente: “[…] Las personas

afrodescendientes han sido tradicionalmente vulneradas en sus derechos. A través del tiempo han cambiado las formas de la segregación racial, pero después de tan fuertes y constantes exclusiones, siguen existiendo rasgos de discriminación de diversas maneras. Antes, las mismas normas negaban los derechos en razón de la condición racial o étnica; ahora, el derecho ha dejado de reproducir, en alguna medida, esos modelos de discriminación, pero no por ello puede afirmarse que existe una inclusión total de las comunidades pues persisten otros factores que mantienen la discriminación racial. || Colombia ha incorporado a su normatividad diferentes instrumentos internacionales que protegen a las minorías étnicas e impulsan la protección de sus derechos a través de la imposición de obligaciones al Estado. […] || Sin embargo, lo cierto es que no se ha cumplido cabalmente con lo que dispone la Convención. […] || […] || El mito de la igualdad racial impone la dificultad más grande en la construcción de un Estado democrático, participativo e incluyente, en tanto no hace frente a las barreras invisibles que existen en la sociedad y que dificultan una igualdad real y efectiva para las minorías étnicas. No en vano, los informes demuestran las condiciones diferenciales que existen entre



afrocolombianos y mestizos en términos de educación, vivienda, acceso a la justicia, representación política.”

316 Brown v. Board of Education.
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