Sentencia t-691/12



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211 Copia del reporte de investigación del profesor Vacca González, aportada por la intervención del profesor Yaroslav José Chavarrio Alvarado. Expediente, tercer cuaderno, folios 72 a 86.

212 No se entrega copia de los mensajes de correo enviados por los estudiantes, sino un archivo de texto en el cual fueron puestos juntos y editados todos los mensajes.

213 Ni en las copias de los mensajes remitidas por el profesor Yaroslav José Chavarrio Alvarado [Expediente, tercer cuaderno, folios 79 a 86] ni en las copias remitidas por el Rector de la Universidad Distrital, Francisco José de Caldas, Inocencio Bahamón Calderón [Expediente, tercer cuaderno folios 93 a 102].

214 Ver Auto de admisión de la demanda, oficio de comunicación y comunicación postal a folios 96 a 98 del tercer cuaderno del expediente.

215 Expediente, segundo cuaderno.

216 La Sala de Revisión omite los nombres de los estudiantes declarantes. La investigación estudiantil debe ser transparente y abierta a los miembros de la comunidad, y las pruebas aportadas al presente proceso están a disposición de las partes y personas con interés dentro de la causa. Pero ello como medida de protección a los procesos educativos de formación, no se incluirá dentro de la presente sentencia el nombre de las personas, estudiantes de la clase, que escribieron los mensajes.

217 Aportados junto con la intervención del profesor Yaroslav José Chavarrio Alvarado. Expediente, tercer cuaderno, folios 72 a 86.

218 Aportados junto con la intervención del profesor Yaroslav José Chavarrio Alvarado. Expediente, tercer cuaderno, folios 72 a 86.

WordReference, ni Wikipedia, ni que-significa.com.

219 Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española. Versión en línea, 2012: [http://lema.rae.es/drae/?val=negrear].

220 Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española. “[…] 3. intr. Bol. Cortejar a varias mujeres al mismo tiempo. || 4. intr. Bol. Ir de farra, buscando aventuras amorosas. || 5. intr. Bol. Dicho de un taxista: Trabajar ilegalmente por las noches sin tener licencia.” Versión en línea, 2012: [http://lema.rae.es/drae/?val=negrear].

221 Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española. Versión en línea, 2012: [http://lema.rae.es/drae/?val=negrear].

222 “Negro [2]: Voz procedente del término latino niger, nigra, nigrum que emplearon desde muy antiguo los romanos para designar lo que, en su concepto de época, no tenía color ni luz, como el carbón y la boca de un túnel. – Posteriormente se creyó que el negro era un color más. […]”Triana y Antorveza, Humberto (2005) Léxico Documentado para la historia del negro en América, (Siglos XV-XIX). Tomo VI: N-O. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2005. Pag. 105.

223 Triana y Antorveza, Humberto (2005) Léxico Documentado para la historia del negro en América, (Siglos XV-XIX). Tomo VI: N-O. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2005. En el mismo sentido, en el mismo texto: “[Negro] […] Persona cuyo color de la piel es oscuro por razón de la proporción de melanina en sus pigmentos, con un arco de matices variantes desde el color achocolatado oscuro hasta uno próximo al del carbón de leña, pero con tonalidades azules o rojizas desviadas de los reflejos sanguíneos. […].”

224 Continúa el texto: “El negro africano tenía un precio especial, como mercancía importada, en el cual se incluían así mismo los gastos de captura o compra y su traslado a América. Además, se les atribuía notoria superioridad física y mayor destreza frente al criollo y al indio. Según los traficantes de la época, cada grupo étnico presentaba algunas cualidades y características somáticas específicas, lo cual influía muchísimo en el mercado esclavista: así, por ejemplo, los de Angola era muy apreciados por su complexión y notoria habilidad, los Arará valían mucho por su notable educación y se decía que los de Mozambique era amables e inteligentes, aunque muy débiles […]. A medida que pasaron los años, el número de esclavos criollos resultó superior al de los traídos de África, que cada vez valían más.” Triana y Antorveza, Humberto (2005) Léxico Documentado para la historia del negro en América, (Siglos XV-XIX). Tomo VI: N-O. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2005.

225 Ver Triana y Antorveza, Humberto (2005) Léxico Documentado para la historia del negro en América, (Siglos XV-XIX). Tomo VI: N-O. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2005. Pag., 117. Según las Siete Partidas “Servidumbre es postura e establecimiento, que fizieron antiguamente las gentes, por la qual los omes que eran naturalmente libres se fazen siervos: e se meten a señorio de otro, contra razón de natura.” Ley I, Título XXI, Partida IV.

226 “Esclavo: Nombre que sustituyó al antiguo de siervo o persona que estaba bajo el dominio y voluntad de otra. – Los esclavos se obtenían, en la antigüedad, principalmente entre los prisioneros de guerra y así lo reconocía el derecho de gentes de la época. Al organizarse el tráfico en América, los esclavos se conseguían por compra, suponiendo erróneamente que en África eran ‘rescatados’ de la esclavitud en que se encontraban, a causa de las guerras tribales, pero ello no fue sino la excepción. Existía una verdadera organización y acuerdo, entre europeos y jefes tribales, para secuestrar a los negros en forma permanente e injusta. En América el esclavo fue, de preferencia, el negro traído del África. Algunos de sus derechos humanos fueron reconocidos, al menos legalmente, por la tradición jurídica española. Sin embargo, en la práctica fue considerado como un semoviente o, las más de las veces, como cosa. || […] || El nombre de los esclavos [eslavos] (pueblo de la cepa indoeuropea al este de Europa), se ha generalizado con la más lastimosa significación: esclavo, pg. escravo, fr. escalve, it. schiavo, ingl. slave, holand. slaaf, alt.al. sklave, etc. En diversas guerras fueron hechos prisioneros en gran número, de modo que al latín el nombre saclavus entró ya como sinónimo de cautivo. (Restrepo, 1974, 110).”

227 Triana y Antorveza, Humberto (2005) Léxico Documentado para la historia del negro en América, (Siglos XV-XIX). Tomo VI: N-O. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2005. Di Triana y Antorveza, Humberto (2005) Léxico Documentado para la historia del negro en América, (Siglos XV-XIX). Tomo VI: N-O. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2005. Se dice al respecto: “Bajo el Título de Carolino Código Negro se preparó un borrador en 1784, que luego fue presentado al supremo Gobierno en 1785. Luego de larga demora y numerosas y grandes alteraciones en la Corte, se preparó la Real Cédula de 1789, que no pudo ser puesta en la práctica por oposición en América de los grandes hacendados, al afirmar que la metrópoli no conocía las verdaderas necesidades de sus colonias y por lo tanto no podía legislar con acierto acerca del estado civil y político del a que, en algunas posesiones, era población preponderante. […]” Pag., 118.

228 “Esclavitud: Condición de una persona privada de la libertad y de su capacidad de obrar a su antojo y voluntad. – Jurídicamente el esclavo era propiedad privada del amo y estaba sujeto a su voluntad. La esclavitud se heredaba por las madres esclava, aun siendo el padre libre y daba estigma de infamia. Como institución, la esclavitud nació desde muy antiguo. La de los africanos negros fue particularmente incentivada por los europeos y los árabes. La esclavitud como comercio se desarrolló a raíz del Descubrimiento, llegando a ser una de las actividades más rentables, explotada por los portugueses, holandeses, ingleses y franceses particularmente. […]” Triana y Antorveza, Humberto (2002) Léxico Documentado para la historia del negro en América, (Siglos XV-XIX). Tomo III: D-G. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2002.

229 “Esclavitud Voluntaria: Figura que intentó restablecer la esclavitud en México en 1865, consistente en la renuncia a la libertad de un negro, blanco o mestizo en favor de un patrón, durante un plazo determinado, en el cual aquél tenía obligación de alimentar, vestir y pagarle cierta cantidad de dinero al esclavo voluntario. En las Antillas y otros lugares de la América hispana también se discutió ampliamente sobre el asunto. En México se intentó durante el gobierno de Maximiliano de Habsburgo (Gálvez Jiménez, 1995). La tríada de ‘chinos’ a algunos países resultó ser el exponente concreto de dicha modalidad.” Triana y Antorveza, Humberto (2002) Léxico Documentado para la historia del negro en América, (Siglos XV-XIX). Tomo III: D-G. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2002.

230 Existen países como Mauritania en los cuales aún existen prácticas esclavistas. La esclavitud se penalizó hace tan sólo unos años (2007). Sobre como el fin de la legalización de la esclavitud no ha sido el fin de la esclavitud en la práctica puede verse, por ejemplo, Bales, Kevi (2007) Ending Slavery. University of California Press. 2007

231 Triana y Antorveza, Humberto (2005) Léxico Documentado para la historia del negro en América, (Siglos XV-XIX). Tomo VI: N-O. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2005. El concepto de negranza es dado así: “Conjunto o muchedumbre de negros. || Referente al espíritu negro. – Expresión del interior de Colombia. Sinónimo de negrería, negrerío, negredumbre.”

232 Triana y Antorveza, Humberto (2005) Léxico Documentado para la historia del negro en América, (Siglos XV-XIX). Tomo VI: N-O. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2005.

233 Triana y Antorveza, Humberto (2005) Léxico Documentado para la historia del negro en América, (Siglos XV-XIX). Tomo VI: N-O. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2005.

234 ‘Negrera: Expresión que se usaba en Veracruz (México) para referirse a un conjunto o grupo de negros.’ Triana y Antorveza, Humberto (2005) Léxico Documentado para la historia del negro en América, (Siglos XV-XIX). Tomo VI: N-O. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2005.

235 Por ejemplo, ‘negreada’ se usaba para denominar la comparsa del carnaval del pueblo mexicano de El Coyolillo en el estado de Veracruz, que duró hasta mediados del siglo XX. Consistía en un grupo de personas disfrazadas con máscaras zoomórficas que marchaban y bailaban bajo la conducción de un capitán (personaje tiznado y sin careta) que portaba una espada o un ‘charrión’ como símbolo de autoridad. Triana y Antorveza, Humberto (2005) Léxico Documentado para la historia del negro en América, (Siglos XV-XIX). Tomo VI: N-O. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2005.

236 Triana y Antorveza, Humberto (2005) Léxico Documentado para la historia del negro en América, (Siglos XV-XIX). Tomo VI: N-O. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2005. Pag., 123.

237 Intervención del profesor Yaroslav José Chavarrio Alvarado. Expediente, tercer cuaderno, folios 72 a 86. Según el profesor se debía entender lo siguiente por discriminación: “[…] la discriminación como un acto arbitrario dirigido a perjudicar a una persona o grupo tales, con base principalmente en estereotipos o prejuicios sociales casi siempre ajenos a la voluntad de las mismas, como raza, sexo, nacionalidad, etc. Este es el concepto que básicamente nos da la pauta para dirimir el conflicto aquí planteado […]”

238 Intervención de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.

239 Intervención del profesor Juan de Dios Mosquera dentro del proceso de la referencia. Expediente, tercer cuaderno, folios 56 a 71.

240 Intervención del profesor Juan de Dios Mosquera dentro del proceso de la referencia. Expediente, tercer cuaderno, folios 56 a 71.

241 Intervención del profesor Yaroslav José Chavarrio Alvarado. Expediente, tercer cuaderno, folios 72 a 86.

242 Recomendación General N° 29 (2002); ‘Relativa a la discriminación basada en la ascendencia’, Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial.

243 Corte Constitucional, sentencia T-856 de 2003 (MP Marco Gerardo Monroy Cabra).

244 Copia de la comunicación remitida al Consejo curricular, el 28 de abril de 2010. Expediente, cuaderno principal, folio 28.

245 Como se dijo previamente, por ejemplo, en el contexto de un experimento sociológico o antropológico en el cual, sin someter a una situación que afecte desproporcionadamente a una persona, se le insulte para saber cuál es la reacción de los demás miembros de la comunidad frente a tal ataque. Al respecto ver, entre otros, el programa que sobre discriminación racial hizo el espacio informativo Séptimo Día.

246 Recomendación General N° 14 (1993); ‘La definición de discriminación’, Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial.

247 Expediente, primer cuaderno, folios 116 a 128.

248 El Rector de la Universidad indicó en su participación ante la Sala de Revisión: “[…] nuestra Institución tiene como principios rectores la no discriminación a personas, por carácter y razones de sexo, origen nacional, lengua, religión, opinión política o religiosa, ni étnica y con el único propósito que se acogen nuestros estatutos y que la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, nos rige, de acuerdo con la Ley 30 de 1992, art 69 del Estatuto Superior.”

249 Reconoce, entre otras cosas, que (i) “[…] el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia constituyen una negación de los principios de igualdad y no discriminación […]”; (ii) “[…] la tarea de formación, investigación y proyección social de nuestro proyectos curriculares, se desarrollan en una época en que la globalización y la tecnología deben contribuir a llevar a la práctica el concepto de una comunidad académica basada en la igualdad, la dignidad y la solidaridad y la realización de una auténtica igualdad de oportunidades y de trato para todos los integrantes de la misma”; (iii) “la diversidad cultural es un valioso elemento para el adelanto y el bienestar de nuestra comunidad académica, y debe valorarse, disfrutarse, aceptarse auténticamente y adoptarse como característica permanente que enriquece nuestras acciones universitarias.”; (iv) “los afrodescendientes han sido durante siglos víctimas del racismo, y que por ello debe afirmarse que deben ser tratados con equidad y respeto de su dignidad, y que no deben sufrir discriminación de ningún tipo en esta Universidad.”; (v) “los aportes de la comunidad afrodescendiente a la identidad distrital y nacional, a la educación, la ciencia y la tecnología, son significativos y que enhorabuena esta facultad tiene el privilegio de acoger algunos docentes y estudiantes que pertenecen a ella.”; (vi) “la comunidad académica de la Facultad Tecnológica ha tradicionalmente levantado las mejores y dignas ideas libertarias y de rechazo ante cualquier brote de intolerancia de cualquier nivel y sentido, pero que no se debe dejar de ahondar en estos ideales porque el hecho de que así sea, no indica que se dejen de presentar incidentes desafortunados.” Comunicación de mayo 28 de 2010, dirigida al Consejo curricular por Harold Vacca González, miembro del mismo (Expediente, cuaderno principal, folios 37 y ss).

250 Copia de la comunicación remitida al Consejo curricular, el 28 de abril de 2010. Expediente, cuaderno principal, folio 28.

251 Copia de la comunicación remitida por el Consejo curricular después del 7 de mayo de 2010. Expediente, cuaderno principal, folio 30.

252 Comunicación de mayo 28 de 2010, dirigida al Consejo curricular por Harold Vacca González, miembro del mismo (Expediente, cuaderno principal, folios 37 y ss).

253 Comunicación de mayo 28 de 2010, dirigida al Consejo curricular por Harold Vacca González, miembro del mismo (Expediente, cuaderno principal, folios 37 y ss).

254 Comunicación de mayo 28 de 2010, dirigida al Consejo curricular por Harold Vacca González, miembro del mismo (Expediente, cuaderno principal, folios 37 y ss).

255 Comunicación de mayo 28 de 2010, dirigida al Consejo curricular por Harold Vacca González, miembro del mismo (Expediente, cuaderno principal, folios 37 y ss).

256 Comunicación de mayo 28 de 2010, dirigida al Consejo curricular por Harold Vacca González, miembro del mismo (Expediente, cuaderno principal, folios 37 y ss).

257 Comunicación de mayo 28 de 2010, dirigida al Consejo curricular por Harold Vacca González, miembro del mismo (Expediente, cuaderno principal, folios 37 y ss).

258 Sobre la ejercicio del derecho de defensa y la modificación del pliego de cargos en un caso en que la Corte concedió el amparo del debido proceso a un alumno de la Escuela Naval “Almirante Padilla”, se señaló que “aunque parezca obvio, es importante señalar que el proceso disciplinario se sustenta en el principio de publicidad, porque “sólo de esta manera el acusado puede conocer oportunamente los cargos que se le imputan y los hechos en que éstos se basan” (Sentencia T-301/96). Sobre el particular es necesario definir si la modificación del pliego de cargos en un proceso disciplinario, cuando esa figura existe, supone la violación del principio de publicidad y con ello el derecho de defensa. || “Al respecto, la Sala observa que la controversia fue resuelta en la sentencia C-1076 de 2001, MP. Clara Inés Vargas, al analizar la constitucionalidad de varias disposiciones de la Ley 734 de 2002, donde la Corte concluyó que una modificación de esa naturaleza resulta compatible con el ordenamiento constitucional, siempre y cuando se respete plenamente el ejercicio del derecho de contradicción, en especial mediante la solicitud y práctica de nuevas pruebas. || “De esta manera, en materia disciplinaria es posible hacer una variación a los cargos durante el trámite del proceso, pero ello no excluye el deber de garantizar en su integridad el derecho de defensa. Lo que no es de recibo es que el implicado sea sorprendido con la inclusión de nuevas acusaciones a última hora, pues el diseño de su defensa podría verse ostensiblemente afectado.”. Cfr. Corte Constitucional, Sentencia T-391/03.

259 Corte Constitucional, sentencia T-662 de 2003 (MP Jaime Córdoba Triviño). En este caso se decidió, entre otras cosas, que la entidad accionada no vulneró el derecho fundamental al debido proceso del actor al adelantar el proceso mediante el cual se le había impuesto una sanción.

260 Corte Constitucional, sentencia T-1099 de 2003 (MP Marco Gerardo Monroy Cabra); las Sala tuteló los derechos de un estudiante de secundaria al debido proceso y ordenó que se rehiciera la actuación procesal adelantada en su contra, entre otras decisiones.

261 Las decisiones de la Personería de Bogotá fueron sancionar al docente que investigó los hechos, sin seguir el debido proceso que se establece en los reglamentos para el efecto, y al docente y administrativo que avaló la conclusión del informe de concluir que no se dio el acto discriminatorio denunciado, pero a la vez, que no era necesario hacer la investigación solicitada para llegar a tal conclusión.

262 Ver por ejemplo, la sentencia T-760 de 2008 (MP Manuel José Cepeda Espinosa).

263 En tal ocasión la Corte Constitucional decidió, entre otras cosas, lo siguiente: “En el asunto bajo examen de la Sala es necesario garantizar el derecho a la verdad e impedir que en el futuro niños y niñas como Daniel Felipe tengan que morir cuando existen medios para prevenir que ello suceda. Cierto es que ninguna medida de protección podrá volver a la vida al niño Daniel Felipe Rivera. Ahora bien, ni la madre, ni la sociedad colombiana, han de verse forzadas a convivir con “el silencio, la indiferencia y el olvido. ”Si no queremos que esta lamentable situación se repita, resulta imprescindible conocer lo que ha acontecido y de esta manera poder acordar las medidas orientadas a impedir que una circunstancia denigrante de la dignidad humana que repercute de manera clara en el orden social, considerado en su conjunto, vuelva a suceder.”

La Sala ordenó varias medidas, entre ellas algunas de carácter simbólico a la entidad encargada de asegurar el acceso a los servicios de salud del accionante, Ordenó que se colgara una placa en “la entrada de todas las Clínicas de SaludCoop EPS en Colombia en las que destaque de manera clara y expresa la obligación […] de proteger en todo momento los derechos constitucionales de las niñas y de los niños y, especialmente, sus derechos constitucionales a la salud y a la vida en condiciones de calidad y de dignidad”. Ordenó crear un sistema para financiar una beca anual, por diez años, con el nombre de Daniel Felipe Rivera, destinada a beneficiar estudios en temas relacionados con urgencias infantiles y, finalmente, establecer un protocolo para atender urgencias médicas infantiles (MP. Humberto Sierra Porto).



264 Por ejemplo: Corte Constitucional, sentencia T-493 de 1992 (MP José Gregorio Hernández Galindo). Se revocó la decisión de instancia de tutelar el derecho a la libertad de cátedra, aunque se reconocía la imposibilidad de tomar una medida de protección de fondo. La sala dijo al respecto: “Entiende la Corte que la revocatoria del fallo ahora revisado no podrá hacerse efectiva en su integridad, debido a que cuando se notifique la presente sentencia, los estudiantes ya habrán cursado las materias canceladas, en virtud de la decisión del juez de tutela; sin embargo, se hace necesario el pronunciamiento de ésta Corporación, no solo en cumplimiento de lo dispuesto por la Carta Política y el Decreto 2591 de 1991, sobre la revisión eventual de los fallos relativos a acciones de tutela, sino además con el objeto de precisar algunos conceptos en desarrollo del magisterio moral y la pedagogía constitucional que están a cargo de esta Corte.” || Ver también: Corte Constitucional, sentencia T-345 de 2002 (MP Manuel José Cepeda Espinosa). En este caso el Rector de la Universidad acusada había informado que, el accionante, luego de conocer el fallo de primera instancia en el que se le negaron sus pretensiones, acató la orden del juez, por lo que cumplió los requerimientos de la Universidad y obtuvo su grado en administración de empresas. Por lo tanto la Sala, pese a que revocó el fallo de instancia y tuteló el derecho del accionante, no impartió ninguna orden en el caso concre­to y declaró la carencia de objeto. No obstante, previno a las autoridades universitarias para que, en el futuro, otros estudiantes no sean colocados en una situación contraria al goce efectivo del derecho fundamental a la libertad de conciencia.
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