Sentencia numero veinte



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SENTENCIA NUMERO VEINTE

En la ciudad de Concordia, Provincia de Entre Ríos, a los once días del mes de marzo de dos mil dieciseis, la señora Vocal del Tribunal de Juicio y Apelaciones, Dra. CAROLINA LOPEZ BERNIS, procede a dictar sentencia, en estos autos caratulados: "P., S. M. S/ LESIONES GRAVES CALIFICADAS-AMENAZAS REITERADAS" Expte. N° 3550, de acuerdo al sorteo practicado cuyo informe luce a fs. 5.



Durante el debate que acaba de finalizar intervino la Dra. Eugenia Ester Molina en representación del Ministerio Fiscal, el imputado S. M. P. y en ejercicio de la Defensa técnica, la Sra. Defensora de Pobres y Menores Dra. María Del Luján Giorgio.

La Fiscalía, al concretar su alegato de clausura acusatorio, -coincidente con el discurso de apertura, donde presentó el caso al Tribunal al iniciarse la audiencia de debate-, consideró que se ha acreditado sin lugar a dudas que el imputado P. es el autor material del delito de Lesiones Graves Calificadas por el Vínculo en contexto de violencia de género y Amenazas reiteradas, tal lo previsto por los arts. 90, 92 que remite al art. 80 incs.1° y 11° y 149 del CP. Sostuvo que se acreditó fehacientemente que P. estaba casado con la víctima con quien tiene en común tres hijos menores y que convivían en su domicilio en la ciudad de Federal. Destacó que se acreditó con total certeza el hecho ocurrido el 5 de mayo de 2014 que le fue atribuído. Valoró que la víctima es esposa del imputado, como así también la diferencia física entre ambos. Analizó la declaración prestada por el imputado, alegó que se concluye de la misma que el hecho existió y que como lo afirmaran la psicóloga y el psiquiatra, P. trata de minimizar el hecho, demuestra su actitud manipuladora y agresiva. Valoró que el imputado ni siquiera en esta instancia acepta su responsabilidad, que por el contrario y de manera inverosímil trata de justificar. Sostuvo que esa declaración constituye prácticamente una confesión, que resulta impensable su declaración respecto a que por la fuerza de ella le rozó el pecho con los puños. Adujo que P. utilizando violencia, en este caso como en otras innumerables veces, provocó la fractura de la sexta y séptima costilla en su esposa y hematomas varios en la cara y tórax, lesiones sin duda graves tal como surgen de los informes médicos. Que mientras la agredía además la amenazaba. Que luego de sucedido el hecho no mostró compasión, por el contrario se mostró enojado y reiteró las amenazas. Que se demostró además que el imputado agredió y amenazó con anterioridad en reiteradas oportunidades a la víctima quien radicó sendas denuncias por violencia familiar conforme surge de las copias del expediente judicial acompañadas. Valoró además que surge de dichas piezas que sus hijos le tenían temor y las patologías que presentaban producto de la situación de violencia crónica que se vivía. Consideró que todo ello constituye un contexto de violencia de género, de modo que el hecho atribuído queda atrapado en las previsiones del art. 92 que remite al art. 80 inc.11. Alegó que el imputado llevó a cabo el hecho aprovechándose de la situación de vulnerabilidad de su esposa, provocó en la misma una grave afectación física fracturándole intencional y dolosamente las costillas, sabiendo que L. era su esposa. Calificó de desgarradores los testimonios brindados por la víctima y sus hijos. Sostuvo que la declaración de L. es conteste con la versión que le dio al funcionario policial, al médico forense y al personal que la atendió en el hospital tal como surge de la historia clínica. Que sin dudas fue P. quien la golpeó y la fracturó. Destacó que si bien la víctima es la única testigo presencial, el Tribunal deberá valorar que el hecho en ese contexto de violencia se produce puertas adentro, que el hombre busca y espera que la mujer esté sola para agredirla. Que la declaración de la víctima adquiere relevancia fundamental y deberá ser analizada en conjunto con el resto de la prueba. Calificó su testimonio como coherente, creíble, verosímil y persistente. Citó jurisprudencia respecto de la valoración de la testimonial de la víctima y el contexto en que se produce la agresión.

Indicó que el imputado durante más de veinte años fue sometiendo a su víctima, a quien degradó humilló y amenazó reiteradamente, inclusive con arma, y que de milagro no resultó su muerte. Que las fracturas de las costillas podría haber lesionado un órgano interno. Valoró luego la versión brindada por los testigos Silveyra y Orruma; el informe de novedad donde se plasmó la versión aportada por la víctima a poco de haber sucedido el hecho. Computó además el acta de inspección ocular y el croquis del lugar del hecho. Valoró las testimoniales de los niños M., M. y B. a las que calificó de fundamentales. Que es inaceptable que P. no haya hecho otra cosa que maltratar a los niños. Analizó luego las declaraciones prestadas por la psicóloga y el psiquiatra, valoró que aportan datos en relación a la personalidad de P. y a la situación de L.. Peticionó para el imputado P. la pena de tres años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo, en virtud de las características del hecho y el vínculo que lo unía a la víctima. Añadió que la conducta imputada ha sido corroborada como típica y antijurídica. Que la culpabilidad y la materialidad del hecho han sido acreditados. Indicó que la pena es razonable, justa y ajustada al hecho, teniendo en cuenta las pautas del art. 40 del CP. Valoró además el bien jurídico protegido, la naturaleza de la acción y la extensión del daño, que conmovió la paz familiar llevándolo a extremos intolerables. Indicó también que el imputado ha obrado sin causa alguna que justifique su accionar, que era plenamente conciente de sus actos, los que reiteró en muchas oportunidades, por lo que en el caso no existen atenuantes y por el contrario las situaciones a merituar constituyen todas agravantes. Alegó que si bien el imputado carece de antecedentes penales ha demostrado un desprecio por la salud, la vida y la libertad de otras personas

En ejercicio de la Defensa técnica, la Dra. Giorgio, sostuvo que los dichos y la denuncia de la víctima coexisten con un informe médico, consideró que de ahí en más todas las declaraciones testimoniales producidas en el plenario son testimonios de oídas del primer relato de la víctima. Indicó que por otro lado su defendido, aún en contra de su sugerencia técnica, ha prestado declaración negando particularmente el acaecimiento del hecho por el cual resultara la víctima con las fracturas descriptas. Que sin perjuicio de ello será tarea del Tribunal dilucidar si puede o no arribar a la certeza necesaria sobre la autoría de esa materialidad acabadamente comprobada y remover así el valladar de la presunción de inocencia. Sostuvo que si se supera ese estadío, a su criterio consideró inacreditada la calificación legal que se ha conferido, alegando que el art.90 contempla supuestos taxativos, que no permite abarcar situaciones análogas o ambiguas; que no se está ante el supuesto de una debilitación permanente en la salud, de un sentido, ni tampoco que se haya puesto en peligro la vida de la víctima, sino en el supuesto que se la hubiera inutilizado para el trabajo por más de un mes. Consideró que no se suple esa acreditación con la declaración del médico forense, quien declaró que no debían normalmente quedarle repercusiones definitivas en la salud, ni tampoco que el diagnóstico sea una fórmula legal sino que es más bien una prognosis; declaró además que así como suelen desaparecer los hematomas visibles a los 21 días las fracturas suelen encallarse a los 45 días, pero en ninguno de los dos casos deviene automáticamente que la inhabilidad laboral fue de más de un mes para un trabajo. Destacó que ni siquiera se esbozó a qué trabajo se dedicaba, que cree que era ama de casa. Que la carga de la prueba es del órgano acusador y el Tribunal no podría suplir esa negligencia o falta de precisión con informes médicos que a su criterio no atacan ese punto. Sostuvo que mientras rija el principio in dubio pro reo, de raigambre constitucional, no podría válidamente concluirse que, si no se ha acreditado fehacientemente que una persona que salió de alta a los dos días haya sido inhabilitada para el trabajo por más de un mes, la situación encuadra en las lesiones graves calificadas.

Invocó los principios del debido proceso, la defensa en juicio y los principios procesales que rigen la materia, y consideró que se debe permanecer en el orden de las lesiones leves calificadas. Sostuvo por otra parte que la imputación de amenazas reiteradas adolece de imprecisión, analizó que la Fiscalía hizo una disquisición en las dos figuras penales atribuidas. Adujo que si bien es cierto que los testigos refirieron situaciones en las que el padre profería frases amenazantes, la imputación legal por un delito debe ser clara precisa circunstanciada y contundente, de manera que le permita al imputado defenderse y proveer a las pruebas que corresponda siendo necesaria hasta la fecha y no bastando una fórmula general que diga reiteradas o en concurso real. Añadió que podría haberse elegido uno, dos o varios sucesos, que para que fuera una imputación autónoma se debió encuadrarlos describirlos e imputarlos. Citó el fallo del STJER "Pacayut". Entendió que la prescripción legal no se ha superado por la descripción de amenazas reiteradas, que la amenaza es el presagio de un mal grave e inminente pero debe ser analizada en caso para que la entidad de la misma implique que se encuadre o no en la tipicidad. Destacó que si ha sido revelado como un sujeto violento que todos los días se expresara de esa manera sería un delito autónomo todos los días o es una manera agresiva e inadecuada de expresarse que no implica que vaya a cumplir el mal que aquí siquiera se ha descripto. Alegó que esas conductas, y ello en base a la coherencia que la Defensa Oficial trata de mantener, puede consistir en un contexto de violencia familiar pero de ninguna manera considerarse un delito autónomo.

Consideró en relación a la pena peticionada, que si la calificación se modificara por la que propicia la Defensa -lesiones leves calificadas en contexto de violencia familiar- su defendido estuvo un mes en prisión preventiva, por lo que sostuvo que el mínimo legal daría para que esa pena se tuviera por compurgada. En subsidio para el supuesto que el Tribunal no comparta su postura, alegó que tampoco hay razones para apartarse de la condicionalidad de la pena, que si bien el código penal no la prevé como regla, que lo cierto es que los Tribunales a diario cuando el monto no supera los tres años de pena, pueden ser de ejecución condicional, siendo extraño si no hay otro elemento u otra calificante, se transforme en prisión efectiva. Sostuvo que debe valorarse no solo la carencia de antecedentes, sino también el hecho de que desde que su defendido fue puesto en libertad en el 2014 no molestó más a la víctima lo que fue corroborado por ésta, y cumplió las medidas de coerción que le fueron impuestas. Propició por ello para el caso que el Tribunal estime que le corresponde una condena, que la misma sea bajo la modalidad condicional y con el cumplimiento de las normas de conducta que al Tribunal le parezcan apropiadas.

Seguidamente la Sra. Fiscal, en uso del derecho a réplica consideró en primer término inaceptable el planteo respecto de la entidad de las lesiones, alegando que las mismas fueron probadas, conllevaron un tiempo de curación de más de 45 días según depusieron los médicos, siendo inaceptable la divagación que hace la defensa en cuanto a que se trata de lesiones leves porque no existió inhabilidad laboral. Añadió que si se admite ese extremo se llegaría a la situación en que cualquier ama de casa como no trabaja podría ser lesionada de cualquier modo y se seguiría admitiendo que son lesiones leves. Adujo que ello no admite ningún tipo de consideración. Sostuvo en relación a las imprecisiones que alega la Defensa que el imputado acabadamente conoció el hecho y pudo ejercer su derecho de defensa desde la declaración de imputado en la IPP -incorporada en el debate- y en el plenario. Que aún poniéndonos en el supuesto más desfavorable y el Tribunal entendiera que no se acreditó la reiteración de amenazas, las del 5 de mayo fueron debidamente probadas. Indicó que no se pueden justificar los hechos de los que fue autor P., de la fecha indicada como así tampoco los hechos y situaciones de violencia, diciendo que el imputado con su personalidad agresiva tenía una manera de expresarse que no permitiera sostener que llevara a cabo sus amenazas siendo ello claramente inaceptable. Que nadie puede conducirse y legalmente aceptarse que se amenace a los demás que les diga que los va a matar, que se utilice un arma. Consideró finalmente que la pena peticionada por la Fiscalía es más que justa y proporcionada al hecho investigado, que el art. 92 prevé en el caso de las lesiones graves una pena mínima de tres años. Que se trata de un hecho de lesiones graves doblemente calificadas, por el inc.1 y el 11, lo que hace pensar en superar el mínimo de la pena prevista, que a ello se debe adicionar el delito de amenazas reiteradas que a su criterio se han probado. Añadió que la pena debe ser de cumplimiento efectivo, ya que el código de fondo lo prevé como regla debiendo justificarse la aplicación condicional, que a su criterio no existe ningún presupuesto que permita justificar la pena de aplicación condicional y en segundo término porque supera el monto previsto para que sea en esa modalidad. Reiteró finalmente su pedido de pena.

Acto seguido la Sra. Defensora de Pobres y Menores expresó que no dijo que las lesiones no fueron probadas, sino que no se acreditó que las mismas hayan incapacitado para cualquier trabajo, no solo de ama de casa ya que le consta que la ley es amplia en ese sentido. Añadió que a su criterio las lesiones graves no fueron acreditadas sino que fue una prognosis, un pronóstico que demandarían 45 días. Que por otra parte las amenazas del 5 de mayo que refiere la Fiscalía no fueron descriptas en la imputación, es decir si hubo un cuchillo no se lo imputó de eso, se lo imputó vagamente de amenazas reiteradas. Añadió que ninguno de los chicos se refirió a esas amenazas, que aún cuando no fueron descriptas son imposibles de acreditar porque solo se cuenta con los dichos de la víctima. Que de hecho la víctima también relató un abuso sexual y ese hecho no fue imputado, estimó que con el mismo criterio de falta de acreditación. Que por tanto las amenazas debieron seguir la suerte de no haber sido referidas como figura autónoma -por no haber podido ser acreditadas- o haberse descripto acabadamente las circunstancias de modo tiempo y lugar. Sostuvo por otra parte que en ningún momento justificó que el accionar violento de su defendido pudiera dejar de concebirse como amenaza, sino que la falta de enmarque legal hace que las amenazas puedan llegar a ser atípicas. Reiteró que el mínimo en abstracto de la pena permite la condicionalidad.  

Las generales del imputado son: S. M. P., (a) "Cacho", argentino, casado, jornalero, instruido, nacido en Estación Yuquerí, Concordia, el 15/9/1973, de 43 años de edad, DNI Nº ...., hijo de A. P. y S. L. Z., domiciliado en calle ... de la ciudad de Concordia.

La suscripta se plantea las siguientes cuestiones cuestiones a resolver. PRIMERA: ¿Se encuentra probada la materialidad del hecho y la autoría del imputado en el evento que le fuera intimado?. SEGUNDA: En caso afirmativo, ¿debe responder como autor penalmente responsable de tal hecho ilícito?.TERCERA: En su caso, ¿qué pena corresponde aplicar y qué resolución cabe en lo referente a las costas del juicio ?.

A LA PRIMERA CUESTION PLANTEADA, LA DRA. LOPEZ BERNIS, dijo: Al iniciarse la audiencia y en oportunidad del alegato de apertura, la Dra Eugenia Ester Molina, en representación del Ministerio Fiscal, atribuyó al encartado el hecho relatado en el auto de remisión de la causa a juicio, que es el mismo que le hizo conocer el Tribunal en la audiencia de debate y es el siguiente: "Haber agredido a su esposa, P. A. L., propinándole golpes de puño en el cuerpo causándole fractura de 6ta y 7ma costilla, hematomas varios en la cara y tórax, lesiones que surgen del informe médico y revisten el carácter de graves. Mientras la agredía con golpes la amenazaba diciéndole que si gritaba la mataría. La agresión ocurrió el 5/5/2014 en horas de la mañana, en circunstancias en que P. se encontraba con su pareja en el dormitorio de la casa, ante la negativa de la víctima a tener relaciones sexuales. El imputado S. M. P. está casado con la señora P. A. L., con quien tienen en común tres hijos: M. A. (15), M. A. (13) y B. A. (11). Todos convivían en el domicilio de calle P. P. no 1459. Con anterioridad, S. M. P. ya había agredido físicamente a su esposa y la había amenazó en varias oportunidades quien radicó denuncias por violencia contra P., enmarcándose la situación en un contexto de violencia de género, realizando estos actos, aprovechándose de la situación de su esposa y generando temor en ella, lo que le ha permitido sostener esta situación de violencia. Estos hechos oportunamente le fueron imputados al señor P., tal como surge del acta de declaración de imputado del 18/12/2014. En definitiva, el imputado provocó en su esposa una grave afectación física, fracturándole dos costillas, intencionalmente, con la clara voluntad de dañarla, sabiendo perfectamente que lesionaba a su cónyuge. La amenazó reiteradamente con provocarle daños en su salud, generando temor fundado en agresiones anteriores. Sin dudas P. se aprovechó de su superioridad física y de la relación que lo vincula con su esposa a fin de llevar a cabo estos ilícitos, prolongado la situación de violencia en el tiempo, por lo que estos hechos se enmarcan en un claro contexto de violencia de género."

La calificación otorgada al hecho relatado precedentemente, según consta en el auto de remisión de la causa a juicio y reiterada en la audiencia fue encuadrado por la Fiscalía, en el delito de " Lesiones Graves Calificadas por el vínculo y Amenazas Reiteradas", arts. 90,92, por remisión al 80 inc. 11 y 149 del Código Penal.

Iniciando el análisis de los hechos, tal como quedó planteada la problemática sometida a tratamiento del Tribunal, el primero de los temas a dilucidar es el relacionado a la realidad del despliegue criminoso atribuido al encartado, y en tal aspecto diré que ha de advertirse que en el caso de autos no hay disenso entre las partes en torno a la existencia del hecho que convocara la investigación.

En cuanto a la autoría, debo partir de la actitud asumida por P., ya que si bien el propio imputado reconoció haber tenido un episodio de violencia con L. el día del hecho que nos convoca en el dormitorio de la casa que ambos compartían, manifestó que desconoce el motivo por el cual la misma se provocó la fractura de las costillas, reconociendo sólo que le apretó la cara y que con los puños, cuando él le agarró las manos le rozó el pecho, alegando que la incidencia se produjo a raíz de la agresión en su contra efectuada por la propia víctima.

Que, en función de ello, sin perjuicio de partir de una primera conclusión afirmativa en torno al primer tópico -materialidad-, tal como lo dejara sentado al inicio, deberemos reconstruir todas las circunstancias del hecho a la luz de las probanzas producidas. Y para ello partiré de la actitud asumida por P. en la audiencia de debate, al responder a la intimación.

En tal ocasión, S. M. P., prestó declaración, en ejercicio del derecho que le acuerda la ley, -pese al consejo de su Defensora de que se abstuviera de hacerlo-, quien así lo manifestó en la audiencia.

En su descargo dijo en síntesis que: esa mañana no fue a trabajar porque tenía la moto rota, que su esposa le había comentado que tenia que ir al Hospital a buscar unos estudios, su hija se estaba aprontando para ir a la escuela, vino una amiga y se fueron, que le pidió a su señora que le cebe unos mates, ella le dijo que no tenia tiempo, que el declarante la invitó para tener relaciones, que se fueron a la pieza, se sacaron las ropas, que como no estaba parado el miembro, ella le dijo de llevarlo a la boca para incentivarlo, que lo apretó, que le dijo él que le estaba haciendo doler, ella le decía que no se le paraba porque tenía relaciones con otra mujer, que se la intentó sacar, que le tenía los genitales y el miembro, que no daba mas del dolor, que estaba buscando que la agrediera, que como le entró la desesperación de dolor, le apretó la cara con los bordes de la mano, que con la otra mano estaba en la cintura, que tenía apretado los miembros, que quería sacársela de encima y al ver que no podía, la tomó de la mano que apretaba el miembro, que luchaban los dos, que por ahí lo soltó, que tenía los puños cerrados, que el puño le rozó los dos puños en su pecho, que tenía de los genitales completos, que la "cazó" de las manos para sacarla, que le producía dolor, le preguntó porque le había hecho eso, entonces le dijo que deje nomás, se vistió y siguió arreglando la moto.

A preguntas respondió que su esposa es alta y delgada, de 60 o 70 kg, no es de mucha fuerza, que ella estaba arrodillada y él parado; que el dicente pesa 80 kg, que no le dejó marcas, si dolor, que fue arrestado a las 14 hs, no estaba lastimado, se le veía todo colorado el miembro. Que no sabe lo que le pasó a su mujer después de ese incidente, que no le golpeó las costillas, que trató de no agredirla, que luchó para sacarla de encima, por el dolor, que estaba a una altura media.

Al iniciar el plenario, las partes interesaron al Tribunal se incorpore como acuerdo probatorio, la incorporación por lectura al contradictorio, de la siguiente documental: los puntos 4, 6, 7, 8, 9, 10, 15, y 17 de la remisión a juicio.



Con posterioridad, y en primer lugar compareció a declarar como testigo P. A. L., la víctima de autos, quien en resumen expresó que la declarante lo conoció a P. en el año 1995, estuvieron dos años de novio, en el año 96 y 97 se juntaron, en el 98 se casó, de novio ya le pegaba cachetadas, que cuando se juntaron vivían en la casa de su papá, él le había pegado a su otra hija que tenía de soltera, siempre había problemas por su hija, por la casa y por su papá; que después tuvo a M., que P. le pegaba en el embarazo, por lo que la internaron dos veces por los nervios, que vivían en Concordia, que siempre él tenía malhumor, su padre se cansó y lo echó, se fueron a vivir al Barrio Lezca, quedó embaraza de M., que el nene siempre veía que la trataba mal, P. siempre con problemas de violencia, que le molestaba cuando sus hijos lloraban, que no tenía amigos, que su hija vivía con su papá, que se escapaba a ver a su hija porque P. no la dejaba ir, que después quedó embarazada de B., que tuvo un problemas con un vecino y querían matarlo, por eso se mudaron a Arenal, la casa de su madre, luego al barrio San Jorge, que no aguantaba la situación, que después se fue a vivir sola, que le pegó una "laceada" y no se podía ni mover, y en la salita se enteró que estaba embarazada de B., tuvo una pérdida, la llevaron a un Hogar, luego consiguió un terreno y puso una casilla en el Barrio Nebel, empezó a trabajar, que cuando se le ocurría a P. los iba a buscar, la convencía y se volvía a juntar con él, que andaba un mes bien y después volvía a hacer lo mismo, que se separaron hasta los cinco años de B., se hizo de otra mujer, llevaba los nenes y los traía, que falleció su papá y su hermano, que se fue a Federal, que cuando B. empezó a jardín, empezó a ir a Federal, que los gurises le hacían caso, él les pegaba, no era bueno; que después que se vino a Federal, él volvió, porque a su hijo lo internaban porque tenia celiaquía, que el nene estuvo muy mal, decidieron ir a Paraná, y de ahí se vino del todo a vivir a Federal, primero andaba bien, luego empezaron los problemas porque no tenía trabajo, que cuando consiguió trabajo, al regresar no tenía que haber ruido, que le hizo varias denuncias en Concordia y en Federal; en cuanto al 5 de Mayo de 2014, dijo que se levantó temprano como todos los días, que M. como no se toleraba con su padre, estaba internado en una Escuela de Los Conquistadores; que el día del hecho, apenas salió M. a la escuela con una amiga, él pegó un portazo con el pie y quiso tener relaciones, que la dicente ése día iba a ir al ginecólogo, porque tenia olor, le dijo que le iba a chupar la con..., ella no quería y se enojó, le pidió que le chupe la pi..., que la tiró arriba de la mesa, le rompió la ropa, la llevó a la pieza, la agarró de los pelos y le metió la pi...en la boca, la dicente lo mordió, la golpeó, le sangraba la cara, la dio vuelta a los puñetazos y "le hizo relación", la volvió a dar vuelta mientras le encajaba más trompadas y en ese momento cree que le quebró las costillas; que la dicente ya estaba sin fuerzas, la volvió a dar vuelta y luego se sentó como si nada a tomar mate, que la declarante le pidió que la llevara al médico, le dijo que tenia la moto rota, ella se vistió se puso hielo y cocinó para que no se enoje, que comenzó a tener dificultades para respirar, que la amenazaba que si les decía a los vecinos gritaba o decía algo la iba a matar, que además la amenazó varias veces; una vez con un cuchillo, otra con un aire comprimido, que se lo puso en el cuello, y le dijo que la iba a matar. Que ese día le gritaba a la declarante y le dijo que la deje de molestar, que el se fue donde estaba la moto y la dicente se fue al Hospital, que estuvo recostada en un "Día", que salió a las 10,30 hs y llegó a la 12 al Hospital, que la vió su hija, le preguntó que le pasó y le contó, ella se fue a hacer un trabajo y le contó que él no estaba, que después llegó y se comió todo, les mezquinaba la comida a los chicos. Que M. era muy pegada, que después ella cuando fue mas grande le empezó a tener miedo, se orinaba, él iba a la pieza de ella y se masturbaba, que cuando se enteró que la nena tenía novio vino y la cagó a palos, que le dejó todo marcado, mostrando al Tribunal las marcas en sus piernas de las patadas que le daba P.; que en una oportunidad que M. estaba mirando televisión con la declarante se enojó le dijo que era su macho, que lo golpeó, que se fueron a denunciar, que también le pegó al nene mas chico, que le tenía y le tiene miedo actualmente; que la dicente y M. reciben atención psicológica y los otros dos de vez en cuando en el Copnaf, que actualmente no tiene ninguna relación con los hijos.

A preguntas de la Defensa expresó que desde que está viviendo en Concordia, a ella no la molestadó más, que fue a la escuela a decirle a la nena que estaba la cuota alimentaria y quiso darle un beso y cuando fue a votar a Federal se pegaron con M..

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