Sentencia nº 33



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SENTENCIA Nº 33: En la ciudad de Paraná, Capital de la Provincia de Entre Ríos, a los cuatro días del mes de julio del año dos mil dieciseis, siendo las trece horas, se reunieron en el Salón de Acuerdos los Sres. Vocales de la Sala Primera de la Excma. Cámara Primera en lo Criminal de la Primera Circunscripción Judicial de la Provincia, Dres. Miguel Ángel Giorgio, Elvio Osir Garzón y José María Chemez, asistidos del Secretario Autorizante, Dr. Leandro Fermín Bilbao, a los fines de realizar las correspondientes deliberaciones y dictar sentencia en la causa que por delitos de acción pública se le sigue a PABLO GABRIEL ACTIS, sin sobrenombres ni apodo, argentino, soltero, instruido, de 25 años de edad, domiciliado en calle Gabriela Mistral Nº 2.378 de la ciudad de Paraná, nacido en esta ciudad el día 16 de septiembre de 1990, hijo de Ricardo Angel Actis y de María Angélica Loizaga, no ha padecido enfermedades o sufrido accidentes que le dejaran algún tipo de secuela, no posee adicción a la ingesta drogas, alcohol o psicofármacos y no registra antecedentes de condena.

Durante el debate intervinieron la Sra. Fiscal de Cámara, Dra. María Carolina Castagno, los representantes del querellante particular, Dres. Raul E. Barrandeguy y Jose Candelario Perez, el imputado Pablo Gabriel Actis y los Sres. Defensores Dres. Matías Argüello de la Vega y Hugo Gemelli.

La Sra. Representante del Ministerio Público Fiscal, comenzó su alegato relatando que el Sr. Actis es traído a juicio por haber atentado contra la vida de Agustina Turano, leyó el hecho que se le atribuye y destacó que en atención a que el mismo ejerció su derecho de defensa explicando cómo se suscitaron los hechos, él era el único presente.

Resaltó dos contradicciones de su declaración indagatoria, y en virtud de eso procedió a analizar la prueba para acreditar la autoría responsable de Actis en el mismo.

Refirió a dos posiciones antagónicas, la tesis homicida de la muerte por estrangulamiento en la que el protagonista Pablo Actis, después de una golpiza, produjo una compresión en el cuello de la víctima hasta provocarle la muerte, o la otra tesis de muerte por ahorcadura, suicida, que reconoce como génesis la autodeterminación de Agustina de poner fin a su vida; en consecuencia, expresó que se estaría ante a un hecho impune si es suicidio, o frente a un delito de extrema gravedad en la que el imputado ha quitado la vida a su pareja, madre de su niña.

En cuanto a lo que aconteció ese día, refirió al hecho incontrovertible: la muerte violenta de María Agustina, acreditada desde el primer parte de inicio de la autoridad prevencional, los que al ser comisionados desde el 911, constituyéndose en el domicilio, los oficiales Guttierrez, Blanco, Muñiz se entrevistaron con Buschiazzo que estaba en el lugar y dio los primeros datos, en los que informó que dentro de la vivienda había una mujer que se había quitado la vida ahorcándose. Relató que se recabaron datos de interés, se entrevistaron con Molina, quien manifiestó que a las 16.30 horas Actis le solicitó ayuda porque había encontrado a su pareja ahorcada. Molina fue al domicilio y constató que la joven estaba si vida, solicitó ambulancia y dispuso poner en conocimiento a la Comisaría y al Juez de Instrucción, luego se constituyó el médico legista. Explicó que se comenzaron a recabar datos, el celular, la cuerda, la vestimenta. y describió el escenario que se encuentra en el lugar, caracterizado como poco frecuente para un suicidio, en el que se hallaban esparcidas manchas de sangre y agua y que la víctima tenía sangre, lo que no resulta compatible. Resaltó que vestimenta de Actis también presentaba manchas de sangre, que fue examinado por el médico legista por las lesiones singulares que tenía y se le tomaron fotografías. Se dejó constancia en el acta de la minuciosa inspección, de cómo estaba distribuida la vivienda, el futón donde se encontraba el cuerpo de la joven, se destacaron las manchas de sangre en la ropa, que estaba mojada y la marca morada alrededor del cuello. Se hizo alusión a la disposición de la soga atada en el futón, una doble cuerda plástica; a la pared detrás del futón que no llegaba al techo, que presentaba muecas; a los fragmentos de vidrio en la cocina, al teléfono celular, y se dejó constancia de su secuestro. Se labró croquis. Refirió al escenario llamativo para un suicidio, que alertó al inicio de la investigación, manifestó que los funcionarios comenzaron a dudar de cómo habían sucedido los hechos y si realmente fue un suicidio, y que dichas dudas fueron transmitidas al Ministerio Público Fiscal, por lo que el Dr. Aramberry solicitó una nueva inspección ocular para realizar una prueba ensayo. Allí Iturria habló de dos posibilidades para el suicidio; la primera -difícil- que la chica pudiera subir por la pared, bajar y saltar, y la segunda; que ate la cuerda del lado del sillón, la tire y del otro lado tuviera un punto de apoyo desde donde poder saltar, -elemento que tampoco se había advertido.-

Expresó que le llamó la atención a Iturria el nudo del  extremo sujeto en el respaldar del futón, que Aguirre califica de "no nudo"; eran sogas enredadas e Iturria dijo que eran propios de una persona nerviosa.

También se requirió la autopsia. Primeramente llamó la atención que no se hubiera realizado; Molteni explicó que él fue inmediatamente al lugar del hecho y se dispuso el traslado a la morgue judicial, estaba por practicarse la autopsia y recibió un llamado del Dr. Mayer que le manifestó que no siguiera con la autopsia porque iba a ir a la morgue. Relató que una vez presente decidieron no practicarla por considerar que no era necesaria porque el surco que presentaba era de características propias suicida, se estimó que no era necesaria. Luego la Fiscalía sí solicitó la practica por considerarla fundamental.

Expresó que se practicó también un allanamiento en lo de Actis, se constituyó el juez, fiscal, Iturria y personal de Criminalística. Los familiares advirtieron a partir de ahí un cambio en la actitud de Pablo, comenzó a ponerse nervioso, y acudió a lo de Turano preguntando si “esto no estaba cerrado”. Actis dijo: “más claro echale agua". Pero era necesario dar una respuesta a la familia de Agustina.

Alegó que la muerte estaba acreditada con el certificado de defunción y el acta de entrega del cadáver. Y respecto a la causal de la muerte, hay que determinar si se suicidó o si fue víctima de un estrangulamiento. Expresó que es de sustancial importancia la prueba médica; en un principio había dos informes, uno de Lautaro Martinez que se constituye en el lugar a las 18.05 horas, describe como se encontraba, y  fija data de muerte de dos horas. Leyó su informe e Indicó que el Dr. Martinez declaró en el juicio, aclaró que no tiene especialidad en medicina legal y sin embargo refirió que no entendió cómo era el lazo, que no era típico, y describió en la mano de Agustina una lesión que vio pero no registró. Él también examinó a Actis y al describir sus lesiones dijo que tampoco había consignado una lesión en lado izquierdo. Estimó que evidentemente no es un informe científico, sólo se hizo un examen externo y advirtió lesiones que no consignó.

Hizo referencia al informe de Molteni, quien fue al lugar y advirtió signos para establecer la data de muerte, leyó el informe y destacó el síndrome de Sommer Larcher. Y la cianosis facial.

Manifestó que estos informes no tienen trascendencia porque no han intervenido en el examen fundamental en un hecho de estas características, ya que es a partir de la apertura del cuerpo cuando se puede observar si la víctima presentaba signos que permitan develar el interrogante que se había hecho Iturria. Esta práctica de autopsia fue hecha por el Dr. Aguirre, quien demostró solvencia y seriedad en el trabajo que ha realizado, arribando a una conclusión que en su diagnóstico coincide con Molteni, pero que es incompatible con la etiología suicida. Se leyó el informe y la Sra. Fiscal enfatizó en el contexto general de violencia encontrado en el cadáver, cuyos vestigios fueron detallados y explicados por el Dr. Aguirre quien explicó por qué llega a su conclusión; no de no leer el informe patológico, como pretenden introducir los defensores, y testigos que lo cuestionaron.

Respecto al Dr. Rodriguez Jacob, resaltó que alarma su actitud por tratarse de un forense en funciones que perteneció a este Dpto. Médico y  vino a opinar sobre las conclusiones de otro forense; lo que estimó incompatible con la función ya que es un funcionario público que estaría cubriendo pericia de parte, con fotocopias del expediente, confrontando conclusiones de Aguirre, con claro interés de defensa. La preocupó su falta de seriedad, la que el Tribunal pudo apreciar; porque cuando se confrontó, también con Moyano hizo agua ante las preguntas que se le formularon, se vislumbró falta de rigor científico en la opinión y que no tiene altura para cuestionar a Aguirre y Moyano.

Aludió nuevamente a la declaración de Aguirre que explicó minuciosamente por qué no podemos pensar que estamos frente a un suicidio, un suicida cuando decide poner fin a su vida, se deja morir, no opone resistencia ni realiza esfuerzo alguno; ante lo cual Vázquez explicó que esto es imposible porque respirar es un acto reflejo.

Refirió que el Dr. Aguirre explicó que el cambio cromático se debió a que inmediatamente antes de la muerte se realizó un esfuerzo considerable en un sector corporal: brazos también pelvis, región posterior de tórax y región lumbar, lo que es incompatible con una persona que decide quitarse la vida.

En cuanto a la descripción externa del cuello, la desaparición del surco por desprendimiento de capas, que sólo se aprecia en el lado izquierdo dijo que es la habitual cuando el cuerpo es suspendido por un muy breve lapso de tiempo. En su cuerpo quedaron huellas que permiten saber qué pasó.

Expresó que a la apertura del cadáver en la zona del cuello, se observó infiltración hemorrágica que no guardaba relación con el surco, ya que la cuerda comprime por debajo de la zona injuriada internamente. También destacó la infiltración en la zona protegida por el maxilar.

Refirió que dos cm. por debajo del surco se vio una intensa infiltración que no se corresponde con la marca del surco: podría ser por desplazamiento de la cuerda al arrojarse el cuerpo, a pesar de no observarse signo de deslizamiento. Aguirre mencionó la mecánica del deslizamiento, que no se observó de abajo hacia arriba, sino lateralizado. Leyó informe y resaltó también que la infiltración del punto 3 no guarda relación de haber sido provocada por la cuerda, por estar alejado del surco, 10 cm por debajo, porque infiltra cara anterior y contorneando borde lateral derecho. Tampoco se condice con la potencialidad de la cuerda; es más probable que haya sido causado por movimiento de prensa de un mano, que tiene capacidad para adaptarse a la zona. Aludió a la ausencia de hemorragia retro faríngea, a signos de golpes y/o compresión intensa y destacó que las infiltraciones no encuentran otra explicación que no sea a través de una mano.

Indicó en tórax, la presencia en ambas caras de infiltraciones hemorrágicas, del lado izquierdo de mayor extensión y la del lado derecho de forma redondeada, lo que indica golpes de gran intensidad sobre la zona, no fracturas.

Todo ello lo lleva a concluir que no es compatible ni siquiera a manera de excepción que se esté frente a un suicidio y cuando recibe informe de anatomía patológica, lo ratifica. Concluye que sí había signos de vitalidad en la piel del cuello.

A su turno, el Dr. Moyano explicó que hace años que trabajan con la Patóloga Bertero y saben que si no consigna que hubo focos hemorrágicos es porque no existieron y si Aguirre no advierte esos focos hemorrágicos es porque no existieron, y aún ante la pregunta del Sr. presidente del tribunal si es necesario que los no hallazgos sean referenciados, ambos dijeron que  no.

Destacó que los médicos ofrecidos por la defensa luego de escuchar a Moyano y Aguirre, fueron aceptando que era acertado el informe de Aguirre.

Refirió a la piel del cuello, leyó el informe de Aguirre en el punto de congestión en vasos y dijo que no se encontraban los vasos rotos, no hay hemorragia a ese nivel.

Hizo hincapié en la diferencia entre lesiones en vida y post mortem, diciendo que hay reacciones que se asemejan pero no son iguales: en las infiltraciones en vida, hay formación de costra sobre escoriación, en cambio si es en muerte o agonía no hay costra sino apergaminamiento por deshidratación del cuerpo. Dijo que la falta de hemorragia debajo de compresión se debe a dos tiempos en las lesiones, un primer tiempo de lesiones en vida, y otro, en período agónico o post mortem.

Continuó leyendo el informe en el cual se describe el músculo esternocleidomastoideo, que a pesar de los días pasados desde la muerte, el estado del cadáver no impide ver signos claros de violencia cervical en vida.

Elogió las explicaciones de Aguirre, quien a través de su método de destrucción de hipótesis, no advirtió congruencia entre la lesión de la piel y la muscular.

Resaltó que el único que cortó y vio es Aguirre, y aunque los Dres. Vázquez y Rodriguez Jacob señalaron lo dificultad de concluir debido al estado putrefactivo, Moyano destacó que es más difícil opinar sobre la foto de un cuerpo en estado putrefactivo.

Calificó a las lesiones de Actis en su cuerpo como señales de lucha entre ambos y advirtió que el Dr. Vázquez fue admitiendo a lo largo de su declaración lo señalado por Aguirre; que el cuerpo no estuvo suspendido mucho tiempo, no se fracturó el hioides, no es habitual que desaparezca el surco sino que desaparece porque no fue hecho en vida, depende también de cuánto tiempo estuvo colgado el cuerpo y del elemento usado, admitió que hubo pelea por lesiones en espalda, admitió un golpe importante que pudo haber sido provocado por movimientos convulsivos pegando contra algún mueble, pero observando el escenario, no había mueble próximo, por lo tanto asimilable a palo o tabla; admitió que era válido lo subrayado por Aguirre en cuanto a que la temperatura corporal aumenta por la lucha y lleva a confundir a los médicos respecto a la data de muerte, como también las condiciones ambientales, etc; admitió que las consideraciones de Aguirre son correctas pero chocan con el diagnóstico del signo de vitalidad; dijo que la putrefacción distorsionaba todo, admitió que parece lugar hemorrágico pero el diagnóstico dice que no.

Recordó que el Dr. Rodriguez Jacob, dijo que al inflamarse el cuerpo se produce desplazamiento y como el traumatismo no tiene correlación externa, sería efecto de la putrefacción y ante ciertas preguntas dijo que no sabía qué contestar; a lo que el Dr. Moyano dijo que a eso se llama "embarrar la cancha".

Respondió a su interrogante inicial diciendo que Agustina no se quiso quitar la vida, fue víctima de una agresión, de una golpiza y después la sorprendió la muerte inesperada siendo una joven de 25 años.  Descartó la hipótesis de la etiología suicida y estimó que se compatibilizan los hallazgos con una etiología homicida, concretamente, que la muerte fue por asfixia a mano, no a lazo, y hubo un colgamiento pos mortem –conforme lo dijo Moyano-.

En cuanto a ¿quién fue el autor? ¿quién le provocó lesiones en los momentos previos? Manifestó que no hay ninguna evidencia que lleve a vincular a otra persona que no sea Actis, la propia pareja admitió que ese día estaban juntos. En cuanto a la data de muerte señalaron que no hay precisión, no puede determinarse en forma fehaciente, pero hay un dato objetivo que es el síndrome de sommer larcher que fija la muerte en 10 horas, por eso Aguirre habló de la data de muerte entre 12 y 15 hora, en que estaba en compañía de Actis, quien declaró que se levantaron bien, estaban en la cama tomando mate con su bebé, Agustina se preparó, estaba cambiada, vestida, y sin ninguna explicación se dio vuelta y se transformó, con una cara que él no había visto nunca, lo agredió, le pegaba, lo insultaba, le gritaba, él con el bolso, cartera, termo, mate y bebé, listo para salir, y comenzó a recibir insultos y gritos. Refirió que Agustina era una caja de sorpresas, muy cambiante, que cuando estaba bien era hermosa y cuando estaba mal no se le podía hablar, era en vano hablar con ella. Continuó relatando que decidió ir a lo de los padres y ante el reclamo del termo, en el que él dice que ella intentó tirarle el agua caliente e iba a quemar a la nena, se van a la habitación, ella se acuesta, él deja a la bebé en la cuna, se sienta en la punta y empieza a ser víctima de lesiones, patadas, arañazos.

La Sra. Fiscal expresó que no existe duda de las lesiones de Actis, la mordedura que se vio en fotos, los arañazos, el corte en oreja, por lo que no hay ninguna duda de la presencia física de Actis en el lugar; ese mediodía existió esta discusión, no hay dudas porque quedaron rastros en ambos cuerpos, ya se comprobó en la autopsia.

Se preguntó si la discusión fue espontánea, sin justificación o fue una prolongación de la discusión tan violenta que ya se había generado la noche previa en la que la mama de Agustina da cuenta de una fuerte pelea esa noche de sábado, Agustina estaba triste ante la no presencia de su pareja un sábado de noche, tarde. Y refirió a que Pablo la depositaba de mañana y la buscaba a la noche. Esa noche habían decidido ir a cenar y Agustina se enojó, su mamá la encontró llorando al preguntarle qué le pasaba, ella le contestó: “que te importa”. Eran las 23.00 horas. Luego escuchó una pelea fuerte, en la que si hija gritaba: "sinvergüenza, mentiroso, porquería, devolveme la plata" y cuando volvió de darle la medicación a Pilar escuchó la puerta de calle, ya se habían ido, ya no escuchaba el ruido característico de las zapatillas de Agustina.

Destacó su pregunta en relación a la mecánica de las lesiones, cuando Actis relató que estaba de espaldas y recibía patadas, con sus zapatos con plataforma, y al cuestionarle la lesión específica de la espalda de líneas paralelas, él dijo: "ella se defendía". La Fiscal habló de los datos objetivos de lucha y que la evolución de las lesiones eran compatibles con la data estimada de muerte. Expresó que luego de la lucha, en la que se propinaron golpes en la parrilla costal de Agustina, hay signos de defensa característicos como mordedura, arañazos, lesión en la oreja; en ese contexto, Actis quizás montado en el cuerpo de Agustina la sujetó de otro sector -cuello- , no de las manos.

Alegó la prueba objetiva: radiografías que dan cuenta de golpes en tórax, acumulación de sangre en brazos, pelvis y el intento esforzado por respirar, las bocanadas de aire en un intento respiratorio que no es propio del suicidio. Refirió que cuando hay estrangulamiento, el agresor afloja y ahí se producen las bocanadas de aire.

Acentuó que se advierten otros indicios tendientes a simular el suicidio; el agresor decidió colocar el cuerpo en el futón, atándolo con la soga y en el otro extremo el "no nudo". Intentó subir el cuerpo a la pared, hay datos objetivos, las lesiones de Actis en cuerpo, esas improntas lineales paralelas producidas por presión de un elemento alargado, uniforme, flexible, que fue dando varias vueltas, compatible con la soga y que llevó a Aguirre a realizar la prueba ensayo; y aunque la defensa apuntó un diferente lugar, ello depende de dónde se hace la fuerza para traccionar.

Referenció tres muecas en la pared, que en un primer momento se dijo que eran por el movimiento convulsivo del cuerpo, pero los forenses dijeron que el cuerpo no salta, la cuerda no puede ir provocando distintas muecas, hace movimientos pendulares. Tampoco se vio ahí intensidad, que se produciría cuando el cuerpo cae.

Aludió al informe químico del origen de los goteos, la imagen 1 en la pared, por rozamiento y también en el zócalo, estática pero por goteo de altura. También otras imágenes de goteos, 3, 5, son manchas dinámicas, con salpicaduras, proyectadas compatibles con la lesión de Actis que es diferente en cuanto al tiempo, según su declaración, de cuando ve el cuerpo colgando y rompe el vidrio. Pablo dijo que Agustina no tenía mancha de sangre, que la sangre que había era suya, y coinciden en el grupo sanguíneo, pero Aguirre dijo que hay hemorragia nasal de Agustina y que el dedo no sangra tanto. La prueba de adn determinó que se encuentran patrones genéticos de los dos en la remera.

Refirió a que Actis dijo que le tiró agua para que reaccione, un vaso. Se preguntó. ¿para que reaccione o para limpiar la hemorragia? había más agua, mezclada con sangre. Concluyó que claramente no era para que reaccione porque ya no vivía. Luego, según su relato, decide ir a la casa de sus padres, su hermana lo vio nervioso, alterado, con la nena envuelta en mantita, no vestida, descalza, había salido apurado, lo que se contrapone con lo que dice el imputado, que había cambiado a la nena para salir.

Subrayó la utilización de tres diferentes celulares, para comunicarse con la familia Turano, se empeñó en demostrar que utilizaba los celulares de sus familiares. Llamó a Turano diciéndole  que había tenido una discusión y no se animaba a volver a la casa, les dijo que vayan ellos a buscar la cajita, quizás para que se encuentren a su hija, porque a esa hora Agustina ya no vivía. Agregó que en todo el interín decide exponer en la policía que habían discutido y no dejó constancia de todas las lesiones que tenía Actis en su cuerpo; dijo que así lo aconsejó su familia, para dejar constancia de la situación violenta, porque tenía miedo que si se separaba no lo dejarían ver a la nena. Narró situaciones violentas previas de una relación compleja en que nunca había realizado exposición pero ese día si, y utilizó los celulares de sus hermanos.  Los Turano se podían comunicar pero no sabían dónde estaba Actis; se encontraron para llevarle la cajita, se llevó el celular de la madre.

Agregó que su hermano Javier acompañó a Pablo para hacer la exposición policial, y después él tenía campeonato de fútbol por lo que se enteró de esto a las 18.00 horas, sin embargo hay una llamada entrante de Javier a su madre -que es el teléfono que tenía ese día a las 17.04 horas y también al celular de su hermana Luciana a las 17.11 horas; allí se pondría en conocimiento de lo que había sucedido. No es un dato menor.

Resaltó que la única finalidad era exponer que se iba de la casa, pero a menos de una hora, se constataba la muerte de Agustina; sumado a las actitudes sospechosas y el comportamiento de Actis ante el allanamiento en su casa, por el giro de la investigación.

Apuntó a la declaración de Uma, quien tuvo una conversación con Actis en que dijo que esto Agustina ya lo tenía planeado; pero refiere que Agustina lo estaba esperando con la cajita y le dijo que se iba a matar, pero él no le dio trascendencia. A Uma le dijo que estaba mal, que la soga había desaparecido, que era la soga para colgar ropa y dijo que Turano le había llevado esa soga, pero no fue así, nadie había visto esa soga y ella lavaba en lo de sus padres.

En cuanto a la autopsia psicológica que se practicó por las licenciadas Ormache y Barbagelata Xavier, se produjo otra divergencia con el perito de parte, Liendo. Esta prueba fue ofrecida por la defensa, pero el perito de parte no llega a ninguna conclusión; Liendo sólo cuestionó el proceder de las peritos oficiales y sí destacó que atento la personalidad fuerte y frontal de María Agustina es incapaz de haber sido víctima de violencia de género, pero no se expidió en lo sustancial. Destacó la exponente que las peritos oficiales, fueron supervisadas por el profesional Di Santo de la ciudad de Buenos Aires, leyó su conclusión, aludiendo a los elementos que anclaban a la vida a Agustina, a su personalidad, que podría haber estado mal por su relación con Actis, y que en los mensajes que Liendo calificó como misiles, hay reclamos, una demanda a Actis concordante con el cuadro de vida y la sospecha de que él estaba con otra mujer, que era llevada y traída, depositada en lo de los padres. El perito dice que es demanda de atención, y refirió que tampoco tendría significación especial el fin de la relación con Pablo como para que decida quitarse la vida. El propio Actis dijo que no tenía ropa allí para cambiarse, que estaba en lo de sus padres, iban y venían.

Leyó el informe  sobre la personalidad de agustina: era frontal, preocupada por la estética -a una amiga ese día le consultó por unas cremas que le había encargado; una persona que quiere quitarse la vida no llama para saber si llegaron unas cremas-; tenía proyectos, tenía actividades, le gustaban los animales, tenía dos hijas, estaba organizando el cumpleaños a Pilar –como testificó Bacigalupo-

En referencia a la personalidad de Actis en cuanto a si puede presumirse que pudiera cometer un delito así, el Psiquiatra Coll señaló signos y rasgos manipuladores y de frialdad, leyó el informe. Y la psicóloga Ormache sindicó una modalidad perversa, en que reconoce el límite de la ley con la única finalidad de transgredirlo, una actitud hostil por sobre el amor al objeto y enfatizó sobre las imágenes en el celular de Actis, donde halló referencias discursivas alusivas a la materia fecal. Ejercía una relación de poder sobre Agustina, el lugar de objeto donde la había colocado, esa posición que ante una resistencia puede generar violencia. Todo lo que hacía ella para él era invisible, él mismo manifestó que le había impuesto condiciones, que vaya al psicólogo y que tenga una actividad: para Actis ella no hacía nada; no valoraba las actividades de Agustina, que era mamá de dos hijas, tenía proyectos, realizaba artesanías, era proteccionista.

Retomó la descripción de la estructuración neurótica de Agustina que utiliza la palabra para el reclamo, esos mensajes en tono vehemente en los que demanda amor permanentemente, y su punto inaccesible probablemente haya sido su relación con Pablo, lugar en el que ha quedado doblegada. Leyó el informe.

Concluyó diciendo que el cuadro probatorio lleva a la acreditación de los hechos, siempre tuvo el convencimiento de esta hipótesis incriminatoria. Existían elementos que han quedado plasmados acerca de cómo acontecieron los sucesos y que Agustina no decidió quitarse la vida sino que se la arrebataron de un modo violento sin justificación. Expresó que existe la confirmación de esta tesis y que se ha acreditado en grado de certeza la hipótesis homicida y descartado la suicida. No existe duda del delito de homicidio, aparecen los elementos objetivos que demanda la figura, y también los subjetivos, refirió al agravante del art. 80 inc. 1 por la relación de pareja, ellos convivían en esa casa, toda su familia lo posiciona a Actis como su pareja y padre de su hija Abril, y también aludió al agravante del inc. 11, del femicidio. Este contexto de violencia de género que se demanda para esta calificación, a diferencia de los elementos objetivos, se requiere una valoración para verificar si se da contexto de violencia de género que es la violencia ejercida contra una mujer por su condición de tal, leyó el fundamento. No basta que se dé la muerte de la mujer para que sea femicidio, tiene que ver con un aspecto cultural, con el móvil, con el considerar al otro como no persona; el que lo comete está comunicando que la mujer debe someterse a su voluntad, sin plan propio; no solo mata sino censura. Estimó que se verifica esto, en la autopsia psicológica; ella no podía transgredirlo y en la pericial psicológica, se pone a Agustina en lugar de objeto, pasiva, a ser manipulada, proveída, llevada, traída. Leyó informe y recordó que en una de las últimas peleas que tuvieron, el imputado llamó a Turano para que la busque, no esperó que ella decidiera.

Citó jurisprudencia del Tribunal de Casación; los casos Roldan y Robel, y manifestó que el hecho de que una mujer tenga carácter no resulta relevante, incluso una mujer violenta puede verse inmersa en una situación de violencia de género.

Reiteró que no hay dudas que se ha acreditado esa posición de supremacía, que sorprendió la muerte a Agustina en un esfuerzo por respirar hasta el instante mismo, y se patentiza en las acciones tendientes a simular por Actis el suicidio.

No advirtió norma que neutralice el accionar del imputado y manifestó que la culpabilidad quedó acreditada por el informe médico, y la pericial psicológica en que se consigna que comprende el significado jurídico penal. Es culpable porque pudo comprender y obrar.

Concluyó diciendo que es un injusto de extrema gravedad en el que el legislador contempla la pena máxima de prisión perpetua y no hay parámetros que lleven a mensurar la misma; en consecuencia solicitó se declare a Pablo Gabriel Actis autor material y responsable de homicidio doblemente agravado por el vínculo y la situación de violencia de género. Requirió se imponga la pena de prisión perpetua y accesorias legales, con costas a cargo del imputado.

Agregó que atento al peligro de fuga por la certeza de prisión efectiva y perpetua, no es descabellado imaginarlo. Citó el art. 355 del CPP que establece parámetros para determinar el peligro de fuga, siendo uno de los elemento la pena. Culminó su alegato solicitando que se revoque la excarcelación y se ordene la detención y prisión preventiva.

  A su turno, el representante de la

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