Seminario sobre la configuración del Guía Interno



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Seminario sobre la configuración del Guía Interno
Este seminario tiene una duración de un día y la llegada de la gente es en la mañana.
Ceremonia de Oficio
Encuadre del trabajo – Objetivos, forma de trabajo, actitud, prácticas.
El objetivo de nuestro trabajo es el de entrar en el tema del Guía Interno y, en los mejores casos, configurar nuestro Guía Interno o profundizar la relación con él o ella si ya existe. Trabajaremos con las prácticas de reflexiones y experiencias guiadas, intercambio en grupos y reflexión personal.

Como siempre, la mejor forma de trabajar juntos es mantener una relación amistosa y de comunicación. Este retiro dura todo un día, entonces lo mejor es relajarse, olvidarnos de todos los demás temas y abrirnos al tema del retiro.


Introducción

Todos sabemos que estamos viviendo en tiempos de crisis de un mundo que está en un gran cambio hacia un futuro diferente de lo que conocimos. Lo experimentamos en nuestras propias vidas y en las vidas de las personas cercanas a nosotros. En estas situaciones de gran necesidad todas las personas buscan orientación de verdaderos guías, y el Mensaje de Silo nos lleva a mirar dentro de nosotros mismos. Por eso, el trabajo de configuración del Guía Interno es un trabajo personal importante y valioso que nos ayudará a profundizar y a avanzar hacia nuestras aspiraciones de una vida coherente y con sentido, basada en la integración interna y expansión hacia el mundo de los otros con lo mejor en las cualidades humanas: sabiduría, bondad y fuerza.


El 7 de mayo de 2005, Silo dijo:
“…Alejar la contradicción es lo mismo que superar el odio, el resentimiento, el deseo de venganza. Alejar la contradicción es cultivar el deseo de reconciliación con otros y con uno mismo. Alejar la contradicción es perdonar y reparar dos veces cada mal que se haya infligido a otros.
Esta es la actitud que corresponde cultivar. Entonces, a medida que el tiempo pase comprenderás que lo más importante es lograr una vida de unidad interna que fructificará cuando lo que pienses, sientas y hagas vaya en la misma dirección. La vida crece por su unidad interna y se desintegra por la contradicción. Y ocurre que lo que haces no queda solo en ti sino que llega a los demás. Por tanto, cuando ayudas a otros a superar el dolor y el sufrimiento haces crecer tu vida y aportas al mundo. Inversamente, cuando aumentas el sufrimiento de otros, desintegras tu vida y envenenas al mundo. ¿Y a quién debes ayudar? Primeramente, a quienes están más próximos, pero tu acción no se detendrá en ellos.”
Sabemos que nuestras cualidades internas no quedan sólo dentro de nosotros, en nuestro propio paisaje interno. Estas cualidades se transmiten a todos los que nos rodean a través de nuestras acciones, nuestras ideas y nuestros sentimientos. Dicho de otra forma, la expresión de nuestro mundo interno se manifiesta en el paisaje humano, afectando a otros. El paisaje humano es una mezcla continua de influencias mutuas de los paisajes internos de cada uno. Muy a menudo sentimos el impacto de la violencia y la incoherencia dentro de nosotros y en quienes nos rodean. ¿Cómo podemos avanzar en un mundo que no hemos elegido pero que es el que hemos heredado? Reconocemos la necesidad de orientación, reconocemos nuestro deseo de ayudar a otros y aspiramos a que nuestra influencia en el mundo sea positiva. Por todo esto, la relación con nuestro Guía Interno es un gran recurso para poder llevar adelante esta aspiración. Manual de Temas Formativos y Prácticas para los Mensajeros 3 9
Primer trabajo en grupos
Lectura de los diferentes textos relacionados con el Guía Interno:
1. El Paisaje Interno, Humanizar la Tierra, Obras Completas I. Capítulos XVI y XVII.
Estos textos esclarecen la diferencia entre el guía interno y los ―modelos‖ profundos que operan dentro de nosotros. El guía es configurable y perfeccionable y sobre esto vamos a trabajar.
XVI. LOS MODELOS DE VIDA
1. En tu paisaje interno hay una mujer o un hombre que buscas en el paisaje externo a través de tantas relaciones, sin poder jamás tocar. Salvo el corto período en que el amor completo deslumbra con su chispa, esos pedernales no coinciden en un punto preciso.

2. Cada cual y a su modo, lanza su vida hacia el paisaje externo buscando completar sus modelos ocultos.

3. Pero el paisaje externo va imponiendo leyes propias y cuando pasa un tiempo, lo que fue el más acariciado ensueño resulta en una imagen por la que se experimenta ahora vergüenza o, cuando menos, un desvaído recuerdo. No obstante, existen profundos modelos que duermen en el interior de la especie humana esperando su momento oportuno. Esos modelos son la traducción de los impulsos que entrega el propio cuerpo al espacio de representación.

4. No discutiremos ahora el origen ni la consistencia de tales modelos; ni tampoco hablaremos de la complejidad del mundo en que se encuentran. Habremos simplemente de anotar su existencia, destacando que su función es compensar necesidades y aspiraciones que, a su vez, motivan la actividad hacia el paisaje externo.

5. Las culturas y los pueblos dan su singular respuesta al paisaje externo siempre teñida por modelos internos que el propio cuerpo y la historia han ido definiendo.

6. Es sabio quien conoce sus modelos profundos y más sabio es aún quien puede ponerlos al servicio de las mejores causas.
XVII. EL GUÍA INTERNO
1. ¿Quién es tan admirado por ti que quisieras haber sido él?

2. Preguntaré más suavemente. ¿Quién te es ejemplar, de tal manera que desees incorporar en ti algunas de sus particulares virtudes?

3. ¿Acaso alguna vez, en tu pesar o confusión, has apelado al recuerdo de alguien que, existente o no, acudió como reconfortante imagen?

4. Estoy hablando de particulares modelos a los que podemos llamar ―guías‖ internos, que a veces coinciden con personas externas.

5. Esos modelos que quisiste seguir desde pequeño fueron cambiando solamente en la capa más externa de tu diario sentir.

6. He visto cómo los niños juegan y hablan con sus imaginarios compañeros y sus guías. También he visto a las gentes de distintas edades, conectar con ellos en oraciones hechas con sincera unción.

7. Cuanto más fuertemente se hicieron las llamadas, desde más lejos acudieron estos guías que trajeron la mejor señal. Por ello supe que los guías más profundos son los más poderosos. Sin embargo, solamente una gran necesidad puede despertarlos de su letargo milenario.

8. Un modelo de ese tipo ―posee‖ tres importantes atributos: fuerza, sabiduría y bondad.

9. Si quieres saber más de ti mismo observa qué características tienen aquellos hombres o mujeres que admiras. Y repara en que las cualidades que más aprecias de ellos obran en la configuración de tus guías internos. Considera que, aunque tu referencia inicial haya desaparecido con el tiempo, en tu interior quedará una ―huella‖ que seguirá motivándote hacia el paisaje externo.

10. Y si quieres saber cómo se interpenetran las culturas estudia además del modo de producción de objetos, el modo de difusión de los modelos.

11. Importa pues que dirijas tu atención a las mejores cualidades de las demás personas porque impulsarás hacia el mundo lo que hayas terminado de configurar en ti.
Descanso
Segundo trabajo – La Condición
Meditación breve, anotaciones (sin intercambio)
Condición interna para comenzar a buscar o a encontrarse con el Guía: Necesidad de contactar con un guía, que se traduce no en una tensión o compulsión, sino en un reconocimiento de los propios límites; Sinceridad de la búsqueda, que ha de ser abierta, sin apuro, respetando este trabajo, y cierta Fe o Confianza de que uno puede llegar a tomar contacto con el Guía Interno.
Práctica: Reflexión
Precisión de los registros de Necesidad, Sinceridad y Fe.
Me pregunto en silencio ……

¿Por qué necesito un Guía Interno? ………. Repito, ¿Por qué necesito un Guía Interno?

¿Cuál es mi actitud que guiará esta búsqueda? ………

¿Dónde está mi fe que mi guía puede descubrirse? ……..


(Repetir esta reflexión si es necesario)
Apuntes personales
Tercera práctica – Las tres cualidades
Meditación breve y anotaciones
Práctica: Reflexión personal
Pausar en los puntos suspensivos (….). Eso permitirá que los participantes se conecten y sientan las palabras que se dicen.

¿Qué es para mí la Fuerza, la Bondad y la Sabiduría? Conectar internamente con cada una de estas palabras, una por una.

¿Qué es para mí la Fuerza? ….. ¿Es la fuerza inmensa de los dioses?..... ¿Es el agua que ablanda a la piedra?..... ¿Exactamente a qué Fuerza aspiro?...... ¿Quién que yo conozca tiene esta cualidad?

¿Quién tiene Sabiduría?..... ¿Cómo se expresa esta sabiduría?

¿Qué es la Bondad para mí?… ¿Quién me ha tratado con bondad?……

Cada uno hace sus anotaciones personales.


Intercambio en conjunto
Almuerzo (una hora)
Cuarta práctica – Configuración del Guía Interno (2 horas)
El Guía Interno como imagen sintética
En nuestro trabajo de configuración del Guía vemos que usamos nuestra memoria para encontrar referencias anteriores de los atributos que estamos buscando; las imágenes traducidas de nuestros sentidos para darle forma a estos atributos (presencia cenestésica, sonidos, imágenes visuales, etc.) y nuestra imaginación funciona. Todo esto se mezcla en una nueva forma. El Guía es una nueva síntesis de una multitud de registros que tenemos repartidos en nuestros ―archivos internos‖. Juntamos todo esto en una imagen que es tremendamente significativa y cuyo potencial aumenta a medida que nuestra relación con esta imagen se va profundizando a través de la comunicación repetida con ella.
Sabemos que las imágenes internas pueden configurarse como signos, símbolos o alegorías. Siguiendo lo que se dice en Psicología II, Apuntes de Psicología, sobre alegorías: “Las alegorías son aglutinaciones de contenidos diversos en una sola representación... son narraciones transformadas en las que se fija lo diverso... donde se concreta lo abstracto, etc.”, podemos decir que un Guía Interno bien configurado es una alegoría que la conciencia ha hecho concretando ciertos atributos específicos: bondad, sabiduría y fuerza.
El Guía Interno de uno es muy personal. Puede ser el dios de uno; puede tener un contexto religioso o sagrado, o no; puede ser una persona santa; alguien que uno conoce o ha conocido en la vida; puede ser una figura histórica; puede ser una presencia inspiradora, una fuerza inspiradora, una imagen inspiradora… puede ser muchas cosas, pero más que nada es personal y no corresponde a nadie juzgar el Guía Interno de otro.
Si bien cada uno configura un guía con el propio paisaje personal, hay elementos comunes a una imagen bien configurada: es una imagen que “tiene vida propia”, que tiene movimiento y movilidad, precisión y brillo, que tiene profundidad y que siempre aparece de la misma forma. El contacto con esta imagen produce un “encaje”, una conmoción positiva dentro de uno, tiene significado psíquico para mí. Obviamente no es importante si esta imagen es visual, una presencia o un sonido, etc. Lo que es importante es que la relación crezca con mi guía, que yo registre el impacto de estos atributos en mi desarrollo interno, que yo registre protección, orientación, sensibilidad hacia los demás y una coherencia creciente en mi expresión en el mundo.
Práctica: Experiencia de Paz y Configuración del Guía Interno

Estas dos experiencias se deben leer con calma y sin cortes entre una y la otra.


Experiencia de Paz
1. Relaja plenamente tu cuerpo y aquieta la mente. Entonces imagina una esfera transparente y luminosa que, bajando hacia ti, termina por alojarse en tu corazón. Reconocerás al momento que la esfera deja de aparecerse como imagen para transformarse en sensación dentro del pecho.
2. Observa cómo la sensación de la esfera se expande lentamente desde tu corazón hacia fuera del cuerpo al tiempo que tu respiración se hace más amplia y profunda. Al llegar la sensación a los límites del cuerpo puedes detener allí toda operación y registrar la experiencia de paz interior. En ella puedes permanecer el tiempo que te parezca adecuado. Entonces haz retroceder esa expansión anterior (llegando, como al comienzo, al corazón) para desprenderte de tu esfera y concluir el ejercicio calmo y reconfortado.
Experiencia guiada: Configuración del Guía Interno
Estoy en un paisaje luminoso en el que alguna vez sentí una gran felicidad. (*)
Alcanzo a ver el sol que se agranda. Lo observo sin molestia. Notablemente, dos rayos se desprenden de él posándose en mi cabeza y en mi corazón.
Comienzo a sentirme muy liviano y a experimentar que soy atraído por el astro. De ese modo, siguiendo los trazos luminosos me dirijo hacia él.
Desde el disco enorme, que se convierte en una esfera gigantesca, recibo su calidez suave y benéfica.
Ya en el interior del sol, aspiro y expiro amplia y profundamente. La luz que me rodea se introduce en mi cuerpo al ritmo de la respiración, dándome cada vez más energía.
Me siento sereno y radiante. Entonces, pido con mis mejores sentimientos que se presente ante mí el guía interno y que lo haga del modo más propicio. (*)
Él me dice que representa a mi Fuerza interna, a mi energía, y que si sé cómo usarlo tendré dirección en la vida, tendré inspiración y tendré protección. Pero que debo hacer el esfuerzo por verlo bien o sentir su presencia con intensidad. (*)
Pido al guía que pose sus manos en mi frente y las mantenga así unos instantes.
Empiezo a sentir que desde el centro de mi pecho crece una esfera transparente que termina abarcándonos a ambos. (*)
Digo al guía que haga renacer en mí un profundo amor por todo lo existente y que me acompañe en la vida dándome alegría y paz. (*)
Pregunto por el sentido de la vida y espero su respuesta. (*)
Pregunto qué es realmente la muerte y espero su respuesta. (*)
Pregunto por el valor de mi vida y espero su respuesta. (*)
Pregunto, meditadamente, por una situación especial de mi vida y espero su respuesta. (*)
Pido al guía que esté siempre a mi lado en los momentos de duda y zozobra, pero que también me acompañe en la alegría.
El guía se separa de mí y se convierte en una gran flor de pétalos abiertos que contrasta en sus colores con el fondo luminoso del disco solar. Luego, la flor va cambiando en sus formas y tonos como si fuera un armonioso calidoscopio. Entonces comprendo que atenderá a mis pedidos.
Empiezo a alejarme del brillante sol, pleno de vida y fortaleza.
Y por dos rayos luminosos, desciendo al hermoso paisaje, reconociendo en mi interior una gran bondad que busca expresarse en el mundo de la gente. (*)
Anotaciones personales
Intercambio en grupos de 3 a 4 personas
Intercambio entre todos los participantes, comentarios y/o testimonios de diferentes experiencias con el Guía.
Descanso (30 minutos)
Cierre con la Ceremonia de Oficio
Ágape de amistad.

Ordenar el lugar y despedida.

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Bibliografía

Libro El Mensaje de Silo



Apuntes de Psicología. Psicología II. Obras Completas II, Silo.


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