Semillero de historia del pensamiento económico segundo borrador de la estructura del artículo: acerca de menger y el utilitarismo



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SEMILLERO DE HISTORIA DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO

SEGUNDO BORRADOR DE LA ESTRUCTURA DEL ARTÍCULO: ACERCA DE MENGER Y EL UTILITARISMO

Por: Jonathan Moreno Medina

INTRODUCCIÓN

Aquí iría una introducción acerca de quién fue Menger, sus principales aportes y un poco de su análisis (No sé su sea necesario o pertinente hacerlo, pero está como opcional).

¿UTILITARISMO EN MENGER?

Al querer responder a la pregunta acerca de si la teoría económica dominante logró deshacerse de la carga utilitarista presente en su génesis parece claro que es de vital importancia analizar los desarrollos teóricos de los padres del marginalismo. Aquí en particular estudiaremos la pregunta para Carl Menger. Para ello debemos plantearnos en primera instancia la pregunta acerca de si este autor tenía o no una posición explícita frente al utilitarismo, y si en algún momento respondió de manera directa o indirecta al mismo.

EMPLEO DEL TÉRMINO ‘UTILIDAD’

Lo primero que sobresale a la hora de emprender nuestra tarea es el hecho de que Menger utiliza el término utilidad en repetidas ocasiones, con lo cual la primera investigación será mirar si tanto los utilitaristas como Menger hablan de utilidad en el mismo sentido. Resolviendo este punto podríamos ver mejor si hay alguna conexión entre el utilitarismo y Menger. Pero para poder entender claramente a qué se refiere el autor con este término será necesaria una introducción al trabajo del autor. Para realizar tal análisis debemos hacer una reconstrucción de los elementos empleados por Menger en Principios de Economía (Principios) e Investigaciones sobre el Método de las Ciencias Sociales (Investigaciones): en especial nos parece importante entonces rescatar el tratamiento lógico secuencial y taxonómico que Menger desarrolla en Principios.

Empecemos pues por describir lo que Menger entiende es el fin y el objeto de estudio de la Economía: la teoría económica estudia las condiciones universales y necesarias bajo las cuales los seres humanos alcanzan la mejor satisfacción posible de sus necesidades por medio de la acción (cf. Menger, 2007, p.47-8) . Por ello, la economía debe poder explicar bajo qué condiciones un objeto es útil; bajo qué condiciones es un bien; bajo qué condiciones es un bien económico; etcétera. Esta idea queda plasmada en el siguiente párrafo:



"Whether and under what conditions a thing is useful to me, whether and under what conditions it is a good, whether and under what conditions it is an economic good, whether and under what conditions it possesses value for me and how large the measure of this value is for me, whether and under what conditions an economic exchange of goods will take place between two economizing individuals, and the limits within which a price can be established if an exchange does occur—these and many other matters are fully as independent of my will... For economic theory is concerned, not with practical rules for economic activity, but with the conditions under which men engage in provident activity directed to the satisfaction of their needs" (MENGER, 2007, p. 48).

Así, a diferencia de los autores clásicos Menger no considera que la economía deba ser una ciencia de la producción, sino que ésta debe buscar son las condiciones necesarias bajo las cuales los seres humanos alcanzan la satisfacción de sus necesidades.

Empecemos entonces por estudiar cuál es el empleo de la palabra utilidad en Menger. Comencemos por plantear las ideas expuestas en Principios. Menger inicia el libro mencionando en su primer capítulo las condiciones necesarias y suficientes para que una cosa sea un bien. Estas son: (1) tiene tales propiedades que pueden ser consideradas como que tienen una relación causal con la satisfacción de una necesidad humana; (2) existe tal necesidad humana; (3) existe el conocimiento humano acerca de esta posible conexión causal; (4) existe el poder humano suficiente para dirigir tal objeto a la satisfacción de la necesidad en cuestión (cf. MENGER, p. 118). Esta descripción de las características de un bien será de vital importancia al analizar cómo entiende Menger el concepto de utilidad1.

Para Menger existe una confusión en la mente de aquellos autores que desean reemplazar el concepto de valor con el de utilidad. De hecho, Menger menciona a “ciertos autores franceses e ingleses” como ejemplos de tal confusión, haciendo una clara referencia a Walras y tal vez a Jevons y Say (cf. MENGER, p.119). Para el autor austriaco la utilidad es la capacidad de una cosa de satisfacer una necesidad humana y por tanto ésta es un requisito para que un objeto sea considerado un bien, tal como ya lo habíamos enunciado. Por tanto, todos los bienes tienen utilidad, pero sólo los bienes económicos tiene valor, ya que la utilidad es prerrequisito para que un objeto sea un bien, pero sólo conjuntamente con las demás características que requiere un objeto para ser un bien económico, es necesaria la escasez relativa a las necesidades para que éste se considere un bien económico y por tanto tenga valor.

Se puede decir que Menger entiende que el concepto de utilidad representa una característica objetiva mientras el valor es subjetivo. La utilidad será objetiva en tanto él entiende el término como una relación abstracta entre una clase de bienes y una necesidad humana. Como si, por ejemplo, una clase de objeto, dadas sus propiedades químicas (las cuales son objetivas) pudiera satisfacer una necesidad humana. Pensemos en el agua, la cual, dadas sus propiedades físicas y químicas, puede satisfacer la necesidad de saciar la sed.

Por lo anterior, podemos decir que Menger considera que el objeto de estudio o de análisis del economista no debe ser la utilidad, sino el concepto de valor, en tanto las relaciones que se crean en el mercado y son guiadas por las distintas valoraciones subjetivas de los bienes a tratar. Sin embargo no se debe exagerar esta diferencia de Menger con sus colegas. Como veremos a continuación el hecho de que Menger no haya utilizado el término ‘utilidad’ de la misma forma en que lo haría Bentham o Jevons no conlleva a que el autor austriaco se haya distanciado definitivamente del utilitarismo.

CONEXIÓN CON BENTHAM Y EL UTILITARISMO

Pasemos ahora a analizar si existió una posible conexión directa o indirecta entre Bentham y Menger. Según Stark, famoso recopilador de los trabajos de Bentham, establecer si este último influenció a Menger o no es una cuestión que no es tan fácil de responder (cf. STARK, 1946, p. 601). Algunos autores han argumentado que Menger y Bentham no tuvieron ninguna conexión intelectual (BOUCKE, 1921, citado por STARK, 1946, p. 605), mientras que otros, como el mismo Stark, buscan probar una conexión a través de autores intermedios. Stark establece la hipótesis de que un autor de la época de Menger, Gustav Theodor Fechner, reconstruyó con pocas modificaciones los argumentos de Bentham2, incluyendo la ley de utilidad marginal decreciente del dinero, y además que fue este autor quien transmitió las ideas de Bentham a Menger. Ahora, para Stark las demás posibles conexiones que pudieron tener Bentham y Menger, resumidas en que el autor austriaco haya leído a F.E. Beneke (Grundsatze der Zivil-und Krirninalgesetzgebung aus den Handschriften des englischen Bechtsgelehrten Jeremy Bentham, 1830) o a F.A. Lange (Die Arbeiterfrag, 1865) parecen ser bastante dudosas (cf. Ibid., p. 606). Mientras estas dos últimas hipótesis tienen el problema de no ser confiables, para Stark es absolutamente claro que Bentham influyó a Fechner, y que Fechner hizo lo mismo con Menger: Whether Carl Menger (…) came into touch with F. E. Beneke (…), may appear doubtful, but not that Bentham stimulated Fechner, and Fechner Menger.” (cf. Ibid., p. 606).

Ahora, el problema con la tesis de Stark a la luz de nuestra investigación es que este último autor si bien parece probar como Bentham influyó a Fechner, no es tan claro hasta qué punto Fechner lo hizo con Menger. En este aspecto Stark es muy vago y apenas realiza una afirmación sin ninguna evidencia que lo soporte. Es muy probable que Stark haya basado su afirmación en la concepción que tenía de las tesis mengerianas. Un ejemplo será muy ilustrador en este aspecto. Cuando Stark está explicando como Betham entendía la posibilidad del cálculo del placer3, dice lo siguiente: “The doctrine of the dimensions of pleasure and pain Bentham described as an ‘application of arithmetic to questions of utility’ (IV, 542). With the same words one could characterise the economic teachings of Jevons and Menger, Walras and Clark” (Ibid., p. 598, énfasis nuestro). Esto último querría decir que Menger en efecto apoyaría la idea de poder medir el placer. Sin embargo, éste parece no ser para nada claro dados los escritos del autor austriaco.

Así, la posición de Stark parece estar alineada con la de Stigler (1950), en un texto en el que recoge el desarrollo histórico de la teoría de la utilidad. Notemos, antes de exponer la idea de Stigler, que tal como lo dicen Screpanti y Zamagni (2005) Menger jamás tocó el tema de la medida, ni de la utilidad entendida como se hace hoy en día: “Menger never dealt with questions regarding the nature and measurement of (cardinal) utility. For him the principle of decreasing marginal utility was simply a fact of evidence.”(2005, p.192). Sin duda este hecho dificulta el responder a la afirmación de Stark de que para Menger la dimensión del placer se podría caracterizar como una aplicación de la aritmética a la utilidad, al igual que en Bentham (lo que sin duda lo encaminaría a Menger a aceptar el principio enunciativo del utilitarismo). Sin embargo, existen ciertos indicios que nos pueden ayudar a responder esta pregunta de forma reconstructiva. Ahora, por ejemplo, para Stigler, el hecho de que Menger no se haya referido a la utilidad, entendida como se hace en la economía moderna, ni a la medida de la misma, es un indicio de que Menger (y Walras, a los ojos de Stigler) aceptaban completamente al utilitarismo en su sentido enunciativo (cf. Stigler, 2005, p.317). Screpanti y Zamagni comparten la conclusión de Stigler y nos dicen que:


In fact, the most important theoretical contribution of Jevons, Menger, and Walras lies, still more than in their complete and coherent reformulation of the utility theory of value and in the hypothesis of decreasing marginal utility, in the way they modified the utilitarian foundation of political economy. Their marginalism gave credit to a special version of utilitarian philosophy, one for which human behaviour is exclusively reducible to rational calculation aimed at the maximization of utility. They considered this principle to be universally valid.”(Screpanti y Zamagni, 2005, p.166, énfasis nuestro)
Notemos sin embargo, que como hemos visto hasta aquí, tanto la afirmación de Stigler como la de Screpanti y Zamagni se sustentan en el silencio del autor austriaco acerca de la utilidad y su medida para poder afirmar que en efecto Menger compartía la visión utilitarista del principio enunciativo. Sin embargo ese argumento parece no ser tan fuerte. Tanto es así que Robbins (1935) utiliza un argumento similar para concluir exactamente lo contrario. Para Robbins, si bien Menger no se pronuncia explícitamente acerca del principio de comportamiento utilitarista (Robbins le llama psicología hedonista), el hecho de que Menger haya utilizado el término Bedeutung (que se traduce como ‘importancia’), por ser ésta una palabra neutra, indica que Menger entendía las valoraciones de forma ordinal y no cardinal, concluyendo así con los vestigios hedonistas en el análisis económico (cf. Robbins, 1935, p.56). Sin embargo, debería ser claro que este argumento, como el de Stigler y Screpanti & Zamagni, son bastante débiles. La tarea entonces de sustentar más claramente si existe o no un principio utilitarista en su forma enunciativa en Menger debe remitirse a lo que él sí dijo, en lugar a lo que no dijo. Esa es nuestra siguiente tarea.

Para analizar la afirmación de Stark podemos empezar por exponer la teoría del valor para Menger. Según el autor sólo la satisfacción de nuestras necesidades tiene importancia directa para nosotros. La valoración de un bien es la imputación que se le da al mismo de la importancia de la satisfacción que depende de comandar tal bien. Esto quiere decir que la valoración que tiene un bien para nosotros depende del valor que le damos a la satisfacción de una necesidad específica con ese bien. Por ejemplo, el valor que le demos al agua dependerá del valor que le demos a satisfacer una necesidad, como la sed, con ese mismo bien. Ahora, las diferencias en la importancia de diferentes satisfacciones pueden ser observadas no sólo con la satisfacción de necesidades de diferente clase, sino que también con la más o menos completa satisfacción de una sola necesidad. Aunque aparentemente enredado, lo que quiere decir Menger es que el acto de economizing significa sopesar la importancia relativa de diferentes acciones y de la “completitud” de una satisfacción en particular. Será esta valoración la que guiará al individuo en la escogencia, dependiendo de sus medios disponibles, de cuáles necesidades satisfacer, en qué orden y hasta qué grado. Para ilustrar este punto Menger utiliza una tabla de doble entrada (Tabla 1). En ella los números romanos representan diferentes bienes que brindan satisfacción a necesidades más urgentes. Así, el bien que satisfacen la necesidad más importante se marca con el I, hasta terminar en el menos importante, marcado con un IX. Los números arábicos bajo cada número romano ilustran la importancia decreciente de cada acto sucesivo de la satisfacción de la misma necesidad - consumo (cf. Menger, 2007, p.127-8). STARK PODRÍA TENER RAZON EN TANTO MENGER PUEDE PENSAR EN UN NUMERO “CORRECTO”, Y PROPORCIONES, POR LO QUE UN CALCULO SERÍA POSIBLE, SIN EMBARGO, NO MENCIONA EL TEMA.



Menger explica su tabla con un ejemplo: supongamos que la escala de la columna I expresa la importancia para un individuo de satisfacer su necesidad por comida, donde esta importancia disminuye conforme al nivel de satisfacción ya obtenido, y que la columna V expresa de manera similar la importancia de su necesidad por tabaco. Nos dice el autor que es evidente que la satisfacción de su necesidad por comida, hasta cierto punto de completitud, tiene una mayor importancia para este individuo que la satisfacción de su necesidad por tabaco. Pero si esta necesidad por comida se satisface hasta cierto nivel de completitud, el consumo de tabaco comienza a tener la misma importancia que continuar con su satisfacción de la necesidad por comida. Así, Menger concluye que:



"Wherever men live, and whatever level of civilization they occupy, we can observe how economizing individuals weigh the relative importance of satisfaction of their various needs in general, how they weigh especially the relative importance of the separate acts leading to the more or less complete satisfaction of each need, and how they are finally guided by the results of this comparison into activities directed to the fullest possible satisfaction of their needs (economizing). Indeed, this weighing of the relative importance of needs—this choosing between needs that are to remain unsatisfied and needs that are, in accordance with the available means, to attain satisfaction, and determining the degree to which the latter are to be satisfied— is the very part of the economic activity of men that fills their minds more than any other, that has the most far-reaching influence on their economic efforts, and that is exercised almost continually by every economizing individual." (íbid, p. 128, Subrayado nuestro).

Aquí hay varios puntos importantes a notar. Primero, es que Menger considera que existe, de manera generalizada, una regla de ordenamiento de las importancias de diferentes satisfacciones:



As concerns the differences in the importance that different satisfactions have for us, it is above all a fact of the most common experience that the satisfactions of greatest importance to men are usually those on which the maintenance of life depends, and that other satisfactions are graduated in magnitude of importance according to the degree (duration and intensity) of pleasure dependent upon them. Thus if economizing men must choose between the satisfaction of a need on which the maintenance of their lives depends and another on which merely a greater or less degree of well-being is dependent, they will usually prefer the former. Similarly, they will usually prefer satisfactions on which a higher degree of their well-being depends. With the same intensity, they will prefer pleasures of longer duration to pleasures of shorter duration, and with the same duration, pleasures of greater intensity to pleasures of less intensity.”(ibid, p.123)
Así, para Menger los seres humanos generalmente ordenan la importancia de sus necesidades dependiendo de si es esencial para el mantenimiento de la vida propia, o si provee para la conservación de la salud y por último de si brinda placeres progresivamente más débiles, en este mismo orden. Ahora, como podemos ver Menger incluso se refiere a la duración e intensidad de los placeres. Sin duda esta cita lo parece acercar a los planteamientos de Bentham de su principio utilitarista enunciativo. De hecho para Sugden (2009) esta cita mostraría que Menger no eliminó de manera alguna los conceptos hedonísticos de la ciencia económica.
Ahora, volviendo sobre la tabla de doble entrada otro aspecto importante es que Menger aclara que posteriormente que las cifras que componen la tabla no son cardinales, y que por tanto no expresan la importancia absoluta de la importancia de la satisfacción de las necesidades, sino la importancia relativa:
I need hardly point out that the figures in the text are not intended to express numerically the absolute but merely the relative magnitudes of importance of the satisfactions in question. Thus when I designate the importance of two satisfactions with 40 and 20 for example, I am merely saying that the first of the two satisfactions has twice the importance of the second to the economizing individual concerned.” (Ibid, p.183, pdp 3).
Sin embargo la idea de que una primera satisfacción tiene el doble de importancia que una segunda para un individuo es incompatible con la primera afirmación de la cita de que los valores de la importancia no representan valores absolutos. Notemos que para poder realizar comparaciones en términos de tasas (ratios) entre dos valores, es necesario que esos valores se den en términos cardinales. Es imposible realizar la misma operación con números ordinales. Además el poder realizar estos ratios impone poder medir la distancia entre las satisfacciones. Ello sólo puede ser posible en términos cardinales. Dado los dos últimos puntos aquí expuestos nos inclinamos a favorecer entonces la tesis, en línea con la de Stark, Stigler y Screpanti-Zamagni, y en contraposición a la de Robbins, de que Menger sí adoptaba el principio enunciativo del utilitarismo.
Para Sugden (2009) existiría otro posible argumento para sustentar el hecho de que Menger haya adoptado el principio hedonista del comportamiento: su teoría del error humano. Veamos la siguiente cita de Menger:
The importance of a satisfaction to us is not the result of an arbitrary decision, but rather is measured by the importance, which is not arbitrary, that the satisfaction has for our lives or for our wellbeing. The relative degrees of importance of different satisfactions and of successive acts of satisfaction are nevertheless matters of judgment on the part of economizing men, and for this reason, their knowledge of these degrees of importance is, in some instances, subject to error (…) But what has been said by no means excludes the possibility that stupid men may, as a result of their defective knowledge, sometimes estimate the importance of various satisfactions in a manner contrary to their real importance. Even individuals whose economic activity is conducted rationally, and who therefore certainly endeavor to recognize the true importance of satisfactions in order to gain an accurate foundation for their economic activity, are subject to error. Error is inseparable from all human knowledge.”(Menger, 2007, p.147-8).
Para Sugden la implicación de la anterior cita es que la ‘importancia de la satisfacción’ (los números de su tabla de doble entrada) es un juicio subjetivo hecho por el individuo acerca de una entidad objetiva (la importancia real de las necesidades humanas) y por tanto este este juicio sujeto a error (cf. Sugden, 2009, p. 862). Ahora, el pensar en un cálculo acertado acerca de la importancia de las satisfacciones implicaría que, al ser esta importancia algo objetivo, iría fuertemente en línea con los planteamientos bethamitas del cálculo correcto del placer y las penas. Parece entonces demostrado que Menger en efecto adoptó el principio enunciativo del utilitarismo, pero como veremos responder si hizo lo mismo con el sentido sensorial parece más complicado.
Este último argumento nos sirve para explorar la idea del sentido sensorial en Menger. Por ejemplo para Screpanti y Zamagni indican que:
economics can only scientifically deal with the behaviour of individual agents, whether they are consumers or firms. It is not possible to speak, in a scientific way, of economic aggregates. There would be no space in economic science for macroeconomics and concepts such as national interests or collective wealth. To move from the idea that individual desires are the only criteria of good and bad to the argument that social welfare is promoted and encouraged by policies aiming at maximizing the total amount of pleasure would lead to serious logical and practical difficulties. Menger, unlike Bentham, correctly perceived the technical difficulties of the reformist policies based on utilitarian principles: ‘the greatest welfare for the greatest number’” (Screpanti y Zamagni, 2005, p.191).
Quiere decir esto que para los dos autores italianos Menger rechazaría el sentido sensorial del utilitarismo. Sin embargo, retomando el punto inmediatamente anterior el hecho de que los individuos estén sujetos al error en su cálculo de la importancia de las satisfacciones indica que podría abrirse la puerta a la intervención estatal, en tanto que un legislador, como el propuesto por Bentham, podría corregir estos errores de cálculo. En esta línea se encuentra Peart (1998) quién además cita a Kirzner (1990), quien indica que Menger called for state action to en-courage thrift - an expression of his paternalistic urge to counteract the circumstance that ‘men often esteem passing, intense enjoyments more highly than their permanent welfare, and sometimes even more than their lives’ " (Kirzner 1990, citado por Peart 1998, p. 314). De lo anterior se puede vislumbrar el principio utilitarista sensorial implícito en Menger. Sin embargo existe una dificultad en esta interpretación que es difícil de evadir. Si como dice Menger todo conocimiento humano está sujeto a error, ello implicaría que no podría existir nadie que pudiera realizar el cálculo perfectamente bien todo el tiempo. Ahora, ello imposibilitaría la existencia del legislador benthamita, y con ello la posibilidad de poder corregir a través del estado los errores de cálculo de los individuos. Sin embargo, de nuevo encontramos una inconsistencia en los planteamientos de Menger. Podríamos concluir así que Menger, en teoría, no podría invocar la acción estatal como posible solución al error de cálculo de los individuos, y con ello se negaría la idea del principio sensorial utilitarista. Mas el actuar de Menger indica que en la práctica sí creía que el estado podía corregir estos errores de cálculo. Ello parece llevarnos a concluir que si bien en teoría Menger no adoptaba el principio sensorial utilitarista, sí lo hacía en la práctica.

CONCLUSIONES

Si bien Menger utilizó el término ‘utilidad’ de forma radicalmente diferente a como lo hicieron Jevons y Bentham, esto no es un indicio de que se haya distanciado de los enunciados utilitaristas. De hecho hemos provado aquí que Menger de hecho adoptaba el sentido enunciativo del utilitarismo y en cuanto al sentido sensorial, si bien en teoría no era posible que lo adoptara, sí lo hizo en la práctica. Así, concluimos que Robbins estaba equivocado cuando afirmó que Menger ya había eliminado todo rastro hedonista del análisis económico.

BIBLIOGRAFÍA



MENGER, Carl. 2007. Principles of Economics. Ludwig von Mises Institute.

--------------------- 1985. Investigations into the Method of Social Sciences with Special Reference to Economics. New York University Press.

ENDRES, A.M. 1997. Neoclassical Microeconomic Theory: The Founding Austrian Version. Routledge.

STARK, W. 1946. Jeremy Bentham as an Economist. The Economic Journal, Vol. 56, No. 224.

STIGLER, George. 1950. The Development of Utility Theory I. The Journal of Political Economy, Vol. 58, No. 4. University of Chicago Press.

SUGDEN, Robert. 2009. Can Economics be Founded on ‘Indisputable Facts of Experience’? Lionel Robbins and the Pioneers of Neoclassical Economics. Economica, Vol. 76.
PEART, Sandra. 1998. Jevons and Menger Re-Homogenized?: Jaffé after 20 years. American Journal of Economics and Sociology, Vol. 57, No 3.
SCREPANTI, Ernesto y ZAMAGNI, Stefano. 2005. An Outline of the History of Economic Thought. Oxford University Press.
ROBBINS, Lionel. 1935. An Essay on the Nature and Significance of Economic Science. Macmillan.

1 Así pues, como ya mencionamos, economizing es descrito como el conjunto complejo de acciones humanas contenidas de propósito que buscan alcanzar la satisfacción de las necesidades (cf. MENGER, p. 116, 2004). El conocimiento de la relación causal entre los fines y las cantidades disponibles de un bien es una condición necesaria del comportamiento económico, en tanto que sólo así se garantiza que el fin del individuo tiene un propósito directo con la acción. Economizing para el individuo requiere entonces de: el deseo de poseer una unidad del bien que se percibe tiene una relación con la satisfacción de una necesidad; escoger entre las necesidades más importantes, lo cual involucra decidir qué necesidades se dejarán insatisfechas; la satisfacción de las necesidades de la manera más apropiada dada la cantidad disponible del bien; y la conservación de las propiedades útiles de un bien para la satisfacción de una necesidad futura (cf. MENGER, p.95-7, 2004). Los bienes a los que se ha hecho referencia Menger los llama bienes económicos. Estos bienes deben cumplir ciertos requisitos para ser catalogados como tales. Recordemos que un requisito para que un objeto sea un bien es que éste debe poder satisfacer alguna necesidad humana. Para que el mismo sea también un bien económico deben existir cantidades escasas en relación a las cantidades necesarias para satisfacer la demanda total del mismo.

Ahora, la teoría del valor en Menger queda expresada en tanto que el valor de un bien surge de la misma fuente de la cual surge el carácter económico de un bien: el exceso de las cantidades requeridas sobre las cantidades disponibles (escasez). Más precisamente el hecho de que un bien tenga valor para nosotros proviene del hecho de que el comandarlo nos brinda la satisfacción que no sería alcanzada si no comandáramos tal bien. Entonces, el valor particular de un bien es la importancia que tiene el poder comandarlo en nuestra vida y satisfacción. Por tanto, el valor no es nada inherente a los bienes, sino que es apenas la importancia que le atribuimos a la satisfacción de nuestras necesidades, las cuales posteriormente le trasladamos al bien. Así, el valor de un bien es subjetivo por naturaleza (cf. MENGER, p. 114-7).




2 El sustento de la tesis de Stark se condensa en la siguiente cita (Ibíd., pie de página 1, p. 605):

The agreement reaches at times even a parallelism in the very wording. The following corresponding passages prove that Fechner must have known Bentham: Fechner 11, 30-31-Bentham IX, 123 (only hedonism is a clear principle of morals, 'since everybody knows what happiness is ’); Fechnerl8-. Bentham II, 537 (only in one point all men agree, the longing for happiness); Fechner 34-35-Bentham I, 48, 211 (there is no motive that has not the production of a pleasure or the suppression of a pain for its end); Fechner 38- Bentham II, 537 (men are led to realise that the greatest and truest happiness can only be secured by working for the happiness of all), etc. Cf. also Fechner's conception of value (Vorschule der Aesthetik, 2nd ed., 1897, 24).



3 Stark citando a Bentham lo sintetiza así:

The quantity or degree of well-being experienced during any given length of time is directly as the magnitude (i.e., the intensity multiplied by the duration) of the sum of the pleasures, and inversely as the magnitude of the sum of the pains experienced during that same length of time " (Bentham VIII, 82, citado por Stark, p. 598).






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