Santo tomás introduccióN



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SANTO TOMÁS
1.- INTRODUCCIÓN

RAZÓN Y FE



2.- METAFÍSICA
LA HERENCIA ARISTOTÉLICA

La Metafísica

El ente y el realismo metafísico

Sustancia-accidente

Acto-potencia

Materia-forma
LA HERENCIA NO ARISTOTÉLICA

Esencia-esse

Principio platónico de la participación

Principio platónico de la causalidad ejemplar
3.- EL CONOCIMIENTO
4.- EL TEMA DE DIOS

  • DIOS COMO SER PERFECTO E INFINITO. CREADOR DEL MUNDO

  • CONOCIMIENTO DE DIOS POR EL HOMBRE

    • CONOCIMIENTO DE SU EXISTENCIA


Necesidad de la prueba

Posibilidad de la prueba

Las pruebas: Las 5 vías


5.- LA CONCEPCIÓN DEL HOMBRE
6.- LA ÉTICA
7.- LA POLÍTICA

SANTO TOMÁS
1.- INTRODUCCIÓN:
Santo Tomás pertenece al siglo XIII, siglo de esplendor de la Edad Media.La E.M. es un periodo demasiado extenso (al menos 10 siglos, del V al XV) como para poder ofrecer características definitorias claras. Pero hay un hecho que sí está presente y vertebra todos estos siglos: el Cristianismo. Su aparición en Occidente supuso un profundo cambio en el pensamiento y en la vida y llegó a convertirse en el eje de este extenso periodo de la Historia.
La filosofía desde el siglo V será, si es que así puede decirse, filosofía cristiana, es decir, los esfuerzos por explicar el mundo tienen todos, el marco de la fe cristiana.

Santo Tomás vive en el periodo de la Baja Edad Media. Este periodo lo constituyen los siglos XII y XIII y en él se dan importantes acontecimientos dentro del mundo de la cultura y la filosofía:




  • Nacen las Universidades a finales del siglo XII como asociaciones de profesores y alumnos para independizarse de las escuelas monacales y catedralicias, y se acaban convirtiendo en los principales centros intelectuales de la época. Aunque pronto fueron dominadas por el papado que les ofreció protección frente a las autoridades locales a través de las órdenes mendicantes de franciscanos y dominicos (Santo Tomás mismo es un dominico) Las más importantes son la Universidad de París, especializada en Teología, la de Bolonia, en derecho, Montpellier, en medicina, Oxford, con varias especialidades…

  • Apogeo de la Escolástica. Se llama Escolástica al sistema de conocimiento de los siglos que van del XI al XIV, se desarrolla un importante cuerpo de conocimientos y una serie de métodos que son la base cultural de Europa hasta el Renacimiento.

  • Aparición de las obras de Aristóteles A través de la escuela de traductores de Toledo se fueron conociendo obras de los antiguos filósofos griegos y de los árabes, que presentaban una explicación del mundo sin recurrir a Dios. Fue particularmente importante el impacto de Aristóteles y también la interpretación que de él hace su principal comentarista, el filósofo árabe Averroes. Su recepción fue diferente según las órdenes y escuelas, mientras que los franciscanos lo rechazan, los averroístas latinos lo aceptan literalmente aunque algunas de sus ideas entran en conflicto con la religión cristiana, como es la eternidad del mundo… y los dominicos, como Santo Tomás, la adoptan pero modificarán algunos aspectos para hacerlo compatible con su fe.



RAZÓN Y FE. FILOSOFÍA Y TEOLOGÍA.
En los siglos XII y XIII se han recuperado los textos de las obras de filósofos griegos, como Platón y Aristóteles, y árabes, y se traducen al latín directamente de las fuentes o de previas traducciones árabes, en escuelas francesas y españolas... Estas obras muestran la posibilidad de una explicación del mundo sin recurrir a Dios, al menos, a un Dios creador, lo cual representa una amenaza para la fe cristiana: durante muchos siglos la única visión del mundo ha sido la de la Iglesia.

Esto le lleva a Santo Tomás a abordar el viejo problema de las relaciones entre la fe y la razón como fuentes de conocimiento o, lo que viene a ser lo mismo, entre teología y filosofía, las disciplinas o “ciencias” que se obtienen por medio de esas fuentes, respectivamente.

Santo Tomás zanjará el tema recogiendo los planteamientos de otras posiciones e integrándolos en una respuesta global:

1) Razón y fe son facultades distintas: Mientras que la razón conoce por sí misma la realidad, basándose en la experiencia sensible; la fe es una gracia divina, un don que Dios nos concede y mediante ella vamos más allá de nuestra naturaleza y de la realidad, y se nos muestran verdades a las que no puede llegar nuestro entendimiento.

Puesto que razón y fe son dos modos de conocimiento distintos, también la filosofía y la teología serán disciplinas distintas:

Los principios o conocimientos básicos de la filosofía se obtienen racionalmente a partir de la observación de la realidad y si son verdaderos se debe a su evidencia.

Por el contrario los principios de la teología son los artículos de fe o verdades reveladas que sólo podemos conocer por revelación (Dios nos las muestra), y son verdad porque son palabra divina.
2) Su diferencia no es, sin embargo, obstáculo para que entre razón y fe exista armonía y mutua ayuda: Ambas sirven para alcanzar la verdad, que es única, pues no puede existir contradicción entre las palabras y las obras de Dios. Por otra parte, la razón puede ayudar a la fe profundizando en los dogmas y explicándolos, y la fe puede orientar a la razón para que persiga el fin adecuado, evitando errores.

3) Pero aunque hay una mutua ayuda, la razón está al servicio de la fe y, por tanto, la filosofía será un instrumento para la teología, será su sierva, su criada, como la llamó Juan Damasceno.


Además de una teología revelada, basada en los dogmas de la fe, Santo Tomás considera posible la Teología natural, que es la ciencia de Dios que se hace con la sola luz de la razón, y que, como tal, está cerca de la filosofía en su método y de la Teología revelada, en su objeto.
La obra de Santo Tomás representa en la historia del pensamiento occidental una gran síntesis entre el Cristianismo y la filosofía aristotélica. Pero el resultado es una obra inmensa y novedosa no carente de ideas que implican, en algunos casos, una ruptura e, incluso, enfrentamiento, con las posiciones vigentes.
2.- LA METAFÍSICA
La Metafísica de Santo Tomás es básicamente la de Aristóteles, su obra representa una síntesis entre la filosofía aristotélica y el Cristianismo, pero recoge también principios de la teoría platónica y neoplatónica, normalmente a partir de la obra de los filósofos cristianos que han bebido de estas fuentes como por ejemplo San Agustín y es fundamental en su obra la distinción entre la esencia y la existencia en los seres creados, que ya se encontrara en Avicena, con ella se puede explicar la contingencia y finitud del mundo y la necesidad de su creación por Dios .

Un pilar fundamental de su Metafísica es la herencia que recibe de Aristóteles. Como Aristóteles mantiene un realismo metafísico: el ser existe en sí mismo y es lo primero que entiende nuestro entendimiento. No hay noción más simple y primaria que la de ser, por eso no puede definirse el ser en general, sólo los seres sustanciales concretos. Sin embargo no hay nada más fácil de entender, nuestra inteligencia entiende como noción primera que el ser existe y es lo que es.

El ente es lo primero que se conoce. Nuestra inteligencia entiende que existe algo. No hay noción más simple y primaria. Por eso no puede ser definida sino descrita. Pero no hay nada más fácil de entender: “Ente es lo que es”.

La ciencia que se ocupa del estudio del ser en general es la Metafísica, ciencia teorética fundamental, que se define como “ciencia del ser en tanto que ser y de sus propiedades”.
El ser en sentido primero es la sustancia, aquello que subsiste por sí mismo, por tanto, si se toma el concepto “ser” en el sentido de lo que existe o puede existir, la Metafísica se ocupa primariamente de la sustancia y sus modificaciones: sustancia-accidente, acto-potencia, causas del ser , composición de la sustancia etc.

Pero el concepto “ser”, además de sustancia en Santo Tomás posee otra significación diferente, puede ser entendido como existir o acto de ser, por lo que la Metafísica tiene también este aspecto existencial, de estudio de los seres finitos en cuanto que reciben el acto de ser


La Metafísica se ocupa de lo que existe o puede existir, y tal y como dice Aristóteles, aquello de lo que primeramente decimos que existe es sustancia. De los atributos o accidentes decimos que existen, pero en relación a la sustancia, no en sí mismos. Luego es de la sustancia de lo primero que se afirma la existencia, es decir, lo que es, en sentido primario, es lo que tiene subsistencia por sí; todo lo demás se dice que es en relación a la sustancia. Santo Tomás acepta de Aristóteles la doctrina de

las diez categorías: la substancia y las nueve categorías de accidentes.


Como Aristóteles Santo Tomás entiende la totalidad de lo real como un conjunto ordenado de sustancias, pero cambia en los tipos de sustancias que lo forman. Según el maestro Angélico, existen sustancias finitas (todas las creadas) unas son corpóreas y otras inmateriales (sustancias angélicas)y la sustancia infinita, Dios. Santo Tomás consideró racionalmente demostrable que existan ángeles, aparte de la revelación, porque su existencia es exigida por el carácter jerárquico de la escala de los seres. Podemos discernir los órdenes o rangos ascendentes de la serie de las formas, desde las formas de las

substancias inorgánicas, pasando por las formas vegetativas, las formas sensitivas irracionales de los animales, y el alma racional del hombre, hasta el Acto puro e infinito, Dios; pero en esa jerarquía se advierte una laguna. El alma racional del hombre es creada, finita y encarnada, mientras que Dios es un espíritu puro, increado e infinito: es, pues, perfectamente razonable suponer que entre el alma humana y Dios hay formas espirituales finitas y creadas, pero sin cuerpo. En lo más alto de la escala está la absoluta simplicidad de Dios; en lo más alto del mundo corpóreo está el ser humano, en parte espiritual y en parte corporal: deben existir, pues, entre Dios, y el hombre, seres totalmente espirituales que sin embargo no posean la absoluta simplicidad de la Divinidad. Existen, pues, los ángeles.

Las sustancias creadas, tanto las materiales como las inmateriales se caracterizan porque cambian, tienen actividad… (las inmateriales actividades espirituales conocimiento y actos de voluntad) El cambio lo explica Santo Tomás tal como Aristóteles utilizando los conceptos de Acto y Potencia. La potencia es la posibilidad o capacidad de hacer algo o tener determinada cualidad y el acto la realización de la potencialiad. Así, el ser en potencia es el ser que aún no es pero puede llegar a ser aquello para lo que está preparado y el ser en acto: cuando ya la potencia se ha realizado y el ser es lo que podía ser.

El cambio es la actualización de una potencia. La potencia no puede cambiar por sí misma, no tiene en sí el motor que le hace salir de su potencialidad, por tanto todo lo que pasa de potencia a acto es por algo que ya está en acto.
Santo Tomás aceptó, la doctrina aristotélica de la composición hilemórfica de las substancias materiales, y definió la materia prima como pura potencialidad, y la forma substancial como el acto primero de un cuerpo físico, donde «acto primero» significa el principio que pone al cuerpo en su clase específica y determina su esencia, Es decir, la forma es el principio constitutivo e inmanente que hace que un ser concreto sea lo que es y tenga una actividad propia.

La materia prima está en potencia para todas las formas que pueden ser formas de cuerpos, pero, considerada en sí misma carece de forma, es pura potencialidad. La forma es el elemento universal, al ser lo que pone a un objeto en su clase, en su especie, haciendo de él un ser concreto, por ejemplo, un caballo, luego necesita ser individuada, para que pueda ser forma de esa substancia particular. El principio de individuación es la materia. La materia es el principio de limitación y potencialidad.

Santo Tomás ve, pues, completamente claro que en el mundo material solamente existen en acto substancias concretas, compuestos individuales de materia y forma. (No existen los Universales)

Ahora bien, hay una diferencia importante en la manera de concebir la Forma de Santo Tomás respecto de Aristóteles. Aristóteles considera que la forma de la sustancia es su esencia y la sustancia es el compuesto de materia y forma, Santo Tomás entiende que al existir distintos tipos de sustancias, no todas ellas con materia, la esencia será en ellas diferente. En los seres corporales la esencia es el compuesto de materia y forma, porque cuando decimos “hombre”, por ejemplo, prescindimos para formar el concepto de las características individuales de este o aquel sujeto, pero no prescindimos de que tiene materia. Luego la materia entra dentro de la esencia “hombre”. De modo que la idea de ser humano es la idea de una sustancia compuesta de materia y alma racional. (Pero, aun así, sigue siendo la forma la que determina que una sustancia sea lo que es, es decir, tenga unas características propias). En las sustancias inmateriales carentes de materia, su esencia es su forma.


La composición hilemórfica fue, limitada por santo Tomás al mundo corpóreo; no la extendió, a la creación incorpórea, a los ángeles. Los ángeles no tienen ese tipo de composición. Sin embargo, la distinción de potencia y acto recorre, todo el mundo creado, material e inmaterial.
Puesto que la composición hilemórfica no afecta a todas las sustancias y, por tanto, no puede explicar todos los seres creados, ha de haber una composición más profunda de las sustancias, que afecte a toda criatura y ésta es la composición de esencia y esse o acto de ser .

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