Sí, soy un volcán y el fuego es mi elemento. (Shidbusk)



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En lo que a mí respecta, a lo largo de mí vida no he hecho más que llevar al extremo todo aquello que vosotros habéis dejado a la mitad. (Dostoievski)
Cada cual arroja sobre su vecino el peso de su desesperación, de su odio, de su miedo. Nada comienza en nosotros, nada termina en nosotros. (Henri Troyat)
La vida aquí es repugnante; ¡sólo es bello lo que se ha liberado del materialismo y de la felicidad terrenas! (Dostoievski)
Un ser que se acostumbra a todo; éste es, me parece, la mejor definición que se puede dar del hombre. (Dostoievski)
Sí, soy un volcán y el fuego es mi elemento. (Shidbusk)
Un pensamiento extraño bullía en mí…, me pareció que en aquel instante comprendí algo que ya había presentido sin haberlo experimentado; me pareció que acababa de despertarme a un mundo nuevo, ajeno a mí y del que no había tenido conocimiento hasta entonces sino por relatos oscuros, por misteriosas señales. Creo que en aquel momento empezó mi verdadera existencia. (Dostoievski)
No hay peor vanidoso que quien se ha negado a sí mismo durante mucho tiempo el derecho a serlo. (Henri Troyat)

(El diablo) no creo en él. Aún no creo en él. Sé que él soy yo mismo bajo diferentes aspectos; sé que me desdoblo, que hablo conmigo mismo. (Dostoievski)


En todos los hombres hay dos postulantes simultáneos; uno se dirige a Dios y el otro a Satanás. (Baudeliere)
La vida es vida en todas partes, la vida está en nosotros y no en el mundo que nos rodea. Cerca de mí habrá hombres, y en ser un hombre entre los hombres y serlo para siempre, sea cuales fueren las circunstancias, no desfallecer, no caer, en esto consiste la vida, el verdadero sentido de la vida. Lo he comprendido. Esta idea me ha penetrado en la carne y en la sangre. (Dostoievski)
Hay misteriosas señales a las que uno no puede sustraerse y que le reducen a sus miserables dimensiones. Te mueves, escribes, charlas y, de pronto, una mano enorme se abate sobre ti, una poderosa voz ahoga tus gritos y ya no eres nada, y eres feliz no siendo nada, no perteneciéndote, dejando que algún otro actúe por ti, pierda o gane por ti y disponga tu porvenir de alegría o de pena ¡Que necia vanidad es exigir siempre el papel protagonista! ¡Que terrible imprudencia tratar de vencer siempre al destino! (Henri Troyat)
Estas gentes de nervios fuertes carecen por completo de capacidad de reflexión. Para que puedan actuar es preciso que tengan vacía la cabeza. El que piensa sólo puede permanecer inmóvil. Pues el pensamiento roe como un ácido el decorado ficticio donde debe encuadrarse la acción. La esencia misma de la acción es el fracaso del espíritu. (Henri Troyat)
El rebaño de imbéciles que estas paredes encierran no piensa que la ciencia, cuyo campo no tiene límites, ha construido una cárcel. No piensa más que en su pequeña seguridad del momento, en su pequeña labor así protegida. Se frotan las manos porque están al calor. Y si algún filósofo, algún hombre subterráneo, pretenden negar el mundo, exclaman: “Perdón, es imposible sublevarse, dos por dos son cuatro. La naturaleza no os consulta; no se preocupa de vuestros deseos y de saber si sus leyes os gustan o no. Estáis obligados a aceptarla como es y, por consiguiente, debéis aceptar también todos sus resultados. El muro es un muro. (Dostoievski)
¿Hay locuras matemáticas y locos que piensan que dos por dos son tres? (Baudeliere)
El amor humano debe ser humilde. (Henri Troyat)
La pasión lo disculpa todo. La pasión incluso criminal, vale más que la quietud. (Henri Troyat)
Siga su camino y perdónenos nuestra felicidad. (Dostoievski)

Lo que la mayoría de la gente llama fantástico y excepcional es para mí la más profunda realidad. (Dostoievski)


Hemos colocado coronas de laurel sobre cabezas piojosas. (Dostoievski)
Sin embargo, estos seres tan tremendamente conscientes de su destino no saben escapar del peligro que los acecha. No saben, no pueden y quieren, al parecer, evitar el abismo hacia el cual avanzan. Son esclavos de su propia clarividencia. No dominan su vida, la sienten. Son unos hambrientos de impresiones fuertes. No anhelan la dicha ni la desesperación. Sólo les importa la conciencia de existir. Y cualquier dolor les sirve para comprobar los límites de su existencia. Sufro luego soy. Supero mis tormentos luego seré. Quienquiera que se deje sacudir por los acontecimientos, se dirige hacia Dios. Quienquiera que desee evitarlos, se aparta de él. “El que conserva la vida, la perderá, y el que pierda su vida por mí la hallará.” (Henri Troyat-análisis del Idiota)
La fuerza más importante, el cemento que lo une todo, es la vergüenza de tener una opinión propia. (Dostoievski)
El socialismo: “les daremos la felicidad que les corresponde como criaturas débiles que son”. Todo empieza y todo termina aquí abajo. El mundo se transforma en hormiguero. Los valores individuales, la vida íntima, los arrebatos espirituales y las esperanzas superiores se hunden en este pantano de lo inconciente y de la nulidad. El Estado se encarga de proveer al lamentable rebaño pitanza, guarida y pequeñas alegrías diarias. Y el hombre se considera feliz. Pero el hombre no sólo necesita ser feliz. El pan de cada día no es el único alimento a que aspira. Tiene hambre de creer a cada momento que existe una alegría elevada, completamente inimaginable y deliciosa, de la que no será excluido. Tiene hambre de algo que no podría procurarse ni por el trabajo ni por la astucia. Siendo el hambre de lo inconmensurable, de lo incomprensible, de lo infinito. “La ley de la existencia humana consiste en que el hombre puede siempre inclinarse ante algo inmensamente grande. Si se llegara a privar a los humanos de esta “inmensidad”, no querrían vivir, morirían de desesperación. (Los poseídos comentarios de Henri Troyat)
Fue entonces, mientras tomaba el té y charlaba con unos compañeros, cuando por primera vez en mi vida me hice a mí mismo esta reflexión: yo no sabía, no sentía lo que es el bien y el mal, y no sólo no lo sentía, sino que no había ni bien ni mal. (…) Estaba aburrido de la vida hasta la estupidez. (Dostoievski. Los Poseídos)
El hombre sólo inventó a Dios para poder vivir sin matarse. (Dostoievski)
Volvemos, con este rodeo, a la dialéctica del hombre subterráneo. El hombre se forjó un ídolo y levantó los muros de la religión sólo para defenderse de la libertad, que le da miedo. Es un prisionero por temor a la independencia. Se ha humillado ante su propia creación. Pero él, Kirilou, triunfará sobre la costumbre. Y vuelve el antiguo tema de la crucifixión, tratado por Hipólito: “Si las leyes de la naturaleza no han perdonado a éste…entonces el planeta entero es sólo una mentira, descansa sobre la mentira y resulta estúpidamente irrisorio. (Henri Troyat)
Si alguien me hubiese demostrado que cristo está fuera de la verdad, si estuviera realmente establecido que la verdad está fuera de Cristo, hubiera preferido quedarme con Cristo antes que con la verdad. (Dostoievski)
¿Cuál puede ser la idea de un humillado, de un ofendido? Quiere sobrepasar a todo el mundo, romper lo muros, pulverizar los prejuicios, ser temido, respetado y obedecido como él mismo teme, respeta y obedece. (Henri Troyat)
El no llegar constituye tu grandeza. (Goethe)
Ni la sensualidad ni la piedad constituyen el verdadero amor, aunque las dos formen parte de este sentimiento. El amor es, en primer lugar, entrega. En cambio, la piedad implica la superioridad de un ser respecto al otro y la sensualidad un completo egoísmo. Para el depravado, la unión sólo es un pretexto para el placer. (Henri Troyat comenta a Dostoievski)
Las mujeres como ella se agotan en la espera, se desconsuelan en la realización de sus deseos, arden por entregarse y os reprochan haberlas tomado. Tan pronto son crueles por el placer de ser luego suaves como suaves por el placer de ser crueles más tarde. Tienen pudores perversos y voluptuosidades inocentes. Mienten a los hombres; a Dios; se mienten a sí mismas. No han penetrado en la vida. Juegan con la vida. Posan delante de la vida como ante un espejo. Adoptan gestos artificiosos. Y cambian de expresión y de actitud para tener la sensación de existir. Lo constante es para el hombre, la prueba de su propia realidad. Y la mujer, en cambio, afirma su existencia con la volubilidad. El hombre quiere ser uno. La mujer quiere ser múltiple. El hombre sólo se siente fuerte si es plenamente consciente de sus cualidades y de sus defectos. La mujer no se siente fuerte si no es en la completa inocencia de sí misma. El hombre es el mundo organizado. La mujer, el universo informe. Con ella, todo es posible. Y nada es seguro con ella. Hay que huir de la mujer o renunciar a dominarla. (Henri Troyat)
Siempre crucé la frontera siempre… (Dostoievski)
No se puede establecer ninguna relación auténtica entre cosas que tienen diversas naturalezas. (Rousseau)
Los hombres no puede engendrar nuevas fuerzas, sino únicamente unir y dirigir las existentes, no tiene ya otro medio de conservarse que formar por agregación una suma de fuerzas que pueda superar la resistencia, ponerlas en juego mediante un solo móvil y hacerlas actuar conjuntamente. (Rousseau)
Solo el sentimiento es creador. (Machado)
Locos necesitamos que siembren para no cosechar. Cuerdos que talen el árbol para alcanzar el fruto. (Gullón)
“Cuando uno se apresta para una hazaña no debe pararse en por qué puerta ha de salir”. Se lanza sin escuchar advertencias y avisos; no reflexiona, acosado por la aventura inminente. No se busque en sus acciones la lógica de las escuelas sino la coherencia del comportamiento heroico. (Unamuno-Gullón)
“Yo sé quien soy” no dijo sino “Yo sé quien quiero ser”. (Gullón)
Sólo existe de verdad lo que obra. (Unamuno)
No hay porvenir, nunca hay porvenir. Eso que llaman porvenir es una de las más grandes mentiras. El verdadero porvenir es hoy. ¿Qué será de nosotros mañana? ¡No hay mañana! ¿Qué de nosotros hoy, ahora? Esta es la única cuestión. (Unamuno)
Hay que hacer algo con lo que se ha hecho de nosotros. (Sartre)
El hombre sólo es (…) enteramente hombre cuando juega. (Schiller)

Cuando nada pienses y nada razones, es cuando comienzas a entender el Tao. Cuando en nada haces asiento y no te ocupas en nada, es cuando te asientas en el Tao. Cuando no sigues dirección alguna y no llevas camino alguno, entonces es cuando comienzas a posesionarte del Tao. (Chuang Tzu)


El proceso creador no es el efecto de una causa, sino que contiene un capricho enigmático. Los procesos causales son previsibles, los creadores no. (Herder)
El que carece de genio, un ser fatigado y sin fuerzas, no puede dar un paso sin las muletas de las reglas y las leyes; inane y desamparado, nunca puede saltar por encima del cauce señalado o romperlo con la audacia del Héroe, para encontrar creativamente por sí mismo un nuevo cauce. A la manera de aquel animal manso que espera recibir la carga, se arrastra con necia quietud en los cauces marcados. (Jacob Abel)
Que todas las fuerzas del alma y todas las ideas y clases de ideas dependan del cuerpo. (Jacob Abel)
El genio lleno del sentimiento de su fuerza, pleno de noble orgullo, arroja las humillantes cadenas; mofándose de la estrecha cárcel en la que se consume el mortal de a pie, se desata lleno de heroica osadía y, émulo del águila real, vuela muy por encima de la pequeña tierra y se mueve en los esplendores del sol. Le recrimináis porque no permanece en los raíles, porque ha salido de los cauces de la sabiduría y de la virtud. ¡Insectos! Él ha volado al sol. (Jacob Abel)
Dirigido tan solo por la naturaleza y el instinto, sus ángeles custodios. El genio camina tranquilo y seguro a través de todos los lazos del falso gusto. (Schiller)
La fuente básica de error no son los sentidos, sino el entendimiento socializado; en consecuencia, nuestra tarea es sacar el entendimiento del laberinto de sus errores mediante experimentos intuitivos. (…) es de nuevo el entendimiento el que ha de destruir su propio engaño para que la experiencia sensible pueda imponerse con toda pureza. (Bacon)
La ley todavía no ha formado ningún hombre grande; la libertad, en cambio, incuba colosos y realidades extremas. (Schiller-Los Bandidos)
Las leyes del mundo son simple juego de dados, el vinculo de la naturaleza se ha rasgado. (Schiller)
“Seas como quieras, más allá sin nombre, sólo me permanece fiel este yo mismo. (Schiller) Se da libertad cuando un yo llega a concordar consigo mismo. (Safranski)
Quien descubre su libertad como lo hace Karl, en definitiva está dispuesto a asumir la responsabilidad de sus actos. La libertad y la responsabilidad van unidas. La aceptación de la responsabilidad no equivale al reestablecimiento de un orden del mundo roto. De hecho en el último acto no se reestablece nada (…) Al final no hay ninguna reconciliación, sino que se dan tan sólo el triunfo de la libertad orgullosa de Karl, que permanece fiel a “su sí mismo”. “Los Bandidos” termina con el ansia de esta libertad, no con afán de un orden del mundo reestablecido. (Safranski)
Tan bien lo bello tienen que morir (…) Lloran los dioses, lloran todas las diosas porque lo bello pasa, porque lo perfecto muere. (Schiller)
¡Que se paralice el tormento de mi orgullo! (Schiller) La orgullosa acción de la huida se convertirá para él mismo en mito fundacional de su vida. (Safranski)
Con frecuencia pequeños motivos arrebatan vertiginosamente mis esperanzas. (Schiller)
No se debe amar a otro por lo que ya es, sino por lo que puede llegar a ser. (Schiller)
En general la autodeterminación sólo se da sobre el trasfondo de una indeterminación insuficiente. El misterio de la libertad se encuentra precisamente en ese vacío, en esta laguna en la cadena de las determinaciones suficientes (…) No se trata de lo que se debe querer ¿Cómo podemos averiguar lo que propiamente queremos? Lo sabremos cuando hayamos actuado. Hemos de decidirnos y actuar para saber quiénes somos. No hay ningún saber de la propia identidad que preceda a la acción. Lo que yo soy no lo sé antes, sino solamente cuando he actuado. (Safranski)
La naturaleza humana no soporta yacer incesante y eternamente en el potro de la tortura de los negocios; los estímulos de los sentidos mueren con su satisfacción (…) El es la institución (…) donde no se tensa ninguna fuerza del alma sin perjuicios de las otras, donde no se disfruta de ningún placer a expensas de los otros (…); en este mundo artístico soñamos sin las barreras de lo real; allí nos recuperamos a nosotros mismos, despiertan nuestras sensaciones, pasiones salvíficas estremecen nuestra dormitante naturaleza y mueven la sangre con latidos frescos. (Schiller)
Al hombre se le ha puesto a disposición la propia creación. Por tanto, su para qué: llegar a ser lo que puede ser, y llegar a ser eso haciéndose a sí mismo. (Safranski)
Hay algunos juegos de presdigitación por lo que la fatua razón intenta escapar a la vergüenza de no poder rebasar los límites de la naturaleza humana. (Köner)
Créeme, nuestro mundo moral y político está minado con pasillos, sótanos y cloacas subterráneas, tal como suele estar una ciudad sobre cuyas redes en el subsuelo nadie piensa y reflexiona. (Goethe)
Practico lo romántico en cuanto doy un sentido elevado a lo bajo, un aspecto misterioso a lo ordinario, la dignidad de lo desconocido a lo conocido, y una apariencia infinita a lo finito. (Schiller)
Que en las cosas morales nos alejemos sin peligro del sentimiento natural práctico, para elevarnos a abstracciones generales, que el hombre se confía con mayor seguridad a las inspiraciones de su corazón o a los sentimientos individuales ya presentes de derecho y injusticia que a la dirección peligrosa de las ideas universales de la razón, que el ser humano se ha creado artificialmente, en efecto, nada que no sea natural conduce al bien. (Schiller)
Es una idea original de Schiller la de que posiblemente haya una relación entre el monoteísmo cristiano y el dominio de la razón abstracta en la modernidad. El monoteísmo cristiano ha desplazado a Dios a un más allá invisible y a una interioridad igualmente invisible, lo que ha hecho que el mundo se enfríe. Sólo media un paso entre este mundo despojado de alma y encanto por causa del monoteísmo, y el moderno desencanto científico. El mundo es primero una obra de Dios, y luego pasa a ser el material de una razón calculadora. La esfera donde antaño Helios y las Oréades irradiaban en la cúpula celeste, se ha convertido en un espacio vacío, donde “se mueve sin alma una bola de fuego”. Adondequiera que mire la ciencia, al final descubrirá solamente un “esqueleto”. Tanto del Dios cristiano como del moderno Dios de la ciencia podemos decir: “Todas aquellas flores han caído arrastradas por el soplo invernal del norte”. Para “enriquecer a uno entre todos, tenía que perecer este mundo de los dioses.”. (Safranski comenta Schiller)
Cuando pienso que tejido de pequeñeces se tiende entorno a nuestra vida, y cómo una de estas nos despoja de los más nobles disfrutes, me encuentro muy angustiado y en desacuerdo conmigo, y esto sucede con frecuencia en nuestra vida femenina.(Karoline Von Lengefeld)

Yo tengo que ser enteramente artista y, de otro modo, no quiero seguir existiendo. (Schiller)


Si yo estuviera sólo con él (Goethe) en una isla desierta o en un barco, no ahorraría tiempo ni esfuerzo para deshacer esta enrevesada madeja de su carácter. Pero yo no estoy atado a este único ser, pues, como dice Hamlet, cada uno tiene sus negocios en el mundo, y también yo tengo los míos; y, en verdad, no tenemos suficiente vida efectiva para dilapidar tiempo y esfuerzos a hombres que son difíciles de descifrar. Hay un lenguaje único que entienden todos los hombres, y ese lenguaje es el que dice: Usa tus fuerzas. Si cada uno actúa con todas sus fuerzas. No habrá quien permanezca oculto a los demás. Éste es mi plan. Si alguna vez mi situación llegar a ser tal que pueda dejar actuar a todas mis fuerzas, él me conocerá y otros me conocerán, de la misma manera que yo ahora conozco su espíritu. (Schiller)
Veo lo que me precedió y lo que me seguirá como dos impenetrables cubiertas negras, que están colgadas en los dos extremos de la existencia humana y que ningún ser vivo ha descorrido (…) Muchos ven sus propias sombras, las figuras de su pasión, agrandadas y moviéndose en la cubierta del futuro, y se estremecen ante su propia imagen (…) Detrás de esta cubierta reina un silencio profundo; nadie de los que están detrás de ella responde desde allí; todo lo que se ha oído era un eco vacío de la pregunta, como si se hubiera llamado en una fosa. (Schiller)
Los héroes de la edad media eran presas de un delirio, que confundieron con sabiduría, y eso fue así porque para ellos la sangre, la vida y la propiedad eran sabiduría; mal adoctrinados por su razón, obedecían heroicamente a las leyes supremas; y nosotros, sus refinados nietos, ¿podemos gloriarnos de que en medio de nuestra sabiduría osemos tan sólo la mitad de lo que ellos se atrevieron a hacer en su locura? (Schiller)
Kant dijo: “La naturaleza se halla bajo la ley del entendimiento”. Esta frase, aplicada al problema del materialismo significa: el materialismo, que amenaza con derribar la creación del espíritu, es a su vez una construcción del espíritu, en la que éste no nota que él mismo la ha construido. Por tanto, el materialismo, visto trascendentalmente, es un dogmatismo de la razón olvidada de sí misma. (Safranski)
La imaginación es un ingrediente necesario de la percepción. (Kant)
Nosotros mismos en cuanto queremos entendernos, somos una representación; pero somos también un ser, independientemente que somos conciencia. En este sentido, somos para nosotros mismos “una cosa en sí” que no podemos conocer. De esa manera, lo que antaño era una trascendencia consistente en su elevación, se convierte en un punto ciego de nuestra existencia, en la oscuridad del instante vivido. Esto tiene una consecuencia dramática. Cuando no nos entendemos a nosotros mismos, igual que cuando queremos comprender la realidad exterior, descubrimos causalidades. Si nos miramos desde fuera, no descubrimos en nosotros ninguna libertad, sino solamente causalidades y determinaciones. Y, sin embargo, desde dentro experimentamos la libertad. Nos experimentamos como suficientemente indeterminados, tanto como para determinar nosotros mismos nuestra acción. (Safranski)
Lo que puede desarrollar la naturaleza sin encorvarse, sin opresiones, sin consumirse, lo que de sí mismo se desarrolla hacia sí mismo con el ímpetu de una forma viva, es lo que tiene semejanza con la libertad y, en consecuencia, la realidad de la belleza en la naturaleza (…) Lo forjado, oprimido, impedido, dice Schiller, nunca puede ser bello. Schiller escoge como ejemplo el caballo de raza, que se mueve según su naturaleza, sin coacción y con libertad; y en contraste con esto tenemos el percherón de carro, que lleva en el cuerpo las marcas del peso, del trabajo y la coacción. (Safranski comenta a Schiller)
Belleza es libertad en aparición. (Schiller)
El artista no ha imponer a la materia sus ideas de forma dominadora; y, si lo hace, se produce el amaneramiento: el artista se da demasiada importancia, se impone, anda a la caza de originalidad, quiere afirmarse en el mercado de la vanidad. El artista sólo tiene estilo cuando sus intenciones se unen con el sentido propio de la materia y con ello aparece algo inconfundible, que no puede reducirse al artista, ni a la materia; más bien, es un tercero que surge de la unión de ambos. (Safranski comenta a Schiller)
Fichte diría: Yo me produzco y, por tanto, yo soy. (Safranski)
Todo lo que el poeta puede darnos es su individualidad. Por tanto, ésta ha de ser digna de exponerse ante el mundo y la posteridad. El primer y más importante asunto del poeta es ennoblecer su individualidad tanto como sea posible, purificarla hasta la altura de la humanidad más grandiosa; el genio poético debe atender a eso antes de alcanzar su condición de hombre extraordinario. (Schiller)
La propia experiencia nos conduce al mundo como universo de la espontaneidad. El “yo soy” es el secreto revelado del mundo. Este pensamiento fue para Fichte el rasgo deslumbrante que calentó su filosofía hasta el final. (Safranski)
Me vuelvo hacia mí mismo y encuentro un mundo. (Goethe)
¿Quién es capaz de mantener su corazón dentro de límites tan bellos cuando el mundo le da puñetazos? Cuanto más nos ataca la nada, que bosteza en torno a nosotros como un abismo, o bien cuando nos ataca lo carente de forma, de alma y de amor, aunque sea distraído entre millares de algos de la sociedad y de la actividad del hombre, con tanta mayor pasión, dureza y fuerza “hemos de resistir” (…) La necesidad e indigencia de fuera convierte la exuberancia del corazón en tu propia necesidad y exigencia. (Hölderlin)
El yo es algo que simplemente no puede convertirse en cosa. (Shelling)
El hombre ha nacido para una situación limitada; es capaz de ver fines sencillos, próximos, determinados, y se acostumbra a utilizar medios que tiene a la mano inmediatamente; pero tan pronto como llega a mayores anchuras no sabe ni lo que quiere, ni lo que debe, y da lo mismo que esté dispuesto por la multitud de objetos, o que la altura y la dignidad de los mismos lo saquen de quicio. Es siempre una desgracia para él verse incitado a aspirar a algo con lo que no puede unirse mediante una regular actividad propia. (Goethe)
Sea sólo la personalidad la dicha suprema de los hijos de la tierra. (Goethe)
Adaptarse al mundo y con ello apropiárselo, pero sólo tomar de él cuanto podamos adaptar a nuestra conveniencia; lo que no nos conviene ha de dejarse fuera sin escrúpulos. El mundo y la vida de Goethe fueron suficientemente espaciosos a pesar de los gestos de rechazo y limitación. (Safranski)
El hombre sólo se conoce a sí mismo en cuanto conoce el mundo… Cada objeto nuevo, bien mirado, abre un nuevo órgano en nosotros. (Goethe)
Se han separado el disfrute del trabajo, el medio del fin, el esfuerzo de la retribución. El hombre eternamente atado a un único fragmento pequeño del todo, se forma así mismo solo como fragmento; el individuo, con el oído pegado eternamente al ruido monótono de la rueda que maneja, y lejos de expresar a la humanidad en su naturaleza, se convierte en mera copia de lo que realiza. (Schiller)
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