Robert charroux



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Robert Charroux Archivos de otros mundos


ROBERT CHARROUX


ARCHIVOS

DE OTROS MUNDOS

PLAZA & JANES EDITORES, S.A.

Tftulo original:

ARCHIVES DES AUTRES MONDES

Traducción de

PEDRO DEBRIGODE

Primera edición: Julio, 1985

© Éditions Robert Laffont, S. A., 1977

© 1982, PLAZA & JANES EDITORES, S. A.

Virgen de Guadalupe, 21-33

Esplugues de Llobregat (Barcelona)

Printed in Spain — Impreso en España

ISBN: 84-01-47205-9 — Depósito Legal: B 22822 –1985

Impreso en T. G. Soler, S. A. Espulgues (Barcelona)

ÍNDICE


PRÓLOGO 5

PRIMHISTORIA 6

CAPÍTULO PRIMERO 6

CAPÍTULO II 24

CAPÍTULO III 33

CAPITULO IV 44

CAPÍTULO V 51

CAPÍTULO VI 57

CAPÍTULO VIl 62

SUPRANORMAL 82

CAPÍTULO VIII 82

CAPÍTULO IX 92

CAPÍTULO X 98

INICIACIÓN 106

CAPÍTULO XI 106

CAPÍTULO XII 118

CAPÍTULO XIII 130

CAPÍTULO XIV 138

CAPITULO XV 149

APOCALIPSIS 152

CAPÍTULO XVI 152

CAPÍTULO XVII 167

LO EXTRAÑO 176

CAPITULO XVIII 176

EL DIARIO LUMINOSO DEL CIELO 182

CAPITULO XIX 182

CAPÍTULO XX 187

El hombre honrado es aquel que lucha contra el esnobismo del embrutecimiento, del conformismo y del inconformismo, contra las religiones, las capillas, contra las falsas liberaciones y los valores dudosos impuestos por las mafias político-religiosas.



El hombre honrado es aquel que, con frecuencia, se encuentra muy solo.

Es necesario desmitificar la Historia de los hombres tal como nos ha sido contada por las Conjuras de contraverdad.

PRÓLOGO


Las señales luminosas que se creen ver en el cielo, los textos insólitos grabados en las pampas del Perú, de Chile y sobre las colinas de Inglaterra no son los típicos enigmas que suscitan nuestra curiosidad.

¿Conoce el inmenso geoglifo —una rueda perfectamente circular de veinte radios perfectamente rectos— que se ve desde el avión cuando se sobrevuela la región de Béziers?

¿Ha oído hablar de la misteriosa ciudad de Brion enterrada bajo las cepas de Saint-Estéphe, en la Gironda? ¿De las ciudades subterráneas de Naours, de Besse-en-Chandesse? ¿De la ciudad sumergida de Rochebonne cerca del volcán que amenaza surgir en el litoral de la isla de Yeu?

¿Conoce:


— Las medicines wheels (ruedas curadoras) del Canadá?

— ¿El museo secreto de Jaime Gutiérrez, en Bogotá, análogo al del doctor Cabrera?

— ¿El enigmático pueblo kariba que, antes de abandonar nuestro planeta, operaba quirúrgicamente al estilo de los curanderos filipinos?

— ¿El «efecto Girard»: torcer una barra de acero sólo por medio del pensamiento?

— ¿Los universos de la antifísica, en donde todo es posible: volar, levitar, pasar a través de las paredes, desdoblarse, etc.?

— ¿El generador de- azares: un pedazo de materia más inteligente que un sabio catedrático?

¿Quiere penetrar más adelante en el laberinto del conocimiento esotérico?

¿Ha leído el más iniciático, el más hermoso cuento cósmico imaginado por el Viejo del desierto de Kuch: El Hechicero de la Ciudad de Luz?

¿Quiere saber por qué Francia es cien veces más poderosa que la URSS y los Estados Unidos en el plano atómico? ¿Y cómo podría aniquilar a las dos superpotencias?

¿Quiere tener la certidumbre, las pruebas de que la biblioteca prehistórica del doctor Cabrera es tan auténtica como la impostura de aquellos que la contestan?

Robert Charroux ha hecho para usted una relación de los últimos misterios conocidos de nuestro Globo, los últimos mensajes dejados por los Antecesores Superiores cuya civilización ha precedido a la nuestra.

Pocos especialistas han visto e interpretado todo lo insólito que Robert Charroux ha descubierto, no rapiñando en las obras de sus colegas o mediante compilación, sino yendo al propio sitio, como de costumbre.

Y en Los Archivos de Otros Mundos nos invita a saborear estas investigaciones dedicadas a todos los amantes de lo misterioso y de lo ignoto.

Yvette Argaud


PRIMHISTORIA



CAPÍTULO PRIMERO



LAS CIUDADES ENTERRADAS DE FRANCIA, DE BÉLGICA Y DE LUXEMBURGO


El misterio está por doquier, desde el corazón de la galaxia al centro todavía inviolado de nuestro planeta; está aquí mismo donde nos encontramos, con unos universos interpenetrantes, no aprehensibles para la mayoría de nosotros; nos rodea sobre la tierra y nos sumerge en el mar con los reinos invisibles, y las ciudades enterradas, engullidas.

Los hombres han olvidado con frecuencia, sus nombres, pero las ruinas recubiertas por las aguas, las algas,. las hierbas marinas o las arenas movedizas de las riberas, exhalan siempre, como en reminiscencia, unos recuerdos y unas imágenes que recogen las tradiciones.


LAS CIUDADES SUMERGIDAS DE BURDEOS


«Hace 1.500 años, dice nuestro amigo-corresponsal Guy Laclau, antes de un cataclismo que trastornó la región sudoeste de Francia, el estuario de la Gironda presentaba una geografía muy distinta de la que conocemos.»

La costa era muy recortada, salpicada de numerosas islas y, allí donde se encuentra el estuario, se extendían unas llanuras pantanosas y malsanas.

Los pueblos estaban construidos sobre las tierras altas o sobre los zócalos rocosos en las proximidades de la ruta prehistórica Mediterráneo-Océano que conducía a los lugares del sílex, de la sal y después, más tarde, al cobre o al estaño.

Burdeos, capital de los bituriges vivisci, con el nombre de Burdigala, tema ya un gran auge como lo demuestran los relatos del astrónomo griego Claudio Ptolomeo y las medidas de las carreteras de La Tabla de Peutinger.

En cuanto a los bituriges vivisci, se consideraban los «reyes del mundo celta», y practicaban, según se dice, el azogamiento con plata y enviaban el estaño bretón hacia las regiones meridionales.

Por consiguiente, era perfectamente lógico que unas ciudades-etapas se situasen todo a lo largo de las vías terrestres y marítimas Burdigala-Royan para remontar seguidamente hacia Saintes, Rochefort, Chátelaillon, la Rochela, Les Sables-d'Olonne, Nantes, Le Baule y el país de Armor.

Dos de estas ciudades han dejado un recuerdo duradero, a pesar de que en nuestros días se hallan enterradas por las arenas y los lodos de la Gironda: La Ciudad de Brion y Pampelune.

LA CIUDAD DE BRION


La ciudad-mercado de,Brion mencionada en el siglo II de nuestra Era, estaba construida en el emplazamiento del pantano desecado de Vertheuil, entre Lesparre-Médoc y Saint-Laurent, a 5 km del estuario.

El Boletín de la Sociedad arqueológica de Burdeos, partiendo de mapas antiguos, revela que, en la parte central del lugar mencionado, se veían unas ruinas conocidas por el nombre de «Ciudad de Brion».

Leo Drouyn, en 1853, ha reconocido los muros construidos en pequeño aparejo y labrado en la ciudadela de Brion, pero otros arqueólogos ven en ellos un teatro romano remontándose al Alto Imperio (siglos I y II).

Es posible que la Ciudad de Brion haya sido elevada entre Cadourne y Saint-Estephe, dos o tres kilómetros más al Nordeste, donde fue puesta al descubierto en el siglo XIX una fortaleza que es probablemente la de Leo Drouyn.

Brion poseía un puerto sobre el río Gironda, ya que es en él, en 848, donde los normandos atracaron sus navíos para ir a la toma de Burdeos por vía terrestre.

Hacia Cadourne y Saint-Germain-d'Esteuil, se han encontrado restos de aglomeraciones, de osamentas humanas y de importantes vestigios romanos.


LA SEÑORITA DE BRION


Por supuesto, unas leyendas, sin fundamento, pero muy bonitas para ser contadas, han sido inventadas sobre la Ciudad de Brion y tienen por lo menos el mérito de perpetuar el recuerdo de un puerto antaño importante, y relegado poco a poco al interior de las tierras por las aportaciones de aluviones.

Hace un buen número de siglos que Brion veía ya el curso del río alejarse poco a poco de sus murallas.

Por aquellos tiempos, un honorable mercader murió dejando una sucesión bastante embrollada y unas deudas que obligaron a Elina, su hija única, a vender el almacén y las diversas tierras que formaban parte de la herencia.

El acreedor aprovechó la inexperiencia de su deudora para recuperar diez veces lo que había prestado, pero le dejó, simulando magnanimidad, una estrecha franja de pantano que se extendía a lo largo del río durante más de una hora de posta de caballos, es decir: dos mil toesas, o sea, cuatro kilómetros.

—Hija mía, he aquí unos terrenos que representan un excelente coto de caza —le dijo a su joven víctima—. ¡Los patos y las chochas abundan llegada la temporada!

Elina no comprendió siquiera la ironía del comentario, ya que demasiadas preocupaciones habitaban en su hermosa cabeza.

¿Hemos dicho que la joven era bonita, muy bonita?

Sin embargo, tuvo que ganarse la vida, duramente, trabajando aquí y allí, contentándose a menudo para cenar con sopa de pan, y los mozos de Brion no le prestaban apenas atención, dado lo muy pobre que era.

Contemplando las aguas del Gironda deslizarse hacia el mar, ella se complacía a veces en soñar:

—¡Ah! Si yo fuese rica, algún guapo muchacho de la ciudad se daría cuenta seguramente de que soy bonita bajo mis cabellos mal peinados y mi caparazón de barro.

Elina, que vivía en una cabaña edificada en su marisma, iba cada vez menos al borde del río, cuyas riberas huían hacia el sol naciente a una pasmosa velocidad.

Antaño, la cabaña estaba a algunas toesas del Gironda; ahora, distaba más de cincuenta pérticas de arpende, lo cual era una buena ganga para la joven que ya no chapoteaba en el fango, al haberse consolidado las tierras.

Pasaron algunos años.

Elina estaba por entonces en plena belleza, ya que había podido arrendar tierras para viñedos y para pastos, había hecho construir una casita y, no habitando ya en un feudo de barro y charcos, podía dedicarse a asearse muy cuidadosamente.

Y el Gironda retrocedía, retrocedía incesantemente, hasta el punto que un día Elina no pudo ni siquiera ver los límites de su propiedad. Se había convertido en el partido más rico de Brion.

En tales condiciones, ella se permitió el lujo de casarse con el capitán de la fortaleza, volver a comprar la casa de su padre y llevar a la ruina al acreedor deshonesto.

Por una vez, ¡Dios había recompensado la virtud!

Dios o la Naturaleza bienhechora.

O, más sencillamente, los caprichos del viento y de las corrientes del río. Pero lo cierto es que la Ciudad de Brion era antaño un puerto y que ahora dormita bajo las ricas tierras del Médoc, muy cerca de los viñedos de Saint-Estéphe, uno de los más reputados de Francia.

DOCE CIUDADES SEPULTADAS EN EL SUDOESTE


Sobre la otra ribera del Gironda, la vía romana de Burdigala se divide en Saint-Ciers en dirección a Santonum, Saintes, y a Novioregum, que se presume es la antecesora de Royan.

«El hito militar de los Babinots, a 2 km de Saint-Ciers, recuerda que Trajano hizo reparar la carretera en el año 98», escribe Guy Laclau.

En este lugar, muy probablemente en el sitio denominado el Pas-d'Ozelle, se erigía antaño la ciudad de Pampelune, rival de Brion y, como ella, situada entonces a una legua del río.

Pampelune fue misteriosamente destruida, cuando la Guerra de los Cien años, según se dijo, y sus vestigios han desaparecido bajo los aluviones, o han sido arrasados por el cuchillo y la reja de los arados.

Una capilla subsistió hasta el siglo pasado. Un labrador habría desenterrado un altar... unos subterráneos surcarían el subsuelo: la leyenda desde hace tiempo devora ya el recuerdo de Pampelune.

Un interrogante intriga a los historiadores locales: ¿qué era Noviomagus y dónde se situaba esta ciudad antigua señalada por Ptolomeo en el siglo n sobre la latitud y la longitud de Santonum?

¿Sería acaso Saintes?

Los historiadores Galy-Aché, Leo Drouyn y Claude Masse identifican Noviomagus con la Ciudad de Brion pero nuestro colega Robert Colle es más prudente cuando escribe: «Unas ciudades romanas cierto es que han desaparecido totalmente: ¿dónde encontraríamos ahora Noviomagus, Novioregum del itinerario de Antonino, y el Portus Santorum?»

¿Sería acaso el Fá, Royan, los terraplenes de Tolón, la rada de la isla de Aix o, más probablemente, la desembocadura del Seudre?

Tomando por referencia a Robert Colle, podemos situar —aproximadamente— una docena de ciudades antiguas enterradas en el Sudoeste:

Virson, sumergida en el mar o sepultada en la región de Aigrefeuille-d'Aunis.

Montlion, cerca de Bédenac.

Gana o Gériot, en Suzac en la desembocadura del Gironda.

Tamnum o Lamnum en la Tabla de Peutinger, en el Fá-de-Barzan.

Olipe, enterrada cerca de Soulac, en el emplazamiento de la «boya de las olivas».

Notre-Dame-de-Buze, cerca de La Tremblade, cuya iglesia estaba enterrada en 1565, puesto que el cronista Elie Vinet entró en ella practicando una abertura en el techo, ya que el resto del edificio se hallaba bajo las arenas.

El altar de Notre-Dame-de-Buze fue llevado a la iglesia de La Tremblade. En 1968, la ciudad y su iglesia no eran ya más que un recuerdo borrado por la arena de las dunas.

LA CAMPANA BAJO EL MAR EN CHATELAILLON


Montmélian se erigía antaño sobre el roquedal de las Mannes, entre la punta de Chátelaillon, Fouras y la isla del Aix. En el siglo XV, se podía llegar allá a pie cuando la bajamar; sus ruinas emergen todavía en nuestros días cuando se presentan las grandes mareas.

Era, sin duda, una antigua Mediolanum de los celtas (Ianwn: tierra santa = camposanto).

Fortaleza defendida por catorce poderosas torres, Montmélian desapareció completamente en el transcurso de las tempestades de 1709.

Robert Colle escribe que en el momento «en que la iglesia se derrumbó en la Casse-au-Prieur, la campana se encontró tan ajustadamente encajada entre dos »rocas del Petit-Coivre que no se la pudo sacar».

Aún se la podría ver cuando el agua está clara, y la leyenda pretende que suene cuando se aproximan unas tempestades.

El cartógrafo Masse, en sus Mémoires, relata lo siguiente sobre la antigua Chátelaillon:

«Julio César hizo construir allí una ciudad y una fortaleza ocupada entonces por una guarnición. La ciudad fue llamada por su nombre, Castrum Julii, y se menciona en un mapa de 1152 que otros la llamaban Castrum Aquüarum o Chateau-d'Aiglon. Pero se sostiene que el verdadero nombre con que fue designada fuera el de Castrum Aquile porque los romanos enarbolaban allí sus águilas.

»En 1680 se veían todavía vestigios de las torres, de las murallas y de los fosos que limitaban la ciudad por el lado de tierra.

»En 1688, he visto los vestigios de una gran torre del lado Norte, los ¿fe una cortina militar y de otra torre con unos muros de muy buena mampostería.

«Existen indicios aparentes de que el castillo era la introducción de la isla y que el puerto estaba del lado del mar al Oeste. Del lado de tierra, había aún nueve casas sobre el borde de los fosos y una pequeña iglesia distante aproximadamente 100 toesas de la costa (200 m).

»Una iglesia existía antaño en el castillo, del lado del mar, puesto que el señor barón de Chátel-Aillon dijo a personas fidedignas que un campesino le comentó que su abuelo se había casado en la iglesia que estaba cerca de la isla de Aíx.»

LA MISTERIOSA ANCHOINE


Le debemos a Jean-Louis Peyraut de Saintes una interesante documentación, según François-Lucien La-bruyére sobre la ciudad de Anchoine o Anchoisne que existía antaño cerca del actual Royan.

Anchoisne era un puerto construido por unos marineros fenicios «en la región de los Santons» y su nombre procedería de su jefe, Sanchoniate.

La ciudad fue, más tarde, ocupada por los cimerios (antiguo pueblo de las riberas del mar Negro).

Con motivo de la penetración romana, los habitantes de Anchoisne hicieron un llamamiento, dice la leyenda, a una sacerdotisa de Teutates, enamorada de un gallardo mancebo que rechazaba sus insinuaciones ya que amaba a una rival llamada Silvana.

Para satisfacer su venganza, la sacerdotisa persuadió al pueblo que el dios, en pago de sus buenos oficios, exigía un sacrificio humano (lo cual era contrario a los principios religiosos de los celtas).

Como era de esperar, Silvana fue designada para el holocausto y la inmolaron sobre un dolmen, lo cual irritó tanto al buen Teutates que sumergió a Anchoisne bajo el mar.

Esta leyenda simbólica relata, muy probablemente, unos acontecimientos de carácter ecológico: el bosque (silva), destruido en provecho de un puerto, las dunas de arena que al no estar ya contenidas por las raíces de los árboles fueron minadas por el mar. Y finalmente, el puerto, la ciudad entera, engullidos por el océano.

J.-L. Peyraut sitúa Anchoisne bajo Royan.

El historiador Robert Colle toma por referencia los Atinóles .d'Aquitaine (1646):

«Una ciudad de Anchoisne o de Anseune habría existido en la época de Carlomagno quien, persiguiendo a los sarracenos y a su príncipe Eigoland, se habría apoderado de ella en el año 800 y la habría dado a Garin.»

La crónica menciona que los moros, tras ser expulsados de la isla de Olerón por el emperador «de la barba florida», fueron a buscar refugio en Anseune, pero estos acontecimientos no están en modo alguno acreditados por la Historia.

El ingeniero Claude Masse informa que, a principios del siglo XVIII, descubrió los vestigios de Ensoigne, ciudad importante antaño, y situada sobre la costa norte en la desembocadura del Garona.

A favor de una tempestad que trastornó el litoral de dunas, vio unos vestigios de fosos y restos de tejas y de ladrillos.

El lugar estaba situado aproximadamente a dos kilómetros «al sudoeste» del castillo de Saint-Palais, lo cual colocaría a Anchóme en plena mar.

Cabe pensar que Masse ha cometido un lapsus y hubiese tenido que escribir correctamente, «noroeste», colocando de ese modo la ciudad desaparecida en un lugar posible: al sur de los Bosques de los Combots, hacia la Grande-Cóte.

Camilo Julián situaba Anchoine en el valle del Seudre, cerca de La Tremblade, y el caballero de Longueville, en 1747, opinaba en pro del bosque de la Coubre o la ribera del Musdeloup.

Hay que hacer resaltar, que frente a Ronce-les-Bains (delante de Marennes), se llaman «fondos de Anchoisne» a unos bancos de arena del litoral.

Robert Colle entresaca todavía en el florilegio de las ciudades enterradas el nombre de Lussac, en la Gironda, y nosotros añadiremos la Ville d'Asnois en el sur del departamento de Vienne donde, con ocasión de la traída de aguas, fueron puestos al descubierto importantes embaldosados de calles.

¡HERBADILLA COMO SODOMA!


Los historiadores no están de acuerdo para situar Herbadüla, la antigua capital gala del país de Herbauges en el Bas-Poitou.

Como la ciudad de Ys, como Sodoma, Herbadilla habría sido sepultada (¿en el lago de Grand-Lieu?).

En el siglo IV, toda la comarca entre Loira y Sévre Niortaise era llamada pagus Herbadilla, el país de Herbauges.

Como, casi todas las religiones, el cristianismo ha establecido su notoriedad sobre unos falsos milagros y unos falsos santos cuya autoridad impresionaba, antaño, a las pobres gentes.

El buen san Martín es la excepción de la regla: no consiguió convertir a las habitantes de Herbadilla y, desanimado ante sus burlas, abandonó la ciudad pidiendo a Dios que los castigase por su barbarie.

«Apenas había dado algunos pasos fuera de la ciudad cuando la tierra se entreabrió repentinamente, y el mar alzando sus olas cubrió los remates de las altas murallas y de los templos de la ciudad, engullida más rápidamente de lo que pueda expresarlo la palabra.

»Ante esta visión, el santo hombre, sobrecogido por un profundo dolor, decidió abandonar el mundo y retirarse a un vasto desierto...» ¡que encontró en Vertou, junto a la isla de Olonne!

En la Histoire des Sables-d'Olonne, tomo 1-1975, se lee que la ciudad desaparecida de Bélébat podría estar situada cerca de Olonne, donde la fotografía aérea revela unos trazados de ciudades.

Para el historiador local Cyrille Delaire, no cabe la menor duda que las ruinas de Bélébat están bajo la arena al fondo del antiguo estuario del río Raniette, en Saint-Vincent-sur-Jard, cerca del museo Georges-Clemenceau.

Más al Norte, en el Loira Atlántico, se habla de Es-coublac, pueblo olvidado y recubierto por las dunas, cerca de La Baule.

En Anjou, el pueblo de Arcy habría sido sumergido por el Loira y su recuerdo estaría perpetuado por el nombre de una aldea próxima: el Gué-d'Arcy, en el municipio de Saint-Martin-de-la-PIace, en el Saumurois.

Otra ciudad sepultada, igualmente, dice la leyenda, fue la de Conquereuil, al sursudeste de Redon.


LA ISLA DE YEU DESAPARECERÁ...


Los habitantes del Poitou hablan de nuevo de Roche-bonne y de su ciudad enterrada sobre la meseta rocosa, sumergida en nuestros días, pero que, antaño se unía a la Chaume (Les Sables-d'Olonne) por la isla de Yeu y los roquizos de las Barges.

Louis Papy, en su obra Entre Loire et Gironde, relata que, con ocasión de una época glacial, el mar se retiró muy lejos y su nivel descendió hasta menos de 50 metros. Añade:

«Fue el período de la famosa Atlántida que quedó sumergida cuando los hielos se fundieron. El mar volvió a ocupar una parte de su antiguo espacio y de la Atlántida subsistió solamente un islote que los navegantes de la Edad Media —Garcie Ferrande lo señala en su Grana Routier— pretenden haber conocido bajo el nombre de isla de Orcania. Entre el actual continente y la isla de Yeu, la tierra se derrumbó, dejando como testimonio las huellas de la calzada gigante del Pont-d'Yeu, cerca de Notre-Dame-des-Monts, que el mar descubre todavía en las mareas más bajas.»

La ciudad enterrada de Rochebonne está sobre una meseta profunda de 200 metros con un abrupto acantilado que desciende hasta 3.000 metros. Es un refugio para peces, muy codiciado por los marinos pescadores de Sables a pesar de las violentas corrientes que allí causan estragos.

Ahora bien, es en este lugar cuando el 26 de febrero de 1976, un buque de la armada nacional ha observado un curioso fenómeno: durante una mar que chapotea, una superficie en calma de 50 a 80 metros de diámetro se dibujaba por su transparencia azul clara.

Unos peces muertos flotaban en la superficie y, en el centro de la zona, se distinguía netamente una poderosa columna de burbujas que parecían proceder de un fondo de 3.000 metros.

Localización del lugar: 46° 39’ 00" N y 05° 28' 20" O, o sea a unos 25 km al oeste-sur de Yeu.

Se piensa que esta fase gaseosa del fenómeno podría anunciar el próximo nacimiento de un volcán submarino o de una línea de «rift» (cicatriz de fractura terrestre).

Desde luego, no es más que una hipótesis, pero inquieta a los habitantes de la isla ya que una tradición dice: «¡Cuando Rochebonne reaparezca, la isla de Yeu desaparecerá!»

VIEUX-POITIERS Y EL MENHIR CON INSCRIPCIÓN


Sobre la misma latitud, pero más al Este, a 5 km oeste-sudoeste de Chátellerault, entre Naintré y el río Vienne, otra ciudad desaparecida plantea un enigma histórico: Vieux-Poitiers.

En este lugar, hace cerca de dos mil años, se elevaba una ciudad importante como lo atestiguan los restos de lo que era un anfiteatro en una aglomeración galorromana.

¿Era el emplazamiento del Poitiers galo?

La ciudad estaba todavía habitada en el año 742, fecha en la cual los dos hijos de Carlos Martel, Pipino y Carlomagno, se repartieron el Imperio franco.

Se ven todavía vestigios de casas y un muy alto lienzo de muralla de pequeño aparejo y labrado con arcadas y una puerta monumental, con una altura de 6 a 7 metros.

A unos doscientos metros, un valioso menhir recalca la antigüedad céltica del lugar y posee una de las raras inscripciones galas que se han conservado.

Se lee la frase siguiente grabada en la piedra: Ratn-brivation Fronty Tarbeilnios iev, lo cual significa: «Tarbelino ha consagrado cerca del puente este monumento a Frontus.»

Desgraciadamente, los años borran los recuerdos más emotivos; raros son los que van a ver el menhir y nadie sabe ya si Vieux-Poitiers, la ciudad olvidada, era o no la primera capital del Poitou.


YS, LA CIUDAD SUMERGIDA


Hace siglos y siglos —las leyendas incluso con base histórica no se preocupan por la exactitud de las fechas— la poderosa ciudad de Ys o de Is, en Bretaña, alineaba sus altas murallas al borde del océano, pero probablemente a un nivel inferior al de las grandes mareas.

Por este motivo, un dique monumental, con una esclusa con puertas de bronce, la protegía contra la invasión de las aguas.

Una flota fondeada en el puerto y en el interior de las murallas, cien techumbres de casas, de palacios y de templos se doraban al sol de Occidente.

Sí, era una hermosa ciudad, tan hermosa que, por despecho, Lutecia había cambiado su nombre por el de Par-Is (igual a -Is). Por lo menos, esto es lo que dice la tradición.

Gradlon, primer rey de Cornualles, en tanto que soberano y guardián de la ciudad, llevaba noche y día, suspendida por una cadenilla a su cuello, una llave de oro, dentellada y grabada con arabescos misteriosos que abría y cerraba las puertas de bronce, defensas eficaces contra el peligro del océano.

En resumen, aunque rodeada de peligros, Ys habría sido una ciudad feliz si, como en el Paraíso, la Serpiente y Eva no hubiesen venido a traer los fermentos de disolución.

Y disolución es exactamente la palabra, porque en memoria de ningún armoricano (bretón) jamás criatura disoluta, perversa, hubiese podido rivalizar con la bella, la seductora Dahut, hija del rey.

De hecho, esta maravillosa princesa, según una tradición cristiana, descendía de Lilit, la querida del buen Adán (otros dicen su virtuosa esposa...).

Su placer favorito, de día, según otras fuentes, era la de ir a buscar la inspiración en la landa donde pululan los menhires con forma fálica.

Porque, en todos los tiempos, Armor fue colocada bajo el signo del amor carnal y de la virilidad.

Si nuestras bonitas bretonas del siglo XX tienen la sangre ardiente y son atractivas, su muy antigua tierra de piedras con cúpulas y de menhires no es ajeno a ello.

Y Dahut se impregnaba durante el día de los efluvios eróticos de la landa para liberarse sabia y pérfidamente durante la noche.


LA CIUDAD DE EN-BAS


Se acepta más generalmente otra versión que es la de los escritos tradicionales muy antiguos. El rey Grad Ion habría encontrado en los países del Norte una reina de una maravillosa belleza: Malgwen, reina del Mar, que habría traído consigo a Cornualles.

Durante la travesía, a bordo del barco, Malgwen, antes de morir de resultas del parto, habría dado a luz a la pequeña Dahut.

El rey depositó todo su amor en la princesa, y a petición suya hizo construir, para ella, la gran ciudad de Ys, cuyos cimientos se hallaban netamente por debajo del nivel del océano.

Ys era, pues, según la expresión de Jean Markale, una «ciudad de En-Bas (de Abajo)» y Dahut podía engalanarse con el título de Reina del Mar.

Las sirenas, oceánicas y otras criaturas del reino marino no han tenido jamás mucha reputación de castidad, pero Dahut, más que ellas, más que Mesalina, se distinguía por su sed de lujuria y había convertido a toda la ciudad a la vida de desenfreno y de orgías.

Cada noche, un criado musculoso le traía, para servir a su placer real, un guapo mozo elegido, ya sea en la alta sociedad, o entre el pueblo.

El amante debía acudir enmascarado, para preservar su incógnito, según le decían, y Dahut se encargaba seguidamente de proporcionarle la más loca, la más perversa, la más inolvidable de las noches de amor.

Poco antes del alba, el criado musculoso venía a tomar a su cargo al compañero de placer de su ama y, en el momento de colocarle de nuevo su máscara, actuaba tan torpemente y con tanta brutalidad, ¡que el desgraciado caía muerto, estrangulado, a sus pies!

Solamente quedaba ya a continuación ir a arrojar su cadáver al abismo de los montes de Arrez, cerca de Huelgoat.

De hecho, Dahut era una criatura del Destino engendrada para que se realicen los oscuros designios de los cuales el hombre no tiene la menor consciencia y estaba escrito que, nacida sobre las aguas, regresaría a su elemento natural porque su madre era probablemente una oceánica.

Ésta es la razón por la que, una noche de fiesta, mientras el vino había acalorado su imaginación, Dahut experimentó el deseo imperioso, independiente de su voluntad, de hacer de Ys una ciudad verdaderamente submarina.

De ese modo, como su madre la bella Malgwen, ella se convertiría en Reina del Mar y tendría por reino y capital una ciudad incomparable.


DAHUT ABRE LAS PUERTAS DE BRONCE


Por consiguiente, después de aquella fiesta, en la que todo el mundo había bebido más que de costumbre, Dahut entró suavemente, descalza, en el cuarto de su padre y le hurtó las llaves de las que dependían la protección de la ciudad.

Hersart de la Villemarqué, narra la continuación en los términos siguientes:

«El rey duerme, duerme el rey. Pero un grito se eleva en la llanura ¡el agua ha sido soltada! ¡La ciudad está sumergida!

—¡Señor, levántate! ¡Y a caballo! ¡Y lejos de aquí! ¡El mar desbordado rompe sus diques!

«Maldita sea la blanca joven que abrió- después del festín la puerta del pozo de la ciudad de Ys, esta barrera del mar...

«Gradlon que ignora todo lo referente a las causas del desastre, ensilla su caballo Morvach, aupa a su hija en la grupa y galopa en dirección a la tierra firme.

«Furioso y más rápido, el océano lo persigue y sus olas lamen los cascos del animal, y después las botas del jinete.

»La ciudad, tras él, con sus palacios suntuosos y sus naves innumerables, no es más que una horrible soledad erizada de oleaje espumoso. El rey huye en la noche...

»—¡Más de prisa, padre mío! —grita Dáhut, repentinamente aterrorizada—. ¡Más de prisa! ¡El mar nos alcanza!

«Pero Morvach no puede galopar más velozmente y el agua sube, sube hasta su pecho.

«Entonces, una voz terrible se deja oír:

»—¡Rey Gradlon, si no quieres perecer al instante, abandona el demonio que llevas en la grupa, porque es él quien abrió las puertas de bronce!

»—¡Más de prisa, padre! —suplica Dahut.

»Pero su destino debe cumplirse. Sus manos se desprenden y cae ella en las olas que, satisfechas, se apaciguan.»

Los habitantes de Poulvid (Douarnenez) enseñan en nuestros días, el lugar donde la impúdica desapareció en las aguas.

Todo se ha consumado, todo ha vuelto al orden: el rey ha podido apearse en tierra firme armoricana, Ys ya no es más que una leyenda o un reino sumergido del cual es Dahut la soberana.

—Ella no ha muerto —dicen los pescadores bretones cuando relatan la leyenda por la noche junto al fuego del hogar.

Se ha convertido en una Morgdna, una sirena del mar, de belleza fascinante y fatal.

Aquel que tiene ojos para verla, la avista en los mediodías soleados, peinándose sus largos cabellos de oro en el hueco de las olas o sobre los escollos.

Aquel que tiene orejas para oír, percibe en las noches de tempestad sus llamadas apasionadas ascender desde las tinieblas de los arrecifes.

Aquellos que ceden a su invitación se duermen para siempre en su mortal abrazo.

Unos pescadores dicen que, en las noches sin luna, oyen las campanas de Ys tocando a muerto en la ciudad sumergida.

¿ATLANT-IS?




Se localiza el emplazamiento de la ciudad de Ys en veinte o treinta lugares, a veces en el mar, a veces sobre las riberas, incluso en el interior de las tierras, lo cual tendería a demostrar que el reino sepultado se extendía sobre unos vastos espacios.

¡Quizá desde Groenlandia hasta las islas Canarias y desde España hasta Terranova!

En esta opción, Ys habría sido la capital de Atlant-Is, lo cual no es ningún desatino.

Pensamos que una sucesión de mitos se han superpuesto para convertirse en la leyenda que conocemos.

Cierto es que existió la Atlántida —creemos firmemente en ello— pero es más cierto aún que desde hace 12.000 años, unos maremotos, unos extensos derrumbamientos de terrenos, unas crecidas o unas retiradas del mar han modificado considerablemente el perfil de las costas atlánticas.

Es cierto que Brouage, en el Charente-Marítimo, era un puerto en el siglo XVII y que el mar, más antiguamente, sumergía las comarcas de Aunis, la Saintonge y el Bajo-Poitou.

Se ve sobre el islote de Er-Lanic, en el golfo del Morbihan, cerca de Gavrinis, un doble cromlech del cual una parte está inmersa, lo que es una clara prueba de que hace unos 5.000 ó 6.000 años, el Atlántico tenía un nivel mucho menos elevado.

Inversamente, al capricho de la geodinámica, se cree saber que varias veces el mar se ha retirado hasta descubrir además de la meseta de Rochebonne, la Gran Bretaña y la Galia que estaban unidas por tierra hace una decena de milenios.

En resumen, esos acontecimientos, esos dramas apocalípticos que se producían a intervalos cíclicos han impresionado tanto las imaginaciones que el recuerdo ha quedado, indeleble, pero enmarañado en hundimientos marinos y en desbordamientos terrestres.

Según la creencia general, la ciudad de Ys está situada, o bien en la bahía de Audierne entre Plozevet y Saint-Guénolé, o. bien en la bahía de Douarnenez en el litoral de Cap-Sizun.

Según los habitantes de Peumérit, se habría sumergido cerca de este pueblo, en una especie de enorme ciénaga.

La sitúan también: en Pouldreuzic, entre Lesvidy y la bahía de Audierne; en la bahía de los Difuntos, en la laguna de Laoual; en Cléden-Cap-Sizun; en Trouger donde una gran cantidad de construcciones antiguas ha sido puesta a descubierto y donde se muestra una vieja muralla llamada Moguer-Guer-a-Is.


¡PASEOS POR LAS CALLES DE YS!


En 1884, P. Parize, profesor en el Instituto de Mor-laix, publicó un artículo titulado «Las variaciones del nivel del suelo de Bretaña», donde hacía constar unas declaraciones de buzos que el capitán Guérin, de la isla de Batz, empleaba para poner a flote unos barcos en las aguas bretonas. Declaraban:

«Se podía pasear por las calles de la vieja ciudad, todavía señaladas por unos lienzos de muros derrumbados. Se encontraban también unas alamedas de árboles trazadas por la base de los troncos ennegrecidos.»

Uno de ellos afirmó que había visto una escalera muy elevada y todavía sólida, ascendiendo a una decena de brazas por encima del fondo del mar.

¿Son dignos de crédito estos relatos? Cabe la duda.

En febrero de 1923, un maremoto descubrió sobre la playa de Tresmalaouen al noreste de Douarnenez, varios centenares de árboles —robles, abedules, olmos— a medias fosilizados y todos tumbados con las ramas hacia tierra firme y las raíces dirigidas hacia el mar adentro.

Se encontraron también los bloques de cimientos, en guijarros unidos con argamasa, de unas treinta casas situadas entre la punta de Lanévry y la punta de Pen-Karec.

Merece ser observado también que a dos kilómetros al sur de Tresmalaouen, se extiende la playa del pueblo de Ris que, en bretón, se llama Ker-Ris (o Ker-Is), lo cual es igualmente la denominación local para la ciudad de Ys.

«Antaño, la capital del rey Gradlon era Carhaix qué se pronunciaba Kerais o Ker-A-Is. Habiendo adquirido unas tierras hacia Douarnenez, las denominó Douar-an-Nénez (las tierras de la isla), siendo tomada la isla como lugar de referencia, naturalmente (?).

»Los indígenas en relación con el personal del rey, llamaron al lugar Ker-A-Is, apelación que no fue homologada por la Administración. Y, naturalmente, Ker-A-Is quedó sumergida.»

CUANDO. YS SURJA, PARÍS PERECERÁ


Creemos haber escuchado decir al escritor Pierre-Jakez Helias que existía también una ciudad de Ys en Lanhelin (llle-et-Vilaine). En los cafés del pueblo se cuenta la leyenda de esta ciudad llamada de las «bonitas pieles» porque estaba habitada por mujeres transparentes.

Cuando bebían vino, se les veía bajar por su garganta.

Desde luego, en las leyendas de ciudades sumergidas iban sido injertados unos mitos morales y religiosos: castigo del cielo a los habitantes por su impiedad, su egoísmo o su maldad.

Es la historia de Sodoma y de Gomorra que vuelve a comenzar, a menos que el final de la Atlántida o de la ciudad de Ys no haya inspirado el de las dos ciudades de Palestina.

El mismo mito vuelve a encontrarse con Viñeta sumergida en el mar Báltico no lejos de la isla alemana de Wollin, cerca del estuario del Oder.

Con buena vista, se podrían distinguir los tejados y campanarios de Viñeta en el fondo de las aguas y, el domingo por la mañana, con buen oído, ¡se podían escuchar las campanas de sus iglesias!

Los habitantes habrían sido castigados por su avaricia y su impiedad. Sin embargo, ¡no pueden morir y su ciudad es eterna!

Cada cien años, durante la noche, emerge de las aguas y revive en todo su esplendor durante una hora. Despues regresa a los abismos por un siglo. Viñeta podría ser liberada del castigo que la afecta si un mercader de la ciudad, cuando reaparece por encima de las aguas, recibiese una moneda a cambio de una mercancía.

La misma interpolación cristiana tiene lugar con Ys: habiendo aferrado el gallo-veleta de un campanario con su ancla, un pescador se zambulló en el mar para desprenderla y asistió a una misa.

En el momento de la ofrenda, el pobre hombre no teniendo encima ninguna moneda, no dio nada y remontó a la superficie de las aguas.

Si hubiese podido dar el menor óbolo, la ciudad de Ys habría emergido, ¡lo cual hubiera sido una gran desgracia!

En efecto, una profecía dice: «Cuando Ys surja, París perecerá.»

Con el transcurso de los años, el mito de Ys se ha convertido en símbolo de difamación de la sociedad y de los cultos de nuestros antepasados en beneficio del -cristianismo, mientras que en su origen ilustraba la lucha incesante que llevan a cabo los hombres contra el mar y el. mar contra los hombres.

Estrabón dice que los cimbrios arrojaban venablos contra las olas durante las fiestas rituales.

Aristóteles relata que los celtas no temían ni a los temblores de tierra, ni a las olas invasoras, ¡sino únicamente que el cielo no les cayese sobre sus cabezas!

No cabe la menor duda que esos ritos y esos sentimientos, tienen una relación con los grandes acontecimientos geofísicos generadores de hundimientos y de destrucciones de ciudades.


LA LEXOBIA DEL REY-BRUJO


En Saint-Michel-en-Greve, cantón de Plestin-les-Gré-ves, en las Cótes-du-Nord, una ciudad está sepultada en las arenas al borde de la bahía sin profundidad llamada Gréve-Saint-Michel, a dos kilómetros de las aguas profundas de la Mancha.

En el mismo lugar, el sur-sudoeste de Lannion, entre la capilla de Saint-Efflam y Saint-Mjchel se extiende la «legua de Greve» que bordea la carretera nacional 186.

Allí, el Grand Rocher, Roch'Karlés, eleva sus 80 m de altura y recubre (confundida sin duda con aquella de la que acabamos de hablar) la ciudad de Lexobia, que era gobernada por un rey-brujo cuyo cetro tenía el poder de otorgar los menores deseos.

Pero lo mismo que en Ys y en Viñeta, la apetencia de ganancias, el juego, el desenfreno pervirtieron la ciudad de tal modo que Dios, como castigo, la sumergió bajo las olas, que desde entonces se han retirado más al Norte.

«Solamente escapó al desastre, escribe Alexandre Goichon, un palacio maravilloso situado en el hueco del Grand Rocher donde está suspendida la varita mágica.

»Cada año, durante la noche de Navidad, el peñón se entreabre en el momento en que resuena en el campanario de Saint-Michel el primer toque de la medianoche.

»Si deseáis penetrar ahí adentro, entonces no pierdan ni un segundo porque la entrada vuelve a cerrarse al instante en que resuena el duodécimo toque.»

Una leyenda citada por el abate Cadic sitúa mar adentro de Saint-Michel-en-Greve una ciudad muerta o más bien «fuera del tiempo».

En el Rillan, en Saint-Brandan, no lejos de allí, los campesinos dicen que había en otros tiempos «una ciudad que fue sumida y destruida».

En Planguenoual, en el pueblo de Toutran, se elevaba la poderosa Teutronia; la antigua Reginea del mapa de Peutinger estaría enterrada bajo Erquy.

El antiguo pueblo de Phéhérel se extendía en el siglo V allí donde en nuestros días está el mar, y su iglesia situada cerca de la ribera, estaba entonces en el centro de la aglomeración.

Bajo el burgo de Corseul al sur-sudeste de Saint-Malo hay una ciudad subterránea cuyas casas son de oro y donde el diablo se da la gran vida.


OTRAS CIUDADES ENTERRADAS DE FRANCIA


Nuestra nomenclatura es muy incompleta, no obstante pensamos que podrá, eventualmente, servir para trazar el mapa de Francia de las ciudades sumergidas, enterradas o enarenadas mencionadas por las guías, las tradiciones o la Historia.

HONDSCH00TE (Norte). A 1,5 km de la frontera belga. Según el historiador belga Paul de Saint-Hilaire, esta ciudad llamada Hondescote en 1069 estaba diez veces más poblada. Los vestigios que allí se encuentran demuestran que la región había sido ya, anteriormente, recubierta por las aguas.



MERCKEGHEM (Norte). A 8 kilómetros al noroeste de Watten. La antigua ciudad de Eecke fue sumergida por el mar en el siglo V, en una sola noche, dice la crónica. Los habitantes y el ganado perecieron cuando los diques cedieron. Únicamente el campanario resistió algún tiempo. Cuando una catástrofe está a punto de estallar, las campanas del pueblo sumergido tocan a muerto.



Mapa de Francia de las ciudades sumergidas o enterradas.

ARVILLE (Sarthe). A 27 km al nordeste de Vendóme, en el lugar llamado La Belliniére se extiende una ciudad repleta de esplendores, que, antaño, llegaba hasta Oigny.

DAMVILLE (Eure). A 19 km al sur-sudoeste de Evreux. Según las afirmaciones del iluminado Marcel Bruegghe: ciudad construida hace 13.000 años por los celtas futuras un testimonio de sus riquezas y de su civilización. ¡Cementerio, circo, mercados, silos, museos, tesoros prodigiosos!

BELCINAC (Sena Marítimo). Antigua isla que se extendía al sur de Caudebec en el castillo de Vatteville. Un pueblo y un monasterio eran todavía visibles allí en 1336. La isla se hundió en las aguas del Sena, reapareció durante algunos días en 1614 para desaparecer de nuevo para siempre.

SAINT-PIERRE-DE-VARENGEVILLE (Sena Marítimo). Entre Ruán y Caudebec: ciudad enterrada en la aldea de La Fontaine, encima de un subterráneo acondicionado con nichos, pilares y banquetas.

BOSVIE (Sena Marítimo). Entre Brachy y Greuville: ciudad romana desaparecida con numerosos tesoros.

SAINT-LAURENT (Sena Marítimo). Municipio de Gueures, ciudad desaparecida con su iglesia. La campana habría sido arrojada dentro de un pozo.

AMIONS (Loira). A 26 km al sur de Roanne. La ciudad, con sus habitantes egoístas y malvados (¡el tema no varía mucho!), fue enterrada por la magia de una joven señora que se supone era la Virgen. Ella preguntaba por el camino de Souternon y nadie se había dignado indicárselo.

ORMONT. Las Roches-des-Fées del Ormont, en los Vosgos, dominan la ciudad de Saint-Dié. Son tres enormes cubos de gres coronando una gruta cuya abertura es tan estrecha que hay que deslizarse por ella como un reptil. Después la gruta se ensancha y se hace bastante amplia. Más lejos, pero la entrada está bloqueada, se extiende la Ciudad de las Hadas donde dormita toda «una población de bebés cada uno de los cuales espera su día para hacer su aparición a la vida». Vuelve a encontrarse aquí el mito de la madre encinta y del estrecho compartimiento comunicando con la gruta uterina.

BELLEY (Ain). Ciudad sumergida por las aguas del lago de Bart.

PALADRU (Isére). La antigua ciudad de Ars habría sido sumergida en el estanque de la Combe, cerca del pueblo de Versare y el pueblo medieval de Colletiéres (siglo XI) está en las aguas del lago de Paladru.

ISSARLÉS. Lago de Ardéche, a 30 km a vuelo de pájaro al sur-sudeste del Puy. Profundidad 128 m; altitud 1.000 m. Producido por el derrumbamiento en el granito. Hace 2.000 años, Issarlés era una ciudad bella y floreciente por donde pasó Jesús. Pidió caridad, pero nadie se la dio, ni un vaso de agua, ni un pedazo de pan. Abandonó, pues, la ciudad, pero en la última casa, una mujer le ofreció pan y leche.

Jesús, con el corazón lleno de rencor, le anunció entonces que iba a destruir Issarlés, pero que ella podría salvarse si se ponía inmediatamente en marcha y no volviese la cabeza en el momento del cataclismo. La buena mujer se volvió al oír las aguas impetuosas anegando a los habitantes y destruyendo sus casas y quedó ella convertida en roca. Se trata, evidentemente, de una copia cristiana del hundimiento de la ciudad de Ys y de la destrucción de Sodoma.

CITE-DE-DIEU (Bajos-Alpes). Al este de Sisteron, cerca de la carretera Departamental 3, sobre el bancal llamado Les Planeaux, se habría elevado antaño una ciudad denominada Theopolis, dominio de un cierto Dar-danus del cual se lee el nombre sobre «la Piedra Escrita» bordeando la D 3.

ROQUEBILLIÉRE (Alpes Marítimos). Pueblo enterrado por un desprendimiento de tierras en 1926.

DRAP (Alpes Marítimos). Pueblo antiguo destruido y enterrado por un temblor de tierras en el siglo XVI.

CIMIEZ. Cemenelum, capital de la provincia romana, está enterrada bajo el barrio residencial de Niza.

POMPONIANA. Municipio de Hyére. Pueblo sepultado cerca de la playa de la Almanare. Se ven todavía, desde la carretera que va de Tolón a Hyéres, afloramientos de construcciones.

LA CIOTAT (Bocas del Ródano). Ciudad sumergida mar adentro ante el puerto. Se dice que un monstruo marino la habita y a veces llega a la costa para causar estragos en los viñedos.

BASILÉA. Entre la isla Maire (Bocas del Ródano) y la isla del Planier: ciudad neolítica del Veyron, a 13 metros de fondo, descubierta por el buzo Pierre Vogel.

UGERNUM. Ciudad antigua de la Galia Narbonen-se. Ugernum es mencionada junto con Tarascón como situada sobre la carretera de Nimes a Aix. laicalización no determinada.

FOS. Ciudad sumergida en el litoral del puerto.

MAGDELONNE (Hérault). A 10 km al sur de Mont-pellier, pasando por Palavas. Del antiguo pueblo, solamente subsiste la catedral sobre una granja de aluvión entre el golfo de León y el estanque de Arnel.

ESTANQUE DE THAU (Hérault). Ciudad enterrada cerca del peñón de Roquerol sobre el estanque de Thau. Cuando sopla la tempestad, se oyen repicar las campanas de la iglesia.

LOURDES (Altos Pirineos). Antaño, en el lugar donde se encuentra actualmente el lago de Lourdes, había una ciudad cuyos habitantes se negaron a dar una caridad al Buen Dios disfrazado de mendigo. Lleno de resentimiento, el Señor sumergió la ciudad de la qué todavía se vislumbraría aún, por los claros días de verano, las techumbres en las profundidades.

CÓRCEGA


AGILA. Ciudad fenicia que habría ocupado el emplazamiento del actual pueblo de Santa-Reparata-di-Balagna, al sur de la isla Rousse.

ALERIA. Cerca del estanque había antaño una ciudad suntuosa que fue destruida por una gran tempestad suscitada por Dios.

AMPUGLIA. Al norte de Bastía. La ciudad antigua ha sido sumergida por un maremoto.

BIGUGLIA. El célebre astrónomo griego Claudio Ptolomeo, en su Geografía, situaba la ciudad de Ctunium cerca del estanque de Chiurlino. Una tradición dice que el castillo del conde Fabiano fue engullido por el estanque como castigo a las maldades de la condesa.

NICEAE. En la desembocadura del Fium'Alto, al sur de Bastía. Es por allí donde Ptolomeo situaba la ciudad antigua de Niceae. Se encuentran unos vestigios romanos.

ISLA DE CAVALLO. Al este de Bonifacio. Vestigios de una ciudad romana.

POGGIQ-DI-VENACO. Según una tradición, el jefe árabe Ugo habría construido un palacio hoy día desaparecido, en el emplazamiento del pueblo. Otra tradición sitúa este palacio cerca de la iglesia San Giovanni, río abajo de Corte.

TAINA o TAMINA. Ciudad desaparecida del cantón de Pero-Casavecchi.

TITIANOS. Ciudad desaparecida situada bajo el pueblo de San Giovanni-Battista, al sudeste de Sarténe.

PUEBLOS SUBTERRÁNEOS


Los refugios y subterráneos-refugios son muy numerosos en Francia. Se les cuenta por centenares.

Entre los más importantes, citemos:

BESSE-EN-CHANDESSE. Las Grutas de Jonás, en Besse-en-Chandese (Puy-de-Dóme), a 36 km de Issoire, con 60 salas y varios pisos que han sido habitados.

CORBÉS (Gard). A 9 km de Saint-Jean-du-Gard. Caverna-cisterna prehistórica donde nuestros lejanos antepasados venían a recoger el agua potable, y sin duda sagrada para ellos, que rezumaba de las estalactitas. Se han encontrado en ella gran cantidad de jarrones rotos.

EU-LE TREPORT (Sena Marítimo). Subterráneos acondicionados, tallados en el acantilado y largos de 300 metros. En su proximidad, durante la guerra de 1939-1945, los alemanes habían construido una verdadera ciudad subterránea. Las calles-galerías se extendían sobre más de 3 km.

LAFFARE (Alto Loira). A 15 km de Pradelles. Estas grutas forman seis salas y fueron habitadas antaño.

LIMOGES (Alta Vienne). El centro de la ciudad está construido sobre una vasta ciudad subterránea, distribuida en salas, en calles y en plazas de grandes dimensiones.

NAOURS (Somme). A 15 km de Doullens. Ciudad subterránea de principios del neolítico, a 33 metros bajo tierra. Las galerías y las treinta calles tienen cerca de 2 km de largo. Se encuentran 250 salas, unos establos, unas plazas públicas, unos almacenes, tres iglesias, unos pozos y seis chimeneas de aireación. Naours se pronuncia: Nór.

PROVINS (Sena y Mame). Grandes y numerosos subterráneos-reservas con celdas laterales con chimeneas y descensos en espirales. Una de las entradas principales está en la calle del Infierno. Estos subterráneos, anteriores al siglo xii, son numerosos al pie de la colina soportando la vieja ciudad y en el campo circundante. Están socavados en una tierra cretácea. (Ver Archeologia 1973, núm. 2.)

ROQUEDUR (Gard). A 7 km de Suméne. Cinco grandes y magníficas cavernas han sido habitadas por los hombres de la prehistoria: la Gruta Superior, la Caverna de las Cascadas, la Sala de las Ninfas, la Gran Sala Superior con la cámara de los muertos y el pasillo de los Gourgs y por último la Gran Gruta con el pasillo de los Confetis y su Sala de las Maravillas.

VILLENEUVE-DE-BERG (Ardéche). A 21 km de Privas. En las Balmes de Montbrun, se encuentran unas cavernas, antaño habitadas, que forman pisos sobre 20 m de altura.

CIUDADES SEPULTADAS DE BÉLGICA

OOSTDUINKERK. A 6 km de Neieuport. Vestigios, bajo las arenas, del misterioso pueblo de Nieuwe-Yde, asolado por el mar y sepultado en el siglo XVII.

COXYDE. A 7 km de Nieuport. Numerosos objetos arrojados por las grandes tempestades indican que a lo largo de las costas existía en. los primeros siglos de nuestra Era una ciudad galorromana.

OOSTKERK. A 2 km de Damme. El pueblo de Monnikerede está, actualmente, bajo unas praderas.

BLANKENDERGE. Al noroeste de Brujas. El pueblo de Scorphout —con su fortaleza, su iglesia y su cementerio— está sumergido a algunos kilómetros de la costa. El maremoto responsable del desastre se produjo en 1334.

BRUSELAS. Bajo la Plaza Royale, a doce metros de profundidad, se puede visitar todavía en nuestros días la vieja calle Isabelle que hizo perforar la infanta en 1625 para unir su palacio con la colegiata de Santa Gúdula, y los vestigios de la capilla de los duques de Brabante.



Vasta red subterránea y catacumbas.



Mapa de las ciudades enterradas de Bélgica y de Luxemburgo.

CIUDADES ENTERRADAS DE LUXEMBURGO


CHONVIANNE. Al norte de una línea Sedán-Luxemburgo, cerca de Tournay: pueblo desaparecido.

CHARNET. Al norte de Tournay, cerca de Libramont: pueblo desaparecido.

CHERSIN. A 30 km al norte de Libramont, cerca de Nassogne: pueblo desaparecido.

ANLIER. Al noroeste de Arlon. La ciudad de Viel-Léglise, hoy día desaparecida, era antaño un lugar de peregrinación y se enorgullecía de su iglesia de tres naves, y de su feria de paños. El sitio se denomina todavía Viel-Léglise.

BERDORF. A 30 km al nordeste de Luxemburgo. Ciudad-refugio en la Roche-Creuse (o Hohllay), gruta de bóvedas gigantescas que puede albergar varios centenares de personas.

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