Ricardo Bonazzola



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SENTENCIA: En la Ciudad de Paraná, Capital de la Provincia de Entre Ríos, a los siete días del mes de noviembre del año dos mil dieciséis el Sr. Vocal del Tribunal de Juicios y Apelaciones Nº5 de esta ciudad, Dr. Ricardo Bonazzola procede a dictar sentencia en la causa que por el delito de acción pública se le sigue a Cristian Juan Noacco, D.N.I. Nº39.036.812, argentino, con domicilio en Barrio Paraná XVI Mz. E Casa 40 de esta ciudad, nacido el 8/7/95, de 20 años de edad, hijo de Ana María López, changarín, repartidor en panadería y cuida coches, condenado previamente a condena condicional, soltero, en pareja y con una hija, no sabe leer ni escribir, tiene problemas de aprendizaje.-

Han actuado en el debate en Representación del Ministerio Público Fiscal, los Dres. Gervasio Labriola e Ignacio Aramberry, y por la Defensa Oficial, los Dres. Gaspar Reca y Mariana Montefiori.-



Al realizar su alegato de apertura, el Dr. Gervasio Labriola expresó en primer lugar a que han efectuado variaciones en cuanto a los hechos que le fueran intimado y respecto de las cuales se les tomó declaración del imputado en la Investigación Penal Preparatoria. En consecuencia explicó que se imputa a Noacco que el día 20/2/2015 a las 21.30 hs aproximadamente la ciudadana Ines Sallenave se encontraba transitando de manera peatonal en calle Montevideo y Pellegrini de esta ciudad cuando es interceptada por Cristian Juan Noacco a bordo de bicicleta roja, quien se le interpuso en la marcha y le arrebató de manera violenta el celular marca Nokia negro con pantalla táctil rota, ejerciendo violencia y desapoderándola del mismo de su mano; inmediatamente Noacco se da la fuga por calle Montevideo y gira en contramano en Pellegrini. Momentos después, al haber sido alertado el móvil 916 de comisaría sexta por el comando del 911 de lo que había ocurrido y de las características del masculino que había perpetrado el hecho, es aprehendido en calles Isidoro Rossi casi al llegar a Galán donde es palpado y entre sus ropas, precisamente en el bolsillo de su campera los funcionario se encuentran con el celular de marca Nokia negro con pantalla táctil rota, propiedad de la víctima y que había sido arrebatado minutos antes. Refiere que el mismo se subsume en la figura de Robo simple en grado de tentativa, previsto en el art. 164 y 42 C.P. También se le imputa al incurso que días después, el 25/3/2015 a las 22 horas Noacco se encontraba junto con Brian Demartín en calle Ñandubay entre República de Siria y Burmestein y en esas circunstancias efectúan disparos con las armas de fuego que portaban a Silvana Noemí Ojeda, Luis Alberto Dening y Santiago Emeri, luego de lo cual se dieron a la fuga y Noacco fue aprehendido en inmediaciones del lugar del hecho. Esta conducta encuentra su encuadre típico en la figura de Abuso de armas prevista en el art. 104 C.P. Asimismo se le imputa que ya en fecha 30/5/2015 a las 22 horas en calle Acebal Nº1074 de esta ciudad, que es la puerta del domicilio de Cristian Sebastián Martínez, Noacco se apoderó ilegitimamente de un motovehículo marca Motomel modelo Skua 200cc, negro y gris, de propiedad de Marta Patricia Jaime, concubina de Martínez -denunciante y víctima- que se encontraba estacionada en el porche frontal de la casa mencionada, y para lograr su cometido Noacco ejerció fuerza sobre el motovehículo la que consistió en provocar la ruptura de su trabavolante y desconectar uno de sus cables de arranque para luego darle arranque de forma mecánica. Posteriormente a esto y a raíz de que la víctima, Martínez fue alertado por un vecino, inmediatamente la víctima avisa a personal policial que se encontraba en inmediaciones del lugar del hecho y Noacco termina siendo aprehendido por personal de 911 en la intersección de Cassiano Calderón y Clark junto con otro masculino, quienes al momento de advertir la presencia personal policial se caen del motovehículo, lo abandonan en la vía pública y se dan a la fuga por uno de los pasillos del Barrio Paraná XVI. Se emprende la persecución policial y Noacco se resiste al accionar de los funcionarios a golpes de patadas y puños, y ejerciendo un violento golpe con su cabeza en la nariz de uno de los funcionarios intervinientes, a consecuencia de lo cual el Oficial Alejandro Villarreal resultó lesionado, pese a lo cual Noacco fue aprehendido y reducido en el lugar del hecho. Esta conducta encuentra encuadre típico en la figura de Robo de vehículo dejado en la vía pública en grado de tentativa y Resistencia a la autoridad, en concurso real. Refirió que durante el debate traerán a testigos que ilustrarán el modo en que los mismos ocurrieron -víctimas, testigos presenciales y funcionarios policiales que aprehendieron al imputado y secuestraron elementos relacionados con los hechos-. Afirmó que dichas testimoniales, junto con la prueba documental permitirán demostrar que Noacco es responsable de los tres hechos y en consecuencia permitirán arribar a una sentencia condenatoria donde se lo declare autor y responsable de los mismos; por lo que solicitarán oportunamente, salvo el surgimiento de atenuantes y agravantes, la pena de cuatro (4) años y seis (6) meses de prisión y la revocación de la condena condicional de 3 años del año 2014 impuesta con anterioridad.

A su turno, el Sr. Defensor, Dr. Gaspar Reca, refirió que las pruebas que se traen a debate no va a lograr demostrar la autoría y materialidad de su defendido en los hechos que se le enrostran; que además intentarán demostrar la inimputabilidad del mismo, y de hacerlo, solicitarán la absolución del mismo. En cuanto al cambio de calificación, manifestó que si bien la circunstancia apuntada no hace solo a la calificación legal, sino tambien a la materialidad del hecho, pese a lo cual, lo van a consentir porque no se va a poder acreditar dicha violencia y agrega que no tienen mayores defensas en ese sentido por lo que pese a que habilitaría a hacerlo en virtud del art. 436, no van a solicitar la la suspensión del debate.

En la discusión final, al formular sus alegatos de clasura, en representación del Ministerio Público Fiscal, hizo uso de la palabra en primer lugar, el Dr. Gervasio Labriola, quien comenzó su alegación expresando viene a sostener lo que afirmaron en la apertura, es decir, que del cúmulo de pruebas que se produjeron en el debate, sumado a la ya admitida de común acuerdo por las partes, resultan acreditados los extremos que permiten arribar con certeza positiva a un veredicto de condena en cada uno de los hechos endilgados a Cristian Noacco. En cuanto al primer hecho hizo un breve relato del mismo y manifestó que se encuentra acreditado con las constancias del procedimiento policial realizada en el momento del hecho –las cuales fueron admitidas y presentadas por común acuerdo-, esto es, el acta de procedimiento, el croquis referencial del lugar del hecho, y las demás constancias producidas luego de la intervenciones de la División Criminalística y de la dependencia policial de la jurisdicción, las fotografías y el secuestro de dos vainas servidas calibre 9 mm, conforme las constancias. Ello fue corroborado además por los testigos: Godoy, quien refirió que se encontraba en la dependencia policial –comisaría dieciséis- con De la Rosa, cuando escucharon detonaciones muy cerca -lo que se corresponde con el lugar en que fueron secuestradas las vainas servidas-. Salieron a tomar conocimiento. Refirieron que se trata de una jurisdicción altamente conflictiva, que como se dijo se suele registrar el 25% de los abusos de arma de todo Paraná y suele registrar conflictos entre bandas ya que allí confluyen los Paraná XVI, Paraná XIII y Barrio Vicoer; lo que explica las razones al menos indiciarias de que los motivos por los cuales Noacco agredió a las víctimas. De la Rosa y Godoy salieron y dijeron que el móvil 816 de la dependencia se encontraba patrullando, a bordo Dominici, a quien las víctimas dicen al personal policial lo sucedido y sindicaron a Noacco, diciendo que éste se posicionó en el medio de la cinta asfáltica y efectuó disparos. Ello fue ratificado en el debate por los testigos Dening, Ojeda y Emeri, cuando dijeron que vieron el arma, al imputado y escucharon los disparos. Los tres dijeron que iban a buscar al hermano de Dening, que pasaron de la Manzana H a Manzana G, que a la ida ya lo vieron al imputado y que ya sospecharon que iba a pasar algo; que no encontraron a Ángel Dening y que de regreso se encontraron nuevamente con el imputado. Fueron claros y uniformes en cada una de las declaraciones que brindaron; lo que además volcaron formalmente al radicar sus denuncias también. Son tres testigos presenciales y víctimas que no dudaron al sindicarlo. Dening además le reprocho en la comisaría y Ojeda dijo “lo re reconozco”. Por hay duda que quien efectuó los disparos fue Cristian Juan Noacco. Morales y Vallejos, testigos de acta, fueron descriptivos en el procedimiento por lo que no hay dudas de la buena fe en el accionar de sus funciones. Noacco fue aprehendido a escasos metros y minutos del hecho, por lo que está vinculado subjetivamente al hecho. Refirió asimismo el Sr. Fiscal al allanamiento realizado tres días después del hecho en el domicilio del imputado, donde se secuestran dos vainas servidas; agregó que el procedimiento se realizó sin irregularidad alguna. Rossale describió el mismo muy claramente y también Nancy Lencina fue exhaustiva, detalló el procedimiento, dijo que duró una hora y media aproximadamente, dijo cómo es el departamento de la familia Noacco, y que en el patio trasero o balconcito en una tarrita o cajita (Rossale dijo una cajita de mimbre) se encontraron estas dos vainas. Azque refirió que fue peritado no solo las dos vainas servidas secuestradas en el lugar del hecho sino también estas dos vainas encontradas en el domicilio del imputado y concluyó que si bien las dos vainas secuestradas en el lugar del hecho pertenecían a armas distintas, una de ellas fue disparada por el mismo arma que las dos vainas secuestradas en el domicilio de Noacco. Explicó el método empleado y dijo que los resultados son del 99 o 100% confiables; además vino a transparentar el trabajo realizado en el lugar del hecho porque como refirió, estaba en turno e intervino en el secuestro en el lugar del hecho. En consecuencia, afirmó que respecto del primer hecho existen elementos concordantes e indiciarios que lo único que hacen es concluir que Cristian Jesús Noacco es el autor los disparos y que se encontraba en el lugar y el momento referido por cada uno de los testigos y que donde fue aprehendido en ese momento también. Respecto del segundo hecho hizo un breve relato del mismo y manifestó que el mismo ocurrió del modo y lugar en que fue relatado en la apertura. Este hecho también se encuentra acreditado con absoluta suficiencia en el marco del proceso: hay un acta procedimiento, los informes de novedad, la aprehensión justamente en el sentido en que la víctima le dijo que al policía, que se encontraba en la esquina, que había huído el imputado. El personal de la comisaría sexta, Massat y Rivero logran divisar a un individuo con las características irradiadas, lo identificaron, lo palparon, y como no accedió a decir que tenía un celular en sus pertenencias por lo que tuvieron que extraérselas. Ya en la dependencia, Díaz hizo el secuestro de la bicicleta y del celular. Fue claro que antes de proceder al secuestro llamaron a comisaría primera a fin de constatar que si la víctima había dado las mismas características del teléfono, justamente para resguardar cualquier tipo de intromisión que no guarde la proporcionalidad del caso. Sallenave efectivamente dio las características del celular, las que coincidías con las que tenía el celular secuestrado. Por otro lado, Zameck estuvo a cargo del procedimiento ya en comisaría primera ya que allí se radicó la denuncia y estuvo dirigido a corroborar lo manifestado por Ines Sallenave en cuanto al lugar del hecho, procedimiento y demás. Asimismo Inés Sallenave en el debate fue muy precisa y se mostró muy segura de lo que decía, al igual que todas las instancias. Dijo que la cara no la recuerda pero que ahora que lo ve se da cuenta que es él. Después reconoció el celular como propio, no sólo por las apariencias extrínsecas sino también por el contenido interno de imágenes, contactos y demás. Fue corroborado por Luciano Mottalli y Florencia Moreya, los dos amigos, cuando manifestaron que iba a buscar a Inés ese día y a esa hora por esa esquina en auto y que cuando llegaron la encontraron muy nerviosa, ofuscada, con bronca y con cierta indignación, y relataron lo mismo que Inés a partir de allí. Además tuvieron la predisposición para participar de las actas. En conclusión, entiende que la prueba subjetiva y objetiva permite concluir con el grado de certeza necesario el modo en que ocurrieron los hechos. Respecto del último hecho hizo un breve relato y refiere que los funcionarios policiales Villarreal y Portorreal relataron los hechos, se ubicaron en el croquis, y dieron cuenta de cómo es que, estando de recorrida, se les hace presente la motocicleta, cómo proceden a la persecución y cómo logran finalmente aprehender al imputado, oponiendo resistencia de patadas y golpes. Concurrió además la víctima al lugar de aprehensión; quien relató que estaba en su casa, y que un vecino –que le pidió que se resguardara su identidad- va y le dice que había visto que le habían robado la moto. Martínez, la víctima, le pidió a su madre que llame al 911, y coincidió en el iter del delito; acreditó su titularidad y le fue entregada la moto, destacando los daños que percibía. Nuevamente entiende el Sr. Fiscal que al ser aprehendido en el momento mismo de la persecución luego de haber sido visto a bordo de la motocicleta, de haber sido perseguido, y de haber sido identificado, concluye que Cristian Noacco es el autor material y responsable del robo también. En cuanto a la capacidad de culpabilidad del imputado, entienden las conclusiones de los peritos del debate, Coll y Oroná, son claras y contundentes, (quienes realizaron dos pericias diferentes en dos tiempos distintos) quienes en ambos casos concluyen en el sentido de que Noacco sabe lo que hace y tiene capacidad de comprender lo correcto y lo incorrecto. Hizo esta aclaración porque prevé que la Defensa sostendrá que no, por eso refiere que el art 34 C.P. establece las causas psicopatológicas que pueden dar lugar a la inimputabilidad, pero siempre y cuando se combinen con los efectos psicológicos que se deban desprender, es decir, que ese diagnóstico se produjo en el caso concreto en el hecho, en el delito y que no pudiera comprenderlo. Citó a Dalessio quien refiere que en cuanto al análisis de la inimputabilidad es necesario un juicio de carácter jurídico; que la cuestión médica o asistencial, no es suficiente para afirmar la inimputabilidad. Explicó que sin dudas debe tomarse de base algunos conocimientos que el Juez, como abogado no posee y que se lo brindan las ciencias médicas, pero que el análisis de la inimputabilidad no se satisface con el examen médico, sino que es un juicio estrictamente de carácter jurídico. En este sentido citó también a Roxin cuando refiere a que el concepto de la inimputabilidad se estructura en base a dos peldaños: en primer lugar, la cuestióm de los diagnósticos psicopatológicos y en segundo, puntualmente si el imputado fue incapaz comprender el injunto del hecho o o de actuar conforme a esa comprensión; y que eso se denomina que la inimputabilidad es un concepto psicológico normativo. Agregó además que si la legislación regula la inimputabilidad es porque la imputabilidad se presume. En este sentido afirmó que advirtieron en el debate ciertos indicios de que Reynoso comprende ya que se lo notó lúcido, capaz y orientado, y al momento de ser interrogado por sus datos personales, pudo brindarlos, al respecto del trabajo dijo a qué se dedica, se refirió a su grupo familiar, refirió a problemas con sustancias y a la concurrencia a escuelas especiales. Entienden además que la misma capacidad tuvo al momento de cometer los hechos, lo que surge de las mismas características de comisión, ya que huyó, fue aprehendido, se lo interrogó y dijo quién era; en el robo de la moto, desconectó los cables, rompió el trabavolantes, llevó la motocicleta hasta la esquina y recién allí le dio arranque. Ello luce incompatible con una inimputabilidad. En el caso del celular, personal de la policía dijo que mostró la mochila, y no dijo nada respecto de la campera; ello se debe a que entendía perfectamente el carácter ilícito de lo que hacía. En cuanto al primer hecho, lo mismo se concluye de lo relatado por la testigo Ojeda, quien dijo que al cruzarse con Cristian en una oportunidad, éste le grita “vigilante” y la amenaza por haber hecho la denuncia. Ello da cuenta de que la reconoce como víctima, justamente por el anoticiamiento del hecho que diera a la autoridad policial. Cristian Noacco sabe bien lo que hizo y sus consecuencias, ubica instituciones como la autoridad policial, bienes jurídicos como la integridad física o la propiedad, que además son bastante asequibles por cualquier persona. En el mismo sentido, la Srta. Haidar dijo que Cristian cuando se levantaba estaba re bien, hasta dijo que era cariñoso, y que después se perdía en las noches por la junta y por el consumo de drogas; nada nuevo ni ajeno a muchos de los justiciables de la ley penal, que pese a ello no son declarados inimputables. Por su parte, los Dres. Molteni y Moyano al evaluar al imputado en virtud del art. 204 inc. 5) a pocas horas de la comisión de los hechos dijeron que comprendía y que su estado era normal; lo que fue corroborado por los informes periciales más profundos realizados. Citó a Roxin cuando refiere a que existen diferencias en la capacidad de comprensión. Refirió a las dos pericias realizadas por Oroná y Coll -una de las cuales fue en 2014-, sirvieron de base en una causa en la que el imputado fuera condenado a una pena de ejecución condicional. Coll reconoció una disminución en las facultades mentales, pero dijo claramente que Noacco era consciente de sus actos, podía discernir lo que está bien de lo que está mal, entendía las leyes y su transgresión, y refirió a un trastorno de personalidad antisococial. Refirió además a conductas manipuladoras -que eran entendibles por el propio trastorno-, las que consistían en intentar mostrar las cosas en su beneficio para encontrarse a consecuencias más ventajosas. Dijo asimismo que este retraso es variable por el entorno, modificable. Oroná hizo una referencia a su transcurso por las distintas instituciones educativas, y dijo que el retraso cognitivo no fue un obstáculo para manejarse en la vida y que lo contrario habría ameritado una internación; que sin embargo Noacco pudo manejarse de modo independiente. Conocía las reglas de juego, podía manejar horarios, interactuar. Refirió a un retraso en lo cognitivo, en lo simbólico o abstracto, en la educación formal, pero que ello no interfería en el entendimiento de la ley externa. Dijo además que el imputado al momento de ser entrevistado no se pierde en el relato y se defiende, más allá de que el objeto de la entrevista no era acusarlo. Respecto al hecho en el que fue condenado, explicó que el entrevistado conocía bien a la persona, explicó los motivos de su enojo, la necesidad de defender a su madre, etc. Nuevamente estaba absolutamente lúcido de lo que estaba pasando. Refirió que ello tiene correlato con la pericia que le realizan Ormache y Londero, prueba ofrecida por la Defensa, quienes refirieron a un episodio relativo a un accidente, del cual sólo hay dichos verbales, que no fueron acreditados por ninguno de los médicos que lo evaluaron; que el entrevistado podría entender la instancia por la que estaba pasando, tanto la pericia como el proceso judicial de la que formaba parte; que tenía capacidad de comprender lo lícito y lo ilícito, y que la dificultad que presentaba estaba dirigido a lo abstracto y lo simbólico, y que presenta dificultades de armar un proyecto de vida; todas cuestiones independientes de la comisión de un hecho ilícito. Dijo que había dificultades en la internalización no en la ley externa, sino de la ley interna. Londero refirió que presenta capacidad de comprender, que presenta un retraso leve, y puntualizó esencialmente en que es totalmente dinámico y variable dependiendo de la estimulación y el entorno. Los profesionales de las instituciones por las que Noacco pasó hablan de los mecanismos que vinieron a producir una mejora en su vida. Refirió que al momento de ser peritado, en el mes de septiembre de 2015, hacía 6 meses que el imputado había mermado el consumo, por lo que si vemos la fecha de los hechos, estamos en un consumo normal. Ello fue corroborado por el Dr. Contardo, quien dijo que en el momento en que lo atendió hacía tres meses que estaba limpio. Afirmó el Sr. Fiscal que, en consecuencia, la situación de Noacco al momento de cometer los hechos no era la más complicada pero además ello da cuenta de que cuando él quería dejaba de consumir; es decir que podía manejar el destino de sus acciones y prever las consecuencias de sus actos. Comparó los dos informes periciales. El informe más actual da cuenta de que Noacco está en mejores condiciones en los distintos ámbitos de su vida que en el año 2014. En tal sentido refirió que si esa pericia –la de 2014- sirvió de base para una condena, mal podríamos pensar que esta otra pericia, que lo pone en una posición mejorada, de autonomía y más favorable al imputado, no la avalaría; lo contrario, afirmó, sería un escándalo. En cuanto a los testigos de la defensa dijo que más allá de que no tienen una formación en lo forense específicamente, todos lo atendieron en lo asistencial, intervinieron esporádicamente, y, afirmó, los dispositivos de asistencia no tiene el valor de las pericias de 2014 y 2015, concordantes en aras a que Cristian sabe lo que hace y puede dirigir sus acciones. En cuanto a que el consumo puede ser contenido en la ley de salud mental, no hay dudas, pero ello no quita sino agrega, ya que la misma dice que se debe presumir la capacidad (art. 3), y que la misma es variable, conforme lo dijeron los peritos y la evidente evolución del imputado. En cuanto al certificado de discapacidad, dice que claro está la discapacidad, pero no son un objeto de cuidado ni mucho menos. El certificado, de septiembre de 2015 dice, más allá del diagnóstico, que Noacco no entiende por ejemplo ciertas cuestiones en lo laboral, pero ello no quita ni agrega nada; no le estamos dando una carta de inimputabilidad sino que lo que significa es que se lo entiende como una persona con discapacidad pero en los términos de la ley 26.378, que es una ley que incorpora al derecho interno la Convención de los derechos de las personas con discapacidad, donde el art. 12 dice que se les reconoce su plena personalidad jurídica en todos los aspectos de su vida y se los intenta colocar en un pie de igualdad. El art. 14 se refiere a la libertad y seguridad de la persona, el cual dice que en el inc b) que los estados parte deben bregar para que no sean privadas de su libertad y que cualquier privación de la libertad sea de confidad con la ley, entres otras cuestiones. Expresó que en consecuencia se está reconociendo que una persona con discapacidad pueda tener un conflicto con la ley penal, que esté preso con prisión preventiva, o con condena. Manifestó que la UP tiene un equipo interdisciplinario que puede dar un abordaje y un seguimiento en lo relacionado a sus adicciones y a su retraso mental. Entiende que la imputabilidad implica que lo reconozcamos como personas, que le demos el carácter de sujeto activo, que sea pasible de que se le otorge una pena, que puede participar activamente de las reglas de juego de la convivencia social; no ve ningún beneficio en que se le imponga a Cristian Noacco una medida de seguridad en el hipotético caso de que lo pretendiera declarar inimputable, lo que sería un panorama absolutamente adverso no sólo para Cristian sino para cualquier persona.

Asimismo, el Dr. Ignacio Aramberry manifestó que entienden acreditados los elementos objetivos y subjetivos que corresponden a cada una de las figuras. En cuanto al primer hecho refirió que el art. 104 C.P. regula dos variantes, y que en este caso estaríamos en la variante del disparo de arma. Afirmó que esta figura penal constituye una figura subsidiaria por lo que hay que explicar los motivos por los que se descartan las demás figuras. En este sentido refirió a la vinculación del art. 104 con el homicidio en tentativa o las lesiones en tentativa y explicó que el primer hecho se subsume en la figura de disparo de arma de fuego ya que hay razones objetivas que se inscriben en el tipo objetivo -el riesgo realizado- que llevaría a descartar figuras más gravosas. Apelando a los testimonios de Dening, Ojeda y Emeri podemos posicionar al imputado en el medio de la calle, disparando a cincuenta metros de distancia. Indica que el riesgo introducido hace que la figura aplicable sea la de disparo de arma, únicamente debido a la distancia, ya que se encuentra acreditado por la pericia balística que se trató de un arma 9mm. Indicó, por lo tanto, que el riesgo concreto introducido se inscribe dentro del tipo objetivo de la figura analizada. Afirmó además que este riesgo –ya que no tiró al aire sino contra personas poniendo en riesgo su integridad física en general- es expresivo del dolo requerido, que entienden conceptualizado como una decisión consciente de poner en riesgo concreto a esas personas que estaban a cincuenta metros. Por ello, y porque además no se provocaron lesiones de entidad que lo hagan trasladable a otras figuras más gravosas, el hecho debe ser captado por la figura de disparo de arma de fuego. En cuanto al segundo y tercer, indicó que ambos se subsumen en la misma figura, con distintas modalidades: en el primero, violencia para hacerse con el teléfono; en el tercero, fuerza para dañar el trabavolante de la motocicleta y desprender los cables del contacto para darle arranque. Explicó que se imprime violencia en el primero porque la misma víctima describe el hecho como un arrebato y si recurrimos a la REA, ésta lo define como un desprendimiento de algo a través de la violencia o fuerza -violencia minia que será ponderada a la hora de merituada la pena. Agregó que la doctrina es conteste en igualar el arrebato al robo. Refirió, por otro lado, que en los dos hechos el emprendimiento del imputado ha quedado en grado de conato ya que existió un apoderamiento pero que no ha quedado concreto; pese a lo cual el apoderamiento se puede tener por acreditado, ya que la falta de consumación no obedece a un desistimiento voluntario del imputado sino que en ambas fue aprehendido por autoridad policial, las víctimas dieron noticia, fue aprehendido cerca del lugar de los hechos y le fueron secuestrados justamente los objetos de desapoderamiento. Precisó que, en cuanto figura agravada relacionada con el robo de la motocicleta, la víctima fue franco, diciendo que la misma se encontraba dentro de la vivienda y que la reja estaba abierta, por lo que se descarta absolutamente que hubiera estado en la vía pública o en lugar de acceso público, donde no se dan las circunstancias que habilitan la agravante, por lo que han optado por el robo simple en grado de tentativa. Refirió además que la conducta realizada, los medios empleados y la modalidad son demostrativas del dolo, con lo cual también se infiere esta decisión consciente del acontecer típico y una decisión hacia el desapoderamiento que se vio finalmente frustrado. Sin embargo se advierte que, en relación al tercer hecho se produce una interrupción del acontecer típico, que es el abandono del motovehículo al verse perseguido por la autoridad policial y otro hecho posterior: la resistencia, que es definida como una desobediencia ejercida hacia quien intenta su aprehensión, y que no ha quedado en una resistencia pasiva, sino que por el contrario el imputado efectúa un golpe en el rostro –un cabezazo- a uno de los funcionarios policiales, que le produjo un sangrado. Este quiebre hace que la calificación correcta sea resistencia a la autoridad agravada en concurso ideal con lesiones leves, absolutamente comprobadas en el caso 238 inc. 4) C.P. Entienden que la calificación correcta a todos es disparo de arma descripto en el art. 104 1º párr. C.P. en concurso real con robo simple en grado de tentativa -dos hechos- y resistencia a la autoridad agravada en concurso ideal con lesiones leves, ya que el injustos que corresponde a la resistencia no alcanza a colmarse sino que debe ser completada con la de lesiones leves para que el disvalor del acto quede incorporada como respuesta hacia la conducta; todos los hechos y este segundo aspecto del tercer hecho, concurren materialmente entre sí. En cuanto a la individualidad de la pena, han tenido en cuenta las pautas de los arts. 40 y 41 del C.P. y ponen mucho énfasis en el inc. 1 del art. 41 ya que entienden que fundamentalmente las agravantes se concentran allí, con lo cual han estimado algunas de ellas a destacar dentro de una escala penal que no llega a trascender el mínimo de la escala penal que correspondería por el art. 54 C.P. Puntualmente en cuanto a las agravantes, refirió que en el primer hecho no se efectuó un disparo sino varios –cuatro o cinco, según refirieron las víctimas-; la dificultades que importa la nocturnidad que implica la mayor desprotección de los bienes jurídico y las menores dificultades en la comisión del ilícito -en el segundo y tercer hecho-. En el caso del celular, la víctima es una mujer; es un delito -arrebatos- que está direccionado a ese sexo, justamente por la connotación que reside en la mayor fuerza natural del hombre sobre la mujer, lo que facilita la comisión del injusto y la menor resistencia que puede oponer al desapoderamiento del bien. En cuanto al tercer hecho, entiende que existió una fuerza máxima a la hora de hacerse con la motocicleta, ya que para hacerlo -según los dichos de la víctima- el imputado forzó el trabavolantes dañándose uno de sus componentes con lo cual ha habido una fuerza máxima para hacerse con la motocicleta. Además cabe la nocturnidad y una probabilidad máxima de concreción del resultado, no obstante que consideran que tanto en el segundo como en el tercer hecho cabe la atenuante de la tentativa. En cuanto a las atenuantes en general han tenido en cuenta los escasos medios económicos del imputado, la escasa escolaridad, el consumo de drogas desde temprana edad, y un déficit no relevante a la hora de la abrogación del juicio de reproche. Por ello, solicitan la pena única de cuatro (4) años y cinco (5) meses de prisión, con la revocatoria de la pena de ejecución condicional anteriormente impuesta; con más las accesorias legales.

A su vez, el Sr. Defensor, Dr. Gaspar Reca, expresó que disiente radicalmente con la postura de la Fiscalía. Sabemos y hay consenso en el sentido de que la culpabilidad se ve afectada ante ciertos supuestos de inculpabilidad (dentro de ellas, la incapacidad psíquica de reproche). Reiteró el concepto de inimputabilidad y la fórmula mixta de la misma en nuestro código, ya desarrollado por el Dr. Labriola, así como su carácter estrictamente normativo, apoyado sí en los exámenes médicos, las pericias y demás. Por inimputabilidad se entiende hoy perturbación de la conciencia de origen patológico o no, permanente o transitorio, lo que apareje en la persona la imposibilidad de entender la criminalidad del acto y de dirigir sus acciones. El art. 34 cuando analiza la fórmula biológica se refiere a la "insuficiencia de las facultades o alteraciones morbosas de las misma". El primer supuesto –que originariamente se reservaba únicamente a las oligofrenias- hoy no se discute que puedan tener origen patológico como no –ej. la ira-; lo importante es que provoque la disminución de la conciencia. Refirió que la insuficiencia de las facultades de Cristian es innegable y que las pruebas que lo demuestran no son indicios –como los de la Fiscalía- sino que son pruebas objetivas: contamos con un certificado de discapacidad del 27/9/2016 en el cual la Junta Médica a la cual es sometido diagnostíca además de trastornos mentales y del comportamiento debido al uso de sustancias, "retraso mental moderado". Lo sostuvieron también el Dr. Contardo y la Lic. Barbieri cuando expresamente informaron que recibieron a Noacco en el ámbito asistencial, que le practicaron test, ya que se sospechaba cierto retraso mental, lo que se confirmó que era leve. Lo expresaron Brunner y Stivanello, quienes previamente ya habían identificado el juicio insuficiente por lo que lo derivan al área neurocognitiva del hospital. Lo dijo también el Dr. Coll, cuando se refirió al trastorno de la personalidad antisocial, y dijo que el retraso estaba, no se escribió pero se infiere de la estructura precaria de la personalidad, lo que habla de un retraso madurativo de Cristian. Lo dijeron además Ormache y Londero cuando refirieron a un "déficit cognitivo generalizado". En el fuero federal además, donde Cristian tiene una causa por estupefacientes; allí también es revisado por el médico de la Cámara Federal, quien menciona que padece de una oligofrenia de leve a moderada. En conclusión, afirmó el Sr. Defensor, podemos discutir si el retraso es leve (como dice el Dr. Contardo), moderado (como entendió la Junta Médica), leve a moderada (como entendió el Dr. Cot en el fuero federal), etc., pero lo que sí quedó claro es que Cristian tiene un retraso mental, un déficit cognitivo. En cuanto a la fecha de su origen, refirió que el MPF descarta que sea a raíz del traumatismo, sin embargo, afirmó que para él, puede tener una vinculación directa. No tenemos una prueba objetiva pero sí los dichos de la madre, quien dijo en la audiencia como había sido el episodio a los tres años, en su departamento, que cayó de cuatro metros de altura al vacío, que había estado internado en el Hospital Materno Infantil “San Roque” quince o veinte días. Afirmó que es verdad que no tenemos la historia clínica del hospital, pero la madre fue a buscarla y le dijeron que la habían archivado o quemado, y refirió que el deber de custodia de todos los establecimientos asistenciales es de diez años, con la de los Derechos del Paciente, y que antes simplemente se quemaban, si no habían sido inundados previamente. Se preguntó si hay motivos para descreer el relato de la madre y dice que responde al sentido común y que no hay elementos para pensar que está mintiendo. Además hay otros indicios de que dijo la verdad porque no lo dice ahora con el devenir del juicio, sino que la madre lo acompaño a cada una de las entrevistas y a todos los médicos les dijo lo mismo y todos los médicos dejaron constancia del traumatismo porque justamente tiene que ver. La madre además dijo que antes era un chico normal, que el resto de los hermanos salvo uno, fueron a una escuela normal, por lo que no hay motivos para no vincular el retraso al traumatismo. Coll refiere al retraso madurativo e indicó como variables a una familia disfuncional, de un entramado violento, el problema de alcoholencia del padre, la situación de calle, a la falta de estimulación, etc. El Dr. Contardo dijo que el retraso madurativo afecta la función cognitiva, la esfera intelectiva, es decir las habilidades mentales y expresamente dijo que no había podido evaluar ningún tipo de interferencia en lo conductual o comportamental porque le habían pedido algo específico a lo cognitivo. Insuficiencia claramente demostrada. El art. 34 habla también de la alteración morbosa, que antes se lo asociaba a la psicosis. Ha sido superado. Zaffaroni dice que atiende a cualquier perturbación de la conciencia de origen patológico que no necesariamente implique una disminución de las facultades, por lo que podemos incorporar casos de personas normales con lucidez, con muy buenas funciones cognitivas como son algunos tipos de psicopatía, neurosis o consumo crónico de sustancias. Coll y Oroná llegan a la conclusión de este trastorno de la personalidad antisocial y dijo Coll que este trastorno que era una psicopatía, que se caracteriza por estos desajustes continuos del comportamiento y que los síntomas son quebrantar las normas, no mostrar culpa, no respetar las normas. Esta alteración morbosa la pueden padecer personas con retraso mental como no. Refirió que en el caso de Cristian encontramos sumado al retraso madurativo, el trastorno de la personalidad antisocial. El consumo crónico de sustancias está totalmente acreditado -incluso Oroná dijo expresamente que Cristian consumió más de la mitad de su vida-; Coll dijo que el consumo crónico daña las neuronas y también refirió a las calidades de las sustancias, como son la alita de mosca. En cuanto al segundo nivel de la norma -en lo que hace a la comprensión de la criminalidad de sus actos y el dirigir sus actos- refirió en primer lugar que Noacco padece un retraso pero no pueden afirmar que no entienda. Los peritos fueron bastante claros en esto, todos refirieron que puede entender lo que está bien o lo que está mal. Londero al confeccionar la pericia -propia prueba de la defensa- expresamente así lo afirma. Sin embargo este filtro no alcanza para poder afirmar la imputabilidad de Cristian porque las consecuencias normativas van más allá; él también debe poder dirigir sus acciones conforme esa comprensión. Eso es lo que no ha podido hacer Cristian. Ormache al explicar sobre sus especialidades -forense- dijo muy claramente que comprender no es lo mismo que dirigir las acciones y expresó "el yo no es dueño de su propia casa". Coll cuando hablo del trastorno de personalidad antisocial de Cristian dijo que comprendía y que entendieron que podía dirigir sus acciones porque Cristian evidenció actitudes manipuladoras y una postura defensista, se victimizaba porque esto era consecuencia de que entendía algo, y por eso debe haber podido dirigir alguna acción. Cuando se le preguntó a Coll los síntomas del trastorno de personalidad antisocial refirió a la manipulación, transgredir las normas, transgreder las normas. También habló del lóbulo frontal y dijo que gobierna lo conductual, lo comportamental, el direccionamiento de las acciones, donde intervienen los frenos inhibitorios. Contardo distinguió las funciones ejecutivas (lo conductual o comportamental) de las cognitivas, la paxis y pragmática. Refirió que la primer pericia de 2014 que concluye que Cristian presenta un trastorno de la personalidad antisocial, y Coll agregó después un refirió a un retraso madurativo. Refirió al informe pericial solicitado por la defensa donde se establece que en cuanto a la capacidad de dirigir sus acciones que en el caso de Cristian se ve francamente disminuida conforme los test utilizados. Sus actos se limitan al acto presente, a la resolución de problemas inmediatos; se destacan la incapacidad de prever sus actos para armar un proyecto de vida. Es lo que vinieron a decir todos los médicos: Cristian padece un retraso y un trastorno de la personalidad antisocial cuyas sintomatologías son la transgresión de la ley, que es un trastorno psiquiátrico. La madre dijo que era otra persona cuando consumía y cuando no, que era un buen chico pero que cambiaba cuando consumía. Su mujer también coincidió en ese sentido ya que dijo que a la noche era otra persona. Brunnen en el informe indica a que el entrevistado refiere protagonizar actos delictivos en el contexto del consumo. Guilberti además dijo que Cristian en los hechos policiales en los que se veía envuelto era en el marco o en el contexto del consumo de sustancias. Expresó el Sr. Defensor, que por lo tanto, a Cristian su retraso mental leve no le impide comprender la criminalidad de sus actos, porque algo comprende pero que si a esa compresión disminuida le sumamos el consumo de sustancias sostenido a lo largo de su vida, y un trastorno de la personalidad antisocial, el ámbito de auto dirección de sus acciones se reduce significativamente. Por otro lado afirman que la inimputabilidad se tiene que dar en el momento de los hechos. Coinciden con la Fiscalía en que Cristian en que está mejor ahora, por eso permitieron que llegara al debate. La fiscalía dijo que por mismas características de comisión surgía su capacidad de dirigir sus actos, pero estamos ante tres flagrancias. Se ha referido a la astucia para desconectar los cables, y afirmó el Sr. Defensor que el Sr. Fiscal seguramente no sabe hacerlo porque no se mueve en ese ambiente pero que no recibiría la misma respuesta en el barrio Paraná XVI. Explicó que la inimputabilidad de Noacco al momento de los hechos está demostrada no por indicios –como lo hace la fiscalía al intentar demostrar su culpabilidad- sino por los distintos informes que fueron incorporados. Hizo un breve recuento cronológico y expresa que en agosto de 2014 el Dr. Coll realiza el primer informe donde refiere a que no se haya ubicado temporo-espacialmente, no cuenta con elementos de contenido simbólico o abstracto, y hace mención del consumo de sustancias. En diciembre de 2014 a raíz de la causa del Juzgado Federal, el Dr. González de la Cámara Federal de Apelaciones habla de un Cristian lúcido, semi ubicado, con una sucesión de ideas que no se ajustan a la realidad. Vuelve a referir al consumo de sustancias y a lesiones en el tabique nasal. A raíz de ellas el Juzgado pide la intervención del Hospital Escuela porque previo a la indagatoria se lo examina. En mayo de 2015 tenemos el informe de Brunnen y Stivannelo que dice que se encuentra vigil, hipolúcido, alineado, colaborador, memoria con fallas debido al diagnóstico de base, pensamiento de curso conservado, pobre caudal cognitivo. En septiembre y octubre de 2015 Ormache y Londero observan que al momento de la entrevista se encuentra orientado en tiempo, espacio y persona. En abril de 2016, cuando vuelven al Juzgado Federal los estudios del Hospital Escuela, se completa la pericia del Dr. Cot que llega a la oligofrenia leve a moderada, quien afirma que se encuentra lúcido, con un juicio de realidad disminuido. En conclusión, afirmó que estamos frente a dos Cristian totalmente diferentes. Coincide con lo afirmado por su madre y su pareja, cuando dijeron que había empezado a mejorar a mediado o fines del año pasado, cuando dejó de consumir o al menos mermó en su consumo por su hija, y que los periodos anteriores habían sido los más complicados. Además Guilberti de Centro Huellas habla de otro chico, con proyectos de vida, que al mermar su consumo está mejor. En consecuencia afirmó que la fecha de los ilícitos es febrero, marzo y mayo de 2015, fechas en que según los informes mencionados, Cristian estaba totalmente involucrado en el consumo. Por otro lado, expresó el Sr. Defensor que no coincide en lo afirmado en cuanto a la cita de Roxin en que la imputabilidad se presume, aunque es lo que todos sabemos y que para negarlo hay que demostrarlo, pero afirmó para él ese es un concepto errado y lo explicó: es cierto que normalmente la culpabilidad se verifica negativamente, es decir, cuando no media una causa de exclusión de la culpabilidad; pero afirmó, como es una garantía constitucional cualquier presunción va en contra del estado jurídico de inocencia. Afirmó que no es una carga de la defensa probar la inimputabilidad sino que es el MPF el que debe probar su culpabilidad. Explicó que cuando la defensa postula un supuesto de inimputabilidad es la fiscalía quien debe probar situación de inimputabilidad de la persona y tiene que haber certeza en tal aspecto, y que en caso de no haberla juega el indubio pro reo. En todo caso, afirmó que deberá resolverse aplicando el in dubio pro reo y absolver. Citó a Nuñez, quien es citado por Dalessio, en tal sentido (pág 281), quien refiere a su vez al fallo "Minchiotti" de la Cámara Nacional de Casación Penal y a un fallo la Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires. Por otro lado, refirió que el art. 34 hace mención a una medida de seguridad. Afirmó que en este sentido, que si bien es cierto que Zaffaroni dice que muchas veces las medidas resultaban siendo reales penas, esa no es la realidad actual, con la nueva ley de salud mental. El panorama de Cristian es absolutamente alentador, está haciendo una medida en el Centro Huellas, con interferencias sí, pero ha mejorado. Por lo que en consecuencia entiende que imponer un tratamiento de rehabilitación de las adicciones controlado por el Juzgado de Penas y Medidas de Seguridad es lo corresponde. Por otro lado manifestó, en cuanto a lo manifestado por el Sr. Defensor, que justamente como Cristian es persona tiene derecho a estar en juicio y que se discutan cada uno de los estratos de la teoría del delito. Explica que esta instancia era la única posibilidad de un derecho efectivo de defensa. Explicó que al principio no se podían entrevistar con Cristian, la interlocutora siempre fue su madre, como en todas las instancias, y ella les hablaba de los padecimientos de Cristian. Refirió que hubo una propuesta de abreviado totalmente razonable de parte del Ministerio Público Fiscal, que en otra situación hubieran suscripto pero no en el caso de Noacco. Dijo que saben muy bien la difícil tarea de venir a encarar la inimputabilidad y la absolución de Cristian, pero están convencidos de que la unidad penal no es el lugar adecuado para él, porque será utilizado por otros presos que se van a aprovechar de su situación y se va a profundizar el consumo. Descree en el sistema penitenciario en este sentido ya que allí se cronifica el consumo. En este sentido agradece el rol porque pusieron el granito de arena para que Cristian inicie el tratamiento en Huellas porque es su trabajo pero afirma que también en muchos casos lo hacen con el apoyo de la fiscalía. Refirió que Cristian pertenece a una subcultura criminalmente hablando como su junta, y el Estado para recuperarlo no tiene siquiera centros de rehabilitación, no se acuerda de ellos, sino solo al momento de criminalizarlos. La solución represiva lo que va a terminar de lograr es abolir su subjetividad, su incipiente familia. Hoy tiene changas, ya no tiene juntas, ya no consume, etc. por eso le interesa la respuesta más razonable para Cristian en este momento de su vida. Refirió que en el peor de los casos, esto es, dudas en cuanto a la inimputabilidad, solicita se imponga una medida de seguridad curativa –que son las únicas que hoy subsisten- la realización de un tratamiento de rehabilitación contra las adicciones, bajo el control de la Sra. Jueza de Penas y Medidas de Seguridad, quien deberá determinar el plazo de duración y demás pormenores.

Además, la Dra. Mariana Montefiori, manifestó que en el cuanto al abuso de armas, más allá de las irregularidades -serias- en las actas de procedimiento, han surgido nítida y evidentemente otras irregularidades. Indicó que Godoy relató que se encontraba con De la Rosa en la dependencia labrando un sumario por un accidente de tránsito; escucha disparos de arma de fuego, da aviso al móvil y hace ronda peatonal; allí se encuentra con el móvil, del que iban a bordo Dominici y otros; instruye el sumario, se ordena el dermotest pero nunca llegó, no se contó con este, pese a que hubiera podido probar la autoría de Noacco; luego se encuentran las vainas servidas, él confecciona el acta, se procede al secuestro, se toma la denuncia de Ojeda, y demás. Por otro lado, De la Rosa refiere lo mismo y dice "estaban redactado un sumario por accidente de tránsito y escuchan disparos de arma de fuego, salieron de forma rápida y ágil" y se encuentran con Noacco que ya estaba detenido a metros de allí. Lo aprehenden cerca del supuesto lugar del hecho sentado con su novia en la calle y sin el arma. Buscan en el lugar, y no se puede dar con el arma. Se supone que es un arma 9 mm porque de ese calibre son las vainas que se secuestraron. Todos los testigos refirieron que es un barrio conflictivo, que a diario se escuchan disparos, pero esos casquillos para la Fiscalía pertenecían al abuso de armas. Afirmó que cuando se le preguntó a Azque donde quedan más fáciles las huellas dijo que el metal, pese a ello, los casquillos no se peritaron. Dijo además que el disparo de arma de fuego deja cargas proyectadas, por eso sacaron fotos, pero no se encontraron cargas proyectadas. No se sabe, afirmó la Sra. Defensora, si no es porque el relevamiento no fue bueno o porque. Por otro lado dijo que le llamó la atención que Noacco luego del hecho, se quedara en el lugar fumando un cigarrillo -aunque sin el arma, por supuesto-. Dijo que esto no es propio de alguien que comprende el delito que está cometiendo, en su caso. En cuanto al secuestro refirió que el mismo fue ordenado por la Dra. Marina Barbagelata a Diminici para que éste designara personal y que la fiscalía también delegue un personal. Manifiesta que en los allanamientos –más en lo que se va a buscar armas- deben ir los delegados judiciales. Refirió que la testigo del allanamiento es creíble y razonable, pero dice que cuando llega al departamento la policía ya estaba adentro. Dijo además que no vio ningún otro testigo civil; y expresó que le llama la atención que el otro testigo del acta, Daniel Díaz, no haya comparecido al debate. Por otro lado, afirmó que en esa casa también vivían dos hermanos más de Cristian y su mamá, es decir que no vivía solo, por lo que como no se levantaron huellas de las vainas encontradas no se pudo saber si Cristian las tuvo en su poder. En cuanto a las testimoniales dijo que no dice que haya mala fe, pero para ello lo encontraron en la comisaría y que allí es que dan el nombre de Cristian, agregando que el problema entre bandas era conocido y Cristian también era conocido. Refirió además que el de Emeri es el relato más creíble de todos y dice que uno de sus acompañantes le dice "mirá para atrás porque nos van a disparar" y salen corriendo; por lo que en consecuencia, no tiene la posibilidad de ver quien era –más si se tiene en cuenta que tenía capucha y visera como dijeron todos-. Ojeda dice que pese a todo le vio la cara. Afirmó, finalmente que puede llegar a comprender la equivocación, pero refiere que hubo prueba objetiva a la que la fiscalía no se dedicó, por lo que en cuanto al primer hecho van a pedir la absolución por el beneficio de la duda, por no haber prueba suficiente. En cuanto al segundo hecho, que fue calificado como hurto en grado de tentativa en el auto de remisión a juicio y también en el alegato de apertura, refirió que más aun en el nuevo sistema adversarial hay que hacer valer todas las garantías. En tal sentido afirmó que Rivero y Massat relatan que estando en un móvil de comisaría sexta por una irradiación se los comisiona por un supuesto hurto de celular, y seguidamente advierten una persona de ciertas características en Galán y Rossi y lo paran para identificar. Le dicen que muestre lo que tenía la mochila -en realidad creen que la abren-, lo palpan, y perciben un celular o algo que podría llegar a serlo; le solicitan que lo exhiba a lo que Noacco se resiste “sabiendo que no era suyo” según dice la fiscalía. Refirió que la fiscalía jamás pidió al 911 un informe al respecto y lo dice porque a Noacco habitualmente lo detienen como controventor. Agregó que desde mayo de 2015 comienzan a intervenir con él, y la madre y él han venido a suplicarles el acoso policial que sufren -referido por Guilberti-. Agregó además que Sallenave dijo que ella no llamó al 911 porque no tenía celular consigo, y que al regresar de la persecución se encuentra con un móvil y que cuando ella le relata lo ocurrido, el policía le dice que ya lo había agarrado y la invitan a hacer la denuncia. Refirió además que aquel procedimiento de secuestro de un celular fue hecho con total irregularidad: frente a una estación de servicio alrededor de las 21 o 22 horas, por lo que había gente. Además antes de hacer la requisa ni siquiera se dirigieron a buscar un testigo civil porque presuponían que no iban a querer, por lo tanto ningún testigo vio que se sacara el celular. El acta se hace en la comisaría y los dos testigos son quienes hacen el procedimiento, lo que califica de barbaridad. Expresó que para ella ese acta de secuestro es nula, y que al ser la única la vinculación con su defendido, también solicita la absolución. En cuanto a la calificación legal no coincide con la Fiscalía porque afirma que se trata de un hurto en grado de tentativa (en subsidio). Explicó que ello se debe a que cuando la testigo se encuentra declarando el fiscal le pregunta si el imputado ejerció violencia,y ella dice "no ejerció fuerza ni violencia" y representó el gesto. Por lo que afirmó, estuvo bien calificado en su momento. En cuanto al tercer hecho -el robo de la moto-, no tiene nada que decir, ya que es el único hecho bien calificado, por lo cual va a hablar de la pena y de la unificación de penal en virtud del art. 58 C.P., en subsidio de la petición formulada por su compañero. Explicó que Cristian Noacco fue condenado en procedimiento de juicio abreviado a tres años de prisión de cumplimiento condicional -sentencia de Dr. Malatesta-, y refirió que en ese tipo de juicios, juicio abreviado, el análisis de la culpabilidad no se hace con la magnitud o intensidad que se puede llegar a dar en el debate. Por eso, adhiriendo a lo manifestado por el Dr. Reca, reiteró que no son necios; se les ofreció un excelente abreviado pero no han podido aceptarlo. Explicó que en el caso en que se entienda que Cristian no es inimputable, debe pensarse en una culpabilidad disminuida o de una imputabilidad disminuida, y afirmó que pese a que no se encuentra tratado en nuestro C.P., sí se ver reflejado en los art. 80 y 81 inc. 1, en lo relativo a las circunstancias extraordinarias de atenuación. Afirmó que esta cuestión, la necesidad de la gradualidad de la culpabilidad, viene discutiéndose doctrinaria y jurisprudencialmente y ha tenido acogida en un fallo de la ciudad de Córdoba que refiere a la imputabilidad disminuida. Explicó, por otro lado, que la pena tiene que ver con la capacidad de culpabilidad y que por eso le parece que la pena solicitada por la fiscalía no es razonable, y hace una cita de Zaffaroni. Refirió que el tribunal de juicio puede fijar una pena menor a la condena anterior, porque cambia la modalidad de la ejecución y agrega que no solo que puede, sino que debe hacerlo. Cita el fallo “Galván Julio Esteban S/ HOMIDICIO EN GRADO DE TENTATIVA” de los tribunales de esta jurisdicción -legajo de OGA 4301 del 4/10/2016- donde existía una pena condicional anterior de tres años de prisión de ejecución condicional, que en ese marco se le ofreció a la defensa un abreviado con una pena de un año y seis meses de prisión efectiva. En consecuencia, se revocó la condicionalidad de la sentencia anterior y se le impuso esa pena. En consecuencia afirmó que al existir duda sobre el primer y segundo hecho (sino nulidad) y entendiendo que el segundo debe ser calificado como robo simple, considera que la pena justa y proporcionada es la de 6 meses de prisión, sustitutiva por trabajos no remunerado o el tratamiento que viene haciendo.

Por su parte, al ejercer el derecho a réplica, el Sr. Fiscal, Dr. Gervasio Labriola expresó que en cuanto a los cuestionamientos en los procedimientos expresó que la defensa alega la forma por la forma misma, y alegan a la nulidad. Refirió que el concepto de la nulidad es un concepto casi extinguido en las modificaciones operadas justamente en orden a ir a mejorando la redacción, y que hoy se reduce a la instancia de remisión a juicio, que constituye el filtro de la documental, en la cual la defensa han actuado pasivamente porque seguramente no había nada que objetar. En este sentido refirió además a que la Cámara de Casación Penal en “Villafranca Ricardo” del año 2014 se refirió a la cuestión de los testigos civiles y en “Farias Lucero” también de Casación con los miembros del STJ antes de la creación de la cámara, donde se hace aplicación de los principios de preclusión y de progresividad. Se remitió asimismo a lo dispuesto por el art. 167 C.P.P. que refiere a la omisión de formalidades, que serán salvables cuando otros elementos de prueba producidos acabadamente en este juicio no dejen lugar a dudas, y manifiestó que en este caso vinieron todos los testigos, y no lo cabe dudas respecto de la buena fe de los funcionarios. En cuanto al fallo “Galván” que cita la defensa, afirmó que fue dictado en el marco de un juicio abreviado con el Ministerio Público Fiscal en ejercicio de sus facultades de política criminal, y que en nada es trasladable porque acá estamos ante un controversial donde se le imputan tres hechos a Noacco.

La Sra. defensora, Dra. Mariana Montefri, haciendo uso del derecho de dúplica expresó que las irregularidades no fueron planteadas en la audiencia de remisión a juicio ya que algunos Jueces de Garantías expresan que para que se dirima de la forma más acabada se haga en el plenario, y así lo entendió la Dra. Marina Barbagelata en el fallo “Mildemberger, Selayes, Ticera y Vera” hoy con designación de Tribunal. Por último refirió que si bien es cierto que Galván se produjo en el marco de un juicio abreviado el juez siempre hace un control de legalidad al respecto.

A la hora de emitir opinión, y para un adecuado tratamiento del tema, este juzgador se planteó las siguientes cuestiones para resolver:

PRIMERA: ¿Existieron los hechos materia de acusación? De ser esto así ¿es el acusado el autor?

SEGUNDA: Si ello es así: ¿puede responder penalmente y dentro de qué límites? ¿en qué norma penal se encuadra su accionar?

TERCERA: Siempre en su caso ¿qué pena corresponde aplicar al acusado? Por último, ¿Qué habrá de decidirse sobre las costas causídicas, caución depositada, efectos secuestrados, y los restantes aspectos de forma vinculados al caso sub examen?.

A LA PRIMERA CUESTION, EL SR. VOCAL, DR. RICARDO BONAZZOLA DIJO:

Respecto de la primera cuestión, se le atribuyó a Cristian Juan Noacco los siguientes hechos:


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