Representaciones historicas



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Ilustración sobre la distribución geográfica de los pueblos originarios en el actual territorio chileno


DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DE AMÉRICA
La Europa del siglo XV
La conquista del territorio americano se debe entender en el contexto de la historia europea de fines del siglo XV, es decir, en el contexto de la primera modernidad, durante el siglo XV.

El comercio entre el Medio Oriente y Europa se había fortalecido a través del tiempo. Las sedas y las telas finas, además de las especias (clavos de olor, pimienta, orégano, entre otras), se habían transformado en mercancías imprescindibles para el desarrollo de la vida cotidiana de las cortes europeas. La enorme distancia y la toma la ciudad de Constantinopla por parte de los turcos obstaculizaron el tráfico comercial entre estos territorios, haciéndose necesario hallar una nueva ruta, por mar o por tierra, que permitiera el reactivar nuevamente el intercambio entre Oriente y Occidente.

España vivía profundas transformaciones al igual que el resto de Europa. En 1474 se lograba la unificación de los principales reinos españoles, a través del matrimonio de Fernando de Aragón e Isabel I de Castilla, conocidos como los reyes Católicos.
Los descubrimientos geográficos
España y Portugal encabezaron las expediciones marítimas que buscaban una ruta que les reportara ventajas económicas en el tráfico con Oriente. Portugal comenzó las expediciones a comienzos del siglo XV, explorando las costas occidentales del continente africano. En 1488, descubrieron que era posible continuar la navegación hacia las indias Orientales por una ruta diferente a la que utilizaba los árabes, genoveses y venecianos. España por su parte, dirigió las expediciones hacia el Atlántico recién a finales del siglo XV. Este hecho coincide con la aprobación, por parte de los reyes Católicos, del proyectos que les presentó Cristóbal Colón –navegante genovés que planteaba la esferidad de la tierra y que, por lo tanto, era posible llegar a la India navegando por el Atlántico-. En 1492 los reyes españoles y Colón firmaron las Capitulaciones de Santa Fe, en las que se establecían que Colón recibiría el título vitalicio y hereditario de “Almirante de la Mar Océano” y percibiría el diez por ciento sobre el monto de las operaciones comerciales efectuadas en las tierras que gobernase; en tanto que se comprometía a tomar posesión de los nuevos territorios en nombre de los reyes Católicos. Después de más de dos meses de navegación arribó el 12 de Octubre de 1492 a una isla del Archipiélago de las Bahamas, llamada por los indígenas Guanahaní (hoy San Salvador)

Como resultado de sus exploraciones, España y Portugal entraron en conflicto por la posesión de las nuevas tierras descubiertas. Para zanjar las diferencias se recurrió a la intervención del Papa como representante de Dios en la Tierra. Por lo cual, este cedió el nuevo continente a la corona hispana a través de la Bula Intercaetera en 1493 a condición de que los españoles evangelizaran a los habitantes de los nuevos territorios. La determinación papal no dejó conformes a los portugueses los cuales negociaron con España un tratado definitivo: el Tratado de Tordesillas en 1494, que establecía como límite una línea imaginaria demacatoría trazada de polo a polo: las tierras al oeste corresponderían a España y las del este a Portugal.


Cuadro que muestra la evolución de la ocupación del territorio americano


Zona Conquistada

Época

Fases de la conquista y colonización

Caribe, incluyendo las Antillas mayores y las costas del istmo de Panamá

1493-1520

Esta etapa se caracterizó por estar a cargo de particulares que efectuaban las empresas de conquista.

Centroamérica y América del Sur, incluyendo la civilización Azteca e Inca

1520-1534




Conquista de las regiones interiores de Suramérica, incluyendo Venezuela, Colombia, Chile, el Río de la Plata y el sur de los Estados Unidos

1534-1555

Esta segunda etapa se caracterizó por haber estado a cargo de funcionarios estatales. La tarea del Estado español fue institucionalizar la dominación: dictación de leyes, creación y control de instituciones.



La empresa de conquista española
Cada nuevo territorio en el que se establecían los conquistadores en América servía de base para la planificación de nuevas expediciones. Desde el Caribe salieron las expediciones que conquistaron México con Hernán Cortés a la cabeza, y desde ahí, buena parte de las que recorrieron la América Central y del Norte. Panamá se transformó también en un lugar de donde salieron importantes expediciones hacia Sudamérica, como la de Francisco Pizarro, que conquisto Perú, y desde ahí, aquellas que descubrieron y conquistaron Chile.

Cada empresa de conquista era organizada privadamente tanto en el reclutamiento del contingente humano como en su financiamiento, es decir, tanto los costos como los riesgos eran asumidos por los conquistadores. Sin embargo, esas expediciones se hacían en nombre de los reyes de España. Eran estos los que establecían los territorios que cada expedición podía conquistar, y entregaban atribuciones a quien comandaba la empresa. Los derechos y obligaciones de los expedicionarios se consagraban en los documentos conocidos como capitulaciones, o sea un contrato entre quién ejercía derechos soberanos sobre los territorios de América y quienes disponían de los recursos económicos y humanos para conquistarlos.

Sin embargo, muchas veces las expediciones se llevaban a cabos sin el consentimiento de previo de la corona. Una vez realizadas, y habiendo obtenido éxito en sus propósitos, quienes encabezaban estas empresas buscaban después del consentimiento real.
El encuentro de dos mundos: El impacto del encuentro para los pueblos indígenas
La conquista del territorio americano implicó el choque de dos culturas. Esta colisión de sociedades, modos de vida, religiosidad y expresiones aún es una problemática vigente en nuestro continente. La actitud de los conquistadores era pensar que su cultura y creencias eran las únicas válidas, entendidas por ellos como verdades divinas e inmutables. En muchos casos, esa mentalidad les impidió valorar las expresiones de los pueblos indígenas, lo que sumado a su ambición, hicieron de la conquista un proceso que se caracterizó por la utilización permanente de la violencia.

A pesar de la resistencia, los indígenas sufrieron fuertes derrotas. Las causas del triunfo español se explican por la confluencia de diversos factores: La superioridad tecnológica que les permitió a los españoles contar con armas de acero, y fuego, escudos y cañones, los que produjeron confusión, sorpresa y pánico entre los indígenas, además del Caballo como animal de carga y tiro; y las enfermedades tuvieron mayor eficacia que el armamento aniquilando a miles de indígenas, a partir de su primer contacto con los blancos y las divisiones y conflictos políticos internos que enfrentaban a los grandes imperios. Tanto en México como en Perú, los conquistadores aprovecharon –con gran habilidad política- el descontento de algunos pueblos uniéndolos a su propia lucha e intereses.


El impacto demográfico
Las consecuencias del encuentro y conquista del territorio americano no solo implicaron la derrota y el sometimiento del mundo indígena, sino que las repercusiones alcanzan diversos ámbitos. Uno de los principales impactos a que se vio sometida la población indígena fue a su abrupta caída demográfica. Los historiadores manifiestan diferencias al momento de cuantificar el desastre demográfico, pues se carece de fuentes para determinar la cantidad de población americana existente en el siglo XV, por lo que las cantidades dadas por los expertos son contradictorias. El único acuerdo de este impacto demográfico fue significativo. Entre las causa que explican este descenso encontramos en una primera etapa la depredación que el conquistador realizó en busca de afianzar la conquista de un territorio y la necesidad de captar mano de obra. Posteriormente, las enfermedades causaron estragos en la población indígena: la viruela, el sarampión, el tétano, enfermedades pulmonares, incluso la influenza. En este contexto, el sistema inmunológico de los indígenas no estaba preparado para el encuentro con los europeos.

Otro elemento que incidió en la merma de la población aborigen fue el fenómeno denominado desgano vital: debido a las nuevas condiciones de opresión y explotación los indígenas disminuyeron su propia fertilidad y reproducción, porque se negaban a tener hijos que corrieran la misma suerte de ellos.


El impacto ecológico
Otro impacto de la conquista española sobre el territorio americano fue el establecimiento de una nueva relación entre hombre y medio ambiente. La incorporación de América al mundo occidental implicó la implantación de un sistema económico basado en la exportación de materias primas que generó, junto a la devastación de la mano de obra, un deterioro de la naturaleza. Los enclaves mineros y la instalación de ciudades produjeron un acelerado proceso de tala de bosques como materia prima esencial para la producción de energética y para la construcción de la infraestructura. Por otra parte la monoproducción agrícola implementada desde el inicio de la colonización, con productos como el cacao y el azúcar agravaron los desequilibrios ecológicos, porque los ecosistemas se hicieron más vulnerables, al carecer de diversidad. La visión de la naturaleza entre europeos e indígenas era muy diferente, para los primeros representaba la posibilidad de producir excedentes y enriquecerse, alterando drásticamente los ecosistemas naturales; en cambio, para los indígenas el medio ambiente americano era la fuente de la sobrevivencia, en donde la alteración de los ecosistemas era únicamente para satisfacer las necesidades básicas.
El impacto cultural
Para los pueblos americanos, la derrota del mundo indígena significó la imposición de un nuevo sistema cultural que terminó con la variedad existente en el continente de la llegada de los españoles. Se impone el español como idioma, e catolicismo como religión, y las costumbres de la sociedad occidental como paradigmas absolutos. Desde la óptica indígena la conquista significa el final de una etapa y el inicio de un periodo de sometimiento, resistencia y mestizaje. La llegada del hombre blanco generó un fuerte trauma que tiene repercusiones hasta el presente.
LA CONQUISTA DEL TERRITORIO CHILENO
La conquista de Chile no fue una tarea fácil. El primer intento, fracasado, fue liderado por Diego de Almagro; a este le siguió la expedición del adelantado Pedro de Valdivia, que, si bien logro su objetivo de permanecer en la zona central de Chile, necesito del constante apoyo del Perú para sortear los difíciles primeros años de su gobernación. Pero esto no fue suficiente para afianzar definitivamente la conquista del territorio, proceso que se prolongo hasta fines del silo XVI.

Diego de Almagro había participado, junto a Francisco Pizarro, en la conquista del Perú, y desde ahí planificó la conquista de Chile. Con gran cantidad de recursos personales, y motivado por las extraordinarias noticias que hablaban de grandes riquezas al sur del Perú, el conquistador logró reunir un contingente cercano de 500 españoles, a los que se sumaron miles de indios de servicio.

Los expedicionarios salieron del Cuzco rumbo a Chile a mediados de 1535, padeciendo un viaje dramático debido a los vericuetos que sufrieron al atravesar, desde el actual territorio argentino a través de la Cordillera de los Andes. Una vez sorteado aquel obstáculo geográfico, entraron por primera vez en el actual territorio chileno en febrero de 1536, estableciéndose por algún tiempo en el valle de Copiapó para luego avanzar hacia el sur e instalarse en el Valle del Aconcagua.

La realidad que Almagro y su gente vieron en Chile distaba mucho de lo que ellos buscaban en relación a las riquezas. No encontraban oro, la tierra no estaba cultivada, los indígenas de la zona central parecían ser pocos y los que habitaban al sur estaban decididos a rechazar su presencia. Ante tales condiciones, decidieron volver al Perú.

Tiempo después, Pedro de Valdivia debió realizar esfuerzos extremos para organizar su proyecto de conquista, ya que la experiencia negativa de Almagro había infamado la reputación del territorio que se encontraba al sur del desierto de Atacama.

Pese a todo Valdivia logró apertrechar a un pequeño grupo de españoles que se decidió acompañarlo, y así, en enero de 1540, salieron del Cuzco en dirección al sur unas 10 a 12 personas, con la esperanza de que en el camino se les unieran otros conquistadores que volvían al Perú después de intentar, sin fortuna, establecerse en otras regiones del sur del continente.

El pequeño grupo salió hacia el sur siguiendo la ruta del desierto, para evitar las penurias vividas por Almagro. Pero aquella ruta tampoco era fácil, debido a la escasez de agua y alimentos. Tal como lo había previsto Valdivia, dos importantes contingentes de conquistadores –encabezados por Francisco de Villagra y Francisco de Aguirre- se les unieron en Tarapacá y Atacama. Así cuando la expedición de Valdivia llegó al valle de Copiapó, estaba compuesta aproximadamente por un grupo de 150 personas.



El año 1540, pocos días antes de navidad, los llegaron al valle del Mapocho, lugar que escogieron para asentarse. Al poco tiempo, el grupo mostró su voluntad de permanecer en el territorio, y el 12 de febrero de 1541 fundaron la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, que se convertiría en la base estratégica para realizar la conquista definitiva de la zona central de Chile.



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