Representaciones historicas



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UNIDAD I: IMPORTANCIA SOBRE LAS



REPRESENTACIONES HISTORICAS


Origen de la palabra Historia
Hay que hacer notar que la palabra historia tiene un origen claro y atestiguado; deriva del griego ιστορειν (historein) que significa inquirir, preguntar. El primero en utilizarla, derivando ya su sentido hacia el actual, fue Heródoto de Halicarnasso (considerado por ello como Padre de la Historia) quien en el siglo V antes de Cristo realizó un viaje por el Mediterráneo y Grecia “preguntando” a los lugareños acerca de sus tradiciones y de sus relatos sobre las Guerras Médicas, es decir, hizo una investigación. Justamente ese fue el nombre que le dió a su obra escrita: “Historias”, término que valía tanto como decir “Investigaciones”; de hecho comienza su escrito diciendo que son las “historesai ouk Herodotos” = “investigaciones de Heródoto”.

Es con el paso del tiempo que el sentido original fue desvaneciéndose y la palabra Historia tomó carta de ciudadanía; helénica, primero, universal después. ¿Y el verbo ιστορειν? ¿de donde viene?

Conviene saber que su origen proviene de ιστωρ (hístor) que designa a quien es capaz de juzgar o de atestiguar algo, a quien sabe alguna cosa… y puede ser que ιστωρ misma provenga del Indoeuropeo widtor el que sabe, “sabio o conocedor”.
La Historia en el discurso científico
La Historia tiene como objetivo central el estudio de los hechos y los procesos desarrollados por la humanidad a través del tiempo (pasado). Este estudio también responde a una serie de métodos (científico) y de técnicas de modo que las informaciones que obtiene y las afirmaciones que hace puedan ser comprobadas y demostradas. En este sentido es posible afirmar que la historia es una ciencia.

A la Historia no le interesa conocer el pasado de un hombre aislado del conjunto; por el contrario, estudia el pasado de los seres humanos actuando en el conjunto de la sociedad.

A lo largo de ese estudio, la historia establece el orden de esos sucesos en el tiempo –su orden cronológico– y su ubicación geográfica; y, además, trata de comprender también por qué se produjeron esos hechos.

Como disciplina, la historia se propone reconstruir los acontecimientos ocurridos en el pasado. Sin embargo, los historiadores no se ocupan de la totalidad del pasado: realizan una selección de lo que les resulta más interesante o importante.

Para determinar qué acontecimientos del pasado son importantes, se debe tomar en cuenta si ayudan a comprender mejor el presente. Entonces, en este sentido son las preocupaciones actuales las que impulsan a los hombres a querer conocer y entender los hechos históricos.

La historia se escribe a partir de motivaciones que están en el presente. Además, los individuos y las sociedades tienen inquietudes diferentes, por lo que los relatos históricos son, inevitablemente, también diferentes entre sí.

Hay que distinguir entre dos sentidos que tiene la palabra historia: la Historia como sucesión de acontecimientos ocurridos en el pasado que es estudiada de manera científica y la historia como el relato de ese pasado reconstruido por un historiador. Además, hay que considerar que sobre un mismo pasado se pueden hacer distintos relatos y sobre un mismo acontecimiento o hecho, o sea distintas historias.

Tradicionalmente se ha planteado que la Historia para pasar a formar parte de la categoría de científica, el conocimiento que cree, debería buscar como fin en su procedimiento el intentar de ser objetiva, es decir, la capacidad de prescindir de cualquier tipo de interpretación o de la parcialidad de una ideologías que relativice la veracidad de la producción historiográfica. En esta susodicha objetividad de la producción historiográfica, es más bien un “índice de confianza” o de “calidad” de los conocimientos y representaciones.

La objetividad para la historiografía tradicional es sinónimo de fidelidad al objeto de estudio (“fiel a la realidad”).

Dentro del debate historiográfico contemporáneo, se ha puesto a prueba la categoría de científica de la Historia, en el sentido que no es posible crear conocimiento histórico, sin que la persona que investiga tenga una posición preestablecida respecto al tema que investiga. Es en este contexto que la categoría de objetividad ha sido refutada por la propia comunidad de la historia y de las ciencias sociales, en el sentido que no existe la historia objetiva, sino que cada narración histórica es una interpretación personal o grupal de aquellas y aquellos que desarrollan investigación en torno a la Historia. Por ello no existe “una sola historia o la verdadera historia” sino distintas interpretaciones de la historia o distintas posiciones sobre esta, por ella la historia no es única, lo cual es característico de la historiografía positivista y conservadora que intenta imponer una sola manera de ver los hechos históricos, sin matices, anulando la polifonía de voces y fuentes.


¿Cómo trabajan las personas que investigan la Historia?
El hecho que la Historia sea una ciencia, significa que sus resultados son comprobables al aplicar un método científico, de la siguiente manera:


  1. Planteamiento de un problema: Es necesario delimitar con precisión qué se quiere averiguar, cuál es el problema que se intenta resolver. Para esto es necesario hacer preguntas. Las más habituales son por qué y cómo sucedieron los hechos. Se opta por un proceso histórico en especial. Lo fundamental de éste es que sea relevante, es decir, su estudio sirva para explicar algo.




  1. Hipótesis: Por lo general el historiador, al comenzar su investigación, tiene algunas suposiciones o sospechas sobre el resultado final de su tarea: a estas suposiciones se les llama hipótesis.




  1. Recopilación de información: El historiador obtiene información del pasado a través de las fuentes, desde donde intentará extraer la información requerida, haciéndole preguntas y tomando notas de todo aquello que se considere importante para el tema de la investigación. A partir de este estudio, el historiador realizará su análisis histórico y establecerá las conclusiones de su trabajo. Las fuentes constituyen la base del trabajo del historiador. Estas podrían definirse como todo documento, material o testimonio que permite al historiador obtener datos que aportan elementos para la reconstrucción del pasado.

Dentro de las fuentes es posible encontrar las Primarias, Secundarias y Terciarias.




  1. Fuentes primarias o directas: Son aquellas fuentes que poseen una relación directa con el problema estudiado. Por ejemplo: el diario de vida de Adolfo Hitler para reconstruir lo ocurrido en la Alemania Nazi. Por lo regular, las fuentes primarias son directas y no están sometidas a ningún tipo de interpretación. Dentro de ellas se encuentran las orales, escritas, gráficas, restos arqueológicos y monumentos, que no han sido sometidas a ningún tipo de interpretación.




  1. Fuentes secundarias o indirectas: Son creaciones intelectuales que se realizan tomando como base a las fuentes primarias. Entre éstas consideramos; los libros históricos sobre un proceso relevante, que ya consultó las fuentes directas. Por ejemplo: el libro “Historia contemporánea de Chile” de Gabriel Salazar y Julio Pinto, se considera como de segunda mano. Por lo regular, estas son fuentes indirectas, porque cuando las leemos no nos entregan lo que planteaban originalmente las fuentes directas, sino la visión del autor sobre ellas y el periodo.




  1. Fuentes terciarias: Son los documentos más alejados de los testimonios originales. Regularmente son revistas de divulgación, reportajes y/o crónicas periodísticas o críticas literario-históricas escritas sobre la base de un texto o documento creado previamente. Este tipo de fuente nos entrega una visión muy amplia y –por lo mismo- demasiado general sobre un proceso.




  1. Conclusión: Las conclusiones son el paso final de la investigación. Se trata de ordenar toda la información obtenida y expresar en forma clara las respuestas a las preguntas planteadas al comienzo y a lo largo del trabajo. Las conclusiones deberán ser abiertas, es decir, podrán ser revisadas y analizadas todas las veces que se considere necesario. Así, nuevos datos o hipótesis podrán llegar a modificar los resultados alcanzados anteriormente.


LA MULTICAUSALIDAD Y LOS NIVELES DE ANÁLISIS HISTÓRICO
Para el desarrollo de la investigación histórica se utilizarán diversos criterios de estudio como de diversos niveles de análisis.

Un buen análisis histórico debería considerar diversos niveles para intentar una explicación completa de un problema, dando cuenta así de lo que se ha llamado la multicasualidad de la historia. Aunque la realidad histórica es un todo complejo e interrelacionado, para poder analizarla se hace necesario dividir las actividades humanas en diferentes áreas o niveles: Económico, social, político, cultural.




  • Lo económico:

Incluye el estudio de todos los aspectos de la actividad humana relacionados con la producción, circulación y consumo de bienes y servicios, así como de las relaciones que los hombres establecen entre si para desarrollar estas prácticas.


  • Lo social:

Corresponde al análisis de las formas en que las personas se organizan en grupos dentro de la sociedad. Si el criterio de organización es económico, daría lugar a clases sociales. Pero se pueden usar además otros criterios de organización, como los religiosos, nacionales, étnicos o profesionales.


  • Lo político:

Es el estudio de las relaciones de poder establecidas entre las personas o grupos sociales: los tipos de gobierno, el modo en que los grupos se construyen y consolidan su poder, los mecanismos mediante los cuales buscan su legitimación frente a los gobernados, las luchas por el poder, los mecanismos de exclusión y de participación.


  • Lo cultural:

Estudia todas las representaciones simbólicas que los grupos sociales hacen de su realidad y que expresan sus valores, sentimientos e ideas de una comunidad. Estas representaciones son las que dan origen a las llamadas visiones de mundo.
Delimitación de los periodos históricos
Todos los estudios históricos organizan sus investigaciones tomando en cuenta criterios espaciales y temporales.
A) Criterios espaciales:

Se refiere al contexto geográfico o espacial, de donde proviene el objeto de estudio. Por ej:



  • Historia de Latinoamérica o Europa (Historia regional)

  • Historia de Chile o de Estados Unidos (Historia nacional)

  • Historia de una localidad específica como mi barrio, familia, población, etc. (Historia local)


B) Criterios temporales.

Entre las de mayor relevancia encontramos a la Cronología, periodizaciones y la línea de tiempo.




  • La cronología:

Sirve para registrar esquemáticamente los datos y tener una visión ordenada de los acontecimientos.


  • La periodización:

Para los historiadores, dividir la historia en periodos es una necesidad constante. Por ello la periodización es una división del pasado en periodos. Sin embargo la periodización no existe en la realidad, ya que la historia no ocurre dividida en periodos, sólo se utiliza con un fin de fijar procesos en la historia.
Algunas periodizaciones más conocidas para nosotros son:

  • Historia de Occidente; Prehistoria, Edad antigua, Edad Media, Edad moderna y Edad Contemporánea.

  • Concepción Marxista; Comunidad Primitiva, Sociedad esclavista, Sociedad Feudal y Sociedad capitalista.

  • Historia Prehispánica de América; Paleoindio, Arcaico, Formativo, Clásico y Posclásico.

  • Historia de Chile; Construcción de una identidad mestiza, La creación de una nación, La sociedad finisecular: auge y crisis del liberalismo, El siglo XX: la búsqueda del desarrollo económico y de la justicia social.




  • La línea de tiempo:

Es un instrumento que permite apreciar las periodizaciones y acontecimientos destacados en forma visual. La línea de tiempo es un gráfico lineal que presenta hechos, situaciones o períodos ubicados en orden cronológico y a escala.

Creación Primera Junta Nacional

Golpe de Estado


1810 1973



1891



Guerra Civil


¿Para que estudiamos Historia?
Todas las sociedades humanas aspiran a mejorar las condiciones de vida del presente, para eso, indudablemente es necesario comprender cómo llegaron a configurarse esas condiciones. La historia, a través del análisis del pasado, permite comprender el presente, situarse en el marco de la conciencia colectiva y adquirir una capacidad de análisis crítico de la sociedad en que estamos insertos. De este modo, las sociedades, especialmente sus generaciones más jóvenes, adquirirán más herramientas para construir el futuro en forma activa y protagonista; y poder así transformar la sociedad para perfeccionar las condiciones de vida de sus integrantes.

La historia tiene, por lo tanto, una función pedagógica, ya que a través de su estudio, la humanidad puede identificar sus errores y reflexionar sobre ellos, reconocer sus limitaciones y tomar como modelo sus conductas positivas, éxitos y aciertos. El estudio de la historia, como actividad intelectual, nos permite además desarrollar las habilidades necesarias para un aprendizaje activo y crítico, para la expresión y fundamentación de nuestros conocimientos y opiniones y para la adquisición de métodos y técnicas de estudio y trabajo.


Visión global de los periodos de la Historia de Chile; Periodización de la historia de Chile.
La historia de nuestro país se inicia con la llegada y asentamiento en nuestro territorio de comunidades indígenas originarias que habitaban el continente, hace unos 25.000 años. Las experiencias que estos pueblos tuvieron con los españoles y los inmigrantes aportan elementos importantes que forman parte de nuestra historia y de nuestra identidad como nación.

La distinción de cuatro grandes períodos en la Historia de Chile permite ubicar los acontecimientos más relevantes en el tiempo histórico e identificar sus procesos. Lo que interesa es aprehender un marco cronológico y temático general que permita tener una visión global, que opere como una referencia para luego integrar otros conocimientos, tal vez más específicos.


GRANDES PERÍODOS DE LA HISTORIA DE CHILE


  • Construcción de una identidad mestiza

  • La construcción de una nación

  • La sociedad finisecular; auge y crisis del liberalismo

  • El siglo XX, la búsqueda del desarrollo económico y la justicia social.

Lo común en estos cuatro períodos es que cada uno de ellos busca dar cuenta del curso histórico seguido por los chilenos, en nuestro objetivo de constituir una sociedad que nos satisfaga espiritual y materialmente. Un país en que todos nos sintamos parte integrante de una comunidad.




  • CONSTRUCCIÓN DE UNA IDENTIDAD MESTIZA: Se inicia aproximadamente en el año 33.000 a. C., que corresponde a los vestigios de los primeros pobladores, cazadores de grandes mamíferos en América del Norte y finaliza en 1810, que señala el comienzo del Proceso de Emancipación de América y Chile. Abarca los períodos de la América y Chile Precolombino, El Descubrimiento y la Conquista Española y el Período Colonial.




  • LA CREACIÓN DE UNA NACIÓN: Se inicia en 1810 y finaliza en 1883, fecha que señala la incorporación definitiva de la Araucanía y el fin de la Guerra del Pacífico o del Salitre. Contempla los períodos de la Independencia, la Organización de la República y la Hegemonía Liberal.




  • LA SOCIEDAD FINISECULAR; AUGE Y CRISIS DEL LIBERALISMO: Se inicia en 1883 con el inicio del ciclo salitrero como una etapa de crecimiento económico para el país y finaliza en el año 1920, cuando termina el Período Parlamentario al triunfar Arturo Alessandri Palma en las elecciones presidenciales de 1920. Integra los períodos del Apogeo del Orden Liberal y la Crisis del Régimen Parlamentario y la Cuestión Social.




  • EL SIGLO XX, LA BÚSQUEDA DEL DESARROLLO ECONÓMICO Y DE LA JUSTCIA SOCIAL: Se inicia en el año de 1920 con el gobierno de Arturo Alessandri Palma, que promulgó la Constitución de 1925, que organizó un Régimen Presidencial de gobierno en nuestro país, que se mantiene hasta hoy. Comprende los períodos de los Orígenes del Estado Benefactor, de los Cambios Estructurales (1958 – 1973) y del Régimen Militar y de la Transición a la Democracia (1973 – 2000).


EL TIEMPO Y PROCESO HISTÓRICO
El tiempo histórico
El tiempo histórico es un fenómeno complejo, ya que los hechos pueden ocurrir en forma sucesiva o simultánea, con distintos ritmos o duraciones. El tiempo histórico corresponde al proceso por la que se ha desarrollado la humanidad, el cual se ha encontrado marcado por sucesos en distintos periodos temporales.

El historiador francés Fernand Braudel aportó un marco de análisis del tiempo histórico a partir del cual es posible distinguir tres dimensiones:




DIMENSIÓN TEMPORAL

CARACTERIZACIÓN

EJEMPLOS EN LA HISTORIA

Tiempo Corto o Acontecimiento

Corresponde a un hecho puntual desarrollado por el hombre en un tiempo – espacio definido, o a la vida de las personas (precisión)

-La fundación de Santiago en 1541.

-La firma de declaración de Independencia en 1810.

-El plebiscito de 1988


Tiempo Medio o de Coyuntura

Corresponde a las condiciones que caracterizan un momento global, de mayor amplitud que un acontecimiento único, por lo general duran varios años o décadas.

-La conquista de Chile

-La guerra de la Independencia

-La transición a la democracia


Tiempo Largo o de Estructura

Corresponde a los fenómenos que permanecen más allá de los acontecimientos o cambios coyunturales, caracterizándose en términos temporales por durar siglos.

-La instalación de las tradiciones cristiano – occidentales en Chile y América.

-El desarrollo del capitalismo en el mundo.


Las estructuras, generalmente son un factor de continuidad en la historia, aunque en ocasiones existen cambios tan profundos que son capaces de modificarlas; entonces hablamos de cambios estructurales, estos cambios se manifiestan por medio de una crisis.


El proceso histórico
Es una sucesión de acciones de los seres humanos que se relacionan lógica y coherentemente en un contexto temporal de larga duración (por lo regular en varios años) y que produce como resultado modificaciones en distintos ámbitos de la realidad. Estas modificaciones no siempre ocurren a voluntad de los actores, no siempre responden a objetivos formulados explícitamente y muchas veces sus resultados son inesperados. No son los acontecimientos los importantes sino más bien la totalidad de ellos que establecen los antecedentes, las características y las consecuencias.

Los acontecimientos y procesos que se desarrollan a través del tiempo van provocando modificaciones en la sociedad y en las relaciones que se establecen dentro de ella. Pero no todas las cosas cambian como consecuencia de un acontecimiento o coyuntura. Junto a los puntos de ruptura, que dan origen a cambios profundos en una o varias de las áreas de la actividad humana en la historia, hay continuidades. De esta forma, a pesar de producirse cambios importantes en muchos aspectos a partir de una determinada situación, existen características de la sociedad que muchas veces se mantienen. Por ejemplo, el proceso de la Independencia de Chile significó cambios muy importantes en el aspecto político y otros menos relevantes en el aspecto económico; la sociedad y la cultura, en cambio, evolucionaron mucho más lentamente.


LA MEMORIA HISTÓRICA
La memoria como expresión del acontecer histórico
Todas las personas pensamos en nuestro pasado y tomamos contacto con el mediante las narraciones, fotografías u objetos que conserva nuestra familia o la comunidad a la que pertenecemos.

Sin embargo, no solo los historiadores profesionales recrean la historia, otras personas e instituciones elaboran y difunden interpretaciones históricas: como los periodistas, escritores, el mismo Estado, y particularmente el cine y la televisión, continúan ofreciendo visiones del pasado.

El estudio de la memoria ha interesado a los historiadores, sociólogos y antropólogos desde 1920; ellos han aportado sus particulares enfoques, aunque todos coinciden en que su preocupación por el tema parte de los dramáticos hechos que caracterizaron la historia del siglo XX. Las Guerras mundiales y los sobrevivientes de la masacre atómica, el genocidio y el Holocausto, se convirtieron en la memoria de acontecimientos que la Humanidad esperaba que no se volvieran a repetir. En América Latina, los estudios sobre la memoria se inician en la década de los1980, ante las secuelas que provocaron los golpes de estado y las violaciones masivas y sistemáticas de los DD.HH.

La memoria es una actividad simbólica que supone ciertos marcos sociales, de los cuales las personas se sirven para fijar y recuperar sus recuerdos. En otras palabras la memoria esta condicionada por el contexto socio-cultural de los individuos. En esta mirada, el lenguaje se convierte en un elemento clave para que el pasado adquiera significado y sentido. Es posible que esta distinción se comprenda mejor, si nos referimos ha acontecimientos históricos que son recordados por la memoria colectiva con denominaciones diferentes, lo cual indica, evidentemente, que se les otorga significados distintos. Los acontecimientos del 11 de Septiembre de 1973 en Chile, son referidos por la sociedad como pronunciamiento militar y golpe de estado, dando cuenta también de miradas e intereses distintos.

Este último aspecto nos conecta con otra característica clave al momento de definir la memoria como expresión de la realidad socio-cultural: la existencia de distintos marcos sociales, produce también una pluralidad de memorias sobre idénticos sucesos, la que se incrementa al recordar aquellos sucesos más dramáticos y que significaron mayores quiebres en la sociedad, porque en esas condiciones la lucha por la preservación o la imposición de memorias se hace más fuerte.
La memoria como significación
El enfoque que enfatiza en la significación, plantea que la memoria otorga sentido en el pasado, por lo que es muy importante el como se construye la memoria, que es ocultado, que es lo que se recuerda y que significación se le atribuye a los recuerdos. Estas distinciones dan cuenta de que la memoria es un proceso de producción de sentido que pertenece al campo de lo político, en la medida que se le otorga una importancia variable a los hechos. En otras palabras, puede transformarse en una fuente de poder en la lucha por la dominación del recuerdo y la tradición, o de manipulación, cuando la memoria se transforma en un conocimiento monopolizado por grupos específicos para la defensa de los intereses, que podrían hasta organizar el olvido.

Muchas veces en la construcción de las memorias históricas se hace una diferenciación de ésta con el olvido, el cual más que una acción inconsciente, se presenta más que nada como una política, puede ser una negación del pasado con carácter traumático de acontecimientos vividos, pero que de todos modos vuelve en forma de destellos o lapsus efímeros, que dan miedo, vergüenza, pena e inclusive ansiedad ante el temor de recordar, por eso se genera la necesidad consciente de omitirlo.

Sin embargo, el olvido es una parte del relato de la memoria, entonces esta presente con su ausencia, pero sobretodo en una omisión negociada, consensuada y reconocida y hasta comprometedor en momentos dramáticos y vuelto a su estado original en el Space of, o a su rincón.

El olvido no es la antítesis de la memoria, no es la otra parte de la dicotomía, el olvido es un rostro de la memoria, es decir los recuerdos, la capacidad de recordar se encuentra a su vez repleta de olvidos, para poder recordar se hace necesario olvidar ciertos hechos.

Un segundo aspecto es que la memoria como producción de sentido, nos lleva necesariamente a preguntarnos por el problema de hacer inteligible, comprensible, la memoria, e igual que en el enfoque anterior nos encontramos aquí con el análisis del lenguaje, porque la memoria colectiva es mucho más que el conjunto de hechos del pasado, es sobretodo un código semántico de memorización, de retención de hechos del pasado.
Memoria e Historia ¿Una relación posible?
Esta realidad llevó a que las ciencias sociales se interrogaran por los vínculos entre memoria e historia. Si aceptamos que la memoria es una práctica social realizada por individuos o grupos sociales que elaboran recuerdos a partir de vivencias individuales o colectivas, podríamos preguntarnos: ¿Es la memoria una fuente o un objeto de estudio de la historia? O por el contrario, ¿Es la historia una forma más de memoria?

Esta postura representada por los historiadores franceses Pierre Nora y Jacques Le Goff, en síntesis, sostiene que hasta 1930 los conceptos de historia y memoria eran complementarios formaban parte de una historia oficial que recogía la tradición y la memoria.

Sin embargo, con posterioridad a ese periodo, la nueva relación, entre el Estado y la sociedad, tuvo como efecto que los conceptos de memoria e historia se volvieran antagónicos, comenzando a percibirse las diferencias entre ambos.

Otros investigadores, en una crítica a las posturas anteriores, plantean que la historia sería una versión de la memoria, cuestión que permitiría distinguir entre la memoria histórica y la memoria colectiva. El tiempo de la memoria sería fluido y vinculado de una manera más personal con el pasado y a lo cotidiano, en tanto que el tiempo de los historiadores es lineal y tiende a ser explicado por una causalidad mecanicista.

Por otra parte la memoria colectiva sería un producto de la experiencia, de los recuerdos compartidos por la familia, grupo religioso, las clases sociales o por un grupo político.

La memoria histórica, en cambio, sería una representación de la experiencia sobre lo contado, que asume la forma de narrativa histórica.




Una relación de interdependencia
Por último una posición intermedia sostiene que la memoria se ve afectada por los contextos políticos, sociales, económicos y culturales de quien recuerda o construye la historia, de la misma forma que lo hace la disciplina histórica. Según el historiador francés Henry Rousso, entre historia y memoria habría una interacción provocada por la existencia de distintos recuerdos, cada uno de los cuales guarda una memoria diferente, Los historiadores representarían un tipo de recuerdo privilegiado, que puede modificar las representaciones del pasado de las personas comunes y difundir con mayores posibilidades su visión del pasado.

El investigador B. Jewsiewicki, en tanto, plantea que la historia, la memoria y la tradición, son tres formas de comprender, relacionar el pasado con el presente y otorgarle un significado, pero que ha sido la historia escrita la que ha dominado a las otras dos.

De acuerdo a su análisis, es posible hacer las siguientes distinciones entre memoria e historia.

A pesar de estas diferencias, historia y memoria deben tener una relación de complementariedad, ya que la primera permite entender a la segunda y esta le otorga datos y visiones a los historiadores que enriquecen su trabajo de reconstrucción histórica.




HISTORIA

MEMORIA

  • Es practicada por especialistas al servicio de una institución.

  • Es una facultad de los individuos y de los grupos sociales.

  • Son discursos producidos y reproducidos por especialistas.

  • Potencialidad y referente de discursos alternativos y diversos sobre el pasado.

  • Debe responder a los requerimientos de quienes fijan las normas sobre como hacerla.

  • Se hace consciente a partir del presente, información y recuerdos del pasado.



UNIDAD II: CONSTRUCCIÓN DE UNA IDENTIDAD MESTIZA





Las principales tesis que se han barajado respecto del poblamiento americano son:
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