Representación de estructuras argumentativas mediante el análisis de redes sociales



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Color: Nodos azules: ámbito laboral; Nodos verdes: ámbito de formación; Nodos rojos, ámbito doméstico; Nodos amarillos: otros.

Grosor: Representa la intensidad de relación tópica, medida por su frecuencia de aparición

Estilo: Las líneas discontínuas indican relación negativa.

Ilustración 4. Grafo 3. Trayectoria de doble presencia

El Grafo 3 pertenece a una cajera de hipermercado (26 años y recientemente emancipada en pareja), y aquí el panorama cambia sensiblemente:

1) En primer lugar, y sobre todo, porque en la red discursiva la formación y el empleo pasan a jugar un papel relativamente periférico en comparación con el caso anterior; incluso ni tan sólo se habla de la promoción, sino sólo de la inserción laboral y de la permanencia en el empleo.

2) En cambio, los nodos referidos al ámbito doméstico-familiar (en rojo) juegan un papel central. Así, parece como si hubiera una secuenciación de la trayectoria en el sentido de una etapa para estudiar, una etapa para trabajar, una etapa para relacionarse y una etapa para consolidar el proyecto familiar y abandonar todo lo anterior (tener pareja y casarse implica dejar de salir y dejar el empleo). En estos casos, el valor atribuido a la formación es nulo porque, aunque se mantiene la importancia de la formación para tener un buen empleo, no existen proyectos profesionales futuros, y para la situación profesional presente no se necesita de tal formación.

3) Y en tercer lugar, se acentúan respecto al tipo anterior las atribuciones internas en cuanto al hecho de tener más o menos formación: en estos casos, se habla de aspectos como el hecho de ser inteligente (“servir para los estudios”), o de “gustar o no gustar estudiar”, ambos con la más alta accesibilidad de salida. De forma que la formación se acaba convirtiendo en algo ajeno o lejano y, al final, del mismo modo que en el caso anterior, se termina atribuyendo la posición formativa y laboral a una opción propia.

Conclusiones: aportaciones y limitaciones del método y herramienta utilizados

Podemos diferenciar las principales aportaciones del método utilizado en un doble plano, metodológico y tecnológico.

En el plano metodológico, y en primer lugar, permite abordar la interfaz cognitiva entre las creencias/ideologías (en abstracto y a nivel macro) y su manifestación como discurso en contextos de interacción particulares (micro). Evidentemente, ello no significa que las estructuras identificadas sean La Cognición (en mayúscula), sino un instrumento metodológico que nos permite visualizar cómo distintos 'esquemas' se estructuran y entrelazan en los discursos y en las trayectorias cotianas: es la superposición entre relaciones tópicas la que, en el marco de una situación de interacción o de una argumentación específica, dan lugar a discursos y prácticas sociales, tal y como apuntan Anscombre y Ducrot:

...la teoría de los topoi considera en efecto que ‘bajo las palabras’ se encuentran no objetos, sino guiones, o más bien, esquemas de guiones. (Anscombre y Ducrot 1994, 236, refiriéndose a los scripts)

En segundo lugar, desde un enfoque reticular no sólo se identifican patrones cognitivos estables y aplicados recurrentmente en las prácticas sociales, sino que, al mostrar los discursos en su globalidad, se identifican sus interacciones, contradicciones y sinergias; aspectos más difíciles de detectar en análisis cualitativos que fragmentan el texto en categorías o discursos temáticos (por ejemplo, el análisis de contenido). Retomando los supuestos teóricos presentados al principio, la plasmación gráfica de las relaciones tópicas muestra cómo se articulan distintas ideologías en una misma práctica social, de forma que, creencias que todo el mundo parece compartir (como el topos “a más formación, más y mejor empleo”), tienen traducciones muy distintas en el contexto de unas y otras estructuras discursivas, y por lo tanto tendrá unas concreciones prácticas muy distintas en unos y otros grupos sociales7. Un topos es, en última instancia, una “voz” (Bajtín 1981) o un “enunciador” (Anscombre y Ducrot 1994) que habla en el discurso y dialoga con los otros:

Lo que llamamos, en polifonía, ‘el punto de vista de los enunciadores’ no es más que la convocatoria de un topos mediante la aplicación de una forma tópica. (Anscombre y Ducrot 1994, 222)

La introducción de enfoques argumentativos y cognitivos en el análisis del discurso no debe suponer, sin embargo, omitir ni obviar la dimensión social del mismo, todo lo contrario: está presente en cada uno de los aspectos anteriores y en su interpretación: el planteamiento teórico previo y la identificación de la estructura social, grupos e intereses presentes es justamente lo que permite la comprensión e identificación de relaciones tópicas, y es lo que permite también introducir un nivel explicativo en el cual las estructuras cognitivas son el producto de las relaciones sociales y, a su vez, el vehículo a través del cual éstas se (re)producen.

En el plano tecnológico, la utilización del análisis de redes sociales se adecúa a este abordaje del nivel meso del lenguaje, además de permitir una objetivación del proceso analítico y la posibilidad de trabajar con grandes volúmenes de información discursiva, permitiendo realizar análisis a distintos niveles de concreción y generalización, así como centrar el interés en determinados subgrupos de nodos según ámbito o campo disursivos. Obviamente, el estatismo de las redes obliga a centrarse en el nivel estructural del discurso, y debe complementarse con otros enfoques desde el momento en que quieran abordarse otros niveles de análisis.



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1 Enviar correspondencia a: Joel.Marti@uab.es

2 Más allá de los objetivos inmediatos de este trabajo, otras distinciones conceptuales podrían hacerse. Por lo que respecta al discurso, puede referirse a la práctica comunicativa en si, al producto de esta práctica, o incluso al producto de un análisis del mismo. Por lo que respecta a las creencias y a las ideologías, entendiendo las segundas como una propiedad de las primeras, desde el momento en que la reproducción de determinadas creencias en el discurso contribuye a la producción, reproducción o transformación de relaciones de poder (Van Dijk, 1998).

3 A este poco desarrollo ha contribuido, por otro lado, la generalización del análisis temático de contenido, al imponer al texto una categorización previamente establecida que lo segmenta y lo reconstruye sin establecer ningún diálogo con él, sino únicamente a partir del marco interpretativo del analista.

4 La noción de 'esquema' es introducida por Kant en Crítica de la razón pura como “una regla de síntesis de la imaginación”, y se define como disposiciones innatas de la mente que permiten integrar y ordenar datos procedentes del mundo exterior (Puente 1998, 399-400).

5 Por ejemplo, es innecesario decir que un cliente en un restaurante paga la factura, porque el guión de esta situación lo presupone; en cambio, el enunciado “Juan fue al parque, se vistió y se fue” es pragmáticamente inaccesible porque no hay ningún guión compartido que incluya estas actividades (Schank y Abelson 1977, 54).

6 Este indicador ha sido calculado a partir de la matriz de accesibilidad basada en la mínima amplitud (esto es, la amplitud de un lazo es igual a la amplitud del vínculo más débil).

7 La afirmación de que el topos dominante “a más formación, más empleo”, o cualquier otro discurso hegemónico, es alienante, es extremadamente simplista en este contexto. Si las personas entrevistadas “obedecieran” alienadamente este discurso, entonces hubieran hecho las mil y una para lograr estudiar una carrera, pero no han iniciado ninguna estrategia en este sentido. Por qué? Porque se apoyan en otros topoi, de clase y de género, que tienen más “peso” a la hora de definir sus trayectorias; pero, además, asimilan el topos dominante de la formación y lo integran como discurso propio, justificando su posición subordinada en el mercado de trabajo. Haciendo un juego de palabras: el hecho de que no se haga algo que se cree y es factible no sólo significa que se creen otras cosas, sino que aquello que se cree y no se ha hecho refuerza la justificación de lo que sí se ha hecho.
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