Reporte dos: hipotesis



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REPORTE DOS: HIPOTESIS

Avendaño Martínez Ana Laura

Cuando nuestro tema y problema están definidos el siguiente paso es la formulación de posibles respuestas o resultados de dicho problema. En este siguiente tema se nos muestra la importancia que constituye la buena planeación de las hipótesis aso como las formas en que podemos aprender a formularlas y los tipos de hipótesis de las cuales nos podemos valer para completar el siguiente paso del método científico.



Hipótesis Filosóficas en la Ciencia

Una vez planteado y examinado un problema o un sistema problemático, se busca su solución a menos que se muestre que carece de tal. El procedimiento para el hallazgo de la solución dependerá de la naturaleza del problema. Algunos problemas de la ciencia factual se resuelven dirigiendo preguntas al mundo, esto es, organizando experiencias científicas (observaciones, mediciones, experimentos); otros se resuelven mediante la elaboración de teorías contrastables acerca del mundo. Dicho de otro modo, un problema factual dará lugar a una experiencia, una conjetura o ambas cosas. Pero las experiencias científicas no tienen lugar en el vacío. Se proyectan con ideas determinadas y se interpretan con la ayuda de teorías: por ejemplo, de teorías referentes al comportamiento probable de los medios de observación. Incluso las experiencias destinadas a la mera recolección de datos suponen teorías, tanto más cuanto más profundos y precisos son los datos que se buscan. Piénsese en la cantidad de actividad teórica que hace falta para llegar a un experimento de genética o de física. En resolución: no hay problema científico que se resuelva precipitándose sin más hacia el laboratorio. Por tanto, vale la pena, antes de estudiar la experiencia científica, examinar las ideas científicas contrastadas por la experiencia. Se trata de las conjeturas llamadas hipótesis, de las hipótesis ascendidas a leyes y de los sistemas de leyes llamados teorías.

No debe identificarse la noción de hipótesis con la de ficción, ni contra ponerla a la de hecho, salvo en la medida en que las hipótesis y las ficciones son creaciones mentales, mientras que los hechos no mentales son externos o puede conseguirse que ocurran en el mundo externo. Las hipótesis factuales, puesto que son proposiciones, pueden contraponerse a proposiciones de otra clase, a saber, a proposiciones empíricas particulares, también llamables datos, esto es, elementos de información. Un dato no es una hipótesis: cualquier hipótesis va más allá de la evidencia (datos) que intenta explicar. Esto es: las hipótesis tienen un contenido más considerable que el de las proposiciones empíricas cubiertas por ellas.

Significaciones de hipótesis

las hipótesis no pueden quedar establecidas por una sola experiencia: los datos sueltos no pueden establecer, sino sólo refutar hipótesis. En cuarto lugar, la condición de rectificabilidad de nuestra definición es necesaria para distinguir entre las hipótesis y proposiciones de otras clases. Así, por ejemplo, “Dios es omnipotente” no refiere a ningún hecho experimentado

El centro de la actividad cognoscitiva de los seres humanos son las hipótesis, y no los datos. Los datos se acumulan para utilizarlos como evidencia en favor o en contra de hipótesis; y hasta la mera recolección de datos presupone un núcleo de hipótesis (por ejemplo, que hay algo observable, que los medios de observación son adecuados o pueden corregir- se, etc.). Considérese el procedimiento de un médico práctico cuando se enfrenta con un caso. No empieza por observar a su paciente de un modo cualquiera y sin prejuicios, sin más finalidad que la de obtener datos en bruto y de cualquier clase interpretable. La misma recolección de datos va, por el contrario, guiada y justificada por ciertas hipótesis que subyacen a su procedimiento empírico.

En resolución, cuando se encuentra ante un problema de diagnóstico, el médico no parte de un borrón y cuenta nueva respecto de su anterior trabajo, sino, por el contrario, de un cuerpo de presupuestos, algunos de los cuales funcionan como hipótesis rectoras, y otros como líneas de interpretación de sus datos. Contando con este tras fondo podrá conseguir datos; y los interpretará y usará para producir y contrastar ulteriores hipótesis (diagnósticas).

Frecuentemente se ignora el papel central de la hipótesis en la ciencia, a causa de que, en el lenguaje común, ‘hipótesis’ sigue usándose en un sentido peyorativo, a saber, como suposición sin fundamento ni contrastación, como conjetura dudosa y probablemente falsa que no tiene lugar alguno en la ciencia. Pero el hecho es que muchas afirmaciones que pasan por informes más o menos directos de hechos de experiencia son en realidad construcciones elaboradas, y, por tanto, hipótesis, aun en el caso de que sean verdaderas.

En la vida ordinaria estamos construyendo hipótesis durante todo el día, puesto que el mundo no está nunca dado para nosotros enteramente, tenemos que formular hipótesis en alguna medida.

Las hipótesis, imprescindibles ya en la acción racional, son aún más centrales en la concepción racional del mundo (la ciencia) y en su modificación racional (la tecnología). La sensibilidad es el requisito animal y precientífico del pensamiento sobre el mundo; y concebir el mundo no es más que formular hipótesis acerca de él. El hecho de que la mayoría de las hipótesis científicas se formulen de un modo categórico no debe confundirnos

A veces el carácter hipotético de una proposición se pone de manifiesto por su forma lógica. Toda proposición hipotética, o sea, toda proposición de la forma “Si p, entonces q”, es una hipótesis, porque es una construcción lógica construida a partir de dos proposiciones que pueden, aunque no necesariamente, referirse a un hecho cada una. La forma lógica sin más no es un indicador suficientemente seguro del status epistemológico y metodológico.

El sentido lógico de la palabra es supuesto, premisa o punto de partida de una argumentación (por ejemplo, de una demostración). Es una de las significaciones originarias de ‘hipótesis’, y precisamente la conservada en la ciencia formal.

En este contexto, una premisa es una fórmula previamente aceptada (un axioma, un teorema o una convención. Una hipótesis en este sentido es una premisa usada en el razonamiento, y consiste por tanto en un supuesto.

En este sentido lógico de la palabra son hipótesis todos los supuestos iníciales (axiomas) de una teoría, formal o factual; se distinguen de las demás hipótesis de una teoría llamándolas hipótesis fundamentales o básicas (también suele llamárselas supuestos).

El procedimiento que consiste en desarrollar una teoría empezando por formular sus puntos de partida o hipótesis básicas y deduciendo luego sus consecuencias con la ayuda de las subyacentes teorías formales se llama método hipotético-deductivo. Los axiomas de una teoría formal son, consiguientemente, hipótesis en sentido lógico, mientras que los axiomas de una teoría factual son hipótesis en los dos sentidos: el lógico y el epistemológico y metodológico: van más allá de la experiencia y son además rectificables. Y todas las teorías, formales o factuales, son sistemas hipotético-deductivos.

Los presupuestos que se presentan en cualquier investigación científica son hipótesis en el sentido lógico de la palabra, o sea, supuestos básicos.

Los presupuestos pueden dividirse en genéricos y específicos.

+Los presupuestos genéricos son aquellas fórmulas que no son peculiares al especial campo de investigación.

+Los presupuestos específicos son aquellas fórmulas del mismo campo que constituyen el trasfondo inmediato y peculiar de las fórmulas consideradas.



Formulación

Las hipótesis factuales son conjeturas formuladas para dar razón de hechos, sean éstos ya conocidos por experiencia o no lo sean.

Es posible concebir muchas hipótesis distintas para cubrir un conjunto de datos referentes a un haz de hechos; los datos, esto es, no determinan unívocamente las hipótesis que pueden dar razón de ellos. Para poder elegir la más verosímil de entre todas esas conjeturas de origen empírico hay que imponerse e imponerles ciertas restricciones

En la ciencia se imponen tres requisitos principales a la formulación (que no es sin más la aceptación) de las hipó tesis:

1.- la hipótesis tiene que ser bien-formada (formalmente correcta) y significativa (no vacía semánticamente)

2.- la hipótesis tiene que estar fundada en alguna medida en conocimiento previo; y si es completamente nueva desde ese punto de vista, tiene que ser compatible con el cuerpo del conocimiento científico

3.- la hipótesis tiene que ser empíricamente contrastable mediante los procedimientos objetivos de la ciencia, o sea, mediante su comparación con los datos empíricos controlados a su vez por técnicas y teorías científicas.

Esos requisitos son necesarios y suficientes para considerar que una hipótesis es científica, independientemente de que la conjetura sea real mente verdadera o no lo sea; o sea: son condiciones que tiene que satisfacer la formulación de las hipótesis científicas. Por lo demás, esos tres requisitos no son independientes unos de otros. El ser bien formada es condición necesaria del tener una significación determinada en algún lenguaje.



Clasificación de las hipótesis

Es posible clasificar las hipótesis científicas desde varios puntos de vista.

Se pueden clasificar de forma: clasificación sintáctica, la referencia (semántica) y el estatus cognitivo (epistemológica).

++Sintácticamente, las hipótesis pueden clasificarse de acuerdo con varias características, principalmente la estructura de los predicados, el alcance, la sistematicidad y la potencia deductiva o de referencia. Por lo que hace a la estructura de los predicados el primer rasgo que hay que tener en cuenta es el número de predicados. Una hipótesis puede contener un sólo predicado (por ejemplo: “Hay neutrinos”) o, corno es más frecuente, varios predicados (por ejemplo: “Todas las sociedades modernas están estratificadas”).

++En segundo lugar, importa tener en cuenta en el análisis lógico el grado de los predicados, o sea, el número de lugares de argumento de los predicados que se presentan en una hipótesis. Dicho brevemente: el grado de los predicados y, por consiguiente, la estructura lógica de las hipótesis, es contextual más que absoluto: depende del estado del cuerpo de conocimiento en el que se presentan

++En tercer lugar interesa el carácter métrico de los predicados: para que una hipótesis sea vaga es necesario que no contenga más que predicados cualitativos (no-métricos), corno en el caso de “El calor pasa de los cuerpos más calientes a los cuerpos más fríos”. Pero esta condición está lejos de ser suficiente: muchas hipótesis precisas no contienen más que predicados dicotómicos (predicados de presencia o ausencia), corno, por ejemplo, “Las transiciones entre estados de diferentes propiedades simétricas son discontinuas”.

Por lo que hace a su alcance, las hipótesis científicas son de todas las extensiones posibles, y no exclusivamente universales:

1. Hipótesis singulares, como “Ha sido un acto inteligente”.

2. Hipótesis pseudosingulares, como “El sistema solar es dinámicamente estable; estas hipótesis contienen un cuantificador oculto, generalmente referido al tiempo y/o el espacio.

3. Hipótesis existenciales indeterminadas, como “Hay partículas indivisibles (elementales)” que no especifican ni lugar ni tiempo y son por tanto difíciles de rechazar.

4. Hipótesis existenciales localizadoras, corno “Hay gran cantidad de hierro en el núcleo terrestre”. La localización puede ser espacial, temporal o espacio-temporal.

5. Hipótesis cuasi-generales, como “Cuando un sistema se encuentra aislado pasará en la mayoría de los casos a estados de superior entropía”. Estas hipótesis admiten explícitamente excepciones, en número especifica do o sin especificar.

6. Hipótesis estadísticas, corno “Las personas ectomórficas tienden a ser cerebrotónicas”. Estas hipótesis establecen correlaciones, tendencias, módulos, promedios, dispersiones u otras propiedades globales (colectivas).

7. Hipótesis universales restringidas, esta hipótesis se refiere a un intervalo limitado. En estas hipótesis se presenta un cuantificador universal restringido, ‘(x).. c s’, cine significa: “para todo x de S”, siendo S un conjunto limitado.

8. Hipótesis universales no-restringidas, corno las leyes de la óptica física, que se suponen aplicables a todos los casos de una determinada clase, en todos los lugares y en todos los tiempos.

Clases: forma

Por lo que hace a la sistematicidad o carácter sistemático, una hipótesis puede ser aislada o sistémica (esto es, perteneciente a algún sistema). En sus comienzos todas las generalizaciones empíricas son aisladas: sólo cuando llegan a ser leyes adquieren un estatuto sistémico. Pero, como es natural, ningún enunciado es nunca totalmente aislado: si lo fuera sería ininteligible. ‘Aislado’ no significa en este caso autocontenido ni desligado del cuerpo del conocimiento, sino simplemente presistemático, y, en particular, pre-teorético. En cambio, las hipótesis sistémicas están insertas en algún sistema, como axiomas (puntos de partida) o como teoremas (consecuencias lógicas). Así por ejemplo, las leyes newtonianas del movimiento son axiomas en la mecánica elemental y teoremas en la mecánica analítica general.

La potencia deductiva, o inferencial, es el último rasgo formal que vamos a considerar aquí: se trata de la capacidad que tienen las fórmulas de dar origen a otras fórmulas, con la ayuda del fórceps lógico o mate mático. En la práctica no hay ninguna proposición estéril, o sea: toda proposición tiene alguna potencia inferencial.

Por lo que hace a la especificabilidad, las hipótesis generales pueden ser especificables, condicionalmente especificables o inespecificables.

1. Las hipótesis especificables son aquellas de las cuales pueden verse proposiciones singulares por simple sustitución de variables por constantes, con objeto de dar razón de (describir o explicar) hechos singulares. Las generalizaciones empíricas de bajo nivel y los teoremas de nivel más bajo de las teorías factuales satisfacen esta condición.

2. Son hipótesis condicionalmente especificables aquellas que pueden aplicarse a casos individuales sólo tras adecuadas operaciones formales o semánticas. Así, por ejemplo, una ecuación referente a un individuo (una célula o un sistema celular, por ejemplo) tiene primero que resolverse, y luego interpretarse con términos empíricos para dar razón de (describir o explicar) un hecho que envuelva al individuo al que se refiere. Análoga mente, los enunciados legaliformes que contienen probabilidades teoréticas tienen que transformarse en enunciados con frecuencias si es que han de poder interpretarse como descripciones de propiedades colectivas, pues el concepto descriptivo es “frecuencia”, no “probabilidad”.

La sustitución inversa tendrá que practicarse en enunciados que expresen uniformidades estadísticas empíricas, si se quiere inferir algo acerca de los individuos de una colección. Así, por ejemplo, partiendo de “La frecuencia de la pro piedad B en la clase A es f” no podemos inferir que todo A o algún A dado es B o no es B; lo único que podemos inferir es que la probabilidad de que un A sea B es próxima a f (si es que estamos dispuestos a considerar las probabilidades no sólo como propiedades colectivas, sino también como propiedades de individuos qua miembros de determinados conjuntos).

3. Las hipótesis inespecificables no permiten inferir proposiciones singulares por especificación ni siquiera después de haber practicado en ellas transformaciones sintácticas o semánticas. Son ejemplos de esta clase proposiciones cuasi-generales tales como “La mayoría de las sales de los metales alcalinos son muy solubles en agua”, e hipótesis estadísticas con predicados no-distributivos (globales), tal como “Cuanto menos homogénea es una población, tanto más ampliamente están dispersas sus propiedades cuantitativas en torno de sus respectivos promedios”.

Por lo que hace a la posibilidad que ofrecen de inferir condicionales en subjuntivo, las hipótesis pueden dividirse en contrafactualmente potentes y contrafactualmente débiles.

Las hipótesis refinadas, por su parte, son aquellas que son precisas en cuanto a los predicados y en cuanto al alcance

1. Hipótesis de correlato experiencial, como “Todas las sensaciones de color pueden producirse con sólo dos luces de colores diferentes”; estas hipótesis se refieren a fenómenos, hechos experienciados; contienen, por tanto, predicados fenoménicos, o sea, conceptos que se refieren a la experiencia sensible. Por eso sólo no puede decirse que sean subjetivas, pero son inconcebibles si se prescinde de todo sujeto. Y, desde luego, para ser hipótesis, y no datos, no tienen que referir a experiencia actual, sino a experiencias posibles; tal es el caso de una conjetura universal, o sea, de un enunciado con el cuantificador ‘todos’ (si no está restringido).

2. Hipótesis de correlato experiencial y fáctico, como “La probabilidad de obtener el valor a al medir la propiedad A es p”. (En realidad, éste es un esquema de hipótesis, más que una hipótesis, puesto que contiene el predicado variable A.) Hipótesis de esta clase, que suponen a la vez el sujeto y el objeto del conocimiento, se encuentran frecuentemente en el estadio de contrastación o puesta a prueba de las teorías y en el intento de interpretar las teorías factuales a base de operaciones.

3. Hipótesis de correlato fáctico, como “Los terremotos tienden a ocurrir cerca de fallas”. Se 5U que estas hipótesis se refieren a hechos objetivos y a sus propiedades. Pero en realidad, ni siquiera la hipótesis científica más elaborada se refiere a hechos enteros, sino a rasgos escogidos de sistemas concretos, acaecimientos o procesos. Ejemplo: “El hidrógeno tiene tres isótopos”. Mientras que las hipótesis de correlato experiencia no contienen más que conceptos observacionales, las de correlato fáctico

4. Hipótesis cuyo correlato es un modelo. Estas hipótesis no tienen corre- lato inmediato: sus correlatos son modelos teoréticos que, a su vez, se presentan como reconstrucciones aproximadas de sistemas reales Así, por ejemplo, las leyes teoréticas de la física y la economía se refieren directamente a objetos ideales (movimiento sin roces, empresa libre, etc.) que no son sino a lo sumo aproximaciones groseras. Todos los enunciados legaliformes cuantitativos y tras empíricos son en realidad enunciados de correlato modelo, de modo que no puede esperarse que se apliquen sin error alguno a sistemas reales.

Las hipótesis intuitivamente halladas son aquellas cuya introducción no ha sido planeada, y que tienen un aspecto natural y obvio: para una visión primaria y superficial, parecen nacidas por generación espontánea, sin investigación previa ni elaboración lógica. Pero esta impresión es falsa, pues toda hipótesis tiene que ir por lo menos acompañada por el “sentimiento” de que es lógicamente consistente, compatible con el cuerpo del conocimiento previo y contrastable, si es que tiene que considerarse cien tífica; y ese “sentir” no significa sino un sospechar oscuramente.

Muchas hipótesis que hoy día parecen “naturales”, “obvias” e “intuitivas” son construcciones bastante elaboradas que no habrían podido concebirse en épocas anteriores ni en distintos climas intelectuales.

Las hipótesis deductivamente obtenidas son las que se deducen de proposiciones más fuertes. Pueden distinguirse entre ellas tres subclases:


  1. teoremas, o consecuencias lógicas de algunos de los supuestos anteriores de una teoría, como, por ejemplo, las hipótesis relativas a la distribución geográfica de una determinada especie, cuando se derivan de postulados biogeográficos generales

  2. inferencias basadas en teorías de más amplio alcance, como ocurre cuando una relación termodinámica se deduce de principios de mecánica estadística.

el hecho es que las hipótesis científicas nacen de diversos modos y tienen frecuentemente un origen espúreo, en el sentido de que las argumentaciones que llevan a ellas son inconsecuentes, o bien proceden de presentimientos equivocados. Las vías que llevan a la formulación de hipótesis científicas son intrincadas y a menudo enrevesadas; por esta razón, al exponerlas por escrito, los científicos suelen reconstruirlas enteramente, para desesperación del historiador y del psicólogo de la ciencia.

+Las hipótesis observacionales, o de nivel bajo, no contienen más que conceptos observacionales, o sea, conceptos referentes a propiedades observables como la posición, el color, la textura. Muchos objetos teoréticos que se consideran hechos son en realidad hipótesis de nivel bajo, como “Los pájaros ponen los huevos en nidos”.

Hablando estrictamente, ninguna hipó tesis puramente observacional puede formar parte de teorías propiamente dichas, puesto que estas últimas contienen conceptos teoréticos; las hipótesis observacionales no pueden sino generalizar situaciones observables, y si se incluyen en alguna teoría tiene que ser mediante su traducción a enunciados no-observacionales.

+Las hipótesis no-observacionales son las que contienen conceptos no observacionales, ya sea variables intervinientes (por ejemplo, “promedio”), ya sea construcciones hipotéticas (por ejemplo, “inercia”). Tales conceptos no se encuentran entre los datos empíricos en bruto, pero el conocimiento ordinario está lleno de ellos: “alegría”, “amor”, “pensamiento”, “objetivo” y otros muchos conceptos parecidos no pueden ser nunca objeto de observación para establecer si son verdaderos o falsos de algo: esto tiene que suponerse o inferirse siempre.

+Los conceptos no-observacionales ordinarios pueden presentarse en las hipótesis científicas del estadio descriptivo de una disciplina; tal es el caso de “El suicidio es más frecuente entre los protestantes que entre los católicos”.

+El tercer y último rasgo epistemológico de las hipótesis que vamos a considerar aquí es la profundidad. Desde este punto de vista las hipótesis pueden dividirse en fenomenológicas (que no hay que confundir con fenoménicas, con la experiencia como correlato) y no-fenomenológicas, o representacionales.

Las hipótesis fenomenológicas son aquellas que, ya contengan conceptos observacionales, ya sean construcciones abstractas (esto es, epistemológicamente altas), no se refieren al funcionamiento interno de los sistemas, sino sólo a su comportamiento externo. Todas las relaciones factor-producto (input-output) en termodinámica, ingeniería eléctrica o economía son fenomenológicas en la medida en que no se refieran a los procesos por los cuales los factores se convierten en productos. Análoga mente, las fórmulas químicas que no especifican la estructura química ni los mecanismos de reacción son hipótesis fenomenológicas. Consideremos,

Las hipótesis representacionales o “mecanicistas” rebasan los equilibrios, especifican mecanismos, los cuales, por lo demás, no tienen que ser necesariamente mecánicos en el sentido estricto del engranaje y la polea. Los conceptos teoréticos de las hipótesis representacionales aspiran a denotar propiedades reales: no son simples variables útiles para condensar y computar datos.

Las hipótesis empíricas: son conjeturas sin fundamentar, pero empírica mente convalidadas. Una hipótesis empírica es una conjetura aislada sin más apoyo que el ambiguo ofrecido por los hechos que recoge: carece de convalidación teorética Pertenecen a este nivel las correlaciones empíricamente registradas en medicina, las reglas pragmáticas de la meteorología sinóptica, y las reglas de este tipo que se observan en la metalurgia y en la agricultura. Cuando en un campo dominan hipótesis empíricas, podemos hablar de conocimiento empírico propiamente dicho.

Las hipótesis plausibles: son hipótesis fundamentadas, pero sin contrastar. La hipótesis plausible es una conjetura razonable que no ha pasado la prueba de la experiencia, pero que, en cambio, puede sugerir las observaciones o los experimentos que servirían para someterla a contrastación.

Las hipótesis convalidadas: son hipótesis bien fundadas y empíricamente confirmadas. El predominio de hipótesis de este nivel caracteriza el conocimiento teorético y es la señal de la ciencia madura. Si una hipótesis convalidada es, además, general y sistémica, la honramos con el título de ley; y si su estatuto lógico en un sistema es el de un supuesto inicial (axioma), la llamamos principio.

Las llamadas proposiciones de protocolo, formuladas en un lenguaje fenomenalista como ‘Veo en este momento una mancha roja’— se suponen a veces no rectificables, con lo que esas ideales piedras angulares de la ciencia se presentan como conocimiento cierto (no corregible). Pero el hecho es que los enunciados fenomenalistas son corregibles en principio es inútil les para la construcción de la ciencia. En efecto: si se los juzga a la luz de proposiciones de objeto físico, es posible mostrar a veces el error de juicios de percepción: podemos corregir y corregimos en la práctica y afinamos enunciados fenomenalistas con la ayuda de instrumentos y razonamientos científicos que utilizan hipótesis relativas a objetos físicos: así ocurre, por ejemplo, cuando decimos que los rayos que vemos en las estrellas no se encuentran en ellas, sino que se producen en el medio refringente (atmósfera, telescopio; ojo). En resolución, los juicios de percepción, aunque no pueden corregirse mediante juicios de esa misma clase (referidos al mismo órgano de los sentidos), pueden corregirse mediante juicios de un nivel superior.

La fuerza es una condición necesaria, pero no suficiente, de la contrastabilidad, y, por tanto, esos dos conceptos no son interdefinibles. En realidad, mientras que la fuerza de una fórmula puede determinarse por referencia al contexto en el cual se presenta, la contrastabilidad de esa misma fórmula se estimará no sólo a la luz de ese cuerpo de conocimiento, sino también a la de los procedimientos empíricos existentes o concebibles, como las técnicas de medición.

Aunque las teorías científicas se someten a contrastación en su conjunto, porque la mayoría de sus consecuencias contrastables se derivan de cierto número de sus supuestos básicos, en cambio las conjeturas ad hoc que haya entre esos supuestos tienen que ser contrastables independientemente.



Todas las teorías lógicas contienen (y todas las teorías matemáticas y factuales presuponen de un modo u otro) las leyes de identidad y no contradicción, así como la regla de separación, o modus ponendo ponens.

La lógica presupuesta por la ciencia factual no es sino una entre las innumerables teorías lógicas posibles (consistentes): es la llamada lógica ordinaria bivalente, o de dos valores. Las demás teorías lógicas son interesantes por sí mismas, pero no se aplican al análisis del discurso científico. No obstante, todas ellas, las teorías lógicas aplicables y no aplicables.


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