Recrear, es habitar desde la comunalidad



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RECREAR, ES HABITAR DESDE LA COMUNALIDAD.

Jaime Martínez Luna, 2014.

Al lenguaje creemos manejarlo, pero en realidad nos maneja. Los conceptos se adueñan de nuestro comportamiento cotidiano. Creemos una realidad dibujada por palabras que encarcelan nuestra percepción concreta del mundo, del que somos solo un elemento más.

Estas reflexiones, van dirigidas a un mundo que se recrea, que se reconstruye, que ha sido víctima de un modelo de vida que le cancela cotidianamente la creatividad, que es preso de una violencia sin límites, y que le ahoga su respirar natural.

Pretende ser una contribución natural, ojalá abone la energía que nace para defender lo propio, la relación umbilical que tenemos con el mundo, que nos da el privilegio de gozarlo, a pesar de la obscuridad que nos impone el poder, la propiedad, la avaricia y la corrupción. Enfermedades, de nuestros tiempos actuales.

Comunalidad e individualidad.

Comunalidad es la vivencia concreta de los seres vivos que habitamos el planeta. Es una concreción existencial. El planeta es una totalidad integrada por elementos que reproducen su existencia de manera interdependiente. Ningún ser puede explicarse fuera de su relación con los otros. Sin embargo todo ser, en su movimiento, espacio y tiempo, expone un resultado específico, que revela la diversidad de modelos de habitar, este universo planetario.

Las cosmovisiones o las interpretaciones del universo, elaboradas por los seres humanos, han sido tan diversas, como la diversidad misma, de la integridad de sus elementos, en cada contexto.

La visión hegemónica, ha hecho del hombre el centro de las interpretaciones del mundo. Sustentado, en sus capacidades cognoscitivas, ha diseñado modelos de vida asentados en el poder y la propiedad y las ha reproducido e impuesto a través del mercado. Esa visión, mejor conocida como individualismo, baña y riega, todas las dimensiones del conocimiento.

El ejercicio de las ideas, desde este homocentrísmo, no deja de ser eso, un resultado abstracto, dicho de otra manera, un tejido de ideas. Esto queda demostrado, ante la evidencia natural de la existencia humana, vinculada integralmente al movimiento planetario.

El papel hegemónico de este razonamiento fundado en abstracciones, genera un laberinto de interpretaciones que nos alejan de una clara interpretación de la vida concreta.

El manejo del lenguaje, en tanto, abstracción de lo que se percibe, se convierte en un obstáculo real, para reconocer la concreción de nuestra existencia. De paso, reproduce abstracciones y hace de la abstracción el único camino para el conocimiento.

La percepción directa del mundo queda mediada por el lenguaje, que se complejiza más si este lenguaje es apropiado textualmente, o bien reproducido en la oralidad.

Fijar al hombre como el centro del universo, no deja de ser una idea, una ilusión, una abstracción. Entenderlo desde su pertenencia al planeta, como uno más de sus elementos, es una concreción, que ante el control del poder del conocimiento, no es reconocido en y a través de sus lenguajes.

Resumiendo diríamos, la individualidad es abstracción, y la Comunalidad es concreción. El dios todo poderoso, creador del cielo y de la tierra, no deja de ser más que un cúmulo de ideas, construidas por el hombre, para el ejercicio del poder y de la propiedad.

Es necesario, aclararnos, que estas definiciones no son absolutas, porque el lenguaje, sí permite la descripción de concreciones, sin embargo la exacerbación en el uso del lenguaje, fortalece interpretaciones que anidan abstracciones de abstracciones. La libertad es uno de ellos, no existe como concreción natural, pero su uso lo asume y conduce a la sociedad, que llega a interpretarse a la libertad, como una verdadera concreción.

El movimiento del mundo en su integralidad, no admite la separación de sus elementos, si el hombre es uno de estos, la libertad, es tan solo una abstracción.

Comprender los anteriores razonamientos, nos permitirá la integralidad del habitar, que realiza un habitante que genera en su haber, hábitos que definen el espacio, y el tiempo, de su habitación.

Conocimiento y educación.

Partiendo de lo anterior, podemos afirmar, que la percepción del mundo, es un movimiento natural. Es decir, la vida en movimiento, construye conocimiento. Todo ser vivo, en su relación al todo, genera un conocer, un saber que puede ser acumulativo y por lo mismo progresivo. Pero no todo lo que se afirma conocer, se conoce. Se conoce lo concreto, lo que percibimos, incluso, lo que transformamos. La educación no es eso. Educación es una realización histórica en la trasmisión de conocimientos, pero estos, obedecen a intereses históricos, principalmente del poder, quien lo ejercita como propiedad.

El conocimiento no tiene fecha de nacimiento, la educación, sí. El conocimiento es el movimiento de los seres que habitan el mundo, la educación es el conocimiento, que unos creen que deben conocer los otros. El conocimiento es natural, la educación es sólo una pretensión del poder entre los humanos.

La educación ha seleccionado, excluido, discriminado, conocimiento. Por ello es urgente, que la educación se nutra del conocimiento natural y concreto, generado por la comunidad en su habitar el mundo integral o total. Y es precisamente la integralidad del mundo, la que ha de contener la educación, no la parcelación, que como procedimiento pedagógico, ha diseñado la sociedad homocéntrica occidental.

El poder y la propiedad del conocimiento, convierten al conocimiento seleccionado, a través de la educación, en una mercancía, impuesta para la competencia, para el ascenso social y económico, para de esa manera conservar el poder, su propiedad y su mercadeo.

Recreación o deporte.

La educación conducida por el poder, ha minado la sensibilidad, la percepción natural y la generación de conocimiento. Esto, mecaniza al humano, en nuestro caso, y le extrae toda posibilidad de creación. Es en este sentido, que entendemos, que si bien, el deporte es un movimiento que puede fortalecer la vinculación del hombre a su naturaleza, el deporte no es en sí mismo recreación, es decir Re-creación de un humano mecanizado.

Tenemos que reconocer, que el deporte es el cultivo del individuo, por lo mismo, de la competencia, y del poder. Las sociedades actuales, han hecho del deporte, el negocio más redituable. Fortalece las capacidades organizas del individuo, lanzándolo al espacio para conseguir un lugar dentro del poder orgánico del individuo. La competencia es la energía que se cultiva, y cuya resultante es la obtención del poder.

Desde esta perspectiva, la Re-creación es su contraparte. El extremo opuesto, ya que el individuo se des-crea, con la competencia, y lo que llega a necesitar en su momento de derrumbe, es su re-creación.

El deporte compite, la re-creación comparte. El deporte cree en el individuo como centro del universo, la Recreación, ve al deporte y a los seres que lo realizan, como compartencia vivencial. Mientras el deporte edifica la individualidad, la Re-creación edifica Comunalidad. Mientras el deporte celebra la competencia, la re-creación celebra la compartencia.

La historia de este mundo ha cultivado tanto al individuo y la competencia, que ha conseguido un proceso suicida, de destrucción de los ámbitos de hacer y pensar. Ha provocado la des-creación de la vida volviendo a los seres vivos, seres mecánicos, formados para obedecer y obedecer, esta des-creación se observa en todos los ámbitos de la vida, en donde se construye, la educación des-truye. En donde se habita, la competencia y el mercado; des-habita, En donde se genera conocimiento, lo des-conoce, para luego requerir, el Re-conocimiento. Pareciera que vivimos los tiempos de los Res, para trascender los Des, que ha cultivado el actual, individualista modo de razonar que todavía padecemos.

Re-crear la vida, existe porque, ésta se ha des-creado. Es decir, el modo hegemónico de razonar ha desaparecido la creatividad, esa que surge de manera natural, en la relación integral con el mundo.

Re-crear la des-creación.

Es indudable que el concepto recreación puede ser resultado de la comprensión de un modo de vida sujetada a tiempos y espacios, residuales de la era industrial. No resulta extraño, que los tiempos modernos, se caracterizan por la des-creación del ser vivo, es decir, no solo de los seres humanos, sino también de la vegetación natural, el agua, y los minerales, del suelo y del subsuelo. Obviamente, esto explica la definición de tiempos espacios para la re-creación del individuo.

Todo transcurriera normal y propositivamente si la comprensión de la re-creación no se definiera como la reconstrucción individual, es decir, una re-creación vista dese el individuo para el individuo. Si atendemos nuestra visión Comunalitaria de la vida, entenderíamos porque es indispensable, comprender que la reconstrucción o la re-creación del ser, es un hecho integral y colectivo.

En esto términos la re-creación, debiera entenderse epistemológicamente como un haber integral, holístico y total. Lo cual supone la reconstrucción de lo destruido, desde una visión integral. Es en este sentido, que el deporte como cultivo individual, no responde a las necesidades re-creativas, aunque no se descarta como una actividad más, que en términos de la integralidad del ser, juega su propio papel. Lo mismo sería el tratamiento lúdico, de los espacios re-creativos.

Estamos seguros, que vivir y generar Comunalidad en todos los espacios, es ofrecer a lo destruido una fórmula de reconstrucción, esto implica, no ver la re-creación en tiempos y espacios determinados, sino en todas las dimensiones de la vida. La re-creación está en la visión epistémica del que-hacer cotidiano, en el acto creativo de hacer una comida, una labor agrícola, un trabajo forestivo, una fiesta comunitaria, en un deporte diseñado para compartir, no para competir, etc. está en todos los haberes de la vida.

Esto significa, vivir otra visión, una que no se explique desde el individuo, esa visión que separa, que atomiza, que encarcela, sino la visión que integra, que relaciona, que une, y que se explica socialmente recreativa.

Cuando nos referimos a esta recreación habitada por habitantes, que en su haber colectivo, habitan y se generan hábitos definidos comunalmente, estamos hablando desde una fuente natural de creatividad, que puede entenderse como una epistemología propia, natural, integral, o como un simple venero de creatividad natural.

¿Qué proponemos?

Los tiempos que nos ha tocado vivir, son resultado de una larga era, en la que el hombre-individuo, se ha creado como centro del universo. Este modo de vida ha pulverizado y maniatado la creatividad, el conocimiento, el trabajo, el goce, sustentado en energías creadas, para el ejercicio del poder, la propiedad y el mercado. Ha liberado al sujeto, para que libre e individualmente le responda al mundo su decisión. Esto como consecuencia, no entrega un mundo sumido en una asimetría económica, social y cultural. Plagado de violencia, guerra y exterminio.

Es en este contexto, que la recreación, como Política Pública, pero más como modo de vida para la re-construcción, reclama de una diferente visión de acción y pensamiento, que le garantice a las sociedades, no sólo espacios, tiempos, sino sobre todo, modos de actuar, que restablezcan la naturalidad, la integralidad, la interdependencia, de los haberes creativos de la vida.

Seamos conscientes entonces, de que estos son tiempos para la Re-creación de la vida, el Re-conocimiento de las facultades integrales de los habitantes de este mundo, que les permita colectiva y comunitariamente, Re-vivir, la plenitud de su existencia.



Para lograr lo que se propone, en primera instancia, hay que hacer una seria revisión del lenguaje, sí, ese modo de conceptualizar nuestros haberes cotidianos, que nos esconden, nos excluyen de la naturaleza integral de la existencia. Debemos reconocer, que nuestra comunicación, ha sido tejida de abstracciones, que nos llevan a más abstracciones, lenguaje, que nos alejan de los hechos, para aprisionarnos, en conceptos, suma de ideas de ideas, que ocultan la naturaleza concreta que nos da la vida, como elemento integrante de un todo que es concreción en movimiento eterno.

Bogotá Colombia, Agosto, 2014.


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