Recorrido exclusivo para medios: Jueves 16 de julio de 2009, 12: 00 pm. Inauguración exclusiva miembros



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RECORRIDO EXCLUSIVO PARA MEDIOS: Jueves 16 de julio de 2009, 12:00 pm.
INAUGURACIÓN EXCLUSIVA MIEMBROS: Jueves 16 de julio de 2009, 8:30 pm. Charla con el artista, acompañado de Jorge Contreras, curador de la muestra.
APERTURA AL PÚBLICO: A partir del viernes 17 de julio, 2009, en horario normal de visitas del Museo.
CURADURÍA Y MUSEOGRAFÍA: Jorge Contreras.
CONTENIDO: Un vistazo a una realidad ficticia se abrirá en las salas del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey con la exposición Víctor Rodríguez. Pintura 1997–2009.
Escenas de apariencia inocente y casual, plenas de colores vibrantes y atrayentes, hacen creer al espectador que se asoman al universo íntimo del artista, cuando es él quien deliberadamente ha creado el ambiente para hacernos caer en un falso vouyerismo.

En una época en que la pintura se consideraba obsoleta y al realismo se le tildaba de decadente, Rodríguez decidió continuar en ese camino, pero armado de nuevas herramientas tecnológicas, consideradas por algunos críticos y artistas como inaceptables.


Para crear su obra, mayormente fotoderivada, hace uso de softwares de edición fotográfica, así como del aerógrafo, para dar ese acabado que en primera instancia parece imitar a la fotografía, hasta que nos damos cuenta de ese algo misterioso, surrealista, que se esconde en cada gesto congelado.
Una compleja relación de tensión y armonía entre fotografía y pintura, entre arte y tecnología, se conjugan en la obra de este mexicano quien ha demostrado que, mientras haya un maestro que sepa extraer del lienzo sus secretos, la pintura seguirá viva.
SALAS: 6 a la 9 / Planta alta.
DURACIÓN: Julio - Noviembre 2009.
TÉCNICAS: Acrílico sobre tela.
NÚMERO DE OBRAS: 32 piezas.


CONTACTO PARA MEDIOS DE COMUNICACIÓN: Gerencia de Comunicación e Imagen | T. (81) 8262.45OO, ext. 546, 547 y 548 | F. (81) 8262.45O9 | comunicacion@marco.org.mx | prensa@marco.org.mx | www.marco.org.mx
VÍCTOR RODRÍGUEZ Y LA VERDAD INVISIBLE

Texto de Naief Yehya, escritor y periodista, que aparece en el catálogo de la muestra (fragmentos)


El pintor mexicano radicado en Nueva York desde 1997, Víctor Rodríguez, comienza a desarrollar su obra a principio de los noventa, un tiempo de caos estilístico que por comodidad y complacencia se dio en llamar posmodernidad y que, de acuerdo con Frederic Jameson, tenía como uno de sus síntomas principales “la desaparición de la historia y la emergencia de un presente perpetuo”. Ese tiempo de inestabilidad y fertilidad cultural tiene notables resonancias con el Barroco y con el período que comienza con la aparición de la fotografía en 1859. Mientras muchos de sus contemporáneos se entregaban a las complejidades retóricas del conceptualismo y rehuían a la pintura, con la convicción de que su tiempo había pasado y estaba muerta, Rodríguez siguió pintando y experimentando disciplinadamente con las posibilidades de la representación pictórica. Para este artista, fundamentalmente autodidacta, la búsqueda estética tenía lugar en el lienzo y no en las teorías que se ponían de moda tan vertiginosamente como eran olvidadas. Cada pintura era para Rodríguez, entre otras cosas, un experimento con el que trataba de demostrar hipótesis formuladas en términos estéticos, en función de formas y colores.
Hasta la primera mitad de la década de los noventa del siglo pasado, Rodríguez experimentó con imágenes que podríamos identificar como surrealistas; podemos ver citas a Picasso en Avignon (1993), con quien establece ecos de contemporaneidad más que propiamente rendirle homenaje. Hizo numerosos collages multireferenciales como Nipple (1993), donde gestos abstractos convivían con figuras realistas y pastiches de diversos estilos. Estos ecos pictóricos a veces funcionaban como paráfrasis y otras simplemente eran usados como elementos de composiciones complejas y finamente equilibradas. En los cuadros de su primera época, Rodríguez introduce también guiños a la cultura del cómic y a la publicidad. En este período Víctor recurre al close-up, un invento del Barroco y un recurso que equivale a un “asalto directo al ojo por el sujeto de la pintura, calculado para causar sorpresa más que para atraer la atención”.
De manera semejante a Constable, Rodríguez decidió romper con las normas aceptables de su tiempo no sólo en cuanto a la manera en que realizaba su obra, en un momento en que la pintura era despreciada por críticos, artistas y curadores, sino que también decidió ver de una manera distinta. Su énfasis era reflexionar en torno a la historia de la pintura Occidental, crear una especie de mosaico virtual de influencias, corrientes y escuelas vistas a través del omnipresente filtro mediático que se interpone entre nosotros y casi cualquier experiencia estética.
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Hay una interesante evolución temática en la obra de Víctor Rodríguez en la que el humor ha jugado un papel importante. En su primera serie en forma, Víctimas, muestra una serie de situaciones absurdas, paradójicas o caricaturescas en las que sus modelos son sometidos a su tiranía. Rodríguez a su vez se convierte en personaje ridiculizado en las series Circusfunk y Cold Song. Desde años antes, el artista realizaba juegos de referencias humorísticas en los cuadros donde combinaba elementos, como su Car-Ham (1995) y su Cushion-Man (1995) o empleaba elementos irreverentes y corrosivos que transformaban la aparente intención de un cuadro, como la mosca en la mejilla de Big Head (1995). Otras veces echaba mano de efectos ópticos, como el anamorfismo, o de proyecciones distorsionadas que producen efectos que hacen pensar en la casa de la risa de las ferias, como en Cathedral (1999), Red Smile o Girl With Ball (ambas 2000). El humor adquiere tonos surrealistas en cuadros como Will (1997), donde la protagonista sostiene su boca desincorporada en las palmas de sus manos, en God (1998) en el que una mano que baja de los cielos señala con el índice a un aparato de dulces Pez con cabeza de pato, y en su misterioso Dialogue 4 (1999), en el cual la modelo parece conversar con una marioneta idéntica a ella misma. Rodríguez ha elaborado numerosas pinturas cargadas de ironía, teatralidad y de ludismo, como Accident (1999) y Two Methods (2000), así como obras casi cercanas al performance, Cheat y Powder Box 5 (ambas 2001). Sus puestas en escena en ocasiones parecen cargadas de una sexualidad ingenua, como Grand Dame 3 (2000), y a menudo parecen parodiar imágenes publicitarias, como Blue Pills (2001).
En la serie Cinema Notebooks, el humor deja en gran medida su lugar al glamour y a falsos mitos fílmicos inspirados por películas de la Nouvelle vague francesa, en particular por los clásicos Sin aliento, de Jean Luc Godard y Los 400 golpes, de François Truffaut. Así mismo, Rodríguez reconoce entre sus influencias fílmicas a algunas obras maestras neorrealistas italianas como El ladrón de bicicletas, de Vittorio de Sica, cinta de la que hace una paráfrasis en su cuadro del mismo nombre de 2002. Para Víctor Rodríguez estos cineastas, así como Buñuel y Fellini, son singulares e indispensables por haber convertido sus obsesiones en poderosas imágenes icónicas, algo que él mismo ha hecho al mitificar a su modelo y musa. En la serie siguiente, la antes mencionada Circusfunk, el humor está de vuelta pero en esta ocasión inspirado, de acuerdo con el artista, en los traumas infantiles de una generación, fusionados con los personajes circenses de Picasso, por tanto se trata de un humor cruel y seco.
En sus series posteriores, el trabajo de este artista da un giro solemne, el cual por momentos parece imbuido de una especie de aliento reverencial, en el sentido de que su mirada parecería desesperanzada y en sus cuados se refleja una búsqueda no en sentido estético sino quizás moral, ideológico y sentimental. La obra de Víctor Rodríguez en los primeros años del siglo XXI parece influenciada por un malestar finisecular. En los cuadros de la serie Color la obra de este artista ha adoptado un triste dramatismo monumental. La actitud, gestos y proporciones de sus retratos resultan desconcertantes, contundentes y ominosos. Basta considerar el poder y la severidad de cuadros como White 2 (el cual además está basado en la misma fotografía que White, 2003, con un resultado muy distinto) y Fading White, incluidos en su show Stockholm Syndrome. En sus series recientes la parafernalia que solía abundar en sus pinturas ha tendido a desaparecer. Tenemos ahora que sus personajes aparecen a menudo en un vacío, el espacio doméstico se ha disuelto, el espacio interno se ha expandido.
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De manera semejante a lo que ocurrió en el Barroco y a mediados del siglo XIX, en la era digital el artista vive una notable expansión del campo de visión. Al arsenal de lentes, espejos, lámparas y cámaras hemos añadido herramientas como Photoshop y numerosos programas que permiten manipular imágenes de maneras insospechadas, así mismo la reproducción y difusión de fotografías a nivel planetario es instantánea y casi gratuita. En un tiempo de webcams, flickr, blogs fotográficos y teléfonos celulares equipados con cámaras, vivimos inmersos en un consumo automático y compulsivo de imágenes sin precedente histórico. Por supuesto que este diluvio nos afecta y transforma, probablemente extiende nuestros horizontes pero sin duda nos torna insensibles a numerosos estímulos y limita nuestra capacidad de maravillarnos y con eso disminuye nuestra curiosidad y voluntad de aprender. Sin embargo, con el auxilio de estas herramientas se construye un realismo fabuloso y extraño, “más real que lo real” que, aunado a invenciones como las tecnologías de morfismo digital, sirve como una inquietante maquinaria de reflexión filosófica.
Víctor Rodríguez no se preocupa por emplear recursos aceptables para crear los efectos que desea, para él estas son únicamente tecnologías al servicio de un fin. Este artista ha optado por ver al mundo a través de los engendros que produce nuestra época y a partir de esa perspectiva mejorada, aumentada o pervertida, ha creado visiones que, a la manera de Constable, podemos imaginar como experimentos científicos, investigaciones de la filosofía natural de una era altamente mediatizada, con los que aspira perseguir la verdad invisible que ni siquiera el realismo más refinado podría revelar.
Las pinturas de Rodríguez son una especie de falso confesionario, un vibrante mapa emocional, un anecdotario que independientemente de reflejar experiencias verdaderas o presentar un ficción manufacturada por el artista, aparecen como una narrativa idealizada, como una trama cargada de referencias y ecos que el observador puede apropiarse.


BIOGRAFÍA

1970 Nace en la Ciudad de México

1994 Premio Pinturerías, Arte Taurino Beca para pintar un mural, Abeno SoHo Art Project, Osaka, Japón

1995 Beca para Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, México

1996 Premio de Adquisición, XVI Encuentro Nacional de Arte Joven, México

1997 Premio de Adquisición, I Concurso BID de Pintura Joven, México

Mención de Honor en la III Bienal Monterrey, México

2000 Beca para Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, México

2002 Primer premio en la Bienal Tamayo, Museo Tamayo, México

El artista vive y trabaja actualmente en Nueva York


EXPOSICIONES INDIVIDUALES (SELECCIÓN)

2007 White Variations 2, Scott White Contemporary Art, La Jolla, California

Velvet Water, Galería Lucía de la Puenta, Lima, Perú

White Variations, Galería Ramis Barquet, Monterrey, México

2006 Stockholm Syndrome, Galería Ramis Barquet, Nueva York

2005 Cold Song, Boca Raton Museum of Art, Boca Raton, Florida

2004 1541 Galería Ramis Barquet, Chelsea, Nueva York

2003 Jose de Ribera Series, Galería Fernando Pradilla, Madrid, España

2002 Cinema Notebooks, Galería Ramis Barquet, Nueva York

Dos Años, Galería Enrique Guerrero, México

Phone Call, Klaus Steinmetz Arte Contemporáneo, Escazu, Costa Rica

Glass of Water, Momus Gallery, Atlanta, Georgia

Snowbox, Galería Ramis Barquet, ARCO ‘02, Madrid, España

2001 La Tour Series, Galería Mateo Sariel, Panamá

2000 UP, Galeria Ramis Barquet, Monterrey, México

Powder Box, Marella Arte Contemporánea, Milán, Italia

Les Peintures Rouges, Space d’Art Yvonamor Palix, París, Francia

1999 Víctor Rodríguez, Galería Enrique Guerrero, México

New Paintings, David Klein Gallery, Birminham, Michigan; Sous la Grisaille de Mexico, Space d’Art Yvonamor Palix, París, Francia

1998 Serie R, Galería Ramis Barquet, Monterrey, México; The D Series, David Klein Gallery, Birmingham Michigan

1997 Víctor Rodríguez, OK Harris Gallery Nueva York

EXPOSICIONES COLECTIVAS (SELECCIÓN)

2007 Los Angeles Art Show, Scott White Contemporary Art, Los Angeles, California

Palm Beach 3, Scott White Contemporary Art, Palm Beach, Florida

2006 ARCO ‘06, Galería Ramis Barquet, Madrid, España

2005 Art Basel Miami Beach, Galería Ramis Barquet, Miami, Estados Unidos

ARCO ‘05, Galería Ramis Barquet, Madrid, España

2004 Mexico: Today and Yesterday/ México: Ayer y Hoy, Greenwich Arts Council, Greenwich, CT

Cinco Pintores Mexicanos, Galería Lucía de la Puente, Lima, Perú

Prodigios de Fin de Siglo, Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, México

2003 Trans-Figuration, Palazzo Mediceo, Seravezza, Italia

The Artist and his Model, Scott White Contemporary Art, La Jolla, California

Paper, Galeria Ramis Barquet, Nueva York

Dubrow International, Roger Smith gallery, Kravetz / Wehby, Nueva York

2002 XI Bienal de Pintura Rufino Tamayo, Museo Tamayo, México

Generazionale, LAMeC, Basilica Palladiana, Vicenza, Italia

MexArtFest, Midome Art Center, Kyoto, Japón

2001 VII Salón Bancomer, Museo de Arte Moderno, México

Flor y Canto, Salt Lake City Museum of Art, Salt Lake City, Utah

2000 Foira d’arte Bologna 2000, Marella Arte Contemporánea, Boloña, Italia

Grupo de los 16, Instituto Cultural Mexicano, Nueva York



1999 Bajo la Grisalla de México, Capella de l’Antic Hospital, Barcelona, España



MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE MONTERREY | BOLETÍN DE PRENSA | JUNIO, 2009


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