Rafael de sivatte



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RAFAEL DE SIVATTE
Dios camina con su pueblo
INDICE
Prólogo
0. Unas palabras de introducción a la Biblia como obra literaria oriental

1. Marco histórico, tradiciones y redacción del Antiguo Testamento

2. Núcleo de la fe de Israel

Cuestionario

3. Redacción Yahvista de Gn 1-11

Cuestionario

4. Redacciones Yahvista (J) y Elohista (E) de Gn 12-50.

Cuestionario

5. Redacciones Yahvista y Elohista del libro del Exodo.

Cuestionario

6. Amós, Oseas y el espíritu del Deuteronomio

Cuestionario

7. Isaías y Miqueas, primeros profetas del Reino del Sur en relación con la casa real de David.

Cuestionario

8. Redacción de la primera edición del Deuteronomio y de la historia deuteronomista. Sofonías

Cuestionario

9. Los tiempos de Jeremías y Ezequiel

Cuestionario

10. El exilio y la segunda parte del libro de Isaías

Cuestionario

11. Redacción sacerdotal (P) de la historia del pasado y segunda edición de la historia deuteronomista

Cuestionario

12. Escritos narrativos postexílicos

Cuestionario

13. La sabiduría cortesana y popular como medio para unir la vida de cada día con fe y como respuesta a los grandes problemas de la existencia.

Cuestionario

14. Los libros de los Salmos

Cuestionario

Epílogo


PROLOGO
¿Cómo nació esta pequeña introducción a la lectura del A.T.?
Un grupo de universitarios de las Comunidades de Vida Cristiana Berchmans me pidió, hace unos años, que les ayudara a leer los complicados libros del Antiguo Testamento.
Durante todo un curso nos estuvimos reuniendo semanalmente. La metodología que seguíamos en las reuniones era muy informal. Yo presentaba al autor, libro o fragmento bíblico que correspondía y, a continuación, nos dedicábamos a dialogar, a reflexionar, a profundizar, a actualizar, a enriquecer en grupo nuestra lectura del A. T.

La experiencia fue realmente positiva.



Por aquella misma época ya se habían iniciado, también en “Berchmans”, los dos caminos catecumenales (“Jesucristo” y “La Iglesia-Sacramentos”) que reunían, año tras año, a buen número de universitarios deseosos de ahondar en su opción creyente de vida.
El equipo de consiliarios C.V.X. Berchmans, con el que yo colaboraba, me propuso la posibilidad de organizar un tercer catecumenado que pudiera ayudar, a quienes ya había hecho los dos primeros, a leer y vivir con más provecho el A.T.
Me puse a trabajar, ayudado por algunos de aquel grupo inicial de universitarios al que antes me he referido, y pudimos así poner en marcha el Catecumenado III, que cuenta ya con dos años de vida y experiencia.
Durante estos dos años he ido introduciendo cambios, he hecho algunas correcciones, gracias a los universitarios que hacían el camino catecumenal, gracias a los consejos de todo el equipo de consiliarios de “Berchmans”, gracias a los colaboradores más directos -los animadores de los grupos de catecumenado- y gracias, finalmente, a la más estrecha ayuda de Luís Casanovas, miembro de aquel grupo de universitarios con el que se inició la experiencia.
Este libro es el fruto -creo que bueno- de todas las circunstancias y colaboraciones antes mencionadas.
Confío en que esta introducción a la lectura del A. T. pueda ayudar a personas, grupos y comunidades que quieran hacer, también ellos, aquella experiencia fundamental del hombre que hizo el pueblo de Dios cuando descubrió que Dios se va dejando encontrar en la historia y en la vida de cada día de los hombres, en el paso de la esclavitud a la libertad.
Rafael de Sivatte.

0.

Unas Palabras de Introducción a la Biblia como obra Literaria Oriental
0.1. El imprescindible cambio de mentalidad
Para entender la Biblia es preciso tener en cuenta la mentalidad y el modo de ser de los hebreos, el uso que hacen de las palabras, las intenciones de sus escritos, etcétera. En todo esto se diferencian mucho de nuestra mentalidad, que más bien depende de la cultura griega.
Al griego le gusta la armonía y desea aclarar los misterios. Le gusta que todas las cosas puedan ser entendidas y explicadas a los demás de manera racional. Por ello intenta encontrar el orden de todas las cosas, pese a que se trate de un orden abstracto y conceptual que no responde a la realidad existencial.
El hebreo, en cambio, tiene más interés por la realidad que por la verdad. Y entiende por realidad aquello que hace actuar al hombre y hace también que los otros actúen. Por ello explica la experiencia (la única verdad para él), a fin de que el otro, el interlocutor, cambie de vida. La mentalidad del hebreo es existencial. Ve al hombre, como sujeto de acciones, como sujeto de responsabilidades.
La Biblia, por consiguiente, es un libro de experiencia personal; un libro en el que los autores muestran las experiencias personales y dan testimonio de ellas en forma de historia. En este sentido, su concepción de la historia es completamente distinta de la nuestra (por ejemplo, designan naciones y tribus como si fueran personas; tienen muy en cuenta el sentido etimológico de las palabras a la hora de dar nombre a una nación, a un antepasado, a una tribu; ponen el nombre que mejor pueda significar la realidad profunda de la nación, el antepasado o la tribu en cuestión; etc).
De cara, pues, a descubrir el contenido, la buena noticia de un texto bíblico, es importantísimo no quedarse con la expresión puramente literaria: hay que saber ver la manera oriental y hebrea de dar testimonio de las cosas, su forma de expresar la realidad; en una palabra, el género y las formas literarias que se utilizan en cada texto.
0.2. Distribución de los libros del A.T. según la Biblia hebrea y según los LXX
Biblia hebrea Versión griega de los LXX

LEY LEGISLACION E HISTORIA


En el principio(Génesis) Génesis

Estos son los nombres

(Exodo) Exodo

Llamó a Moisés(Levítico) Levítico

En el desierto (Números) Números

Estas son las palabras

(Deuteronomio) Deuteronomio
LOS PROFETAS ANTERIORES
Josué Josué

Jueces Jueces

Samuel (1 y 2) Rut

Reyes (1 y 2) Los 4 libros de los reinos

(1 y 2: Samuel; 3 y 4: Reyes)

POSTERIORES


Isaías Paralipómenos(1 y 2)

Jeremías (Esdras 1: apócrifo)

Ezequiel Esdras 2 = Esdras y Nehemías

Los 12 profetas

(Oseas, Joel, Amós, Ester (con fragmentos A Abdías, Jonás, Miqueas, propios del griego)

Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías)

Judit + (sólo en la Biblia griega)

Tobías +


Macabeos (1 y 2)

(Macabeos 3 y 4: apócrifos)


LOS ESCRITOS POETAS Y PROFETAS
Salmos o Alabanzas Salmos

Job (Odas)

Proverbios Proverbios de Salomón

Rut Eclesiastés

Cantar de los Cantares Cantar de los Cantares

Qohelet o Eclesiastés Job

Lamentaciones El libro de la Sabiduría +

Ester (estos cinco últi- (= Sabiduría de Salomón)

mos son los cinco rollos Eclesiástico + (=

leídos en las fiestas Sabiduría

judías) del Sirácida)

Daniel (Salmos de Salomón)

Esdras Nehemías Las doce profetas menores

Crónicas (1 y 2) (Oseas, Amós, Miqueas, Joel, Abdías, Jonás,

Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías,

Malaquías)

Isaías

Jeremías


Baruc (= Baruc 1-5) +

Lamentaciones

Carta de Jerusalén (= Baruc 6 ) +

Ezequiel


Susana ( = Daniel 13) +

Daniel (1-2)

Daniel (3, 24-90) +

Bel y el Dragón (= Daniel 14 ) +


Nota: El signo “+” significa que el libro en cuestión sólo está en griego. Estos libros son llamados “deuterocanónicos” por los católicos, y apócrifos por los protestantes.
1.

Marco Histórico, Tradiciones y Redacción del Antiguo Testamento
1.1. Introducción
Cuando leemos el A. T., salta a la vista que nos hallamos ante un conjunto de historias de diferentes grupos vividas como sucesos, es decir, como acontecimientos interpelantes.
No se trata de un grupo único (Adán, Noé, Abrahán, Moisés, David...); tampoco se trata de historias entendidas en el sentido occidental (para explicar las cosas tal como sucedieron).
Se trata de grupos diferentes que entraron en contacto por diversas circunstancias y empezaron una historia en común. Cada grupo llegó a aceptar como propios: acontecimientos vividos por los otros grupos.
En estos acontecimientos y en esta historia en común, la gente que más tarde formaría Israel fue descubriendo, poco a poco, la acción de Dios y su relación con los hombres.
También poco a poco fue formulando y redactando su experiencia de fe. Así nacieron diferentes tradiciones, más tarde redactadas en unión de las propias de otros pueblos, en forma de narraciones históricas. Todo este conjunto fue constantemente actualizado.
Así pues -y resumiendo-, se puede decir que los hombres descubrieron y descubren a Dios en su historia; pero, sobre todo, lo que descubren es su línea y estilo fiel de actuación.
De ahí la importancia que tiene conocer el marco geográfico y el ambiente histórico en que se desarrollaron la vida y la fe de Israel.
1.2. Resúmenes históricos y de formación de las tradiciones y libros bíblicos.
Grupos que conviven en la tierra de Canaán hacia el año 1000 a. C.:
Jacobitas Cananeos y otros Abrahamitas

grupos sedentarizados


(Mapas y cuadros)
2.

Núcleo de la Fe de Israel
2.1. El punto de partida
El punto de partida de la experiencia que el hombre tiene de Dios en el A.T. es un pequeño hecho histórico sin aparente importancia (la consecución de la libertad por diferentes grupos oprimidos bajo el poder de los egipcios, hacia el año 1200 a. C.). Pues bien, en este hecho el hombre descubre la acción de Dios y empieza a creer: es el núcleo de su fe.
El núcleo de fe lo encontramos en las profesiones de fe de Israel, en sus “credos”, donde aparecen aquellos hechos históricos que se hicieron significativos e interpelantes para la gente, que fueron lugar de encuentro con Dios.
Después, y a medida que el pueblo fue viviendo otras nuevas experiencias, dificultades, crisis, etc., tuvo que reflexionar, profundizar, actualizar, radicalizar, conservar y detectar las nuevas exigencias de su fe en Dios; descubrir y combatir los peligros de degradar dicha fe y ser infieles a Dios. Este proceso de desarrollo del núcleo es lo que atestigua el conjunto de libros del A.T.
Todo lo cual no se realizó en un momento dado de la historia, sino a través de toda la historia del pueblo de Israel y en diferentes líneas.
2.1. Desarrollo y actualización del núcleo de la fe
¿Cuáles son estas líneas? Situar en sus orígenes aquellas cosas que fueron fundamentales en un momento dado de la historia; hacer lo propio con los antepasados; ubicar en el Sinaí todo lo relacionado con las normas de vida y convivencia; desenmascarar cuanto no estuviera de acuerdo con el núcleo; anunciar las nuevas situaciones salvíficas; exhortar a actitudes humanas coherentes con la fe de cada momento; componer poemas para la liturgia...
Dicho de otra forma: en cada nuevo momento de crisis y de maduración, los creyentes respondieron con una nueva toma de posición, subrayando lo propio de su fe y las consecuencias que de ésta se desprendían.
Los hechos históricos, pues, son el lugar donde Dios se va manifestando tal como es y tal como actúa.
2.3. Expresión escrita de la experiencia de fe
De esta manera se fue enriqueciendo el testimonio bíblico, hasta llegar a la redacción del conjunto que ahora forma el A. T. Cada tradición, cada grupo de creyentes concretos, cada generación, etc., volvió a releer la experiencia nuclear de la fe, teniendo en cuenta la situación real, las necesidades, los errores, el progreso, etc. Esto es lo que hace, por ejemplo, el yahvista cuando, al principio, pone como ideal la unión Dios-hombre, la relación de fidelidad; tiene a la vista el desacuerdo existente entre el núcleo de la fe y sus exigencias, así como la situación real de desunión.
Lo importante, pues, es el núcleo; el resto es explicitación, actualización... Pues bien, este núcleo de la fe, que se apoya en el hecho histórico de la consecución de la libertad (hecho en el que el pueblo experimenta la acción de Dios en su historia), es el que distingue la fe de Israel de la de las restantes religiones de los países orientales contemporáneos.
2.4. El Dios de Israel y los dioses locales
En las religiones mesopotámicas y egipcias los dioses recurren muy frecuentemente a las fuerzas impersonales de la naturaleza, por medio de las cuales dominan a los hombres. Dado que estas fuerzas naturales son cíclicas (se repiten), los hombres creen que pueden violentarlas, manipularlas, dominarlas, etc., mediante actos cúlticos y ritos que contenten a los dioses y les fuercen a actuar. Estos son los dioses típicos de una religión sedentaria.
El Dios de Israel, por el contrario, es un Dios vinculado a las personas, un Dios que vive con los hombres, que se hace presente en la historia y en los pequeños hechos de la vida; un Dios que continúa siendo nómada a pesar de las nuevas circunstancias sedentarias; un Dios que no acepta la menor manipulación y desea seguir siendo compañero de camino del hombre.
Así pues, lo fundamental de la experiencia de fe de Israel es el descubrimiento de un Dios no dominado por los hombres; un Dios sin templo, superior a la naturaleza, comprometido con los hombres, nómada, compañero, liberador, dinámico.
2.5. Cuestionario
1. Lee pausadamente los siguientes textos: Dt 26, 5-9; Dt 6, 20-25: Josué 24, 1-13. Los tres tienen un distinto contexto; pero los tres son las típicas profesiones de fe en las que se dice aquello que es básico y fundamental. Trata de hallar cuáles son los hechos que aquí se confiesan y ver si ya se da en ellos una cierta diferencia o ampliación en unos con respecto a los otros.
2. Teniendo en cuenta que los temas que sobresalen en los primeros libros del A. T. son los orígenes de la humanidad, la historia de los antepasados del pueblo, la ida a Egipto, la liberación del pueblo, el camino por el desierto, la alianza en el Sinaí y las leyes y normas de actuación del pueblo, ¿te parece que algunos de estos temas no están recogidos en las mencionadas profesiones de fe?

¿Que puede significar esto?


3. Piensa si en el N. T. sucede algo parecido. Lee 1 Cor 15, 3-8; Hech 2, 22-24; 3, 11-16; 10, 36-43.
4. Tanto en el A. T. como en el N. T., ¿cuál es el punto de arranque de la fe?
4. ¿Qué imagen o estilo de Dios aparece en estas profesiones de fe?
6. Reflexiona sobre la importancia que tiene para tu vida el hecho de que Dios no se manifieste de una manera abstracta, sino que lo hace en la historia y en la vida de los hombres.
7. Intenta descubrir cuál es hoy nuestro núcleo de fe y cuáles las actualizaciones, las nuevas exigencias, etc., de este núcleo.
3.

Redacción Yahvista de Gn 1-11
3.1. Introducción
El hecho de que la Biblia comience por estos once capítulos que hablan de los tiempos originarios (y el hecho de que también nosotros iniciemos nuestro itinerario por esos mismos capítulos) podría inducir al error de pensar que nos hallamos ante los textos más antiguos del A. T. Y no es así. También hay que evitar creer que estos capítulos fueron escritos por una sola mano y con la intención de explicar cómo comenzaron el mundo y la humanidad.
No fueron los primeros textos bíblicos en ser escritos (ya hemos visto que la primitiva fe de Israel no incluía estos orígenes), ni es obra de un solo autor (ya veremos que al menos se dan dos tradiciones), ni es un escrito histórico-científico (no intenta explicar cómo comenzaron el mundo y los pueblos).
Hay que decir, en primer lugar, que Gn 1-11 es producto de muchas tradiciones que corresponden a muchos pueblos orientales. Estas fueron reunidas, sobre todo, por dos grupos de creyentes en dos distintos momentos de la vida de Israel:
- hacia el año 900 a. C. por creyentes yahvistas, en la corte de Jerusalén;

- y alrededor del año 550 a. C. por creyentes sacerdotales, en el exilio de Babilonia; estos últimos son también los responsables de la redacción definitiva de los cinco primeros libros del A. T.


3.2 Distintas tradiciones
Tanto los yahvistas (= J) como los sacerdotales (= P) tenían fe en un mismo Dios: Yahvé. Sin embargo, la intención que les guiaba respectivamente a la hora de recoger las tradiciones más antiguas no era la misma, como tampoco lo era la realidad que vivían unos y otros. Dicho de otra forma: cada tradición (J y P) reflejaba una experiencia distinta de las relaciones Dios-hombre, y cada una tenía, asimismo, una distinta intención teológica. Dejamos de lado, de momento, la redacción P, pero volveremos a ella en su momento cronológico.
Una pregunta que podemos hacernos es por qué reflexionamos sobre ambas redacciones ( J y P ) por separado, a pesar de estar unidas en el actual texto de la Biblia? La respuesta es muy sencilla; porque lo que pretendemos en este catecumenado es seguir el mismo camino evolutivo-progresivo que siguió Israel en sus complejas relaciones con el Dios Yahvé salvador.
3.3. La redacción yahvista y su época
Situémonos, ante todo, históricamente. Nos hallamos en Jerusalén, hacia el año 950 a. C. Reina Salomón, el hijo de David. En la corte humanista del rey se desarrolla una intensa actividad literaria. Se comienza a recopilar proverbios populares y sapienciales. También nace el interés por la historiografía. Pero más importante aún es la actividad de los creyentes. La experiencia de fe en Yahvé tenida por los antepasados de algunos de los grupos que en este momento histórico forman parte del conjunto de Israel, es decir, la experiencia del Dios liberador, ha sido aceptada y es compartida por todo el pueblo. Pero esta fe no resuelve todos los problemas. Toda la nación es creyente y, sin embargo, la realidad no siempre responde a la fe. Teóricamente, todos saben que el hombre siempre ha sido y sigue siendo objeto de la salvación de Dios. Pero ¿cómo compaginar esto con las experiencias cotidianas de carácter negativo? Es evidente que el pueblo -sedentarizado, establecido en “la tierra”, institucionalizado, con una estructura monárquica, absolutizador de realidades materiales como la tierra y el dinero, factor de injusticias y violencias, etc, etc.- es el mismo pueblo que ha experimentado mil veces al Dios benefactor: ese Dios que, a pesar de todo, parece que sigue amándolo y que le ha reservado la tarea de conducir a todos los pueblos a aquella misma experiencia de fe.
Los creyentes de la tradición J reflexionan sobre estas realidades tan contradictorias que hacen referencia a las relaciones existentes entre Dios, el hombre y el mundo. Pero no sólo reflexionan, sino que, sobre todo. profetizan; es decir, predican y anuncian una realidad mejor: la de que el hombre está llamado a ser perfecto, a vivir en relación de amistad con Dios y con las demás personas humanas.
3.4. El yahvista: anuncio, denuncia y esperanza
El yahvista (J) explica la situación de pecado en aquel tiempo. Explica que el hombre, puesto en una determinada situación, normalmente cae en el pecado. Pero también anuncia que el pecado nunca es la última palabra, que siempre hay una nueva ventana abierta. Esto es lo que nos dice con sus tantas veces repetido esquema: tentación-caída-castigo-nueva señal de misericordia (cfr. en Gn 4 la tentación de Caín, el asesinato de su hermano, la maldición de Dios, el compromiso de éste en el sentido de que el grupo cainita no se extinguirá).
A la luz de todo esto es como debe leerse la redacción yahvista (J) de los 11 primeros capítulos del Génesis. Es importante, pues, descubrir el núcleo de esta redacción y distinguirlo de las tradiciones que J utiliza como vehículo de su anuncio actualizador de la salvación.
3.5. Cuestionario
1. Lee, en el orden propuesto: Gn 2, 4b-4, 26: 6, 1-8; 7, 1-5.7. 10.12.17b.22-23; 8, 2b-3a.6-12.13b.20-22; 9, 18-27; 11, 1-9.28-30; 12, 1-4a.6-9.
Intenta responder a las siguientes preguntas:
¿Cuál es la gran preocupación de esta tradición?
¿Pretende explicar las cosas tal como sucedieron al principio o, más bien, situar en sus orígenes aquellas cosas que están siendo experimientadas como básicas?
¿Se da algún esquema que se repita en cada uno de los episodios de este conjunto, en las relaciones Dios-hombres?
¿Te parece que desea expresar la realidad contradictoria del hombre? ¿Cuál? las tradiciones orales de que se sirve J explicaban aspectos culturales o realidades existentes (la realidad de que el hombre al morir se vonvierte en polvo; la enemistad entre los pastores y los agricultores; la atracción de los sexos; la duración limitada de la vida; los problemas con otros pueblos; el hecho de que los semitas - a pesar de ser un grupo pobre y pequeño- en torno al año 900 dominaban a los cananeos y eran respetados por los filisteos y otros pueblos; el poder del vino, etcétera). Pero, visto el conjunto, ¿fue ésta la intención de J al incluirlas en su historia? En resumen: ¿qué anuncio de salvación hace J en todas estas historias?

Examina Gn 6, 5-8. Es no de los llamados -textos de enlace-, y en él aparecen las intenciones del autor. ¿Cuáles son?


2. ¿Qué papel te parece que desempeña la vocación de Abrahán después de la historia de los orígenes en la redacción yahvista?
3. ¿Pretende explicarnos J. en Gn 1-11, cómo fueron el origen y los comienzos de la humanidad, o más bien se nos dice cómo son existencialmente Dios y el hombre? ¿Qué se dice, pues, acerca de Dios, el hombre y el mundo?
4. El Dios y el hombre que aquí aparecen ¿te parecen compatibles y en la línea de lo que veíamos en el Catecumenado -1?
5. ¿Qué relación descubres entre Jesucristo y lo que se nos dice en Gn 1-11?
6. ¿Es válido para nuestros días el mensaje que aparece en Gn 1-11? Trata de hacer una actualización de los aspectos que te resulten válidos. Y hazlo no sólo a nivel individual (el hombre originario-tú), sino también y sobre todo a nivel comunitario (pueblo elegido-comunidad cristiana-humanidad nueva-Jesús) y existencial (experiencia de salvación-pecado-reconcialiación-vida nueva).
4.

Redacciones Yahvista (J) y Elohista (E) de Gn 12-50
4.1. “Historia” teológicas
En Gn 12-50 nos encontramos con una serie de historias acerca de unos personajes primitivos, los antepasados. Da la impresión de que lo que se nos explica es quiénes fueron los antepasados de Israel y las vicisitudes que tuvieron que soportar.
Pero no es así. Las historias de los patriarcas no son historia como tal (es decir, no pretenden explicar lo que sucedió exactamente con los antepasados de Israel) ni fueron escritas en la época en que vivieron los personajes a los que se refieren.
En cambio, sí que son historias teológicas (es decir, historias basadas en tradiciones muy antiguas referidas a diversos jefes de clanes, en las que se efectúa una profundización de la fe y se subraya aquello que sigue siendo válido y fundamental para la vida de fe).
4.2. Los antepasados, vistos por el Sacerdotal (P) desde el exilio
Al igual que sucede en Gn 1-11, la redacción definitiva de estas historias la hizo el Sacerdotal (P) hacia el año 550 a. C., en los tiempos del exilio, atribuyendo a los antepasados -según el clásico sistema oriental- los asuntos y problemas propios y fundamentales de la generación contemporánea al momento de la citada redacción. Pero ahora no vamos a hablar de P. lo haremos cuando llegue el momento.
Antes de esta redacción definitiva se habían hecho al menos otras dos. ¿Cuál era su intención? Como siempre, la de actualizar el núcleo de fe del que hablábamos anteriormente; la de salir al paso de la crisis de fe del pueblo; la de fundamentar en el pasado la fe en Yahvé.
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