¿Racismo en Centroamérica? Perspectivas teóricas y metodológicas para el abordaje del racismo en las culturas hegemónicas Centroamericanas. Gt-29



Descargar 64,75 Kb.
Fecha de conversión01.02.2017
Tamaño64,75 Kb.
¿Racismo en Centroamérica? Perspectivas teóricas y metodológicas para el abordaje del racismo en las culturas hegemónicas Centroamericanas. GT-29

Autor: Guillermo Antonio Navarro Alvarado (Mestrando em estudos Étnicos e Africanos-UFBA)

País: Costa Rica

Institución: Pós-graduação em Estudos Étnicos e Africanos (PósAfro). Centro de Estudos Afro-Orientais – Universidade Federal da Bahia, Brasil.

Resumen:

La siguiente ponencia se propone elaborar reflexiones críticas en torno a dos marcos teóricos generales sobre el abordaje del racismo, uno constructivista y otro enmarcado en la teoría ideológica marxista, ensayando sus marcos teoréticos en proyecciones analíticas hacia las posibles estructuras raciales en Centroamérica.



Palabras Clave: Ideología, Racialización, Homogenización, Diáspora, Racismo.

Introducción

La ambigua pregunta que titula esta intervención ¿Racismo en Centroamérica? No refiere a la comprobación material del fenómeno, ni a una resolución formal que pretenda una suerte de tipologización representacional; refiere más bien a la necesidad de complejizar las respuestas desde las formas teóricas que pretendan resolverlas, es por decir, una invitación a explorar.

En esta ponencia plantearé dos corpus argumentales distintos, el primero, una exploración sintética de marcos teóricos disonantes que pretendan sembrar semillas de posibles abordajes y debates; y el segundo, una suerte de hermenéutica alimentada, que resitúe las categorías en líneas investigativas y posibles programas de investigación, tal esfuerzo pretende polémicas que permitan complejizar aun más el tema, al punto que puedan producirse abordajes que desenmascaren sus espacios vacios. Con lo cual, comenzaremos resituando los marcos más generales y abstractos, con el deseo de describir los movimientos generales, donde los conceptos redescubran sus incapacidades y heterogeneidades, a favor de proyecciones, siempre críticas.

Teorética del Racismo

La homogeneidad es el elemento constitutivo de las unidades ideológicamente edificadas, por eso estas unidades – si hacemos el ejercicio de historizarlas – nos presentan un amplio proceso constructivo de divisiones que niegan la heterogeneidad en favor de la unidad. El racismo como supuesta unidad se presenta precisamente en esta reducción, es por decirlo el proceso que resguarda e impulsa la homogenización, a veces se presenta como forma “inclusiva” en el sentido de la hegemonía que se impone a las otras; y otras como una forma restrictiva, como una gran muralla que divide y que supone un cierto grado de separación, vale decir, nunca completa.

En este panorama se nos presentan dos unidades, definidas ideológicamente y constituidas a partir de la dinámica exclusión/inclusión, estructuras que definen límites y formas de participación naturalizadas, estas unidades son la raza y la nación (Miles, 1987), las cuales contienen procesos sociohistóricos y formas de participación de los grupos sociales en las dinámicas de organización social.

La categoría raza ha sido el elemento central de los estudios sobre el racismo en los Estados Unidos, Europa y Brasil, es por decirlo el elemento articulador del problema y que capta las operaciones cotidianas en torno a la generalización de grupos sociales en determinadas situaciones de la estructura social, que como diría Eduardo Grüner (2010b), a partir de un particular concreto son llevadas hacia un universal abstracto, este particular seria un elemento fenotípico, que se pretende hacia el grupo, como una homogenización que en la cotidianidad opera por la idea de lo generalizado y no por el cumplimiento concreto del fenotipo, sino por la disolución del particular concreto en el universal abstracto, el cual detenta el peso naturalizado y mistificado de las categorías raciales.

Esta generalización cognitiva, homogeniza, en el sentido de que durante el transcurso de las transformaciones sociales, parte de la preposición de la diferencia absoluta y agrega al grupo homogenizado características culturales, físicas, participativas, políticas, etc. En este sentido los grupos se encuentran en un permanente estado de racialización, actuando alrededor de categorías raciales heredadas en diversos contextos, dentro de los cuales cuentan los “multiculturales”.

Este fenómeno de permanente producción, es bien ejemplificado por Frantz Fanon en su obra Piel Negra, Máscaras Blancas (2009), en donde la condición racial es reificada y reproducida en ámbitos disimiles y opuestos a las lógicas clásicas del racismo colonial, es el significado del proceso de blanqueamiento, el permanente recuerdo de la condición racial.

Como sabemos, las categorías operan por una realidad sociohistórica determinada, en el caso de los países latinoamericanos – excepto Brasil – la categoría de raza fue abandonada por largo tiempo, siendo sustituida por la categoría etnia, esto obedecía, según Peter Wade (2010) a las particularidades socio-históricas latinoamericanas, como la institucionalización del indio o indígena y la amalgama de categorías medias-raciales divisorias de las sociedades coloniales, sumado en tiempos recientes al advenimiento de una suerte de culpa y polémica sobre la utilización de la palabra raza ¿Esta acepta la existencia de razas? ¿Deberíamos de suprimir su uso a favor de la extinción del racismo? La polémica ha continuado y aún los marcos teóricos que aquí tratamos, se plantean la resolución del problema categórico con salidas diversas, la concepción de la categoría como construida socialmente en la realidad – fenoménica –; como forma ideológica y distorsionadora que por lo tanto debemos abandonar; como fetiche que tenemos que tomar en cuenta pero develar; o como reificante a renunciar.

Lo cierto es que en cualquiera de los casos la categoría racismo exige un posicionamiento ante ella, sea dialéctico o sea formal, contando con los grados prácticos y mediadores en que se presentan en los movimientos socio-políticos de reivindicación identitaria alrededor de grupos racializados y en realidades de compleja mediación categórica como las latinoamericanas.

Por el otro lado tenemos la segunda unidad, la nación, una categoría polémica y ampliamente debatida en torno a enfoques constructivistas, marxistas y autónomos, algunos defendiendo su determinismo y otros su autonomía, pero siempre en interrelacionadas de mayor o menor grado con las ideas de lo imaginativo, lo ideológico y lo simbólico. Su nacimiento ha sido datado en torno al proceso de modernidad, un proceso aceptado hasta por las corrientes más funcionalistas como extensivo; y aquí es donde entra su correlación con la raza, situándose como una forma expansiva que define posiciones, características generalizadas y adaptadas a particulares heterogéneos. Por eso entendemos a la nación como singular y a su forma reglamentar como el estado. Eso nos dirige a pensar su interrelación con la categoría raza a partir de la forma exclusión/inclusión en su dinámica de homogenización.

El racismo entra aquí como proceso constitutivo, no necesariamente determinado y determinador de los procesos formadores de estado-nación, pero si como forma caracterizadora del proceso homogenizaste en las formas de organización social modernas, su representación celebre es el proceso de segregación racial y sus formas supuestas como subalternas, la exclusión cultural y simbólica, que no podemos negar, ha formado parte de la unidad nación.

Con esto entraríamos en un punto negativo, que nos facilite pensar tal proceso no solo como exclusión mecánica, deviniendo en el sentido metafísico de odio e imposibilidad ontológica de la convivencia, sino descubriendo la forma acumulativa de la segregación, que vendría a ser, la exclusión y marginalización para la construcción de la homogeneidad y la apropiación-acumulación de los particulares racializados para fines sistemáticos/sistémicos.

Ya desde los trabajos de W. E. B. Du Bois (2001) esta lógica ha sido debelada y se nos ha heredado analíticamente una correlación entre la formación de las estructuras estatales y las formas de reconfiguración de la participación de grupos racializados en el sedimento de valores político-filosóficos como la libertad, los cuales parten de bases como la separación y el racismo.

En estas dinámicas se nos presentan dos formas interpretativas como claves para la comprensión de las correlaciones, las permanentes transformaciones y la subsistencia de los códigos categóricos raciales que continúan operando en espacios sociales diversos y ante las perspectivas multiculturalistas enarboladas durante las décadas anteriores, me refiero a una suerte de teoría constructivista representada por Peter Wade en su Race and Ethnicity in Latin America (2010) y por Paul Gilroy con su categoría constitutiva de diáspora en The Black Atlantic (1993). Por otro lado, tenemos un marco interpretativo crítico que ha recuperado la visión clásica marxista de racismo como ideología, pero a partir de nuevas perspectivas que pretenden superar las formas deterministas de lo acusado como una primera ola analítica del fenómeno, encarnada en Oliver C. Cox (2001).

En el primero de los casos, Wade y Gilroy, presentan marcos epistemológicos disimiles, pero que pueden ser categorizados como constructivistas en la búsqueda de la superación de las perspectivas tautológicas del discurso como herencia de las teorías pos-coloniales, y en contraposición a las formas esencialistas que recurren a una visión categórica de raza como elemento trans-histórico, tendiendo a la recuperación crítica de abordajes correlacionales entre espacio social, historicidad, movimientos sociales e inequidad que perfilan al racismo como fenómeno material-discursivo.

Para este polo, el combate se dirige a la suposición de la relación ontológica en donde se plantea una adscripción de caracterizaciones dimensionales a un grupo social racializado, que al ser socializadas como naturales, ontologizan las perspectivas epistemológicas y sociales del grupo a su pertenecía racial, este proceso dice Peter Wade (2010) se presenta en América Latina por una tendencia a la relación negro-raza, indio-etnia.

Gilroy (1993) (2000) caracteriza a la forma ontológico relacional como reificante de la condición racial, desarrollando a partir de esta premisa, nuevos marcos analíticos que permitan la superación del esencialismo de la raza, conteniendo las reconfiguraciones culturales nacidas de la experiencia del racismo, lo cual pretende desestabilizar analíticamente las experiencias de las identidades raciales y sustituirlas por la dimensión histórica del Atlántico Negro en la diáspora, así el estudio se dirige a la dimensión de la experiencia diaspórica como unidad en transformación.

En cuanto a Wade (2010) el racismo vendría a ser un elemento de persistencia histórica de las categorías coloniales, que se han adecuado tanto a grupos sociales indígenas como afrodescendientes y que deben ser abordados desde un enfoque que contenga las formas discursivas y las desigualdades sociales. La raza y sus constancias vendrían a ser las persistencias coloniales centralizadas que organizan las categorizaciones jerárquicas a partir de fenotipos, tanto en grupos indígenas como afrodescendientes. Teniendo en cuenta que la categoría raza no puede ser vista como una categoría excluyente, pudiendo contener en la identificación grupal a la categoría etnia; entendida esta como diferencias culturales distribuidas en espacio geográficos (Wade, 2010), con lo que el racismo como fenómeno se abre a la composición raza-etnia, que dice Wade, se presenta en las dinámicas latinoamericanas.

El calificativo constructivista, vendría a adjudicarse a una respuesta unísona a las formas culturalistas y a la etnización de las categorías que operan analíticamente hacia grupos históricamente racializado, rescatando los elementos constructivos y amoldadores de la historia en los sentidos culturales de los usos de las categorías, sus identificaciones y experiencias en torno al racismo.

Por el otro lado, pero de ninguna manera contrapuesta, se encuentra la teoría marxista ideológico-interpretativa del racismo, que sitúa el fenómeno como una forma ideológica producida por la modernidad, la expansión capitalista y las posiciones de los grupos racializados en las estructuras sociales. Esta varía en las concepciones y aplicaciones de la noción de ideología, pero todas tratan de superar la noción determinista de la relación unidireccional base-superestructura y la noción clásica del racismo como ideología destinada exclusivamente a la separación del proletariado, preponderante en los abordajes clásicos del racismo estadounidense.

La categoría de ideología toma distintas acepciones, las cuales van desde una lectura a partir del sentido de distorsión y falsa conciencia, hasta lecturas culturales y fenoménicas como el sentido permanente de reproducción en la vida cotidiana y significantes de las relaciones sociales existentes, reificándolas y mistificándolas. En el primero de los casos podemos trazar una línea que estima una cierta recuperación del análisis clásico de Oliver C. Cox (2001) por las posiciones de Robert Miles (1984) (1987) (2003) en la sociología marxista inglesa del racismo.

En el segundo de los casos, la superación del determinismo economicista pasa por una suerte de teoría del conocimiento más amplia que articula elementos de la llamada teoría crítica con la teoría ideológico-discursiva, siendo Stuart Hall (1978) (2006a) (2006b) (2006c) uno de sus principales promotores, junto al auge de la New Left y la Escuela de Frankfurt; por otro lado, una línea reflexiva encarnada por Étienne Balibar e Immanuel Wallerstein (1983) (1991), este ultimo planteando encadenamientos epistemológicos a la categoría sistema mundo como significante de los fenómenos racistas; y una síntesis proyectada en una línea teorética situada ante las condiciones dialécticas latinoamericanas encarnada por los trabajos de Eduardo Grüner (2010a) (2010b) (2011).

A esto deberíamos sumar los estudios clásicos de Florestan Fernandes en Brasil, los cuales por cuestiones de espacio no podemos debatir por la extensión que se merecen, pero de los que creo, debemos una suerte de reencuentro en una actualización de sus argumentos antes las condiciones de posibilidad actuales.

En este punto el marco analítico más clásico puede ser representado por Robert Miles, quien en sus debates con los desarrollos culturalistas del Center for Contemporary Cultural Studies (CCCS) en Birmingham, retoma la visión de la ideología como una representación que falsea y distorsiona la realidad, para dirigir una crítica directa a la utilización de las categorías de raza y relaciones raciales como categorías reificantes de la distorsión de la realidad y proponiendo la sustitución de estas, por la categoría racialización. Haciendo esto Miles se propone restituir el fenómeno del racismo como una forma ideológica interdependiente de los fenómenos de explotación, dándole un grado de relativa independencia, pero obedeciendo analíticamente a las unidades clasistas. La racialización es para Miles (1984) (2003), una forma particular de producción-reproducción de las relaciones de clase.

Por lo tanto para Miles, el racismo como forma ideológica, parte de características fenoménicas a las cuales se van acoplando características culturales, estas se reflejan en constructos ideológicos como la identificación con la raza, reproduciendo a su vez, posiciones en la estructura social.

Por su parte, Stuart Hall (2006a) acuña la estructura categórica propuesta por Gramsci y plantea a las categorías raciales como formas hegemónicas de asignación de posiciones en la estructura social, las cuales apelan a la subjetividad en el sentido Althusseriano (2006c), estas son las formas de identidad articuladoras que se inscriben en la construcción de la hegemonía política como formas expresivas (1978).

En un mismo polo, junto a Stuart Hall, podemos incluir a los abordajes realizados por Étienne Balibar e Immanuel Wallerstein (1991), el primero, aceptando la idea del neoracismo – conducido por una fuerte auto-crítica y crítica a las ideas estructuralistas – como categoría cultural que plantea el análisis del racismo como forma refleja de contenidos ideológicos en la supuesta “irreductibilidad de la diferencia”, haciendo énfasis en los fenómenos migratorios y a la adjudicación de características culturales-raciales en grupos migrantes. El sentido adoptado por Balibar remite a la visión del racismo como ideología, pero con una interpretación relacional entre el papel del estado, las clases y las formas lingüística del fenómeno.

De forma diferente, Wallerstein en su Historical Capitalism (1983) abre la cuestión a una tesis crítica del eurocentrismo, retomando tesis expansivas del racismo-colonialismo como las de Eric Williams (1944). Wallerstein entiende al racismo como una forma extensiva del proceso de proletarización del sistema mundo capitalista y su subsecuente proceso de etnización/racialización, como la implicación de una forma racionalizadora eurocéntrica. Sin duda, Wallerstein abre en esta interpretación todo un nuevo panorama de dimensiones históricas, que plantea la correlación de los procesos de transformación en el sistema mundo capitalista y las formas de categorización y determinación de las posiciones en los centros y las periferias.

La recuperación de estas proposiciones se encarna en los abordajes dialécticos de Eduardo Grüner (2010b) que plantean el rompimiento con la lógica binaria exclusión/inclusión proponiendo un marco dialéctico que históricamente restituya al racismo como tensionado a las lógicas de necesidad que sostienen los ideales capitalistas. Para Grüner, la forma de abordaje del racismo, como ya deje ver anteriormente, pasa por la disolución de los particulares concretos en el universal abstracto, que son reproducidos en las dinámicas centro-periferia y que en vez de ser vistos como espacios separados, son concebidos como condiciones de posibilidad que rompen con la lógica ideológica que las esconde, sus universales abstractos (2010b).

La perspectiva ideológica en el abordaje marxista puede ser clasificada para cuestiones de orden, no como grupos rígidos – puesto que todos se salen de ellos – sino como tres polos generales, clasista, culturalistas y mixto, dentro de los cuales podemos situar los trabajos de Robert Miles en el primero, a Balibar y Hall en el segundo y a Wallerstein y Grüner en el tercero. Sin embargo, la síntesis aplicativa de mayor peso para el caso latinoamericano debe reconocerse en Grüner, que ha resituado una perspectiva marxista abierta al estudio sistémico de identidades, procesos revolucionarios y abordajes clásicos en torno a las tensiones sociohistóricas latinoamericanas y las formas particulares de racismo.

Hermenéutica teorética: a modo de conclusión

En este punto ustedes recordaran la pregunta que titula a esta ponencia ¿Racismo en Centroamérica? Y quizá especulen sobre las relaciones teórico-categóricas expuestas, con las complejidades investigativas de una región caracterizada por la multiplicidad de grupos sociales, culturas e identidades, así como la presentación cotidiana de formas de identificación que construyen particulares lógicas étnicas y raciales. Por esto, ahora pasaremos a delinear algunas perspectivas aplicativas que sistematicen lo antes dicho en proposiciones teóricas.

Sin duda alguna, el primer punto a minar debe ser la visión binaria exclusión/inclusión, la cual parece ser el estatuto orgánico de las lógicas de homogenización presentes en los fenómenos de racismo. Esta lógica puede dejar de ser vista en términos de una línea o límite que separe rígidamente la posición de los grupos racializados, dado que en términos abstractos esto significaría la resolución del conflicto a partir de la separación, lo cual no se cumple. Esta relación debe ser entendida en términos de movimiento, que dependiendo de los procesos sociohistóricos de transformación de las estructuras sociales, pueden tomar formas polarizadas o formas categóricas medias que reproducen el racismo. Por lo tanto, tendríamos que entender la forma exclusión/inclusión, siempre como unidad, entendida como una inclusión por sí misma que tensiona la relación, recuperando la visión de Grüner, en el rencuentro y estudio de las lógicas hegemónicas a partir de las culturas y dinámicas de los grupos segregados.

Por esto debe trazarse el abordaje del racismo Centroamericano, no a partir de las elites hacia los grupos racializados, sino de la forma participativa de estos grupos en el movimiento sociohistórico de las unidades y procesos de homogenización, es decir, colocar la diferencia como constitutiva de la unidad, restituyendo el universal concreto, o si se quiere, develándolo. Lo cual significaría, estudiar las formas hegemónicas de mestizaje y blanquitud a partir de las dinámicas indígenas y negras – falseándolas a partir de los particulares concretos.

Para esto debemos dar abordajes investigativos a los grupos racializados, no solo a partir de formas institucionales como el Estado-Nación, sino con las dinámicas de racialización presentes en espacios heterogéneos como el Atlántico Negro, permitiendo la inclusión de categorías como diáspora en grupos sociales segregados, Garífunas en Honduras, Creoles en Nicaragua, Afro-Costarricenses y Afro-descendientes en general, en donde debemos recuperar las relaciones históricas en un espacio de continuo tránsito como el Caribe, estudiando sus dinámicas e instituciones, culturales, gastronómicas, políticas y musicales, etc.

Parte de esto tiene que ver con la idea del racismo cultural, situando este elemento en la comprensión de los procesos de acumulación, exotización, mercantilización y apropiación de las formas culturales nacidas de grupos sociales racializados y que a su vez reifican su posición social, aquí podríamos poner el ejemplo de la mercantilización del indígena y las culturas musicales Afro-descendientes.

En cuanto a la categoría raza su abordaje debe atender a las formas de mediación lingüísticas que contienen los espacios sociales estudiados, pero superando la lógica binaria de real/irreal y atendiendo a una visión dialéctica que contenga a la idea como condición de posibilidad material y viceversa, en una permanente transformación y lucha por la categoría, lo cual no quita su relación de dominación, su historia y su forma ideológica, pseudoconcreta, como apariencia naturalizante y mistificante.

La pregunta irónica con la que titulamos esta ponencia, debe servir para las posibilidades de despliegue investigativo y no para respuestas tautológicas. Estas posibilidades van desde comprender los centros y las periferias presentes en las regiones acumulativas de los países Centroamericanos, en conexión con la racialización de grupos sociales, así como la interrelación de las posiciones de los grupos indígenas con los grupos negros y demás grupos que ostenten posiciones racializadas, como sugiere Peter Wade.

Tales pasos deben ser resituados en estudios sobre las lógicas de mediación categórica cotidiana, recuperando el análisis de las interrelacionas estructurales-clasistas con los elementos culturales y los procesos de racialización. El fenómeno no puede ontologizarse en sí mismo y hacía grupos específicos, por el contrario debe abrirse a la duda que permita correlacionar los fenómenos concebidos como disímiles y superar la adjudicación negro-raza, indígena-etnia. Con esto debemos construir marcos teórico-críticos, que cuestionen las formas despolitizadas como las “xenofobias” y que se atrevan a leer tales procesos como posibilidades de racismo, en procesos de interacción social migratorios e identitarios.

Bibliografía

Cromwell Cox, O. (2001). Caste, Class, and Race: a Study in Social Dynamics. En E. Cashmore, & J. Jennings, Racism: Essential Readings (págs. 49-74). London: SAGE Publications.

Du Bois, W. E. (2001). Black Reconstruction in America, 1860-1880. En E. Cashmore, & J. Jennings, Racism: Essential Readings (págs. 27-34). London: SAGE Publications.

Fanon, F. (2009). Piel Negra, Máscaras Blancas. Madrid: Akal.

Gilroy, P. (2000). Against Race. Imagining Political Culture beyond the Color Line. Cambridge, MA: Harvard University Press.

Gilroy, P. (1993). The Black Atlantic. Modernity and Double Consciousness. London: Verso.

Grüner, E. (2011). Ausencias posibles, presencias imposibles.“Africanía” y complejidad transcultural en Fernardo Ortiz, Gilberto Freyre, Fernando Fernández Retamar (Primera parte). En E. Grüner (Coord.), Nuestra América y el Pensar Crítico. Fragmentos de Pensamiento Crítico de Latinoamerica y el Caribe. (págs. 265-308). Buenos Aires: CLACSO.

Grüner, E. (2010a). La "otra" modernidad. La revolución haitiana: una rebelión (también) "filosófica". Espacios No. 43, 76-87.

Grüner, E. (2010b). La oscuridad y las luces. Capitalismo, cultura y revolución. Buenos Aires: Edhasa.

Hall, S. (2006a). A relevância de Gramsci para o estudo de raça e etnicidade. En S. Hall, Da Diáspora. Identidade e Mediações culturais (págs. 276-316). Belo Horizonte: Editora UFMG.

Hall, S. (2006b). O Problema da Ideologia. O marxismo em garantias. En S. Hall, Da Diáspora. Identidade e Mediações culturais (págs. 248-275). Belo Horizonte: Editora UFMG.

Hall, S. (2006c). Significação, Representação, Ideologia. Althusser e os debates Pós-Estructuralistas. En S. Hall, Da Diáspora. Identidade e Mediações culturais (págs. 151-186). Belo Horizonte: Editora UFMG.

Hall, S., Critcher, C., Jefferson, T., Clarke, J., & Roberts, B. (1978). Policing the Crisis. Mugging, The State, and Law and Order. London: THE MACMILLAN PRESS.

Miles, R. (1984). Marxism versus the sociology of ‘race relations’? Ethnic and Racial Studies: 7 (2), 217–237.

Miles, R. (1987). Recent Marxist Theories of Nationalism and the Issue of Racism. The British Journal of Sociology,Vol. 38, No. 1, 24-43.

Miles, R., & Brown, M. (2003). Racism. London: Routledge Taylor & Francis Group.

Wade, P. (2010). Race and Ethnicity in Latin America. London: Pluto Press.

Wallerstein, I. (1983). Historical Capitalism. London: Verso.



Wallerstein, I., & Balibar, É. (1991). Raza, Nación y Clase. Madrid: IEPALA.

Williams, E. (1944). Capitalism and Slavery. Chapel Hill: The University of North Carolina Press.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal