¿QUÉ es el mlnv? (3)



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¿QUÉ ES EL MLNV? (3)



2) ETICA REVOLUCIONARIA DEL MLNV



2. 1) Ser y tiempo del tiro en la nuca

Para entrar en los valores o principios éticos de los que el MLNV se hace cargo –resulta muy difícil referirse de otra manera a un movimiento revolucionario que “construye” un modelo de comportamiento ético para proseguir con una filosofía político-militar de la vida- es preciso primero comprender la naturaleza jurídica de su violencia. Y lo jurídico lo entendemos como el comportamiento que pone en práctica el ciudadano bajo las normas legales. Digamos, primeramente, que el MLNV no hace distinción de fondo entre lo jurídico, lo ético y lo político –entendiendo que todo ello, dentro del contexto de la actual sociedad, es, según el MLNV, derivación de una realidad impuesta, de la dictadura de una clase, de la clase dominante entendida en los términos marxistas de aquellos que detentan el dominio de la sociedad y el Estado/Sistema. Por ello, si el MLNV se pliega a esas distinciones lo hace en función de su estrategia de guerra popular prolongada. Nos encontraríamos así ante una organización o un movimiento ético-político-jurídico-militar.


El esquema clásico de la vieja filosofía marxista se repite de una forma modificada. Desde esta perspectiva, desde la visión que ha tenido y tiene el marxismo de lo que es el Estado, son sus aparatos de control –mediáticos, policiales, militares...- aquellos que enmarcan su dominio. Y es labor de todo grupo revolucionario disputar el monopolio del Estado en estos temas. Afirma uno de los textos oficiales de ETA:
nos interesa la finalidad de la actividad revolucionaria, la destrucción del aparato estatal en territorio vasco. Es la finalidad principal de la actividad revolucionaria; por consiguiente, todas las demás finalidades de la lucha, tales como la euskaldunización del pueblo vasco, su formación política, su organización etc, deben subordinarse a ella”. (nuestro subrayado)
El “aparato estatal” se sustenta en sus mecanismos de control directo e indirecto; decía Jon Sudupe en 1977 haciendo exégesis del pensamiento marxista: “la destrucción del aparato estatal burgués y la imposición de un aparato de estado nuevo es, naturalmente, lo que constituye la Dictadura del Proletariado”. No nos asustemos ante lo rancio de la palabra y el concepto, porque esconde una actualidad inquietante. La “dictadura del proletariado” constituye un eufemismo de esa labor de destrucción del estado de cosas vigente. Decía HASI, el partido dirigente del MLNV, hacia 1978:
es insuficiente con la toma del Estado para acceder al socialismo y su plena construcción. La estrategia revolucionaria tiene que plantearse como una conquista y destrucción de ese complejo entramado institucional y no como una simple toma del Estado”. (nuestro subrayado)
Son las propias estructuras “estatales” contra las cuales tiene enfilados el MLNV sus esfuerzos. Ya que son estas estructuras las que permiten la perpetuación del “sistema”. Es por ello que cualquier tipo de estructura “estatal”, aunque sea autonómica –como el Estatuto “estatal” de Gernika- es el principal obstáculo para el proyecto que el MLNV pretende imponer. En uno de sus últimos comunicados (marzo del 2002) decía ETA: “Euskal Herria está en crisis. Prevalecen las instituciones que no la dejan ser dueña de sí misma, y no existe la menor oportunidad de responder como ciudadanos vascos a los retos de hoy y de mañana. Los estatutos de autonomía y las estructuras institucionales vigentes hasta ahora no podrán obstaculizar el camino hacia la libertad de Euskal Herria1”. No se trata, pues, al estilo de los partidos políticos democráticos convencionales, que aceptan el modelo de democracia representativa occidental, de “tomar el poder” en el sentido de asentarse en las estructuras representativas del poder, sino que el MLNV tiene que destruirlo. Y destruirlo significa literalmente llevar a cabo la abolición física de las instituciones político-económico-jurídico-policiales con vistas a disputar sus funciones, a suplantarlas, frente a aquellos para los que están hechas esas instituciones: la ciudadanía de a pié. ¿Y qué función es más elevada que la de garantizar la vida y la libertad de las personas?
Cuando el MLNV aplica la pena capital contra un ciudadano lo hace en dos sentidos: 1) para incidir en una determinada función del estado, mata ertzainas y policías porque, efectivamente, disputa con ellos el monopolio de la fuerza. Decía Jon Sudupe:
¿Qué es lo que hay que destruir? Lenin (siguiendo a Marx) insiste que el meollo del aparato del estado está formado por los aparatos de estado represivos, y, por tanto, que la revolución socialista debía de dar prioridad al ataque a los aparatos represivos”. Y por ello decía HASI: “a los aparatos represivos del estado (...) es preciso oponer aparatos militares que defiendan al Pueblo y mantengan intacto el espíritu revolucionario”.
Cuando el MLNV habla de “destruir al estado”, habla de destruir sus funciones, su aspecto orgánico y vivo, a veces intangible, por el cual su autoridad se instala silenciosamente en los comportamientos de los ciudadanos. Ese es el poder que hay que destruir y del que hay que apropiarse. Y es tan importante lo primero como lo segundo. La estrategia del MLNV derivada de 1993, basada en la “socialización del sufrimiento” o extensión horizontal de la violencia, es una ampliación de esta visión de ataque a la función meramente policial del Estado; a partir de ahora, el MLNV va a considerar que la función política del Estado, representada por los cargos políticos y públicos de los partidos, la función jurídica del estado, representada por jueces y abogados, y la función informativa, representada por los medios de comunicación públicos y privados, también se incluyen en la esquemática del “control” que hay que destruir en tanto función estatal o sistémica.
Y 2) El ataque contra estos colectivos, tanto en un sentido de violencia asesina, llevada por ETA, como de violencia cotidiana, llevada por los grupos de kale borroka y sabotaje, posee también una función pedagógica: que las pautas de obediencia a los mandatos del MLNV se impongan a lo largo de la sociedad, en el doble sentido de que jueces, policías, periodistas hagan la vista gorda o se plieguen a esos mandatos –que el miedo o la simple presencia o potencialidad de la violencia del MLNV condicione su actuación, de tal manera que ocultamente la ley del retalión del MLNV obtenga una victoria silenciosa en sus conciencias y, por tanto, en sus actuaciones; y en el sentido en que la ciudadanía en general encuentre normal que se le impongan una serie de ritos, una serie de exacciones –léase el impuesto revolucionario, la petición de “donativos voluntarios” por diversas causas, etc- una serie de movimientos de sumisión y de aceptación naturalmente asumidos.
El “ser y tiempo” del tiro en la nuca obedece, pues, a una visión de destrucción de la ley vigente y de construcción de una ley alternativa cuya base es, precisamente, la apropiación del derecho de la libertad y de la vida de las personas como atribución originaria del Estado; si el estado de derecho derivado de la democracia representativa apela a la salvaguarda de la garantía de la vida y de la libertad de las personas, el Estado de no derecho derivado de la visión marxista-leninista del MLNV tiene que basarse en todo lo contrario: en la conculcación de la libertad y de la vida de las personas. De ahí depende su poder. Pues tomando como propia esa atribución va más allá del poder del estado vigente, atado a sus propias restricciones formales. Y de lo que se trata es de ser “más” que ese estado. Precisamente mediante la eliminación física de ciertas personas de ciertos colectivos siempre graduables, aunque el límite no exista, ya que cualquier ciudadano de cualquier sociedad de Europa Occidental, incluidos aquellos que forman parte del MLNV, están inscritos de una manera u otra en la estructura del sistema. Todos somos colaboradores potenciales y reales del sistema por lo tanto, entes eliminables. Y esta facultad no está restringida por el marco “nacional” del que toma base el MLNV para la potenciación de su estrategia: es una facultad con la que habla cara a cara con los gobiernos estatales y paraestatales de occidente.
El modelo de “construcción nacional” que propone el MLNV a partir de 1993 traduce el proceso de destrucción del modelo político y social de democracia representativa occidental a una forma “nacional”. Por ello subraya ETA recientemente –y en perfecta concordancia lógica y militar con los escritos de la V Asamblea de 1966-7- en su revista Zutabe de Marzo de 2002 la importancia del...
proceso iniciado en 1993-94 por la izquierda abertzale de cara a incidir en las líneas básicas de la construcción nacional y plantear alternativas para el conjunto de Euskal Herria. En esa reflexión político-estratégica se apostó por una estrategia nacional para lograr los fines de la independencia y el socialismo2”.
No olvidemos que en 1993-94 se desata la ofensiva para la “socialización del sufrimiento” que, como ya hemos relatado, constituye la ampliación del tipo de objetivos de ETA; éstos ya no serán solamente policías nacionales, guardia civiles, militares o empresarios: el tiro en la nuca y la violencia de acoso y persecución se hace extensivo también para la Ertzaintza, para los periodistas, para los jueces y abogados, para los políticos y cargos públicos del PP y del PSOE –encontrándose también los políticos y cargos públicos de EA y PNV bajo la violencia de acoso y persecución-, etc, etc. Es decir: el MLNV le da otra vuelta de tuerca más a su política de atacar a los “aparatos del estado”, atacando también lo que considera que son sus agentes civiles –y no sólo militares ni policiales ni económicos-; correlativamente se lanza a un proceso de “construcción nacional” que actúa como cobertura política y como extensión civil del poder ganado ampliando el número de personas bajo el punto de mira. Y a esta ofensiva que hace tabla rasa de las vidas de decenas de personas que desde entonces han caído ETA la define como la labor de “incidir en las líneas básicas de la construcción nacional” y “una estrategia nacional para lograr los fines de la independencia y el socialismo”. Eufemismos del tiro en la nuca, pasado por la cobertura de una “construcción nacional” que debe destruir nuestro autogobierno nacional. Pero es verdad que la ampliación de objetivos responde a una ambición de dominio mayor que se traduce en la puesta en marcha de un proceso de institucionalización paralelo. Dice ETA dentro del mismo texto en referencia a lo que ella misma llama “proceso de institucionalización”: “queda mucho por hacer. Por ejemplo, crear un Espacio Vasco Socioeconómico para las Relaciones Laborales, una Universidad Vasca, las selecciones, el Centro de Estadística de Euskal Herria”. El MLNV da por hecho la inexistencia de una “universidad vasca” en tanto que la Universidad Vasca real se encuentra gestionada por el actual Gobierno Vasco; pero mientras se dan los pasos para la creación de una universidad-títere del MLNV, los asesinatos jalonan la ambición de dominio del movimiento. Lo mismo pasa con el “Espacio Socioeconómico Vasco de las Relaciones Laborales” o con el Centro de Estadística. La alusión al espacio vasco es meramente “espacial” y adjetiva: de lo que se trata es que el MLNV llegue a crear “espacios liberados” –en el mejor término guerrillero de la palabra- donde las relaciones vengan marcadas por la hegemonía del movimiento en su dinámica de desconexión con las formas de relación políticas y económicas que rigen en Europa Occidental.
El “ser” del tiro en la nuca consiste en la eliminación física del enemigo como imposición de una pauta jurídica –una pauta jurídica que disuelve a la anterior, la que emana de la facultad del estado, autonómico vasco y/o español, de garantizar la vida y la libertad de las personas, y que crea la base de la sumisión de las personas físicas atentas a la discrecionalidad del tiro en la nuca-; y el “tiempo” de este es el de la “guerra prolongada”, el tiempo interminable del cambio socioeconómico, las etapas de ampliación de objetivos humanos, la facultad siempre creciente del MLNV de poner a las personas bajo el punto de mira y borrarlas del mapa.

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