Publicidad de sentencias y la mejora de las herramientas para consultar sus contenidos



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Ciudad de México, 26 de octubre de 2016.
Panel: “Publicidad de sentencias y la mejora de las herramientas para consultar sus contenidos”
Presentadora: Vamos a dar inicio con el Panel Publicidad de sentencias y la mejora de las herramientas para consultar sus contenidos. Para ello es un honor que esté con nosotros el señor Ministro Alberto Pérez Dayán, a quien damos una cordial bienvenida.
Agradecemos también la presencia del Magistrado de Circuito Carlos Alfredo Soto Morales.
Damos la bienvenida al doctor Héctor Felipe Fix Fierro.
Y en su carácter de moderadora está con nosotros la Comisionada Claudia Elizabeth Ávalos Cedillo.
Previo al desarrollo de este penal me permito leer algunas líneas de las reseñar curriculares de los disertantes. El Ministro Alberto Pérez Dayán, es originario de la Ciudad de México donde nació el 13 de diciembre de 1960.
Estudió la licenciatura en Derecho en la Universidad La Salle, titulándose en 1984 con mención honorífica.
Realizó los estudios correspondientes a la especialidad en Amparo en la Universidad Panamericana y el Instituto Mexicano del Amparo.
Así mismo estudió la especialidad en Derecho Constitucional y Administrativo, la maestría en Derecho y el doctorado en Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde obtuvo el grado en doctor en Derecho.
Sustentando la tesis Teoría General del Acto Administrativo, habiendo recibido mención honorífica con motivo de su examen.
Cursó el diplomado de Derecho Angloamericano, impartido por la Universidad de Texas. Realizó el curso de especialización Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, obteniendo el primer lugar en el mismo.
Es tutor académico de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Derechos de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Profesor de la Universidad de Yucatán, del Instituto de la Judicatura Federal y de la Universidad Panamericana, campus Guadalajara.
Entre sus actividades profesionales actualmente se desempeña como Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, adscrito a la Segunda Sala, habiendo sido antes juez primero de distrito en el estado de Yucatán, juez quinto de distrito en materia Penal en el Distrito Federal, Magistrado del Primer Tribunal Colegiado del Decimocuarto circuito y Magistrado del Octavo Tribunal Colegiado en materia Civil, así como del Séptimo Tribunal Colegiado en materia Administrativa, ambos del primer circuito.
Ahora me permito leer algunas líneas acerca del Magistrado de Circuito Carlos Alfredo Soto Morales, quien actualmente está adscrito al Octavo Tribunal Colegiado de Circuito del Centro Auxiliar de la Primera Región.
Es licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ingresó al Poder Judicial de la Federación en abril de 1993, donde se ha desempeñado como Oficial Judicial, Actuario, Secretario de Juzgado de Distrito, Secretario de Estudio y Cuenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, así como juez de distrito.
Como docente ha impartido las materias de Procesos y Procedimientos Fiscales, Derecho Fiscal, Derechos Humanos, Amparo, Jurisprudencia, Ética Judicial y Metodología para la Solución de Problemas Jurídicos, Técnicas de la Redacción de Sentencias en diversas universidades y casas de la Cultura Jurídica en el país, así como en la Escuela Judicial del Instituto de la Judicatura Federal.
Ahora me permito referir al doctor Héctor Felipe Fix Fierro, quien cursó sus estudios de licenciatura en Derecho en la Facultad de Derecho de la UNAM, en la que se tituló en 1987.
Entre 1993 y 1994 cursó el master internacional en Sociología Jurídica del Instituto Internacional de Sociología Judicial de Oñati País Vasco, España.
En 1998 obtuvo su doctorado en Derecho por la Universidad de Bremen, Alemania. Ha sido profesor visitante de la Universidad de Houston, Texas, e investigador visitante de la Universidad de Bremen en Alemania.
Es investigador de tiempo completo del Instituto de Investigaciones Jurídicas desde 1991 en el área de sociología de derecho.
Fue Director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM de 2006 a 2014. Sus principales líneas de investigación son la reforma de la justicia y los procesos de cambio jurídico en México. Desde 1999 pertenece al Sistema Nacional de Investigadores.
Ahora sí pasamos al desarrollo del panel. Por favor, moderadora.
Comisionada Claudia Elizabeth Ávalos Cedillo: Muchas gracias. Muy buenas tardes a todos.
El día de hoy le doy la bienvenida a este panel de lujo que tengo el privilegio de moderar esta tarde. Y primero quiero agradecer a la invitación que me hizo el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para estar esta tarde con panelistas de esta categoría.
Agradezco la enorme deferencia que se hizo a mi persona en relación a que soy de un órgano garante local y que ahora tenemos una tremenda responsabilidad para operar e implementar el Sistema Nacional de Transparencia.
Si me lo permiten los panelistas voy a recoger solamente dos cuestiones medulares que hemos estado advirtiendo en este foro, bueno, a perspectiva muy personal, y es: la necesidad de la transparencia en la agenda gubernamental, el rediseño normativo por el que ha atravesado México en materia de transparencia, rendición de cuentas y acceso a la información pública, así como los retos mayúsculos de la justicia que presenta nuestro país y el tremendo proceso de transformación en el que estamos inmiscuidos.
De ahí que el tema de este panel resulte igualmente medular, ya que la apertura de los procesos judiciales no sólo rompe prácticas que resultan cuestionables para la ciudadanía, sino que permite conocer la diversidad de criterios, argumentos, así como estrategias de litigio.
La transparencia hace posible cuestionar el pensamiento jurídico tradicional para hacerlo crecer y, sobre todo, para hacerlo evolucionar.
La publicidad de las sentencias judiciales sí es una forma de frenar la corrupción, porque no es lo mismo dictar y firmar una sentencia que se va a quedar solamente al interior de los órganos jurisdiccionales y que los van a conocer exclusivamente las partes, sino que los juzgadores procederán de manera probablemente distinta si saben que ahora las sentencias serán motivo de escrutinio público.
Este foro es una verdadera muestra de rendición de cuentas, sobre todo, señor Ministro, porque hemos comentado durante este día que tanto la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como el Tribunal Electoral, el Consejo de la Judicatura tienen un recurso distinto y este foro hace posible que conozcamos lo que se hace con ese recurso precisamente para que las sentencias lleguen a la ciudadanía y para que podamos mejorar la calidad de vida de los mexicanos.
Adelante, señor Ministro, con su participación.
Ministro Alberto Pérez Dayán: Muchas gracias a todos.
No tengo inconveniente en comenzar. Antes ya habíamos hecho alguna suerte.
Comisionada Claudia Elizabeth Ávalos Cedillo: Si no tienen inconveniente el Ministro que había pedido terminar el panel, en que comience el doctor Héctor Felipe Fix Fierro. Gracias.
Dr. Héctor Felipe Fix Fierro: Muchas gracias. Muy buenas tardes.
Empiezo agradeciendo a los organizadores la invitación a este muy importante evento.
Y me es particularmente grato compartir la mesa con el Ministro Pérez Dayán, a quien tengo el gusto de conocer desde hace muchos años y con quien creo que me une una cercana amistad.
Muchas gracias.
Yo acepté con mucho gusto la invitación a participar en el evento, pero quizá lo hice con exceso de optimismo y quizá también algo de irresponsabilidad, porque el tema de la mesa no es de los que yo estudié habitualmente y tampoco creo que estoy cercano, alguna vez lo estuve un poco más a los problemas que cotidianamente suscita el funcionamiento de la justicia.
De modo que con la autorización de ustedes, quiero proponerles una reflexión un poco más general bajo el riesgo de hacer afirmaciones puramente triviales. Pero bueno, eso no lo sabré hasta que vea las caras que quizás vayan poniendo ustedes.
Al final trataré de decir algo en relación con las preguntas que nos hicieron llegar como orientación a los integrantes de la mesa y que tenían que ver particularmente con la idea de sentencias de interés público, que me parece una denominación interesante.
En primer lugar, cuando se habla de publicidad de las sentencias, no creo que se esté pensando realmente o no se esté pensando en el carácter público de las resoluciones, porque hasta donde yo entiendo las sentencia que dicta el Poder Judicial siempre son y han sido públicas.
Y esto tiene que ver con el hecho de que las funciones de estado y el estado por esencia es público.
Entonces en principio, cualquier persona puede tener acceso a las sentencias que ya han dictado los órganos jurisdiccionales y ahora hay todo el tema nuevo de la protección de datos personales, lo que implica alguna modificación en este acceso, pero finalmente el núcleo de lo que reflejan las sentencias es núcleo de una actividad pública y, por lo tanto, son públicas.
Por tanto, en la actualidad creo yo que al hablarse de publicidad de las sentencias nos referimos a la posibilidad efectiva de darlas a conocer, de difundirlas públicamente por algún medio de difusión apropiado, como ha sido tradicionalmente el impreso y como es más recientemente el electrónico.
Pareciera entonces que la publicidad en este sentido de difusión debería distinguirse del interés público de una sentencia. Es decir, que posea un carácter tal por el cual un círculo muy amplio de ciudadanos sea potencialmente afectado o sea el potencialmente interesado, como en el caso cuando se cuestiona la constitucionalidad de una ley, una Ley Fiscal, por ejemplo. Bueno, pues a todos nos interesa el tema de si vamos o no a pagar ciertos impuestos y esto trae como consecuencia el que esas sentencias tengan la difusión más amplia posible.
Pero hablar del carácter público de las sentencias de su publicidad y del interés público, creo yo que no es algo obvio, es algo más bien reciente y que tiene que ver con las transformaciones del Poder Judicial y del lugar que ocupa en el espacio institucional.
Creo que no sería muy aventurado decir que hace 50 años o 40 años era relativamente escaso el interés en la publicidad de la sentencia, o sea, en este sentido de difusión amplia; fuera de los abogados y de algunos académicos la publicación de las sentencias no era una preocupación pública. Y esto se reflejaba incluso en que por lo que he sabido el Semanario Judicial de la Federación tenía un retraso como de por lo menos dos años, allá en los años 60s por lo que yo he sabido, y en el Semanario Judicial de la Federación no se publicaban todas las sentencias y creo que no eran explícitos los criterios por los cuales se publicaban o no. Uno puede suponer que serían sentencias de algún interés particular, pero eso era algo que podía ser una decisión más bien casuista.
Y esa era la razón por la cual el informe de labores anual que presentaba el Presidente de la Suprema Corte de Justicia al final del año judicial incorporaba las tesis y los criterios de interpretación que se habían producido durante el año justamente con la idea de lograr una cierta actualidad porque la publicación en el Semanario Judicial tenía un retraso considerable.
Entonces, con esto se lograba algún nivel de actualidad en la difusión de la información judicial, al menos había que esperar cerca de un año para conocer algunos de estos criterios en la medida que uno no estuviera dentro de un interés de conocerlos previamente.
Si los académicos querían comentar las tesis y las ejecutorias tenían que lograr quizá mediante contactos y relaciones personales obtener copias de las tesis de las sentencias, y lo cual era una base precaria porque podemos suponer que no era tan fácil a veces quizá hacer críticas si el acceso a esa información dependía más bien de la buena voluntad.
Por lo que yo recuerdo esta situación se resolvió definitivamente hacia los años 80, creo que fue con la octava época que finalmente se logró generar una publicación muy actual, muy próxima de las ejecutorias y las sentencias del Poder Judicial de la Federación.
Pero este momento, no estoy hablando de la segunda mitad de los años 80, coincide también con una transformación muy importante en la que el Poder Judicial y la Suprema Corte de Justicia en lo particular pasaron –como digo yo- de la periferia al centro, al espacio central de las instituciones públicas. Y yo creo que eso estimuló de manera natural el interés en la labor del Poder Judicial y un escrutinio cada vez más estricto por parte de la profesión jurídica y de la sociedad, incluyendo también la crítica a esas actividades judiciales.
En ese sentido empezó a hacerse necesario lograr que las sentencias y las tesis de interpretación estuvieran realmente accesibles a los interesados.
Si me permiten decirlo así, la sociedad mexicana empezó a adquirir un interés en ver y oír cómo se hace justicia, y me parece que eso también está detrás de los llamados juicios orales, y el intento que se está haciendo por transformar la justicia en ese sentido.
Por supuesto no se trata de que haya multitudes de interesados asistiendo a las audiencias públicas o tratando de leer expedientes y resoluciones jurisdiccionales, basta con saber que si lo deseamos realmente hay la posibilidad de acceso a todos esos elementos de información.
Yo lo veo mucho desde la perspectiva del académico, del investigador universitario, pues en el día a día muchas veces no estamos al tanto de muchas de estas resoluciones o sentencias, pero si en algún momento es necesario tener acceso a ellas no cabe duda que ha habido una revolución y la revolución creo que empezó con el primer disco óptico que publicó la Suprema Corte, que habrá sido por allá de 1990, y que me acuerdo que costaba 20 millones de pesos, de aquellos pesos viejos, y eso era sólo accesible a algunos despachos y la Suprema Corte hizo algunas donaciones, pero finalmente era una inversión muy grande y ahora resulta que por, no sé, 20 o 30 pesos o menos que eso se puede tener acceso a todo ese universo de información.
Como decía afortunadamente el interés en tener acceso a las sentencias del Poder Judicial, pues ha coincidido con un desarrollo realmente espectacular de las tecnologías de la información y la comunicación, al grado que el tema del almacenamiento y el acceso en tiempo real a todas las sentencias de los juzgadores no es ningún problema.
Estaba yo revisando ayer en la página de la Suprema Corte de Justicia, ya hasta se registra la hora en que se sube una resolución, una ejecutoria a la versión electrónica del Semanario Judicial de la Federación.
Entonces lo que antes el espacio de almacenamiento era una cosa cara, y todo el acceso de las tecnologías para transmitir la información, pues realmente eso ya lo podemos descontar y más bien surgen otros problemas.
Y entonces dada esta posibilidad de acceso inmediato, universal y prácticamente a todas las resoluciones, incluso ni siquiera solo las definitivas, sino muchas de las que se dictan incidentalmente en un proceso judicial, tiene sentido hablar de la publicidad de las sentencias de interés público. Es decir, es un problema darlas a conocer, y aquí quisiera yo explicarme un poco más.
Yo creo que sí hay sentencias que se pueden calificar de interés público, porque como decía yo son aquellas que tienen un alcance mucho más amplio respecto del círculo de ciudadanos para los que podría tener consecuencia; si no un asunto, a lo mejor otros similares.
Y podríamos hablar quizá de sentencias de interés no público, aunque creo que una sentencia por su naturaleza nunca será de interés puramente privado, en todo caso, eso podría ser una situación dentro del arbitraje. Pero sí sentencias que afectan el interés de unos pocos particulares.
Pero siempre pueden adquirir un mayor interés de carácter público, pues si son parte de, como vemos normalmente ahora en un sistema judicial, de acumulación de casos de la misma naturaleza.
Puede ser que una sentencia en materia familiar, una sentencia de divorcio, qué sé yo, pudiera ser de interés para las partes nada más estrictamente esa sentencia.
Pero si esa sentencia forma parte de 20 o 30 mil casos similares que apuntan a una nueva problemática social, pues a lo mejor ya no podemos hablar meramente de un interés particular.
¿Cuáles serían entonces las sentencias de interés público? Yo creo que de entrada podría decirse, es mi criterio, que todos los asuntos que implicaran cuestiones de constitucionalidad y de legalidad, es decir, de cómo se debe aplicar e interpretar la Constitución y la ley en un proceso, ya eso de entrada creo que es de interés público, porque es una cuestión distinta aunque esté ligada a lo que es el fondo de la controversia, de lo que se está controvirtiendo.
Las acciones de inconstitucionalidad, las controversias constitucionales serían de entrada asuntos de interés público. Pero yo creo que también lo son todos los asuntos en los cuales una de las partes es una autoridad pública, está implicado nuevamente el Estado y su carácter público y, entonces, así prácticamente todos los asuntos de amparo serían de interés público.
Y entonces tendríamos un universo muy grande de asuntos de interés público, de sentencias de interés público, ¿y entonces para qué nos sirve esa calificación?
Yo creo que en realidad el tema de las sentencias de interés públicos no es tanto definir cuáles son, al final cualquier definición que se tome va a abarcar un espectro muy amplio de asuntos.
Y el problema no es tanto divulgarlas y darles publicidad, sino el problema es cómo manejarlas, cómo poder, que es un problema general de la sociedad de la información, cómo separar la paja del trigo, cómo separar los asuntos que pueden ser de más actualidad o más relevantes.
Y justamente para eso sirven muchos de los instrumentos informáticos.
Pero yo creo que esto no es suficiente y que nos sigue haciendo falta algo que todavía no hemos desarrollado bastante en México y es una sociedad y, sobre todo, una profesión jurídica que está mucho más al tanto de lo que se está resolviendo y que está en una labor permanente de estudio y de crítica.
En principio, a nadie le gusta mucho que le critiquen. Pero si uno ve las cosas con un poco de distancia y desapasionamiento pues la crítica es muy útil. Después de un rato sí, uno se enoja al principio con la crítica, a todos nos ha pasado, pero después de un rato cuando ya se le baja a uno el enojo, pues uno se da cuenta que en el fondo una crítica es una ayuda a la labor.
Y yo siento que en eso, y hablo un poco por el gremio que también tiene esa responsabilidad, pues no hemos hecho todavía un esfuerzo que sea equivalente a la gran inversión que hay que reconocer que ha hecho el Poder Judicial en poner todo este universo de sentencias y resoluciones realmente a un acceso en cualquier punto del planta.
Entonces ha faltado la respuesta, diría yo, de la sociedad y de la profesión jurídica para lo que es el avance tecnológico y lo que es la posibilidad real de tener acceso a toda esta información también vaya acompañada de una actitud crítica, porque esa es la que realmente nos va a permitir entender y calificar lo que es una cuestión de interés público.
Y yo terminaría diciendo, no sé si lo mejor estoy equivocado, que esta idea del interés público es dinámica. Es decir, hoy puede ser algo de gran interés público y a lo mejor mañana no lo es o puede ser que algo que se haya en algún momento dictado y que nadie haya puesto mucha atención, de repente pueda ser algo que se adelanta a lo que podría ser el interés público de hoy o mañana.
De manera que yo terminaría diciendo que hay que identificar, en todo caso, el interés público, con un criterio material y no nada más un criterio puramente formal.
Muchas gracias.
Comisionada Claudia Elizabeth Ávalos Cedillo: Si me permite concretar, doctor, su exposición, yo la reduciría a algunos puntos, en el sentido de que es importante contar con una definición de interés público respecto de las sentencias sobre todo en esta transformación del Poder Judicial de la Federación que ha propiciado un mayor escrutinio público para ver y oír cómo se hace justicia, así como la evolución, la impartición de justicia de la mano de las tecnologías de la información y la comunicación.
Que el interés público, bueno, se pueden dar diversos conceptos y que todos los asuntos que tengan que ver con cuestiones de constitucionalidad o de legalidad, así como cuando está implicado una autoridad pública, se le pudiera dar este concepto de interés público.
Y como a su conclusión un poquito al final, que ha faltado un poquito la respuesta a la sociedad, para que todo el esfuerzo que ha implementado la Suprema Corte, el Consejo de la Judicatura, bueno, pues tenga este acceso, pero que ese acceso pase por una crítica de la sociedad.
Continuamos con la exposición del magistrado de Circuito, Carlos Alfredo Soto Morales.
Magistrado Carlos Alfredo Soto Morales: Gracias. Buenas tardes.
Gracias a todos ustedes por su asistencia a los organizadores de este evento y a mis compañeros panelistas. Es un orgullo estar con tan grandes juristas.
Muchas gracias.
El tema que yo les quiero exponer viene a atender a dos cuestiones de la publicidad de las sentencias, una cuestión sustantiva y, sobre todo, me voy a referir a lo que se entiende ahora o se está empezando a definir como sentencia ciudadanas, aquellas sentencias que están redactadas de una manera tal que puedan ser entendidas por la mayoría de la población sin que estén traducidas por un abogado; y la otra parte, la segunda parte, algunas cuestiones de índole de acceso a las consultas, sobre todo en la página de internet del Consejo de la Judicatura Federal, porque como vamos a consultar las sentencias, a pesar de todo las herramientas tecnológicas que tenemos no es tan fácil, puede ser un verdadero martirio buscar una sentencia del Poder Judicial Federal y prácticamente en algunos casos hay que ser casi, casi un hacker para poder tener acceso a esto.
Entonces, no sé si puedan poner la presentación. Muchas gracias.
Los dos temas que voy a desarrollar, ¿qué pasa con el lenguaje que estamos utilizando nosotros al momento de juzgar?
Dice el Ministro José Ramón Cossío, desde el año 2005 cuando se hablaba de esta simplificación de las sentencias, dice: “Una sentencia tan grande por definición no puede ser transparente. Es imposible que una persona vaya a leer 100, 200 o 300 hojas de transcripciones, razonamientos repetidos, etcétera, y la simple extensión de las sentencias evitan la transparencia. Entonces, debemos de empezar a buscar una manera de hacerlas más accesibles empezando desde el tamaño”.
También el Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo, también desde 2005 dice algunas de las ventajas de hacer sentencias más concretas, hay que hacerlas menos complejas, que sean perfectamente entendibles para el justiciable directamente, lo que yo les comentaba, que las entienda el ciudadano, que las entienda la persona que se robó el pan, que las entienda la mamá que está obligada a pagar una pensión alimenticia, no que se las tenga que explicar su abogado. Hay que evitar al máximo las interpretaciones erróneas o que nosotros demos interpretaciones erróneas a las partes con este lenguaje rebuscado.
Una sentencia redactada de manera concreta va a facilitar nuestro trabajo como juzgadores al momento de resolver. No es lo mismo tener que revisar una sentencia de 20 hojas con unos razonamientos concretos, a tener que revisar el trabajo que nos hizo nuestro secretario en 200 hojas, no solamente hacemos nuestras sentencias.
Por ejemplo en los órganos colegiados tenemos que revisar los de nuestros compañeros y si todos los hacen de 200 hojas es prácticamente imposible terminar en buen término, es un trabajo titánico que se hace.
El Magistrado Juan José Olvera, en un trabajo que se llama obesidad en la justicia, así con este nombre el título del ensayo, y dice: “Porque así como en México hay un mal endémico en la obesidad de las personas, también hay un mal de obesidad en las sentencias que dictamos”. Y dice el Magistrado: “A veces se confunde la obesidad con una persona sana”.
Entonces, se dice: “Bueno, si un niñito está gordito, entonces es un niño sano”. Y dice: “Y no necesariamente en la obesidad es algo bueno”.
Entonces dice el Magistrado: por regla general cualquier pronunciamiento extenso está reñido con la calidad.
Todas las sentencias deben estar expuestas al público en general, no solamente a las partes, como decía el doctor Fix, y debemos de utilizar un lenguaje claro y sencillo conteniendo una sentencia breve.
Lo que les comentaba hace ratito. Un lector no puede concretar o no puede entender cuáles son las ideas que nosotros estamos planteando en una sentencia de cientos de páginas, cualquier se pierde en una lectura tan abundante.
Esto se hizo primero en el Poder Judicial mediante foros, los dos primeros artículos que estoy refiriendo aquí del ministro Cossío y del Ministro Pardo se publicaron en la revista del Instituto de la Judicatura, y ya en 2013, si mal no recuerdo, voy adelantar porque acabo de ver que los tengo repetidos. En 2013 se comienzan a emitir ya los primeros pronunciamientos por parte de los órganos jurisdiccionales donde se hace el énfasis en que redactemos de manera concreta.
La Primera Sala dice: Sentencia con formato de lectura fácil, el juez que conozca de un asunto sobre una persona con discapacidad intelectual deberá dictar una resolución complementaria bajo dicho formato.
Era el caso de un joven con una enfermedad Asperger, creo que así se dice, donde se le dice: oye, fíjate que el asunto está así y nosotros hemos decidido así. Con un lenguaje como si estuviéramos hablando con él, no con los tecnicismos que nosotros solemos poner en nuestras sentencias.
El Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, también en 2013 emitió más o menos una tesis en el mismo sentido. Y dice: hay que dirigir estos formatos de lectura fácil a las personas que no tienen la capacidad, la formación escolar o condiciones socioeconómicas que les permitan tener acceso a la justicia. Se va ampliando el panorama de hacia dónde va a ir nuestro público.
Recientemente en el Tribunal Colegiado, donde yo integro, con base en un agravio de un quejo que decía que la sentencia del juez de distrito era una sentencia muy larga, y ese era su agravio. Entonces se lo contestamos y decimos: las sentencias de amparo deben de buscar en la medida de lo posible concretar sus decisiones. Y decimos en la sentencia y en la tesis que está publicada en el semanario: en la actualidad se demanda de los órganos jurisdiccionales la simplificación en la redacción de las sentencias.
¿Quién nos lo demanda? Nos lo demanda la doctrina, nos los demandamos nosotros los jueces, nos lo demanda el foro. Todo mundo dice que las sentencias deben de ser más fáciles.
La redacción de sentencias concretas abona a la transparencia judicial, maximiza el principio de transparencia judicial. Por lo tanto, de todos estos anteriores razonamientos se debe redactar las sentencias de manera concreta.
En 2016 también la Sala Monterrey del Tribunal Electoral del Poder Judicial y también en relación al estar revisando una sentencia de un Tribunal Electoral local consideró que un lenguaje rebuscado confundía cómo se debía de ser interpretada por el ciudadano, y dice: el ejercicio de las facultades constitucionales exige la obligación de redactar documentos de carácter jurisdiccional con claridad y precisión.
Y dice: dentro de la concepción de un lenguaje claro. El uso de lenguaje claro es un estándar a seguir para fundar y motivar nuestras resoluciones.
No siempre es posible que nosotros digamos: vamos a hacer concretas todo el tiempo.
Hay asuntos que son sumamente complejos, donde se nos plantean muchos conceptos de violación y uno quisiera decir: yo quisiera que todas mis sentencias fueran de 20 horas y sería lo ideal y todo las entendería y todo mundo las leería.
Pero hay asuntos, yo siempre he puesto el ejemplo de cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación analizó acciones de inconstitucionalidad de la bursatilización de la deuda pública, el simple concepto de bursatilización de la deuda pública escapa al entendimiento común.
No va a ser posible que eso se resuelve sin utilizar cierto lenguaje propio, de macroeconomía, conceptos, etcétera.
Pero si vemos los asuntos debe de ser el uno por ciento de los asuntos que tenemos nosotros en nuestros escritorios. Todos los demás asuntos los podemos resolver medianamente sencillo.
Y la Sala del Tribunal Electoral del Poder Judicial de aquí de la Ciudad de México en uno de estos asuntos complejo por muchos de los temas que tiene, es una sentencia de 274 fojas y dice: “Para que la conozcan todos los ciudadanos elabora la Sala una síntesis de su sentencia de 274 y la redacta en 15 fojas”.
Entonces dice: “Esto es lo más importante de mi sentencia y que se ponga a disposición de un organismo para que se realicen las traducciones a los idiomas de los lenguajes indígenas de la comunidad en donde estaba resolviendo”.
Tenemos que estar buscando esas cuestiones para darnos a entender. Si estamos dirigiéndonos a un grupo en concreto, como las cuestiones con discapacidad para ciertos grupos socioeconómicos o de alguna etnia, entonces hay que ver las herramientas que tenemos a nuestra disposición.
Como conclusión de esta primera parte de mi exposición diríamos: hay que buscar redactar estas sentencias ciudadanas, hay que ser claros al momento de resolver.
En la parte, por así decirlo, un poco técnica, vamos a ver qué tan difícil es que nosotros, por ejemplo, busquemos alguna sentencia del Poder Judicial. Nosotros sabemos que el Consejo de la Judicatura Federal tiene un apartado donde se pueden consultar criterios relevantes que los Juzgados de Distrito y los Tribunales Unitarios pueden poner a disposición del público.
No es el Semanario Judicial de la Federación donde solamente publican los Tribunales Colegiados y la Suprema Corte de Justicia, pero se establece una herramienta para que los Juzgados de Distrito y los Tribunales Colegiados que no redactan tesis, den a conocer sus resoluciones. Entonces, empezamos aquí con los problemas.
Entramos a la página del Consejo y no está, aquí estamos viendo la página inicial del Consejo. Nosotros vamos a buscar esa parte y no está inmediatamente a la vista, tenemos que buscar por ahí un apartado donde dice: sentencias y criterios relevantes.
Ya que lo encontramos, hacemos clic, viene: sentencias, y abajo criterios. Vamos entrando, nos manda a esta página de la Unidad de Transparencia, tenemos que escoger dentro de este mapa o abrir el recuadro para que nos dé el Primer Circuito, Segundo Circuito, Tercer Circuito, Cuarto Circuito.
Vamos entrando, le damos clic, le volvemos a dar clic porque ya elegimos el primer circuito y nos manda un listado dependiendo el circuito, porque si escogemos el primer circuito nos va a mandar un listado de 400 o 500 sentencias en bruto, ordenadas por orden cronológico.
Entonces hay que ir dándole con el mouse hacia abajo para ver cuál es la sentencia que me puede interesar.
Pero si yo quiero estar buscado por circuito tengo que repetir esta misma operación con primer circuito, segundo circuito, tercer circuito, todos los circuitos los tengo que recorrer.
Nos facilita al Consejo esta consulta porque viene aquí un buscador que dice “consulta avanzada”. Pero es exactamente lo mismo, le tengo que dar clic en la página que me había quedado anterior y ahí viene el recuadro de “búsqueda avanzada” y viene para buscar. Pero es una interface poco amigable.
Nosotros estamos acostumbrados a consultar en el IUS, en el Semanario Judicial de la Federación y esto es contraintuitivo, porque tenemos que buscar también por circuito, por temas y cuestiones así.

Se complica bastante.


Esto estamos hablando del sistema en PC.
Si ustedes tienen una Mac e intentan utilizar el Sistema de Consulta Avanzado, en esto. No es compatible el sistema que tiene el Consejo de la Judicatura Federal para los que tenemos el Sistema Mac. Necesariamente tienen que tener PC.
Vamos a consultar ahora por vía de SICE. Suponiendo que sabemos el número del expediente, etcétera. Volvemos a entrar a la página del Consejo, nos tenemos que bajar el mouse hacia abajo, dar clic en CISE expedientes, vuelve a salir el mapa, volvemos a elegir el circuito, volvemos a dar clic y ahora tenemos que buscar el juzgado en el que nos vamos a meter y tenemos que poner el número de expediente.
Si no nos sabemos el número de expediente, se acabó.
Esto sirve cuando buscamos en el Semanario Judicial de la Federación, nos parece interesante una tesis, pero queremos ver la ejecutoria. Entonces tenemos que hacer todo este paso. Entonces es bastante complicado.
Y ya para terminar mi exposición. Aplicaciones en dispositivos móviles.
Todas las Apps que nosotros bajamos desde el iTunes Store o los que tienen Android, por ejemplo, el Semanario Judicial de la Federación no está para teléfono, está solamente para iPad. Entonces eso ya implica en sí de entrada una dificultad para acceder al semanario.
Si yo tengo un teléfono y no traigo mi iPad, ya no puedo entrar a la aplicación, tengo que entrar a la página de internet.
Ya concluyo con esto. Cada vez se están utilizando más este tipo de dispositivos; los teléfonos los utilizamos para consultar jurisprudencia, para ver las tesis, etcétera.
Es necesario que el Semanario Judicial de la Federación se pueda consultar aquí y yo creo que necesitamos una aplicación del teléfono con la información que genera el Consejo de la Judicatura Federal, que es muy interesante. Las tesis y jurisprudencias de Tribunales Colegiados de Circuito, notas informativas que generan los Órganos Jurisdiccionales, notas de prensa, notas del Diario Oficial del Consejo de la Judicatura Federal.
Es decir, lo que intento decir es: Debemos de facilitar el acceso a la información en todas las vías posibles, desde la plataforma principal de la página web, hasta este tipo de dispositivos móviles.
Muchas gracias.
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