Programa de desarrollo profesional bienio



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UNIVERSIDAD SALESIANA DE BOLIVIA

CARRERA DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN – UNIDAD LA PAZ

PROGRAMA DE DESARROLLO PROFESIONAL - BIENIO

DESARROLLO PSICOLÓGICO DE LAS EDADES

UNIDAD 3. DESARROLLO PSICOLÓGICO DEL ESCOLAR

    1. Desarrollo físico del escolar

En esta etapa, 6 a 12 años, el crecimiento físico es más lento. Un niño o niña promedio de 6 años mide 115 cm de estatura, alcanzando entre el 65 al 69 % de la estatura adulta. Pesan 21 kg. A los 11 y 12 años, la niña será más alta que el niño, pues, ellas crecen más rápido, alcanzando el 93 % de su estatura final y los niños el 86 %. El cerebro terminará de crecer, se tendrán los dientes definitivos y hacia el final de la etapa desarrollarán los órganos internos (pubertad).
El crecimiento físico influye fuertemente en el desarrollo psicológico. Crecen y se desarrollan los huesos, músculos y tendones para habilitar la adquisición de aptitudes motoras necesarias para el desarrollo del lenguaje y el pensamiento. Si alguna característica física no se desarrolla, afectará a algún rasgo psíquico y conductual. El tipo de nutrición, la presencia o ausencia de enfermedades, el clima del hogar, el descanso, etc., influyen en el crecimiento físico.
El máximo desarrollo motor se alcanza entre los 6, 7 u 8 años de edad, cuando se adquiere mayor destreza digital y fuerza muscular (motricidad fina), aumentan la rapidez y coordinación motora. La escuela apoya la afinación de la destreza digital (para escribir) que se logra con el desarrollo de la coordinación cerebral y el desarrollo postural. Los ejercicios físicos, los deportes, las caminatas, etc., apoyan el desarrollo de la fuerza muscular. La adquisición de destrezas repercute en los sentimientos de capacidad y de autoestima, de salud mental e, incluso, pertenencia al grupo.


    1. Desarrollo cognitivo del escolar

En esta etapa, por la maduración orgánica y la experiencia con el mundo, los niños alcanzan la capacidad de percibir analíticamente, atendiendo partes y detalles constituyentes para después integrar el todo conformando una percepción sintética. Este desarrollo habilita a los niños para el aprendizaje de la lectura.
La maduración y el desarrollo psicológico logrado, los escolares controlan su conducta, que ligada a los intereses o curiosidad, hace que aumente el control y nivel de atención y concentración potencializando su memoria y, por tanto, su capacidad de recordar que, en la práctica, constituye su conocimiento.
La escuela marca novedosamente el desarrollo cognitivo, pues, las tareas escolares ejercitan y desarrollan la percepción, memoria, lenguaje y pensamiento. Los niños adquieren la capacidad de lectura y escritura, es decir, de comprender y expresar ideas, de comunicarse mediante el uso del lenguaje escrito, hecho que desarrolla notablemente el lenguaje.
El ámbito escolar y las interacciones que proporciona dan lugar a un mayor desarrollo del lenguaje. Los niños se vuelven más capaces de comprender e interpretar comunicaciones y de hacerse entender ellos mismos. Hay uso de un complejo vocabulario y gramática que todavía debe lograr dominio de sintaxis o la forma de organizar palabras en frases y oraciones.
La escuela primaria coincide con la etapa de las operaciones concretas del pensamiento. Al principio todavía se encuentra el pensamiento mágico de la etapa preoperacional (2-7 años) y entre los 6-8 años empiezan los niños a desarrollar el pensamiento lógico que permite sustituir los conceptos o explicaciones mágicas por otros de tipo lógico. Con esto reorganiza sus conocimientos. Los niños quieren saber más y ejercitan su memoria de fijación, ya no pregunta el para qué, sino el por qué de las cosas.
Desde los 9 años de edad, el intelecto empieza a obtener los rasgos del de un adulto, que se manifiesta en la tendencia a acumular conocimientos y explicar objetivamente los hechos. La escuela estimula favorablemente el uso de esta inteligencia.
El aprendizaje de nuevos conocimientos y el desarrollo de la memoria posibilitan la resolución adecuada de los problemas que enfrentan y se hacen más conscientes de sus capacidades y limitaciones cognitivas, con esto logra un mayor control y planificación de sus actividades e interacciones.
Al final de la etapa, los niños logran la inteligencia operatoria plena, es decir, se desligan de la imaginación y se vuelven más objetivos en su pensamiento y comienzan a pensar en abstracto. Se concentran y trabajan solos. Discrimina sus opiniones con la de los demás, lo que le permite discutir.
En general, el desarrollo cognitivo de esta etapa se caracteriza por la superación del egocentrismo, la aparición de la lógica y la reversibilidad, por el manejo de operaciones mentales con ayuda de objetos y situaciones concretas, por el reconocimiento de que la realidad externa es independiente de su existencia y porque empieza a producir pensamiento abstracto.
Con esto, los niños cambian substancialmente sus procesos de aprendizaje. La mediación se convierte en un instrumento cada vez más prominente y eficaz. Mejoran mucho sus estrategias para buscar información relevante y se concentran más en la información. Utilizan varias estrategias de modo flexible, sobre todo cuando tiene idea de cual debe ser el resultado final de una tarea y de qué es lo que se necesita para lograrlo. El apoyo adecuado con métodos activos es lo que requieren, basados en el enfoque constructivista. También debe integrarse el manejo de computadoras y los sistemas de multimedia. Así como el uso de la capacidad metacognitiva (conciencia y autorregulación de las tareas y hábitos de estudio).
En el aprendizaje escolar, es importante el apoyo del docente y de la familia, sobre todo si es coordinado y planificado. Pueden resolverse así muchos problemas y conflictos que tienen los niños durante el aprendizaje o su rendimiento académico, así como para descubrir habilidades y destrezas cognitivas que se desarrollan.


    1. Desarrollo personal y social del escolar

En los años escolares la personalidad de los niños tiene un desarrollo notable, fortalecido por el desarrollo orgánico, cognitivo y las múltiples experiencias sociales que vive en la escuela, el barrio, grupos de pares, en la familia y por la influencia de los medios de comunicación. Se desarrolla significativamente el conocimiento de sí mismo (autoestima y autoeficacia), así como su identidad de género.
La personalidad (el yo) evoluciona progresivamente según la edad, más o menos, con las siguientes características:


EDAD

CARACTERÍSTICAS GENERALES

6 años

Son el centro de su propio universo. Todo lo saben, todo lo quieren, quieren hacer todo a su manera. Les agrada que les llamen por su nombre. No saben pedir ayuda.

7 años

Más conscientes de sí mismos. Sensibles a que les vean desnudos. Pudorosos en sus necesidades físicas. Poco dispuestos a exponer sus conocimientos por temor a críticas y risas, o responden rápidamente y se retiran. Temen perder la propia identidad. Quieren tener su propio lugar en el grupo familiar y en el grupo escolar.

8 años

Conscientes de sí mismos como personas, reconocen algunas diferencias con respecto a los demás y las exponen. Hablan de sí mismos con mayor libertad. Piensan acerca de sí mismos. Dramatizan, creen ser el centro de la escena. Empiezan a aceptar que los adultos pueden saber más. Están impacientes por crecer. Lloran repentinamente ante críticas que consideran injustas.

9 años

Más independientes, se bastan a sí mismos. Tienen numerosos intereses. Presentan actitud de “no me importa”. Osados, porque se conocen más respecto a sus actividades, su propio cuerpo, su contexto y la conducta de la familia. Establecen marcadas diferencias entre pares en todos los campos. La personalidad se evidencia porque la individualidad se hace más propia.

10 años

No parecen preocuparse mucho por sí mismos, toman su yo y su vida tal como llegan. Ante la responsabilidad muestran indiferencia o que no les importa.

11 años

Se hallan en una búsqueda activa del yo y lo encuentran en conflicto con los de otros. Se oponen a todo lo que se lleva a cabo en casa. Prefieren estar con pares de su mismo sexo.

12 años

Están en búsqueda de su yo para ganarse la aprobación y aceptación de sus amigos. Toman conciencia de ello cuando los demás no les tratan según el concepto que tienen de sí mismos. Se dan cuenta de que no siempre son el centro del universo y son capaces de considerarse en forma muy objetiva.

Con relación al conocimiento de sí mismo, el autoconcepto se enriquece psicológica y socialmente, apoyado en la apariencia que va tomando el cuerpo y la adquisición del pensamiento lógico. Los escolares se describen más en términos psicológicos, dándole una dimensión social, es decir, comienzan a caracterizarse como individuos con pensamientos, deseos y sentimientos distintos a los demás. Es común que se describan como “soy bien parecido”, “soy linda”, “soy bueno en lenguaje y malo en matemáticas”, utilizando términos más abstractos.


La autoestima se mantiene más o menos estable en los primeros años de la etapa. Entre los 11 a 13 años hay un descenso que coincide con el inicio de la pubertad. Después se incrementa. Se ha establecido que la autoestima está ligada al aprendizaje, ambos se condicionan. La autoestima produce responsabilidad (por la confianza en sí mismo), relaciones saludables (por el respeto y aprecio de sí mismo y de los otros) y desarrollo integral de la personalidad.
La identidad sexual también evoluciona. Entre los 4-5 años creen que su identidad sexual puede cambiar si se cambia la apariencia externa (vestidos, peinados, adornos, etc.) y las actividades. A partir de los 5-6 años la identidad sexual se hace constante, se dan cuenta que es un rasgo permanente y que no se cambia por propia voluntad. Entre los 7-8 años la identidad no se define sólo por los genitales, sino también por estereotipos externos (género). Entre los 8-9 años comienzan a darse cuenta que las actividades asignadas a un grupo sexual pueden ser hechas por personas de distinta identidad sexual.

El conocimiento interpersonal también se profundiza con las relaciones sociales diversas. Se toma conciencia de que los demás pueden conocernos tanto como uno mismo y se producen conductas de defensa y encubrimiento para no quedar descubiertos frente a los demás. Se adquiere la capacidad de ver la situación en que uno se encuentra desde la perspectiva de los otros, incluso, desde una opuesta, dejando atrás la relación diádica. También se empieza a ver situaciones o características de grupos y de toda la sociedad. Se basan las relaciones en la satisfacción del grupo, en el consenso mutuo.


El conocimiento de los sistemas e instituciones sociales es limitado, se caracteriza por la construcción de sistemas parciales aislados que organizan un conjunto de hechos sociales. La sociedad está representada basada en información indirecta y se tiene una visión estática del mundo social.
La moral de los escolares es preconvencional hasta los 9 años, en adelante y hasta los 16 años será convencional. De conductas que responden a las figuras de autoridad y reglas establecidas pasará a responder a los grupos sociales (familia, pares y comunidad), es decir, la conformidad y lealtad a las reglas de los grupos orientarán la conducta moral.
Aunque la escuela es el contexto donde más experiencias tienen los niños de esta etapa, la familia continúa siendo un contexto muy importante, sobre todo con relación al concepto de sí mismo. Si la familia presenta un contexto positivo de relaciones generará sentimientos positivos que permitirán un funcionamiento eficaz de los niños, si no es así, será negativo para el desarrollo personal y social. Un modelo de esto puede observarse en el siguiente cuadro:


MODELO

ACTITUD PATERNA

CONSECUENCIA EN LOS HIJOS

Amor

De aceptación plena que genera comprensión, seguridad y amabilidad.

Estimulación, confianza en sí mismo, adaptabilidad.

Rechazo

De indiferencia, abandono y ridiculización.

Llama la atención para conseguir afecto. Hostilidad, rebeldía, desadaptación, falta de iniciativa, retraso mental y social.

Sobreprotección

De ansiedad y falta de confianza.

Dependencia, timidez, inhibición.

Sobreindulgencia

De generosidad excesiva (por sentimientos de culpa).

Dependencia, egoísmo, intolerancia tiranía.

Ambivalencia

Variabilidad, mezcla positiva-negativa.

Ansiedad, inseguridad, falta de normas.




DOCENTE: LIC. EDGAR FREDDY VÁSQUEZ PALENQUE


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