Profesoras: Lic. Ana Carolina Rodriguez Lic. Carolina Salvioli



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Curso de Ingreso 2016:
Técnicas de Estudio”

Profesoras:

Lic. Ana Carolina Rodriguez

Lic. Carolina Salvioli
Inicio módulo Técnicas de Estudio

Actividad

  1. ¿Por qué elegiste esta carrera?

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  1. Lee atentamente el texto propuesto

Qué es la ciencia y por qué debería importarnos*


Alan Sokal Doctor en Física.

Profesor del Departamento de Física

Universidad de Nueva York, Estados Unidos.
En una interpretación apresurada podría decirse que el título de esta nota remite a la relación Ciencia-Sociedad, pero la intención principal es la de resaltar la importancia no tanto de la Ciencia sino de la visión científica del mundo –un concepto que va más allá de las disciplinas específicas que pensamos incluidas en ella– para la toma de las decisiones colectivas de la humanidad. El pensamiento ordenado y la atención inclaudicable a la evidencia –especialmente la inconveniente, la no deseada, la que desafía nuestros preconceptos– son de altísima importancia para la supervivencia del género humano en el siglo XXI. Aunque parezca de Perogrullo, ya que nadie defendería abiertamente el pensamiento caótico y el desprecio por las evidencias, hay gente que, de hecho, envuelve estas dos prácticas en una neblina retórica destinada a ocultarle a su eventual audiencia y, en muchos casos a sí misma, las verdaderas implicancias de su razonamiento. Ya lo decía George Orwell hablando de la principal ventaja de hablar y escribir claro: “cuando digas o escribas un comentario estúpido, su estupidez será obvia, aun para ti mismo”. Tratando de satisfacer a Orwell, esta nota intenta mostrar que las implicancias de tomarse seriamente una visión del mundo basada en las evidencias es bastante más revolucionario de lo que la gente piensa.

La palabra “ciencia” tiene, al menos, cuatro significados diferentes: la empresa intelectual orientada a un entendimiento racional del mundo natural y social; el corpus de conocimiento sustantivo corrientemente aceptado; la comunidad de científicos y su estructura social y económica y, finalmente, la tecnociencia.

Sin embargo, “ciencia”, principalmente, expresa una visión del mundo que le da primacía a la razón, a la observación y a una metodología orientada a adquirir conocimiento preciso del mundo natural y social. Esta metodología está caracterizada, por sobre todas las cosas, por el espíritu crítico o el testeo continuo de aserciones a través de observaciones y/o experimentos –el test, cuanto más exigente mejor– y la revisión o el descarte de aquellas teorías que no superan el test. Un corolario del espíritu crítico es la falibilidad o el entendimiento de que todo nuestro conocimiento empírico es tentativo, incompleto y sujeto a revisión en la medida que aparezcan nuevas evidencias o argumentos convincentes. De todas maneras, por supuesto, raramente se descartan completamente los aspectos del conocimiento científico mejor establecidos.

Es importante notar que las teorías bien establecidas en las ciencias maduras están ensambladas por una potente red de evidencias entrecruzadas provenientes de una variedad de fuentes, nunca dependientes de un solo experimento crucial. Es más, el progreso de la ciencia tiende a conectar estas teorías en un esquema unificado, por lo que, por ejemplo, la biología tiene que ser compatible con la química y esta con la física.

Debe enfatizarse que el uso del término “ciencia” no está limitado a las ciencias naturales sino que incluye investigaciones orientadas a adquirir conocimiento preciso, de asuntos fácticos relacionados con cualquier aspecto del mundo, por medio del uso racional de métodos empíricos análogos a los empleados en las ciencias naturales. Notar la limitación a las cuestiones fácticas. Intencionalmente quedan descartadas las cuestiones éticas, estéticas, de propósitos finales y demás. Entonces, no solo físicos, químicos y biólogos sino también detectives, plomeros y todos los seres humanos, en algunos aspectos de sus vidas diarias, practican ciencia rutinariamente. Por supuesto que el hecho de que cada tanto todos practicamos ciencia, no significa que lo hagamos igualmente bien o bien en todos los aspectos de nuestras vidas.

Pero, sorprendentemente, gran parte del mundo no comparte lo anterior. Los primeros adversarios de la visión científica del mundo son los posmodernistas académicos y los constructivistas sociales extremos. Insisten en que el llamado conocimiento científico no constituye conocimiento objetivo de la realidad externa sino que es una mera construcción social en igualdad de rango y validez con los mitos y las religiones. Los segundos son las pseudociencias. El Reino Unido ha introducido, en 2008, estándares de competencia en homeopatía, aromaterapia, reflexología y otras terapias alternativas para proteger a la población de sus practicantes inadecuadamente entrenados. Los terceros y los más antiguos, las religiones, o su más actual y ecuménico eufemismo de la fe que, desde el punto de vista de la etimología epistemológica, deberían llamarse supersticiones. Los cuartos, los gerentes mediáticos y los políticos comprados por las corporaciones que nos inducen a perder la capacidad de llamar genocidio a un genocidio, mentira a una mentira y fraude a un fraude.

Sin embargo, retornando a la definición de “ciencia”, acotarla a la terna física, química y biología es insuficiente. El hombre vive en un único mundo real y las divisiones, casi administrativas usadas por conveniencia en las universidades, no se corresponden con ninguna frontera de la filosofía natural. Es contradictorio usar un conjunto de estándares para las evidencias en física, química y biología y súbitamente relajarlos para las de medicina, religión o política. En realidad, es posible hacerlo, como mucha gente hace, pero no hay justificación lógica en ello.

En otras palabras, la ciencia no es meramente la valija de trucos inteligentes útiles en la formulación de preguntas arcanas acerca del mundo inanimado y el de la biología. Es más, las ciencias naturales no son más ni menos que una aplicación particular, por cierto muy exitosa, de una visión racional del mundo mucho más general que está centrada en el hecho de que los supuestos empíricos deben ser sustentados por evidencias empíricas.

Afortunadamente, las lecciones aprendidas de la filosofía de las ciencias naturales, en los últimos cuatrocientos años pueden tener un valor real en otros campos de la vida humana, si son adecuadamente interpretadas. Esto no es imperialismo científico: nadie sugiere que los historiadores o los administradores de empresas deban usar exactamente los mismos métodos que la física; eso sería absurdo. Ni los biólogos usan exactamente los métodos de la física, ni los químicos biológicos usan los de la ecología, ni los físicos del estado sólido usan los de la física de partículas elementales. Los detalles del método de cuestionamiento, obviamente, deben adaptarse a la materia específica bajo estudio. No obstante, lo que permanece inalterable en todas las áreas de la vida es la filosofía subyacente: contextualizar nuestras teorías todo lo fuertemente posible dentro de la evidencia empírica y modificar o rechazar las teorías que fallan en compatibilizarse con esas evidencias.

Es por esta lección de epistemología general, más allá de cualquier descubrimiento, que las ciencias naturales han tenido tan profunda influencia en la cultura humana desde Galileo y Bacon. Si bien lo que primero viene a la mente de la gente cuando piensa en los éxitos de la ciencia son las predicciones bien verificadas acerca del mundo físico y biológico; en realidad, el costado crítico y escéptico de la ciencia es aún más profundo e intelectualmente subversivo. La visión científica del mundo inevitablemente colisiona con todos los otros modos de pensamiento no científico que pretenden hacer predicciones fácticas sobre el mundo. ¿Cómo podría ser de otra manera? Después de todo, los científicos se la pasan constantemente poniendo a prueba las teorías de sus colegas a través de sus rigurosas miradas conceptuales y empíricas. ¿En base a qué sustentos se puede rechazar la química del flogisto, la herencia de los caracteres adquiridos o la teoría particulista de la luz de Newton y a la vez aceptar la astrología, la homeopatía (…)

La verdad crucial de la ciencia se extiende a la ética y a la política, más allá de su área de interés fáctico. Por supuesto que no se puede derivar un debería de un es, pero históricamente, empezando en los siglos XVII y XVIII en Europa y luego extendiéndose a todo el mundo, el escepticismo científico ha jugado el rol del intelectual ácido que, lentamente, disuelve las creencias irracionales que legitimaban el orden social y a sus supuestas autoridades, sean ellas el clero, la monarquía, la aristocracia o las autodenominadas razas o clases superiores.

Cuatrocientos años después, tristemente, parece evidente que esta revolucionaria transición desde el dogmatismo a la visión del mundo basada en la evidencia está muy lejos de ser completa.


* Este artículo es un extracto de la conferencia “What is science and why should we care?” que dictara Alan Sokal para la “Third Annual Sense About Science lecture” el 27 de febrero de 2008 en el University College London. Traducción y adaptación: Guillermo Mattei y Claudio Lemi con autorización del autor.


  1. Realice las siguientes actividades

  1. Marque con una cruz cuál de los siguientes enunciados expresa el contenido global del texto de Alan Sokal. El texto sostiene que:

  1. El concepto de ciencia no está claro para la totalidad de la población.

  2. Muchas disciplinas organizadas y aceptadas no siguen los principios de la ciencia.

  3. La ciencia es un concepto provocador que incomoda a muchos sectores de la población.




  1. Justifique su elección, en un texto de no más de 5 líneas.

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  1. Elabore con sus palabras un texto breve que explique el contenido del texto.

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Aprendizaje
FACTORES QUE INTERVIENEN EN EL APRENDIZAJE:


  1. FACTORES INTERNOS

Los factores que vamos a mencionar son fundamentales para el éxito en el estudio, incluso éstos se encuentran por encima de las aptitudes intelectuales. Éstos son:

  • Relajación: La concentración exige tranquilidad de ánimo, por ello has de aprender a relajarte para comenzar el estudio en una actitud de “concentración relajada". La concentración relajada, es el estado ideal para rendir al máximo durante el tiempo destinado al estudio.

  • Atención y concentración: La atención y concentración son fundamentales para aprovechar las horas de estudio y las explicaciones dadas por el profesor en clase. Existen muchos elementos que influyen en la atención:

  1. La motivación y el interés con que estudiemos.

  2. Las preocupaciones: problemas familiares, problemas con los compañeros, con los amigos, etc. Las preocupaciones causan mucha ansiedad y desconcentran nuestra mente a la hora de estudiar o atender una explicación.

  3. La fatiga: no se puede estudiar estando cansado o con sueño.

  4. Los factores ambientales de tu entorno: deficiente iluminación, temperatura inadecuada, postura excesivamente cómoda.

  5. La excesiva dificultad de la materia.

  6. La competencia con otros objetivos: ver el partido, ir al cine, salir con amigos, etc.

La concentración es la atención en su grado máximo. Consiste en centrar tanto la atención en una tarea que el resto de las circunstancias del entorno quedan ignoradas e incluso anuladas. Para que el tiempo que le dedicamos al estudio, tenga el máximo rendimiento, la concentración pasa a ser un elemento protagónico.

Algunas recomendaciones que te pueden ser útiles para incrementar tu nivel de concentración son:


  1. Diseña actitudes para combatir a los distractores internos o externos que disminuyen tu grado de atención y te alejan del estudio.

  2. Planifica tus horas de estudio y descanso.

  3. Procura que la habitación de estudio tenga las condiciones adecuadas, y aleja de tu vista todo cuanto pueda distraerte.

  4. Usa si es posible, siempre la misma habitación y los mismos horarios de estudio.

  5. Recompensa tu concentración en el estudio otorgándote un premio durante los descansos.

  6. Al inicio del estudio resulta más difícil concentrarse. La curva de la concentración durante los primeros minutos es baja, luego llega a su grado máximo y finalmente decae a causa de la fatiga. Para lograr una adecuada concentración debes hacer un esfuerzo inicial superior.

  7. Debemos tener en cuenta que la concentración es un hábito que se puede adquirir de forma progresiva, de manera que cada vez resulte más fácil alcanzarla y mantenerla. De ahí la importancia de conocer cuándo estamos desconcentrados y qué factores influyen en su disminución, para así poder poner remedio a nuestras dificultades y practicar ejercicios que nos ayuden a mejorarla día a día.


¿Cuándo estamos desconcentrados?

Hay una frase que dice que “un problema bien definido es un problema medio resuelto”. De esta forma, si aprendemos a reconocer cuándo nuestra atención se desvía, estaremos empezando a solucionar el problema. En el siguiente cuadro tienes una serie de indicadores sobre nuestro grado de atención; cuando los experimentemos será señal inequívoca de que no estamos concentrados y por ello, debemos ponerle solución.




di Indicadores de distracción

En clase

En casa

Hablo con mis compañeros

Cuando estoy estudiando me da sueño y no sigo la lectura.

Mientras el profesor explica, pienso en

otras cosas




Me doy cuenta después de haber leído

parte de un texto, que no comprendo nada y tengo que volver a leerlo



Miro por la ventana

Siento la necesidad de llamar a un

compañero por teléfono



Escucho la clase con actitud pasiva, no logro comprender la explicación del profesor y pregunto para comprender.

Paso mucho rato sobre el libro, pero no

consigo estudiar



Me entretengo con los gestos que hace el profesor

Me levanto constantemente (voy al baño, a la cocina, etc.)

Estoy pendiente del teléfono celular o del reloj, esperando que termine la clase.

Encuentro alguna excusa para interrumpir el estudio.

La falta de concentración puede deberse a factores externos e internos.



  • Factores externos: Lugar de estudio, tiempo de estudio, ruidos o molestias del exterior. Son más fáciles de controlar.

  • Factores internos: Preocupaciones, falta de concreción en los objetivos, cansancio, nerviosismo, etc. Más difíciles de controlar, pero no imposible.


Cuando pierdas la concentración tienes cuatro opciones. Úsalas siempre en este orden, no te saltes la anterior antes de poner en práctica la siguiente:
1.- Ponte un poco más en serio y céntrate en la tarea animándote a ti mismo a seguir.

2.- Cambia de técnica de estudio intentando que lo que hagas sea más activo: de la lectura al subrayado, de un resumen a un mapa conceptual o mental, etc.

3.- Cambia de asignatura a otra que te apetezca más atractiva en ese momento (no se debe abusar de este punto)

4.- Tómate unos minutos y prosigue después la tarea (cuando veas que no hay otra solución y hayas probado todo lo anterior)




  • Motivación: La motivación es uno de los principales factores que explican el éxito en los estudios. La motivación al estudio está constituida por aquellos factores que te otorgan la energía necesaria para comenzar a estudiar y la fuerza de voluntad para mantenerte en el estudio hasta conseguir los fines pretendidos.

Hay diferentes tipos de factores motivadores: gusto de aprender, terminar una carrera, etc. Todos son igualmente adecuados si logran otorgarte la energía suficiente para mantenerte firme en los estudios.

Te presentamos algunas técnicas que pueden servirte para incrementar tu motivación en el estudio:



  1. Buscar objetivos: Proponete pequeños objetivos que mantengan tu interés a lo largo del estudio. Ej.: aprobar el cuatrimestre, sacar muy buena nota en una materia, terminar un trabajo, regularizar la materia, aprobar un parcial, etc.

  2. Emplear técnicas activas de estudio: subrayado, esquema, resumen, etc. con las cuales conseguirás mejorar el aprendizaje y te harán sentir más motivado para seguir estudiando.

  3. Hacer del estudio un hábito y evitar los distractores

  4. Hacer un gráfico de los objetivos cumplidos y concederte pequeños premios cuando consigas objetivos planificados.

  5. Tener autoconfianza. Algunas de las causas más habituales del bajo rendimiento, suelen ser la desconfianza en las propias capacidades.




  1. FACTORES EXTERNOS:

Las condiciones físicas del trabajo (luz, temperatura, ruido, etc.), inciden en el aprendizaje y en el éxito escolar. A estas condiciones, les llamamos factores externos. Más aún, es posible afirmar que los factores ambientales inciden directamente sobre el rendimiento psicofísico, ya que actúan sobre la concentración y la relajación del estudiante.

Muchas veces no se alcanzan los resultados esperados porque se trabaja en ambientes inadecuados.

El lugar de estudio ideal

Debes procurar estudiar siempre en el mismo sitio, decorarlo a tu gusto pero teniendo en cuenta que en la mesa de estudio o cerca de ella no se encuentren elementos distractores, como por ejemplo: pósters, fotos, TV, etc.

Este espacio debe estar ordenado, de modo que cada objeto tenga un sitio para poder localizarlo fácilmente. En especial, debes tener a mano todo el material de estudio que habitualmente puede usarse cuando se estudia (lápices, reglas, diccionarios, hojas, etc.)

En cuanto a la temperatura, ésta debe oscilar entre los 18 y los 22 grados centígrados. En invierno, procura no sentarte cerca del radiador o la estufa, pues el calor tiende a adormecernos.

Procura una habitación sin ruidos en la que no seas interrumpido ni molestado. Aléjate de la cocina, comedor, del teléfono y televisor; y de todo aquello que genere ruidos. Si el nivel de ruidos es demasiado elevado y no puedes hacer nada para evitarlos, procura atenuarlos poniendo música ambiental en tu lugar de estudios.

¿Estudiar con o sin música? Esta es una de las preguntas más frecuentes de los estudiantes. Ten en cuenta que la música vocal actúa como un distractor externo, ya que el estudiante puede centrar su atención en la letra de la música. Por el contrario, la música instrumental de ritmo lento provoca un estado de concentración relajada. Si optas por estudiar con música, debes tener en cuenta que el volumen de la audición debe ser bajo.

La iluminación más aconsejable es la natural; aunque a veces se necesita la artificial. Debe estar distribuida de forma homogénea y debes tratar de evitar tanto los resplandores como los contrastes de luz y sombra. Lo ideal es que combines la adecuada iluminación general de tu habitación con la iluminación local de una lámpara de mesa de unos 60 W como mínimo, que ilumine directamente lo que estás haciendo. En las personas diestras la luz debe entrar por la izquierda, y en los zurdos por la derecha; para que no se produzcan sombras al escribir.

El aire de la habitación de estudio debe renovarse, por lo tanto cuando hagas descansos en tu estudio procura dejar una ventana o la puerta abierta para airear la habitación.

Mobiliario y postura: la mesa debe ser bastante amplia, con lo que evitarás interrupciones para buscar material. La altura ideal de la mesa debe estar en relación con la altura de la silla y la del estudiante, de forma que las piernas formen un ángulo recto y los pies descansen en el suelo. La silla debe tener una altura que permita mantener los pies en el suelo, las rodillas dobladas y las piernas formando un ángulo recto.

Cerca de la mesa debes tener una pequeña estantería; en ella debes reunir los libros, cuadernos, apuntes y diccionarios que utilizas a diario.

La mejor forma de estudiar es sentado en una silla junto a una mesa, con la espalda recta, las piernas formando ángulo recto, los pies en el suelo, los antebrazos encima de la mesa y la cabeza y parte alta de la espalda ligeramente inclinadas hacia delante. Se debe huir de las actitudes demasiado cómodas, ya que estas impiden alcanzar una buena concentración.
Actividad:

Teniendo en cuenta lo explicado arriba, analiza en la siguiente tabla tu lugar habitual de estudio utilizando la escala de valoración desarrollada más abajo, y piensa cómo podrías mejorar cada uno de los factores señalados.



  1. Malo

  1. Regular

  1. Bueno

  1. Muy Bueno

  1. Excelente




I Ítems

Puntaje

¿Qué puedo hacer para mejorarlo?

Lugar de estudio







Mobiliario







Iluminación







Temperatura







Ruido y música







Ventilación







Postura corporal







Materiales necesarios







?

Actividad:

Observa la foto, señala y explica los errores que está cometiendo este estudiante, en relación al ambiente de estudio.



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Cambiamos de Tema
PUNTO DE PARTIDA.

¿CUÁLES SON NUESTROS HÁBITOS Y TÉCNICAS DE ESTUDIO?

Estudiar es un intento sistemático de comprender, asimilar, fijar y recordar los contenidos objetos de aprendizaje, valiéndose de técnicas de estudios adecuadas. Estudiar es un oficio y un arte, es una actividad habitual mediante la cual el estudiante logra aprender. Saber estudiar es imprescindible para ganar la batalla al fracaso escolar.

Lo primero para saber estudiar es conocernos a nosotros mismos, cuanto mejor nos conozcamos, en mejores condiciones estaremos de obtener buenos resultados y podremos mejorar aquellos aspectos en los que fallamos.
HÁBITOS DE ESTUDIO

Importancia los hábitos de estudio

Los hábitos de estudio son la disposición adquirida por el ejercicio para la realización de actos vinculados a aprender. El hábito se forma por la repetición consciente o inconsciente de una serie de actividades o por la adaptación a determinadas circunstancias positivas o negativas permanentes.

Un hábito, según el Diccionario Real Academia Española (2003) es una actitud o costumbre adquirida por actos repetidos, es decir, adquirida de tanto llevar a cabo una acción determinada, se vuelve repetitiva en la persona.

Los hábitos de estudio brindan la posibilidad al estudiante de obtener buenos resultados académicos, ya que ayuda a dar solución a malos hábitos.



Un estudiante posee malos hábitos de estudio cuando:

  • No genera una agenda de trabajo que permita organizarse frente al estudio.

  • Apela a largas sesiones de estudio justo el día antes de la evaluación.

  • No se anticipa al momento del estudio buscando todo el material que necesita.

  • No posee una rutina frente al estudio.

  • Estudia en espacios que no reúnen las condiciones necesarias para garantizar concentración.

Los malos hábitos en momentos antes del examen generan inseguridad, confusión, estado de nerviosismo, ansiedad, olvido, etc. Situaciones todas que entorpecen en rendimiento en las evaluaciones.
Actividad: Realice el cuestionario de hábitos de estudio para saber qué tipo de estudiante eres.

HAY FORMAS DE SACARLE PROVECHO AL TIEMPO DE ESTUDIO

Situaciones recurrentes:

  • Me pasa seguido que intento estudiar y no me puedo concentrar.

  • Muchas veces cuando estoy en clase, mi pensamiento se va fuera del aula, fuera de la explicación del profesor.

  • A veces hay ruidos excesivos fuera de clase que me distraen.

  • En ocasiones los problemas me llenan la cabeza y me es imposible atender.



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