Primera sección. La letra de cambio Su lógica, nacimientc y desarrollo histórico



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Artículo 231. [...]

XIII. [Al que] con el fin de procurarse ilícitamente una cosa u obtener un lucro indebido libre un cheque contra una cuenta bancaria, que sea rechazado por la institución, en los términos de la legislación aplicable, por no tener el librador cuenta en la institución o por carecer éste de fondos suficientes para su pago de conformidad con la legislación aplicable. La certificación relativa a la inexistencia de la cuenta o a la falta de fondos suficientes para el pago deberá realizarse exclusivamente por personal específicamente autorizado para tal efecto por la institución de crédito de que se trate.

Es decir, las prosecuciones penales que se hubieran generado con motivo de un título de crédito están cubiertas por las disposiciones penales citadas, como de hecho se aplican en diferentes estados del país.178

Como una referencia útil para el estudio de un tema que excede la especialidad y los intereses de este libro, conviene señalar que la circular 3/84 de la Procuraduría General de la República, publicada en el DO del 14 de mayo de 1984, fecha en la que se derogó el nefasto segundo párrafo del art. 193 de la LGTOC, el cual tipificó hasta esa fecha el delito especial, de confección formal, de libramiento de cheque sin fondos, contempla siete delitos derivados de los tipos planteados en el Código Penal, tanto en su fracc. XIII como en otros artículos ya existentes previamente a aquella reforma. Se considerará delito:



  1. Librar un cheque con el fin de procurarse una cosa u obtener un lucro indebido, y que sea rechazado por no tener el librador cuenta en el banco librado (art. 387, fracc. XXI).

  2. Librar un cheque con los mismos fines, y que sea rechazado porque, a pesar de tener cuenta, carezca de fondos (art. 387, fracc. xxi).

  3. Cuando por una casualidad, en cualquiera de los dos casos anteriores el banco pague el cheque, el delito se tipifica en grado de tentativa (arts. 387, fracc. xxi, y 12, Código Penal).

  4. Librar un cheque o endosarlo, con los mismos fines, contra un librado supuesto, o cuando el librador o endosante sabe que el librado no ha de pagarlo, siempre que el cheque sea rechazado (art. 387, fracc. III).





  1. Disponer de una cuenta bancaria o de los fondos de la misma si se encuentra a título de prenda o depósito judiciales, siempre que el banco pague el cheque por error o indebidamente (arts. 387, fracc. III, y 12, Código Penal).

  2. Mediante un cheque firmado por el librador, recibido por encargo, endoso, pago u otro título jurídico similar, hacerse ilícitamente de alguna cosa o de un lucro indebido, aprovechándose del error de otro o engañándole (art. 386).

  3. Apoderarse de un cheque ajeno firmado por el librador, sin derecho y sin consentimiento de la persona que pueda disponer de él con arreglo a la ley, y comerciar con el mismo, siempre que el cheque sea pagado por el banco (arts. 367 y 370, Código Penal).

Dentro de múltiples precedentes federales, los colegiados han sostenido que, para que se actualicen los elementos del delito de fraude por libramiento de cheques en descubierto, debe quedar plenamente demostrado que: a)
el activo libre un cheque contra una cuenta bancaria; b) que dicho documento sea rechazado por la institución bancaria correspondiente; c) que el rechazo se verifique en los términos de la legislación aplicable; d) que el motivo del rechazo sea por no tener el librador cuenta bancaria, o que los fondos sean insuficientes para pagarlo; e) que la finalidad del acto de librar el documento sea procurarse ilícitamente una cosa u obtener un lucro indebido; y, como el art. 175 de la LGTOC dispone que un cheque sólo puede ser expedido por la persona que teniendo fondos disponibles en una institución de crédito, es autorizada por ésta para librar cheques a su cargo, para que se actualice este delito debe también f) quedar plenamente demostrado que la persona que expide esos cheques como librador, es la titular de la cuenta, o bien, que en términos del primer párrafo del diverso 184 de la LGTOC, el activo esté autorizado por el titular para expedir cheques a su cargo.179

En todo caso es importante tener presente que el libramiento de cheques sin fondos no es un delito formal, es decir, no se tipifica por el simple hecho de haberse devuelto un







cheque sin fondos, sino que es necesario, además, que se compruebe un ánimo delictuoso en el agente180 y que haya obtenido, aun en grado de tentativa, una cosa de manera ilícita o un lucro indebido.

  1. Progresión mercantil en materia de cheques

Como vimos (núm. 1.25), la progresión mercantil es la sucesión dialéctica de los avances tecnológico-científicos que fuerzan la modificación de la ley a fin de adecuarla a las nuevas realidades. Pues bien, además de que el cheque fue un invento portentoso, hasta hoy, y desde la invención de los talonarios engomados exhibidos en la Feria de Londres en 1851 (núm. 3.17) (aunque ahora son utensilios comunes, en su momento fueron algo inusitado), la progresión del cheque ha sido extraordinaria, y algunos inventos de índole diversa y de alcance impredecible han forzado la actualización de su uso y reglamentación.

Uno de los inventos más conspicuos en ese sentido fue, desde luego, la compleja máquina calculadora de principios del siglo XX, que culminó en la computadora, otras máquinas cibernéticas y el importante acervo de posibilidades inalámbricas y electromagnéticas conocidas como transferencia electrónica de fondos',181 pero también lo han sido algunas operaciones de crédito diseñadas por comerciantes más que por banqueros, así como nuevas formas de cooperación internacional, principalmente comunitaria. De manera breve veremos cada caso.

No fue sino hasta 1983, con la publicación de la temporal LRSPBC de emergencia, después con la LRSPBC de 1985 y, en definitiva, con la Lie vigente, que una ley federal contempló por primera vez la posibilidad de que los bancos prestaran servicios al público, mediante equipos y sistemas computarizados (art. 52).

Desde una fecha difícil de precisar, tanto en México como en otros países los bancos —sobre todo los estadounidenses de la posguerra— utilizaban con eficiencia la computadora en el desarrollo de las cuentas corrientes de cheques, es decir, su funcionamiento se desarrollaba en gran medida, pero en condiciones ex legis, precisamente a través de medios cibernéticos. Como se sabe,182 la computadora implica el inicio de una época en la historia universal que impactó no sólo a las cuentas de cheques, sino a la virtual totalidad de operaciones bancarias.

En cuanto al cheque, no significó un invento enteramente novedoso sino la aptitud de hacer lo mismo, pero respecto de un número de personas en rango infinito y en menos tiempo. La novedad no consistió en generar un nuevo título de crédito, sino en la factibilidad de obtener del cheque sus mejores posibilidades tanto en términos de personas como de tiempos.










É













Por supuesto, la progresión en el cheque se materializa, de manera fundamental, en rapidez y velocidad para efectos de lo siguiente: la compensación en la cámara correspondiente; en una mayor velocidad electrónica en los cargos y abonos de las cuentas de cada sucursal; en el conocimiento de los saldos inmediatamente después de cada afectación, en las pantallas de todas las sucursales de cada ciudad y, en algunos bancos, por medio de este dispositivo cibernético por vía satélite, en las ciudades de todo el país; en el control de un número de cuentas infinito, sin menoscabo de la calidad del servicio sino al contrario; en la expedición inmediata del estado de cuenta mensual, quincenal o semanal que solicite el cuentahabiente; en la posibilidad de que, mediante la instalación de un módem, el cuenta- habiente puede hacer cargos y abonos en su cuenta de cheques, e incluso realizar pagos a acreedores que posean el mismo dispositivo; desde luego, en la disminución, no desaparición, de errores, y en la habilidad que la computadora le ha permitido en la cuenta de cheques para conectar y subordinar a ella otras cuentas o tipos de contratos que también son de la titularidad del mismo cuentahabiente, lo que ha originado las llamadas cuentas maestras
y cuentas personales y los denominados telebancos,183

Por otra parte, a diferencia de lo que sucede en otros países, en México continúa el sistema que consiste en que sólo se pueden librar cheques contra un banco y, únicamente, para liberar dinero. En efecto, en nuestro país han proliferado los mal llamados cheques (resto- check, gasocheck, tiendacheck, etc.), válidos por un servicio o un bien (compra de artículos en una tienda de autoservicio, consumo en restaurantes, hospedaje, gasolina, lubricantes, etc.) hasta por cierta cantidad; su mecánica es similar a la del cheque (provisión previa, suministro de talonarios al cuentahabiente, otorgamiento de contrato de cuenta corriente, esqueletos con una literalidad concreta e idéntica en todos los casos, etc.), con la diferencia de que no se libran contra un banco sino contra un establecimiento u organismo de crédito, y no por dinero sino por un bien o un servicio.

Esta figura novedosa guarda perfiles similares con el cheque, la carta de crédito y la tarjeta de crédito y, a pesar de que es innegable que son una expresión del cheque bancario, de acuerdo con la legislación actual no parece estar próximo el día en que puedan convertirse en una especie típica del género cheque bancario.

Es oportuno mencionar el importante intento de derecho comparado denominado euro- cheque, que consiste en la agrupación de bancos sindicados, con domicilio en cualquiera de los países de la Unión Europea, que reconocen entre sus prerrogativas poder abrir cuentas de cheques susceptibles de ser librados y, consecuentemente, pagados por cualquiera de ellos, lo que se traduce en ventajas trascendentales para los ciudadanos de la Comunidad que, como se sabe, a partir de 1992 llegaron al extremo de unificar no sólo tarifas arancelarias, supresión de pasaportes, libre tránsito de personas y mercancías, etc., sino incluso lo referente a la colocación de empréstitos y la prestación de otros servicios financieros y bancarios de la misma forma en que se desarrollan en un plano nacional, sin otro requisito que el relativo a que las personas morales concernientes tengan su domicilio principal en







la Comunidad y que las físicas tengan pasaporte “comunitario”. Es indudable que el euro- cheque
es la consecuencia —tal vez más avanzada— del progreso mercantil en materia de cheques.

Por último, debemos destacar que a pesar del importante avance bancario de nuestro país, no sólo en la automatización de servicios sino en la aplicación de operaciones nuevas, como la cuenta maestra, la tarjeta de crédito y el telebanco, por lo que se refiere al uso diferente del tradicional que pudiera hacerse de un cheque, no ha habido un adelanto del mismo vigor.



  1. Prácticas y usos bancarios más importantes en materia de cheques

La existencia práctica de ciertos usos no previstos en la LGTOC, en la LIC o en la LOBANXI- CO, sino —y sólo en algunos casos— en algunas circulares y disposiciones administrativas y, por otra parte, algunas modificaciones introducidas por la legislación fiscal para 1999 (miscelánea fiscal) en materia de cheques, que indirectamente derogan la LGTOC, tienen una recurrencia y repetitividad que pueden desconcertar a las personas que los enfrenten por primera vez, y que para conocer la normatividad aplicable sólo se refieran a la LGTOC. Por ese motivo, mencionaremos de manera exclusiva los más importantes:

  1. De conformidad con los arts. 31, fraccs. III y IX; 125, fraccs. I y IV, y 172, ffacc. IV, de la LISR, para hacer deducibles los gastos correspondientes a los pagos a proveedores o acreedores, en todo caso deberá librarse un cheque por la cantidad correspondiente, ya sea nominativo, a la orden o al portador, y sólo podrá cobrarse mediante su depósito para abono en cuenta, es decir, no podrá cobrarse en ventanilla. Esta modificación presumiblemente se diseñó para una mejor fiscalización.

  2. Hemos visto que la legitimación en los títulos al portador se agota con la posesión de buena fe y el requisito físico de traer consigo el documento para, así, ser el portador; por tanto, quien pretenda cobrar en ventanilla un cheque al portador no tendría obligación de identificarse, pero la realidad es otra. Cuando el cheque es superior a cierta cantidad, que varía según el banco, el empleado de mostrador exige al portador que se identifique e inserta en el documento los datos de la credencial con que se identificó (fecha, número, expiración, etc.), así como su dirección y teléfono; incluso, en algunos casos, hemos visto que le exige al portador que endose el cheque para que se pueda compensar. Opinamos que estos requisitos son injustificados, en términos de los arts. 71 y 179 de la LGTOC.

  3. Como vimos (núm. 3.24), la compensación del SECOBAN opera en dos momentos: la compensación previa o provisional (el primer canje de documentos con el resultado de ese primer intercambio) que se efectúa por la tarde de cada día hábil, y la compensación definitiva, que se realiza al día siguiente de la previa, una vez que el banco efectúe las verificaciones que requiera. Pues bien, cuando un cheque se deposita en





cuenta, la compensación previa se realiza en la tarde del depósito —generalmente los depósitos sólo se hacen por la mañana—, por lo que la cantidad depositada no aparece en el saldo de la cuenta sino hasta el día siguiente, una vez que se haya operado la compensación definitiva y el banco haya verificado que el cheque en efecto contaba con fondos; mientras tanto, en el saldo electrónico de la cuenta aparece el texto “depósito en tránsito” y no se puede disponer de él. Pero si el cuentahabiente goza de solvencia reconocida en el banco depositario, ya sea porque tiene línea de crédito o porque sus promedios mensuales son importantes, entonces antes de efectuar el depósito puede solicitar al gerente de la sucursal que el depósito se realice “en firme” (noción reconocida por nuestros tribunales),184 que consiste en que a partir de ese momento, aunque todavía no se haya operado la compensación previa ni definitiva, el cliente puede disponer de los fondos recién depositados; pero si el cheque depositado en firme es devuelto por falta de fondos, no permite concluir, por ese hecho, que el funcionario que autorizó ese depósito haya cometido un delito.185

  1. Como la tarea de compensar diariamente miles y a veces cientos de miles de cheques es ardua en extremo, los compensadores enfrentan la imposibilidad de verificar de manera fehaciente, no en la previa (día del depósito), sino incluso en la compensación definitiva (al día siguiente) que la firma de cada cheque es la del titular de la cuenta; por tanto, no es imposible que un cheque se compense a pesar de que la firma sea de otro. Las reglas de SECOBAN (art. 9o., 2o. párr.) establecen que es responsabilidad de los bancos que paguen un cheque, verificar la identidad del beneficiario o del último endosante, pero no establecen reglas expresas respecto de la confrontación de la firma, aunque se verifique la identidad. Por ello es aconsejable que cuando una firma sea dudosa no se deposite en cuenta, sino que se cobre en ventanilla, indicándole al empleado que extreme su atención en el cotejo de la firma. Sobre este problema en particular, la LGTOC señala que el librador sólo podrá objetar el pago hecho por el librado si la alteración o la falsificación son notorias (art. 194, 2o. párr.). Al respecto, la Corte sostuvo que la notoriedad a que se refiere el art. 194 supone que la falsificación sea tan burda que pueda advertirse sin tener conocimientos especiales de grafología, pero en todo caso, se trataría de una irregularidad que corresponde a quien se valdrá de ella en juicio, el actor, el acreditarla apropiadamente, excepto cuando el cuentahabiente extravió su talonario y avisa en forma oportuna al banco librado, caso en el cual la falsedad no debe probarse porque no tendría sentido después de haber probado la imposibilidad de que existan firmas, alteradas o no, en un talonario inexistente.









Adicionalmente, de particular importancia es una excelente jurisprudencia obligatoria de colegiados, en la cual se pronuncian en el sentido de que

[... ] la Ley de Instituciones de Crédito permite advertir normas tendentes a proteger a los usuarios de servicios y actividades bancarias frente a las instituciones de crédito que prestan algún servicio para sus clientes, dentro de las cuales se encuentra la atinente a la preparación de su personal en beneficio de los usuarios. De ahí que a los empleados o factores de las instituciones bancarias libradas se les exija contar con determinados conocimientos, para poder apreciar las firmas asentadas en los cheques, puesto que el pago de éstos implica proporcionar fondos pertenecientes del librador a los tenedores y, por ende, deben poner especial cuidado en el pago de los mencionados títulos de crédito. Esto no significa que los empleados bancarios sean peritos en grafología, pues ningún fundamento hay para considerar que deban tener esa calidad.186



Por método, también conviene señalar que dentro del tema de la notoria falta de correspondencia de una firma, es desde luego indispensable que los encargados de determinar si la firma es notoriamente distinta o no, deben establecerlo en relación con “otra firma” que es, valga decirlo en esa forma, “la buena”, lo que es objeto de jurisprudencia obligatoria.187

  1. Vimos que un cheque de caja sólo se puede cobrar mediante su depósito en un banco (arts. 200 y 201, LGTOC) y también estudiamos que un cheque únicamente puede ser endosado por su beneficiario; no obstante, la realidad es diferente. Cuando se



compra un cheque de caja, en general el banco lo expide a nombre del solicitante a no ser que se lo pida a otro nombre, y si estando a su nombre lo utiliza para pagarle a un proveedor, éste se dará por pagado; al entregárselo se lo endosa en blanco y el proveedor lo deposita en su cuenta que no está a nombre de quien compró el cheque, sino de quien lo recibió. En la práctica no es extraño que un banco acepte el depósito de un cheque de caja en una cuenta que no está a nombre del titular de éste. Esta recepción no se especifica como una prohibición impuesta a las instituciones de crédito por el art. 106, fracc. vil, de la LIC.

  1. Cuando un cheque librado por una cantidad importante es nominativo, y el beneficiario pretende cobrarlo en ventanilla, el empleado generalmente exige, además de su identificación (art. 39, primera parte, LGTOC), un reconocimiento de firma, que consiste en lo siguiente: después de expedir el cheque, el tomador estampa su firma al reverso (como si fuera un endoso) y de inmediato abajo de ésta, el librador del cheque inserta la leyenda Reconozco la firma u otra equivalente; en seguida lo vuelve a firmar; en el momento de cobrarlo en el mostrador, el beneficiario vuelve a firmarlo para que el empleado de ventanilla verifique que en efecto es la misma firma que el librador reconoció desde el libramiento. Esta práctica es inexistente cuando el cobro se realiza por depósito en cuenta.

  2. No obstante que la LGTOC (arts. 184 y 189) permite que el banco librado pague por lo menos parte del cheque que se le presente al cobro, cuando los fondos existentes en cuenta no sean suficientes para pagar la totalidad, por lo regular el banco rehúsa hacer el pago parcial. Suponemos que esto es así por las complejidades, más prácticas que técnicas, que entraña el ejercicio de la acción cambiaría en relación con las responsabilidades potenciales del banco.

  3. A pesar de que la LGTOC (art. 185, primera parte) establece la posibilidad de revocar un cheque si transcurrieron los plazos de presentación a que se refiere el art. 181, en la práctica, los bancos aguardan el plazo máximo de tres meses, cualquiera que sea el plazo aplicable, en función de la plaza de expedición y pago, con objeto, por una parte, de disminuir la posibilidad de que el cheque extraviado o robado se pretenda cobrar en un país diferente al de expedición y, de esa forma, se propicie un doble pago; por otra, con el propósito de que el banco pague sin incurrir en responsabilidad (art. 185, segunda parte).

  4. No obstante que desde 1955 la ahora CNBV, las leyes anteriores a ella y la LIC (art. 106, fracc. XIV, fracción que fue derogada mediante publicación en el DO de fecha 6 de febrero del 2008) establecen la prohibición para las instituciones de crédito de llevar cuentas de cheques a personas a quienes se les hubieran regresado dos cheques o más por falta de fondos en un cierto lapso de meses, tal prohibición desapareció.

  5. Aunque durante muchos años los depósitos no le produjeron interés al cuentahabiente, históricamente la cuenta de cheques se convirtió en uno de los negocios más rentables de los bancos, debido al descenso de rentabilidad que provocó la creación de las llamadas cuentas maestras (que sí producen interés), en relación con los programas de





simplificación y eficiencia de los sectores paraestatal y financiero. En noviembre de 1989, la AMB adoptó un acuerdo relativo a Las condiciones de operación de instrumentos a ¡a vista disponibles por medio de chequera;
de acuerdo con éste, las bancas múltiples cobrarían, a partir de esa fecha, costos de operación que, no obstante algunas diferencias, son similares en todos los bancos. Por ejemplo, por el simple manejo de la cuenta de cheques tradicional cobran al cliente 30 mil pesos si su promedio mensual es inferior a un millón de pesos. En las cuentas maestras cobran 60 mil pesos por apertura y renovación anual y 500 pesos por cheque girado, etcétera.

Sin pretender agotar las prácticas no contempladas en la ley federal, también se señala la documentación requerida para abrir una cuenta. El mínimo que debe promediar un cliente para recibirle remesas o cheques foráneos sin cargarle cambio de situación o comisión; la tolerancia para no cobrar intereses por sobregiro; los requisitos para cubrir cheques devueltos cuando se tenga abierta una línea de crédito en favor del chequehabiente y, sobre todo, la enorme gama de ofertas hechas por los bancos en las cuentas maestras como esfuerzos competitivos destinados a ganar la preferencia del público, que han alcanzado un nivel de creatividad que pone a nuestro sistema bancario como uno de los más avanzados de Occidente. Estos usos, por una parte, no están previstos en la legislación y, por otra, pueden ser diferentes de un banco a otro.

Cuenta maestra

Sin embargo, en virtud del gran movimiento tendente a uniformar, generado en 1983 y sobre todo en 1985; de las modificaciones a la lrspbc, en diciembre de 1989 y, finalmente, de la LIC, en 1990, destinadas a propiciar una mayor apertura comercial y financiera, las cuales se representan en las leyes marco, en la emisión de reglas generales, en la compilación sistemática de las circulares de la CNBV y el Banxico, en la posibilidad de participación extranjera en una parte del capital de las instituciones de crédito y en otras iniciativas de orden administrativo, cabe señalar que, por un lado, las prácticas mencionadas en este numeral tienden a ser contempladas por las reglas generales previstas en la Lie y, por otro, a convertirse en reglas de derecho para dejar de ser usos, además de que tienen el propósito de homogeneizar el servicio de la banca.



Cuarta sección. Diferencias sinópticas entre letra,
pagaré y cheque

  1. Criterios de diferenciación

Sin agotar exhaustivamente las diferencias entre estos tres importantes títulos del derecho cambiario, en el cuadro 3.1, para ilustrar mejor, se enumeran sólo las más significativas. En contraste, se utilizaron los siguientes 17 criterios:





  • Sus diferentes fórmulas cambiarías.

  • El número de elementos personales que deben participar en su perfeccionamiento.

  • La necesidad de un contrato complementario para su perfección.

  • La necesidad de que participe una SNC en su mecánica de pago.

  • Sus diferentes funciones económicas y comerciales.

  • La posibilidad de que el obligado al pago pueda ser a la vez el beneficiario.

  • Sus posibilidades de revocación.

  • La obligación legal de que exista una provisión previa a la emisión.

  • La posibilidad de que se pacten intereses en el texto.

  • La posibilidad de ser emitidos al portador.

  • La necesidad de que la obligación se acepte para que se perfeccione.

  • Los diferentes tipos de vencimiento que pueden pactarse en cada título.

  • Los diferentes plazos de presentación de cada título cuando se trata de vencimientos a la vista.

  • La necesidad de que sea el acreedor quien levante el protesto.

  • La posibilidad de caducidad de la acción cambiaría.

  • La protección penal de cada título.

  • Los diferentes plazos de prescripción de cada título y de cada una de las acciones que le corresponden.








Cuadro 3.1. Diferencias entre la letra, el cheque y el pagaré.




Letra

Cheque

Pagaré

1. Fórmulas cambiarías

Se servirá usted pagar a

Pagúese a...

Me obligo a pagar a...

2. Número de elementos personales indispensables

Tres

Tres

Dos

3. Necesidad de un contrato para complemento de la obligación cambiaría

No

Sí: contrato de cheques entre librador y librado

No

4. Necesidad de participación de un banco para el perfeccionamiento del título

No



No

5. Utilidad económico- comercial

Instrumentos para cambiar dinero de plaza

Instrumento de pago

Instrumento de crédito

6. El que debe realizar el pago puede también ser beneficiario

No



No

7. Posibilidad de revocación

Sólo el aceptante, y antes de que regrese la letra al tenedor

Sí, después de los plazos de presentación

No

8. Obligación legal de provisión previa

No



No

9. Posibilidad de pactar intereses

No

No



10. Posibilidad de emisión al portador

No



No

11. Necesidad de aceptación de la obligación cambiaría



No

No

12. Tipos de vencimiento

Cualquiera de los cuatro reconocidos

Exclusivamente a la vista

Cualquiera de los cuatro reconocidos

13. Plazos de presentación para vencimientos a la vista

Seis meses

15 días para cobros en plaza: un mes en la República, tres meses cualquier otro

Seis meses

14. Obligación para el beneficiario de levantar personalmente el protesto



No



15. Caducidad de la acción cambiaría directa

No, pero se puede perder también por negligencia (art. 93, 2o. párr., LGTOC)

Sí; expresamente (art. 191, III, LGTOC)

No, pero se puede perder también por negligencia (art. 93, 2o. párr., LGTOC)

16. Protección penal y

pública por falta objetiva de pago

No

Ya no, desde 1984

No

17. Plazos de prescripción de títulos, acciones directas, o ambos

Tres años

Seis meses

Tres años
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