Primera sección. La letra de cambio Su lógica, nacimientc y desarrollo histórico



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  • No es endosable, por lo que se le aplica la regla de que sólo podrá ser endosado a una institución de crédito para su cobro (art. 200, LGTOC).

Finalmente, al cheque de caja no se imputa el art. 194 de la LGTOC (cuando el banco paga indebidamente un cheque alterado y el librador le reclama por ello), puesto que si emisor y pagador son la misma persona —el banco—, es ilógico que se exija responsabilidad a sí mismo; por ello, si una prueba pericial es suficiente para establecer la alteración del cheque de caja, se justifica que el banco no haya pagado, sin que sea necesario que la alteración sea o no notoria, porque en ese caso se aplica la regla general del art. 8o., trace. VI, de la LGTOC.154

Giros bancarios

El giro es una especie del género cheque de caja, porque es un título expedido por un banco, a cargo de sus dependencias o sucursales (art. 200, LGTOC); aunque cuando se trata de giros internacionales o contra una plaza en la que no se tienen sucursales, en la práctica el cargo también puede hacerse a un banco corresponsal, en el extranjero o en la plaza no cubierta. En términos latos, el giro bancario es un cheque de caja en el que se da a una sucursal


  1. corresponsal la orden de pagar la cantidad consignada a una persona determinada, pero en una plaza diferente de la de emisión. En consecuencia, las características literales y cambiarías del giro son similares a las del cheque de caja. La utilidad del giro consiste en la facilidad de pagar en una plaza diferente, con la garantía y seguridad de un cheque de caja, sin necesidad de pagar el cambio de situación. Esta utilidad resulta evidente cuando es necesario pagar en el extranjero o en una ciudad distinta.

Desde luego, se podría enviar un cheque personal desprendido de la chequera del librador, pero en este caso la persona que lo reciba debe pagar una cantidad, variable según el banco, porque el banco depositario en la otra ciudad o en el extranjero debe regresarlo a la de la emisión para poderlo compensar, lo que implica tiempo y un trámite que genera un costo; éste lo suprime el giro bancario.

Una variante del giro bancario muy utilizada en la práctica es la orden de pago, que por no tratarse de un título de crédito sino de una operación eminentemente bancaria analizamos en otra obra.155

La Circular 2019/95 de las Operaciones de la Banca Múltiple, emitida por el Banco de México (con última modificación en 2008), establece que la compensación de fondos (esto es. los cheques, giros bancarios y telegráficos, órdenes de pago, letras de cambio a la vista y nemás instrumentos de pago autorizados por el Banxico, denominados en moneda nacional


  1. cargo de instituciones de crédito del país y pagaderos en la zona en que se presenten para





su cobro) podrá realizarse en cualquier modalidad operativa y a través de los mecanismos que libremente convengan las instituciones de crédito parte de la Cámara de Compensación correspondiente. En caso de fondos en dólares de Estados Unidos, la compensación se hará en los términos acordados entre las instituciones. En ambos casos, las instituciones deberán sujetarse en todo momento a las sanas prácticas y usos bancarios.156

Cheque de ventanilla

Podría definirse como un cheque de emergencia al servicio de los clientes de un banco, en cada sucursal, que dispone de un talonario de cheques de ventanilla en el que se cargan, o se pueden cargar, todas las cuentas abiertas en ese banco.

Cuando un cliente necesita retirar efectivo de su cuenta o disponer de ella y si, por cualquier motivo, no tiene a la mano el talonario que el banco le proporcionó y el banco no le puede proporcionar otro en ese momento, puede librar un cheque de ventanilla, del talonario de este tipo de cheques que cada sucursal ha dispuesto para tales efectos.

El cliente inscribe, tanto en la matriz como en el esqueleto del cheque, su número de cuenta, la fecha, la cantidad, el nombre del beneficiario y, en ambos, su firma; por esta razón, la sucursal en que se realizó la operación carga de inmediato la cuenta afectada. Sus características más importantes son las siguientes:


  • Tienen inscrita la leyenda cheque de ventanilla.

  • Son intransmisibles, no negociables y salvo excepciones operativas o circunstanciales, no pueden salir de la sucursal.

  • No son cheques de caja porque no los emite el banco sino que son, literalmente hablando, cheques de impresión única, destinados a afectar de manera singular una de las cuentas abiertas en el banco; por esta razón, en caso de que el cuentahabiente libre un cheque de ventanilla a su nombre con objeto de retirar efectivo, a su vez debe endosarlo al banco para que éste lo pueda compensar.

  • Por definición, sólo las personas con cuenta en ese banco pueden usarlos, e No están reglamentados por el derecho mexicano; por tanto, constituyen una práctica bancaria típica.

Cheque de viajero

Su utilidad es clara: le permite a la persona que viaja llevar consigo cualquier cantidad de dinero, sin el riesgo de manejar efectivo. Como veremos en seguida, debido a la forma en que lo regula la LGTOC, el cheque de viajero es pagadero exclusivamente en las sucursales del banco en donde se haya obtenido; por tal razón, esta figura ha sido desplazada por la







tarjeta de crédito157 y por los cheques de viajero no bancarios, conocidos como traveler checks,
porque, en ambos casos, el desplazamiento físico a la sucursal para disponer de dinero lo sustituye la disposición del bien o servicio adquirido mediante la exhibición, en cada establecimiento comercial, de la tarjeta o del traveler.

Las características principales del cheque de viajero son las siguientes (arts. 202 a 206, LGTOC):



  • Lo pone en circulación el banco librado; constituye una especie del género cheque de caja.

  • Como cualquier cheque de caja es pagadero por el banco, las sucursales o los corresponsales, tanto dentro como fuera de México.

  • Su plazo máximo de presentación es de un año.

Es un título que necesita el reconocimiento de firma que analizamos antes (núm. 3.22): en el mostrador del banco que lo emita, el tomador debe firmarlo, y cuando pretenda hacerlo efectivo en otra sucursal debe firmarlo otra vez en presencia del empleado de ventanilla de la sucursal, con el fin de que, merced al cotejo de firmas, el titular se legitime adicionalmente a su identificación.

Cheque posdatado (posfechado]

En el comercio mexicano prolifera la práctica viciosa de librar cheques en los que se inserta una fecha posterior a aquella en que se libra; con esto se pretende acentuar ante el tomador que no habrá fondos para cubrirlos, sino hasta la fecha que aparece en el texto; no obstante, como reiteramos, por ser un instrumento de pago y no de crédito, el cheque tiene un vencimiento institucionalmente a la vista, de manera que el banco debe pagarlo cualquiera que sea la fecha inserta en el momento en que se le ponga a la vista (art. 178, LGTOC).

Las razones que han llevado al comerciante mexicano a adoptar esta práctica no son de orden leonino o antisocial, cuando menos no en la mayoría de los casos. En la práctica hemos verificado que esta costumbre se ha adoptado por la facilidad y seguridad de cobro que permite el hecho de posdatar: cuando un cliente paga con un cheque posdatado, el tomador puede “cobrar” esa deuda al “vencimiento” (términos deliberadamente mal utilizados, porque en el cheque no existen), depositándolo en su cuenta, con lo que ahorra tiempo y el costo no sólo del desplazamiento al domicilio del deudor para obtener la suscripción, el cobro, en su caso la aceptación, etc., sino, incluso, el dificultoso levantamiento público del protesto.

Por otra parte, el expediente tal vez un poco mítico de la protección penal del cheque también ha sugerido, para los comerciantes con conocimientos elementales, más que escasez de escrúpulos, que el cheque posdatado otorga mayor seguridad en el cobro de la que ofrecen otros títulos típicos de crédito, como el pagaré o la letra.





La persistencia y difusión de este fenómeno casi en todos los sectores comerciales e industriales son la prueba nítida de una práctica comercial insoslayable. Y si a ello aunamos, de acuerdo con nuestra experiencia, que su uso obedece más a razones de orden utilitario que al ánimo de una protección adicional, concluimos que para otorgarle la legalidad que en este momento, por las razones que se apuntan en el párrafo siguiente, no tiene, o se reconoce legalmente cómo funciona o bien se sustituye por otra modalidad inexistente en México, como los pagarés y las letras de cambio bancarias, tan frecuentes en el derecho anglosajón y en el estadounidense.

Con un conocimiento impresionante del derecho comercial y por la necesidad de espe- cialización, la Primera Sala sostuvo, entre otros, los siguientes principios jurisprudenciales en tomo al cheque posdatado:



  • Como instrumento destinado a desempeñar una función económica social tutelada por el Estado, el cheque representa para el beneficiario la suma de dinero que motivó la expedición, sin más requisitos que presentarlo ante el banco librado para su pago inmediato. Cuando el beneficiario del cheque es quien induce al librador a que lo expida y lo admite, aunque sepa que carece de fondos, incurre en responsabilidad criminal como coautor del delito.158

  • Si bien el cheque no está destinado a la circulación de manera accidental, adventicia, ésta debe protegerse para no destruir la confianza que el público le concede en las transacciones; por ello, cuando se trata de participación delictiva, el castigo penal alcanza no sólo a quien expide el documento, sino a quien instiga o propone su expedición, o interviene con su conducta en alguna de las formas que prevé el art. 13 del Código Penal Federal,159

  • Si un cheque fue antedatado, para su cómputo se debe partir de que debe presentarse al cobro en la fecha inscrita en el documento.160

  • El cheque posfechado no constituye un pago diferido, sino un instrumento de crédito que consigna una promesa de pago, porque de acuerdo con el art. 178 de la LGTOC, el cheque siempre es pagadero a la vista, y su expedición y aceptación posdatada contraría la primera parte del art. 178, puesto que desvirtúa la naturaleza del cheque al mutarlo de instrumento de pago a instmmento de crédito.





No puede llamarse defraudado quien, al recibir el documento, tiene pleno conocimiento de que el librador carece de fondos suficientes para cubrir su importe; por tanto, no constituye un delito sino un acto que sólo da lugar a la acción civil respectiva.161

  1. El protesto y la acción cambiarla en el cheque Protesto

Tanto las formalidades del protesto (núm. 2.36) como los términos y las condiciones que deben cumplirse para ejercitar la acción cambiaría (núm. 2.37) ya se analizaron, pero en ambos casos, en función del título de crédito en general, y aunque también son aplicables al cheque, en éste presentan algunas peculiaridades que requieren un examen por separado.

Cuando estudiamos las obligaciones del beneficiario del cheque (núm. 3.21) vimos que, según la LGTOC, la falta de pago conduce a recorrer el tortuoso mecanismo del protesto, previsto en lo general (art. 190); no obstante, en realidad su levantamiento en el cheque es distinto, no sólo porque llevar un notario u otro fedatario al banco es francamente impracticable, sino porque la LGTOC (art. 190) señala las excepciones a la regla general, que son las que se practican y, como veremos, son concordantes con los plazos de prescripción y demás características de las acciones directa y de regreso en este título. Así, en el cheque son dos formas de levantar el protesto.



  • La devolución de un cheque por falta de fondos realizada por la Cámara de Compensación (art. 190, 3o. y 5o. párrs., LGTOC), que anexa el volante que especifica la causa (art. lo., Instructivo Banxico), sólo se presenta cuando el cheque se depositó en la cuenta del tomador.

  • La anotación en el título que hace el empleado de ventanilla de la sucursal en que se pretenda cobrar el cheque, en el sentido de que no se paga porque la cuenta carece de fondos (art. 190, 5o. párr., LGTOC), sólo se presenta cuando el tomador intentó el cobro en efectivo, en alguna de las sucursales del banco librado.

No se tiene ningún conocimiento relativo al levantamiento de un protesto por falta de pago efectuado mediante una vía diferente de estas dos, no obstante que el art. 190 de la LGTOC estipula con claridad que ambas hipótesis no son una forma de protesto, sino su equivalencia. En efecto, la primera exclusivamente “hará las veces de protesto” (4o. párr.) y la segunda sólo “surtirá los mismos efectos del protesto” (5o. párr.). Entonces, el protesto reviste en el cheque una importancia similar a la de cualquier otro título de crédito, pero su









formalización es más sencilla y, como vimos, por así decirlo, la única posibilidad de que un cheque no se proteste cuando carece de fondos es que el empleado del mostrador o de la Cámara de Compensación incurra en olvido o negligencia, y no redacte y anexe al cheque el volante correspondiente, pero además, que coincidentemente al descuido, el beneficiario no lo exija.

Sin embargo, la firma y otros requisitos del volante han suscitado problemas en la práctica, en el sentido de si la ausencia de los requisitos invalidan el protesto; estas dificultades se incrementan en materia penal. Veamos.

Por una parte, el protesto de un cheque es válido aunque no esté firmado, porque basta que en el volante aparezcan los sellos que dan constancia de su presentación al cobro en determinada fecha, por conducto de la Cámara de Compensación, así como su devolución por falta de fondos, para que se agoten los requisitos que demandan los arts. 182 y 190 de la LGTOC; por tanto, la falta de firma en los sellos y en el volante no los priva de valor, porque no es un requisito legal para su validez.162

Por ende, los sellos en que consten la presentación de un cheque para su cobro por conducto de la Cámara de Compensación y su devolución por falta de fondos surten los mismos efectos que la presentación directa ante las ventanillas del librado y hace las veces de protesto.163

Sin embargo, los colegiados sostuvieron, en una tesis que en cierta forma desconoció que la práctica bancaria consistente en el volante permite autenticar y certificar la presentación de un cheque al cobro y su devolución de manera fehaciente en el sentido de que no se puede acreditar el cuerpo del delito de fraude específico de la fracc. XXI, art. 387, del Código Penal, con el volante de devolución, pues de lo contrario se infringe la garantía de seguridad jurídica del art. 14 constitucional; ya que para ello —manifestaron— se requiere que la certificación de ese hecho la efectúe el personal autorizado por el banco, pues la firma del funcionario bancario autorizado es la que a) da autenticidad al volante y b) da certeza a la inexistencia de la cuenta o a la falta de fondos suficientes, requisitos que contempla la fracc. XXI del art. 387 como necesarios para la integración de este tipo penal.164

En atención a este precedente es importante verificar que el volante esté firmado, además, por las personas autorizadas, no tanto porque estemos de acuerdo con esta tesis, sino porque evidencia que la falta de firma puede hacer impróspera la acción penal que intente la representación social.







Las acciones cambiarías

Su forma procesal y el ejercicio correcto de las acciones cambiarías, directa o de regreso, fueron en el cheque objeto de debate doctrinal y jurisprudencial, debate que terminó en 2007, año en que se dictó una excelente tesis por denuncia de contradicción.

El caso de disputa más frecuente obedecía a que, a pesar de que como regla general —congruente además con la teoría cambiaría— la acción que se intenta contra el principal obligado es la directa, la LGTOC aparentemente la derogaba en el cheque al señalar que debe ser la de regreso.

En seguida estudiaremos ésta y otras características sobresalientes de las acciones cambiarías en el cheque.

En primer lugar, las dudas son inexistentes respecto de la acción intentada contra los endosantes (los responsables) que, como en todos los títulos, es la acción en vía de regreso (arts. 151 y 196 , LGTOC); luego, no repetiremos lo que ya analizamos acerca del particular (núm. 2.37), a donde remitimos al lector.

Pero respecto de la acción en contra del librador (¿la directa o la de regreso?) sí existían dudas, pues la ley no es certera en cuanto a si el librador del cheque es el principal obligado o uno más de los responsables, para así aplicar la regla de que contra el primero se intenta sólo la directa, y contra los segundos, sólo la de regreso. Los argumentos técnico-legales son sucintamente los siguientes:



  1. Por una parte, la LGTOC (art. 151) señala con claridad que la acción directa sólo puede deducirse contra el “aceptante o sus avalistas”; pero por otra, con la misma precisión el art. 196 determina que al cheque no le son aplicables las reglas de la aceptación (arts. 91 al 101). Por tanto, se deduce que en el cheque “no hay aceptante” y, en principio, en apariencia tampoco debiera haber acción directa.

Continuando con el principio de que en el cheque y en la letra, como títulos triangulares, el creador del título no es quien lo paga, la LGTOC dispone que tanto el librador en el cheque (art. 183) como el girador en la letra (art. 87) son responsables de pago,
pero no obligados, porque no son ellos quienes realizan el pago, que en estos títulos triangulares, en la letra paga el aceptante (art. 101), y en el cheque, el banco librado (art. 184).

Con base en estos fundamentos, en estricto rigor, en el cheque contra nadie se podría intentar la acción directa, porque de acuerdo con ellos, en el cheque no hay principal obligado.



  1. Sin embargo, la LGTOC se contradice al establecer que contra el librador del cheque se deducirá, precisamente, la acción directa (art. 191, fracc. ill); pero en esta misma disposición (fracc. m) señala —contra el importante principio analizado (núm. 2.39) de que la directa no caduca, sino sólo prescribe— que la directa sí es susceptible de caducar, calificación que en apariencia permitiría suponer la inexistencia del derecho desde el origen del negocio (motivo de la caducidad); sin embargo, como también





vimos, la obligación cambiaría en el cheque requiere incluso mayor protección que cualquier otro título, porque con ella se paga, y no se recibe crédito.

3. A mayor abundamiento, que no mayor claridad, sobre el particular la Corte sostuvo, hace tiempo, dos tesis en sentido contrario. En una manifestó que “[...] tratándose del cheque no puede haber acción directa porque no hay aceptantes”,165 y en otra determinó que “[...] la acción directa se intenta contra el librador y sus avales”.166 Pero, además, en múltiples tesis diferentes de estas dos, la Corte señaló que la acción directa, y no la de regreso, sí caduca, confirmó su existencia en el cheque. Como se ve, es el mismo criterio que sostenían los colegiados.167

Entonces, la pregunta ¿qué acción se intenta contra el librador del cheque, la directa o la de regreso?, no era fácil de responder en forma contundente, hasta que finalmente una excelente jurisprudencia por contradicción propuesta por el ministro Cossío Díaz disipó en nuestra opinión toda duda en el sentido, precisamente, de que contra el librador la acción que procede es la directa. El autor de estas líneas siempre fue de la opinión de que en términos cambiarios, el librador del cheque no sólo es un obligado principal, sino principalísimo y, por tanto, sujeto de la acción directa. Pero en todo caso, este criterio ya era sostenido desde finales del siglo pasado por los tribunales colegiados, en otra tesis excelente.168

Cualesquiera que fuesen los comentarios o alegaciones sobre el asunto en estudio, afortunadamente una excelente tesis por contradicción dictada por la Segunda Sala puso término al debate al sentenciar:

[... ] no hay razón [...] para [... ] concatenar el requisito previsto en la fracción m del artículo 191 de la LGTOC, respecto a que el librador [...] demuestre que durante el término de presentación [...] se tuvieron fondos suficientes f...] y se dejó de pagar por causa ajena al librador, sobrevenida con posterioridad a dicho término, para que sea procedente la prescripción de la acción cambiaría directa a que se contrae la fracción I del artículo 192 de la LGTOC, ya que para ello sólo es menester acreditar que feneció el plazo de seis meses exigido en este último numeral, desde luego, contado a partir del día siguiente de que vencen los quince días para la presentación del cheque para su pago, previstos en el artículo 181, fracción I, de la Ley mencionada.169






exigido, sin necesidad





En suma, contra el librador la que procede es la acción cambiaría directa.

Protesto y acciones cambiarías. Caducidad y prescripción

La caducidad y la prescripción de las acciones cambiarías directa y de regreso, igualmente presentan en el cheque algunas diferencias respecto de las reglas generales que estudiamos antes (núm. 2.39); más aún, los colegiados determinaron que la prescripción de la acción cambiaría derivada de un cheque se rige por las reglas del cheque y, en concreto, por el art. 192 de la LGTOC, y no por las que regulan la prescripción del derecho generado en letras de cambio.170

Caducidad. La caducidad en el cheque la generan sólo tres causas (art. 191, LGTOC): a) por no haber protestado el cheque por falta de pago; b) por no haberse presentado para su cobro en los plazos señalados en el art. 181 de la LGTOC (por no haberse protestado o presentado: nótese que es una opción), o c) porque, en el caso de la acción directa, cuando no se protestó ni se presentó a tiempo y se prueba, además, que el librador tuvo fondos suficientes para cubrir el cheque. Como se observa, en el estado actual de la LGTOC, tanto la vía de regreso como la directa pueden caducar.

En efecto, la acción directa contra el librador o sus avalistas caduca por cualquiera de las dos primeras causas, siempre que se pruebe que durante el término de presentación hubo fondos suficientes en poder del librado para poder pagarlo (art. 191, fracc. III, LGTOC).

Entonces, si un cheque no se presenta al cobro en los plazos de presentación, una interpretación correcta del art. 191, fracc. III, de la LGTOC permite concluir que la acción directa contra el librador no caducó por falta de presentación o protesto del cheque, pues para que caduque se requiere, además, que el librador demuestre la existencia de fondos suficientes durante el término de presentación.171







Sin embargo, no habrá caducidad de la acción aunque el día en que concluya el término del art. 181 de la lgtoc haya habido saldo suficiente, si no se acredita que “durante” todo ese término contó con fondos suficientes, porque si en algunos de los días comprendidos en ese lapso existieron saldos inferiores al monto del cheque, no se surte la caducidad, ya que el art. 191, fracc. III, de la LGTOC establece que la acción directa caduca si se prueba que “[...] durante el término tuvo fondos suficientes es decir, si “durante” todo el término existió, realmente, la provisión necesaria para cubrir el cheque.172

Por su parte, la acción de regreso contra cualquiera de los endosantes o sus avalistas o la que tenga el que pagó en vía de regreso contra los demás responsables del pago, caducará igualmente por alguna de estas causas, pero en tal caso, a pesar de que no haya habido fondos suficientes durante los plazos de presentación (art. 191, fraccs. I y II, LGTOC).

Prescripción. En el supuesto de que las acciones directa y de regreso no caduquen, es decir, en caso de que el cheque no pagado se haya protestado y presentado en tiempo, la acción debe intentarse en los seis meses que sigan a la fecha en que concluya el plazo de presentación, porque éste es el término de prescripción tanto de la acción directa como de la de regreso (art. 192, LGTOC).

Nótese que los términos de prescripción en la letra y en el pagaré son mucho mayores en la directa que en la de regreso, y que en el cheque es el mismo.

Si el tenedor del cheque no lo protesta o no lo presenta debidamente, verá caducadas las acciones que pudo intentar, y si no caducan, pero se ejercitan después de seis meses, perderá la acción, aunque por prescripción. En cualquiera de los dos casos, el acreedor sólo podrá intentar su recuperación mediante el ejercicio de las acciones causal o de enriquecimiento sin causa (núm. 2.38).

Al cheque no se le aplica el principio de la prescripción mercantil negativa, en la que los plazos se inician desde el día en que la acción se pudo ejercitar en juicio (art. 1040, CCom), sino que se le imputa el término de seis meses señalado, pues la ley supletoria (art. 2, fracc. II, LGTOC) atiende sólo la falta de disposición expresa de la LGTOC; por tanto, la acción que nazca por falta de pago se puede ejercitar desde el día en que se presentó al banco y no se pagó, pero no por ello se debe computar también el término de prescripción a partir de ese día.173

En efecto, como dijimos, si el art. 181, fracc. I, de la LGTOC dispone que el cheque debe presentarse en los 15 días que sigan a su fecha, el término de prescripción de la acción









cambiaría se computa a partir de la fecha en que concluyó el plazo, y no a partir de la fecha en que se presentó.174

Además, como es sabido, en materia civil la prescripción sucedida puede renunciarse tácita o expresamente (arts. 1141 y 1142, Código Civil), es decir, si un término prescriptorio fuese de cinco años y éstos transcurren, pero a los seis años el deudor de la deuda prescrita la vuelve a reconocer en forma tácita o expresa, el beneficio por prescripción que se había ganado a los cinco años desaparece por haberse renunciado a él. Tal principio era, por una supletoriedad bien dirigida, aplicable en particular al caso del cheque. Sin embargo, una jurisprudencia por contradicción resolvió que en materia de prescripciones es inaplicable la supletoriedad del Código Civil, por virtud de existir disposición expresa y por ser ésta, además, incompatible con la regla civil, por lo que resulta imposible suplir la regla mercantil con la civil; en particular por el texto del art. 1039 del CCom, según el cual “Los términos fijados para el ejercicio de las acciones procedentes de actos mercantiles serán fatales, sin que contra ellos se dé restitución”.175 En suma, la prescripción acontecida no es, en materia mercantil, renunciable, incluso en el caso del cheque.176

Por último, si se ejercita la acción cambiaría en una fecha vencida al término de seis meses, y se opone la excepción de prescripción, pero no se indica expresamente en qué consiste, debe estimarse que la excepción se probó con elementos formales de convicción, ya que el juez debe valorar todas las pruebas que obren en el expediente, aunque no las hayan ofrecido las partes o si las exhibieron sean contrarias a sus intereses.177

Ejercicio de las acciones cambiarías



A fin de entender mejor la mecánica del cheque, así como la de su pago, se ilustra cada caso con gráficas de seguimiento (figuras 3.14, 3.15 y 3.16).












  1. Libramiento de cheque en descubierto

El derecho penal federal y el estatal del Distrito Federal tipifican el delito de fraude en general, o genérico,
como “el que engañando a uno o aprovechándose del error en que éste se halla se hace ilícitamente de alguna cosa o alcanza un lucro indebido” (art. 386 del Código Penal Federal) y “Al que por medio del engaño o aprovechando el error en que otro se halle, se haga ilícitamente de alguna cosa u obtenga un lucro indebido en beneficio propio o de un tercero” (art. 230 del Código Penal para el Distrito Federal).

Dentro de los tipos denominados fraudes específicos —antónimos del genérico— ambos derechos (arts. 387, fracc. XXI, Código Penal Federal y 231, fracc. XIII, Código Penal para el Distrito Federal) tipificaban el del párrafo siguiente, que incumbe de manera directa el libramiento en descubierto de un cheque.



Artículo 387. [...]

XXI. Al que libre un cheque contra una cuenta bancaria, que sea rechazado por la institución o sociedad nacional de crédito correspondiente, en los términos de la legislación aplicable, por no tener el librador cuenta en la institución o sociedad respectiva o por carecer éste de fondos suficientes para el pago. La certificación relativa a la inexistencia de la cuenta o a la falta de fondos suficientes para el pago, deberá







Figura 3.14. Libramiento, presentación en tiempo, rechazo por falta de fondos y acción cambiaría directa en el cheque.

3. La letra, el pagaré y el cheque



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