Primera parte: plantaciones, pulpa y papel



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El papel del Sur.

Plantaciones forestales en la estrategia papelera internacional
Ricardo Carrere y Larry Lohmann

Contenido
Agradecimientos
PRIMERA PARTE: PLANTACIONES, PULPA Y PAPEL
1. Introducción
Plantaciones comerciales y bosques

El surgimiento de los monocultivos a gran escala

Extensión de las plantaciones

Una forma de imperialismo forestal

Acerca de este libro

Mirando más allá de este libro


2. Presentación de la pulpa y el papel
La evolución de una industria basada en la madera

De madera a pulpa

De pulpa a papel

De papel nuevamente a pulpa

Gran escala, gran capital y centralización

Auge y caída

Concentración y liberalización

Riesgos económicos en el Sur y en el Norte

Consumo y generación de demanda
3. La emergencia de un sistema global
Un mercado global

El destino de las exportaciones

Causas de la globalización

Mudando la producción de pulpa

Dinámica de la globalización: el caso de Japón
4. Los impactos sobre la gente y su ambiente
¿Injusticia contra las plantaciones?

Las dos bibliotecas

Impactos sobre el agua

Impactos sobre la biodiversidad

Impactos sobre los suelos

Contaminación industrial

Otros impactos socioeconómicos

Conclusiones


5. Los actores detrás del escenario
Empresas de pulpa y papel

Empresas consultoras

Proveedores de tecnología

Asociaciones y alianzas industriales

Agencias bilaterales

Agencias gubernamentales de créditos para la inversión y la exportación

Agencias multilaterales

Gobiernos nacionales

Instituciones de investigación y ONGs

Conclusión


6. El manejo de la oposición
La oposición manejable

Formas de resistencia más difíciles de manejar

Relaciones públicas, servicios de inteligencia y pseudoverdes

Condiciones favorables para la industria

Dividiendo a los expertos de los oponentes a las plantaciones

Historias para el público no informado

Conclusiones
SEGUNDA PARTE: PLANTACIONES FORESTALES EN EL SUR
7. Brasil: el gigante de la pulpa de eucalipto
Un resultado aparentemente exitoso

Aracruz


Bahia Sul Celulose

CENIBRA


Jari y Companhia Florestal Monte Dourado

Riocell


Otros proyectos en proceso de instalación

Conclusiones


8. Chile: un modelo de plantaciones impuesto por la dictadura
El bosque nativo

Génesis del modelo actual

Consecuencias socioeconómicas y ambientales

La degradación ambiental

Conclusiones
9. Uruguay: "bosques" en la pradera
De la plantación de árboles a las plantaciones industriales

Las condiciones internas favorables al modelo industrial

Las condiciones externas

Una ceguera voluntaria

Una mala inversión para el país

Conclusiones


10. Sudáfrica: un país con escasos bosques que exporta fibra de madera

Escasez de leña en un mar de árboles

Más poder a los poderosos

Empleo, trabajo y migración

Cambios en el estilo de vida rural

El agua: un recurso escaso y disputado

La diversidad biológica en peligro

La degradación de los suelos

Conclusiones
11. Indonesia: deforestación, plantaciones y represión
Concentración

Enfoque exportador

Involucramiento de empresas extranjeras

Plantaciones y deforestación

Aún más subsidios

Desintegración y resistencia


12. Tailandia: de la "reforestación" a los contratos de plantación
Crecimiento industrial y exportador

Colaboración oficial

Subsidios desde el extranjero

La resistencia popular y sus efectos

Las luchas de la década de 1990

De las plantaciones en tierra arrendada a los contratos de plantación

El traslado al extranjero

El Plan Maestro para el Sector Forestal Tailandés


13. Conclusión: mirando hacia el futuro
Una cuestión esencialmente política

Posturas de trabajo

Alianzas entre los grupos con intereses en el tema

Solidaridad internacional


Bibliografía


Acerca de los autores
Ricardo Carrere es técnico forestal, con antecedentes en materia de plantaciones de eucaliptos. En la actualidad es coordinador de varios proyectos en el Instituto del Tercer Mundo (Uruguay), una organización no gubernamental que desarrolla actividades a nivel internacional en materia de ambiente y desarrollo. Es coordinador internacional del Movimiento Mundial por los Bosques. Desde 1988, ha concentrado sus energías en investigación y campañas sobre bosques y plantaciones comerciales, tanto a nivel nacional como internacional. Es autor de numerosos trabajos sobre la temática forestal.
Larry Lohmann dedicó gran parte de los años 1980 a trabajar con organizaciones voluntarias en Tailandia. Ha publicado trabajos en publicaciones académicas y ambientalistas y es coeditor (con Marcus Colchester), de La lucha por la tierra y la destrucción de las selvas (Instituto del Tercer Mundo 1994). Entre 1990 y 1994 fue Editor Asociado de la publicación periódica The Ecologist (Reino Unido).


Agradecimientos
El presente libro, encomendado por el Movimiento Mundial por los Bosques en su reunión de abril de 1994 en Nueva Delhi, se origina en una creciente preocupación, entre las organizaciones no gubernamentales del Sur, sobre la expansión de las plantaciones monoespecíficas de árboles. Su objetivo es el de servir de herramienta para todos aquellos movimientos alarmados ante los impactos sociales, políticos y ambientales de tales plantaciones.
Los autores, ambos con un involucramiento de larga data en el tema de las plantaciones, dividieron entre sí el trabajo en partes iguales y se mantuvieron en permanente consulta a través del Atlántico durante toda la elaboración del trabajo. Ricardo Carrere, desde el Instituto del Tercer Mundo en Uruguay, fue responsable por la redacción de los capítulos 4, 7, 8, 9 y 10; Larry Lohmann, desde el Reino Unido, estuvo a cargo de los capítulos 2, 3, 5, 11 y 12. Los capítulos 1, 6 y 13 fueron escritos en forma conjunta.
Los autores fueron asistidos con información, sugerencias, traducción y críticas por más personas de las que resulta posible mencionar. Entre aquellos a quienes se debe un agradecimiento especial se encuentran Chris Albertyn, Patrick Anderson, Ndinga Assitou, Bill Barclay, Isabel Bermejo, Teresa Brooks, Raymond Bryant, Owen Cameron, Chee Yoke Ling, Marcus Colchester, Saliem Fakir, Anna Fanzeres, Maurizio Farhan, David Fig, Ana Filippini, Hersilia Fonseca,Mark Gandar, Kate Geary, Alvaro Gonzalez, Alastair Graham, Helen Groome, Ted Gutman, David Hallowes, John Hanson, Nicholas Hildyard, S. R. Hiramath, Tomoya Inyaku, Sonoko Kawakami, Edda Kirleis, José Koopmans, Yoichi Kuroda, Sari Kuvaja, Chris Lang, Marvic Leonen y el personal del Legal Rights and Natural Resources Center, Karin Lindahl, M. Patricia Marchak, Francesco Martone, Sarah Mason, Aubrey Mayer, Francisco Menezes, Moema Miranda, Robert Molteno, Sandra Moniaga, Roger Olsson, Juan Pablo Orrego, David Orton, Saskia Ozinga, Ian Penna, Prompana Kuaicharoen, Noel Rajesh, Ulf Rasmusson, Sarah Roberts, Anne Rodford, Grant Rosoman, Sarah Sexton, Vandana Shiva, Pam Simmons, Maureen Smith, David Sonnenfeld, Srisuwan Kuankachorn, Antonio Thomen, Rowan Tilly, Marko Ulvila, Ann Danaiya Usher, Hernán Verscheure, Alejandro Villamar, Thomas Wallgren, Jeremy Whitham, Alex Wilks, Wirawat Theeraprasat, Witoon Permpongsacharoen, Al Wong y Roger Wright. Ninguna de estas personas, por supuesto, necesariamente estarán de acuerdo con todas o algunas de las conclusiones a las que el libro llega.
Los autores agradecen el apoyo financiero del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) la Heinrich Böll foundation y NOVIB, sin el cual este libro no podría haber sido escrito.

Capítulo 1
Introducción
Para millones de personas de todo el mundo, la industria de la pulpa y el papel constituye hoy un creciente problema. La tala de bosques nativos, para la provisión de materia prima para esa industria, está siendo duramente enfrentada por pobladores locales y ambientalistas desde Australia hasta Finlandia y desde Chile a Canadá (WALHI & YLBHI 1992, Hamilton 1995, PRS 1994, MacIsaac & Champagne 1994, WCWC 1994, Olsson 1995). No menos amplias son las protestas derivadas de la contaminación provocada por las gigantescas plantas de pulpa, que agotan el oxígeno del agua, arruinando pesquerías y fuentes de agua potable e incrementan la carga de compuestos orgánicos clorados altamente tóxicos en los cuerpos de animales y personas (BP 12.7.1995, EBY 13.3, Greenpeace International 1994).
Este libro está enfocado hacia una tercera actividad de la industria de la pulpa y el papel, que a menudo recibe menos publicidad y que, a primera vista podría parecer mucho más benigna: la plantación de árboles. Con el objetivo de alimentar a las plantas de pulpa y papel, se están implantando vastos monocultivos de coníferas, eucaliptos, acacias y otras especies, tanto en el Norte como, crecientemente, en el Sur, donde el rápido crecimiento de los árboles, el bajo precio de la tierra y la mano de obra, sumados a los abundantes subsidios, se combinan para que la madera resulte especialmente barata. A medida que los bosques, praderas y suelos agrícolas son invadidos por plantaciones de especies exóticas, los resultados se traducen, país tras país, en empobrecimiento, degradación ambiental y conflictos en el medio rural.
Al documentar la historia, a menudo escondida, de las plantaciones industriales para pulpa en el Sur, así como los factores que las impulsan, este libro aspira a contribuir a nuevas formas de pensamiento sobre una de las más importantes industrias a escala mundial, en el momento en el que experimenta un rápido proceso de globalización.
Plantaciones comerciales y bosques
Las plantaciones, al igual que los bosques, están compuestas por árboles, pero ambas son radicalmente diferentes. Un bosque es un sistema complejo, que se autoregenera y que incluye suelo, agua, microclima, energía y una amplia variedad de plantas y animales en mutua relación. Una plantación comercial, por el contrario, es un área cultivada, cuyas especies y estructura han sido dramáticamente simplificadas para producir sólo unos pocos productos, ya sea madera, leña, resina, aceite o frutas. A diferencia de los bosques, en una plantación los árboles tienden a pertenecer a una reducida variedad de especies y edades y requieren de una constante y amplia intervención humana.
La distinción entre bosque y plantación no siempre es tan clara. Un "bosque nativo", del que se hayan eliminado las especies de escaso interés económico, puede terminar siendo tan simplificado y necesitado de la intervención humana para conservarse de esa manera como cualquier plantación. Gran parte de los "bosques" de Europa caen bajo esta categoría. Por otro lado, algunos bosques con gran diversidad, aparentemente "naturales", o bien son el resultado de plantaciones abandonadas o continúan siendo cuidadosamente "cultivados" por poblaciones locales, como es el caso en áreas habitadas por los indígenas Kayapó en Brasil (Posey 1985, 1990).
Los monocultivos industriales de los que trata este libro tienen sin embargo un estatus mucho menos ambiguo. Siendo el resultado de una transformación agresiva y profunda de un paisaje, estas plantaciones son mucho más parecidas a un cultivo agrícola industrial que a un bosque en el sentido usual del término, o a los bosquecillos o parcelas agrícolas manejados de manera tradicional. Usualmente compuestos por miles y aún millones de árboles de la misma especie, seleccionados por su rápido crecimiento, uniformidad y alto rendimiento de madera y plantados en bloques de la misma edad, requieren una preparación intensiva del suelo, fertilización, espaciamiento regular, selección genética, eliminación de plantas competidoras mediante métodos mecánicos o químicos, uso de pesticidas, raleo, cosecha mecanizada y en algunos casos poda. Tales plantaciones pueden ser implantadas en predios extensos pertenecientes a una empresa o arrendados por la misma, o consistir en la suma de un gran número de pequeñas propiedades.
Incluso muchas plantaciones "no industriales" están hoy siendo establecidas sobre la base de este mismo modelo. En algunos lugares, por ejemplo, se han plantado monocultivos a gran escala de especies de rápido crecimiento, bajo el falso supuesto de que pueden "proteger" las áreas de captación de aguas o los suelos de la misma manera en que lo hacen los bosques. Otros monocultivos a gran escala, a menudo de especies exóticas, se establecen con el objetivo declarado de proveer de leña a los pobladores locales. Plantaciones de tipo industrial también están siendo promovidas como forma de absorber las emisiones de dióxido de carbono que resultan en el calentamiento global: se plantea que las empresas o países pueden "compensar" sus grandes emisiones de CO2 en un lugar si realizan plantaciones de árboles de rápido crecimiento en otro. Este uso de los árboles con propósitos diferentes al de la cosecha de madera, igualmente puede tener importantes impactos sobre los precios de la madera para industria.
En contraste con tales plantaciones, planificadas para responder directamente a una o dos necesidades de las grandes empresas manufactureras o de otros poderosos actores centralizadores, existen intentos de plantar árboles de tal forma que sirvan una amplia variedad de intereses locales interrelacionados. Por ejemplo, en algunos sistemas agroforestales, se selecciona y planta una amplia variedad de árboles con el objetivo de proveer protección, sombra y alimento para el ganado, fruta y madera para consumo humano y protección, nutrientes y agua para los cultivos agrícolas. De esa forma, ayudan a mantener una producción diversa y en armonía con los paisajes y necesidades locales (Groome 1991, Shiva & Bandyopadhyay 1987, Shiva 1991b).
Contrastando con el modelo de plantaciones industriales del que se ocupa este libro, resulta útil señalar los esfuerzos destinados a restaurar bosques degradados, a través de la plantación de árboles de una o todas las especies originales. En este caso, el objetivo no es el de producir grandes volúmenes de madera destinados al abastecimiento de los mercados industriales, sino el de restaurar ecosistemas diversos, utilizando para ello especies nativas. Es así que la plantación de una especie de eucalipto en alguna región de Australia de donde sea originaria, con el objetivo de regenerar el ecosistema original y plantada de tal forma que reciba la aprobación de las poblaciones locales, puede ser considerada como una contribución a la reforestación. La misma especie de eucalipto, al ser plantada como un monocultivo a gran escala para la producción de madera para pulpa en la India o Uruguay, no sólo no constituye una contribución a la "reforestación", sino que es muy probable que contribuya a la degradación ambiental y a la generación de problemas sociales. La plantación de árboles, ya sea de especies nativas o exóticas, no es en si misma un proceso positivo o negativo. Resulta positivo o negativo según las estructuras geográficas o sociales dentro de las que es implantado.
El surgimiento de los monocultivos a gran escala
Históricamente, la plantación de árboles se centró en aquellas especies cuyos frutos contienen valor nutritivo (olivos, higueras, palma datilífera, frutales tropicales, manzanos, etc.). Otros árboles han sido cultivados por el valor de sus hojas y frutos como forraje para los animales domésticos, por las propiedades medicinales de algunos de sus órganos o por su valor estético o religioso. Aunque la teca y los eucaliptos comenzaron a ser plantados en Asia, Africa y América Latina en el siglo XIX, las plantaciones centradas en la producción de madera industrial constituyen un fenómeno del siglo XX, en general resultado de la previa sobreexplotación de madera de los bosques nativos. Tales plantaciones se están expandiendo ahora como nunca antes y en ningún lugar más rápidamente que en el Sur. Entre 1965 y 1980 el área ocupada por plantaciones se triplicó en los países tropicales (Evans 1991) y entre 1980 y 1990 se incrementó nuevamente entre dos y tres veces (Pandey 1992,

World Bank 1994b, Evans 1992).


Si bien las plantaciones son promovidas por una amplia variedad de razones (para detener la desertificación, para abastecer a la industria del aserrío, para proporcionar leña, para diversificar la producción agrícola), los árboles más frecuentemente plantados son las especies de rápido crecimiento, aptas para la industria de la pulpa y el papel y para productos de madera de baja calidad. En 1980, se estimaba que las plantaciones tropicales estaban compuestas en más de un 70% por eucaliptos y pinos (ver Cuadro 1.1) (Evans 1991) y ese porcentaje es casi seguramente hoy mayor aún. Los pinos y eucaliptos también están muy difundidos en las regiones no tropicales de Argentina, Chile, Uruguay, China, Sudáfrica, Australia, Nueva Zelandia, el sudeste de los Estados Unidos, España y Portugal. A menudo ocurre que una sola especie sea la dominante en las plantaciones de rápido crecimiento de un país específico, como por ejemplo el Pinus radiata en Chile y Nueva Zelanda, el Eucalyptus grandis en Uruguay y Brasil y E. camaldulensis en Tailandia.
CUADRO 1.1
Especies empleadas en plantaciones en los trópicos
Género/grupo Especie Porcentaje
Eucalyptus E. grandis, camaldulensis, globulus, 38
saligna, tereticornis, robusta,
citriodora, urophylla, deglupta, otros
Pino Pinus patula, caribaea, elliotti, merkusii, 34
kesiya, oocarpa, otros
Teca Tectona grandis 14
Otras Acacia, Gmelina, Leucaena, Grevillea, 12

latifoliadas



Meliacea, Terminalia, Albizzia, Prosopis,
Casuarina, Cordia, Triplochiton, otras
Otras Araucaria cunninghami, A. angustifolia, 3

coníferas Cupressus lusitanica, otras


Fuente: Evans1992
Extensión de las plantaciones
En razón del uso de diferentes metodologías y de la escasez de información, no existen estimaciones confiables de la superficie total cubierta por plantaciones forestales. El Cuadro 1.2 intenta dar una idea aproximada de la extensión de plantaciones de árboles en los países tropicales en 1990, a través de la comparación de las cifras contenidas en dos estudios serios producidos por Evans (1992) y Pandey (1992). Se incluyen estimaciones de Pandey por país, acerca de la extensión de plantaciones de especies frecuentemente utilizadas para producir madera para pulpa. Evans calcula que las plantaciones forestales en las regiones tropicales cubrían 42,7 millones de hectáreas en 1990 y Pandey las estima en 43,9 millones de hectáreas a fines del mismo año. La estimación del Banco Mundial, por su parte, llega a una cifra de 37,5 millones de hectáreas (World Bank 1994b).
La estimación de Michael D. Bazett de que las plantaciones específicamente industriales ocupan 99,3 millones de hectáreas, incluyendo tanto a las regiones tropicales como no tropicales, está contenida en el cuadro 1.3. Finalmente, el cuadro 1.4 presenta las cifras aportadas por Bazett para las plantaciones de rápido crecimiento (aquellas con crecimiento igual o superior a los 12 metros cúbicos por hectárea y por año) a fines de los 1980. De acuerdo con dos fuentes, existen actualmente más de 19 millones de hectáreas de plantaciones de pinos de rápido crecimiento y más de 6 millones de hectáreas de eucaliptos de rápido crecimiento (Bazett 1993, Wilson 1991); otra fuente plantea que las plantaciones de eucaliptos de este tipo ocupan más de 10 millones de hectáreas, mientras que la superficie ocupada por acacias suma 3,4 millones de hectáreas (Hagler 1995). Mientras que, de acuerdo con Bazett, las plantaciones de rápido crecimiento suman sólo un cuarto del total de plantaciones industriales, su importancia en el abastecimiento global de madera y en particular de madera para pulpa, es mucho mayor que su tamaño.
CUADRO 1.2
Area cubierta por plantaciones de árboles en los trópicos, 1990 miles de hectáreas, países seleccionados
PAIS EVANS PANDEY
Total Total euca. pino acacia
Africa
Angola 195 72 135 20 -
Burkina Faso 46 28 7 - 2
Burundi 80 132 40 8 25
Congo 18 53 35 15 -

Etiopía 270 270 95 15 -


Ghana 76 75 14 1 -
Kenia 190 168 17 75 -
Madagascar 295 310 30 150 -
Malawi 156 180 30 75 5
Mozambique 45 40 14 23 -
Nigeria 259 216 11 - -
Ruanda 110 125 60 44 -
Senegal 145 160 40 - 18
Sudán 330 290 23 - 45
Tanzania 100 220 25 45 10
Zaire 56 60 20 2 4
Zambia 65 68 26 40 -
Zimbabwe 125 120 20 80 16
Asia y Oceanía
Bangladesh 380 335 - - -
Fiji 85 104 - 40 -
India 14,000 18,900 4,800 40 3,000
Indonesia 3,700 8,750 - 600 75
Malasia 90 116 8 7 75
Nueva Caledonia 23 10 - 10 -
Papua N. Guinea 44 43 10 8 -
Paquistán 102 240 - - -
Filipinas 100 290 - - -
Sri Lanka 195 198 45 31 -
Tailandia 560 776 62 92 -
Vietnam 616 2,100 245 400 -
Las Américas
Bolivia 37 40 - - -
Brasil 7,150 7,000 3,617 2,090 -
Colombia 250 180 31 88 -
Costa Rica 40 40 10 15 -
Cuba 316 350 35 160 -
Ecuador 60 64 44 13 -
México 263 155 38 62 -
Nicaragua 38 20 - 13 -
Perú 272 263 211 13 -
Venezuela 350 362 70 245 -

CUADRO 1.3
Area cubiera por plantaciones industriales (millones de hás)
Región Coníferas No-coníferas
Asia 31,6 8,2
Europa 15,7 3,3
Ex-URSS 16,9 -
Norteamérica 12,0 0,5
América Latina 3,5 2,9
Africa 1,3 1,2
Oceanía 2,1 0,1
TOTAL 83,1 16,2
Fuente: Bazett 1993
Se estima que la plantación continuará a ritmo acelerado. De acuerdo con el Banco Mundial (World Bank 1994), anualmente se planta una superficie de 10 a 12 millones de hectáreas, la mitad de las cuales son plantadas en China, aunque no está claro cuantas son las hectáreas que efectivamente sobreviven en ese país. En su octavo Plan Quinquenal, la India planificó la plantación de 17 millones de hectáreas, mientras que Brasil estableció un programa de plantaciones para llegar a los 12 millones de hectáreas para el año 2000. En Indonesia, algunos empresarios industriales esperan que para al año 2003 el país contará con 3 a 4,6 millones de hectáreas de plantaciones de corta rotación para la producción de madera para pulpa (Bazett 1993, Soetikno 1993), mientras que funcionarios gubernamentales tailandeses prevén que para el año 2020 el sector privado controlará más de 4 millones de hectáreas de plantaciones. Por otra parte, Etiopía se plantea el dudoso plan de plantar tanto como 3,5 millones de hectáreas para el 2000, Malasia 500.000 y Burundi 300.000 (Evans 1991).
Una forma de imperialismo forestal
El reducido rango de genes y especies utilizados en plantaciones industriales, así como los casi idénticos planes de desarrollo forestal que las promueven, reflejan un ya antiguo y profundamente enraizado imperialismo forestal. En términos generales, los planes para la implantación de plantaciones a gran escala no surgen en respuesta a la diversidad de necesidades locales. Por el contrario, como este libro intentará demostrar, rara vez satisfacen esas necesidades. En realidad, tales planes responden desproporcionadamente a las necesidades de una economía industrial dominada por los intereses del Norte y simultáneamente sirven a las burocracias locales.
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