Presidencia: doctor Eduardo Menem, doctor Ramón Bautista Mestre



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CONVENCIÓN NACIONAL CONSTITUYENTE
24ª Reunión — 3ª Sesión Ordinaria (Continuación)

4 de agosto de 1994



Presidencia: doctor Eduardo Menem, doctor Ramón Bautista Mestre y doctora María Cristina Guzmán
Secretario Parlamentario: doctor Edgardo R. Piuzzi

Secretario Administrativo: doctor Juan Estrada

Secretario de Coordinación Operativa: doctor Luis A. J. Brasesco


PRESENTES
ABRAHAM, Olga Catalina

ACHEM,Antonio

ACUÑA, Augusto César

AGUAD, Oscar Raúl

AGUILAR TORRES, Luis María

AGUIRRE, Mauro

ALASINO, Augusto José María

ALBAMONTE, Alberto Gustavo

ALEGRE, Miguel Ignacio

ALFONSIN, Raúl Ricardo

ALSOGARAY, Alvaro Carlos

ALVAREZ, Carlos

ANCARANI, Hilda Norma

ARAOZ, Julio César

ARELLANO, María Cristina

ARIAS, César

AUYERO, Carlos Alberto Camilo

AVELIN DE GINESTAR, Nancy B.

AZCUETA, María Cristina

BABBINI, Bibiana

BALDONI, Hugo Domingo

BALESTRINI, Alberto Edgardo

BARBERENA, Juan Atilio

BARCESAT, Eduardo S.

BARRA, Rodolfo Carlos

BASSANI, Angel Marcelo

BATTAGION, Richard Gustavo

BAUM, Daniel

BAVA, Pablo Juan Angel

BERCOFF, María Graciela

BERHONGARAY, Antonio Tomás

BIAZZI, Ricardo Roberto

BOGADO, Floro Eleuterio

BONACINA, Mario Héctor

BORINI, Rodolfo Eduardo

BOSIO, Néstor Mario

BRASSESCO, María Inés

BRAVO, Alfredo

BRAVO, Leopoldo

BRITOS, Oraldo Norvel


VERSIÓN TAQUIGRÁFICA

BROLLO, Federico Guillermo

BRUSCA, Vicente Mario

BUCCO, Jorge Luis

BULACIO, Rafael Alberto

BUSSI, Antonio Domingo

BUSTI, Jorge Pedro

CABALLERO MARTIN, Carlos

CACERES, Luis Alberto

CAFIERO, Antonio Francisco

CAFIERO, Juan Pablo

CAPPELLERI, Pascual

CARDESA, Enrique Gustavo

CARDINALE, Pablo Antonio

CARRETTONI, Jorge Carlos

CARRIO, Elisa María Avelina

CASCO, María del Carmen

CASTILLO ODENA, Tomás E. R.

CIAURRO, Antonio

COLOMBO, María Teresita del V.

CONESA MONES RUIZ, Horacio E.

CORACH, Carlos

CORNET, Roberto Julio

COUREL, Carlos Alberto

CULLEN, Iván José María

DE SANCTIS, Guillermo Horacio

DE VEDIA, Enrique

DEI CASTELLI, Mario

DEL BONO, Jorge Alejandro

DEL BONO, Tulio Abel

DEL CAMPO, Carlos Alberto

DELICH, Francisco José

DENTICE, Enrique Salvador

DI TULIO, Héctor Horacio

DIAZ, Rodolfo Alejandro

DIAZ ARAUJO, Edgardo Alberto

DIAZ GIMENEZ, Héctor Antonio

DRESSINO, Ana María

DUBINI, Isidro Ramón

DUHALDE, Eduardo Alberto

ELORDI, María de las Mercedes

ESCOBAR, Jorge Alberto

ESCUDERO, José C.

ESPINDOLA, Zulma Celina

ESTEVEZ BOERO, Guillermo E.

ETCHENIQUE, Roberto Alejandro

FABIO, José Domingo

FALBO, María del Carmen

FALCO, Domingo Julio

FARIAS, María Susana

FEIJOO DO CAMPO, María del C.

FELICEVICH, Sara Lía

FERNANDEZ DE KIRCHNER, Cristina

FERNANDEZ MEIJIDE, Graciela

FERREYRA DE LAS CASAS, Ignacio

FICOSECO, José Carlos

FIGUEROA, María Cristina

FRONTERA, Rodolfo

GARCIA, Daniel Oscar

GARCIA, Francisco Sixto

GARCIA VDA DE BARROSO, Ida G.

GIACOSA, Luis Rodolfo

GIORDANO, Evaristo José

GOMEZ DE MARELLI, Nilda Mabel

GONZALEZ, Elsa Gladis

GONZALEZ, Rafael Alfredo

GORLERI, Horacio Carlos

GUERRERO, Antonio Isaac

GUINLE, Marcelo Alejandro

GUZ DE EQUIZA, Elba Rosa

GUZMAN, María Cristina

HARVEY, Ricardo J. G.

HERNANDEZ, Antonio María

HERNANDEZ, Santiago Antonio

HERNANDEZ, Simón Fermín

HERRERA, Humberto Antonio

HITTERS, Juan Carlos

HONCHERUK, Atlanto

HUMADA, Julio César

IBARRA, Aníbal

INSFRAN, Gildo

IRIARTE, Luis

IRIBARNE, Alberto J. B.

IRIGOYEN, Roberto Osvaldo

ITURRASPE, Juan Bernardo

JÁNDULA, Jorge Eduardo

JAROSLAVSKY, César

JUAÑUK, Emilia Itatí

KENT, María del Pilar

KESSELMAN, Pedro J.

LA PORTA, Norberto L.

LA ROSA, Carlos Salvador

LARREGUY, Carlos Alberto

LEIVA, Rina Martha

LIPSZYC, Cecilia Norma

LLAMOSAS, Esteban Miguel

LLANO, Gabriel Joaquín

LLUDGAR, Rosa Emilia

LORENZO, Carlos Alberto

LUCERO, María Zunilda

LUNA, Julio Alberto

MAEDER, Ernesto Joaquín

MANFREDOTTI, Carlos

MAQUEDA, Juan Carlos

MARCOLINI, Nora María

MARCONE, Hugo Dante O.

MARIN, Claudio Miguel Angel

MARIN, Rubén Hugo

MARQUEZ, Pablo Antonio

MARTINEZ, Esteban

MARTINEZ, María de las Mercedes

MARTINEZ SAMECK, Pablo E.

MARTINO DE RUBEO, Marta N.

MARUCCO, Hebe Aurora

MASNATTA, Héctor

MASSACCESI, Horacio

MATILLA, José

MAY ZUBIRIA, Diego

MAYANS, María Susana

MAZA, Norma Beatriz

MAZZEO, Iris Artemisia

MEANA GARCIA, María Nelly

MELO DE LA BARBA, Susana Beatriz

MENDEZ, María T.

MENEM, Eduardo

MERCADO LUNA, Ricardo Gastón

MERLO, Mario Raúl

MESTRE, Ramón Bautista

MIGUEZ BONINO, José

MOINE, Mario Armando

MOLINA, Pedro Eustacio

MONTES DE OCA, Luis G.

MORENO, Ricardo María Diego

MURUZABAL, Hilario Raúl

MUSALEM, Alfredo

NATALE, Alberto Adolfo

NAVARRO, Argentino Miguel

NUÑEZ, José Luis

OLIVEIRA, Alicia

OLMEDO, Mario Antonio

OLSINA, Maria Luján

ORSI, René Saúl

ORTEMBERG, Raquel Elisa

ORTIZ, Jorge Oscar

ORTIZ PELLEGRINI, Miguel Angel

PAIXAO, Enrique

PANDO, Ana María

PARENTE, Rodolfo Miguel

PECULO, Alfredo

PEDERSOLI, Juan Mario

PELTIER, Teresa Camila

PEÑA, Daniel Alberto

PERETTE, Pedro

PETTIGIANI, Eduardo Julio

PICCININI, Alberto José

PICINATO, José Alejandro

PIERRI, Alberto Reinaldo

PITTE DE LANDA, María A.

PIZZURNO, Ana María

PONCE DE LEON, Rodolfo O. J.

PONTUSSI, Ennio Pedro

POSE, Guillermo Alfredo

PRIETO, Hugo Nelson

PUCHMULLER, Alberto Francisco

PUERTA, Federico Ramón

PUIGGROS, Adriana Victoria

QUIROGA LAVIE, Humberto

RAIJER, Beatriz Irma

RAMPI, Pascual Angel

REBORA, Luis Armando

REGAZZOLI, Zelmira M.

REPETTO, Víctor Roberto

REUTEMANN, Carlos Alberto

ROBLES, Miguel Angel

ROCAMORA, Alberto Luis

ROCHA DE FELDMAN, Dora

RODRIGUEZ, Jesús

RODRIGUEZ DE TAPPATA, Anahí Silvia

RODRIGUEZ SAÑUDO, Hugo B.

ROMERO, Juan Carlos

ROMERO, Nilda

ROQUE, Blanca Lelya

ROSATTI, Horacio Daniel

ROULET, Elva

ROVAGNATI, Dina Beatriz

RUBIO DE MINGORANCE, Elena

RUFEIL, José Tanus

RUSSO, Federico Pedro

SACHS DE REPETTO, Dora H. N.

SALAZAR, Víctor Hugo

SALCEDO, Carmen Inés

SALINAS, Isabel Marta

SALUM, Humberto Elías

SANCHEZ DE DE MARIA, Susana B

SANCHEZ GARCIA, María V.

SANTANDER, Mario Armando

SAPAG, Luz María

SARAVIA TOLEDO, Fernando

SCHIAVONI, Ester Aída

SCHIUMA, Stela Maris

SCHRODER, Juan

SEQUEIROS, Néstor Adrián

SERRA, José María

SERRAT, Teresita Beatriz

SERVINI GARCIA, Clara C.

SKIDELSKY, Carlos Rubén

SOLANAS, Fernando Ezequiel

SPINA, Carlos Guido

STEPHAN, Sergio

TIZON, Héctor Eduardo

TORRES MOLINA, Ramón

VALDES, Eduardo Félix

VALLEJOS, María Cristina

VARESE, Luis Segundo

VEGA DE TERRONES, Ana María

VELARDE, Marta Sylvia

VERANI, Pablo

VIUDES, Isabel Josefa

VIVIANT, Alfredo Ramón

VIYERIO, Eduardo Alfredo

WEST, Mariano Federico

WINTER, Jorge Enrique

YOMA, Jorge Raúl

ZAFFARONI, Eugenio R.

ZAVALIA, José Luis

AUSENTES
AMENA, Jorge Daniel

ANDRADE MUÑOZ, César G.

ARMAGNAGUE, Juan F.

ARNOLD, Eduardo Ariel

BELLO, Claudia Elena

BENZI, María Cristina de los A.

BERTOLINO, Enrique A.

CARATTOLI, Héctor J.

CASARI DE ALARCIA, María L.

CAVAGNA MARTINEZ, Mariano A.

DAHER, Zulema Beatriz

DALESIO DE VIOLA, Adelina

DE BERNARDI, Eduardo

DE JESUS, Juan

DE LA RUA, Jorge Enrique

DEL CASTILLO, Fernando R.

DI LANDRO, Oscar Jorge

DIAZ LOZANO, Julio César

EL BACHA, Leticia

ESTABILLO, José Arturo

FONZALIDA, Nicolás L.

GARCIA LEMA, Alberto M.

GUZMAN, Ricardo Gaspar

KAMMERATH, Germán L.

KIRCHNER, Néstor Carlos

LLAVER, Santiago Felipe

LOPEZ DE ZAVALIA, Fernando J.

MAESTRO, Carlos

MARTINEZ LLANO, José R.

MIRANDA, Julio A.

ORTEGA, Ramón B.

PARDO, Angel Francisco

RICO, Aldo

RODRIGUEZ SAA, Adolfo

ROMERO FERIS, José A.

SCHIAVONI, Domingo J.

VASQUEZ, Alejandro J.

CON LICENCIA


REVIDATTI, Gustavo A.
CON RENUNCIA PENDIENTE DE APROBACIÓN
DE NEVARES, Jaime Francisco

GALARZA, Edith




* Falta incorporar el reemplazante de Salazar, Evangelina

S U M A R I O



1. Comienza la consideración del dictamen de la Comisión de Redacción

en los despachos originados en las comisiones de Competencia Federal

y de Régimen Federal, sus Economías y Autonomía Municipal. (Números

4, 6, 12, 13, 25, 26, 27 y 28) Pág. 3155



En Santa Fe, a las 11 y 51 del jueves 4 de agosto de 1994:

Sr. PRESIDENTE.— Continúa la sesión.

Antes de entrar a considerar el Orden del Día N° 8, destaco la presencia en el palco de honor del señor embajador de España, doctor Nicolás Martínez Fresno, y de su señora esposa. (Aplausos)

Nos acompañan también el señor cónsul general, Jesús Silva, y el señor vicecónsul, Luis Hoyos. (Aplausos) A todos ellos les damos la bienvenida.



1

COMPETENCIA Y RÉGIMEN FEDERALES


Sr. PRESIDENTE.— Corresponde considerar el dictamen de la Comisión de Redacción en los despachos originados en las comisiones de Competencia Federal y del Régimen Federal, sus Economías y Autonomía Municipal referidos a los dictámenes números 4, 6, l2, l3, 25, 26, 27 y 28. (Orden del Día N° 8).
Sr. CAFIERO (J.P.).— Pido la palabra para una aclaración.
Sr. PRESIDENTE.— Tiene la palabra el señor convencional por Buenos Aires.
Sr. CAFIERO (J.P.).— Señor presidente: vamos a tratar los despachos elaborados por las comisiones encargadas de los temas del federalismo. Aclaro que hay dictámenes de mayoría y de minoría. En el de minoría que es apoyado por el Frente Grande y la Unidad Socialista se ha deslizado un error en un pasaje del texto y ha sido salteado un párrafo.

Por tal motivo, hemos tomado la iniciativa de preparar un nuevo dictamen de minoría con una corrección nada más que en un párrafo, y hemos traído fotocopias para que sean distribuidas entre los bloques.

Recabamos la autorización de la Presidencia y del cuerpo para reemplazar nuestro dictamen de minoría que ha distribuido la Comisión de Redacción. Sé muy bien que comenzaremos analizando el dictamen de mayoría, pero como apoyaremos el nuestro, quisiéramos que los bloques tengan la información correcta.
Sr. PRESIDENTE.— No hay inconveniente, señor convencional.

Tiene la palabra el señor convencional por Buenos Aires.


Sr. CARRETTONI.— Señor presidente: en el despacho N° 25, contenido en el Orden del Día N° 8, se deslizó un error: Aparezco firmando un dictamen en disidencia cuando en realidad he firmado el dictamen de mayoría.

Lo que sucede es que la señora convencional Puiggrós había aclarado que tenía disidencias en minoría, de manera que quien habla acompaña al dictamen de mayoría y en su oportunidad he presentado la nota pertinente.


Sr. PRESIDENTE.— Se ha tomado debida nota, señor convencional.

Antes de poner en consideración el Orden del Día N° 8, La Presidencia informa a los señores convencionales que en consulta realizada con los presidentes de los bloques presentes en ese momento se ha convenido en dar al tratamiento de este tema, por su naturaleza, por su extensión, por su importancia, los mismos tiempos que oportunamente se fijaron para la consideración del Núcleo de Coincidencias Básicas, pero no respecto de su forma de tratamiento, que se realizará conforme al Reglamento.

Por Secretaría se dará lectura del sumario del Ordel del Día N° 8.
Sr. SECRETARIO (Piuzzi).— Dice así:"Orden del Día N° 8 — Texto constitucional — Sumario: Comisión de Redacción. Dictamen en los despachos originados en las comisiones de Competencia Federal y del Régimen Federal, sus Economías y Autonomía Municipal (Números 4, 6, 12, 13, 25, 26, 27 y 28)."

Se hace saber que de la Comisión de Redacción hay un dictamen de mayoría y cuatro dictámenes de minoría y de las comisiones recién señaladas hay varios despachos de mayoría y de minoría respecto de cada uno de los dictámenes.

Continúa de la siguiente forma: (Lee)




Sr. PRESIDENTE.— Conforme con lo resuelto oportunamente, cada miembro informante de los despachos de mayoría y de minoría disponen de una hora para exponer.

Tiene la palabra el miembro informante del dictamen de mayoría.
Sr. MARIN (R.H.).— Señor presidente: me corresponde informar el despacho en mayoría que emitieran oportunamente las comisiones encargadas del estudio de este tema con las modificaciones que introdujo la Comisión de Redacción.

Confieso que ha sido un tema que antes y después de ser plasmado en dictamen generó y aún crea divergencias y opiniones diversas en cuanto a su interpretación. De allí la cantidad de despachos en minoría que se presentaron.

Cada vez que nos alejábamos de nuestra calidad de constituyentes y considerábamos la coyuntura, las diferencias eran mayores; diferencias que no sólo existieron y existen con las fuerzas de la oposición, sino que también se dan en el seno de nuestros propios sectores políticos.

Hubo diferencias entre el poder central y las provincias; diversas interpretaciones entre el presidente de la República y los mandatarios provinciales; opiniones distintas entre mandatarios de las provincias llamadas grandes y las denominadas chicas y también criterios diferentes de todas las provincias en contra de la opinión de la provincia de Buenos Aires.

Era normal que esto ocurriera. El tema en consideración no es simple. Trata, nada más ni nada menos que de la relación entre la Nación y las provincias.

Que cada uno haya expuesto sus ideas, su forma de encontrar soluciones válidas para su terruño, su pasión política centrada a veces hasta en la semántica de la redacción de un artículo, no es indicio de una confrontación que no nos permita lograr soluciones perdurables, más aún cuando el pueblo argentino, cansado ya de confrontaciones frustrantes, nos empuja al consenso como una forma adulta de asegurar el bienestar general.


Este consenso, que casi resulta del espíritu de las modificaciones de la Constitución, que tuvo su origen —por lo menos para quien habla— en el Pacto de Olivos, apostrofado por algunos, rescatado por otros, indica que es la primera vez que institucionalmente la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista pudieron consensuar sin que factores externos incidieran sobre ese diálogo. Y tuvimos costos políticos. Tanto unos como otros tuvimos costos políticos, y a veces me interrogo sobre si ellos no fueron de aquellos a los que, indudablemente, incomoda el consenso. A lo mejor, buscaron otras fuerzas políticas, que indudablemente utilicen la confrontación como método.

Pero ello no fue lo que nos trajo aquí. Lo prioritario no son nuestros intereses coyunturales, más allá de que con razón, convencionales de unas y otras fuerzas políticas, sacaran el tema en la discusión del régimen federal. Porque, ¿cómo es posible no tener en cuenta las diferencias que existen en nuestras provincias, la carencia de un desarrollo armónico de la República Argentina? ¿Cómo no considerar las injusticias pasadas, o dejar de observar, a veces, las subjetividades que se presentan cuando no se encuentra el eco desde el gobierno nacional ante situaciones difíciles? Y no hablo de este gobierno nacional, sino de todos los gobiernos nacionales que hubo en el país.

Y repito que esto no es lo que nos trajo aquí. Lo prioritario no son nuestros intereses coyunturales. Lo verdaderamente valioso y trascendente es la posibilidad de dar al pueblo argentino una mejor Constitución. Al considerar este punto como esencial, todos cedemos algo, pero a la vez somos intransigentes para alcanzar ese objetivo.

Disculpen mi necesidad de volcar estas expresiones, aunque sólo sea como válvula de escape a las tensiones que nuestra comisión debió sortear. Pero vayamos a nuestro tema y hablemos del fortalecimiento del régimen federal.

En ese marco de la matriz de distribución de competencias y potestades, no deseo entrar en sutilezas respecto de expresiones interpretativas, economicistas o juridicistas. Prefiero la sencillez de los argumentos irrebatibles de la realidad histórica de nuestro país.

¿Cuáles son los fundamentos que tuvo la Comisión para incluir en la Constitución y dar rango constitucional a la coparticipación federal? Esto no fue sólo porque la ley 24.309 habilite este tema para su debate, sino porque la decisión de insertar la coparticipación en el texto constitucional es en sí una auténtica conquista federal.

Las provincias no están delegando facultades de imposición a la Nación, sino que las provincias y la Nación comparten facultades de distribución para sentar las bases de un federalismo solidario.

En la Constitución se establece el siguiente esquema. Por un lado, la separación de las fuentes, asignando al gobierno federal los impuestos aduaneros y los directos a las provincias. Por el otro, ha acogido la posibilidad de concurrencia en los impuestos indirectos y en los directos bajo ciertas condiciones.

Este mismo esquema es el que, a nuestro entender, recoge el dictamen en consideración, teniendo en cuenta la redacción del artículo 1° y del primer apartado del artículo 2°. En consecuencia, puede decirse que las potestades tributarias o facultades de imposición de la Nación y de las provincias permanecen inalterables.

Inmediatamente, y siguiendo con la redacción del artículo, es decir, en el inciso 2°, primer apartado, comienzan a establecerse las facultades de distribución al estipular: las contribuciones previstas en este inciso, con excepción de las que tengan asignación específica, son coparticipables."

En mi concepto, una interpretación distinta importaría una delegación de facultades de imposición de las provincias a la Nación, que no sólo no compartimos, sino que tampoco es la intención con que venimos a fundar este dictamen al plenario.

La inserción constitucional del régimen de coparticipación reconoce sucintamente varios fundamentos: ajustar el texto normativo constitucional a una práctica de distribución fiscal que desde hace aproximadamente seis décadas se ha consolidado en el país, eliminando de esta manera una situación de incertidumbre jurídica; conferir racionalidad a la administración y distribución de recursos financieros y fiscales entre las diferentes jurisdicciones; estructurar un espacio institucional de concertación federal desde donde se diseñe, en un marco de participación igualitaria, la matriz tributaria y la pauta distributiva de los fondos que se recauden; superar los inconvenientes que genera un sistema rígido de separación de fuentes tributarias; beneficiar al contribuyente individual, disminuyendo la presión fiscal global y reduciendo los costos de la percepción, fundamentalmente dando posibilidad a las provincias chicas de poder compartir la recaudación de otras provincias; favorecer a los estados provinciales más pobres, que permite su subsistencia en este momento, como acabo de expresar.

Hemos sostenido que mucho más importante que la existencia de un poder tributario teórico pero imposible de ejercer en la práctica por falta de riqueza gravable o de una administración efectiva, es asegurar a las provincias un horizonte de certeza.

¿Cómo se integra esta masa coparticipable? A partir de esta reforma, con la totalidad de los impuestos directos o indirectos que recauda la Nación se integrará la masa o la bolsa coparticipable.

La regla de la integralidad admite una excepción; me refiero a las asignaciones específicas, para las que se exige un fin, un tiempo de duración determinado y que sean instituidas mediante una ley especial del Congreso.

Por razones de prudencia política, el dictamen ha mantenido el instituto de las asignaciones específicas bajo las condiciones que se dijeron: tiempo determinado, mayoría especial y fin específico. Esto obedece a que se reconoce la importancia de ellas como instrumento de política activa ante situaciones especiales y, además, porque clausurar la posibilidad de su instrumentación consagraría un sistema realmente rígido.

Se necesita una ley convenio. La consagración constitucional de las leyes convenio configura una novedad jurídico—institucional que se caracteriza por un proceso político y jurídico complejo: acuerdo federal entre la Nación y las provincias, sanción por el Congreso de la Nación con una mayoría absoluta, y aprobación por las legislaturas provinciales.

Dicha ley convenio reconoce como particularidades la imposibilidad de su modificación unilateral y la prohibición de su reglamentación.

La inclusión del instituto de las leyes convenio tiende a saldar también una dilatada discusión respecto de su constitucionalidad.

En nuestro concepto, las mencionadas leyes son una genuina interpretación y expresión de un federalismo concertativo y solidario.

En el dictamen de mayoría se ha consignado expresamente que la ley convenio de coparticipación deberá comenzar su trámite legislativo en la Cámara de Senadores. Esta innovación reconoce como fundamento, sin ninguna duda, la participación igualitaria de las provincias en ese cuerpo y su rol específico para el control del régimen federal.

La distribución de recursos entre la Nación y las provincias, conocida doctrinariamente como distribución primaria, se hará en relación directa a las competencias, servicios y funciones de cada una de ellas.

La propuesta que estamos considerando tiene la virtud de introducir una pauta de racionalización financiera y fiscal absolutamente justificable en tanto liga la asignación de fondos a los gastos que se originen por el desempeño de las diversas competencias y la prestación de los distintos servicios.

Se incorporan también como elementos y principios rectores la equidad, la solidaridad y la obtención de un nivel de desarrollo y calidad de vida homogéneos en todo el país. Estos principios generales, lejos de ser meras expresiones de voluntarismo o de ingenuidad política, configuran criterios o postulados a los que el legislador, así como la Nación y las provincias, deberán ajustarse imperativamente.

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