Por: Jeannette Azofeifa Cordero



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El medio, la causa formal en Marshall McLuhan

Por: Jeannette Azofeifa Cordero

El propósito del presente sugiere una invitación a un proceso de introspección sobre el estudio y naturaleza de la comunicación desde la propuesta teórica de Marshall Mc.Luhan en su obra Teorías de la Comunicación1; repaso que arroja la necesidad de una observación minuciosa sobre el cambio, como factor fundamental de la comunicación humana, y que constituye la causa eficiente de la misma.

Así mismo, a través de las siguientes líneas, se tratará de comprender cómo el precursor de la frase ‘El medio es el mensaje’, realiza una exhaustiva revisión sobre la causa formal que explica esencial y cualitativamente las propiedades y principios causales y formales del entorno, y que los medios son una proyección de la transformación que se suscita al interior de un ambiente que le antecede, para dar causa y razón de ser, a otro medio que le proceda.

Otra finalidad que se desprende, ni ajena, ni paralela a la anterior, sino más bien como necesaria e indispensable, es una consideración que apela un sentido más estricto desde la retórica, la literatura y la gramática del concepto de medio como agente de cambio y generador de efectos; intentando otorgar un sentido más propio a la significación que Mc. Luhan abordó sobre éste.



Palabras clave: Causa formal, causa-efectos, comunicación, retórica, gramática y literatura.

Introducción

Con certeza se puede afirmar que la comunicación es un término que no les es ajeno al hombre; desde el terreno práctico, la comunicación se ha constituido como una facultad y capacidad humana que ha estado presente desde tiempos remotos y que se ha visto reflejada en la incesante necesidad de hacer común la experiencia personal o social; y desde una perspectiva teórica, ya desde la antigüedad existen una serie de indicios que muestran rasgos de inquietud y análisis de cómo definirla, de cómo describir las propiedades que le son inherentes; pero sobre todo, de cómo manifestar su importancia o finalidad última. Sobre este entendido, McLuhan durante gran parte de su prolífica vida literaria, abordó el tema de la causalidad de la comunicación, en él, la causa formal se justifica y se hace comprensible ante el cambio o transformación del medio ambiente; o dicho de otro modo, por los efectos que se suscitan por el entorno. En palabras de Eric McLuhan (2012), hijo de Herbert Marshall McLuhan y co-autor de varias publicaciones, asegura que la idea de su padre, plantea una perspectiva diferente a la de Aristóteles y el debate surgido por los filósofos de la Edad Media, que consideraron la causa eficiente como “el modus operandi” o motor de las ciencias sociales y de la ciencia en general; McLuhan operó su propuesta teórica bajo la idea de que el medio es la causa-efecto de la transformación de la sociedad, por ende, la causa formal de McLuhan se constituye como la causa eficiente bajo la categorización tradicional sobre la causalidad.


El efecto como causalidad formal de la comunicación

Ya Aristóteles (Metafísica, trad.1) había advertido hace más de dos milenios la cuestión de la causalidad, expresando que en todo ser o ente contingente, existen principios que rigen la existencia de un ser; es decir, preposiciones que suscriben: la esencia, las propiedades, las finalidades, o bien, las razones para que algo sea como es. Así mismo, pone de manifiesto que el desarrollo de la ciencia y de la filosofía se da a través de la adquisición del conocimiento de las causas primeras para poder afirmar con certeza que se conoce algo.


"Evidentemente es preciso adquirir la ciencia de las causas primeras, puesto que decimos que se sabe, cuando creemos que se conoce la causa primera. Se distinguen cuatro causas. La primera es la esencia, la forma propia de cada cosa, porque lo que hace que una cosa sea, está toda entera en la noción de aquello que ella es; y la razón de ser primera es, por tanto, una causa y un principio. La segunda es la materia, el sujeto; la tercera el principio del movimiento; la cuarta, que corresponde a la precedente, es la causa final de las otras, el bien, porque el bien es el fin de toda producción." (Aristóteles, Libro 1, 3).
Sustentando lo anterior, como la clara representación sintética del problema de la causalidad a lo largo de la historia, y haciendo hincapié sobre la existencia de divergencias al respecto, McLuhan intentó a lo largo de su trayectoria construir una teoría de la comunicación sobre un enfoque singular respecto al tema. Sobre ello, determinó y fue insistente sobre la necesidad de enfatizar la causalidad formal como el principio rector de la comunicación basado en la consideración del cambio o transformación como el motor esencial de dicho principio. Pero lo verdaderamente valioso y sorprendente en la obra de McLuhan y en oposición a las ideas tradicionales sobre el tema de la causalidad, que sostenían que la reflexión y estudio sobre la causa eficiente podría desentrañar la razón de ser de algo, fue haber propuesto el estudio de los efectos como agentes precursores de la causa; es decir, la preposición fue contraria a la idea original, McLuhan discute sobre el terreno de los efectos, las razones o fundamentos de la causa, así enfatiza un rompimiento lógico de linealidad entre la causa y el efecto.
There are many things that I wish you were available to discuss. In recent years, I’ve been working on causation. More and more I feel compelled to consider causation as following from effects. That is, the effects of the telegraph created an environment of information that made the telephone a perfectly natural development. In a certain sense, therefore, the effects of the telephone provided the invention of the actual hardware instrument. This, of course, is non-lineal, non- sequential causality. In fact, it suggests that causes and effects are simultaneous, if anything. (McLuhan, 2011, p.8).
McLuhan expuso el pensamiento anterior, en una carta dirigida al antropólogo inglés Ashley Montagu en 1971, en esta frase, queda explícita la idea de que los efectos y las causas son simultáneos, e incluso deja entrever que el efecto se convierte en causa. Así el telégrafo es el efecto y a su vez causa de la naciente tecnología sobre la telefonía. Pero no sólo eso, también en la propia misiva, advierte su desconcierto de por qué al mundo occidental no le ha sido relevante el estudio de los efectos de las innovaciones y sólo se ha concentrado en estudiar los contenidos de las tecnologías vigentes. (McLuhan, 2011).
Contemplando que la causalidad puede quedar planteada a través de los siguientes cuestionamientos: Qué es?, refiriendo a la causa formal; de qué está constituido? relacionando la causa material, por qué es o por qué existe?; la causa eficiente; y para qué es?; como causa final; entonces parece lógico sobre entender que bajo la perspectiva que denota McLuhan en el pensamiento anterior, sobre la cuestión de la causalidad formal de la comunicación, quedaría entendida así: La comunicación es efecto, y que el medio se convierte en artífice de la causa, por lo tanto, la comunicación como efecto es causal de la transformación social.
La retórica como factor de cambio en la audiencia

Con el propósito de afianzar la idea del efecto como principio rector de la causalidad formal, McLuhan tomó en Santo Tomás de Aquino un referente adecuado y útil para abordar la tesis del cambio o efecto en la audiencia, un factor que considera intrínseco a la comunicación.

Para él, Auino muestra a través de la retórica, un enfoque efectivo de la comunicación, que se sucede y transcurre a través de los efectos, y que se muestra a toda luz en su obra: La Suma de Teología.

Al respecto, resulta reveladora la intencionalidad y preocupación de Santo Tomás de Aquino al escribir la obra; la cual se funda en la reintegración de la dignidad del profesor y sobre todo en la formación de los alumnos en materia teológica. (Escallada, 2001).

Dos aspectos se manifiestan indisolublemente importantes para comprender por qué McLuhan abordó el tema de los efectos a partir de la Suma de la Teología; por una parte, la intencionalidad de Tomás de Aquino sobre la necesidad de los gentiles de instruir a sus pupilos sobre la fe en Dios; es decir, existe un propósito de cambio, de influencia y de efecto en una audiencia definida; pero por otra parte, el planteamiento argumentativo de la obra exigió en Tomás de Aquino una puesta en práctica de los presupuestos fundamentales sobre retórica, incluso ya establecidos desde Aristóteles.

“Tomás busca conscientemente las razones íntimas de las cosas. Naturalmente insatisfecho, indaga las esencias. En este sentido, defenderá que la teología es ciencia y ciencia especulativa…En la Suma, aparece el profesor que sintetiza. Pero ya desde el principio justifica el estudio de la ciencia sagrada para que la salvación de los hombres pueda alcanzarse de una forma convincente y segura”. (Fuster, 2001. p.102).

Sobre este último aspecto, McLuhan induce que la demostración sobre la existencia de Dios establecida por Tomás de Aquino, y que formuló a través de las “Cinco vías”, sucede a través de un método que infiere la relación causa efecto desde el silogismo y la retórica como instrumentos.


  1. Sobre el argumento del movimiento. Santo Tomás (2011) indica que es cierto lo que perciben los sentidos que existe el movimiento en el universo. Y todo lo que se mueve necesariamente es movido por otro; por tanto, el movimiento, sugiere pasar de la potencia al acto, pero la potencia no puede pasar a acto más que por quien está en acto. Por lo tanto, en la consideración de McLuhan la potencia y acto se suceden simultáneamente, como la causa y efecto; así mismo el efecto o acto, se convierten en causa y potencia.

Al respecto, Tomás de Aquino manifiesta un ejemplo por demás interesante: El fuego, en acto caliente, hace que la madera en potencia caliente, pase a acto en caliente; así se da el movimiento entre los seres; sin embargo, nada puede ser al mismo tiempo acto y potencia, lo que implica un movimiento simultáneo o secuencial, pero finalmente una transformación de un estado a otro.

  1. Argumento de la causa eficiente. Tomás de Aquino advierte que en el mundo sensible hay un orden de causas eficientes, y que nada puede ser causa eficiente de sí mismo, pues sería anterior a sí mismo, algo que es imposible.

Sobre lo anterior McLuhan señala que sólo la causa eficiente es secuencial, aduciendo sobre la interpretación de la necesidad de orden de causas en Tomás de Aquino:

“En las causas eficientes no es posible proceder indefinidamente porque en todas las causas eficientes hay orden: la primera es causa de la intermedia; y ésta, sea una o múltiple, lo es de la última. Puesto que, si se quita la causa, desaparece el efecto, si en el orden de las causas eficientes no existiera la primera, no se daría tampoco ni la última ni la intermedia”. (Aquino, 2011. q.2 a.3. p.101).



  1. Argumento de lo posible y necesario. El aquinate establece una relación simultánea entre la existencia y no existencia, cuando afirma que “las cosas pueden existir no existir, pues pueden ser producidas o destruidas, y consecuentemente es posible que existan o que no existan”. (Ibídem p.102).

Así, McLuhan en esta tercera vía encuentra una razón que explica la causalidad formal como un acto de simultaneidad de causa efecto, de existencia o no existencia. Pero además, conduce la explicación al terreno de la retórica sobre el tema de la elocución2, indicando que la forma o estilo de expresión se convierte en fundamento ante lo posible y necesario para que se dé la existencia no existencia del efecto en el interlocutor.

  1. Argumento sobre la jerarquía de los valores o grados de perfeccionamiento de éstos. Nos encontramos que la bondad, la veracidad, la nobleza y otros valores se dan en las cosas. Y esos valores se hacen presentes en grados de perfección; sin embargo, debe existir una causa total que sea capaz de producir dichos valores. Santo Tomás señala que la causa que contiene la perfección de los mismos es: Dios. Retomando el ejemplo, que él mismo elaboró para explicar el movimiento de los seres en relación al fuego, Aquino sugiere que las cosas pueden poseer distintos grados3 de calor; sin embargo, el fuego como tal, se puede constituir como el grado más alto de perfeccionamiento sobre el calor, pero no sólo eso, sino que al ser capaz de representar el mayor grado de verdad y existencia de calor, entonces éste se puede fundamentar como la razón causal de los demás calores.

Así mismo, McLuhan establece una analogía de esta cuarta vía con la comunicación; gracias a que el interlocutor se convierte en artífice de los efectos en otro, a través una elocución y disposición de mensajes que pueden suscitar diferentes grados de valor de acuerdo a la capacidad de quien los genera, más particularmente, de acuerdo a su memoria4.

  1. Argumento teleológico u ordenamiento de las cosas. Pues vemos que hay cosas que no tienen conocimiento, como son los cuerpos naturales, y que obran por un fin. Esto se puede comprobar observando como siempre o a menudo obran igual para conseguir lo mejor. Pero si éstos seres que carecen de inteligencia obran hacia un fin, significa que existe una inteligencia que los dirija (Ibídem p.113); sobre esto, McLuhan finca otro testimonio sobre la causalidad simultánea en la comunicación; a través de la pronunciación5; y en ella, enfatiza la direccionalidad de la comunicación hacia un fin, en esta quinta fase de la retórica, se lleva a cabo la acción, de todo lo que el interlocutor, a través de la invención, disposición, elocución y memoria había previsto.

La literatura y la poesía y la causa formal

Es imprescindible mencionar que McLuhan encuentra en la literatura y la poesía dos caminos hacia una explicación sobre la causalidad. Particularmente Gilbert Keith Chesterton, inundará su vida con sus ‘preceptos’ o experiencias de vida, con una visión sobre la sociedad y la vida familiar cristiana, aunados a un estilo de prosa, que en palabras del propio McLuhan denominaría como analógico. (Fernández, Hernández, 2004).

Fue tan fulgurante la influencia de Chesterton en la vida de McLuhan, que él mismo en alguna ocasión expresó: “Pocos escritores, sí lo puedo decir, ningún otro escritor ha sido capaz de despertar, hasta ahora, mi entusiasmo por ideas como G.K.” (Terrence, 1997).

Con certeza se puede decir que McLuhan veía en Chesterton a un maestro de la percepción analógica con un extraordinario juicio moral, como en alguna ocasión advirtió:


“…master of analogical perception and argument who never failed to focus a high degree of moral wisdom on the most confused issues of our age.” (McLuhan, 1948. p. xxii).
Definitiva y determinante la influencia de Chesterton, provocarían que su estilo analógico y metafórico le acompañaran durante el resto de su vida. Lozano (2000, p. 122) relata a través de una semblanza dedicada a McLuhan; que en cierta ocasión, el reconocido Tom Wolfe, considerado padre del nuevo periodismo norteamericano, le cuestionara en alguna ocasión que por qué era tan complicado comprender sus razonamientos, a lo que McLuhan respondió: “Sencillo. Soy un hemisferio derecho que habla a hemisferios izquierdos”.
Contemplando lo anterior, está por demás aclarar que una de las frases más celebres, producto de su legado intelectual y literario: ‘El medio es el mensaje’, no podría, entonces poseer un sentido tan estricto, denotativo y redundante de su significado, más bien, metafóricamente plantea un proceso simultáneo que por doble partida alude a la comprensión de la causa, pero también del efecto como causa; lo que le convierte en una expresión con cierto grado de complejidad y que soslaya un significación más profunda de lo que literalmente propone.

Al respecto, Eric McLuhan consciente de la importancia y controversia que se suscita por determinar el tiempo justo del surgimiento y siginificación de uno de los pensamientos más celebres para la comunidad relacionada al campo de la comunicación y que mejor profetiza la relación medio con el entorno, relata con cierto orden cronológico que:

Encontré la respuesta en su biblioteca. Él escribió esta nota, que documenta cuando la utilizó por primera vez, en un libro de James McCrimmon, From the Source to the Statement, la cual volvió a ser utilizada en ese primer capítulo de Understanding Media. Dice así: “Utilizó esta frase por primera vez en junio 1958 en la conferencia de Radio Broadcasters en Vancouver. Reasegurando que la televisión no podía terminar con la radio”. (McLuhan, 2012, p.24-25)
Respecto al sentido, señala que este metafórico mensaje mantiene dos significados; por una parte, aquel que refiere a lo que habitualmente se acostumbra a suponer; es decir, el medio que determina el cómo va a ser percibido el mensaje; pero por otro lado, indica que hay que reconocer, que éste fue escrito mucho antes del uso generalizado del término ‘medio’, y que no se debe olvidar que su uso se establece a partir de la obra: Understanding Media: The Extensions of Man y particularmente empleado para designar uno de los capítulos: The Medium is the Massage; por lo tanto, el sentido que recobra a la luz de esta propuesta parece distinto a la idea común que tenemos de éste. (Ibídem).
La contribución de Eric McLuhan enriquece la idea de causalidad formal de su padre, si el sentido de medio y mensaje está contenido en el capítulo mencionado, y acudiendo a éste que indica que:

El ‘contenido’ de todo medio es otro medio. El contenido de la escritura es el discurso, del mismo modo que el contenido de la imprenta es la palabra escrita, y la imprenta, el del telégrafo. Si alguien preguntara: « ¿Cuál es el contenido del discurso? » habría que contestarle: Es un verdadero proceso del pensamiento, que, en sí, es no verbal. Un cuadro abstracto representa una manifestación directa de procesos del pensamiento creativo tal y como podrían aparecer en un diseño por ordenador. No obstante, lo que estamos considerando aquí son las consecuencias mentales y sociales de los diseños o esquemas en cuanto amplifiquen o aceleren los procesos existentes. Porque, el «mensaje» de cualquier medio o tecnología es el cambio de escala, ritmo o patrones que introduce en los asuntos humanos. (McLuhan, 1996).


La aseveración anterior entonces lleva a la idea de que el medio se constituye como causa y efecto de forma simultánea. De manera descriptiva y explicativa se podría decir entonces:


  1. El medio es potencia y acto, porque el ‘medio’, potencialmente es la causa eficiente de otro, y cuando ocurre la generación de un nuevo ‘medio’, éste, se traduce a acto. Por tanto, existe una relación dinámica y simultánea, en constante movimiento.

  2. El medio implica una posibilidad de generar la existencia o no existencia de otro medio. Pero también la oportunidad de originar cambios y transformaciones en asuntos humano ‘mensaje’. De manera que el medio no solo es la causa eficiente de otro medio, sino de ciertas condiciones humanas.

  3. El medio constituye una jerarquización de valores, porque en éste se encierra la capacidad de contener la veracidad como posibilidad totalizadora de derivar otros medios, y da cabida al ‘cambio’ como la proyección más fiel de su causalidad formal.

  4. El medio representa un ordenamiento hacia un fin; su causalidad formal implica cambio, esencialmente el medio es transformación, la cual se observa a través de su causalidad final, porque el mensaje es justamente eso, estrictamente cambio.

De acuerdo a lo anterior, parece que las “Leyes de los medios” formuladas por Eric y Marshall McLuhan (2009) muestran con determinismo y especificidad la causalidad formal del medio, porque el ciclo sugerido muestra un alto grado de paralelismo y simultaneidad:




  1. Cada tecnología extiende o amplifica algún órgano o facultad del usuario. Sobre la movilidad, el medio se constituye como factor de causalidad de la capacidad y facultad humana.

  2. Dado que hay un equilibrio en la sensibilidad, cuando un área de la experiencia se intensifica o eleva otra queda disminuida o embotada. El medio en si mismo es capaz de jerarquizar valores en cuanto la obsolescencia de un medio y generación de otro.

  3. Cada forma, llevada al límite de su potencial, invierte sus características. El medio es causa y efecto de su propia mutación.

  4. Todo medio se trasciende a si mismo y se convierte en algo distinto. Existe una causa final, la trascendencia que implica transformación.

Para finalizar, parece muy apropiada y definitoria la exclamación de Piscitelli (2004) al indicar:

Uno de los hallazgos de los McLuhan es haber detectado que todos los efectos están siempre presentes reflejando sistémicamente la naturaleza de los efectos de un médium”.


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Terrence, W. (1997). Marshall McLuhan: Escape into understanding. Toronto: Gingko Press.


1 McLuhan, E & McLuhan, M. (2011) Theories of Communication. New York: Peter Lang Publishing.

2 La elocutio afecta al modo de expresar verbalmente de manera adecuada los materiales de la inventio ordenados por la dispositio. En la actualidad, la elocutio es lo que se denomina estilo.

3 La disposición trata sobre el orden de las partes, sobre la organización de la cadena de los argumentos que componen una acción, un texto o un discurso. Retórica a Herenio,( s.f).

4 Herennio llama a la memoria “el atesoramiento de las cosas inventadas” y su uso emergente la relaciona también con el concepto retórico de oportunidad (kairos) ya que los tópicos conocidos pueden ser convocados según las necesidades del contexto y la situación. (Ibídem).

5 Quinto elemento de la retórica que se refiere al cómo se pronuncia un discurso.


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