Planta de la mezquita de Córdoba Se trata de la



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Planta de la mezquita de Córdoba

Se trata de la planta de la mezquita de Córdoba, ejemplo de arquitectura hispanomusulmana de los siglos VIII al X ( período del emirato dependiente al califal) de autor desconocido. Se trata por tanto de un edificio con una finalidad esencialmente religiosa pues se trata de una mezquita, un edificio para el culto. Responde al modelo de mezquita con naves perpendiculares al muro de la quibla


Podemos apreciar los elementos característicos de la mezquita: en primer lugar nos encontramos un amplio patio ( sahn ) a cielo descubierto,( como los atrios de las basílicas paleocristianas ) que suele estar rodeado de arquería y presentar en su centro una fuente para las abluciones ( sabil ). En uno de sus lados se sitúa la torre alminar o minarete, desde la cual el almuédano llama a los fieles a la oración y que puede ser de distintas plantas, siendo en este caso cuadrado. Precede este patio a la gran sala de oración ( haram) con numerosas naves separadas por columnas o pilares, orientada hacia la Meca, en cuyo muro del fondo ( quibla) se abre una pequeña capilla ( mihrab ) que concentra el mayor lujo decorativo al ser el lugar más santo de la mezquita, precedida generalmente de un espacio acotado por arquerías ( macsura ), junto a la que colocan un púlpito escalonado y movible ( mimbar ) para dirigir los rezos. Es fácil adivinar en la mezquita el esquema de la basílica paleocristiana: precedida de un atrio ( el equivalente al sahn ), con un cuerpo principal dividido en distintas naves ( el haram ) y el ábside ( que dará lugar al mihrab de la mezquita). En el caso de la mezquita de Córdoba sabemos que el muro de la kibla no se orienta a la Meca.
Como podemos apreciar, la mezquita de Córdoba experimentó sucesivas ampliaciones. La primera mezquita es la parte más antigua fue mandada levantar por Abd el Rahman I en el siglo VIII d.C reaprovechando algunos elementos de una antigua iglesia visigoda de San Vicente. Es una mezquita con un haram de once naves que tiene su precedente en la mezquita de Quayrawam. La segunda mezquita se debe a ampliación impulsada por Abd el Rahman II en el siglo IX. Que manda derribar el muro de la kibla y prolongar el haram hacia el sur con ocho tramos. Ya en el siglo X Abd el Rahman III transforma esta segunda mezquita, ampliando el sahn dotándolo de pórticos, reforzando la fachada de acceso al sahn y construyendo el alminar, de planta cuadrada y doble caja de escalera que hoy se conserva en el interior de la torre de la catedral. La tercera mezquita es iniciativa del califa Al Hakam II que manda derribar de nuevo la kibla para ampliar la mezquita hacia el sur con otros doce tramos. El muro del kibla se construye doble, con 10 habitaciones para el tesoro ( en parte derribadas tras la reconquista cristiana para construir la llamada capilla del Cardenal) y en él se abre un mihrab octogonal con mosaicos bizantinos y un nuevo tipo de arco de herradura ( trasdosado y con el despiece de las dovelas a la línea de imposta). Para subrayar aún más el espacio de la kibla se construye la macsura, un espacio acotado, delante del mihrab, coronado con gtres cúpulas gallonadas, tres en línea frente al mihrab y otra en el haram, dando lugar así a la tipología de mezquita en forma de “ t”. La última ampliación se sebe al gobierno de Almanzor, que al no poder ampliar más el haram hacia el sur lo hace mediante 8 naves hacia el este, lo que descentra el eje del mihrab. No tiene mayor importancia artística porque no aporta ninguna novedad.
La planta también nos permite apreciar algunos de los elementos constructivos, como el empleo de un sistema constructivo mixto, de armadura de madera para las naves y algunas bóvedas para ciertos espacios, como las citadas cúpulas del mihrab y la macsura. Como elementos de soporte se han marcado en la planta las columnas: sabemos que se trata de hecho de una superposición de soportes en el los arcos se apean en columnas sobre las que elevan pilares que a su vez soportan otros arcos.

La mezquita de Córdoba es un ejemplo del desarrollo de un arte con personalidad propia, el hispanomusulmán, que evoluciona al ir introduciendo novedades en las distintas ampliaciones. Por otro lado, estas mismas ampliaciones ilustran del proceso de islamización de la sociedad hispánica al producirse un proceso de conversión masiva al islam que obliga a ampliar la mezquita de la ciudad más importante de este reino musulmán hispánico sede de una avanzada cultura.



Sala de oración de la mezquita de Córdoba.

La fotografía nos muestra un detalle de la sala de la oración o sahn de la mezquita de Córdoba, ejemplo de arquitectura hispanomusulmana de los siglos VIII a X d.C, del período del emirato dependiente al califato de Córdoba. Edificio de autor desconocido, tiene una función esencialmente religioso al tratarse de un mezquita, aunque además al tratarse de la llamada mezquita aljama o mezquita mayor de una ciudad que es la sede del poder califal tiene además una función simbólica y política pues es donde era coronado el emir o el califa.

Podemos apreciar la planta de la sala de oración, organizada a partir de diversas naves paralelas que se dirigen hacia el muro de la kibla donde se sitúa el mihrab. Aunque no se aprecia en la fotografía, sabemos que esta sala de oración es precedida por un patio o sah en el que se encuentra una torre o mihrab para llamar a los fieles a la oración, y un sabil para el ritual de limpieza.

El sistema constructivo se basa en la cubrición de armadura de madera, empleándose pequeñas bóvedas en la macsura. Como elementos de soporte se emplean los muros y el original sistema de soporte que vemos en la fotografía: una superposición de soportes, que tiene su precedente en la mezquita de Quayarawam. La gran longitud de las naves obligó a buscar un sistema que aumentara la altitud de los soportes para evitar la sensación de agobio provocado por naves bajas y largas. Observamos que en la parte inferior se emplean columnas monolíticas de piedra con capitel corintio ( reaprovechado del anterior edificio visigodo) coronadas por una pieza cruciforme en la que se apean los arcos de herradura y se levanta un pilar que soporta a su vez arcos de medio punto. Esta pieza cruciforme se remata en su parte inferior con modillones de rollos, para hacerlos más estéticos.

La mezquita de Córdoba es interesante porque en ella vemos el nacimiento de un arte que tenderá a desarrollar una personalidad propia a partir de las influencias visigodas. Así, vemos el empleo de arcos de medio punto y de herradura, que ya eran característicos del arte hispanovisigodo. El arco de herradura que se emplea aquí sigue el modelo visigodo pero ya en el siglo X el arte califal dará lugar a otro arco de herradura distinto, con intradós y extradós no paralelos, y más cerrado, como es el que se empleará en el mihrab. Por otro lado, el empleo de diversidad de arcos, para dar la sensación de lujo y buscar la diversidad ornamental, será propio del arte hispanomusulmán, y lo vemos ya aquí, donde se superponen arcos de herradura y de medio punto. La búsqueda de lo decorativo se aprecia también en las dovelas de distintos colores. En cuanto a los elementos de soporte, vemos tanto columnas, de tradición visigoda, como pilares, éstos de ladrillo, a igual que los arcos, material de construcción pobre, pero barato, que será el que se imponga en el arte hispanomulsumán olvidando el sillar de tradición visigoda que todavía se emplea en la primera mezquita de Cördoba.

Sala de la Aljafería

Se trata de una fotografía que nos muestra una de las salas de la Aljafería de Zaragoza, palacio de estilo hispanomusulmán de autor desconocido del primer periodo taifa siglo XI d.C. La función del palacio de la Alfafería es como la mayoría de los palacios hispanomusulmanes tanto de residencia privada del gobernante ( califa, emir o sultan) como sede del gobierno y al administración. El palacio de la Aljafería tiene una planta que sigue modelos omeyas de tipo trapezoidal rodeado de murallas y con un patio central en torno al que se organizan las habitaciones. En concreto esta sala situada en lado norte del llamado patio de Santa Isabel presenta una planta rectangular.

En cuanto al sistema constructivo del edificio vemos que se emplea una cubierta de madera. Esto es lo habitual en el arte hispanomusulmán en el que se emplea un sistema constructivo mixto que combina cubiertas de madera con pequeñas bóvedas para pequeños espacios. Aunque se no se ve en la fotografía sabemos que en el interior del palacio hay una pequeña mezquita cubierta con bóveda de crucería califal.

Respecto a los elementos de soporte estos son los muros, la columnas y los pilares. En concreto apreciamos columnas pareadas con capitel procedente del corintio. Sobre los capitales aparece un cimacio. Hay además dos grandes pilares compuestos con columnas adosadas. Estas columnas presentan fuste monolítico de piedra.



Los arcos tienen gran importancia en el arte hispanomusulmán. EN este caso se emplean arcos polilobulados, que son muy frecuentes en el arte hispanomusulmán. En la pared apreciamos un arco túmido ( apuntado de herradura) y arcos polilobulados que se entrecruzan. Es un elemento típico del arte hispanomusulmán: la diversidad de arcos empleados en un mismo edificio. Estos arcos además de tener un carácter sustentante tienen una función decorativa. Los arcos en el arte hispanomusulmán contribuyen a decorar el espacio, a crear una impresión de lujo y fantasía. Especialmente interesante son los arcos al fondo a la izquierda que dan acceso a otra sala. En ellos apreciamos la superposición de soportes que había aparecido en la mezquita de Córdoba pero con mayor fantasía decorativaa. Así sobre las columnas pareadas del inferior que soportan arcos polilobulados entrecruzados se disponen pequeñas columnas que a su vez soportan arcos de herradura de tradición califal pues están muy cerrados. La estructura está encuadrada por un alfiz

En cuanto a los materiales constructivos apreciamos el empleo de materiales baratos. De nuevo es un elemento habitual en el arte hispanomusulmán: la pobreza de materiales. Se construye con materiales como el ladrillo, el yeso, la madera, el tapial. Ello permite ahorrar costes y construir rápido. En este caso vemos los grandes arcos polilobulados de yeso y algún muro de ladrillo. Esta pobreza constructiva se compensa con la abundante decoración. Es una decoración que se concentra en el interior de los edificios y lo cubre todo con un auténtico horror vacui. Por motivos religiosos la decoración no emplea motivos figurativos humanos o animalísticos, en general, sino abstractos como lacerías, motivos epigráficos, de ataurique, o geométricos ( rombos, círculos, etc…). En este caso vemos como todo el espacio situado entre los arcos se cubre de motivos decorativos que contribuyen a crear impresión de lujo.

Por último podemos señalar que la Alfafería refleja perfectamente el contexto histórico en que se produce. Tras el fin del califato de Córdoba Al Andalus se divide en pequeños reinos taifas que con recursos más limitados pretenden imitar la magnificiencia del antiguo Califato de Córdoba.

El Partal, arquitectura nazarí

La fotografía nos muestra un detalle del palacio del Partal, ejemplo de arquitectura hispanomusulmana del período nazarí, de los siglos XIV y XV, de autor desconocido. Podemos apreciar el pórtico del palacio, abierto a una alberca que se encuentra delante, y detrás, a la izquierda, una torre, la torre de las damas. EL palacio más antiguo del conjunto palacial de la Alhambra, en los inicios del arte nazarí que alcanzará su máximo desarrollo en los siglos XIV y XV.

La fotografía nos permite apreciar la planta del palacio, que consta básicamente de una estancia rectangular con una torre anexa ( la torre de las damas), una torre mirador y un pórtico que se abre a una alberca, pórtico que precisamente da nombre al palacio, pues bartal significa “ pórtico “ en árabe. Podemos apreciar que el pórtico está formado por cinco arcos de medio punto angrelados o festoneados ( posee diversas ondulaciones o festones en el intradós como decoración. El arco central es más alto y ancho que los laterales. Los arcos se apoyan sobre columnas típicamente nazaríes, de esbelto fuste, pero que sabemos es fruto de una restauración de 1965 que eliminó los originales pilares empleados como elementos de soporte. Este tipo de arcos tienen un carácter más ornamental que constructivo, como es propio del arte nazarí, que desarrolla al máximo transmitir una idea de ligereza en su arquitectura, frente al pesado carácter de la arquitectura almohade anterior…. Vemos como los arcos encuadrados en un alfiz, moldura que encuadra los arcos típicamente hispanomusulmana. El espacio encerrado por en alfiz aparece ornamentado con una fina decoración geométrica romboidal ( sebka) mediante trozos de yeso agujereados pudiendo aquí apreciarse otro rasgo del arte hispanomusulmán: el gusto por la decoración no figurativa, como resultado de la prohibición islámica de la decoración figurativa.

En cuanto al interior, si bien no podemos apreciarlo, sabemos que presenta unos muros en los se suceden el alicatado en la parte inferior y yeserías en la parte superior, ambas con motivos geométricos. La sala se cubre con armadura de madera ( alfarje) y la torre con cupulita de mocárabes. Vemos aquí otro elemento propio del arte hispanomusulmán: la preferencia por la cubierta con armadura de madera para los grandes espacios y sistema abovados para los más reducidos. Ello permite que el muro no soporte grandes cargas y pueda abrirse con grandes vamos, como el pórtico, el espacio más conocido.

El material constructivo es propio del arte hispanomusulmán: un material pobre, barato, como el tapial y el adobe o el yeso. Pero este pobre material constructivo se enmascara con una abundante decoración que cubre todo el espacio: los muros, los techos de madera, las fachadas.

Por último, destaca un elemento básico del arte granadino: el agua. El pórtico se reflema en una alberca situada a sus pies. El agua tiene un gran simbolismo en el arte islámico : materializar la idea de abundancia, riqueza y poder, algo adecuado para un palacio. Pero también la idea de eternidad pues el Corán dice que la vida misma proviene del Agua. Obviamente que el mensaje detrás de todo esto era enfatizar la capacidad del gobernante de proveer el recurso elemental de la vida .El palacio del partal sirvió de modelo para el cercano Palacio de Comares: una gran alberca central presidida por un pórtico formado por cinco arcos tras el que se desarrolla la estancia principal en el interior de la torre.



Patio de los leones. Arte nazarí.

La fotografía muestra un detalle del patio de los leones, por tanto es un ejemplo de arquitectura hispanomusulmana del período nazarí, siglo XIV de autor desconocido. El conjunto palacial de la Alhambra se organiza en torno al palacio de Comares y el palacio de los Leones, que siguen el modelo de palacio nazarí del Partal, con estancias alrededor de un patio rectangular inspirado en lejanos precedentes persas. Tradicionalmente se pensaba que el palacio de los leones tenía la función de residencia privada del sultán como complemento al palacio de Comares de función oficial y sede del gobierno nazarí. Hoy se piensa que el palacio de los leones también tenía la función de palacio oficial y que Muhamad V al mandar levantar este palacio intentó crear una réplica de el palacio de su padre Yusuf I colocando su trono en el llamado mirador de Lindaraja y estableciendo el despacho en la llamada sala de las dos hermanas.

Podemos apreciar el patio, en este caso sin estanque central, en cuyo lugar existe la famosa fuente de los leones, que da nombre al palacio. Además, el patio de rodea de arquerías sobre columnas individuales o dobles. En sus lados menores aparecen dos templetes que avanzan hacia el patio fomentando la interrelación espacial entre el jardín y el edificio, entre el interior y el exterior del mismo. Es fácilmente reconocible un elemento característico de la arquitectura nazarí: el empleo de la famosa columna nazarí, de delgado fuste monolítico de mármol blanco. Se corona con capitel doble, uno inferior circular, decorado con lacerías, y uno superior cúbico cúbico con ataurique. En cuanto a los arcos vemos en los lados mayores del patio los habituales los arcos nazaríes de medio punto peraltados (el arco de medio punto se  continúa con dos sectores rectos) y festoneados. Es normal que el intradós de estos arcos se llene de festones (moldura rizada), llamándose por tanto arco festoneado. En los pabellones vemos otro arco habitual en el arte nazarí, los arcos de cortina de origen almohade a los que se añaden mocárabes. Vemos por tanto un aspecto propio del arte hispanomusulmán: el empleo de gran diversidad de arcos en un mismo edificio. En el arte nazarí los arcos tienen ante todo una función ornamental, más que estructural: forman “ paneles decorativos” pero realmente soportan poco peso. Es la culminación del arte hispanomusulmán que ha ido adquiriendo un carácter cada vez más ligero y fantasioso alejándose del dominio de lo estructura que veíamos en el interior de la mezquita de Córdoba, donde los propios elementos constructivos como pilares, columnas y arcos de medio punto y herradura eran al tiempo los elementos ornamentales. Podemos apreciar también el horror vacui propio del todo el arte islámico pues la pobreza de los materiales constructivos ( ladrillo, yeso, adobe, tapial) se oculta bajo unos motivos ornamentales que tienden a cubrir todo el muro. Se puede afirmar por tanto que prima lo decorativo sobre lo constructivo. Estos motivos ornamentales no son figurativos por cuestiones religiosas, sino abstractos, y sobre todo geométricos. Destaca en el patio la abundancia de paños sebka.

El patio está dividido en cuatro partes separadas por pequeños canales que simbolizan los cuatro ríos del paraíso que nacen de una fuente como la que se encontraría en el mismo centro del paraíso. La fuente consta de un amplio vaso sostenido por doce leones de mármol blanco que expulsan agua por sus bocas. Como en toda la Alhambra, el agua tiene un carácter simbólico el agua es un regalo divino que es ofrecido por el sultán. En cuanto a los leones, recordemos que el Islam prohíbe la representación naturalista de la realidad en contextos religiosos, pero en el palacio del sultán no se cumple con rigor la ortodoxia. El lenguaje empleado en la talla de los leones es antinaturalista derivado del arte bizantino con el que entra en contacto el arte islámico en su período de formación.

El último reino musulmán de la Penínula, el reino de Granada, conjugó su progresiva pérdida de autonomía política, cada vez más sometido al reino de Castilla, con una próspera economía derivada de sus contactos comerciales con ( seda, azúcar, intenso comercio desde el puerto de Málaga controlado en parte por los genoveses) y de centro cultural y artístico como muestran los palacios de la Alhambra y el Generalife

Salón de embajadores en el interior de la torre de Comares

La fotografía nos muestra el llamado Salón de embajadores, situado en el interior de la torre de Comares, que precedida por el patio de los arrayanes, es uno de los palacios del conjunto palacial de la Alhambra. Estamos por tanto ante un ejemplo de arquitectura hispanomusulmana del período nazarí del siglo XIV d. C de autor desconocido. Su construcción data del segundo tercio del siglo XIV, siendo sultán nazarí de Granada, Yusuf I y su función principal era celebrar las audiencias privadas del sultán. Aquí se celebraba el gran consejo presidido por el rey en presencia de todos los grandes del reino. La sala que apreciamos se encuentra precedida de la estrecha sala de la Barca, a la que se accede desde el famoso patio de los arrayanes.

En cuanto a la planta del edificio, podemos apreciar que se trata de una planta central cuadrada, de gran altura, y en la que se abren tres pequeñas estancias con ventanas en cada uno de los tres lados ( en el cuarto se encuentra la puerta de acceso desde la sala de la barca). Estas ventanas se encontrarían antiguamente cerradas por celosías de madera y vidrios de colores llamadas cumarias, de donde procede el nombre del palacio, palacio de comares.

En cuanto al alzado, aunque no se aprecia totalmente, sabemos que la sala se cubre con una techumbre de madera con apariencia de bóveda esquifada (el vértice de unión de las aristas es una superficie plana o una línea, soliéndose utilizar para cubrir espacios rectangulares) con decoraciones de mocárabes en el cubo central y estrellas de 8 y 16 puntas más 7 círculos concéntricos en los faldones. Para algunos es una representación simbólica de los 7 cielos del paraíso islámico con el trono de Dios en el octavo cielo ( el cubo central decorado con mocárabes).

La gran anchura de los muros de la torre hace que las ventanas verdaderamente delimiten pequeñas estancias, siendo la que se encuentra frente a la puerta de acceso aquella en la que se encontraba el trono del rey Yusuf. El acceso a las estancias se hace por arco por medio de arcos de medio punto peraltados y angrelados encuadrados por alfiz. La ventana de cada estancia es geminada, con arcos de medio punto peraltado y angrelado, con una columna en la parte central. La columna es la propia del arte nazarí: delgado fuste de mármol, y capitel doble, cúbico el superior y cilíndrico el inferior, con decoración de lazo y tres delgados collarinos. Sobre cada arco se emplazan dos pequeñas ventanas vidriadas encuadradas por arcos de medio punto dobles que se apoyan sobre columnas adosadas al muro.

En cuanto a la decoración, destaca el habitual horror vacui de los edificios islámicos, donde suele contrastar la austeridad del exterior de los mismos con el hiperdecorativismo del interior, recurriendo a la abundante decoración para crear la impresión de lujo y riqueza. Vemos que el muro se encuentra totalmente cubierto por elementos decorativos abstractos, fundamentalmente geométricos, por la prohibición islámica de la representación figurativa. Como es habitual en el arte nazarí se suceden de más abajo hacia arriba un zócalo de alicatados con motivos geométricos y yeserías en las que emplean los motivos ornamentales nazaríes de lacerías, ataurique (decoración vegetal muy estilizada, inspirada en el acanto clásico, característica del arte islámico ) y motivos epigráficos. En las esquinas superiores se aprecian paños sebka

El último reino musulmán de la Penínula, el reino de Granada, conjugó su progresiva pérdida de autonomía política, cada vez más sometido al reino de Castilla, con una próspera economía derivada de sus contactos comerciales con ( seda, azúcar, intenso comercio desde el puerto de Málaga controlado en parte por los genoveses) y de centro cultural y artístico como muestran los palacios de la Alhambra y el Generalife

Patio de los arrayanes o de Comares

La fotografía nos muestra el patio de los arrayanes o patio de comares, uno de los palacios de la Alhambra de Granada, ejemplo de arquitectura hispanomusulmana del período nazarí, siglo XIV d. C construido durante  el reinado de Yusuf I y autor desconocido. Se trata de uno de los ejemplos de arquitectura civil palaciega, son las dependencias destinadas al gobierno, a la administración del reino nazarí. Entorno a este patio se organiza el palacio de comares, nombre derivado de comarias, del árabe qumriyya con que en oriente se conoce a la vidriera de colores que se encontraría en la torre de Comares, que se ve al fondo del patio, al norte. La actual denominación se debe a los macizos de arrayanes (setos de mirto)  cuyo color verde vivo contrasta con el piso de mármol blanco del patio, y que rodean al estanque central.

Vemos como el patio se organiza en torno a un largo estanque rectangular que es limitado el norte por un pórtico, siguiendo el modelo del patio del Partal. Al fondo se encuentra una alta y estrecha estancia, la sala de la Barca, con dos pequeñas torres, que da paso a la gran torre que se ve al fondo, la torre de Comares o salón de embajadores. La sala de la Barca se encuentra precedida por un pórtico inspirado en el del palacio de Comares pero en esta ocasión con siete arcos y no cinco, siendo el central de mayores dimensiones. Se trata de cinco arcos de medio punto peraltados y angrelados, típicos del arte nazarí, estando el central ligeramente apuntado. Vemos también un arco conopial angrelado en el muro de la sala de la Barca, por lo que apreciamos un elemento característico del arte hispanomusulmán: el empleo de diversos tipos de arcos en un mismo espacio, frente al predominio de un tipo de arco en otros estilos artísticos como el de medio punto en el arte románico o el prerrománico asturiano, o el de herradura en el mozárabe, etc… Los arcos tienen una función sobre todo decorativa en el arte hispanomusulmán, contribuyendo con sus diversas formas a crear la sensación de lujo. Los arcos aparecen enmarcados por un alfiz, elemento característico del arte hispanomusulmán, alfiz que encuadra unas enjutas de formas geométricas de rombos calados ( paños sebka). De nuevo vemos aquí un elemento propio del arte hispanomusulmán, el horror vacui, el gusto por cubrir todos los espacios del pórtico por elementos decorativos. Por imperativo religioso se descartan los motivos decorativos naturalistas insistiéndose en la ornamentación abstracta de tipo geométrico.

Los arcos son sostenidos columnas monolíticas de mármol de fuste muy delgado con capiteles cilíndricos decorados con cintas continuos ( ataurique) precedidos de varios collarinos y a los que se superpone otro capitel cúbico decorado con hojas estilizadas o mocárabes. Se trata de la típica columna y capitel nazaríes que dan una sensación de ligereza: de hecho, el pórtico con arcos tiene una función ornamental, más que estructural. Sobre la columna se encuentra un pilar, siguiéndose el modelo del haram de la mezquita de Córdoba. Son las columnas y pilares los verdaderos elementos sustentantes, teniendo los arcos un mero carácter ornamental en el arte nazarí: son unas pantallas visuales que sirven para crear la sensación de lujo mediante los variados elementos ornamentales.

La abundancia de elementos ornamentales sirve para crear una sensación de riqueza que oculta la pobreza de los elementos constructivos: ladrillo, mampostería, tapial… Este predominio de lo constructivo sobre lo decorativo es propio del arte nazarí. Esto se aprecia en el muro de la sala de la barca, detrás del pórtico, que presenta la típica superposición de elementos decorativos nazarí: la parte inferior del muro con alicatados de motivos geométricos y la parte superior banda con yeserías también de motivos geométricos.

Por último, queremos destacar la importancia del estanque. El agua tiene un gran protagonismo, en este patio, como en todos los palacios reales de la Alhambra. El agua tiene un gran simbolismo en el arte islámico : materializar la idea de abundancia, riqueza y poder, algo adecuado para un palacio. Pero también la idea de eternidad pues el Corán dice que la vida misma proviene del Agua. Para algunos autores los reflejos de la luz sobre el agua o los azulejos remiten al carácter mutable de la vida terrenal frente a la permanencia de Dios.

El último reino musulmán de la Penínula, el reino de Granada, conjugó su progresiva pérdida de autonomía política, cada vez más sometido al reino de Castilla, con una próspera economía derivada de sus contactos comerciales con ( seda, azúcar, intenso comercio desde el puerto de Málaga controlado en parte por los genoveses) y de centro cultural y artístico como muestran los palacios de la Alhambra y el Generalife

Plano de la Alhambra

La práctica propuesta es un plano de el palacio de la Alhambra, ejemplo de arquitectura hispanomusulmana del período nazarí, de los siglos XIII al XIV, de autor desconocido. Se trata de un conjunto palacial con diversidad función pues es al tiempo sede del gobierno del reino de Granada y residencia de la familia de los reyes granadinos. Ha sufrido transformaciones posteriores, como el patio del palacio de Carlos V, de estilo renacentista, del siglo XVI.

Al analizar la planta del palacio podemos apreciar que realmente es un conjunto de palacios rodeados por murallas, que se han ido yuxtaponiendo a lo largo del tiempo, destacando la aportación constructiva en tiempos de los reyes granadinos Yusuf I y Mohamed V. Se suelen distinguir varias partes en la colina de la Alhambra: en primer lugar la alcazaba, a continuación el palacio real formado por varios palacios, el palacio del partal y el del Generalife.

En el extremo oeste de la colina se encuentra la alcazaba, que presenta un plano trapezoidal irregular con su vértice angulado dominando la ciudad en la que destacan la torre de la vela o de la campana y la torre del homenaje ( que estaría reservada a la residencia del sultán). Este espacio es del siglo XIII al poco de constituirse el reino de Granada tras el fin de los segundos reinos de taifas, y todavía no puede considerarse arte nazarí.

A continuación nos encontramos con el llamado palacio real de la Alhambra, que está formado por dos palacios distintos: el palacio de Comares y el de los Leones. El palacio de Comares ( el nombre procede del árabe qumriyya o vidriera de colores, que se encontraría en el salón de la Torre de Comares) o de los arrayanes se organiza en torno al patio de los arrayanes o de comares con arcos de medio punto ligeramente apuntados. A este patio se adosan al norte la estrecha sala de la Barca que se abre a la torre de Comares o salón de embajadores, de planta cuadrada. Al este se encuentran el pequeño patio del cuarto dorado y el mexuar o sala de administración de justicia. En cuanto al palacio de los Leones, tiene una estructura semejante al palacio de Comares, con patio central de planta rectangular con fuente en medio y dos templetes en los lados menores y pórticos en los lados mayores, disponiéndose las estancias alrededor del patio: sala de las dos hermanas al norte, sala de los abecerrajes al sur, sala de los mocárabes al oeste y sala de los reyes al este. Cerca se encuentra el baño real.

En cuanto al partal, más al este, es el palacio más antiguo de la Alhambra. Es un palacio de recreo que sigue el modelo de residencia llamada qubba, es decir, con pabellón cubierto por cúpula, torre anexa ( la llamada torre de las damas) y alberca delante. Lo más significativo es el pórtico de entrada delante de la alberca, formado por cinco arcos angrelados.

El último reino musulmán de la Penínula, el reino de Granada, conjugó su progresiva pérdida de autonomía política, cada vez más sometido al reino de Castilla, con una próspera economía derivada de sus contactos comerciales con ( seda, azúcar, intenso comercio desde el puerto de Málaga controlado en parte por los genoveses) y de centro cultural y artístico como muestran los palacios de la Alhambra y el Generalife

Mirador de Lindaraja

La fotografía nos muestra un mirador de la llamada “ sala de las dos hermanas”, un ejemplo de arquitectura civil hispanomusulmana del período nazarí siglos XIV y XV, de autor desconocido. Se trata de un espacio cuadrado avanza sobre el patio, perteneciente a la sala de las dos hermanas, una de las estaciancias que se disponen alrededor del patio de los leones. Recordemos que los palacios reales de la Alhambra siguen un modelo semejante que se repite en el palacio del Partal, el Palacio de Comares y el Palacio de los Leones: un patio central rectangular con estanque ( fuente en el caso del patio de los Leones) y estancias dispuestas alrededor. SI en el palacio de Comares se encuentra el llamado Salón de Embajadores en la base de una torre, abierto al barrio del Albaición, en el Palacio de los Leones, se repite el modelo con una sala cuadrada abierta al jardín de Daraxa. En cuanto a la función de esta sala, tradicionalmente se pensaba que el palacio de los leones tenía la función de residencia privada del sultán como complemento al palacio de Comares de función oficial y sede del gobierno nazarí. Hoy se piensa que el palacio de los leones también tenía la función de palacio oficial y que Muhamad V al mandar levantar este palacio intentó crear una réplica de el palacio de su padre Yusuf I colocando su trono en el llamado mirador de Lindaraja y estableciendo el despacho en la llamada sala de las dos hermanas.

Apreciamos en los muros ventanas con arcos de medio punto peraltaltado y caireleado o festoneado En cuanto a los arcos vemos los habituales los arcos nazaríes de medio punto peraltados (el arco de medio punto se  continúa con dos sectores rectos) y festoneados (el intradós de estos arcos se llene de festones o moldura rizada). Estos aparecen cubijados por arcos de cortina de los que cuelgan mocárabes. No hay duda de que nos encontramos en la Alhambra, pues estos arcos son típicos del arte nazarí. Vemos además un aspecto propio del arte hispanomusulmán: el empleo de gran diversidad de arcos en un mismo edificio. En el arte nazarí los arcos tienen ante todo una función ornamental, más que estructural: forman “ paneles decorativos” pero realmente soportan poco peso. Los arcos descansan en finas columnas de mármol blanco con capitel doble, uno inferior cúbico, con tres collarinos y decorado con lacerías, y uno superior cúbico. Es la típica columna nazarí, que vemos en otras partes de la Alhambra.



Los muros, generalmente de pobres materiales, aparecen totalmente cubiertos de decoración en el típico horrror vacui islámico. Hay un claro predominio de lo decorativo sobre lo constructivo, sobre todo en este palacio en el que se quiere transmitir la sensación de lujo mediante el recurso a la decoración abundante. Como en toda la Alhambra, se suceden alicatado a azulejos con motivos geométricos y paneles de yeso con decoración de ataurique y lacería. El aniconismo del arte islámico lleva a rechazar los motivos figurativos naturalistas.

El último reino musulmán de la Penínula, el reino de Granada, conjugó su progresiva pérdida de autonomía política, cada vez más sometido al reino de Castilla, con una próspera economía derivada de sus contactos comerciales con ( seda, azúcar, intenso comercio desde el puerto de Málaga controlado en parte por los genoveses) y de centro cultural y artístico como muestran los palacios de la Alhambra y el Generalife


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