Pensamiento y trastorno psicopatologia del pensamiento



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TRASTORNOS DEL CURSO DEL PENSAMIENTO

El curso del pensamiento está dado por la asociación de las ideas y sus trastornos se refieren a dos parámetros, principalmente, la velocidad y la secuencia en la asociación.


Los principales trastornos son:
BLOQUEO O INTERCEPCIÓN.
Consiste en una interrupción brusca del curso del pensamiento, con continuidad o no del flujo ideatorio cuando el individuo reanuda el discurso. Como fenómeno de aparición frecuente confi­gura el clásico "lo tengo en la punta de la lengua" para referirse a una idea o concepto que hemos olvidado transitoria­mente y que interrumpe el discurso de nuestra conversación hasta tanto lo recordemos o nos resignemos al olvido. Los bloques pueden ser ocasionados por alucinaciones como sucede en el pa­ciente con síndrome delirante‑alucinatorio. Son frecuentes en los síndromes cerebrales orgánicos, pero pueden ser ocasionados por factores emocionales severos.

DISGREGACIÓN

Se presenta cuando una línea directriz en la asociación de ideas hasta lograr una meta determinada; no tiene una ordenación lógica de las mismas.


La presencia de la disgregación de origen al llamado PENSAMIENTO DISGREGADO, y en la medida en que aumente el grado de disgrega­ción se configura el PENSAMIENTO INCOHERENTE que hace imposible entender el pensamiento del entrevistado porque sus ideas no tienen finalidad ni ordenación lógica en el discurso.
El grado superlativo de la disgregación lo constituye la JARGONOFASIA o "ensalada de palabras" donde el discurso está limitado a emitir palabras o monosílabos sin un contexto lógico.
Los diferentes grados de disgregación se aprecian en los pacien­tes esquizofrénicos, como pudo notarse en el ejemplo de pensa­miento autista.

FUGA DE IDEAS

Para algunos autores este trastorno es patognomónico de los cuadros maníacos y se caracteriza por la logorrea marcada y asociación ideatoria rápida, de tal manera que aflora una idea antes de que se termine de expresar la anterior, teniendo el entrevistador la sensación de que el paciente ha dejado un "espacio en blanco en su discurso".


Biswanger, analizando un caso de "fuga de ideas", ­escribe: “Podemos poner en evidencia, tres factores de la fuga de ideas: la regresión de la esfera intencional, el juego verbal y la logorrea, que constituyen verdaderamente, una especie de diluvio de palabras. La regresión en el orden del pensamiento propiamente temático, es tal en la manía, que hay todavía posibilidad para el maníaco, de conformarse a las reglas y méto­dos ideo-gramaticales, que constituyen la puesta en forma temática del pensamiento, pero de una manera más relajada. El último término de esta regresión, es el momento en que el lenguaje cesa de ser un medio, para convertirse en una especie de fin, al servicio de la alegría existencial, -como en un juego-. El juego ha penetrado toda la alegría existencial. El juego ha penetrado toda la estructura humana del maníaco que está convertido en juego y es porque, precisamente, sus "manifestaciones" son más fuertes que sus reflexiones y sus pensamientos. Es por lo que, también, él se une con los otros presentes o ausentes, a través de las convenciones y finalmente, la logorrea, se caracteriza por una fluidez exagerada del pensamiento, donde hay gran gesticulación, con animada mímica, La inestabilidad motora, la logorrea y la hiperprosexia, constituyen los rasgos esenciales de la estructura antropológica del maníaco.
La estructura antropológica‑existencial, de la "fuga de ideas", es sintetizada por Biswanger, en ocho características.


  1. Características espaciales: grandeza de perspectivas, ampli­tud del espacio etc.




  1. Características de la temporalidad: absorción del pasado y del porvenir en el presente, sin posibilidad de detenerse en el momento, precipitación, torbellino, repetición, incesante retorno al pasado, etc.




  1. Estructura de la consistencia: volatilidad, ligereza, plas­ticidad, elasticidad.




  1. Estructura de la iluminación: luminosidad, claridad.




  1. Estructura del colorido: "Roseidad", vivacidad de los colo­res.




  1. Estructura del humor: alegría y festividad, danza, optimismo.




  1. Estructura de la proyección en el mundo: dilución de los contactos con los otros y especialmente por las expresiones verbales que constituyen una suerte de juego o de expectoración, más que una conversación.




  1. Estructura de las posibilidades de existir: Por la retrac­ción de la estructura de la temporalidad y, por consiguiente, de la inconsistencia de sí mismo, en tanto que en reemplazo de la forma suprema y constante del Yo, aparece una forma de existir en el torbellino y el vaivén de formas fundamentales de ligazón del yo y los demás, como por ejemplo las formas de relación hijo‑padre y madre, e hija‑madre.

La forma de existencia maníaca, constituye, para Biswan­ger, una modalidad regresiva del ser.


La fuga de ideas, es un síntoma que, aunque aparece en todo su esplendor y pureza en el maníaco, no es exclusivo de él, pues aparece en otros enfermos de diferentes etiologías. Quiere esto decir, que en su mecanismo de producción, cuando menos han de tomar parte diversos factores no específicos de los síndromes maníacos y maniformes. Han de considerarse como indudables factores para su producción, los fenómenos de hiperconciencia muy intensos, que sean capaces de atraer el campo consciente, un excesivo número de ideas pertenecientes a la constelación asocia­tiva, que a la vez facilite la producción ideatoria, por una sensibilidad exagerada, para que los estímulos externos, corporales y psíquicos, movilicen nuevas ideas. Todo esto, acompañado de aceleración del curso del pensamiento, consecutiva al estado de excitación psicomotora que provoca el estado de hiperconciencia y que conduce, igualmente, a una disminución de los factores de inhibición psíquica. Desde el punto de vista fisiopatológico o cerebral, la fuga de ideas sería explicable por una hiperactivación del sistema reticular activador ascendente, en un grado que se halla al borde de la fatiga neuronal de tal sistema, razón por la que, la claridad consciente, es subjetiva­mente deslumbrante. Lo mismo sucede, cuando se intenta ver algo, bajo la acción de un foco luminoso de excesiva potencia, que más que facilitar la perfecta visión de lo que tratamos de percibir a través de nuestro aparato visual, la dificulta por la intensí­sima iluminación existente. De ahí, que tal estado de hipercon­ciencia, no resulte vivenciado como tal, por el hombre que lo experimenta. La excitación cortical, por la enérgica estimulación del sistema reticular, provocaría un descenso de la función de los mecanismos inhibitorios, psíquicos, ya que el córtex se muestra por el intenso y constante aflujo de los estímulos reticulares incapaz de inhibir la hiperactividad de dicho sistema neural. Esto puede explicar el por qué, cualquier estímulo patógeno (Experiencia de un proceso‑orgánico o somático, tóxico‑exógeno o tóxico‑endógeno etc.) que actúe provocando una hiperactivación reticular muy intensa y persistente, con el consiguiente estado de hipercon­ciencia, en el límite del umbral de la fatiga neural, ocasión esta de alteración del curso del pensamiento que se denomina fuga de ideas. Cualquier hombre, en una determinada fase del alcoholismo agudo, bajo la acción de aminas estimulantes o en un estado intenso de excitación psíquica, por cualquier causa capaz de producirla, puede presentar este fenómeno más o menos acusadamente. Consecuentemente, experimenta necesidad de ha­blar, de expresar y comunicar lo que se piensa, a través de lo cual, el observador puede apreciar la producción de este fenómeno morboso ideativo que aquel hombre presenta.
La excitación de la actividad psíquica en el hombre que experimenta la fuga o flujo de ideas, hiperactiva su atención, dado el número elevado de estímulos a que tiene que atender al mismo tiempo, uniéndose las imágenes e ideas en un verdadero tumulto por medio de los más diversos modos de asociación (Asonancia, contigüidad, temporo‑espacial, semejanza externa etc.), con una esencia total del orden que es característico del curso del pensamiento normal. La atención se vuelve hábil, reclamada por constantes y diversos estímulos, de distinta procedencia, como consecuencia de un descenso del dintel normal para las senso‑percepciones. El hombre‑enfermo psíquico, pierde constantemente la idea directriz de su pensamiento como el observador puede apreciar a través del constante cambio de tema‑desviado por otras asociaciones movilizadas por los más variados estímulos, y todo ello, realizado de un modo veloz, como auténtico torbellino.
Hemos señalado reiteradamente, que el flujo o fuga de ideas, tiene su mejor expresión, en el maníaco, constituyendo este trastorno, uno de los tres síntomas fundamentales del síndrome maníaco endógeno (Alegría, exaltación y pensamiento ideo fugitivo).
Otras veces, vemos surgir este trastorno ideatorio, en síndromes agitados, que recuerdan, precisamente por la presencia de aquel, a los síndromes maníacos. Se trata de síndromes maniformes, en la mayoría de las ocasiones, de etiología esogendorgánica (Algunas encefalitis a diversos virus. síndromes toxinfecciosos, paráli­sis general progresiva en su forma maníaca, etc.). Sin embargo, en estos casos, la fuga de ideas no presenta la pureza que se observa en las manías endógenas, pues a ellas se asocian manifestaciones confusionales o signos psicoorgánicos, que desfiguran el trastorno ideofugitivo, mostrándolo más empobreci­do, menos inteligente en cuanto a sus asociaciones, e incluso, más rígido.
También puede ser observado el flujo, de ideas en algunos hombres esquizofrénicos. Ciertos henefrénicos, en los primeros estadios de su proceso, muestran este trastorno que poco a poco se con­vierte en un pensamiento disgregado. La logorrea esquizofréni­ca, se distingue, en general, fácilmente de la logorrea ideofugal, en que, en aquella el impulso al hablar se asocia a los trastornos propios del pensamiento esquizofrénico, especialmente a la disgregación, mostrando, además, muchos de estos enfermos, manierismos de lenguaje (Estereotipias, verbigeraciones, etc.). Con frecuencia, los enfermos esquizofrénicos que presenta fuga de ideas, lo vivencia como "impulso o necesidad de pensar", queján­dose de no poder mantener ningún pensamiento, de no captar ningu­na idea, de que las ideas le pasan rápidamente por la cabeza, que las ideas le circulan constantemente y a gran velocidad por su mente, etc. Se manifiesta también, una cierta fuga de ideas, como antes apuntamos, en el período inicial de la excitación del alcoholismo agudo y en las intoxicaciones anfetamínicas. También, puede observarse en algunos postencefálicos y en cierto oligofrénicos o débiles mentales, aunque en ambos casos, el contenido del pensamiento ideofugaz, suele ser muy pobre y con algunas ocurrencias.

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