Pedro salinas elmas elaborado por: Laura Pons Aina Macedo Pablo Aguado salinas solia decir…



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PEDRO SALINAS ELMAS

  • ELABORADO POR:
  • Laura Pons
  • Aina Macedo
  • Pablo Aguado

SALINAS SOLIA DECIR…

  • "La poesía es una aventura hacia lo absoluto. Se llega más o menos cerca, se recorre más o menos camino: eso es todo"

PEDRO SALINAS, SU VIDA Y SU FAMILIA

  • · Nació en Madrid, el 27 de noviembre de 1891 y murió en Boston, 4 de diciembre de 1951.Siendo enterrado en Puerto Rico.
  • · Hijo de un comerciante, Pedro Salinas Elmas, y de Soledad Serrano Hernández.
  • · Se casó en 1915 con Margarita Bonmatí Botella, una alicantina de Santa Pola.
  • Tuvieron dos hijos, Soledad Salinas y Jaime Salinas,
  • · El verano de 1932 conoció una estudiante norteamericana, Katherine R. Whitmore. La mujer de Salinas descubrió el engaño e intentó suicidarse.
  • · Pedro Salinas fue exiliado voluntariamente junto a su familia y se marchó hacia Estados Unidos.

SUS ESTUDIOS

  • 1914 (Empieza la 1a Guerra Civil) hasta 1917: Estudió derecho, filosofía y letras, su vida comenzó como lector de español en La Sorbona
  • 1918: Pedro gana una cátedra en la Universidad de Sevilla
  • 1928 y 1936: Fue investigador del Centro de Estudios Históricos.
  • 1933: Sostuvo una amistad con Miguel Hernández, cuyo libro promocionaron, el Perito en lunas
  • 1943:Ese verano se trasladó a la Universidad de Puerto Rico.
  • 1946: Regresó a su cátedra de la Universidad Johns Hopkins. Donde falleció en Boston, 1925: Publicó una versión modernizada del Cantar de Mio Cid. También escribió en Los Cuatro Vientos.
  • Katherine R. Whitmore es la destinataria de su trilogía poética La voz a ti debida, Razón de amor y Largo lamento

SUS OBRAS

EVOLUCIÓN POÉTICA

  • La etapa inicial (1923–1932) está marcada por la influencia de la poesía pura de Juan Ramón Jiménez y los ecos de las vanguardias futurista y ultraísta.
  • La etapa de plenitud (1933–1939) está formada por la trilogía amorosa inspirada en su amor por una estudiante estadounidense que conoció en España. Todos los versos están escritos en heptasílabos blancos o sin rima, pero progresivamente van añadiéndose endecasílabos hasta que la proporción se invierte en el último libro.
  • La etapa del exilio (1940–1951) está formada por El contemplado (1946), extenso poema en que dialoga con el mar de San Juan de Puerto Rico. De esta época se suele destacar su impresionante poema «Cero».
  • Presagios (1924)
  • El alma tenías,
  • tan clara y abierta, que yo nunca pude entrarme en tu alma. Busqué los atajos angostos, los pasos altos y difíciles...
  • OBRAS POÉTICAS

OBRAS EN PROSA

  • 1926: Su trayectoria prosística comienza con Vísperas del gozo, obra inscrita en la línea vanguardista de la época.
  • 1950: Salinas abandona la narrativa durante veinticinco años, y sólo al final de su vida se reincorpora a ella con La bomba increíble. Novela sobre los horrores de la bomba atómica.

TEATRO

  • Ayer te besé en los labios
  • Ayer te besé en los labios. Te besé en los labios. Densos, rojos. Fue un beso tan corto que duró más que un relámpago, que un milagro, más. El tiempo después de dártelo no lo quise para nada ya, para nada lo había querido antes. Se empezó, se acabó en él.

CERO

  •                
  • Invitación al llanto.  Esto es un llanto, ojos, sin fin, llorando,
  • escombrera adelante, por las ruinas de innumerables días. Ruinas que esparce un cero —autor de nadas, obra del hombre—, un cero, cuando estalla. Cayó ciega.  La soltó, la soltaron, a seis mil metros de altura, a las cuatro. ¿Hay ojos que le distingan a la Tierra sus primores desde tan alto? ¿Mundo feliz? ¿Tramas, vidas, que se tejen, se destejen, mariposas, hombres, tigres, amándose y desamándose? No. Geometría.  Abstractos colores sin habitantes, embuste liso de atlas. Cientos de dedos del viento una tras otra pasaban las hojas
  • —márgenes de nubes blancas— de las tierras de la Tierra, vuelta cuaderno de mapas. Y a un mapa distante, ¿quién le tiene lástima? Lástima de una pompa de jabón irisada, que se quiebra; o en la arena de la playa un crujido, un caracol roto sin querer, con la pisada.  Pero esa altura tan alta que ya no la quieren pájaros, le ciega al querer su causa con mil aires transparentes. Invisibles se le vuelven al mundo delgadas gracias: La azucena y sus estambres, colibríes y sus alas, las venas que van y vienen, en tierno azul dibujadas, por un pecho de doncella. ¿Quién va a quererlas si no se las ve de cerca?


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