Parte III. La racionalidad narrativa: la tradicióN



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PARTE III.LA RACIONALIDAD NARRATIVA: LA TRADICIÓN

Esquema (de momento):


INTRODUCCIÓN

I.DEFINICIÓN DE TRADICIÓN

II.LOS ACUERDOS FUNDAMENTALES


1.La teoría: el problema de los principios

2.La práctica: el debate comprometido

III.EL DEBATE EN LA TRADICIÓN


1.El nacimiento de una tradición

2.El enfrentamiento entre tradiciones rivales: la intraducibilidad y la inconmensurabilidad

3.La superioridad racional

IV.LA RACIONALIDAD NARRATIVA


1.Racionalidad pura contra tradición: la herencia de la Ilustración

-Posición tradic. contra pos. Ilust.

-Reto relativista y perspect.

2.La tradición tomista: la ciencia perfeccionada

3.MacIntyre y el historicismo

-La importancia de la réplica.

-Relación con autores (explicación y relación con ellos)

4.La verdad como adecuación

-Solución: el ser es el criterio.

-La verdad es adec. Intel.-ser.

-Relación verdad-moral (prudencia-ciencia).



5.La verdad y la tradición

a)Tradición: el problema de la definición

b)El problema del punto de vista: el metanivel



6.La superioridad tomista



INTRODUCCIÓN

1.Hemos visto cómo el individuo depende de la comunidad para desarrollarse tanto en el ámbito físico como moral. La definición, el aprendizaje y la realización del bien y de los principios morales los hace el individuo en y junto con la comunidad, de modo que, al llegar a la madurez, puede participar activamente en el debate sobre su bien y sobre el bien de la comunidad. En ese debate, hay a la vez un acuerdo de fondo y una constante dialéctica o revisión del bien, de los principios y de las formas sociales que los encarnan. ¿En qué consiste ese acuerdo? ¿Cómo se establece ese debate y esos principios? ¿Cómo se define y se conoce el bien, centro del florecimiento? Preguntarse por todo esto es preguntarse por el tema de la racionalidad.


2.La reflexión de MacIntyre sobre la racionalidad humana no es una reflexión abstracta –o de origen teórico-, una reflexión que, tras tratar distintos temas propios de la filosofía, aborde uno más para intentar dar su versión: MacIntyre aborda y piensa la racionalidad desde la moral, esto es, desde el bien (y, en último término, desde el florecimiento). MacIntyre parte de las preguntas sobre qué debe hacer el individuo, sobre qué moral tomar y vivir, etc., y del debate en torno a ellas, y detecta y muestra que las diferentes respuestas posibles dependen de la concepción de la racionalidad que se halla detrás. Esta relación es esencial, no es una relación complementaria de dos conceptos distintos y separados que se unen para explicarse mejor: la propia reflexión moral implica, incluye una racionalidad, o incluso podríamos decir que es ya implícitamente una reflexión sobre la racionalidad. MacIntyre da gran importancia a la racionalidad porque toda teoría ética –nos dice- presupone una concepción de la racionalidad y, en muchas ocasiones, las discrepancias morales provienen de discrepancias en la visión de la racionalidad (TV,cap18,p319;JR,prefacio,p13). Muestras de ello son que dedica Justicia y racionalidad a analizar la racionalidad que se haya latente en sus tesis defendidas en Tras la virtud, y que el análisis y la oposición entre racionalidades rivales es el eje de Tres versiones rivales de la ética.
3.Hemos visto que el individuo sólo afronta la cuestión del bien teóricamente al llegar a la madurez, al haberse desarrollado –al menos en cierto grado- como razonador práctico independiente, es decir, tras haber vivido inmerso en unas prácticas, instituciones y comunidad que ya están constituidas según cierta concepción del bien. Al llegar a cierto estado de madurez, el individuo teoriza, abstrae ese bien, re-conoce el bien que ha orientado su vida y la vida de la comunidad en que se ha desarrollado. Eso le ocurre también a la comunidad cuando discute o habla acerca del bien común. Al hacer ese ejercicio (tanto individual como comunitariamente), emerge la concepción de la racionalidad que subyace en esas prácticas y en ese bien, de modo que el sujeto (o la comunidad) re-conoce la concepción de la racionalidad con la que estaba operando. Por eso el tema de la racionalidad es insoslayable una vez tratado el bien, la virtud, etc.
3.1.Entonces, la racionalidad como tal se hace objeto de reflexión, es separada –si se puede hablar así- del resto de elementos (aunque, ciertamente, esa separación es limitada, pues se piensa la racionalidad desde la racionalidad). Al hacer este proceso, la racionalidad es re-conocida, no es elegida, al menos inicialmente; es decir, la comunidad o el individuo que reflexionan sobre la racionalidad están explicitando unos principios que ya operaban. Sobre ellos pueden debatir, pero al hacerlo están discurriendo según cierta concepción de la racionalidad, una concepción heredada, hecho parecido al estado en que se encuentra el sujeto cuando piensa sobre su bien: piensa sobre algo heredado y vivido. Sin embargo, tal herencia no es como pasarse un testigo, es más bien heredar algo más vivo, algo en el que el emisor transmite parte de sí y de su aportación al receptor.
4.Esta idea la ha recogido y articulado MacIntyre en su famoso concepto de tradición, concepto fundamental en su pensamiento. Como veremos, nada se entiende fuera o independientemente de la tradición, o –mejor dicho- de una tradición: todas las tesis expuestas hasta aquí requieren ser situadas en ella. Para MacIntyre, en gran parte, el hombre es su pasado: “Somos, lo reconozcamos o no, lo que el pasado ha hecho de nosotros” (TV,cap10,p165). La tradición es la conexión del hombre y de la sociedad con su pasado.
5.Es tal la importancia de este concepto en el esquema macintyreano que muchos analistas lo consideran central en su pensamiento, tanto en el pasado como en el presente (Horton y Mendus, After macI, p12; en DE LA TORRE DÍAZ, Fco. Javier, El modelo de diálogo intercultural de A. MacIntyre, Dykinson, 2001,p10) (IGLESIAS, Teresa, Review of Whose Justice? Which Rationality?, Philosophical Studies, vol.32, 1988-90, pp. 335) (RENSOLI, Lourdes, “El valor de las tradiciones morales. Una nueva concepción del tomismo” (Sobre Three Rival Versions of Moral Enquiry), Atlántida, v. 3, n. 11, jul-sept 1992, pp. 374) (“Práctica de la virtud e ideal ilustrado” (p23-56), en Crisis de valores: modernidad y..., J.C. Elvira, (1997), p51). De hecho, Julia Annas piensa que tal concepto es la contribución más interesante y valiosa de MacIntyre a la teoría social y moral1 (Annas, Julia, “MacIntyre on Traditions”, Philosophy and Public Affairs, fall 1989, vol.18,n.4,p389).





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