Para empezar: vamos a definir al ser humano: ¿QUÉ somos los seres humanos? El ser humano Homo sapiens



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TEMA 1: ANIMALES Y PERSONAS Valores éticos


PARA EMPEZAR:

VAMOS A DEFINIR AL SER HUMANO: ¿QUÉ SOMOS LOS SERES HUMANOS?
El ser humano (Homo sapiens, del latín homo ‘hombre’ y sapiens ‘sabio’) es una especie de primate perteneciente a la familia de los homínidos. También son conocidos bajo la denominación genérica de «hombres», aunque ese término es ambiguo.

Los seres humanos poseen capacidades mentales que les permiten inventaraprender y utilizar estructuras lingüísticas complejas, lógicas, matemáticasescrituramúsicaciencia, y tecnología.

Los humanos son animales sociales, capaces de concebir, transmitir y aprender conceptos totalmente abstractos.

Desde la extinción del Homo neanderthalensis, hace 45 000 años y del Homo floresiensis, hace unos 12 000 años, el Homo sapiens es la única especie conocida del género Homo que aún perdura.



Los seres humanos tienen la capacidad de ser conscientes de sí mismos, así como de su pasado; saben que tienen el poder de planear, transformar y realizar proyectos de diversos tipos. En función a esta capacidad, han creado diversos códigos morales y dogmas orientados directamente al manejo de estas capacidades. Además, pueden ser conscientes de responsabilidades y peligros provenientes de la naturaleza, así como de otros seres humanos.

( en https://es.wikipedia.org/wiki/Homo_sapiens)


¿QUÉ DIFERENCIA A LOS ANIMALES DE LOS SERES HUMANOS?

(artículo de Fernando Pino en

http://www.batanga.com/curiosidades/2008/04/11/%C2%BFque-diferencia-a-los-animales-de-los-seres-humanos)



Los seres humanos somos animales y aunque algunas especies tienen enormes parecidos con la nuestra, hay muchos aspectos que nos diferencian tanto de estas como de todas las demás. El tema se puede abordar desde diversos puntos de vista, pero hoy voy a intentar dejar un poco de lado los aspectos filosóficos y a contestar la pregunta sobre qué diferencia a los animales de los seres humanos de la forma más objetiva y científica posible. Comencemos...
Diferencias entre los humanos y el resto de los animales

Por más simple que parezcadiferenciar a los animales de los hombres no es una tarea tan sencilla como cualquiera pueda imaginar. De acuerdo a diferentes acepciones, podemos encontrarnos con toda clase de respuestas. La comunidad científica suele coincidir en 4 puntos fundamentales que abarcarían las mayores diferencias de acuerdo a nuestro complejo sistema cognitivo en comparación al del resto de los animales, mientras que algunas religiones, como el Cristianismo, considera otras más.



A pesar de que esta última observación no nos aporta mucho y simplemente enreda más la cuestión, podemos decir que, para el Cristianismo, los seres humanos se diferencian de los animales (pues no consideran al hombre como uno), ya que Dios así lo quiso. Según los relatos de la Biblia, Dios creó a los seres humanos a su imagen y semejanza, dotando a los Hombres de varias características que no le dio a los animales (como la capacidad de pensar o razonar).

Aunque esta idea no nos es muy útil, vale la pena señalarla, pues es lo que millones de millones de personas creen hoy en día.  

Volviendo a la interrogante, existe evidencia científica clara e irrefutable de que los seres humanos somos animales y que tanto a nivel físico como psicológico (en cuanto a lo que al comportamiento refiere), compartimos muchas características con el resto del mundo animal.

Basta con echarle un vistazo a algunas de nuestras actividades, nuestros comportamientos e intereses para encontrar dichas similitudes. Como mencionaba anteriormente, hay cuatro puntos en particular, cuatro necesidades básicas que tienen todos los animales:



  • Comer.

  • Dormir.

  • Reproducirse.

  • Luchar/Defenderse.

Estarás pensando: por supuesto, los humanos también. Pues si, tenemos exactamente las mismas necesidades o hacemos lo mismo que todos los demás (aunque podemos tener relaciones sexuales solo por placer y no tenemos la necesidad ni de reproducirnos ni de luchar), pero hay un quinto punto o una quinta facultad que nos diferencia considerablemente: la inteligencia suficiente para cuestionarnos sobre nuestra existencia. A diferencia del resto de los animales, los seres humanos tenemos la capacidad de preguntarnos:

  • ¿Quiénes somos?

  • ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es nuestro propósito aquí?

  • ¿Por qué sufrimos?

  • ¿Cómo podemos evitar esos sufrimientos?

A diferencia de los demás animales, tenemos la capacidad de hacerlo, ¿verdad? En fin, es esta quinta facultad la que nos ha permitido establecer la gran diferencia entre los seres humanos y el resto de los animales, algo que todos podemos apreciar a simple vista.


Sin ella, el ser humano sólo se dedicaría a las mismas 4 necesidades básicas que el resto de los animales buscan satisfacer. Esta es la respuesta en la que más se coincide: la del desarrollo del sistema cognitivo.
El sistema cognitivo del ser humano

Las diferencias entre el resto de los animales y los humanos son mucho más amplias de las que antiguamente se creía, pero el doctor Marc Hauser las ha sintetizado en 4 puntos especiales. Esas 4 grandes diferencias entre nuestro sistema cognitivo y el del resto de los animales son:



  • Nuestra habilidad para combinar diferentes tipos conocimientos, datos e informaciones para luego crear, registrar y transmitir nuevos conocimientos.

  • Aplicar los conocimientos a problemas, logrando soluciones en una y otra situación.

  • Crear y  entender representaciones simbólicas a través del uso de todos los sentidos.

  • Establecer un pensamiento de acuerdo a la información recolectada por esos sentidos.

MITOLOGÍA GRIEGA: EL ORIGEN DEL SER HUMANO

El mito de Prometeo (tomado de Platón, en su libro  Protágoras, 320d-321d)

<< ... Era un tiempo en el que existían los dioses, pero no las especies mortales. Cuando a éstas les llegó, marcado por el destino, el tiempo de la génesis, los dioses las modelaron en las entrañas de la tierra, mezclando tierra, fuego y cuantas materias se combinan con fuego y tierra. Cuando se disponían a sacarlas a la luz, mandaron a Prometeo y Epimeteo que las revistiesen de facultades distribuyéndolas convenientemente entre ellas. Epimeteo pidió a Prometeo que le permitiese a él hacer la distribución "Una vez que yo haya hecho la distribución, dijo, tú la supervisas". Con este permiso comienza a distribuir. Al distribuir, a unos les proporcionaba fuerza, pero no rapidez, en tanto que revestía de rapidez a otros más débiles. Dotaba de armas a unas, en tanto que para aquellas, a las que daba una naturaleza inerme, ideaba otra facultad para su salvación. A las que daba un cuerpo pequeño, les dotaba de alas para huir o de escondrijos para guarnecerse, en tanto que a las que daba un cuerpo grande, precisamente mediante él, las salvaba.

De este modo equitativo iba distribuyendo las restantes facultades. Y las ideaba tomando la precaución de que ninguna especie fuese aniquilada. Cuando les suministró los medios para evitar las destrucciones mutuas, ideó defensas contra el rigor de las estaciones enviadas por Zeus: las cubrió con pelo espeso y piel gruesa, aptos para protegerse del frío invernal y del calor ardiente, y, además, para que cuando fueran a acostarse, les sirviera de abrigo natural y adecuado a cada cual. A algunas les puso en los pies cascos y a otras piel gruesa sin sangre. Después de esto, suministró alimentos distintos a cada una: a unas hierbas de la tierra; a otras, frutos de los árboles; y a otras raíces. Y hubo especies a las que permitió alimentarse con la carne de otros animales. Concedió a aquéllas descendencia, y a éstos, devorados por aquéllas, gran fecundidad; procurando, así, salvar la especie.

Pero como Epimeteo no era del todo sabio, gastó, sin darse cuenta, todas las facultades en los brutos (animales). Pero quedaba aún sin equipar la especie humana y no sabía qué hacer. Hallándose en ese trance, llega Prometeo para supervisar la distribución. Ve a todos los animales armoniosamente equipados y al hombre, en cambio, desnudo, sin calzado, sin abrigo e inerme. Y ya era inminente el día señalado por el destino en el que el hombre debía salir de la tierra a la luz. Ante la imposibilidad de encontrar un medio de salvación para el hombre. Prometeo roba a Hefesto y a Atenea la sabiduría de las artes junto con el fuego (ya que sin el fuego era imposible que aquella fuese adquirida por nadie o resultase útil) y se la ofrece, así, como regalo al hombre. Con ella recibió el hombre la sabiduría para conservar la vida, pero no recibió la sabiduría política, porque estaba en poder de Zeus y a Prometeo no le estaba permitido acceder a la mansión de Zeus, en la acrópolis, a cuya entrada había dos guardianes terribles. Pero entró furtivamente al taller común de Atenea y Hefesto en el que practicaban juntos sus artes y, robando el arte del fuego de Hefesto y las demás de Atenea, se las dio al hombre. Y, debido a esto, el hombre adquiere los recursos necesarios para la vida, pero sobre Prometeo, por culpa de Epimeteo, recayó luego, según se cuenta, el castigo del robo.

El hombre, una vez que participó de una porción divina, fue el único de los animales que, a causa de este parentesco divino, primeramente reconoció a los dioses y comenzó a erigir altares e imágenes a los dioses. Luego, adquirió rápidamente el arte de articular sonidos vocales y nombres, e inventó viviendas, vestidos, calzado, abrigos, alimentos de la tierra. Equipados de este modo, los hombres vivían al principio dispersos y no en ciudades, siendo, así, aniquilados por las fieras, al ser en todo más débiles que ellas. El arte que profesaban constituía un medio, adecuado para alimentarse, pero insuficiente para la guerra contra las fieras, porque no poseían el arte de la política, del que el de la guerra es una parte. Buscaban la forma de reunirse y salvarse construyendo ciudades, pero, una vez reunidos, se ultrajaban entre sí por no poseer el arte de la política, de modo que al dispersarse de nuevo, perecían. Entonces Zeus, temiendo que nuestra especie quedase exterminada por completo, envió a Hermes para que llevase a los hombres el pudor y la justicia, a fin de que rigiesen en las ciudades la armonía y los lazos comunes de amistad. Preguntó, entonces, Hermes a Zeus la forma de repartir la justicia y el pudor entre los hombres: "¿Las distribuyo como fueron distribuidas las demás artes?".

Pues éstas fueron distribuidas así: Con un solo hombre que posea el arte de la medicina, basta para tratar a muchos, legos en la materia; y lo mismo ocurre con los demás profesionales. ¿Reparto así la justicia y el poder entre los hombres, o bien las distribuyo entre todos?. "Entre todos, respondió Zeus; y que todos participen de ellas; porque si participan de ellas solo unos pocos, como ocurre con las demás artes, jamás habrá ciudades. Además, establecerás en mi nombre esta ley: Que todo aquel que sea incapaz de participar del pudor y de la justicia sea eliminado, como una peste, de la ciudad''.>>

VÍDEO : EL MITO DE PROMETEO: http://www.rtve.es/alacarta/videos/mitos-y-leyendas/mitos-leyendas-prometeo/1615304/

Ampliación para quien quiera saber más sobre la Evolución humana:
http://www.rtve.es/television/20110921/une-neandertales/463099.shtml

http://www.rtve.es/television/20140930/como-empieza-todo/1019982.shtml


ANALIZAMOS UNA PELÍCULA
Película: El libro de la selva

Escenas para analizar:



  • Busca lo más vital: https://youtu.be/Tnh_kPHp9LM

  • Quiero ser como tú:

. letra de la canción: http://www.mundodisney.net/letras/selva/comotu/

. escena de la película: https://www.youtube.com/watch?v=Dk8WUYuRjpY


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