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Paper - Los hijos del umbral de la pobreza (la niñez indigente en los países ricos) (Parte II)



- Los caminos de la corrupción política son inescrutables

No se puede reformar una economía cargando todo el esfuerzo en los trabajadores y en las partes más frágiles de la población.

Si las reformas económicas fomentan el crecimiento, mejoran la eficiencia, favorecen la reducción del desempleo y... no implican gasto adicional ¿por qué los políticos norteamericanos o europeos se muestran tan reacios a acometerlas? Si benefician a la sociedad ¿por qué siempre se postergan y, cuando llegan, presentan un regusto descafeinado? ¿Cortedad de miras, desidia, estupidez? Puede, pero el principal motivo es otro: las reformas perjudican a la oligarquía política y a los grupos de presión cercanos al poder. Entorpecen el intercambio de favores y suprimen ciertos mecanismos que facilitan la corrupción. Motivos más que suficientes para generar resistencias entre nuestras clases dirigentes, nacionales o autonómicas.

Una adecuada reforma económica va dirigida a cambiar las reglas del juego por otras más claras justas y transparentes. A transformar la legislación, las regulaciones, eliminando muchas restricciones que atenazan la actividad económica. A poner límites a la connivencia entre políticos y conocidos “empresarios”, entorpeciendo el intercambio de favores. A suprimir las barreras que restringen la competencia, la entrada de nuevas empresas a ciertos mercados. Unas barreras que otorgan privilegios a ciertos grupos empresariales a condición de repartir los beneficios resultantes con los políticos. Observando las puertas giratorias, esas vías rápidas que conducen a ex gobernantes a los consejos de administración, es posible identificar los sectores económicos más afectados por estas nefastas prácticas. Las reformas ¡ay! dificultarían el reparto de los márgenes, uno de los negocios básicos de la clase política en los países de la UE (y si me apuran de los EEUU, tanto monta, monta tanto). Antes muertos que “reformados”.

Los caminos de la corrupción son inescrutables, profundos e insondables. Los ingresos de los corruptos provienen siempre de los bolsillos de los ciudadanos, unas veces en calidad de contribuyentes, otras de consumidores. Las comisiones por licitación de obras o servicios (sean del 3%, del 5% o superiores) se repercuten en las facturas que pagan las administraciones y, por ende, en el bolsillo del contribuyente. Por el contrario, las comisiones por compra de “commodities”, se cargan en la cuenta de los consumidores que las utilizan. Pero existe una tercera vía más indirecta: buena parte de los ingresos de los partidos políticos, y de sus dirigentes, proviene de favores consistentes en promulgar una legislación ventajosa, leyes a la medida de ciertas empresas, a cambio de regalos en metálico o especie, transferencia a cuenta en paraíso fiscal o garantía de un puesto en consejo tras el mandato.



Unión Europea I: un capitalismo sin “mercado” (restringido aun a costa del empleo)…

Esto explica el gigantesco y desordenado crecimiento de toda una compleja selva de leyes, normas y regulaciones, de reglas con infinidad de excepciones, contradictorias entre sí, interpretables al derecho o al revés, siempre a gusto del poder. Una vía para establecer barreras que impidan la entrada en ciertos mercados a otros productores, protegiendo así a quienes compran voluntades. Se ofrece a los amigos un traje a medida, el privilegio de actuar en un mercado cautivo donde los elevados precios generan jugosos márgenes a compartir con los gobernantes. Los ingresos irregulares tienen su origen en el sobreprecio que pagan los consumidores por culpa de una restricción de la competencia que propician las autoridades... deliberadamente.

No puede extrañar que las clases dirigentes corruptas huyan de las reformas económicas como el vampiro del ajo, o del crucifijo, pues la competencia reduciría precios y estrecharía márgenes, disipando las rentas extras que se reparten bajo cuerda empresarios y políticos. Nuestras élites prefieren mercados restringidos, pocas empresas, conocidas, cercanas y generosas, aun a costa del crecimiento y del empleo. Por ello, la reforma política es condición previa para las reformas económicas. Señalaba uno de los protagonistas de los intocables de Elliot Ness que “lo difícil no es encontrar el alcohol sino a alguien dispuesto a enfrentarse a Al Capone”. En la Unión Europea actual, lo complicado no es saber qué reformas hay que acometer... sino identificar un grupo dirigente dispuesto a llevarlas a cabo.

Unión Europea II: …y un socialismo sin “planificación” (donde solo atinan a incrementar el PIB computando la prostitución, el contrabando y el narcotráfico)

Nuevos métodos de medir la economía pueden asombrar. Aún más cuando involucran prostitutas y montones de cocaína. El Reino Unido, Irlanda e Italia están entre los países que planean incluir actividades ilegales en la medición de su Producto Interno Bruto, el indicador más amplio de bienes y servicios en una economía”... Sexo, drogas y los grandes desafíos de medir la economía en la sombra (The Wall Street Journal - 9/6/14)

Según una estimación, el Reino Unido podría añadir hasta US$ 9.000 millones al valor de su PIB al contabilizar la prostitución y alrededor de US$ 7.400 millones al agregar drogas ilegales, lo suficiente para aumentar el tamaño de su economía en 0,7%. Para no ser menos, Italia añadirá el contrabando, así como drogas y prostitución. Ambos cambios se llevarán a cabo este año.

Otros países de Europa también se preparan para acatar el llamado de la Unión Europea a estandarizar y ampliar su PIB. La UE está siguiendo una directriz de “mejores prácticas” emitida en 2008 por las Naciones Unidas.



Algunos economistas cuestionan los méritos -y métodos- de medir la economía en la sombra. Los delincuentes hacen grandes esfuerzos para ocultar sus transacciones, que suelen realizarse en efectivo, por lo que son difíciles de rastrear. Debido a que la actividad está más allá del alcance de las autoridades tributarias, no es algo que puede aportar ingresos para ayudar a un país a pagar sus deudas.

Todo esto complica la medición. Claus Vistesen, economista jefe para la zona euro de Pantheon Macroeconomics, dice que hay “una solución intermedia entre tomar en cuenta tanta información como se pueda y la precisión”. Medir la economía subterránea, afirma, haría “menos precisa” la medición del PIB.

El argumento a favor es simple. Si las drogas no son contabilizadas en un lugar donde la gente gasta la mitad de sus ingresos en ellas, llevaría a concluir, equivocadamente, que la población ahorró la mitad de su dinero.

La ONU es clara a la hora de enfatizar la necesidad de ampliar las definiciones del PIB. “Las cuentas en su conjunto son susceptibles a estar gravemente distorsionadas” si los gobiernos no tabulan todas las transacciones, señaló como parte de su directriz de 2008.

Las variaciones totales al añadir actividades ilícitas podrían resultar pequeñas, ya que es apenas un componente de los cambios estadísticos que se extienden por Europa. El Reino Unido, por ejemplo, ha alterado la forma de medir grupos sin fines de lucro, un cambio que impulsará su PIB más que las drogas y la prostitución, y la formación de capital e inventarios, que reducirán la cifra.

Algunos países europeos tienen incentivos adicionales para inflar el tamaño de sus economías. Además de poder jactarse, un PIB más alto ayuda a un país a mantener su deuda y déficit dentro de las metas prescritas por la UE. Si el déficit de un país debe estar por debajo de 3% del PIB, un gobierno derrochador querría el cálculo más grande posible del PIB.

Para otros, un PIB más alto podría tener un costo para los gobiernos. El bloque de 28 naciones usa el PIB para determinar cuánto contribuye cada país al presupuesto colectivo de la UE.

En Europa, Finlandia y Suecia, países que difícilmente serían considerados como economías delictivas, verían los mayores incrementos. Los principales cambios no provienen de las drogas, sino de ajustes técnicos como la forma de capitalizar los gastos en investigación y desarrollo y la manera de contabilizar programas de pensiones y la mayoría de las pólizas de seguro.

La Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos, que calcula el PIB del país, “no tiene planes por ahora de incluir gastos en actividades ilícitas”, según la vocera Jeannine Aversa. El PIB estadounidense crecería cerca de 3% si se adoptaran todos los cambios de Europa, de acuerdo con cálculos de Eurostat.

La metodología del Reino Unido muestra lo arbitrario que puede ser medir actividades que están lejos del alcance de las cajas registradoras y los contadores.

La Oficina de Estadísticas Nacionales británica dice que estimará el consumo de seis drogas: crack de cocaína, cocaína en polvo, heroína, cannabis, éxtasis y anfetaminas. En primer lugar, calculará el número de usuarios de drogas basado en encuestas de delincuencia, y luego lo multiplicará por una estimación de la cantidad promedio de drogas que consume cada persona.

Una serie de estimaciones equilibrará las cuentas. Por ejemplo, para evitar distorsionar las estadísticas sobre las importaciones, debe calcular el porcentaje de cannabis producido en el país. Luego debe suponer el volumen de semillas y la electricidad usados en la producción.

En cuanto a la prostitución, los estadísticos empezarán con un conteo aproximado de prostitutas callejeras realizado por la Policía Metropolitana de Londres y una estimación de prostitutas fuera de las calles de una organización no gubernamental que estudia la violencia contra las mujeres y las niñas.

Se supondrá que la cantidad de prostitutas sube o baja con la población masculina. El costo estimado de los servicios de prostitución fluctuará junto con los precios de los bailes privados y las agencias de acompañantes, “las actividades más cercanas que tenemos a la prostitución” que ya están medidas.

Thomas Costerg, economista del banco británico Standard Chartered, dice que los gobiernos no están ampliando la definición del PIB “sólo para maquillar los números”. El problema “es que se puede volver muy teórico y podría haber algunos efectos secundarios, incluyendo el creciente escepticismo de la población en general sobre las estadísticas”.

No se trata de una novedad. De hecho, Grecia ya lo aplicó en su día como fórmula válida para maquillar burdamente sus estadísticas oficiales (2008). Lo sorprendente es que ahora encuentre el refrendo normativo de la Unión Europea. La parte más siniestra de la actividad sumergida deberá ser tenida en cuenta a la hora de estimar la riqueza real de un país. Putas y coca son tan buenos indicadores de consumo como cualquier otro. No se los puede dejar fuera. Por más que, al final, quien sufra sea la fiabilidad del dato que se quiere precisar y aumente así su descrédito. Vamos para atrás como los cangrejos.

En efecto, de acuerdo con un reglamento comunitario de obligado cumplimiento en 2016, que sigue a una directiva de “buenas prácticas” -como lo leen: de chiste, de verdad-, elaborado por la ONU en 2008, los Estados miembros deberán incluir en las plantillas que remiten periódicamente al Eurostat el valor aproximado de determinadas actividades económicas hasta ahora no declaradas, caso de la prostitución, el tráfico de drogas o el contrabando de tabaco

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