Paper El “Big-cuent” del Bitcoin (¿de “burbu-giles” a “gili-coins”?) Introducción y cuenta la historia…



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Paper - El “Big-cuent” del Bitcoin (¿de “burbu-giles” a “gili-coins”?)

Introducción - Y cuenta la historia…



La calle de los alquimistas

El Callejón del oro (Zlatá ulička en checo) es una célebre calle de Praga ubicada al lado del Castillo de Praga en el distrito de Hradcany. Se caracteriza por poseer una fila de once coloridos edificios relativamente bajos, que fueron construidos con un estilo manierista a finales del siglo XVI, para albergar en un principio a los veinticuatro guardias del emperador Rodolfo II de Habsburgo (1555 - 1612) y sus respectivas familias.

El Callejón le debe su nombre a los orfebres que más tarde vivieron en dicho lugar. También se le conoce como “la calle de los alquimistas” debido a una leyenda que cuenta que se alojaron unos alquimistas que intentaron transformar el hierro en oro para el rey Rodolfo II y producir la piedra filosofal y el elixir de la vida. Más adelante, en esta misma calle, residieron famosos escritores como Franz Kafka1 y Seifert Jaroslav durante un breve periodo de tiempo.

El Callejón del oro está situado en la parte nororiental del Castillo de Praga y al sureste de los Jardines Reales. Ubicada al lado del Convento de San Jorge, limita con la Torre Blanca (Bílá svěž) al oeste y con la Torre de Dalibor (Daliborka svěž) y la Torre Negra (Černá svěž) en la zona este.

En 1597, Rodolfo II de Habsburgo dio la orden de construir algunos edificios para albergar a los veinticuatro guardias reales y a sus familias. El emplazamiento de estas casas se debió probablemente a la falta de espacio en las zonas alrededor del Castillo de Praga o tal vez al descontento de la abadesa del Convento de San Jorge que se quejaba del comportamiento de estos hombres.

En 1916, el escritor Franz Kafka se trasladó al Callejón del oro junto con su hermana Ottla, concretamente al número 22. Su estancia fue de apenas un año y fue allí donde escribió el relato Un médico rural.

Hoy en día es uno de los lugares más visitados de la capital de la República Checa en el que se encuentran galerías y tiendas de souvenirs. Todo el Callejón disfruta de gran popularidad entre los turistas, lo que se debe a su aspecto de cuento de hadas con casas de tonos pastel de pequeñas ventanas y puertas.

De la sal a los cuchillos, los objetos que precedieron a la aparición del dinero

Desde el inicio de los tiempo el hombre ha ideado sistemas para dar valor a las cosas y poder intercambiarlas, primero se utilizó el trueque, después el intercambio y luego surgió el dinero. Cientos de objetos heterogéneos, por ejemplo las semillas de cacao o el marfil, alguna vez sirvieron como instrumentos de intercambio y medios de pago, sobre todo antes de inventarse la acuñación de monedas.

Una vez implantada la moneda, los romanos hablaban de “pecunia pesata” cuando las monedas se pesaban para determinar su valor, y de “pecunia numerata” cuando, en una fase más avanzada, ya no había que pesarlas y se les asignaba un valor numérico fijo. Además, se puede destacar que hoy en día se habla de salario porque en la Antigua Roma los soldados recibían su paga en sal, y se utiliza la palabra pecuniario, del latín ganado, porque los romanos usaban animales como medio de intercambio.

Es cierto, que la historia del dinero rebosa de datos curiosos, pero ¿quién inventó el dinero, y dónde y cuándo se inventó?

Muchos y muy diversos elementos, tomados de la naturaleza, se emplearon por las sociedades como medida de valor o patrón de referencia, hasta que, buscando estabilidad y control por parte de los poderes públicos, llegaron las monedas. A raíz de esto se puede decir que la razón por la que surgió el dinero no fue sólo económica, sino que también influyeron razones políticas, religiosas y sociales, como presentar ofrendas a los dioses o indemnizar a víctimas de delitos.

Un importante hito en la cultura azteca se dio por el cambio de material de las herramientas empleadas para el intercambio, o medio de cambio. Se fabricaban de madera y piedra, hasta que el cobre, material de mayor valor, las reemplazó, haciendo que estas piezas aztecas fueran clasificadas como cuchillos. Su poco peso y extremada delgadez para cortar, llevaron a un nuevo estudio de los materiales, llegando posteriormente a catalogar esta pieza azteca como medio de pago.



Funciones del dinero

El dinero permite el intercambio de bienes y servicios en una economía de una manera más sencilla que el trueque.

Por tanto, para que un bien pueda ser calificado como dinero se deben satisfacer los siguientes tres criterios y que son las tres principales funciones que cumple el dinero en un sistema económico moderno:

1. Medio de intercambio: para evitar las ineficiencias de un sistema del trueque. Cuando un bien es requerido con el solo propósito de usarlo para ser intercambiado por otras cosas, posee esta propiedad. Por ejemplo, muy pocas personas conservan billetes para colección. En cambio, la mayoría de las personas los conservan por la posibilidad de intercambiarlos cuando lo deseen por otros bienes. Además, el dinero debe ser un bien ligero y fácil de almacenar y de transportar.

2. Unidad contable: Cuando el valor de un bien es utilizado con frecuencia para medir y comparar el valor de otros bienes o cuando su valor es utilizado para denominar deudas, se dice que el bien posee esta propiedad. Por ejemplo, si los miembros de una cultura se inclinan por medir el valor de las cosas en referencia a las cabras, las cabras serían la principal unidad contable. Un caballo podría costar 10 cabras y una cabaña unas 45 cabras. La unidad de cuenta significa que es la unidad de medida que se utiliza en una economía para fijar los precios.

3. Conservación de valor: Cuando un bien es adquirido con el objetivo de conservar el valor comercial para futuro intercambio, entonces se dice que es utilizado como un depósito de valor. En el ejemplo anterior, una cabra tendría un problema a la hora de servir como dinero, puesto que es un bien perecedero: con el tiempo muere. Otros materiales, como el oro y la plata, conservan sus propiedades a pesar del paso del tiempo. Es un medio de acumulación o atesoramiento. El dinero, como representante de la riqueza, tiene el poder de comprar cualquier mercancía y se puede guardar en cualquier cantidad. En otras palabras, la función de atesoramiento sólo puede realizarla el dinero de pleno valor: monedas y lingotes de oro, piedras preciosas, objetos de oro, etc. El bien escogido como medio de acumulación debe ser siempre algo que pueda guardarse durante largos periodos sin que se deteriore. El dinero es un depósito de valor pero no el único, cualquier activo que mantenga su poder adquisitivo a lo largo de tiempo servirá como depósito de valor.

Además de los puntos anteriores, el dinero debe ser reconocido por la sociedad que lo usa, permitiendo su identificación y valoración de una forma clara.

El dinero, tal como lo conocemos hoy (billetes y monedas sin valor propio), debe estar avalado o certificado por la entidad emisora. Actualmente son los gobiernos, a través de las leyes, quienes determinan cual es el tipo de dinero de curso legal, pero son otras entidades, como los bancos centrales (Banco Central) y las casas de la monedas (Ceca), los que se encargan, primero, de regular y controlar la política monetaria de una economía, y segundo, de crear las monedas y billetes según la demanda y la necesidad de tener dinero físico.

Sintetizando, podemos afirmar que el dinero es un activo financiero neutro o plenamente líquido, que sirve de plataforma intermedia para optimizar el intercambio bienes y servicios, evitando las inexactitudes propias del trueque, es decir, del intercambio directo de bienes y servicios.



El excelente biólogo británico J.B.S. Haldane dijo que las ideas atraviesan cuatro etapas de aceptación: 1. “Disparate inservible”. 2. “Interesante”. 3. “Cierto, pero muy irrelevante”. 4. “Siempre lo he sostenido”.

Entre los inversionistas, la cuarta etapa nunca es muy larga: la complacencia engendra la negligencia. De modo que se pasa abruptamente de la cuarta etapa a la primera y, en ese momento, el ciclo vuelve a comenzar.

En mi modesto entender, estamos ante el “culmen” de la economía virtual, “nada por aquí, nada por allá”. De Madoff a Bitcoin… y vuelta a empezar. Un juego de triles. La decadencia de la mentira. A la sobre expansión del sector tecnológico se agrega la sobre expansión del sector financiero. El capitalismo de la estupidez. Al final (otra vez), solo quedarán… las cenizas.

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