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1: Motivación y objetivos del proyecto
En las últimas décadas el número de profesionales que ingresa cada año al mercado laboral peruano se ha multiplicado 65 veces. Efectivamente, mientras que en 1960 se graduaron 900 profesionales en todo el Perú, en el 2004 salieron de las aulas universitarias 59,014 nuevos profesionales (ANR, 2005). La tasa de crecimiento registrada en este lapso de tiempo es de un altísimo

10% promedio anual. Este hecho puede tener una lectura positiva pues demostraría que el grado de calificación de nuestra oferta laboral ha mejorado significativamente. Sin embargo, la lectura pesimista de esta tendencia sería que, lamentablemente, muchos de estos graduados habrían acabado frustrándose laboralmente ya que las oportunidades de trabajo profesional en el Perú no habrían podido crecer a un ritmo de 10% anual en las últimas cuatro décadas.
Hoy en día estudian en el Perú 498,502 venes en 85 universidades (en 1960 sólo habían 10 universidades) mientras que otros 384,956 venes se forman en 1,046 institutos superiores no universitarios. Existen universidades en todos los departamentos del país que ofrecen un total de 138 carreras profesionales

de pre-grado. Las carreras más ofertadas son las de contabilidad (en 56 universidades), administración (54 universidades) y educación (52 universidades).
En síntesis, la oferta de educación superior parece crecer sin mayores límites mientras que muchos jóvenes pasan casi por inercia de la secundaria a los estudios superiores2. Transcurren los años y las cadas y todos los actores involucrados (los propios jóvenes, sus padres, las autoridades educativas y los políticos) nos seguimos quejando de que no existe mayor orientación acerca de si vale la pena seguir estudiando, hasta qué nivel y en qué especialidades concretamente.
La imagen temible del profesional taxista o abiertamente desempleado o ganando muy poco en su propia especialidad asusta (Burga y Moreno, 2001; Herrera, 2006). Sin embargo, siguen egresando cerca de cien mil profesionales universitarios y técnicos con estudios superiores todos los años en nuestro país.
La definición estándar de retornos a la educación en la literatura económica es el ingreso adicional que una persona recibe una vez insertada en el mercado laboral por cada año o nivel adicional de educación que invirtió en su juventud. Dado el énfasis en esta investigación sobre la educación superior universitaria y no universitaria, nos interesará fundamentalmente el ingreso adicional recibido por haber cursado el nivel de educación superior comparado con el ingreso recibido por tener hasta educación secundaria.
Por tanto, la contraparte a nivel académico de la temida imagen de profesional subempleado o desempleado sería que los retornos a la educación superior son bastante bajos o hasta negativos y que han ido decreciendo como fruto de una insuficiente absorción de profesionales por el mercado laboral peruano.
Por otro lado, sin embargo, hay una creciente literatura en América Latina y Asia (Bourguignon, Ferreira y Lustig, 2005; Banco Mundial, 2006) acerca de la convexificación de los retornos a la educación, es decir que los retornos a la educación superior más bien están creciendo como consecuencia del proceso de apertura de nuestras economías, la globalización, el cambio tecnológico y la complementariedad del capital humano calificado con el capital físico.
¿Cuál es la realidad concreta en el caso peruano reciente? ¿Cuál es su tendencia de mediano plazo?
El objetivo general de este proyecto de investigación es evaluar el comportamiento de los retornos a la educación superior en un mercado laboral tan complicado como el peruano para así arrojar una orientación acerca de hacia dónde vamos en esta inercia y qué cambios estratégicos hay que emprender.

2 Alrededor de uno de cada cinco jóvenes que termina educación secundaria continúa con estudios superiores universitarios o no universitarios.

Los trabajos teóricos seminales de Gary Becker (1975) y los modelos empíricos de Jacob Mincer (1974), mejorados a lo largo de los años por una vasta literatura empírica (véase Psacharopoulos,1983, y Blundell, et.al., 2001) y más recientemente por Heckman, et.al. (2003) permiten abordar este tema con los datos disponibles para el caso peruano.
Los objetivos específicos son, en primer lugar, a nivel macro precisar el comportamiento reciente y la tendencia de mediano plazo de los retornos a la educación en el Perú, especialmente la de nivel superior universitario y no universitario.
Si los retornos por nivel educativo tienen una pendiente decreciente (es decir decrecen conforme aumenta el nivel educativo), esto es consistente con el principio general de rendimientos marginales decrecientes de la teoría económica y su implicancia de política sería la tradicional de los organismos multilaterales de desarrollo de enfatizar la inversión en educación básica, que es la que tendría mayores retornos. En cambio, si los retornos tienen una tendencia creciente, entonces vale la pena reevaluar nuestro imagen estereotipada de inversión superflua en la educación superior de nuestros países y habría que otorgarle mayor prioridad política.
La convexificación o no de los retornos también tendría fuertes implicancias sobre el proceso de “chorreo” o su ausencia, es decir sobre el impacto del crecimiento y desarrollo en la reducción de la pobreza y la desigualdad. El principal activo de los pobres es su mano de obra y escaso capital humano. Si el retorno relativo a éste se está deteriorando a favor de la mano de obra más calificada con educación superior, entonces, el proceso de chorreo se debilita o simplemente no existe.
En este caso habría que acelerar la inversión en educación básica para los pobres y no quedarse allí, también habría que promover su inserción en la educación superior, única manera de asegurar su salida permanente de la pobreza.
El segundo objetivo específico es dilucidar si los retornos a la educación superior son mayores en el nivel técnico no universitario o si vale la pena invertir unos años más hasta obtener un título profesional universitario.
Esta es una antigua discusión en el caso peruano pero que no se ha tratado de manera suficiente a nivel académico debido a la poca disponibilidad de datos. Es común leer en los medios de comunicación masiva que en el Perú sobran profesionales pero faltan técnicos. Que el sistema ha promocionado desmesuradamente el nivel universitario mientras que se ha descuidado la formación de técnicos calificados que son más útiles y más demandados por el aparato productivo peruano. Si esta afirmación fuera cierta, su contraparte empírica sería que los retornos a la educación superior no universitaria excederían a los de la educación universitaria.
Más aún, el tercer objetivo específico es ahondar en los aspectos más microeconómicos del tema y explotar al ximo la información de las

encuestas de hogares entre 1985 y el 2004 para dar luces acerca de la ocupaciones y profesiones que tienen mayores retornos en el mercado peruano actual para que puedan servir de orientación en las decisiones de política de educación superior y de los jóvenes y padres de familia.
La aparición de encuestas nacionales de hogares permite estos cálculos. El principal estudio realizado sobre el tema en el caso peruano ha sido Saavedra y Maruyama (1999) que explora los retornos a la educación en cuatro períodos entre 1985 y 1997, exclusivamente desde el punto de vista macro. Sin embargo ahora tenemos desde el año 1998 en adelante, una serie anual de encuestas de hogares que nos permiten obtener resultados sobre el comportamiento fino de los retornos tanto a nivel macro como al nivel de principales ocupaciones y profesiones. Asimismo, una dimensión insuficientemente explotada de las encuestas nacionales de niveles de vida de

1997 y el 2000 es que incluyen información específica y simultánea de la profesión estudiada y la ocupación efectivamente realizada. Burga y Moreno (2001) y más recientemente Herrera (2006) han realizado contribuciones importantes en este tema incidiendo particularmente en la dimensión cuantitativa de la sobre-educación o subempleo profesional a nivel agregado, más que en los retornos específicos por profesión, materia que es el foco de nuestro interés.
Más bien, el primer trabajo no econométrico que exploró el tema de los ingresos y concordancia ocupacional por profesiones específicas fue Arregui (1993) con información para Lima Metropolitana del Ministerio de Trabajo. Desde esta perspectiva, nuestra investigación pretende aplicar las herramientas econométricas macro de los retornos a la educación a la esfera microeconómica de profesiones específicas.
Con este estudio se espera insertar la discusión acerca de los retornos a la educación a nivel macro y micro en el conjunto de información necesaria para tomar mejores decisiones de planificación educativa macro y de planeamiento micro para las familias concretas de nuestro país. Queremos demostrar que la información macro y micro producida es útil para un mercado con mucha desinformación para tomar decisiones de inversión de capital humano de mediano plazo y que condicionan toda una vida laboral.


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