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pool muestran una relación positiva con el ciclo: los retornos promedio lineales bajan hasta 7% en periodos recesivos y aumentan hasta 11% en periodos de expansión económica. En este sentido, no existe tendencia secular alguna al aumento o disminución de los retornos a la educación en el Perú. Los datos más bien indican que los retornos han fluctuado alrededor del 10% en los últimos veinte años. La corrección por sesgo de selección de Heckman reduce este retorno promedio a 7% por cada año de educación. Una corrección alternativa por variables instrumentales también ajusta hacia abajo los retornos a la educación situándolos alrededor del 8%. Por último, todas las pruebas efectuadas indican la existencia de una convexidad en los retornos a la educación en el Perú, que se acentuó en la década pasada y se ha mantenido desde entonces.
En cuanto a los retornos diferenciados por género, se observa que el retorno a la educación femenina resulta alrededor de un punto porcentual menor que el retorno a la educación masculina, señalando indicios de discriminación potencial en esta dimensión. Por otro lado, se aprecia un retorno numéricamente muy superior para la educación privada comparada a la pública, a pesar de su calidad heterogénea. Es más, la brecha entre ambas parecería estar creciendo como consecuencia del deterioro adicional de la educación pública ocurrido en las últimas décadas.
Los retornos a la educación son heterogéneos a lo largo de la distribución de individuos por ingresos. Los retornos fluctúan entre 9% para el decil más bajo de la distribución y 12% para el decil más alto de la distribución, creciendo de manera monotónica a lo largo de todos los deciles. Este resultado evidencia que los retornos a la educación están correlacionados positivamente con

variables no observables de los individuos tales como el talento innato, los antecedentes familiares, la calidad de la educación, y las redes sociales que hacen que los retornos más altos se ubiquen en las partes más altas de la distribución de ingresos.
Existe un significativo castigo remunerativo para las generaciones que nacieron de 1960 en adelante y que recibieron educación pública, posiblemente debido a que fueron las más afectadas por la combinación de crisis económica secular, explosión demográfica y disminución de la calidad de la educación peruana. Sin embargo, un número suficiente elevado de años de educación, le permitiría a individuos de estas cohortes recientes impedir que estas presiones en el mercado laboral afecten su remuneración relativa.
En cuanto a los retornos por niveles educativos a lo largo del tiempo, existen tendencias importantes. El retorno a la educación primaria (tanto completa como incompleta) ha disminuido (se ubica en 5.6% para la primaria incompleta y 3.8% para la primaria completa en el 2004). Más notoriamente todavía, el retorno a la educación secundaria se ha reducido a la mitad de sus niveles de la década del 80 (se sitúa en 5.1% para la secundaria incompleta y 6.3% para la secundaria completa en el 2004). El retorno a la educación superior no universitaria parece haber disminuido también aunque moderadamente (se ubica en 10.8% en el 2004) mientras que claramente los retornos a la educación universitaria se ha incrementado en cerca de cincuenta por ciento respecto de los 80s (se sitúan en 17.3% en el 2004).
Por ello, la fotografía final del 2004 muestra una fuerte convexidad de los retornos que imprime unos rendimientos adicionales crecientes para los niveles de educación superior. Más aún, las correcciones por sesgo de selección de Heckman amplían las brechas a favor de la educación superior, especialmente universitaria. Mientras que en las estimaciones MICO el retorno a la educación superior universitaria es 2.7 veces el retorno a la educación secundaria completa (17.3% versus 6.3%), corrigiendo por sesgo de selección el ratio de retornos universitaria / secundaria es superior a 5 veces (14.6% versus 2.8%). Por su parte, la ventaja de la educación universitaria por sobre la superior no universitaria crece de 60 por ciento (17.3% versus 10.8%) a 92 por ciento

14.6% versus 7.6%).
La rentabilidad privada y social de la inversión en educación superior se mide por las tasas internas de retorno (TIR) que consideran todos los costos incurridos y los coeficientes de regresión de mínimos cuadrados ordinarios. Las TIR privada y social en el 2004 para un profesional que culminó sus estudios en una universidad pública se han estimado en 21.6% y 16.9% con mínimos cuadrados ordinarios, rentabilidad en términos reales que supera a las mejores alternativas de inversión financiera en el país. La TIR para el caso del profesional que estudió en una universidad privada se calculó en 18.4%.
En el caso de la educación superior no universitaria, las rentabilidades privadas y sociales se reducen enormemente tanto para los estudios en institutos públicos como privados. En las instituciones públicas, las TIR real con mínimos cuadrados ordinarios se han estimado en 9.6% (a nivel privado) y 7.8% (a nivel

social), porcentajes que resultan inferiores a las mejores rentabilidades ofrecidas por ahorros a largo plazo en el sistema financiero peruano y a la rentabilidad de los proyectos de inversión pública que aprueba el SNIP. Más aún, en las instituciones privadas la TIR respectiva sólo es de 2.8%, lo cual es una clara señal de alarma para la inmensa cantidad de jóvenes que ingresan año tras año a institutos superiores tecnológicos privados de dudosa calidad y pertinencia.
Cuando se incorporan al calculo de las TIR los ajustes de Heckman, los retornos reales todavía se mantienen en tasas competitivas para los niveles de educación superior universitaria pública (14.7%) y privada (12.2%). La TIR social en este primer caso asciende a 12% anual. En cambio, los retornos reales para la educación superior no universitaria resultan muy bajos y hasta cercanos a cero. Para el nivel no universitario público, la TIR privada real asciende a 6.4% mientras que su equivalente social es de 5.5%. En el caso del nivel no universitario privado, la TIR es de 1.2% anual.
La ingeniería civil resulta ser la profesión mejor remunerada en el mercado peruano con un promedio de 4,079 soles mensuales. También aparecen percibiendo más de tres mil soles mensuales en promedio: los economistas con

3,711 soles, los administradores de empresas con 3,600 soles, los profesionales de informática con 3,322 soles y los demás ingenieros con 3,204 soles mensuales. En el otro extremo, con remuneraciones inferiores a los mil soles mensuales, encontramos a los profesores de educación publica primaria (754 soles) y secundaria (731 soles) y también a los profesores de educación primaria en escuelas privadas (939 soles). Las profesiones en este grupo obtienen menos de la mitad de la remuneración promedio profesional en el Perú.
En el caso de las profesiones no universitarias o carreras técnicas, las cuatro primeras ocupaciones del ranking demandan carreras técnicas de administración para su desempeño: los técnicos en administración obtienen una media mensual de 1,644 soles, los cajeros y cobradores de ventanilla ganan 1,397 soles, los agentes técnicos de ventas 1,292 soles y los empleados administrativos en general obtienen 1,276 soles mensuales. El grupo de carreras no profesionales con remuneraciones menores a mil soles mensuales lo encabezan las secretarias con 922 soles mensuales. Los auxiliares de contabilidad, administración y derecho obtienen en promedio 855 soles, mientras que los profesores (sin título universitario) de educación publica secundaria y primaria ganan 851 y 798 soles mensuales respectivamente. Finaliza la tabla el personal de enfermería de nivel medio con 679 soles mensuales.
El ingreso esperado mensual de las profesiones emblemáticas capturadas por nuestra metodología es de 1,726 soles que es fruto de las siguientes situaciones: Cerca de la mitad (48.7%) de los profesionales activos trabajan en la profesión que estudiaron, obteniendo un promedio de ingresos de 2,027 soles mensuales. Cerca de la quinta parte (18.9%) de los profesionales labora en profesiones diferentes a las que estudió, generando ingresos promedio de

1,775 soles. Lamentablemente, casi 3 de cada 10 profesionales (28.5%) se ve

forzado a trabajar en ocupaciones que requieren mucha menor preparación académica y obtienen en promedio 1,419 soles. Finalmente, un 3.9% está abiertamente desempleado. Asimismo, un 10% de los profesionales permanece fuera de la fuerza laboral.
El ranking de ingresos esperados lo encabezan los ingenieros civiles con prácticamente tres mil (2,966) soles mensuales, a pesar de tener la tasa de desempleo abierto profesional más alta (10%). Se trata de una profesión con calificaciones bastante específicas que no son fácilmente adaptables a otras ocupaciones. El segundo lugar de este ranking lo ocupan los administradores de empresas con 2,597 soles mensuales. En este caso, el nivel de aparente subempleo profesional es bastante elevado (51.9%). No obstante, esta situación no implica una penalización excesiva en los ingresos. Los médicos ocupan el tercer lugar del ranking con 2,568 soles de ingresos esperados. La medicina es un ocupación muy especializada que la ejercen casi las tres cuartas partes (72.7%) de los que la estudiaron.
En la peor situación económica encontramos a los profesores de primaria que trabajan fundamentalmente en escuelas públicas con ingresos esperados mensuales de 816 soles, luego a los profesores de secundaria laborando principalmente en escuelas públicas con ingresos promedio de 827 soles, y, seguidamente, ubicamos a los profesores de educación primaria ubicados en escuelas privadas con ingresos promedio de 840 soles.
Cuando se realiza este análisis por profesiones con el auxilio de regresiones, se confirma que la ingeniería civil sería la profesión más rentable en nuestro país puesto que los individuos que la estudiaron y la ejercen tienen una remuneración casi 60% mayor que el promedio de la educación superior universitaria. Sin embargo, los ingenieros civiles que se encuentran profesionalmente subempleados sufren castigos remunerativos considerables, de manera tal que terminan obteniendo 15% menos que el promedio general para los profesionales. En cuanto a las profesiones que remuneran menos que el promedio del mercado, encontramos a los enfermeros que reciben ingresos

57% menores que el promedio para trabajadores con educación superior en el

Perú.
Esta investigación ha identificado a la reforma de educación superior no universitaria como prioridad de política pública puesto que no está generando suficiente rentabilidad ni publica ni privada, de acuerdo a los resultados agregados de las encuestas nacionales de hogares. El Estado y la sociedad civil deberían exigir a cada uno de los centros de educación superior información verificable acerca del destino laboral de sus graduados, a fin de mejorar la toma de decisiones de los jóvenes. Las acreditaciones, que deberían obtener obligatoriamente todas estas instituciones para poder mantenerse en el sistema educativo, tienen que incluir indicadores mínimos de inserción laboral adecuada de sus graduados.
Si bien los resultados agregados muestran rentabilidades competitivas para la educación universitaria, no puede descartarse que exista un grupo importante de universidades privadas y públicas en todo el país que tampoco esté

formando profesionales que se pueden insertar adecuadamente en el mercado laboral. El Estado y la sociedad civil deben exigir información verificable en este sentido para todas las universidades por igual.
La otra dimensión de la información que falta a la hora de decidir qué estudiar son los resultados laborales desagregados por carrera universitaria y técnica. Los estimados aquí presentados demuestran que se puede procesar información útil para una mejor toma de decisiones sobre el futuro profesional de los jóvenes, que combine elementos de vocación y aptitud con la realidad del mercado laboral. Muchas administraciones públicas en el mundo, ya sea desde los ministerios de trabajo o educación, toman esta tarea como parte esencial de su servicio a los ciudadanos.
Por razones de eficiencia económica y equidad social, el Estado peruano necesita apostar por producir, exigir y difundir más información acerca del mercado de educación superior. Una primera medida sería incluir en las encuestas nacionales de hogares una pregunta permanente acerca de la profesión específica estudiada. Asimismo, dada la heterogeneidad de formación entre carreras al interior de un mismo centro y las condiciones de demanda distintas, el Estado y la sociedad civil deben exigir a cada institución de educación superior información desagregada por carreras acerca del desempeño laboral de sus graduados.

De hecho, en vista del nivel de desinformación existente, una medida urgente sería la realización de una mega-encuesta (que se puede actualizar cada 3 años) que obtenga información representativa de los ingresos esperados por carrera y universidad o instituto y que se pueda difundir masivamente a través del Internet.


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