Pablo Ruiz Picasso



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Pablo Ruiz Picasso


Málaga, 25 de octubre de 1881-Notre-Dame-de-Vie, Mougins, 3 de abril de 1973
En mi opinión, buscar no significa nada en pintura. Todo consiste en hallar... Cuando pinto, mi propósito es mostrar lo que he hallado y no lo que estoy buscando. En arte, las intenciones no bastan, y, como suele decirse en español, “obras son amores y no buenas razones“. La idea de búsqueda ha extraviado muchas veces la pintura y ha hecho perderse al artista en lucubraciones mentales.

Algunos datos biográficos

Pintor y escultor español, considerado uno de los artistas más importantes del siglo XX. Artista polifacético fue único y genial en todas sus facetas, inventor de formas, innovador de técnicas y estilos, artista gráfico y escultor, siendo uno de los creadores más prolíficos de toda la historia, con más de 20.000 trabajos en su haber.

Hijo de María Picasso López y del profesor de arte José Ruiz Blasco. Tuvo dos hermanas, Lola (1884-1958) y Conchita (1887-1895). Hasta 1898 siempre utilizó los apellidos paterno y materno para firmar sus obras, pero alrededor de 1901 abandonó el primero para utilizar desde entonces sólo el apellido de la madre. El genio de Picasso se pone ya de manifiesto desde fechas muy tempranas, a la edad de 10 años hizo sus primeras pinturas y a los 15 aprobó con brillantez los exámenes de ingreso en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, con su gran lienzo Ciencia y caridad (1897, Museo Picasso, Barcelona), que representa, dentro aún de la corriente academicista, a un médico, una monja y un niño junto a la cama de una mujer enferma, ganó una medalla de oro. Entre 1900 y 1902 Picasso hizo tres viajes a París, estableciéndose finalmente allí en 1904. El ambiente bohemio de las calles parisinas le fascinaron desde un primer momento, mostrando en sus cuadros de la gente en los salones de baile y en los cafés la asimilación del postimpresionismo de Paul Gauguin y del simbolismo de los pintores nabis. Los temas de la obra de Edgar Degas y Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec, así como el estilo de este último, ejercieron una gran influencia sobre Picasso. El cuadro Habitación azul (1901, Colección Phillips, Washington) refleja el trabajo de ambos pintores y, a la vez, muestra su evolución hacia el periodo azul, así llamado por el predominio de los tonos azules en las obras que realizó durante estos años.

En ellas reflejará la miseria humana, con trabajadores extenuados, mendigos, alcohólicos y prostitutas, representados con cuerpos y formas ligeramente alargadas, recordando el estilo de El Greco. Poco después de establecerse en París en un desvencijado edificio conocido como el Bateau-Lavoir, Picasso conoce a su primera compañera, Fernande Olivier (1881-1966). Con esta feliz relación Picasso cambió su paleta hacia tonos rosas y rojos, los años 1904 y 1905 se conocen, así, como período rosa. Sus temas se centraron en el mundo del circo, que visitó con gran asiduidad, creando obras como Familia de acróbatas (1905, National Gallery, Washington). En la figura del arlequín, Picasso pintó su otro yo, su alter ego, práctica que repitió también en posteriores trabajos. De su primera época en París datan su amistad con el poeta Max Jacob, el escritor Guillaume Apollinaire, los marchantes Ambroise Vollard y Daniel Henry Kahnweiler y los ricos estadounidenses residentes en Francia Gertrude Stein y su hermano Leo, quienes se convirtieron en sus primeros mecenas. Todos ellos fueron retratados por el pintor.


En el verano de 1906, durante una estancia de Picasso en Gosol, su obra entrará en una nueva fase marcada por la influencia del arte griego, ibérico y africano. El célebre retrato de Gertrude Stein (1905-1906, Metropolitan Museum of Art, Nueva York) revela un tratamiento del rostro en forma de máscara. La obra clave de este periodo es Las señoritas de Avignon (1907, Museo de Arte Moderno, Nueva York), tan radical en su estilo —la superficie del cuadro semeja un cristal fracturado— que no fue entendido, incluso, por los críticos y pintores vanguardistas de aquel momento. Frente a la pintura tradicional, Picasso rompe en esta obra con la profundidad espacial y la forma de representación ideal del desnudo femenino, reestructurándolo por medio de líneas y planos cortantes y angulosos. Inspirados por el tratamiento volumétrico de las formas pictóricas de Paul Cézanne, Picasso y Georges Braque pintaron en 1908 una serie de paisajes dentro de un estilo que un crítico describió después como si hubieran sido hechos a base de pequeños cubos, imponiéndose así el término cubismo. Entre 1908 y 1911 trabajaron en estrecha colaboración dentro de esta línea de descomposición y análisis de las formas, desarrollando juntos la primera fase del cubismo, conocida como cubismo analítico. La paleta monocromática prevaleció en estas representaciones de motivos totalmente fragmentados, mostrados de modo simultáneo desde varios lados. Los temas favoritos de Picasso fueron los instrumentos musicales, las naturalezas muertas y sus amigos, entre los que destaca el retrato de uno de sus marchantes Daniel Henry Kahnweiler (1910, Art Institute, Chicago).
En 1912 realiza su primer collage, Naturaleza muerta con silla de paja (Museo Picasso, París), combinando pasta de papel y un trozo de hule sobre un lienzo pintado sólo en algunas zonas, que representa un vaso, un periódico, una pipa, una ostra y un limón.

Esta técnica señala la transición hacia el cubismo sintético. Esta segunda fase del cubismo es más decorativa, y el color juega un papel más destacado, aunque nunca de manera exclusiva.


Dos obras de 1915 demuestran la simultaneidad de estilos que utilizó, Arlequín (Museo de Arte Moderno) es un cuadro cubista sintético, mientras que un dibujo de su marchante, Vollard (Metropolitan Museum of Art), está realizado dentro de lo que se conoce como estilo ingrista, así denominado porque emula las formas artísticas del pintor francés Jean August Dominique Ingres.
De 1923 es su Arlequín con espejo (Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid). Obra de su llamado periodo clásico (1921-1925), anunciado, en parte, en los dibujos ingristas y consecuencia de su estancia en Italia en 1917. El busto de bronce de Fernande Olivier (también llamado Cabeza de mujer, 1909, Museo de Arte Moderno) muestra la consumada habilidad técnica de Picasso en el tratamiento de las formas tridimensionales. También realizó conjuntos —como Mandolina y clarinete (1914, Museo Picasso, París)— formados por fragmentos de madera, metal, papel y otros materiales, explorando con ello las hipótesis espaciales planteadas por la pintura cubista. Su Vaso de ajenjo (1914, Museo de Arte Moderno) es una escultura en bronce coloreada que representa un vaso de ajenjo sobre el que aparece colocada una cucharilla de plata y la reproducción exacta de un terrón de azúcar, tal vez se trate del ejemplo más interesante de escultura policromada cubista realizado por Picasso, anticipando con ella tanto sus posteriores creaciones de objetos encontrados del tipo Mandril y joven (1951, Museo de Arte Moderno), como los objetos Pop art de la década de 1960.
Durante la I Guerra Mundial, Picasso viajó a Roma para realizar los decorados de los ballets rusos de Sergei Diáguilev. Conoció allí a la bailarina Olga Koklova, con la que se casó poco después. Dentro de un estilo realista, figurativo, en torno a 1917 Picasso la retrató en varias ocasiones, al igual que a su único hijo legítimo, Pablo (por ejemplo en Pablo vestido de Arlequín, 1924, Museo Picasso, París) y a sus numerosos amigos.
Aunque siempre declaró que no era surrealista, en muchos de sus cuadros se pueden apreciar cualidades y características propias de este movimiento artístico, como en Mujer durmiendo en un sillón (1927, Colección Privada, Bruselas) y Bañista sentada (1930, Museo de Arte Moderno). Varios cuadros cubistas de comienzos de la década de 1930, en los que predomina la armonía de líneas, el trazo curvilíneo y un cierto erotismo subyacente, reflejan el placer y la pasión de Picasso por su nuevo amor, Marie Thérèse Walter, con la que tuvo a su hija Maya en 1935.

Marie Thérèse, retratada muy a menudo en actitudes de reposo, fue también la modelo del famoso cuadro Muchacha ante el espejo (1932, Museo de Arte Moderno).



En 1935 Picasso llevó a cabo la serie de grabados Minotauromaquia, un bellísimo trabajo en el que mezcla los temas del minotauro y las corridas de toros, en esta obra, tanto la figura del toro como la del caballo destripado anuncian las imágenes del Guernica, el gran mural considerado por la mayoría como una de las obras artísticas individuales más importante del siglo XX. El 26 de abril de 1937, durante la Guerra Civil Española, la aviación alemana, por orden de Francisco Franco, bombardeó el pueblo vasco de Guernica. Pocas semanas después Picasso comenzó a pintar el enorme mural conocido como Guernica. En menos de dos meses terminó la obra, exhibiéndola en el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París de 1937.
El cuadro no retrata el acontecimiento en sí, más bien quiso expresar con él la violencia y crueldad del acontecimiento mediante la utilización de imágenes como el toro, el caballo moribundo, el guerrero caído, la madre con su hijo muerto o una mujer atrapada en un edificio en llamas. Pese a la complejidad de estos y otros símbolos, y a la imposibilidad de dar a la obra una interpretación definitiva, el Guernica logró un aplastante impacto como retrato-denuncia de los horrores de la guerra. El cuadro permaneció en el Museo de Arte Moderno de Nueva York desde 1939 hasta 1981, año en el que regresó a España, aquí se emplazó en el Casón del Buen Retiro, junto al Museo del Prado, en Madrid, hasta que en 1992 se trasladó de nuevo, esta vez de manera definitiva, a su actual emplazamiento en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, también en Madrid.
El estallido y posterior desarrollo de la II Guerra Mundial contribuyeron a que la paleta de Picasso se oscureciera y a que la muerte fuera el tema más frecuente en la mayor parte de sus obras. Así lo vemos, por ejemplo, en Bodegón con calavera de buey (1942, Kunstsammlung Nordrhein-Wesfalen, Düsseldorf) y en El osario (1945, Museo de Arte Moderno). Conoce por entonces a la pintora Françoise Gilot, con la que tendrá dos hijos, Paloma y Claude, ambos aparecerán retratados en numerosas obras que recuperan los primeros estilos de Picasso.
Su última compañera sentimental, a la que también retrató en bastantes ocasiones, fue Jacqueline Roque, a la que conoció en 1953 y con la que se casó en 1961. Desde entonces residió casi siempre en el sur de Francia. Muchos de los últimos cuadros de Picasso están basados en las obras de los grandes maestros del pasado como Diego Velázquez, Gustave Courbet, Eugène Delacroix y Édouard Manet.
Además de en la pintura de cuadros, Picasso trabajó también en cientos de litografías que realizó en la imprenta de Fernande Mourlot. Se interesó también por la cerámica, y así, en 1947, en Vallauris, realizó cerca de 2.000 piezas. Durante este tiempo Picasso hizo también importantes esculturas, El hombre del carnero (1944, Museo de Arte de Filadelfia), un bronce a tamaño natural y La cabra (1950, Museo de Arte Moderno), también en bronce obra de enorme fuerza. En 1964 llevó a cabo la maqueta de Cabeza de mujer, una monumental escultura levantada en 1966 en acero soldado en el Civic Center de Chicago.


Cronología

1889. Primeros dibujos. Primeras pinturas. El picador amarillo y Vista del puerto de Málaga.

1891. La familia Ruiz Picasso traslada su residencia a La Coruña, donde D. José es profesor de la Escuela de Bellas Artes, en la que Pablo es alumno entre 1892 y 1895.

1895. La familia se traslada a Barcelona.

1896. Participa con el lienzo La Primera Comunión en la III Exposición de Bellas Artes de Barcelona. Veraneo en Málaga.

1897. Su obra más ambiciosa hasta el momento, Ciencia y Caridad obtiene Mención de Honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid y Medalla de Oro en la de Málaga.

1899. En Barcelona, frecuenta el grupo de artistas que se reúnen en la cervecería Els Quatre Gats, foco de renovación modernista. Abandono del academicismo.

1900. Primera exposición individual en Els Quatre Gats.

1901. Segunda estancia madrileña: codirige la revista Arte Joven. 17 de febrero: suicidio en París de Casagemas (amigo con quién compartía taller en Barcelona) que influirá en el nacimiento, en el otoño de este año, de su Época Azul. Conoce al poeta Max Jacob.

1903. Regreso a Barcelona. Plenitud de la Época Azul: pinta La Vida, obra clave de este periodo.

1904. Abril: se instala definitivamente en París. Comienza su Época Rosa. Conoce a la que será su compañera hasta 1912, Fernande Olivier.

1906. Se comienza a gestar el tránsito de la Época Rosa al Cubismo.

1907. Entra en contacto con el arte africano. Concluye Las señoritas de Aviñón, lienzo con el que nace el arte contemporáneo y el primer Cubismo.

1908. Conoce a Georges Braque, con quien desarrollará el Cubismo.

1909. Aparece el Cubismo analítico. Trabaja en sus primeras esculturas cubistas.

1910. El Cubismo analítico se hace cada vez más complejo. Conoce a Juan Gris.

1911. Conoce a Eva Gouel, su nueva compañera, que aparecerá en sus cuadros cubistas tras el nombre de Ma Jolie.

1912. Crea el Cubismo sintético y la técnica del collage a partir de Naturaleza muerta sobre asiento de rejilla

1914. Se afianza el predominio del collage, a la vez que experimenta con diversos materiales, texturas y técnicas. Junio: En Avignon, es sorprendido por la Primera Guerra Mundial.

1917. Abril: Pablo visita con los Ballets Russes, Roma, Nápoles y Pompeya. 18 de Mayo: estreno en París de Parade. Se enamora de la bailarina Olga Koklova. Comienza la Época Clásica sin abandonar por ello el Cubismo. En Barcelona, conoce a Joan Miró.

1918. Boda en París con Olga Koklova.

1919. Se estrena el ballet El sombrero de tres picos, con decorados y vestuario de Picasso. Simultáneamente se dedica al Cubismo y Clasicismo.

1920. Estreno en París del Ballet Pulcinella con decorados y vestuario de Picasso.

1921. 4 de febrero: nace su primogénito, Pablo. Se estrena en París Cuadro flamenco, con vestuario y decorados de Picasso.

1924. Decorados para Mercure y Le train bleu, que se estrenarán en París en junio. Recibe el apoyo de los surrealistas.

1925. Participa en el movimiento surrealista.

1926. Crea ensamblajes surrealistas de gran violencia expresiva.

1927. Conoce a su próxima compañera, Marie-Thérèse Walter.

1928. Amistad con Julio González. Se acentúa la distorsión de las figuras en su obra.

1929. Realiza esculturas con la colaboración de Julio González.

1930. Finaliza La crucifixión, obra en la que se prefiguran algunos elementos de Guernica.

1931. Se centra especialmente en la elaboración de esculturas. Grabados para ilustrar libros de Ovidio y Balzac.

1933. El Minotauro se convierte en protagonista de los grabados que conformarán la Suite Vollard.

1935. Realiza el aguafuerte Minotauromaquia. Junio: separación de Olga. Setiembre: nace Maya, hija de Marie-Thérèse y Pablo.

1936. Conoce en Mougins a Dora Maar, su nueva compañera.

1937. Enero-Junio: los aguafuertes Sueño y mentira de Franco se convierten en el primer esbozo para el Guernica, mural encargado por el gobierno español para el Pabellón de la República en la Exposición Universal que se inaugura en París.

1939. Gran exposición retrospectiva en Nueva York. El Guernica se muestra en varias ciudades norteamericanas. Comienza la Segunda Guerra Mundial.

1941. Enero: escribe la comedia surrealista lírico-grotesca El deseo atrapado por la cola.

1943. Mayo: conoce a Françoise Gilot, su compañera durante los próximos diez años.

1944. Picasso se afilia al Partido Comunista Francés (PCF).

1945. Françoise convive con Pablo, y éste se distancia de Dora.

1946. Entra en contacto con el taller de alfarería Madoura, en Vallauris donde realiza sus primeras cerámicas

1947. 15 de Mayo: nace Claude, hijo de Françoise y Pablo.

1949. 19 de Abril: nace en París Paloma, hija de Françoise y Pablo.

1950. Realiza esculturas ensamblando materiales de desecho.

1951. Como protesta por la guerra de Corea, pinta Masacre en Corea.

1952. Decora con dos grandes frescos la Capilla de la Paz en Vallauris. Diciembre: escribe la pieza teatral Las cuatro niñitas.

1953. Larga serie de dibujos sobre el tema del pintor y su modelo.

1954. Conoce a Jacqueline Roque, que pasa a convivir con él. Retratos de Jacqueline. Litografías y pinturas acerca de Mujeres de Argel, de Delacroix.

1955. En Cannes Pablo compra, la villa La Californie. Protagoniza en Niza el documental El misterio Picasso, de Henri-Georges Clouzot.

1957. Exposiciones en Nueva York, Arlès y Barcelona. Realiza la serie de pinturas sobre Las Meninas de Velazquez. La Tauromaquia, aguatintas. Diciembre: trabaja en un mural para la sede parisina de la Unesco: La caída de Ícaro.

1958. Compra el castillo de Vauvenargues. Realiza linograbados.

1959. Realiza la serie de pinturas sobre El almuerzo sobre la hierba, de Manet.

1962. Recibe por segunda vez el Premio Lenin.

1963. Inauguración del Museo Picasso de Barcelona, constituido principalmente por donaciones de Sabartés. Realiza grabados en Vallauris.

1965. Treinta lienzos sobre el pintor y su modelo.

1966. En vez de pintar, a lo largo de todo el año sólo dibuja y realiza grabados.

1967. Rechaza la Legión de Honor que le ofrece el gobierno francés. Con una serie de autorretratos, vuelve a la pintura.

1969. Se publica en Barcelona El entierro del conde Orgaz, con ilustraciones y texto de Picasso.

1970. Dona toda su obra de juventud, conservada por su familia, al Museo Picasso de Barcelona.

1971. Con motivo de su 90 aniversario, se suceden los homenajes y exposiciones en todo el mundo. Por primera y única vez la obra de un pintor vivo se expone en el Museo del Louvre.

1972. Autorretratos en los que ronda la idea de la muerte. Es nombrado doctor honoris causa por la Universidad de la Sorbona.




Picasso dibujante

Picasso es uno de los más destacados y fecundos dibujantes de la historia del arte. Esta faceta es fundamental para entender el resto de su obra, pues la visión de conjunto de sus dibujos nos permite seguir, paso a paso, el desarrollo de sus ideas y la gestación de grandes composiciones pictóricas. Podría decirse que Picasso pensaba dibujando, que su mano era una extensión de su mente, siempre en efervescente búsqueda creativa, en constante trasformación. Pero no debe olvidarse que muy a menudo estas obras son autónomas, concebidas como un fin en sí mismas. Empleó todo tipo de técnicas (mina de plomo, lápiz negro o de color, carbón, pluma, pincel, tinta china, aguada, acuarela, gouache) y de soportes (papel de dibujo, de carta, lienzo, cartón, servilletas, hojas de periódicos y revistas, todo lo que encontraba a su alcance), pero la principal de sus experimentaciones fue la conceptual.


Muchos de sus dibujos se plasmaron en cuadernos: se conocen 175, creados entre 1894 y 1967; algunos, lo suficientemente pequeños como para llevarlos siempre encima y permitirle anotar sus interpretaciones del entorno; los más grandes, cosidos o con espiral, los tenía en su estudio y los usaba para realizar bocetos preparatorios e intermedios de pinturas o esculturas. Pero es difícil hablar de "bocetos" en Picasso: sus innumerables formulaciones e invenciones son más bien incesantes experiencias que quiere conocer hasta agotarlas. Pareciera que no existe una obra definitiva, sino que las diferentes variaciones forman una obra completa. Para el espectador, a menudo las pinturas de Picasso pueden parecer extremadamente espontáneas, resueltas inmediatamente en el lienzo, pero en realidad muchas fueron producto de un largo proceso de experimentación y prueba a través del dibujo.
Se conservan obras de Picasso desde su niñez. Él sostenía que nunca hizo dibujos infantiles, y lo cierto es que las obras más tempranas que se tienen (hechas con ocho o nueve años) buscan el realismo y la exactitud de lo representado. Y reflejan, muy pronto, sorprendentes dotes de observación y de habilidad. Los dibujos de toros y toreros, de palomas, de rostros, muestran el ímpetu de sus trazados y una concisión llena de fuerza expresiva; y un Hércules de 1890, aunque muy imperfecto, imita a las obras académicas. Y es que la influencia y la tutela de su padre, pintor y profesor de dibujo, se hacen notar.

Su formación será muy sólida: a los consejos de D. José hay que sumar su aprendizaje en las Escuelas de Arte de La Coruña, Barcelona y Madrid, donde, entre 1891 y 1897, se sometió a la estricta e insistente disciplina de una enseñanza que primaba el dominio del dibujo.

Ya en los exámenes de ingreso, Picasso sorprendió a sus profesores por la calidad de sus trabajos, y al finalizar su instrucción podemos decir que había hecho completamente suyo el oficio. Sin embargo, en su producción libre el muchacho manifestaba una tendencia a la libertad y la espontaneidad, con frecuentes incursiones en lo caricaturesco; y a su paso por la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid fue muy crítico con la normativa académica, dominante en las aulas y fuera de ellas.
Desde 1898, aproximadamente, pueden detectarse sus primeras reacciones al academicismo, primero en sus apuntes de Horta de Sant Joan, y después en su febril captación del instante y de los personajes de su entorno en Barcelona. Su plena participación en los ambientes vanguardistas catalanes, donde conviven el modernismo con las influencias simbolistas, impresionistas y post-impresionistas, se percibe en sus dibujos ya marcadamente antinaturalistas, en los que hallamos ecos de Ramón Casas, Munch, Steinlein, Degas, Toulouse Lautrec e incluso de El Greco. De esta época, puede destacarse su exposición en el café "Els Quatre Gats", con una galería de retratos de sus amigos y contertulios de dicho local, que es una réplica a los retratos de Ramón Casas e inicia su aplicación del color, sobre todo a pastel. El color presidirá su estancia en París en 1900, cuya vida nocturna, aparece continuamente en su obra.
A finales de 1901, hay un cambio sustancial. Picasso entra en su llamada "época azul" y el dibujo cambia de función: ahora es utilizado como estudio para obras definitivas, permitiéndonos desentrañar la simbología de su producción, muy alegórica. En esta época, persiste el trazo suelto en los divertimentos menores sobre sus andanzas y sus amigos, relatados con un humor que es común a todas las épocas de su vida.
El dibujo discurre íntimamente ligado a sus sucesivas metamorfosis estilísticas: entre 1904 y 1905, la línea se redondea para retratar a los melancólicos personajes del circo de su llamada "época rosa"; a lo largo de 1905 y 1906, se simplifican los contornos, aumenta el hieratismo y la impasibilidad en los rostros, al tiempo que enaltece los volúmenes. Picasso se ha acercado a un clasicismo cuyo retorno también se estaba gestando en París y en Cataluña, con una búsqueda del equilibrio, el orden, el distanciamiento y el vigor de la Antigüedad mediterránea.
Influido después por el primitivismo del arte ibérico y del arte negro, acomete en 1907 el proyecto del óleo Las señoritas de Aviñón, con multitud de estudios que son imprescindibles para comprender su gestación.

Desde 1908, en que comienzan sus experiencias "protocubistas", y durante los años del cubismo analítico, en sus dibujos utiliza concienzudamente el sombreado para expresar las diferentes facetas en las que descompone los objetos, así como para conseguir recomponerlos en una continuidad de efectos tonales. Con el cubismo sintético (a partir de 1912), el dibujo se hace claro y rotundo en la representación, e imita los efectos del collage con trazos que sugieren distintas texturas.


Ya durante 1914, el pintor hace obras de estilo naturalista, pero la vuelta a la figuración se consolida al final de la guerra; ello no es óbice para que siguiera produciendo obras cubistas hasta los primeros años 20. Y en sus incursiones como escenógrafo para los Ballets Rusos, ambas tendencias se conjugan. De esta época, los estudios para el teatro constituyen una parte considerable de su obra; por otro lado, su nuevo clasicismo se pone de manifiesto netamente en el dibujo, que se preocupa por el contorno y no por el modelado de las formas, y que se ejecuta siempre con líneas claras y precisas, de una incomparable seguridad. No son realistas: es evidente la desproporción de algunos elementos, pero la meticulosidad hace olvidarla, y siempre subsiste la sensación de equilibrio y serenidad de las composiciones. Encontramos portentosos retratos, personajes de la comedia del arte, bailarinas, bañistas, desnudos clásicos, interiores... Todos ellos son motivos iconográficos que reaparecerán constantemente a lo largo de su obra.
Desde mediados de los años 20, Picasso da un giro e introduce elementos que se suelen emparentar con el surrealismo: dibujos aparentemente abstractos, compuestos por puntos y líneas; y, por otro lado, una total metamorfosis de la figura humana, que es "osificada" y dislocada de forma perversa. A principios de los años 30, Picasso se dedica a la escultura y ello se refleja en dibujos del mismo estilo, de formas sensuales y redondeadas. La temática grecolatina se instala con fuerza en su producción, tratada a veces con serenidad clásica y en otras ocasiones con exaltada sensibilidad, de modo que se suceden ante el espectador escultores y modelos desnudos, guerreros y minotauros; en relación con el ciclo de la minotauromaquia, Picasso retoma el tema de la corrida taurina. Son destacables, también, las obras íntimas relacionadas con Marie-Thérèse Walter y su hija Maya. En 1937, el Guernica, fruto de un encargo del Gobierno español en plena guerra civil, cristalizará muchas de sus experiencias previas y de sus más caros elementos iconográficos. La serie de dibujos surgidos alrededor de este trabajo son un tesoro de expresividad, así como un testimonio precioso de las transformaciones y los hallazgos que permitieron llegar al cuadro final. Durante la Segunda Guerra Mundial, se suceden en su repertorio los retratos de Marie-Thérèse y de Dora Maar, con la que también mantiene una relación en esos años.
La tragedia de la época se refleja en figuras humanas repulsivas, monstruosas, con las que contrasta El hombre del cordero, serie de dibujos que giran en torno a su escultura de 1943.
Los años de la post-guerra están dominados por dos temas: la "alegría de vivir", expresada en bacanales protagonizadas por faunos, ninfas y centauros; y los retratos de Françoise Gilot, su nueva compañera, con la que tendrá dos hijos, Claude y Paloma, que también serán protagonistas de sus obras. En el primer caso, el dibujo suele ser simple y directo, muy ingenuo; en el segundo, nos hallamos ante una muestra de la imaginación del artista, que despliega un sinfín de formas distintas de encarar el modelo. También de estos años son sus obras propagandísticas para el Partido Comunista, al que se había adherido. Tras su traumática separación de Françoise, Picasso se lanza a ejecutar 180 dibujos, fechados entre 1953 y 1954, sobre el tema del pintor y su modelo. Se sirve de la tinta china (sólo al final acompañada por lápices de color), con un trazo muy suelto, a veces "sucio", empleando tanto la línea como la mancha, de forma muy austera y concisa, pero con el máximo de expresividad y gracia. Durante un mes de 1954, retrata incansablemente a Sylvette David, una joven que aceptó posar para él. Y, en este mismo año, irrumpe Jacqueline Roque -que en 1961 se convertiría en Madame Picasso- como modelo omnipresente.
En 1955, el artista acepta la propuesta de protagonizar el film de Henri-Georges Clouzot Le mystère Picasso, donde podemos asistir al sorprendente espectáculo de ver cómo se van gestando sus dibujos paso a paso, en un derroche de inventiva y habilidad. De este periodo son los magníficos dibujos a base de grandes manchas de tinta con tema taurino (donde hay que englobar el famoso Quijote y Sancho), emparentados con las aguatintas de la Tauromaquia de Pepe Illo.
Pero la mayoría de los dibujos de los últimos años de Picasso se relacionan con sus series pictóricas, ampliando e investigando las ideas que en ellas se desarrollan. Así, los croquis para las quince pinturas sobre Las mujeres de Argel, de Delacroix, la primera de sus recreaciones de obras del pasado (1954-1955); los estudios de interior de su residencia, "La Californie" (1955-1956); los cuadernos de esbozos para el mural en la Unesco de París La caída de Ícaro (1958); y de nuevo las variaciones sobre los grandes maestros: Las Meninas de Velázquez (1957), Déjeuner sur l'herbe de Manet (1959) y el Rapto de las Sabinas de Poussin (1962).
Finalmente, en vuelve Picasso a retratar su galería de personajes abigarrados: mujeres desnudas, prostitutas, celestinas, "mosqueteros" e hidalgos, pintores ante sus jóvenes modelos, amantes violentos…

Resalta el salvaje erotismo de la mayoría de los dibujos, y la vitalidad y la libertad absoluta de que hace gala Picasso, empleando tanto líneas límpidas como meticulosos efectos decorativos, y resolviendo otros con grandes sombras de aguada y gouache. La distorsión de las figuras es total, haciéndolas prácticamente monstruosas, en composiciones donde se ha abolido la perspectiva y el espacio real.


Uno de sus últimos dibujos, fechado el 30 de junio de 1972, es impresionante: se trata de un autorretrato de tonos azulados, con grandes ojos muy abiertos, que con una mezcla de estupor y miedo se interpela a sí mismo ante el espejo, pues reconoce en ese rostro a un viejo en el que se adivina la calavera, es decir, la muerte no muy lejana, que le llegó el 8 de marzo de 1973.


Picasso escultor

Werner Spies, en su catalogación de la obra escultórica de Picasso, recoge 664 obras realizadas entre 1902 y 1971, en un muestrario que abarca una diversidad de temáticas, formatos, materiales y estilos que convierten al artista malagueño en un maestro del trabajo con los volúmenes, siendo su obra escultórica menos conocida que la plástica, no obstante estar ambas a la misma altura de calidad, interés, ambición y maestría.


Las primeras esculturas de Picasso coinciden con su periodo azul, estando emparentadas a la vez con las obras de Rodin y Gauguin y Medardo Rosso, para ir inclinándose de manera creciente, a la vez que iba sentando las bases para la invención del cubismo, por el arte primitivo oceánico (al que no es ajena la influencia de las esculturas de Gauguin) y africano. Este voluntario arcaísmo será sustituido ya en la época cubista por obras de factura tosca, con perfiles sin desbastar, ejemplificadas por el bronce Cabeza de mujer de 1909, en las que asume postulados futuristas dentro de una concepción puramente cubista. El siguiente paso será, ya inmerso en el cubismo sintético, la creación de ensamblajes de diversos materiales (cartón, cordeles, agujas, telas) en los que el motivo principal de la obra son guitarras.
En 1914 crea Vaso de absenta, obra en la que fusiona elementos cotidianos como una cucharilla con el bronce, la arena y la pintura, jugando con los efectos de la transparencia, el interior y el exterior, renunciando sin embargo a una interpretación realista.

Es ésta la época en la que también realiza bodegones y construcciones en los que une pintura y escultura, usando maderas, cuerdas y láminas de metal para reconstruir los objetos de una manera plena de libertad e imaginación en lo que consiste una exploración de las capacidades tridimensionales del cubismo que la llegada del clasicismo a su obra plástica no podrá detener y que se manifiesta en la voluntad cubista de los maniquíes animados que realiza en 1917 para el ballet Parade.


La voluntad picassiana de experimentación escultórica llegará a la cumbre en la década de los años 20 y 30 a través de las esculturas de alambre de 1928 y las deformaciones biomórficas que desde finales de los 20 realiza, todo ello con una estética surrealista, manteniendo en numerosas ocasiones la técnica del ensamblaje y en otras consiguiendo auténticos objetos-poemas en los que aglutina materiales diversos e incluye arpilleras, arena, hojas de plantas e incluso mariposas. La voracidad creadora de Picasso se encuentra en su apogeo. Y este frenesí de la imaginación ya no disminuirá.
La deformación de las figuras, la distorsión de los cuerpos y de los rasgos, la belleza convulsa preconizada por André Breton, protagonizan la escultura picassiana de estas décadas, en las que hay momentáneas concesiones al clasicismo como Figura, de 1933 que, sin embargo, son simultáneamente sometidas a una manipulación que altera las formas para afirmar el triunfo del surrealismo sobre la serenidad clásica. Es el surrealismo quien facilita a Picasso el uso de los "objets trouvées" cuyo resultado más conocido es Cabeza de toro, de 1942, en la que Picasso se limita a unir un manillar y un sillín de bicicleta para obtener una imagen de asombrosa sencillez a la vez que contundente. No hay material que Pablo desista de usar, ni forma, por imposible o chocante que resulta, que no se atreva a convertir en escultura.
Durante la ocupación alemana Pablo aprovecha la amplitud de su estudio de la rue des Grands-Augustin para realizar esculturas de gran formato, la más conocida de las cuales es El hombre del cordero, de 1943, más entroncada con la escultura arcaica griega, e incluso con el arte paleocristiano, que con el surrealismo. La textura rugosa, las formas rudimentarias, son las que predominan en los años de la Segunda Guerra Mundial. Habrá que esperar a la década de 1950 para que Picasso retome los ensamblajes en los que une materiales de desecho con el modelado.

Así utiliza una patinete sin ruedas para convertirlo en un pájaro, incluye hojas de palmera para reproducir a una mujer embarazada, incluye una cesta en el vientre de una cabra o utiliza un coche de juguete como cabeza de un simio.

A la vez retoma de sus experimentos cubistas la utilización de pintura sobre la superficie de las esculturas para conseguir otra serie de obras que vuelven a ser, como todas las anteriores, magistrales.
Retomando ideas cuyo embrión se sitúa en los años 30 y 40, a partir de inicios de los 60 emprende la realización de esculturas plegables de chapa metálica en las que la pintura aplicada sobre el metal tiene tanta importancia como la escultura en sí. Son rostros de afilados perfiles, pero también maternidades, animales, figuras en movimiento, imágenes, algunas de ellas llevadas después a dimensiones monumentales, que denotan un vitalismo insospechado en un anciano a cuya voracidad insaciable nada escapó.


Picasso fotógrafo

Esta época que nos está tocando vivir, en la que los medios de comunicación, la televisión, internet, etc… nos tienen permanentemente informados y a la vez mantienen a los personajes importantes continuamente en el escaparate, pudiendo seguir al segundo cualquier actividad que nos interese, o asistiendo a un evento a miles de kilómetros de donde se está produciendo, constituye el tiempo ideal para que una figura como la de Pablo Picasso se hubiera convertido en el personaje de nuestro tiempo, si es que de todas formas a nivel artístico ya no lo es.


Porque recordemos que, pese a que estamos hablando de una técnica-arte de invención y sobre todo perfeccionamiento relativamente reciente, Picasso posiblemente haya sido el artista más fotografiado de su tiempo, tanto a nivel periodístico, con reportajes de su actividad artística, como a nivel, podríamos llamar de "objeto de estudio", con gran interés de los mejores fotógrafos del momento en introducirse en la intimidad de su casa o su taller y lograr de alguna forma captar la esencia del genio.Podemos acordarnos aquí de multitud de artistas que han plasmado la imagen del maestro en algún momento de su vida, desde el mismísimo Cartier-Bresson, precursor del arte fotográfico, a los más reputados fotógrafos del siglo XX, como Robert Doisneau, Man Ray, Brassaï, Gyenes.

Pero, sin duda, el que realizó un trabajo más intenso y más completo fue David Douglas Duncan, quien desde mediados de la década de los 50 se introdujo en la vida de Pablo y su familia convirtiéndose con su Leica en testigo silencioso del devenir cotidiano, del trabajo del maestro, de las visitas de los amigos, de los juegos con los niños, etc.


Tampoco debemos olvidar, porque es importante el dato, la relación inmediata que, como usuario, Picasso establece con la cámara. Adopta rápidamente las ventajas que le proporciona el uso de la misma para aplicarla a su obra, de manera que, desde la primera década del siglo, hace continuamente fotografías que utiliza para visualizar y dejar constancia del resultado de obras que podemos considerar precursoras de las actuales instalaciones, o de nuevo adelantándose a los acontecimientos realizando collages con las instantáneas tomadas.
Igualmente se autorretrata infinidad de veces delante de sus más famosos cuadros de la época o toma instantáneas en sus viajes, como por ejemplo el que realiza en 1909 a Horta de Ebro.
Lástima que los genios no sean inmortales, porque el gran Picasso hubiera hecho las delicias de los mejores artistas de nuestro tiempo, a buen seguro que Annie Leibovitz nos hubiera ofrecido una visión muy particular del maestro o el mismo Alberto Schommer conseguiría un gran retrato sicológico de Pablo. ¿Y por qué no imaginar al mismo Picasso interesado en dominar las técnicas digitales y enviando regalos en forma de imágenes de sus últimas obras a sus amigos repartidos por todo el mundo?

Picasso grabador

La relación que mantuvo Picasso con el grabado fue muy intensa, pudiendo denominarse incluso de pasional, desde que realizara El Zurdo en 1899 (esta obra se denominó así ya que la figura representa un picador que al ignorar el artista que debía grabar el tema al revés, representa involuntariamente la figura invertida), fue una técnica que meditó, trabajó y experimentó como pocos maestros en la historia del arte han hecho. Su obra gráfica da testimonio de los sentimientos e ideas del pintor.


La temática utilizada va frecuentemente de la mano de temas utilizados en otras facetas, hay ocasiones en las que un personaje aparece antes en un grabado que en una pintura o dibujo. Paralelamente a sus etapas estilísticas, puede clasificarse su obra grabada dependiendo de las técnicas utilizadas.

El aguafuerte y la punta seca son las utilizadas en su primera etapa como grabador, además del ya citado Zurdo, son también los saltimbanquis de 1904 y 5. En 1904 instalado en el Bateu-lavoir realiza la gran obra maestra La Comida frugal, siguiendo unas breves instrucciones de su amigo catalán Ricardo Canals sirvieron para poder realizar esta obra. De estos años son también las escasísimas xilografías y los primeros monotipos que realiza Picasso. El primer grabado cubista lo realiza dos años después de haber hecho Las Señoritas de Avignon, en 1909, estas obras son en su mayoría ilustraciones para libros: Saint Matorel y Le Siège de Jèrusalem, ambos de Max Jacob.


Es ya en la década de los años 20 cuando Picasso experimenta y trabaja más el grabado. Siendo de esta época las ilustraciones para obras de Balzac (La obra maestra desconocida) y Ovidio (La Metamorfosis). Su obra cumbre, la Suite Vollard, de cien grabados encargados por Ambroise Vollard y realizados entre 1930 y 1937, estampados en el taller calcográfico de Lacourière, el tema principal es el de los trabajos del escultor, el taller del escultor y su modelo. El pintor aplica aquí un contorno suave y modelado de una forma magistral.
En los años treinta el mito del minotauro (monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro) ocupa un lugar muy importante en la obra de Picasso. De 1935 es la Minotauromaquia, considerada una de las obras má importanes del siglo XX. En 1937, siguiendo los pasos del Guernica, realiza su aguafuerte Sueño y mentira de Franco, en el que aparece la figura del General irónicamente caricaturizada.
Aunque con anterioridad había probado en alguna ocasión la técnica litográfica, es después de la II Guerra Mundial cuando en el taller Mourlot la trabajará a fondo tanto sobre zinc como sobre piedra, incorporando un nuevo elemento para él en el grabado el color.
Una de las obras litográficas más conocidas de Picasso La Paloma de la paz, adornó el cartel para el Congreso Mundial de la Paz de 1949 en París
El cambio de residencia de París al sur de Francia, hace que en Vallauris conozco al impresor Arnéra que le iniciará en el grabado sobre linóleo, en las que utilizan el color superponiéndolos en la misma matriz, trabajan muchos carteles
Al negarse Picasso a vivir en París, en cada una de sus casas se hace instalar un taller de grabado primero ayudado por Jacques Frelaut y desde 1963 por los hermanos Crommelinck.

En los últimos años de su vida la producción de obra grabada aumenta enormemente de esta época son la serie 347, de los que 66 fueron destinados a ilustrar La Celestina de F. de Rojas. Predominan los temas eróticos, aunque presta también atención a las variantes del pintor y la modelo.

Los grabados de Picasso son por su número y calidad una parte fundamental de su obra.


Picasso ilustrador

Picasso llegó a ilustrar un total de 156 libros. La obra gráfica que aparece en ellos no puede ser considerada como una obra menor del artista, sino como un componente más de su polifacética actividad creadora. A través de ellos pueden vislumbrarse las diferentes etapas por las que pasó el pintor malagueño a lo largo de su vida, ya que existen libros ilustrados por Picasso desde 1905 hasta 1974, por lo que, sin lugar a dudas, abarcan todos los periodos estilísticos de Picasso. La mayoría de ellos presentan referencias a un estilo "clásico" o figurativo, a pesar de ello, Picasso no olvida tampoco el cubismo, la ley de la simultaneidad o el estilo lineal-surrealista.


En cuanto a la temática, ésta es muy variada -mitología, erotismo, la creación artística, la tauromaquia- y están presentes todos los seres de la corte picassiana: las mujeres, el pintor y su modelo, arlequín, faunos, minotauros, centauros, caballos, toros…
La Fundación Pablo Ruiz Picasso recibió, en octubre de 1992, una magnífica donación de la mano de Madame Christine Picasso, viuda de Paul, hijo primogénito del pintor malagueño y la bailarina rusa Olga Koklhova, compuesta por diez libros ilustrados por Pablo Picasso. La relación es la siguiente:


  • REVENTOS, Ramón. Dos Contes. 1947, 4 grabados con buril.

  • GÓNGORA. Vingt Poemes. 1948, 41 grabados y aguatintas.

  • Le Chant des Mortes. 1948, 125 litografías en rojo, 2 para la cubierta, y 123 para el texto.

  • MERIMÉE, Prosper. Carmen. 1949, 38 grabados al buril.

  • CÉSAIRE, Aimé. Corps Perdu. 1950, 32 obras.

  • ROY, Claude. La Guerre et la Paix. 1954, 1 litografía.

  • JACOB, Max. Chronique des Temps Heroiques. 1956, 3 litografías y 3 puntas secas.

  • SABARTÉS, Jaime. Dans l’Atelier de Picasso. 1957, 6 litografías.

  • SABARTÉS, Jaime. Les Menines et la Vie. 1958, 1 grabado al buril, punta seca y roulette.

  • PÍNDARO. VIII Pythique. 1960, 4 puntas secas.

Los libros contienen obra gráfica de gran valor iconográfico y creativo, lo que les confieren una gran importancia tanto bibliófila como artística. Están realizados entre 1947 y 1960, por lo que abarcan estilos muy diferentes.


La colección de libros ilustrados de la Fundación Pablo Ruiz Picasso se ha visto incrementada con la adquisición y las donaciones de los siguientes libros ilustrados:


  • ARISTÓFANES. Lysistrata. Versión inglesa de Gilbert Seldes, 1934, 1 aguafuerte con aguatinta y cinco aguafuertes.

  • PICASSO, Pablo, Sueño y Mentira de Franco. 1937, 2 aguatintas con punta seca.

  • MOURLOT. Picasso Litographe I: 1919-1949. 1949, 1 litografía y 1 litografía transferida.

  • MOURLOT. Picasso Litographe II: 1947-1949. 1950, 2 litografías transferidas.

  • TOESCA. Six Contes Fantastiques. 1953, 6 grabados con buril.

  • MOURLOT. Picasso Litographe III: 1949-1956. 1956, 2 litografías transferidas.

  • KAHNWEILER. Picasso: Peintures 1955-1956. 1957, 1 litografía impresa en colores.

  • PARMELIN, H., RAMI’E, S., RAMI’E, G. Picasso: Cent Cinquante Céramiques Originales. 1958, 1 litografía transferida impresa en colores, (hay dos ejemplares).

  • SABARTÉS, Jaime. Picasso: 30 Cuadro inéditos 1917-1960. 1960, 1 litografía transferida.

  • SABARTÉS, Jaime. Picasso: Toreros. UIT Four Original Litographes. 1961, 4 transferencias litográficas, una de ellas en 24 colores.

  • MOURLOT. Picasso Litographe IV: 1956-1964. 1964, 2 litografías transferidas, (hay dos ejemplares).

  • PICASSO. El Entierro del Conde de Orgaz. 1969, 1 grabado con buril, 12 aguafuertes y 3 aguatintas.

En cuanto al cartel, Picasso también supo imprimir su personalidad en este medio de expresión. En octubre de 1945, el pintor conoció en París al impresor Mourlot que puso a su disposición su taller. En los años siguientes Picasso realizó más de 200 litografías y se imprimieron también carteles.

El tema para éstos no fueron sólo sus exposiciones, sino que también los utilizó como propaganda a favor de la paz, después de su afiliación al partido comunista. Otra persona que influyó en la arte cartelístico de Picasso fue el impresor Arnèra en Vallauris, a partir de 1946, le animó a trabajar el linóleo contribuyendo a la difusión de ésta técnica con la que realizó numerosos carteles para corridas y exposiciones.


Picasso ceramista

La labor de Picasso en el campo de la cerámica, al contrario que en otras actividades artísticas suyas (grabado, dibujo, pintura, escultura…) es bien tardía.


En julio de 1946 había asistido, procedente de Golfe-Juan, a una exposición de cerámicas en la villa de Vallauris, conociendo, casi inmediatamente, pocos días después, el taller Madoura -propiedad del matrimonio Ramié-. "Aquel día -recuerda Georges Ramié- salieron tres piezas de sus manos: tres piezas que fueron, y siguen siendo para los testigos de aquellas horas apasionantes, como los más poderosos talismanes. [...] Una vez terminadas, se quedaron sobre el tablero en espera de un completo secado y de una futura cocción y su autor desapareció sin más noticia. Pasaron los meses, y varias veces hubo ocasión de cocer las piezas abandonadas. [...] Pero, como ocurre en Le Roman de la Rose, un año más tarde, día tras día, Picasso, nuevamente de vacaciones, reemprendió el camino de Vallauris y de su exposición. Con alegría encontró el taller de su primer intento y, con maravillosa sorpresa, las tres piezas del año anterior que, en un exceso de pesimismo irracional, había creído desaparecidas para siempre en quién sabe qué definitivo infortunio".
Así, en agosto de 1947, Picasso, con el modelado de un pequeño toro, inicia una densa y fructífera labor como ceramista, patente también en los numerosos estudios que sobre jarrones y figuras zoomórficas ejecutó en sus cuadernos de dibujo.
Platos, fuentes, vasos, jarrones, mosaicos, vasijas, figuras torneadas, placas, tejas… componen la base del mundo picassiano para los temas que siempre le fueron propicios -los talleres, la tauromaquia, los desnudos, la gastronomía, la vida familiar…-, sin abandonar nunca su interés por la obra gráfica, la escritura y la pintura.
Instalado hacia la primavera de 1948 en La Galloise, una casa cercana a Madoura, desde aquí afianzará, con maestría, su incursión en este nuevo y singular campo de la cerámica, manteniendo un estrecho contacto con los artesanos del Midi francés. Este mismo año, en septiembre, expondrá por vez primera sus trabajos como ceramista en el Musée Grimaldi de Antibes ("Picasso. Céramique. Peinture. Dessin"), una muestra que abrirá paso a otras donde el pintor dará a conocer su febril producción en este nuevo lenguaje artístico que no abandonará hasta 1971, poco antes de su muerte.
Así, su taller Fournas, en Vallauris, una vieja destilería de perfumes donde trabajará entre 1949-1954, se convertirá en el templo de donde partan las esculturas y las cerámicas más representativas de este periodo, el cual ha sido investigado por especialistas como Georges Ramié (Cerámica de Picasso.
El pintor español Pablo Picasso (1881-1973) inició a los catorce años , en Barcelona, sus estudios de pintura, que más tarde continuaría en Madrid. En 1901 se trasladó a París, donde instaló su estudio en Montmartre. Allí se vería influenciado por pintores como Tolouse-Loutrec y Degas. Desarrollo su propio estilo a través de las numerosas transformaciones experimentadas a lo largo de su increíblemente productiva carrera. Sólo en la primera década del siglo atravesó los periodos azul, rosa y precubista antes de embarcarse en el cubismo, movimiento que fundó junto con el pintor francés George Braque y que rechazaba las formas tradicionales de representación basadas en la perspectiva. Sin embargo, Picasso y Braque terminarían rompiendo en 1914.
Durante los años veinte, mientras seguía pintando al estilo cubista, Picasso diseño vestuario para los Ballets russes de Diaghilev. Uno de sus cuadros más famosos, el Guernica (1937), expresaba su horror ante un bombardeo de la ciudad vasca del mismo nombre en la guerra civil española. Fue nombrado director del Museo de Prado durante la etapa de la República, desde 1936 hasta 1939, aunque estuvo ausente de Madrid esos años. Pasó la mayor parte de la II Guerra Mundial en París y se unió al partido comunista tras la liberación de la ciudad. Esta toma de posición fue la que motivó el interés de New Masses. La última etapa de su carrera la pasó experimentando con diferentes técnicas, como la litografía, la escultura y la cerámica, además de crear numerosos tapices.
Picasso en el cine

Al igual que un torero enfrentando a un toro o un artista aproximándose a su caballete, Pablo Picasso, el más influyente artista del Siglo XX construyó su arte. En 1955 Clouzot logra tras un arduo trabajo convencer a su amigo Picasso hacer una documental acerca de su arte y donde quedase registrado los mejores momentos de su creatividad.



Para este film el maestro creó veinte telas, utilizando una tinta y papel especial, Picasso creo fantásticos diseños donde Clouzot fue filmando al inverso de la tela, capturando la creación en tiempo real. Cuando el maestro decidió pintar el óleo, Clouzot cambió la técnica del film y usó una técnica de animación diferente. Sin embargo, todas las telas pintadas durante el film fueron destruidas cuanto éste finalizó.

Bibliografía

www.picasso.fr

http://www.picasso.fr/espagnol/cdpablo.htm

http://www.publispain.com/pablopicasso/

http://www.epdlp.com/pintor.php?id=335


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