Ortega y Gasset. El tema de nuestro tiempo (1923). Capítulo X: La doctrina del punto de vista



Descargar 30,21 Kb.
Fecha de conversión08.06.2017
Tamaño30,21 Kb.
Ortega y Gasset. El tema de nuestro tiempo (1923).

Capítulo X: La doctrina del punto de vista.


RESUMEN--------------------------------------------------------------------------------------------------
No se niega el valor de la cultura, sino que se niega su exclusivismo. Se sigue afirmando que la vida necesita de la cultura, y ahora se mantiene con fuerza que la cultura necesita, también, de la vida. Los dos poderes -inmanente de lo biológico, y trascendente de la cultura- quedan colocados jerárquicamente en su justo sitio. Se prepara una síntesis entre culturalismo y vitalismo. Las posturas racionalistas, para aceptar la cultura niegan la vida, y el relativismo, acepta la vida y niega la cultura. Hay que buscar una síntesis que supere los dos polos. Esto lo vemos en el caso de la función vital que es el conocimiento:

  1. el racionalismo acepta que si hay conocimiento, es puro, porque hay un sujeto puro, transparente, invariable.

  2. el relativismo, niega el conocimiento, porque acepta que el sujeto deforma la realidad que contempla.

  3. la tercera vía, síntesis de ambas, consiste en:

–aceptar que el sujeto selecciona, no deforma


–lo mismo sucede con cada pueblo y cada época, que selecciona sus objetos, siendo ciego a algunos de ellos.
–pero, por el hecho de que sólo veamos lo que seleccionamos previamente, no implica que lo que vemos sea falso. En efecto, vemos desde una perspectiva, desde un punto de vista, que determina lo que vemos y lo que no, y es uno de los componentes de la realidad.
–No hay puntos de vista abstractos, privilegiados, utópicos, contra lo que piensan los racionalistas. Si existiera, solo nos proporcionaría abstracciones, no realidades.
–Lo que se ve desde una perspectiva´, complementa lo que se ve desde otra, no lo contradice o falsea..
–“Cada vida es un punto de vista sobre el universo... insustituible”. De esta manera, la verdad se concibe desde cada vida, adquiere una dimensión vital.
–El error de los racionalistas consiste en creer que la realidad es independiente del sujeto, del punto de vista, o que hay un punto de vista abstracto que es el único verdadero, y esto es falso, porque la verdad no es utópica, sino localizada, referida a un punto de vista. Por eso, la razón pura tiene que ser sustituida por la razón vital. Y toda filosofía antigua nos parece un poco ingenua, primitiva, porque no acoge la complejidad de la realidad, y se conforma con un esquema abstracto, simplista.
–La razón vital evita que el horizonte (que varía con el sujeto que lo mira), se convierta en mundo (lo objetivo independiente de todo sujeto).
–La verdad integral se obtiene complementando las diferentes vistas parciales. Y estas vistas parciales son verdaderas.
Ese es el tema de nuestro tiempo, superar el racionalismo y el relativismo con el perspectivismo, situar valorativamente la vida en el lugar que le corresponde frente a lo cultural transvital, sustituir la razón pura por la razón vital, concebir la razón como una función de la vida.

ANÁLISIS Y COMENTARIO DEL TEXTO ---------------------------------------------------------------------------


Vida y cultura (“Contraponer la cultura … definible de la cultura: el conocimiento”).
Si en “Meditaciones del Quijote” la cultura y la vida son realidades afines, siendo la cultura el momento de “claridad y firmeza” de la vida, en “El tema de nuestro tiempo” vida y cultura están enfrentadas y representan poderes perfectamente diferenciados: el “poder inmanente de lo biológico” y el “poder trascendente de la cultura” no viven en armonía. La cultura ha desplazado a la vida, ignorando sus derechos. Los valores vitales no sirven, solo los racionales tienen carta de soberanía en la vida cultural europea. El racionalismo que ha dominado a lo largo del siglo xix ha destruido la fuente de espontaneidad e inspiración de que depende una cultura viva y en forma. Ortega cree que la filosofía, el arte, la ciencia, en general la gran cultura del siglo xx, han comprendido el error del idealismo (del racionalismo) y quieren buscar una “síntesis más franca y sólida” entre ambos poderes: cultura y vida. En los capítulos anteriores de El tema de nuestro tiempo, del IV al IX, ha discutido temas generales de cultura, como los valores morales, sentimentales y estéticos. En el último se trata de afrontar la cuestión central para la filosofía moderna, el problema del conocimiento, que había quedado planteada mas no resuelta en el capítulo III.
El problema del conocimiento: racionalismo o relativismo (“El conocimiento es la adquisición …con íntegra renuncia a la existencia”).
La verdad se presenta como inmutable y eterna, y la vida, como temporal y cambiante. El racionalismo satisface las condiciones de la verdad postulando un sujeto puro separado de y ajeno a los cambios de la vitalidad. El relativismo, por su parte, reconoce que la vida es cambio histórico, variación de puntos de vista, pero declara el conocimiento imposible. La síntesis entre vida y cultura parece exigir un encaje de ambas posiciones, que es lo que se propone Ortega con su doctrina del punto de vista. El sujeto de conocimiento está condenado a tener un punto de vista limitado sobre el mundo, pero esto no significa que lo que capta desde su situación sea falso. Ortega se sirve de dos ejemplos. El primero se refiere a una red introducida en una corriente. Aquello que atrapa la red es real, aun-que no toda la realidad: «Hay selección pero no deformación». Asimismo, los biólogos nos han enseñado que las distintas especies animales reaccionan a los estímulos físicos del medio dentro de ciertos límites que presenta la estructura psíquica de cada especie. Habrá sonidos y colores que no lleguen al interior del sujeto, pero, argumenta Ortega, los que llegan son reales.
La perspectiva como modo de organización de la realidad (“Desde distinto puntos de vista, dos hombres … de nuestra sensación cósmica”).
La tesis de Ortega consiste en afirmar que la perspectiva es el principio de ordenación de la realidad humana. Por tanto, el problema del conocimiento no es tanto el de negar que conocemos a partir de «vistas» o «escorzos» subjetivos que cada cual va tomando de la realidad, como el de reconocer que cada «vista» es real –y por ello verdadera— aunque limitada. Esto exige un proceso abierto de perfección y complemento del punto de vista con otros puntos de vista. No hay que caer en la «ingenuidad» del racionalismo que consiste en «mirar» la perspectiva individual como si fuera un error que uno puede evitar contemplando el paisaje, no desde el lugar en que está situado el espectador, sino desde el punto de vista de «ningún lugar», un supuesto sujeto «trascendental». «El punto de vista absoluto no existe», dice Ortega refutando a Spinoza. Y repite: «La sola perspectiva falsa es esa que pretende ser la única». De ahí la aspiración de la filosofía racionalista de ser verdad para siempre, más allá de la vida y de la historia. Ortega, por el contrario, reconoce que la doctrina del punto de vista tiene que declarar la perspectiva en la que se apoya, para poderse articular con los puntos de vista de otras doctrinas. De esta manera se evita el relativismo, aunque al precio de convertir la verdad en un proceso abierto, inseguro, complejo y difícil.
Ni racionalismo ni relativismo (“La individualidad de cada sujeto … el tema de nuestro tiempo”).
Para Ortega, la realidad, el mundo, está configurado por un número indefinido de puntos de vista, esto es, de vidas humanas: «Cada individuo es un punto de vista sobre el Universo». El «saber absoluto» del que habla Hegel en la Fenomenología del espíritu es para Ortega el sumatorio de todas las perspectivas individuales. Pero la filosofía no tiene, ni puede tener nunca, acceso a esa perspectiva de perspectivas. Al contrario de lo que creía Malebranche1, el otro racionalista que cita Ortega en el texto, no es que el hombre vea la verdad en la mente de Dios, sino que Dios ve la verdad de las cosas «a través de los hombres». Esta es la manera en que Ortega refuerza su perspectivismo, subrayando que el hombre no tiene ningún acceso privilegiado ni a la razón pura kantiana ni al espíritu hegeliano ni al entendimiento tomista.

1 Malebranche pretendió la síntesis del cartesianismo y el agustinismo


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal