Organización Mundial del Comercio



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Los "productos similares" en el sentido del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994

A. Antecedentes


            1. Al considerar las alegaciones del Canadá basadas en el párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994, el Grupo Especial examinó si dos diferentes grupos de productos eran "similares".51 En primer lugar examinó si las  fibras de amianto crisotilo eran "similares" a ciertas otras fibras, a saber, las  fibras de alcohol de polivinilo ("APV"), las  fibras de celulosa y las  fibras de vidrio (las fibras de APV, de celulosa y de vidrio se denominan colectivamente en el resto del presente informe "fibras ACV"). El Grupo Especial concluyó que las fibras de amianto crisotilo y de ACV eran "productos similares" en el sentido del párrafo 4 del artículo III.52 A continuación examinó si los productos a base de cemento que contenían fibras de amianto crisotilo eran "similares" a los  productos a base de cemento que contenían una de las fibras ACV. El Grupo Especial también llegó a la conclusión de que todos estos productos a base de cemento eran "similares".53

            2. Al examinar la "similitud" de estos dos grupos de productos, el Grupo Especial adoptó un enfoque basado en el informe del Grupo de Trabajo sobre los Ajustes fiscales en frontera.54 Conforme a ese enfoque, el Grupo Especial aplicó cuatro criterios generales para analizar la "similitud": i) las propiedades, naturaleza y calidad de los productos; ii) los usos finales de los productos; iii) los gustos y hábitos de los consumidores, y iv) la clasificación arancelaria de los productos. El Grupo Especial concluyó que no era procedente aplicar el "criterio de la peligrosidad" del producto "ni [en] el criterio de las propiedades, naturaleza y calidad del producto, ni en los demás criterios de similitud […]".55

            3. En su apelación, las Comunidades Europeas solicitan que revoquemos las constataciones del Grupo Especial de que los dos grupos de productos examinados por el Grupo Especial son "productos similares" en el sentido del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994, y piden, en consecuencia, que revoquemos la constatación del Grupo Especial de que la medida es incompatible con el párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994. Las Comunidades Europeas sostienen que el Grupo Especial incurrió en error al interpretar y aplicar el concepto de "productos similares", en particular al excluir de su análisis la consideración de los riesgos que las fibras de amianto crisotilo entrañan para la salud. Según las Comunidades Europeas, en este caso el párrafo 4 del artículo III exige que se analice el objetivo sanitario de la distinción reglamentaria establecida en la medida entre las fibras de amianto y los productos que contienen fibras de amianto, por una parte, y todos los demás productos, por otra. Las Comunidades Europeas argumentan que, con arreglo al párrafo 4 del artículo III, los productos no deben considerarse "similares" a menos que la distinción hecha entre ellos por la reglamentación "entrañe un cambio en las oportunidades de competencia" a favor de los productos nacionales.56

B. Significado de la expresión "productos similares" en el sentido del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994


            1. La parte pertinente del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994 dice lo siguiente:

Los productos del territorio de toda parte contratante importados en el territorio de cualquier otra parte contratante no deberán recibir un trato menos favorable que el concedido a los productos similares de origen nacional, en lo concerniente a cualquier ley, reglamento o prescripción que afecte a la venta, la oferta para la venta, la compra, el transporte, la distribución y el uso de estos productos […] (sin cursivas en el original).

            1. La apelación de las Comunidades Europeas en relación con este punto gira en torno a la interpretación de la palabra "similares" en la expresión "productos similares" del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994. Así pues, esta apelación nos da la primera ocasión de examinar el significado de la palabra "similares" del  párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994.57 Sin embargo, no es en la apelación que nos ocupa, claro está, donde se ha estudiado por primera vez la expresión "productos similares" en procedimientos de solución de diferencias del GATT o de la OMC.58 De hecho, la expresión "producto similar" aparece en muchas disposiciones diferentes contenidas en los acuerdos abarcados, por ejemplo en los párrafos 1 del artículo I, 2 del artículo II, 2 y 4 del artículo III, 1 del artículo VI, 1 del artículo IX, 2 c) del artículo XI, 1 del artículo XIII, 4 del artículo XVI y 1 del artículo XIX del GATT de 1994.59 La expresión también es un concepto clave en el  Acuerdo sobre Subvenciones y Medidas Compensatorias, el  Acuerdo relativo a la Aplicación del Artículo VI del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1994 (el "Acuerdo Antidumping"), el Acuerdo sobre Salvaguardias y otros acuerdos abarcados. En algunos casos, como en el párrafo 6 del artículo 2 del Acuerdo Antidumping, se da a la expresión un significado específico que ha de emplearse "En todo el […] Acuerdo", mientras que en otros no ocurre lo mismo. En cada una de las disposiciones en las que se emplea la expresión "productos similares", ésta debe interpretarse teniendo en cuenta el contexto y el objeto y fin de la disposición en cuestión, así como el objeto y fin del acuerdo abarcado en el que figura la disposición. Por consiguiente, como señalamos en un caso anterior relativo al párrafo 2 del artículo III del GATT de 1994:

[…] no puede haber ninguna definición precisa y absoluta de lo que es "similar". El concepto de "similaridad" es relativo y evoca la imagen de un acordeón. El acordeón de "similaridad" se extiende y se contrae en diferentes lugares a medida que se aplican las distintas disposiciones del Acuerdo sobre la OMC. La anchura del acordeón en cualquiera de esos lugares debe determinarse mediante la disposición concreta en la que se encuentra el término "similar", así como por el contexto y las circunstancias existentes en cualquier caso dado al que sea aplicable la disposición […]60 (sin cursivas en el original).

            1. De ello se desprende que, si bien los significados atribuidos a la expresión "productos similares" en otras disposiciones del GATT de 1994 o de otros acuerdos abarcados pueden constituir un contexto pertinente para interpretar el párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994, la interpretación de la expresión "productos similares" del párrafo 4 del artículo III no tiene por qué ser idéntica, en todos los aspectos, a esos otros significados.

            2. Teniendo presentes estas consideraciones, pasamos a tratar el sentido corriente de la palabra "similares" en la expresión "productos similares" del párrafo 4 del artículo III. Según un diccionario inglés, el término "like" (similar) significa lo siguiente:

Having the same characteristics or qualities as some other […] thing; of approximately identical shape, size, etc., with something else; similar.61 (Que tiene las mismas características o cualidades que alguna otra […] cosa; de forma, tamaño, etc., aproximadamente igual a los de alguna otra cosa; similar.)

            1. Este significado parece indicar que son productos "similares" los que comparten una serie de características o cualidades idénticas o parecidas. La referencia a "similar" como sinónimo de "like" (similar) también refleja la redacción de la versión francesa del párrafo 4 del artículo III, "produits similaires" y de la española, "productos similares", que junto con la versión inglesa son versiones igualmente auténticas.62

            2. Sin embargo, como hemos señalado con anterioridad, "los significados de la palabra según el diccionario dejan abiertas muchas cuestiones de interpretación".63 En particular, hay tres cuestiones de interpretación que no resuelve esa definición. En primer lugar, la definición que hace el diccionario del término "similar" no indica  qué características o cualidades son importantes al evaluar la "similitud" de los productos en el sentido del párrafo 4 del artículo III. Por ejemplo, la mayoría de los productos tendrán muchas cualidades y características que vayan desde propiedades físicas tales como la composición, el tamaño, la forma, la textura y posiblemente el sabor y el olor, hasta los usos finales y aplicaciones del producto. En segundo lugar, esa definición no proporciona ninguna orientación para determinar el  grado o la medida en que los productos deben tener cualidades o características comunes para ser "productos similares" en el sentido del párrafo 4 del artículo III. Los productos quizá compartan sólo algunas características o cualidades, o tal vez muchas. En consecuencia, en abstracto, el término "similar" puede englobar toda una gama de diferentes grados de "similitud". En tercer lugar, esa definición de la palabra "similar" no indica desde el punto de vista de quién debe juzgarse la "similitud". Por ejemplo, los consumidores finales quizá tengan una percepción de la "similitud" de dos productos muy diferente de la de los inventores o productores de esos productos.

            3. Para empezar a resolver estas cuestiones, pasamos al contexto pertinente del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994. A este respecto, observamos que el párrafo 2 del artículo III del GATT de 1994, que versa sobre el trato fiscal interior aplicado a los productos importados y nacionales, prohíbe en su primera frase que los Miembros impongan a los productos importados unos impuestos interiores que sean "superiores a los aplicados […] a los productos nacionales  similares" (sin cursivas en el original). En informes anteriores hemos sostenido que la expresión productos "similares" de esta frase ha de interpretarse "en sentido restrictivo".64 Puede interpretarse que de esta lectura del término "similares" del párrafo 2 del artículo III se desprende una lectura análogamente restringida del término "similares" del párrafo 4 del artículo III, ya que ambas disposiciones forman parte del mismo artículo. Sin embargo, esos dos párrafos del artículo III constituyen expresiones específicas del "principio general" fundamental establecido en el párrafo 1 del artículo III del GATT de 1994.65 Como hemos dicho anteriormente, el "principio general" establecido en el párrafo 1 del artículo III "informa" el resto del artículo III y sirve "de guía para la comprensión e interpretación de las obligaciones específicas que figuran" en otros párrafos del artículo III, incluido el párrafo 4.66 En consecuencia, a nuestro juicio el párrafo 1 del artículo III tiene particular importancia contextual en la interpretación del párrafo 4 del artículo III, ya que en él figura el "principio general" que informa esa disposición. Por consiguiente, al interpretar la expresión "productos similares" del párrafo 4 del artículo III, en primer lugar debemos fijarnos en el "principio general" del párrafo 1 del artículo III, y no en la expresión "productos similares" del párrafo 2 del artículo III.

            4. Además, observamos que, aun cuando las obligaciones establecidas en los párrafos 2 y 4 del artículo III se refieren a los "productos similares", el texto del párrafo 2 difiere en un aspecto importante del texto del párrafo 4. El párrafo 2 del artículo III contiene  dos frases  diferentes, en cada una de las cuales se imponen obligaciones  distintas: en la primera se imponen obligaciones respecto de los "productos similares", mientras que en la segunda se establecen obligaciones respecto de los productos "directamente competidor[es] o que puede[n] sustituirlo[s] directamente".67 En cambio, el párrafo 4 del artículo III se refiere sólo a los "productos similares" y no incluye ninguna disposición equivalente a la de la segunda frase del párrafo 2 del artículo III. Tomamos nota de que, en la diferencia que nos ocupa, el Grupo Especial no examinó en absoluto la importancia de la diferencia entre el texto del párrafo 2 y el del párrafo 4 del artículo III.

            5. A nuestro juicio, esta diferencia entre los respectivos textos de los párrafos 2 y 4 del artículo III tiene considerables consecuencias por lo que respecta al significado de la expresión "productos similares" de estas dos disposiciones. En el asunto Japón - Bebidas alcohólicas concluimos, al interpretar el párrafo 2 del artículo III, que las dos obligaciones diferentes establecidas en las dos frases del párrafo 2 del artículo III debían interpretarse de una manera armoniosa que diera sentido a ambas frases de esa disposición. En aquella diferencia observamos que la interpretación de una de las frases afectaba necesariamente a la interpretación de la otra. Así, el alcance de la expresión "productos similares", que aparece en la primera frase del párrafo 2 del artículo III, afecta al alcance de la expresión "producto[s] directamente competidor[es] o que puede[n] sustituirlo[s] directamente", que figura en la segunda frase de esa disposición, y se ve afectado por él. En el asunto Japón - Bebidas alcohólicas dijimos:

Dado que la segunda frase del párrafo 2 del artículo III prevé una consideración separada y distinta del aspecto protector de una medida al examinar su aplicación a una categoría más amplia de productos que no sean "productos similares" como se contempla en la primera frase, convenimos con el Grupo Especial en que la primera frase del apartado 2 del artículo III debe interpretarse en el sentido restrictivo de manera que no se condenen las medidas que en sus términos estrictos no se trata de condenar. Por consiguiente, convenimos también con el Grupo Especial en que la definición de "productos similares" de la primera frase del párrafo 2 del artículo III debe interpretarse en sentido restringido.68

            1. Al interpretar el párrafo 4 del artículo III no hay que tener presentes las mismas consideraciones, porque el "principio general" formulado en el párrafo 1 del artículo III se expresa en el párrafo 4 del artículo III, no mediante dos obligaciones distintas, como ocurre en el caso de las dos frases del párrafo 2 del artículo III, sino mediante una única obligación que se refiere solamente a los "productos similares". Por ello, la armonía que hemos atribuido a las dos frases del párrafo 2 del artículo III no tiene por qué existir, y de hecho no puede existir, al interpretar el párrafo 4 del artículo III. En consecuencia, concluimos que, habida cuenta de la diferencia entre los respectivos textos de los párrafos 2 y 4 del artículo III, el "acordeón" de la "similitud" se extiende de una manera diferente en el párrafo 4 del artículo III.

            2. Con anterioridad hemos descrito como sigue el "principio general" enunciado en el párrafo 1 del artículo III:

El objetivo general y fundamental del artículo III es evitar el proteccionismo en la aplicación de los impuestos y medidas reglamentarias interiores. Más concretamente, el propósito del artículo III "es el de que las medidas interiores no se apliquen a los productos importados o nacionales de manera que se proteja la producción nacional". A este fin, el artículo III obliga a los Miembros de la OMC a facilitar para los productos importados unas condiciones de competencia iguales a las de los productos nacionales … el artículo III protege las expectativas no de un determinado volumen de comercio, sino más bien las expectativas de la relación de competencia en condiciones de igualdad entre los productos importados y los nacionales …69 (sin cursivas en el original).

            1. Como ya hemos dicho, aunque este "principio general" no es expresamente invocado en el párrafo 4 del artículo III, "informa", no obstante, esa disposición.70 Por consiguiente, la expresión "producto similar" del párrafo 4 del artículo III debe interpretarse de manera tal que se reconozca el alcance y significado correctos de este principio. En pocas palabras, ha de haber coherencia entre el objetivo perseguido por el artículo III, enunciado en el "principio general" que se expresa en su párrafo 1, y la interpretación de la expresión concreta de este principio en el texto de su párrafo 4. En esta interpretación debe por tanto reflejarse que, al tratar de asegurar la igualdad de "condiciones de competencia", el "principio general" del artículo III procura impedir que los Miembros apliquen impuestos y reglamentos interiores de una manera que afecte a la relación de competencia, en el mercado, entre los productos de origen nacional y los productos importados de que se trata, "de manera que se proteja la producción nacional".

            2. Dado que los productos que están en una relación de competencia en el mercado podrían resultar afectados mediante un trato de las importaciones que sea "menos favorable" que el concedido a los productos  de origen nacional, de ello se sigue que debe interpretarse que la palabra "similares" empleada en el párrafo 4 del artículo III se aplica a los productos que se encuentran en tal relación de competencia. Así pues, una determinación de la "similitud" en el marco de dicho párrafo es, fundamentalmente, una determinación de la naturaleza y medida de la relación de competencia entre dos o más productos. Al decir esto, tenemos presente que existe un espectro de grados de "competencia" o "posibilidad de sustitución" entre productos ofrecidos en el mercado, y que es difícil, si no imposible, indicar en abstracto precisamente en qué lugar de ese espectro se sitúa el término "similares" del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994. No estamos afirmando que  todos los productos que se encuentran en alguna relación de competencia son "productos similares" en el sentido del párrafo 4 del artículo III. Al resolver acerca de la medida de que se trata, tampoco intentamos definir el alcance preciso de la palabra "similares" en dicho párrafo. Ni queremos decidir si el alcance de la expresión "productos similares" del párrafo 4 del artículo III es precisamente coincidente con el alcance combinado de los términos "similares" y "directamente competidor[es] o que puede[n] sustitu[irse] directamente" del párrafo 2 del mismo artículo. No obstante, reconocemos que la relación entre estas dos disposiciones es importante, ya que no existe una distinción neta entre la reglamentación de naturaleza fiscal a que se refiere el párrafo 2 y la de otra naturaleza, a que se refiere el párrafo 4. Ambas formas de reglamentación pueden utilizarse a menudo para alcanzar los mismo fines. Sería incongruente si, debido a una diferencia apreciable en el alcance de estas dos disposiciones en lo que a los productos se refiere, se impidiese a los Miembros utilizar una forma de reglamentación -por ejemplo, la fiscal- para proteger la producción nacional de determinados productos, pero se les permitiese utilizar otra forma -por ejemplo, una que no fuera de naturaleza fiscal- para lograr los mismos fines. Con ello se frustraría la aplicación coherente del "principio general" del párrafo 1 del artículo III. Por tales razones, concluimos que el alcance del término "similares" empleado en el párrafo 4 del artículo III es más amplio que el del término "similares" de la primera frase de su párrafo 2. No obstante, señalamos, una vez más, que el párrafo 2 del artículo III no sólo abarca los "productos … similares", sino también los productos que sean "directamente competidor[es] o que pueda[n] sustituirlo[s] directamente" mientras que el párrafo 4 sólo abarca los "productos similares". Habida cuenta de esta diferencia en el lenguaje empleado, y aunque no tenemos que resolver, y no resolvemos, acerca del alcance preciso del párrafo 4 del artículo III en lo que a los productos se refiere, concluimos que ese alcance, aunque es más amplio que el de la primera frase del párrafo 2 del artículo III, ciertamente no es más amplio que el alcance combinado, en lo que se refiere a los productos, de las  dos frases del párrafo 2 del artículo III del GATT de 1994.

            3. Reconocemos que, al interpretar la expresión "productos similares" del párrafo 4 del artículo III de esta manera, atribuimos a esa disposición un alcance relativamente amplio en cuanto a los productos que comprende -aunque no más amplio que el alcance que tiene en ese aspecto el párrafo 2 del mismo artículo. Al proceder de esta manera, observamos que existe un segundo elemento que debe establecerse antes de que se pueda declarar que una medida es incompatible con el párrafo 4 del artículo III. Así, incluso si dos productos son "similares", ello no significa que una medida sea incompatible con este párrafo. Un Miembro reclamante debe aún demostrar que la medida concede al grupo de productos  importados "similares" "un trato menos favorable" que el que concede al grupo de productos "similares"  de origen nacional. La expresión "trato menos favorable" expresa el principio general, enunciado en el párrafo 1 del artículo III, de que los reglamentos interiores "no deberían aplicarse … de manera que se proteja la producción nacional". Si existe un "trato menos favorable" del grupo de productos importados "similares", "se protege", inversamente, al grupo de productos "similares" de origen nacional. No obstante, un Miembro puede trazar distinciones entre productos que se haya constatado que son "similares", sin que por ese solo hecho conceda al grupo de los productos importados "similares" un "trato menos favorable" que el concedido al grupo de los productos "similares" de origen nacional. En este caso, no llevamos más allá el examen de la interpretación de la expresión "trato menos favorable" empleada en el párrafo 4 del artículo III, ya que las constataciones del Grupo Especial sobre este punto no han sido objeto de apelación, y no han sido tampoco objeto de debate ante este Órgano.
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