Organización Mundial del Comercio



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C. Examen de la "similitud" de los productos con arreglo al párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994


            1. Pasamos ahora a examinar cómo debe proceder un intérprete de los tratados para determinar si ciertos productos son "similares" en el sentido del párrafo 4 del artículo III. Como cuando se aplica el párrafo 2 del mismo artículo, al efectuar esta determinación, "[n]ingún modo de juzgar será apropiado en todos los casos".71 Más bien, deberá hacerse una apreciación que entrañará "un elemento inevitable de apreciación personal, discrecional"72, caso por caso. En el informe del Grupo de Trabajo sobre los Ajustes fiscales en frontera se indican las líneas generales de un enfoque para el análisis de la "similitud" que ha sido seguido y desarrollado ulteriormente por varios grupos especiales y por el Órgano de Apelación.73 Este enfoque consistía principalmente en aplicar cuatro criterios generales para analizar la "similitud": i) las propiedades, naturaleza y calidad de los productos; ii) los usos finales de los productos; iii) los gustos y hábitos del consumidor ‑más ampliamente denominados percepciones y comportamiento del consumidor‑ con respecto a los productos, y iv) la clasificación arancelaria de los productos.74 Señalamos que estos cuatro criterios comprenden cuatro categorías de "características" que pueden compartir los productos de que se trata: i) las propiedades físicas de los productos; ii) la medida en que los productos pueden destinarse a los mismos usos finales o a usos finales similares; iii) la medida en que los consumidores perciben y tratan a los productos como distintos medios posibles de cumplir determinadas funciones a fin de satisfacer una necesidad o demanda determinada, y iv) la clasificación internacional de los productos a efectos arancelarios.

            2. Estos criterios generales, o conjuntos de características que pueden compartirse, proporcionan un marco para analizar la "similitud" de productos determinados, caso por caso. Estos criterios son, conviene tenerlo presente, meros instrumentos para facilitar la tarea de clasificar y examinar los elementos de prueba pertinentes. No están impuestos por un tratado ni constituyen una lista cerrada de criterios que determinarán la caracterización jurídica de los productos. Lo que es más importante, la adopción de un marco determinado para facilitar el examen de las pruebas, no hace desaparecer el deber o la necesidad de examinar en cada caso todos los elementos de prueba pertinentes. Además, aunque cada criterio se refiere, en principio, a un aspecto diferente de los productos de que se trata, que debe ser examinado por separado, los diferentes criterios están relacionados entre sí. Por ejemplo, las propiedades físicas de un producto conforman y limitan los usos finales a que puede destinarse. Las percepciones de los consumidores pueden, de manera análoga, influir en los usos tradicionales de los productos, modificados, o incluso tornarlos anticuados. La clasificación arancelaria refleja claramente las propiedades físicas de un producto.

            3. El tipo de elementos de pruebas que han de examinarse para apreciar la "similitud" de los productos dependerá, necesariamente, de los productos y la disposición legal de que en particular se trate. Tras examinar todos los elementos de prueba pertinentes, los grupos especiales deben determinar si esos elementos, en conjunto, indican que los productos de que se trata son "similares" en términos de la disposición legal cuestionada. Hemos señalado que, en el párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994, la expresión "productos similares" se refiere a las relaciones de competencia entre dos o más productos. Por consiguiente, se adopte o no el marco expuesto en Ajustes fiscales en frontera, es importante, con arreglo al párrafo 4 del artículo III, tener en cuenta las pruebas que indican si, y en qué medida, los productos de que se trata están -o podrían estar- en una relación de competencia en el mercado.
    1. Las constataciones y conclusiones del Grupo Especial acerca de la "similitud" en el marco del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994

      1. Observaciones generales


            1. En el presente asunto, las Comunidades Europeas sostienen que el Grupo Especial incurrió en error al examinar la "similitud", en particular porque adoptó exclusivamente "un enfoque comercial o de acceso al mercado" para la comparación de los productos supuestamente "similares"; concedió un peso excesivo a un solo criterio, el uso final, y omitió tener en cuenta los factores de "riesgo" para la salud relacionados con el amianto.75

            2. Antes de examinar estos argumentos, estimamos útil resumir la manera en que el Grupo Especial apreció la "similitud" de las fibras de amianto crisotilo, por una parte, y las fibras ACV ‑fibras de APV, celulosa y vidrio- por otra. Se recordará que el Grupo Especial adoptó el enfoque del informe sobre el asunto Ajustes fiscales en frontera, aplicando los cuatro criterios generales antes mencionados.76 Tras examinar el primer criterio, "propiedades, naturaleza y calidad de los productos", el Grupo Especial "conclu[yó] que … las fibras de crisotilo son similares a las fibras de APV, celulosa y vidrio"77 (sin cursivas en el original). Al llegar a esta "conclusión", el Grupo Especial constató que no era decisivo que los productos "no tuviesen la misma estructura ni la misma composición química", ni que el amianto fuese "único". En lugar de ello, el Grupo Especial centró su atención en la cuestión del "acceso al mercado" y en si los productos tienen las mismas "aplicaciones" y cada uno puede "reemplazar" al otro en ciertos usos industriales.78 El Grupo Especial también se abstuvo de introducir "el criterio de la peligrosidad del producto".79

            3. En lo que se refiere al segundo criterio, el "uso final", el Grupo Especial declaró que ya había constatado, al examinar el primer criterio, que los productos tenían "ciertos usos finales idénticos o por lo menos similares", y que no estimaba necesario, por tanto, examinar más ampliamente este segundo criterio.80 El Grupo Especial se abstuvo de "tomar posición" sobre los "gustos y hábitos de los consumidores", el tercer criterio, porque el mismo "no llevaría a resultados claros"81, y observó que los gustos y hábitos son "muy diversos".82 Por último, el Grupo Especial no consideró "decisivo" el hecho de que las "clasificaciones arancelarias" de las fibras fuesen diferentes.83

            4. Basándose en este razonamiento, el Grupo Especial concluyó que las fibras de amianto crisotilo y las fibras ACV son "productos similares" en el sentido del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994.84

            5. El Grupo Especial examinó seguidamente si los productos de cemento que contienen fibras de amianto crisotilo son "similares" a los productos de cemento que contienen fibras ACV.85 Aplicando el razonamiento empleado en sus constataciones relativas a las fibras, y observando que los productos de cemento tienen la misma clasificación arancelaria con independencia de la fibra que contienen, concluyó que estos productos de cemento son también "similares" en el sentido del párrafo 4 del artículo III.86
      2. Fibras de crisotilo y fibras ACV


            1. En nuestro análisis de esta cuestión recurrida, comenzaremos por las constataciones del Grupo Especial acerca de la "similitud" de las fibras de amianto crisotilo y las fibras ACV y, en particular, por el enfoque general adoptado por el Grupo Especial en el examen de la "similitud" de estas fibras. Estimamos que, habiendo adoptado un enfoque basado en los cuatro criterios expuestos en Ajustes fiscales en frontera, el Grupo Especial debió haber examinado los elementos de prueba relativos a cada uno de esos cuatro criterios y sopesado seguidamente todas esas pruebas, junto con cualquier otra que fuera pertinente, para efectuar la determinación global de si los productos de que se trataba podían caracterizarse como "similares". No obstante, el Grupo Especial formuló una "conclusión" de que los productos eran "similares" tras examinar sólo el primero de los cuatro criterios. Seguidamente, repitió la conclusión al tratar del segundo criterio -sin ulterior análisis- antes de negar por completo la pertinencia del tercer criterio y también de rechazar las clasificaciones arancelarias diferentes como cuarto criterio. En nuestra opinión, no era procedente que el Grupo Especial manifestase una "conclusión" tras examinar sólo uno de los cuatro criterios.87 Al llegar a una "conclusión" sin examinar todos los criterios que había decidido aplicar, el Grupo Especial, la formuló en realidad tras estudiar sólo una parte de las pruebas. No obstante, una determinación de la "similitud" de los productos no puede hacerse sobre la base de un análisis parcial de las pruebas, y, tras examinar sólo uno de los diferentes criterios que se había anunciado que se examinarían. Por tal razón, dudamos de que el enfoque general del Grupo Especial le haya permitido hacer una caracterización apropiada de la "similitud" de las fibras de que se trata.

            2. Seguidamente, debemos examinar más detenidamente la manera en que el Grupo Especial trató los cuatro diferentes criterios. Entendemos que el primero, "propiedades, naturaleza y calidad", está destinado a abarcar las cualidades y características físicas de los productos. Al analizar las "propiedades" de los productos, el Grupo Especial declaró que "el amianto es un producto único por sus características físicas y químicas"88 (sin cursivas en el original). El Grupo Especial reconoció expresamente que, sobre la base de las propiedades físicas por sí solas, "se podría llegar a la conclusión de que [las fibras] no son similares"89 (sin cursivas en el original). No obstante, para superar esa consideración de hecho el Grupo Especial adoptó un enfoque de "acceso al mercado" en relación con este primer criterio.90 Así, en el curso de su examen de las "propiedades" de los productos, el Grupo Especial pasó a basarse en sus "usos finales" -el segundo criterio- y en el hecho de que "una pequeña parte de [las] aplicaciones de los productos son iguales y en ellas éstos pueden "reemplazar[se]" recíprocamente.91 Seguidamente, el Grupo Especial declaró:

Así pues, concluimos que, desde el punto de vista del criterio de las propiedades, las fibras de crisotilo son similares a las fibras de alcohol polivinílico, de celulosa y de vidrio.92

            1. Estimamos que las propiedades físicas merecen un examen separado, que no debe confundirse con el examen de los usos finales. Aunque la medida en que los productos tienen propiedades físicas comunes no sea decisiva, puede constituir una indicación útil de su "similitud". Además, las propiedades físicas de un producto también pueden influir en la manera en que puede utilizarse éste, en las actitudes de los consumidores ante el mismo y en la clasificación arancelaria. Es pues importante que los grupos especiales examinen plenamente las características físicas de un producto. También nos preocupan las dificultades que encontraría un grupo especial para llegar a conclusiones correctas a partir de los elementos de prueba examinados en el marco de cada criterio, si en el enfoque que adopta no se ocupa claramente de cada criterio por separado, sino que entreteje elementos diferentes y distintos en el curso del análisis.

            2. Por otra parte, no compartimos la convicción del Grupo Especial de que cuando dos productos pueden utilizarse para el mismo uso final sus "propiedades son equivalentes, si no idénticas"93 (sin cursivas en el original). Productos que tienen propiedades físicas totalmente diferentes pueden, en algunos casos, ser útiles para usos finales similares o idénticos. Aunque los usos finales son en tal supuesto "equivalentes", las propiedades físicas de los productos no resultan por tanto alteradas: siguen siendo diferentes. Así pues, el carácter físico "único" del amianto que señala el Grupo Especial no se modifica según el uso particular que se le dé.

            3. Las Comunidades Europeas aducen que la investigación de las propiedades físicas de los productos debe incluir el examen de los riesgos que éstos entrañan para la salud humana. Al examinar las propiedades físicas del producto de que se trata en esta diferencia, el Grupo Especial concluyó que "no (era) procedente […] aplicar el criterio de la "peligrosidad" sugerido por las CE.94 Declaró que hacerlo "privaría de su utilidad, en gran medida, al apartado b) del artículo XX" del GATT de 1994.95 Con respecto a esta constatación del Grupo Especial, debemos señalar que ni el texto del párrafo 4 del artículo III ni la práctica de los grupos especiales o del Órgano de Apelación indican que debe excluirse a priori ningún elemento de prueba del examen de la "similitud" de los productos por esos grupos. Además, como ya hemos dicho, al examinar la "similitud" de los productos, los grupos especiales deben apreciar todas las pruebas pertinentes. En nuestra firme opinión, las pruebas relacionadas con los riesgos para la salud que conlleve un producto pueden ser pertinentes en un examen de la "similitud" hecho en el marco del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994. No obstante, no pensamos que las pruebas relacionadas con los riesgos para la salud asociados con las fibras de amianto crisotilo deban examinarse en el marco de un criterio separado, ya que creemos que éstas pueden evaluarse dentro de los criterios, ya existentes, de las propiedades físicas del producto y de los gustos y hábitos de los consumidores, a los que nos referiremos más adelante.

            4. Los grupos especiales deben examinar plenamente las propiedades físicas de los productos. En particular, deben examinar aquellas propiedades físicas que tengan probabilidad de influir en la relación de competencia entre ellos en el mercado. En el caso de las fibras de amianto crisotilo, su estructura molecular, su composición química y su propensión a fragmentarse (fibrillación) son importantes, porque las partículas microscópicas y los filamentos de las fibras de amianto crisotilo son carcinógenas para los seres humanos, tras su inhalación. A este respecto, observamos que en el párrafo 8.188 de su informe, el Grupo Especial declaró, con respecto a las fibras de amianto crisotilo, lo siguiente:

Observamos … que el carácter carcinogénico de las fibras de crisotilo está reconocido desde hace tiempo en los medios internacionales.135 Este carácter carcinogénico en lo relativo tanto a los cánceres de pulmón como a los mesoteliomas, ha sido confirmado por los expertos que consultó el Grupo Especial, aunque dichos expertos parecen reconocer que, como factor causante del mesotelioma, el crisotilo no es tan nocivo como los anfíboles. Además, los expertos han confirmado que estos tipos de cánceres presentan un porcentaje de mortalidad cercano al 100 por ciento. Entendemos pues que disponemos de bastantes pruebas de la existencia efectiva de un riesgo carcinogénico serio relacionado con la inhalación de fibras de crisotilo. Asimismo, a la vista de los comentarios de uno de los expertos, las dudas expresadas por el Canadá respecto a los efectos directos del crisotilo en los mesoteliomas y los cánceres de pulmón no bastan para suponer que un encargado de definir la política sanitaria llegaría a la conclusión de que no se dan suficientes elementos que demuestren la existencia de un riesgo para la salud pública.
135 Desde 1977 por el CIIC (véase la Liste des produits reconnus cancérigènees pour l'homme, évaluation globale de cancérogénicité pour l'homme, Monographes du Centre international de lutte contre le cancer, volúmenes 1 a 63); véase también el documento de la OMS, IPCS Environmental Health Criteria (203) on Chrysotile, Ginebra (1998), mencionado en el párrafo 5.584 supra. En cuanto a la evolución de los conocimientos sobre los riesgos causados por el amianto, véase Dr. Henderson, párrafo 5.595.

Este carácter carcinógeno, o esta toxicidad, constituye en nuestra opinión un aspecto determinante de las propiedades físicas de las fibras de amianto crisotilo. Las pruebas indican que las fibras ACV, por el contrario, no presentan estas propiedades, por lo menos en la misma medida.96 No vemos cómo esta diferencia física sumamente importante no puede constituir una consideración al examinarse las propiedades físicas de un producto como parte de la determinación de su "similitud" en el marco del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994.



            1. No estamos de acuerdo con el Grupo Especial en que tener en cuenta las pruebas relativas a los riesgos para la salud que conlleva un producto, en el marco del párrafo 4 del artículo III, privaría de su utilidad al apartado b) del artículo XX del GATT de 1994. Ese apartado permite que un Miembro "adopte o aplique" las medidas necesarias, entre otras cosas, para proteger la vida o la salud de las personas, aunque esa medida sea incompatible con otras disposiciones del GATT de 1994. El párrafo 4 del artículo III y el apartado b) del artículo XX son disposiciones del GATT de 1994 distintas e independientes, y cada una de ellas debe ser interpretada en sí misma. El alcance y significado del párrafo 4 del artículo III no debe ampliarse o restringirse más allá de lo que prescriben las normas jurídicas internacionales consuetudinarias normales de interpretación de los tratados, simplemente porque exista el párrafo b) del artículo XX, y éste pueda invocarse para justificar medidas incompatibles con el párrafo 4 del artículo III. El hecho de que una interpretación de este último párrafo, conforme a las citadas normas, implique un recurso menos frecuente al apartado b) del artículo XX, no priva a la excepción establecida en este apartado de effet utile. El apartado b) del artículo XX sólo quedaría privado de effet utile si esa disposición no pudiera invocarse para permitir a un Miembro "adoptar o aplicar" medidas "necesarias para proteger la salud y la vida de las personas". El hecho de que se aprecien las pruebas relativas a los riesgos para la salud derivados de las propiedades físicas de un producto, no impide que una medida que sea incompatible con el párrafo 4 del artículo III se justifique en el marco del apartado b) del artículo XX. Señalamos, a este respecto, que lo que ha de investigarse en relación con estos dos artículos muy diferentes es distinto. Con arreglo al párrafo 4 del artículo III, las pruebas relativas a los riesgos para la salud pueden ser pertinentes para evaluar la relación de competencia en el mercado entre productos que se alega que son "similares". Las mismas pruebas u otras análogas, sirven para un propósito diferente en el marco del apartado b) del artículo XX: el de apreciar si un Miembro tiene motivos suficientes para "adopt[ar] o apli[car]" una medida incompatible con las obligaciones dimanantes de la OMC, por razones vinculadas con la salud humana.

            2. Constatamos, por tanto, que el Grupo Especial incurrió en error, en el párrafo 8.132 de su informe, al excluir los riesgos para la salud que presentan las fibras de amianto crisotilo, de su examen de las propiedades físicas de ese producto.

            3. Antes de pasar a examinar las constataciones del Grupo Especial relacionadas con los criterios segundo y tercero, señalamos que estos dos criterios comprenden algunos de los elementos esenciales relativos a la relación de competencia entre los productos: en primer lugar, la medida en que los productos pueden cumplir las mismas, o análogas, funciones (usos finales) y segundo, la medida en que los consumidores están dispuestos a utilizar los productos para que cumplan esas funciones (gustos y hábitos del consumidor). Las pruebas de este tipo son de particular importancia en el marco del artículo III del GATT de 1994, precisamente porque esa disposición se refiere a las relaciones de competencia en el mercado. Si no hay -o puede haber- una relación de competencia entre los productos, un Miembro no puede intervenir, mediante reglamentos o impuestos interiores, para proteger la producción nacional. Así pues, las pruebas acerca de la medida en que los productos pueden utilizarse para los mismos usos finales, y la medida en que los consumidores están -o estarían- dispuestos a elegir un producto en lugar de otro para tales usos finales, son sumamente pertinentes para apreciar la "similitud" de esos productos en el sentido del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994.

            4. Estimamos que esto es especialmente cierto en los casos en que las pruebas relativas a las propiedades demuestran que los productos de que se trata son, desde el punto de vista físico, totalmente diferentes. En tales casos, a fin de superar esta indicación de que los productos no son "similares", los Miembros reclamantes deben soportar la carga más pesada de establecer que, a pesar de las pronunciadas diferencias físicas, existe una relación de competencia tal entre los productos que la totalidad de las pruebas, tomadas en conjunto, demuestran que los productos son "similares" en el sentido del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994. En el caso de que aquí se trata, en el que es evidente que las fibras tienen propiedades muy diferentes, en particular porque el crisotilo es un carcinógeno conocido, recae sobre el Canadá la muy gravosa carga de demostrar que, conforme a los criterios segundo y tercero, las fibras de amianto crisotilo y de ACV se encuentran en tal relación de competencia.

            5. Teniendo esto presente, pasamos a examinar la evaluación hecha por el Grupo Especial del segundo criterio: los usos finales. Tal evaluación está lejos de ser completa. En primer lugar, como ya hemos señalado, el Grupo Especial entretejió su análisis de los "usos finales" con su análisis de las "propiedades físicas" y, al examinar, supuestamente, los "usos finales" como un criterio distinto, se remitió esencialmente a su análisis de las "propiedades".97 Esto hace difícil establecer precisamente cómo evaluó el Grupo Especial el criterio de los usos finales. En segundo lugar, el análisis del Grupo Especial relativo a los usos finales se basó en "una pequeña parte de sus aplicaciones" en las que los productos pueden sustituirse recíprocamente. En realidad, el Grupo Especial declaró que "[b]asta con que, en una aplicación dada, las propiedades sean las mismas, de forma que un producto pueda reemplazar al otro"98 (sin cursivas en el original). Aunque estamos de acuerdo en que presenta ciertamente interés que los productos tengan usos finales análogos en "una pequeña parte de sus aplicaciones", o incluso en "una aplicación dada", pensamos que un grupo especial también debe examinar los demás usos finales, diferentes, de los productos.99 Sólo formándose el cuadro completo de los distintos usos finales de un producto, puede evaluar un grupo especial la importancia del hecho de que los productos compartan un número limitado de usos finales. En el presente asunto, el Grupo Especial no trazó ese cuadro completo de los diferentes usos finales de las distintas fibras. Tampoco explicó, ni aclaró en manera alguna, la "pequeña parte de sus aplicaciones" para las cuales las distintas fibras tenían usos finales análogos. Ni examinó tampoco los usos finales de estos productos que no eran similares. En estas circunstancias, estimamos que el Grupo Especial no examinó debidamente las pruebas relativas a los usos finales.

            6. El Grupo Especial se abstuvo de examinar o formular constataciones con respecto al tercer criterio, los gustos y hábitos del consumidor, porque estimó que "ese criterio no llevaría a resultados claros".100 Habrá pocas situaciones en las que las pruebas sobre la "similitud" de los productos conduzcan a "resultados claros". En muchos casos, esas pruebas proporcionarán indicaciones contradictorias, quizás dentro de cada uno de los cuatro criterios. Por ejemplo, ciertas pruebas pueden indicar propiedades físicas similares, y otras, propiedades físicas diferentes. O bien las propiedades físicas pueden diferir por completo, y haber sin embargo fuertes pruebas de usos finales similares y un alto grado de posibilidad de sustitución recíproca de los productos desde el punto de vista del consumidor. Un grupo especial no puede negarse a investigar las pruebas pertinentes sólo porque sospeche que pueden no ser "claras" o, incluso, porque las partes convengan en que carecen de pertinencia.101 En cualquier supuesto, nos resulta difícil ver de qué manera el Grupo Especial pudo llegar a la conclusión de que el examen de los gustos y hábitos del consumidor "no llevaría a resultados claros", dado que no examinó ninguna prueba relacionada con este criterio.

            7. Además, en un caso como el presente, en el que las fibras son muy diferentes en sus características físicas, un grupo especial no puede concluir que son "productos similares" si no examina las pruebas relativas a los gustos y hábitos del consumidor. En tal situación, si  no se efectúa una investigación sobre este aspecto de la naturaleza y medida de la relación de competencia entre los productos, no existe fundamento alguno para superar la inferencia, extraída de las diferentes propiedades físicas de los productos, de que los productos no son "similares".

            8. Especialmente en este asunto, estamos persuadidos también de que los elementos de prueba relativos a los gustos y hábitos del consumidor demostrarían que los riesgos para la salud asociados con las fibras de amianto crisotilo influyen en el comportamiento del consumidor ante las diferentes fibras de que se trata.102 Observamos, por lo que se refiere a las fibras de amianto crisotilo y de ACV, que el consumidor de las fibras es un fabricante que las incorpora en otros productos, tales como productos de cemento o guarniciones de frenos. No queremos especular acerca de lo que los elementos de prueba referentes a estos consumidores habría indicado; deseamos en cambio destacar que los gustos y hábitos de los consumidores relativos a las fibras, incluso cuando se trate de empresas comerciales, por ejemplo, manufactureras, estarán conformados muy probablemente por los riesgos para la salud asociados con un producto que se sabe que es altamente carcinógeno.103 Un fabricante no puede, por ejemplo, hacer caso omiso de las preferencias del consumidor final de sus productos. Si los riesgos creados por un producto determinado son suficientemente grandes, el consumidor final puede simplemente abstenerse de comprarlo en lo sucesivo. Esto afectaría, sin duda alguna, a las decisiones de los fabricantes en el mercado. Además, en el caso de productos que crean riesgos para la salud humana, estimamos probable que influyan en las decisiones de los fabricantes otros factores, tales como las posibles responsabilidades civiles que puedan derivarse de la comercialización de productos que crean ese riesgo para el consumidor final, o los costos adicionales de los procedimientos de seguridad necesarios para utilizar tales productos en el proceso de fabricación.

            9. Por último, señalamos que, aunque consideramos que los gustos y hábitos de los consumidores son importantes para determinar la "similitud" en la presente diferencia, el Canadá indicó, en la audiencia celebrada, que estimaba que ese criterio carecía de pertinencia para la diferencia de que se trata, porque la existencia de la medida ha perturbado las condiciones normales de competencia entre los productos. En nuestro informe sobre el asunto Corea - Bebidas alcohólicas, observamos que "[e]n particular, en un mercado donde haya obstáculos reglamentarios al comercio o a la competencia, es muy posible que exista una demanda latente" de un producto.104 Señalamos que, en tales situaciones, "puede ser sumamente pertinente examinar la demanda latente" que está suprimida por los obstáculos reglamentarios.105 Además, dijimos que "pueden ser pertinentes para examinar el mercado en cuestión las pruebas relativas a otros mercados, en particular cuando la demanda en ese mercado ha recibido la influencia de obstáculos reglamentarios al comercio o a la competencia".106 No aceptamos, por tanto, la afirmación del Canadá de que, en los mercados cuyas condiciones normales de competencia estén perturbadas por obstáculos reglamentarios o fiscales, los gustos y hábitos del consumidor dejan de ser pertinentes. En tales situaciones, un Miembro puede presentar pruebas de la existencia en ese mercado de una demanda latente, o suprimida, de los consumidores, o pruebas de las posibilidades de sustitución procedentes de un tercer mercado apropiado. Al señalar esto, no queremos que se interprete que tendemos a indicar que existe una demanda latente de fibras de amianto crisotilo. Sólo observamos que la existencia de la medida no priva de pertinencia a los gustos y hábitos del consumidor, como sostiene el Canadá.

            10. Observamos también que el Grupo Especial no estimó que fuese decisiva la diferente clasificación arancelaria de las fibras de amianto crisotilo, de APV, de celulosa y de vidrio, cada una de las cuales figura en una partida arancelaria distinta.107 Dado que el Grupo Especial no ha efectuado un análisis completo de los otros tres criterios referidos, no podemos determinar qué importancia ha de atribuirse a la diferente clasificación arancelaria de las fibras.

            11. En resumen, entendemos que el Grupo Especial llegó a la conclusión de que las fibras de amianto crisotilo y de ACV son "productos similares" en el sentido del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994 sobre las bases siguientes: el Grupo Especial hizo caso omiso de las "propiedades, naturaleza y calidad" totalmente diferentes de las fibras de amianto crisotilo y de ACV, así como también de la diferente clasificación arancelaria de estas fibras; no examinó ninguna prueba relativa a los gustos y hábitos del consumidor, y constató que en una "pequeña parte" de su gran número de aplicaciones estas fibras pueden sustituirse recíprocamente, pero no examinó el gran número de otros usos finales de las fibras que son diferentes. Así pues, la única prueba en que se apoyaba la constatación de "similitud" hecha por el Grupo Especial es la de la "pequeña parte" de usos finales comunes de las fibras.

            12. Por las razones que hemos expuesto, constatamos que esto es insuficiente para justificar la conclusión de que las fibras de amianto crisotilo y de ACV son "productos similares" y revocamos, por tanto, la conclusión del Grupo Especial, formulada en el párrafo 8.144 de su informe, en el sentido de que "las fibras de crisotilo, por una parte, y las fibras de alcohol polivinílico, de celulosa o de vidrio, por otra, constituyen productos similares en el sentido del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994".
      1. Productos de cemento que contienen fibras de crisotilo y fibras ACV


            1. Habiendo revocado la constatación del Grupo Especial acerca de la "similitud" de las  fibras, examinaremos ahora sus constataciones relativas a la "similitud" de los  productos de cemento que contienen fibras de amianto crisotilo y los productos de cemento que contienen fibras ACV. Al examinar la "similitud" de estos productos de cemento, el Grupo Especial declaró que, desde el punto de vista físico, la única diferencia entre estos productos consiste en que llevan incorporada una fibra diferente.108 A este respecto, el Grupo Especial indicó que muchos de "los argumentos desarrollados en relación con las fibras de amianto crisotilo, de APV, de celulosa o de vidrio son aplicables,  mutatis mutandis, a los productos que contienen esas fibras".109 Señaló también que, para cualquier producto de cemento determinado, la clasificación arancelaria es la misma, con independencia de la fibra que lleve incorporada.110 Por otra parte, se abstuvo de examinar el criterio de la "peligrosidad" propuesto por las Comunidades Europeas, y estimó también innecesario analizar los gustos y hábitos del consumidor.111 Sobre esta base, concluyó que "los productos de fibras de crisotilo y los productos de fibrocemento son productos similares en el sentido del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994".112

            2. Como observó el Grupo Especial, la principal diferencia física entre los productos de cemento que contienen fibras de amianto crisotilo y los productos de cemento que contienen fibras ACV reside en el tipo particular de fibras incorporadas en unos y otros. La diferencia es importante porque, como ya hemos dicho al referirnos a las fibras, estimamos que los riesgos para la salud asociados con un producto pueden ser pertinentes en la investigación de las propiedades físicas del mismo, cuando se trata de determinar su "similitud" con otros en el marco del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994.113 Esto también es cierto para los productos de cemento que contienen las diferentes fibras. Al examinar las propiedades físicas de los dos conjuntos de productos de cemento, no se puede hacer caso omiso del hecho de que uno de esos conjuntos contiene una fibra que se sabe que es altamente carcinógena, mientras que el otro no la contiene.114 A este respecto, recordamos que el Grupo Especial concluyó que "existe un riesgo sanitario innegable en relación con el crisotilo contenido en productos de crisotilo-cemento de alta densidad".115 Por consiguiente, revocamos la constatación formulada por el Grupo Especial en el párrafo 8.149 de su informe, de que estos riesgos sanitarios no son pertinentes para el examen de la "similitud" de los productos de cemento.

            3. Por otra parte, el Grupo Especial no indica si, o en qué medida, la incorporación de un tipo de fibra en lugar de otro afecta a otras propiedades físicas de un producto determinado de cemento y, por consiguiente, a la aptitud de ese producto para un uso final determinado. El Grupo Especial señaló que las fibras son las que dan a los productos su función específica -"resistencia mecánica, resistencia al calor, resistencia a la compresión, etc."- pero no examinó la medida en que la presencia de una fibra determinada afecta a la aptitud de un producto de cemento para cumplir eficazmente una o más de estas funciones.116

            4. Además, incluso si los productos de cemento fueran intercambiables desde el punto de vista funcional, estimamos probable que la presencia de un carcinógeno conocido en uno de ellos, tendría una influencia sobre los gustos y hábitos del consumidor relativos a ese producto. Pensamos que ello es cierto con independencia de si el consumidor de los productos de cemento es una empresa comercial, por ejemplo una compañía constructora, o un particular, por ejemplo un aficionado a hacer trabajos en su propio hogar, o una persona propietaria de un edificio, o que vive o trabaja en él. Esta influencia bien puede variar, pero un grupo especial no debe descuidar su posibilidad al examinar la "similitud" de los productos que contienen amianto de crisotilo. A falta de un examen de los gustos y hábitos del consumidor, no vemos cómo pudo el Grupo Especial llegar a la conclusión relativa a la "similitud" de los productos de cemento de que se trata.117

            5. Por todas estas razones revocamos la conclusión formulada por el Grupo Especial en el párrafo 8.150 de su informe, de que "los productos de fibra de crisotilo y los productos de fibrocemento son productos similares en el sentido del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994".

            6. Dado que hemos revocado las constataciones del Grupo Especial de que las fibras de amianto de crisotilo y las fibras ACV son "productos similares" en el sentido del párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994, así como sus constataciones de que los productos de cemento que contienen fibras de amianto crisotilo y los productos de cemento que contienen fibras ACV son "productos similares" en el marco de esa disposición, también revocamos, en consecuencia, la conclusión del Grupo Especial, formulada en el párrafo 8.158 de su informe, de que la medida es incompatible con el párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994, dado que esta constatación se basa, en parte, en las constataciones del Grupo Especial de que los dos conjuntos de productos son "similares".
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