Omne agens agit propter finem



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Algo semejante debe ocurrir con el principio de : "Omne agens agit propter finem". Su aplicación al orden existencial solamente puede hacerse por mediación de algunas notas o pautas, que nos permitan establecer que en tal caso o en tal otro se trata de un verdadero "agens per se" y de algo buscado intencionadamente como fin. Solamente así podremos distinguirlo de los efectos preterintencionados o simplemente ocurridos.


En Tomás de Aquino encontramos también insinuados tales criterios o pautas. Podemos reducirlos a los siguientes:
a) Siempre que en la consecución de un efecto se da orden y proporción entre la actividad del agente y los medios para conseguirlo, hay que suponer que se trata de una actividad finalística: es decir, de un “agens per se" y de un término intentado como fin. El orden y la proporción o adecuación de los medios puestos en juego implican que se han relacionado intencionadamente dichos medios y dicha actividad con el objetivo conseguido. No se trata, por tanto, de algo conseguido fortuitamente ("a casu vel a fortuna"); sino de algo buscado como fin70.
b) Siempre que el efecto conseguido constituye un bien, algo conveniente o perfectivo del agente, hay que suponer que ha sido intentado como fin, que es fruto de una actividad finalística. No se trata, pues, de que el efecto se consiga sin actividad alguna por parte del agente; sino que sea, a la vez, el término propio de una actividad y un bien del agente.
Si no es término propio de una actividad, no podemos saber si ha sido intentado per se o directamente—y más bien habría que suponer lo contrario—; y si no es un bien, no puede decirse que haya sido motivo de la acción. Ya que lo que mueve al agente a obrar, el motivo decisivo de su actividad, ha de ser un bien o algo que aparecía como un bien: "omne agens agit propter bonum"71.

Por otra parte, si un efecto resulta ser, de hecho, un bien para un agente, mas no aparece como término propio de una actividad del mismo, no puede decirse que haya sido término de una intención directa del agente; puede ser algo casual, per accidens.

Por tanto, si un efecto es, a la vez, término propio de la acción y un bien del agente, se ha de considerar como un fin.
e) Los eriterios anteriores se completan con una tercera nota: Cuando, mediante la actividad de un agente, se consigue el bien del mismo, e incluso lo más conveniente y esto de modo frecuente ("vel semper vel frequentius quod melius est") entonces se ha de suponer también una actividad de tipo finalístico.

Se trata, por tanto, de un bien del agente, que sea incluso el bien más conveniente en concreto, esto es, en las circunstancias concretas del agente; que se consiga del modo más conveniente, esto es, con el menor esfuerzo o gasto de energía y medios; y que se consiga en todos los casos o intentos, o, al menos, en la mayoría de ellos ("ut in pluribus").

En tales condiciones, es claro que la consecución de un efecto no puede ser, en modo alguno, el resultado del azar o de la suerte: ya que no puede considerarse como azaroso lo que ha sido conseguido de modo óptimo y frecuente. E1 azar es lo anormal, es decir, lo fuera de norma o regla72.

Por tanto, debemos admitir que se trata de un efecto intentado y buseado como fin del agente.


Se trata, por tanto, de unas pautas o criterios para detectar la causalidad finalística en el plano existencial, concreto73. Podríamos incluso pensar en que cada criterio puede desdoblarse en dos sentidos, positivo y negativo: orden y adecuación frente a desorden e inadecuación, bien frente a mal, frecuencia regular frente a rareza. El primer miembro de cada par sería la pauta para detectar la actividad finalística; mientras que el segundo miembro sería. señal de la presencia del azar o de la casualidad; o al menos, seria un obstáculo para decidir acerca de si una determinada actividad es de tipo finalístico o no lo es.

En todo caso, la presencia simultánea de los tres criterios positivos en la consecución de un determinado efecto nos lleva a. decidir razonablemente y en sentido afirmativo que se trata de una actividad de tipo finalístico. O mejor, nos lleva a decidir que se trata de un "agens per se". Y, por tanto, que obra con vistas a un fin. Y ello en virtud del principio general de finalidad, según el cual: “Omne agens agit propter finem".

Por lo demás, estos criterios, aquí someramente enunciados, deberían ser ulteriormente profundizados y más claramente definidos. Ello puede ser materia de una investigación posterior.


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* Publicado en Burgense (Burgos) 1980(21)505-531.



1- Cf. I. Sent., dist. 35, 1c.; dist. 45, 3; Contra Gentes, II, 23;.III, 2 y 17. De Potent., I, 5c.; Ib. 3, 5c.; Summa Theol., I,7, 4c.; q. 44, 4c.; I-II, 1, 2c.; q. 6, 1c.; q. 9, 1c.; q. 12,1c; q. 17, 8c; q. 28,6c.; II-II, 45, 1, 1m.; In Metaph, V, 1ec, 2, n. 775; In Post. Analyt. II, 1ec. 8, n, 481; etc..

2 2)I-II, 94, 2c., etc.

3 3Cf. I-II ,9, lc.; q. 65 ,3,1m.; C.G;. II, 41; etc.

4 4Cf. In Metaph. V, lec. 3, n. 782; I, 5, 2, 1m.; q. 105, 5c.; I-II, 1, 2c; C. Gent. III, 17: In Phys. IIl, lect. 5, n. 186.


5 Cf. I, q. 1, 6c.; C. Gent.I, 1.

6 I, q. 7,4e.

7 I-II, q. 1, 2c.

8 Ibid.

9 I-II, q. 1, 2c.

10 I-I, 17, 8c.

11 Cf. ARISTOT., Physic. III, 1 (6) (201 a); S. THOM., In Phys. III, Lec. 2, nn. 284 ss.; Ib. lec. 3, n. 296: “Et quidem verum est quod motus est actus; sed est actus imperfectus, medius inter potentiam et actum".

12 In Physic. II, lec. 2, n. 240.

13 Cf. C. Gent. III, 3; I, l05,5c.; In Metaph. V, lec. 3, n. 781, etc.

14 I, q. 6, 2c.; ARISTOT., Ethic. Nich., I, 1 (1094a3). En cuanto al modo de actuar del hien: "Finis dicitur attrahere" (In Phys. IV, lec. 1, n. 412). Cf. Ib. VII, lec. 3, nn. 903, 907.

15 C. Gent. II, 23.

16 I, 110, 2c.; q. ll5, lc.; C. Gent. II, 20; III, 21, 22, etc.

17 "In agente naturali praeexistit similitudo naturalis effectus, ex qua actio ad hunc effectum terminatur: nam ignis generat ignem et oliva olivam.." (C.Gent. III, 2).

18 "Unumquodque agit per suam formam" (I, q. 3,2c.).

19 C. Gent. III, 2. Ver nota 1.

20 I-II, q. 1, 2c.

21 "Id enim cuius gratia, debet esse optimum et ceterorum finis" (ARIST. Phys. II, e. 3 (5); l95a 24). Cf. Metaph. V, c. 2 (1013a 35). S. TOMAS, In Metaph. V, lec. 2, n. 771.

22 C. Gent. III, 2; cf. In Metaph. V, lec. 2, n. 775.

23 "Efficiens et finis sibi correspondent invicem, quia efficiens est principium motus, finis autem terminus" (In Metaph. V, lec. 2, n. 775),

24 "Ipsa autem principia inmediata non per aliquod medium extrinsecum cognoscuntur sed per cognitionem propriorum terminorum... quia in talibus propositionibus...praedicatum est de ratione subiecti" (ln Post Anlyt. I,. Lec. 7, n. 67). Cf. Ib. lec. 5, nn. 46-46.

25 Ib. lec. 5, n. 49.

26 Ib. cf. lec. 6, n. 54.

27 De Verit. 11, 1.

28 In Post. Analyt. I, lec. 5, n. 50.

29 "Sciendum est quod propositiones per se notae sunt, quae statim notis terminis cognoscuntur... Hoc autem contingit in illis propositionibus, in: quibus praedicatum ponitur in definitione subiecti, vel praedicatum est idem subiecto ...Et ideo istae propositiones sunt prima demonstrationis principia, quae componuntur ex terminis commumibus...” (In Metaph. IV, Lec. 5, n. 595.) Cf. I-II, 94, 2c. En ello se basa la subdivisión de las "Propositiones per se notae”, en: per se notae quoad se y quoad nos; y éstas: quoad omnes, o sólo quoad sapientes: Cf. I, 2, lc., etc.

30 Cf. In Metaph. V, lec. 19, nn. 1054-1056. ;:Tertius modus est prout secundum se esse dicitur illud cuius non est aliqua alia causa; sicut omnes propositiones immediatae, quae scilicet per aliquod medium non probantur Nam medium in demonstrationibus propter quid est causa, quod praedicatum insit subiecto" (Ib. n. 1056).

31 Cfr. Kritik der reinen Vernunft, A 6-7, B 10-11. Para Kant, como es sabido, tales conocimientos tienen un origen en la razón pura a priori y no dependen de la experieneta (Cf. Ib. B 1-2). En cambio, para Aristóteles y santo Tomás, el origen último de tales proposiciones o principios hay que ponerlo en la experiencia: Cf. ARISTOT., Analyt Post. II, c. 19 (100 a 559); Sto. TOMAS, In Post, Analyt. II, lec. 20, nn.590-595.

32 "Hoc autem est impossibile, quod omnia futura ex necessitate eveniant" (In Metaph. VI, lec. 3, n. l2oo). Cf. Ib., n. 1119; In Periherm. I, lec. 14, nn. 176 ss.; In Physic. II, lec. 15, n. 269, etc.

33 C. Gent. III, 3; cf. I, 19, 4c.; I-II, 10, l, lm.; etc.

34 I-II, 17, 8c.; cf. I, 6,1, 2m.

35 .”Est enim quidam appetitus non consequens apprehensionem ipsius appetentis, sed alterius; et huiusmodi dicitur appetitus naturalis. Res enim naturales appetunt quod eis convenit secundum suam naturam, non per apprehensionem propriam, sed per apprehensionem instituentis naturam... Alius autem est appetitus consequens apprehensionam ipsius appetentis...

In unoquoque autem horum appetitorum, amor dicitur illud quod est principium motus tendentis in finem amatum. In appetitu autem naturali, principium huiusmodi motus est connaturalitas appetentis ad id in quod tendit, quae dici potest amor naturalis" (I-II, 26,1c).



36 Cf. In Metaph. V, lec. 3, n. 787: “Alia est divisio causarum, secundum quod aliquid dicitur esse causa per se et per accidens"

37 "Causa per accidens dicitur omne illud quod coniungitur causae per se, quod non est de ratione eius" (In Physic. II, lec. 8, n. 214).

38 "Sciendum est autem quod aliquid potest dici causa per accidens alterius dupliciter: Uno modo ex parte causae: quia scilicet illud quod accidit causae dicitur causa por accidens, sicut si album dicatur causa domus.

Alio modo, ex parte effectus: ut scilicet aliquid dicatur causa per accidens alicuius, quod accidit ei quod est effectus per se. Quod quidem potest esse tripliciter: (a) Uno modo, quia habet ordinem necessarium ad effectum sicut remotio impedimenti habet ordinem necessarium ad effectum. Unde removens prohibens dicitur movens per accidens... (b) Alio modo, quando accidens habet ordinem ad effectum, non tamen necessarium, nec ut in pluribus, sed ut in paucioribus, sicut inventio thesauri ad fossionem in terra. Et hoc modo fortuna et casus dicuntur causae per accidens. (e) Tertio modo, quando nullum ordinem habet, nisi forte secundum aestimationem, sicut si aliquis dicat se esse causam terraemotus, quia eo intrante domum accidit terraemotus" (In Metaph. V, lec. 3, n. 789).




39 "Similiter non est verum quod omne quod evenit habeat causam: quaedam enim eveniunt per accidens: quod autem est per accidens non ha bet causam" (De Malo, 16, 7, 14m). Cf. In Metaph. VI, lec. 2, nn. 1172-1179; lec. 3, nn. 1201-1205, etc.

40 Así lo entiende también: R. GARRIGOU-LAGRANGE, Le réalisme du principe de finalité (Desclée de Br., Paris 1932) pp. 118-120. Cfr. In Analyt. Post. I, lec. 20, n. 169; In Metaph. IV, lec. 6, nn. 608-610.

41 Cf. p. ej. I. M. BOCHENSKI, Précis de logique mathématique, 6.44 (F.G. Kroonder, Bussum, 1948).

42 I, 44, 4c.

43 I-II, 1, 2c.

44 C. Gent. III, 2, b, c, d.

45 Ib., f

46 Ib., g.

47 Cf. In Metaph. V, lec. 19, n. 1056.

48 Cf. In Metaph. IV, lec. 6, n. 605.—"Est impossibile eidem simul inesse et non inesse idem secundum idem" (Ib. n. 600).

49 C. Gent.II, 83; I-II, 94, 2.

50 En la formulación tomista: "Affirmatio et negatio non sunt simul vera et nihil est medium inter ea" (In Metaph. IV, lec. 16, n. 725). Cf, Ib. n. 729

51 Cf, In Metaph. X, lee. 6, nn. 2011-2042.

52 "Unumquodque unum est sibiipsi" (In Metaph. VII, lec. 17, n. 1653).

53 In Post. Analyt. I, lec. 43, n. 390. Cf. In Metaph. IV, lec. 5, n. 595.

54 I, 2, 2e.

55 Cf. In Post. Analyt. I, lec. 7, n. 67. "Sciendum est quod propositiones per se notae sunt... in quibus... praedicatum est idem subiecto" (In Metaph. IV, lec. 5, n. 595). Cf. I, 13, 12c.

56 I, 2, lc.

57 Cf. I, 58,4c.; q. 85,5e, ete.

58 I, 13,12e.; ef. ln I Sent. d. 4,2,1,1m.

59 Cf. Kritik der reinen Vernunft, B 10-11

60 Cf. I. M. BOCHENSKI, O. e., 5; A. DEAÑO, Introducción a la lógica formal, I (Alianza Unív., Madrid 19752) pp. 101 ss..

61 "Denn es ware ungereint, ein analytisches Urteil auf Erfahrung zu gründen, weil ich aus meinem Begriffe gar nicht hinausgehen darf, um das Urteil abzufassen, und also kein Zeugnis der Erfahrung dazu nötig habe" (Kritik der r.Ver. B 11; Trad. de P. Ribas, Alfaguara Madrid, 1978, p. 48).

62 Cf. p. ej.: A. J. Ayer Language, truth and logic (Trad. esp..: Lenguaje verdad y lógica M. Roca, Barcelona, 1971, pp. 82 ss.), P. :F. STRAWSON, Los límites del sentido. Ensayo sobre la Critica de la Razón Pura de Kant (Trad. esp., Rev. de Occidente, Madrid, 1975; pp. 37 y 245-248). Los autores positivistas niegan en general y explicitamente, el origen a priori de las proposiciones analiticas; mas parecen aceptar su inoperancia respecto del mundo real.

63 Cf. R VERNEAUX, Crítica de la "Critica de la Razón pura" (Rialp Madrid, 1978) pp. 78 ss

64 Como se ve, en todo esto se halla implicada toda una teoría general del conocimiento.

65 "Universalia, secundum quod sunt universalia, non sunt nisi in anima. Ipsae autem naturae, quibus accidit intentio universalitatis, sunt in rebus" (STO.TOMÁS: In de Anima, lec. 3, n. 380).

66 "Omne quod de novo fit, ab aliquo innovatore oportet summere originem, cum nihil educat se de potentia in actum vel de non esse in esse"(C. Gent., 1, 13 fin.); "omne quod, fit, causam habet" (I-II, 75, 1, s.c.). Cf. C. Gent. III, 89; I, 46,1,6m.; Comp. Theol. c. 7.

67 "...Non autem est possibile ut idem sit simul in actu et potentia secandum idem, sed solum secundum diversa...Impossibile est ergo quod se, candum idem et eodem modo aliquid sit movens et motum, vel quod moveat seipsum. Omne ergo quod movetur, oportet ab alio moveri" (I, 2,3c.). Cf. C. Gent. I, 13; In Phys. VIII, lec. 1, nn. 884 ss.

68 “Omne compositum causam habet: quae enim secundum se diversa sunt, non conveniunt in aliquod unum, nisi per aliquam causam adunantem ipsa" (I, 3, 7e). Cf. I, 65,1e.; C. Gent. I, 22-23; Ib. II, 15; etc.

69 "Omne autem quod est possibile esse, causam habet" (C. Gent. I, 15, d). Cf. Ib. I, 16, II, 15; S. Theol. I, 44,1,1m.: "ex hoc quod aliquid, per participationem est ens, sequitur quod sit causatum"; (cf. q. 61,1c.) etc.

70 "Ad hoc autem quod aliqua sint ordinata, duo requiruntur. Primo quidem, quod aliqua ordinentur in debitum finem, quod est principlum totins ordinis in robus agendis: ea enim quae casu eveniunt praeter intentionem finis, vel quod non serio fiunt sed ludo, dicimos esse inordinata. Secundo oportet quod id quod est ad finem, sit proportionatum fini. Et ex hoc sequitur quod ratio eorum quae sunt ad finem, sumitur ex fine" (I-II, 102, lc.). Cf. C. Gent. II, 24; In Physic.. II, lec. 14, n. 264; etc.

71 C. Gent.. III, c. 3.

72 "Quod provenit ex alicuius agentis actione praeter intentionem ipsius, dicitur a casu vel fortuna accidere. Videmus autem in operibus naturae accidere vel semper vel frequentius quod melius est... Si igitur hoc evenit: praeter intentionem naturalis agentis, hoc erit a casu vel a fortuna. Sed hoc est impossibile; nam ea quae accidunt semper vel frequenter, non sunt casualia neque fortuita, sed quae accidunt in paucioribus" (C. Gent. III, 3). Cf. I, 2,3c.; In Physic.II, lec. 8, nn. 209 ss.

73 En otro texto, explicando a Aristóteles, nos dice: “Sic igitur causam finalem per tria notificat[Aristoteles]; scilicet, quia estterminus motus, et per hoc opponitur principio motus, quod est causa efficiens; et quia est primum in intentione, ratione cuius dicitur “cuius causa”; et quia est per se appetibile, ratione cuius dicitur bonum. Nam bonum est quod omnia appetunt. Unde exponens quo modo causa finalis afficienti opponatur, dicit quod est finis generationis et motus, quorum principium est causa efficiens. Per quae duo videtur duplicem finem insinuare. Nam finis generationis est forma ipsa, quae est pars rei. Finis autem motus est aliquid quaesitum extra rem quae movetur....”(In Metaph. I, lec. 4, n. 71).






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