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PLAN NACIONAL DE DESARROLLO 2001-2006





DR © 2001, GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA

ISBN 968-82-0999-6

Impreso en México
PLAN NACIONAL DE DESARROLLO

2001-2006





PODER EJECUTIVO FEDERAL



MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

El 2 de julio de 2000, la voluntad de mexicanas y mexicanos, expresada en las ur­nas, determinó que el país optara por el cambio. El impulso que despertó entre no­sotros una pacífica y ordenada transición para llegar a una democracia plena, de­be convertirse en energía colectiva para caminar con paso firme en la constru c c i ó n de una economía más competitiva y una sociedad más justa y más humana.

Nadie puede sentirse satisfecho con lo que hemos logrado como país.

Yo no puedo, ciertamente, sentirme satisfecho, mientras no tengamos una economía sólida que nos permita crecer con baja inflación y sin comprometer el futuro de las siguientes generaciones.

Nadie puede decirse satisfecho mientras existan millones de familias vivien­do en la miseria. No podemos sentirnos satisfechos mientras sigamos ocupando los primeros lugares del mundo en corrupción e impunidad.

Nadie puede sentirse satisfecho, porque el desafío es de todos.

En estos meses he podido ver a la nación con ojos diferentes. Ahora que me he reunido con autoridades de gobiernos locales, con legisladores, con el Poder Judicial y he tenido la oportunidad de dialogar ampliamente con org a n i z a c i o n e s de la sociedad y con re p resentantes del sector privado, y sobre todo ahora que he tenido el privilegio de estar cerca, muy cerca, de la gente, estoy convencido de que las mexicanas y los mexicanos de todos los rincones del país queremos lo mismo.

Queremos vivir en paz y tener seguridad económica y personal. Queremos un mejor futuro para nuestros hijos: que reciban la educación y los elementos ne­cesarios para vivir con dignidad. Queremos tener la oportunidad para formar un patrimonio y dar a nuestras familias un mejor nivel de vida.

El sueño de los mexicanos es de esperanza, optimismo y grandeza. De paz, seguridad y Estado de derecho. De libertad, unidad y oportunidades para todos. El Plan Nacional de Desarrollo busca responder a estos anhelos.

Muchas y muy diversas son las expectativas que animan a la sociedad. Los ciudadanos hicieron del sufragio un instrumento para expresar su decisión de transformar profundamente a México sin afectar los múltiples logros alcanzados colectivamente en el pasado.

La democracia que estamos construyendo tiene como fundamento el re c o n o-cimiento de la libertad y de la dignidad humana y, como consecuencia, la acepta­ción del pluralismo y el respeto a las diferencias, dejar de lado la intransigencia, los monólogos, los dogmas o las verdades absolutas, y cualquier imposición que violente la conciencia individual.

El Plan Nacional de Desarrollo refleja el propósito indeclinable de dar forma a una democracia moderna, en la que las decisiones se tomen con la participación colectiva de todos y en la que expresiones diversas sean incluidas.

En esta nueva etapa, el ejercicio del poder público por parte del Estado de­berá apegarse a la ley. Construiremos juntos una gobernabilidad democrática que tenga como origen y destino al ciudadano.

Cada época tiene su propia visión sobre el ejercicio del poder. Esto ocurre, sobre todo, en una etapa como la nuestra en la que los viejos esquemas operativos se vienen abajo. Ahora existen nuevas reglas de práctica política, como las que ri­gen la coexistencia entre los actores políticos y las que guían la relación del gobier­no con la sociedad.

El Plan Nacional de Desarrollo es la guía de un Poder Ejecutivo Federal que, acatando fielmente el mandato constitucional, se compromete a profundizar la vida democrática, a mantener una comunicación permanente con los otros poderes e instancias de gobierno, a encontrar, en el debate constructivo y democrático, en el consenso y en el disentimiento honestos, la oportunidad de construir las mejo­res respuestas para beneficiar al país.

Este proceso se acompaña de nuevas formas de estructurar el gobierno. E s-tamos convencidos de la necesidad de replantear la estructura de la administración pública para imprimirle eficacia, acabar con el burocratismo, terminar con la corru p­ción y con el dispendio, y de establecer una nueva relación entre el gobierno y la so­ciedad, una relación cimentada en el respeto, la transparencia y la rendición de cuen­tas, con serv i d o res públicos resueltos no sólo a atender a los ciudadanos, sino a trabajar con ellos.

Para cumplir eficientemente con las tareas de este gobierno, hemos creado tres comisiones que agrupan a dependencias y entidades de la administración pú­blica federal: la Comisión para el Desarrollo Social y Humano, la Comisión para el Crecimiento con Calidad y la Comisión de Orden y Respeto.

La Comisión para el Desarrollo Social y Humano tiene como objetivo central coordinar las inversiones en justicia social, eliminar los desequilibrios sociales ex-t remos y procurar una vida digna para todos, promoviendo la iniciativa individual y colectiva de los mexicanos, en especial para aquellos que, por tiempo inmemo­rial, aguardan la justicia y cotidianamente sufren la miseria, el abandono, la igno­rancia y la violencia.

La Comisión para el Crecimiento con Calidad tiene como tarea conducir res­ponsablemente la economía, ampliar y extender la competitividad y promover un crecimiento dinámico, incluyente y sustentable, que abra oportunidades y sea ci­miento de una mejor vida para todos.

La Comisión de Orden y Respeto estará encargada de enfrentar con eficacia a la delincuencia, acabar con la inseguridad, terminar con la corrupción y preser­var el Estado de derecho.

Las tres comisiones están apoyadas por una fuerte inversión en capital huma­no. La educación es la verdadera palanca para el progreso individual, la mejor ave­nida para la movilidad social, y la estrategia adecuada para ganar nuestro futuro. La educación será la columna vertebral de mi gobierno.

Para alcanzar los objetivos propuestos en las tres comisiones, necesitamos contar con un gobierno de calidad, que cueste menos y dé más y mejores servi­cios a los ciudadanos. Un gobierno que pueda financiar de manera sana el gasto público y disponga de los recursos para combatir la pobreza y las desigualdades.

Por ello, actuaremos con un alto sentido de responsabilidad en materia de fi­nanzas públicas y un firme compromiso con el cambio y la innovación en el ejer­cicio de gobierno.

Sobre la base de la democracia, la libertad y la solidaridad, buscamos con el Plan Nacional de Desarrollo construir puentes que nos lleven a un futuro compar­tido. Puentes entre la tradición y la modernidad, entre la economía y el desarrollo humano, entre los mercados y los ingresos familiares, entre el Estado de derecho y la vida diaria de los ciudadanos.

Puentes que nos permitan llegar más rápidamente a los objetivos deseados, y más amplios para que quepan todas y todos los que hasta hoy han sido marg i n a d o s .

La esencia de este Plan es lograr que México responda, con dinamismo y de­cisión, a los retos que plantean las diferentes transiciones en el ámbito político, de­mográfico, económico y social, teniendo siempre en cuenta que el éxito no es pro­ducto de la suerte o de la casualidad, sino del establecimiento de objetivos claros y de la aplicación correcta y oportuna de estrategias bien definidas para hacer po­sible lo que todos deseamos: ¡construir un México democrático y triunfador!

No hubiera tenido sentido el cambio democrático en México si despert á r a m o s d e n t ro de seis años para descubrir que los problemas no han sido resueltos. Hoy la política, más que “el arte de lo posible” es el arte de hacer lo necesario posible.

Por ello, reitero mi invitación a todas las mexicanas y a todos los mexicanos a que con alegría, pasión y sin reservas, con un espíritu renovado, trabajemos jun­tos por México. Transformemos al México de la injusticia y la miseria en el Méxi­co de la inclusión y la prosperidad.

Seamos capaces no sólo de soñar, sino de trabajar con empeño para que nues­tros sueños se transformen en realidad, para que cada día sea mejor y cada paso que demos nos conduzca hacia un mejor porvenir.

Desde el primer día de mi gobierno convoqué a los mexicanos a construir un nuevo México: un México competitivo y con visión global; con conciencia ambien­tal y oportunidades para todos. Un México con libertad y democracia; con educa­ción y con valores.

Para construir este nuevo México necesitamos poner el país al día. Al día en materia económica, en materia de desarrollo social y humano, en materia de or­den y respeto, en materia de buen gobierno y finanzas públicas sanas; pero sobre todo, necesitamos poner el país al día en materia educativa.

El trabajo ha comenzado. Los mexicanos hemos ajustado nuestro reloj a los nuevos tiempos. No permitamos que nada ni nadie cierre los caminos de la enor­me esperanza que la democracia ha abierto hoy para México.

A LAS MEXICANAS Y LOS MEXICANOS, AL HONORABLE CONGRESO DE LA UNIÓN:

De acuerdo con lo establecido en los artículos 26 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y 20 y 21 de la Ley de Planeación, como titular del Poder Ejecutivo Federal cumplo con la obligación de hacer que del Sistema Nacional de Planeación Participativa emane, con el involucramiento de la población, con la previa consulta de las opiniones de diversos grupos sociales y con mi aprobación como Presidente de la República, el Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006, al que se sujetarán obligatoriamente los programas de la administración pública federal.

Por otra parte, de acuerdo con lo que dispone el artículo 5º de la Ley de Planeación, remito este Plan al H. Congreso de la Unión para su examen y opinión, y para que, en el ejercicio de sus atribuciones constitucionales y en las diversas circunstancias previstas por esa ley, el Poder Legislativo formule, asimismo, las observaciones que estime pertinentes.

PLAN NACIONAL DE DESARROLLO 2001-2006



CONTENIDO

1. INTRODUCCIÓN 5

2. ELABORACIÓN DEL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO

2.1. El Sistema Nacional de Planeación Participativa 9

2.2. El Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006 11

2.3. El proceso de participación ciudadana para la elaboración del Plan 13

3. MÉXICO: HACIA UN DESPEGUE ACELERADO

3.1. Las transiciones del México contemporáneo 19

3.2. La transición demográfica 19

3.3. La transición social 25

3.4. La transición económica 28

3.5. La transición política 32

3.6. Las transiciones y el Plan Nacional de Desarrollo 34

4. EL PODER EJECUTIVO FEDERAL, 2000-2006

4.1. La visión del México al que aspiramos 37

4.2. La misión del Poder Ejecutivo Federal 38

4.3. Los principios que sustenta el Ejecutivo federal 39

4.4. Las políticas del Poder Ejecutivo Federal 46

4.5. La política social 48

4.6. La política económica 54

4.7. La política interior 57

4.8. La política exterior 59

4.9. Un buen gobierno 63

4.10. Unas finanzas públicas sanas 64

4.11. Los cambios en la estructura del Poder Ejecutivo Federal 65

4.12. La revolución educativa 69 OBJETIVOS Y ESTRATEGIAS

5. ÁREA DE DESARROLLO SOCIAL Y HUMANO

5.1. Introducción 73

5.2. Antecedentes 73

5.3. Objetivos rectores y estrategias 79

6. ÁREA DE CRECIMIENTO CON CALIDAD

6.1. Introducción 97

6.2. Antecedentes 98

6.3. Objetivos rectores y estrategias 101

7. ÁREA DE ORDEN Y RESPETO

7.1. Introducción 127

7.2. Antecedentes 128

7.3. Objetivos rectores y estrategias 130

8. COMPROMISOS CON MÉXICO 153

ANEXO: Relación de temas para la elaboración de programas sectoriales, regionales, institucionales y especiales 157