Nuevas tendencias en las tecnicas de estudio



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NUEVAS TENDENCIAS EN LAS TECNICAS DE ESTUDIO

ACTIVIDAD 8



I Realiza una paráfrasis mecánica.

Inteligencia moral

Escrito por Esther Fragoso F

¿Qué es la inteligencia?

La inteligencia es una de nuestras posesiones más preciadas, sin embargo, los psicólogos y demás estudiosos, no se han puesto de acuerdo en definirla; a diferencia del peso, la estatura o la edad a la inteligencia no se le puede medir directamente o mirar al interior de la cabeza de una persona y observar y medir su inteligencia.


Sólo se puede evaluar la inteligencia de una persona de manera indirecta, evaluando los actos inteligentes que realiza.
Una definición tradicional de inteligencia es “la capacidad de resolver problemas y de adaptarse y aprender de las experiencias de la vida” (Santrock: 2006) Debido a que es un concepto abstracto y amplio no es de extrañar que se hayan puesto tantas definiciones distintas de ella. Los estudios e investigaciones contemporáneas han señalado distintos tipos de inteligencia. Destacan y se interrelacionan las siguientes: inteligencias múltiples propuestas por Howard Gardner[i], la inteligencia emocional y social, estudiada por Daniel Goleman[ii] y la llamada inteligencia moral analizada por Robert Coles.

¿Qué es la inteligencia moral?
Se habla de inteligencia moral, como aquella capacidad para elaborar razonamientos morales y actuar conforme a dichos razonamientos. Hemos dicho que la inteligencia se observa o pondera a partir de los actos inteligentes que realizamos. La inteligencia moral sólo es posible encontrarla a partir de los actos que manifiestan un sentido y una orientación hacia los demás, una preocupación por “el otro”.
La inteligencia moral no se refiere exclusivamente a una habilidad para razonar y dilucidar entre las distintas opciones de la vida, se refiere a la capacidad para ello y para actuar constantemente en consecuencia con ello. Es un criterio básico para orientar el sentido de la vida cotidiana.
Para Robert Coles la inteligencia moral se refiere simplemente a aquella capacidad que hace a los niños bondadosos y preocupados por los demás, su preocupación constante fue el encontrar las diversas razones por las que hay niños “muy buenos” y niños “no tan buenos” y empáticos. Su trabajo en el hospital con los niños, le llevó a descubrir que no bastaba entender la dimensión emocional para encontrar el sentido de las acciones y actitudes que manifestaban los niños. Descubrió que muchos de los problemas que enfrentaban, se debían a la falta de una guía moral claramente estructurada por el medio familiar en el que el niño se desarrollaba.
El sentido que adquiere el concepto de bondad en el trabajo de Coles no es una abstracción, sino un modo concreto de comportarse con los demás siguiendo “la regla de oro” de tratar a los demás como nos gustaría que nos traten a nosotros. A esto se une la importancia del ejemplo, pues el niño entenderá el bien en la medida en que lo vea en acción, no como algo abstracto, sino como una presencia concreta. Los valores están para ser vividos o no se entienden. No pocas veces la incoherencia de los adultos deja sumidos a los niños en la confusión de mensajes contradictorios.

Inteligencias múltiples: lo social, lo moral, lo emocional.


Gardner cree que existen ocho tipo de inteligencias, de entre ellas destacamos sólo dos por estar relacionadas con la inteligencia moral:


  1. La inteligencia interpersonal de la cual deriva la capacidad de interactuar con los demás y de entender a las personas con las que se interactúa.




  1. La inteligencia intrapersonal: capacidad para entenderse uno mismo y dirigir eficazmente la propia vida.

Goleman propuso en 1990 la inteligencia emocional como “Un tipo de inteligencia social que engloba las capacidades de controlar los sentimientos y emociones propios y ajenos, discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar el pensamiento y la acción” (Santrok: 2000) Por tanto este tipo de inteligencia abarca la capacidad de dominar las emociones, desarrollar una conciencia emocional, leer las emociones y manejar bien las relaciones. Apoyado en los recientes avances en neurociencia, Gardner, en su “Inteligencia social” analiza con mayor precisión el planteamiento de la adquisición de una inteligencia y conciencia social: “La conciencia social se refiere a un espectro que va desde percibir de manera instantánea el estado interior de otra persona a comprender sus pensamientos y sentimientos” Incluye empatía primaria (sentir con los otros, leer señales emocionales no verbales); armonización (escuchar con absoluta receptividad, armonizarse con otra persona) y una precisión empática (comprender sentimientos pensamientos e intenciones de una persona).


La inteligencia moral es una preocupación desde hace mucho tiempo de la ética y la filosofía, en cuanto al diseño y construcción del razonamiento moral y su evolución, sin embargo, el trabajo de Coles y otros autores mas recientemente, destaca la necesidad de investigar más allá del funcionamiento del cerebro o de la dinámica de las emociones, la inteligencia moral sirve ante todo para conocer donde está el bien y ponerlo en práctica.

“La inteligencia moral hace énfasis en la bondad, una virtud que en los últimos tiempos ha perdido tanto valor como los buenos modales y la cual se debería de enseñar desde que los chicos son pequeños. En efecto, desde que el éxito y la felicidad se entiendan en términos de acumular bienes, escalar posiciones y cosechar fama y poder, todo lo que no contribuya a tal fin se considerara irrelevante. Así, el arribismo, la competitividad, deshonestidad, individualismo, agresividad, entre otras, han desplazado a la sencillez, compasión, rectitud, generosidad, solidaridad y en otras palabras, bondad.


La única forma en la que los niños pueden incorporar lo que implica tener un buen corazón, es observando comportamientos que los modelen -más que decirles está bien o mal- por parte de las personas que más aman y admiran: sus padres.” (Prensa libre: 2005)
II Realiza una paráfrasis constructiva.

Eclesiastés

Capítulo 03

3:1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. 


3:2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; 
3:3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; 
3:4 tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; 
3:5 tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; 
3:6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; 
3:7 tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; 
3:8 tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. 
3:9 ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana? 
3:10 Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él. 
3:11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. 


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