Nuestro cuerpo es lugar de revelación Teología Afro-americana, aportes metodológicos y epistemológicos



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Nuestro cuerpo es lugar de revelación

Teología Afro-americana, aportes metodológicos y epistemológicos
Maricel Mena López

Cimarroncitos nos hizo el cielo

así negritos como el carbón

y van cantando, cantando alegres

las dulces notas de esta canción.

Mi padre era un mulato y mi madre jabalí,

Y yo la negra cimarroncita desde que nací.

Nací en un bosque de cocoteros

una mañana del mes de abril

y me mecieron en una cuna

hecha de plumas de colibrí

(Canto popular de la población negra colombiana)

No puedo pensar en una metodología teológica afro-americana sin dejar de hacer visible mi subjetividad, mi vida y la vida de tantas mujeres y hombres que constituyen mi cotidiano. Es por eso que comienzo este escrito con una canción que tiene en cuenta lo místico, lo trascendente que brota del corazón de este canto, alabado, afro-colombiano. La subjetividad y la auto-afirmación de una identidad negra presente en este canto-poema me inspira a hablar de una teología que parte del corazón de nuestras vivencias y de nuestros anhelos por nuevas relaciones políticas, sociales, religiosas, etc. Estos anhelos ya vienen siendo forjados por nuestras comunidades que sobrevivieron al éxodo y genocidio en nuestro continente miles de años atrás, aunque como discusión teológica ella viene desarrollándose en el marco de la Teología de la Liberación (TL)

La teología afro-americana se inscribe entonces dentro del marco contextual de la TL del mismo modo que las teologías indias, campesinas y la teología gay. Soy consiente de los aciertos y lagunas de la TL, principalmente en la reducción de los problemas sociales a la categoría de clase. Pero también sé que ella posibilitó el surgimiento de otras teologías comprometidas con la vida y lucha de las mujeres, negros, indígenas, y muy tímidamente con la vida de las personas con diferente opción sexual, haciendo visibles los rostros de la Teología o Teologías de Liberación.



Estas teologías son hoy en América Latina, teologías hermanas que caminan de la mano. Tienen objetivos comunes como el romper con las barreras impuestas por el discurso teológico occidental patriarcal, “las especificaciones de cada una de ellas, lejos de fragmentar el discurso teológico que nace desde los más pobres, son diferencias que aportan a la formación de una teología plural, creativa, que se comunica y fortalece en la diversidad”1. Estas teologías no son simples temas complementarios dentro de la Teología. Son lugares de encuentro y diálogo que caminan en la búsqueda de nuevos aportes teológicos. No quiero aquí presentar los principales aportes de estas teologías específicas, pero sí quiero hablar de la teología afro-americana y más específicamente de la Teología Negra Feminista Latino-americana.

  1. La Teología Afro-americana

La Teología Afro-americana, como afirman Sônia Querino y Silvia Regina de Lima, es una teología producida comunitariamente.2 Hecha por un grupo de mujeres y hombres que trabajan de manera interdisciplinar. Es una teología que nace de la realidad concreta de racismo y discriminación vivida por nuestras comunidades a lo largo y ancho de nuestro continente. Por eso ella se manifiesta especialmente a partir de nuestras experiencias.

Tiene como punto de partida la afirmación de que el racismo y su instrumental operacional, la discriminación racial, constituye una violación a los Derechos Humanos3. Por tanto el racismo no es una cuestión de relación interpersonal, de “intimidad”, de “afinidad”, de “gusto” o “disgusto”: “Aunque no me gustan los negros, hablo con ellos y no los discrimino”, “Yo no soy racista pues mi mejor compañero de escuela era negro” “negro ni el teléfono”... No es pues una cuestión de “hábitos del corazón”, pues el racismo y la discriminación racial producen exclusiones y desigualdades en todas las esferas de la vida para millones de mujeres y hombres en este espacio geográfico de esta “aldea global”, que llamamos de América Latina y el Caribe.4
El pensamiento teológico afro-americano y caribeño toma como referencia básica la experiencia de Dios vivida por las comunidades negras en el continente. Está abierto a las particularidades geográficas y a las prácticas cotidianas que por supuesto son diversificadas y plurales dependiendo del espacio físico y social que ocupemos.
La teología afro-americana enriquece el quehacer teológico al proponer una reflexión enraizada en nuestras cosmovisiones culturales y religiosas de fe. Son diversos los elementos que caracterizan la cosmovisión cultural y religiosa afro- americana que influencian nuestra teología. Entre ellos destaco el culto practicado por diversas comunidades afro-católicas. En Colombia por ejemplo, el lumbalú, baile introducido por los esclavos y esclavas que llegaron a Cartagena, es un baile y canto funeral practicado con la finalidad de abrir el camino del difunto y difunta para la morada de los ancestros. Pues la muerte constituía la única posibilidad física y concreta de ligar el presente trágico de los exiliados con las raíces más profundas de su africanidad.5
Hay entonces una estrecha relación entre vida y muerte en la cosmovisión africana. Es una concepción teológica dónde no hay lugar para los dualismos, la muerte interactúa con la vida. Los ancestros protectores vigilan y reconfortan al ser humano que está siendo maltratado. La noción de familia (Muntu6) para los bantúes no está circunscrita al núcleo constituido por los padres e hijos, sino que se extiende a los difuntos considerados como seres vivos y actuantes.
Vida y muerte se integran en una alianza indisoluble. Esa hermandad incluye a los árboles, plantas, herramientas y cosas que le sirven al ser humano, particularmente la tierra donde se nace, siembra y entierra. La vida y la muerte son de origen divino, por eso se condena cualquier tipo de violencia contra la vida humana desde el momento de la concepción. Paradójicamente en razón de la violencia ejercida contra los esclavos, la muerte se convierte en un importante mecanismo de resistencia y lucha por la conquista de la tierra.
La utopía de la conquista de un lugar habitable con dignidad para el pueblo afro-americano todavía continua en la actualidad. Y ella se manifiesta claramente en las creencias, ritos, ceremonias y organizaciones religiosas de origen africano. En la cosmovisión afro-americana hay una gran fuerza por la vida, los Orichas son los ancestrales que se manifiestan en las personas y en la naturaleza. El ancestro es una forma en que el elemento sagrado se perpetúa en la vida de las personas, lo sagrado nace de la vida de las comunidades y se hace presente a través de la naturaleza, de las personas, de las cosas, de la comunidad, de la familia.7 El elemento ancestral nos habla de los fundamentos primordiales de un grupo, pues se trata de un elemento que le permite preservar su identidad. De una identidad que hoy llora la tala de bosques y que revindica los principios universales, también llamados elementales: tierra, agua, justicia, vida, fertilidad, amor, paz, riqueza, etc.
Mientras que los occidentales hacen la separación en una parte superior, lo divino-espiritual y otra inferior, lo humano-corporal, las afro-americanas y afro-americanos en las ceremonias se expresan con todo el cuerpo, superando esos dualismos. Así sus culturas son como realidades de lucha y resistencia popular. Pero estas culturas no son estáticas, ellas están en permanente re-creación, su contacto con otras etnias y religiones posibilita un intercambio cultural que llamaremos de prácticas sincréticas. Ese contacto puede darse en nivel igualitario, el problema es que esta re-creación cultural se da casi siempre en un ambiente de dominación. De este modo el sincretismo se transforma en una estrategia de resistencia.

2. Teología Negra Feminista8

La Teología Negra Feminista (TNF) surge de la necesidad de hacer teología a partir de las experiencias de vida comunitaria y religiosa tanto de mujeres cristianas como de aquellas pertenecientes a religiones de origen africano en América-Latina y el Caribe. Ella se preocupa en primer lugar por las situaciones de racismo, sexismo, clasismo, colonialismos y anti-semitismos que marcan las experiencias de vida de las oprimidas de nuestras sociedades. Esto quiere decir, que la reflexión teológica es el segundo momento de una teología primera que es el cotidiano de las mujeres.

Esta teología se auto-presenta y reconoce como una teología que quiere manifestar la revelación de Dios en la vida de las mujeres pobres y negras. Interpreta la realidad como una fuente para la emancipación y busca repensar la experiencia de lo Divino en su corporeidad9. Pretende desconstruir los sistemas políticos que esclavizaron, protestando incluso en el silencio, en el toque, en las canciones, poesías, comidas, slogans. Ella se manifiesta a través de diversas formas de expresión: en el lenguaje hablado, en los símbolos, en los gestos, en el cuerpo, en la estética, etc. Se articula en un proceso liberador y de fe de las mujeres negras.

La TNF parte no sólo del lugar de dolor por la discriminación y racismo vivenciado por las mujeres negras, sino también de sus luchas y resistencias. Ella se presenta como una teología que va más allá de la simple inclusión de las mujeres negras dentro de la categoría pobres, sin olvidar lógicamente que ellas continúan siendo esclavas del hambre, de la enfermedad y de las tasas mas elevadas de desempleo.


Con todo, la TNF rescata a la mujer negra del papel de pobre, criada y esclava, un papel inventado por los eruditos que formaron el imaginario socio-religioso, (pues sabemos que ella fue reducida a esos papeles mediante el proceso cruel de genocidio, saqueo y esclavitud de su pueblo) y la coloca como protagonista de una historia de lucha y resistencia aun cuando la historia oficial se empeñe en ocultar su poder, sabiduría y resistencia. De esta manera la TNF busca eliminar los escondidijos: clasismo, racismo y sexismo camuflados en la erudición bíblico-teológica.



  1. Algunas características de la Teología Negra Feminista

La TNF hoy en América Latina está conquistando un espacio importante de reflexión teológica. Poco a poco las mujeres negras están ocupando lugares en las facultades de teología posibilitado una importante sistematización del camino teológico que viene enraizada en la vida de las comunidades. Dentro de los principales elementos que caracterizan su discurso teológico destaco los siguientes:





    1. La vida cotidiana

Se entiende como un factor fundamental que posibilita la reflexión sobre las experiencias de fe. Las relaciones de la vida cotidiana de la comunidad, llaman a las mujeres a buscar justicia y liberación a partir de sus experiencias cotidianas. No se trata por tanto de experiencias en abstracto, sino que involucra sus cuerpos, sus historias, sus lugares geográficos, permitiendo una construcción simbólica y política que parte de sus experiencias.
El Dios que participa de estas experiencias es la fuerza que impulsa cambios sustanciales en las relaciones de género, donde hay violencia, tanto en el ámbito privado como público. Ellas están problematizando elementos culturales incuestionables para el androcentrismo10 sistémico, que ve toda práctica machista como natural de la cultura negra, encubriendo así las asimetrías de género y la participación de las mujeres en la historia de las comunidades. De esta forma se van creando relaciones nuevas más armoniosas y/o equilibradas entre hombres y mujeres.


    1. El cuerpo como lugar de revelación

El cuerpo es el espacio donde confluyen nuestras alegrías, angustias, temores, fe y esperanza, es decir, la mujer negra experimenta el mundo de una forma especial. A partir de su cuerpo se inician nuevos espacios donde acontece la salvación.
Por eso, en respuesta a una sociedad que desvalorizó el cuerpo de mujer negra y de una teología que durante años consideró impensable el hecho de que este cuerpo negro “cuerpo de pecado”, fuera lugar de revelación, las mujeres negras reivindican sus cuerpos como espacios sagrados de revelación.


    1. La tradición oral como memoria histórica de resistencia

Las mujeres negras han jugado un papel importante en la preservación-resistencia de la herencia cultural de origen africana. Uno de los mecanismos empleados para dicha preservación es la transmisión de la palabra, la tradición oral. La palabra es poder, ella transmite fuerza y ejerce un papel didáctico en la preservación de la armonía comunitaria. La palabra tiene importancia en cuanto oralidad que no se agota en las cosas dichas, pero que se extiende al silencio, al cuerpo, al movimiento, a los toques, al no saber.
El hecho de recuperar el pasado nos da el sentido a nuestra propia vida y nos proyecta hacia el futuro. Pero esa recuperación va mucho mas allá de una simple constatación histórica, así por ejemplo, al rescatar el papel de los mitos11 en la tradición afro-americana, las mujeres están atentas a las metáforas femeninas del lenguaje androcéntrico que promueve asimetrías entre hombres y mujeres.


    1. El sentido de los ancestros

La memoria de los ancestrales es fundamental para la comprensión de las cosmovisiones de mundo de los diversos grupos étnicos traídos para América Latina y el Caribe. Ella tiene que ver con los fundamentos primordiales de un grupo, con su identidad.
La ancestralidad es la forma que lo sagrado posee para ir hasta las personas, ella se hace presente a través de la naturaleza, de las cosas, de la comunidad y de la familia, entendida esta no en el sentido de familia nuclear, pues ella abarca parientes y personas no consanguíneas que comparten la vida de grupo12. Y ese sagrado presente en la naturaleza, es la fuerza que impulsa a la comunidad en la búsqueda de justicia. En las religiones de origen afro-americana, lo sagrado se manifiesta también a través de las personas, de los cuerpos de mujeres y hombres.


    1. Conciencia ecológica

La TNF se propone denunciar la masacre de la tierra, la destrucción de la naturaleza y de los derechos de las mujeres en todo el continente. De este modo desenmascara el sistema ideológico patriarcal que promueve la dominación económica e institucionalizada de las mujeres, de la tierra y de los animales.

Al reivindicar el derecho a la tierra y a la defensa de un territorio, la TNF intenta construir un mundo donde sea posible vivir en armonía con todos los seres creados. Para que esto sea posible es necesario denunciar un complejo patrón de relaciones sociales y construcciones culturales que promueven desigualdades entre hombres y mujeres y entre los mismos con la naturaleza. Solamente a partir de la complicidad y la conciencia de sus compañeros el sueño por un territorio para todas y todos será posible.




    1. La búsqueda de una vida digna

En el modelo de sociedad actual, hay múltiples relaciones sociales de poder, que se traducen en una civilización basada en divisiones y antagonismos. El holocausto vivido por los pueblos negros e indígenas a causa de la mentalidad colonialista, reforzó las divisiones y la concentración del poder que continua generando ideologías racistas, sexistas y clasistas.
Al constatar que vivimos en una sociedad donde se ve una acentuada feminización de la pobreza y donde las mujeres negras son las mas afectadas, somos obligadas a reflexionar sobre la resistencia de nuestras mujeres y a su reclamación por mejor calidad de vida. La pobreza en América Latina y el Caribe además de tener rostro femenino, tiene rostro negro, quiere decir, rostro de mujer pobre y negra. Esta constatación nos llevó no solamente al fortalecimiento de grupos de conciencia negra y feminista, como también, al incremento de este debate en el quehacer teológico.


    1. Nuestra subjetividad

La afirmación de nuestras propias subjetividades significa que optamos por una teología que revela los trabajos de las mujeres, de una teología capaz de reconocer nuestro propio valor y aporte, capaz de incluir nuestras experiencias como partes del lenguaje teológico. Esta subjetividad parte de nuestra propia autoestima, esto nos ayuda a una autodeterminación en la reflexión de nuestras experiencias de fe. Esa subjetividad refuerza la lucha para salir de la dominación patriarcal.


    1. Una nueva inculturación

Al proponer una nueva inculturación, la TNF entiende ésta no como un proceso descendente, cuyo protagonismo es solamente del mensajero, se trata de una práctica que da prioridad al pueblo, con sus culturas. No se trata de una implantación de símbolos de un universo religioso para otro, sino de asumir y respetar las riquezas culturales y religiosas de culturas no hegemónicas.


    1. El macro-ecumenismo

El diálogo con las religiones afro-brasileras debe hacerse a partir del concepto macro-ecumenismo. Este es un término que intenta superar los límites impuestos por los términos ecumenismo (restricto a iglesias cristianas) y diálogo interreligioso, que no siempre llega a expresar la necesidad de una práctica común por la paz y por la justicia. El macro-ecumenismo incluye respeto por las diferencias religiosas y la búsqueda de agendas comunes que reivindiquen una vida digna para todas y todos.


    1. Fe sincrética

La fe sincrética es una práctica común en nuestras comunidades. El fenómeno de sincretismo religioso se ha observado en todos los tiempos y lugares donde culturas diversas tuvieron contacto, en América Latina y el Caribe. Aunque la palabra sincretismo fue utilizada peyorativamente para caracterizar las religiones de origen africano como sinónimo de mezcla, algo inauténtico y modelo religioso atrasado e incompleto. Al lado de los términos como animismo, fetichismo y primitivismo, las religiones afro-americanas: macumba, vodu, umbanda, candomblé, fueron en muchos momentos contrapuestas al catolicismo, entendido como universal y auténtico.
Así, cualquier intento de práctica religiosa sincrética católica fue condenado, aunque la fe sincrética sea común en la práctica religiosa popular. Entonces ¿cómo se explica el hecho de que en el Brasil por ejemplo exista la iglesia del Señor del BONFIM en honor de Oxalá, divinidad afro-brasilera de la paz? ¿Esto qué significa? ¿Los africanos fueron los que corrompieron entonces el catolicismo español y portugués o fue éste el que violentó las tradiciones ancestrales de los primeros? Obviamente las influencias buenas o malas fueron recíprocas. Por eso al reivindicar la fe sincrética me refiero al hecho de que hubo contribución africana en la formación de la cultura latino-americana. El sincretismo es la síntesis o interacción dialéctica de la cual resulta algo nuevo “la creencia, el rito de uno es reinterpretado por el otro recíprocamente”13. El sincretismo hace explícita la mutua influencia entre evangelio y cultura.
Estos elementos entre otros, constatan que nuestra teología está cargada de emociones, está presente en nuestros cuerpos, por eso tiene una racionalidad diferente que exige distintos espacios y métodos de reflexión. No es posible expresar un sentimiento dentro de una racionalidad oficial, tradicional. Por eso es importante establecer un diálogo entre las tradiciones cristiana y afro-americana, a fin de que nuestra teología sea cada vez más amplia y plural y donde se respete nuestro derecho a expresar nuestras espiritualidades diversas. Con ese objetivo, la teología afro-americana ha empleado diferentes caminos metodológicos que quiero explicitar a continuación.

4. Algunos pasos metodológicos

Durante la última década, se han lanzado desafíos en relación con el quehacer teológico y bíblico en los diferentes contextos afro-americanos. Las mujeres en especial, asumieron una postura crítica a la cultura patriarcal cargada de imágenes y lenguajes masculinos. De formas diversas, el reto hermenéutico quiere establecer un diálogo recíproco con la Biblia desde su distancia, complejidad, diferencia y contemporanidad, capaz de procurar una comprensión renovada tanto del texto como de los y las intérpretes.


Voy a analizar diversas aproximaciones al estudio de la cultura negra en la Escritura, enfatizando los avances y desafíos desde una perspectiva negra y feminista. Para tal efecto elijo una serie de pasos metodológicos que nos ayudan en nuestra tarea teológica. Al enunciar estos pasos metodológicos soy consciente de los límites y riesgos de tal tipificación, siendo que cada uno de esos caminos no corresponde necesariamente a una secuencia lógica. Y está lejos de serlo puesto que la teología y hermenéutica afro-americana no se entiende de manera lineal y acrítica, ella es circular e interrelacional.
El primer paso metodológico es la aproximación histórica, y nos ayuda a repensar nuestra historia de opresión y sus mecanismos de resistencia y sobrevivencia. Reconociendo la acción histórica de mujeres y hombres negros, sus luchas frente a la opresión y subordinación euro-céntrica y patriarcal, pero también preguntándonos por las manifestaciones de vida y por las inconsistencias vividas al interior de nuestra cultura, rescatando el valor de los mitos afro-americanos. Esta aproximación deberá tener en cuenta la múltipla opresión de las mujeres por clase, raza, género, de la misma forma evitará la reproducción de ideas anti-semitas y xenofóbicas.
El siguiente paso consiste en establecer un diálogo entre nuestra historia y la Biblia. Un texto bíblico nos ayuda a descubrir la Biblia como historia de grupos humanos. La narración escogida nos permite comprender un contexto social escrito por una elite masculina. De este modo sospechamos el modelo de autoridad divina presente en ese pequeño texto.
En un tercer momento, la interpretación revisionista, nos ayuda a cuestionar la Biblia como autoridad divina y su sentido liberador, nos alerta a estar atentas a las contradicciones históricas y culturales que promueven la desigualdad inclusive en el interior de los mismos grupos de mujeres y hombres.
Un cuarto paso metodológico es la aproximación crítica retórica, al reconocer la existencia de una jerarquización del saber que corresponde a la propia jerarquización social, cuestionamos aquello considerado como incuestionable en las religiones. Así sospechamos del lenguaje, de los silencios, de las omisiones, las metáforas referentes al pueblo negro en la Biblia y en nuestras comunidades.
Como instrumental de análisis, la teología negra feminista, utiliza las teorías de género, como un quinto momento, evaluando las construcciones de los papeles sociales atribuidos a mujeres y hombres.
En el momento siguiente, la comparación e identificación de la historia negra y la tradición judeo-cristiana, nos llama la atención para la necesidad de hacer una teología afro-americana que promueva nuevas identidades femeninas y masculinas. Estas identidades deben superar los estereotipos patriarcales promovidos a lo largo de los siglos y que dignifican la vida de las mujeres pobres y negras en nuestro continente.
En continuidad con el paso anterior, el referente cultural, al permitirnos valorizar la Palabra de Dios no solamente a partir de la Escritura, sino fuera de ella, nos desafía en la búsqueda de una teología abierta al macro-ecumenismo. Esta lectura deberá cuestionar las estructuras patriarcales y el ejercicio del poder al interior de los grupos religiosos aunque muchos de ellos estén siendo liderados por mujeres.
En resumen, el estudio anterior me permitió abrir nuevos caminos cargados de deseos, sueños, esperanzas de una vida mejor para todas las mujeres del planeta en especial para las mujeres pobres, negras, indígenas, que son discriminadas fuertemente en cuestión de clase, raza, genero, religión por las estructuras jerárquicas y patriarcales.

5. Algunos desafíos de la teología afro-americana


Me propongo abordar el tema de los desafíos de la teología afro-americana desde dos perspectivas: La primera intenta, aunque de manera global, presentar los principales desafíos que la epistemología intercultural lanza a nuestra teología. La segunda perspectiva discute desafíos a partir del diálogo inter-religioso.

En esta charla, quiero también practicar la interculturalidad y la interdisciplinaridad. Visto que, la interculturalidad es uno de los mayores desafíos lanzados en la actualidad en esa búsqueda de vida en armonía entre los diversos grupos humanos.




  1. En busca de una epistemología intercultural


En este punto, propongo una praxis intelectual dialógica para que no pensemos o hablemos sobre diferencias sino que hablemos con ellas y a partir de ellas. Esta praxis dialógica es una exigencia en la búsqueda de una epistemología intercultural, es decir, a partir de los diferentes imaginarios culturales y religiosos. De este modo la teología afro-americana se siente desafiada en el diálogo con la epistemología occidental, con la finalidad de establecer nuevas relaciones, no de dominado ni de colonizado culturalmente, pero sí para establecer puntos de convergencias. Al proponer un diálogo con la filosofía, reconocemos en la cultura afro-americana la existencia de una filosofía propia.


Los principales desafíos lanzados por la epistemología intercultural a la teología afro-americana y caribeña son los siguientes:


  • Tomar conciencia de que existe un problema de relación entre las tradiciones culturales y la filosofía y que dicho problema tiene su origen en la propia filosofía;

  • Ser conscientes de que nuestro acceso al conocimiento continúa siendo monocultural, quiere decir, que todavía tomamos como parámetros para nuestro quehacer teológico “el modelo cultural y religioso” euro-céntrico. Continuamos centralizados en el tipo lógico del saber crítico racional;

  • Revisar nuestros conceptos como “mestizaje cultural”, ya que es un concepto ambiguo que en última instancia es una síntesis de cultura global. La perspectiva de inculturación también debe ser críticamente reconsiderada, y desvendar el colonialismo sutil implícito en el término;

  • Promover una discusión igualitaria entre las culturas y subculturas, de modo que haya una verdadera democracia en la cual no exista ninguna censura, y con derecho a expresarnos sin limitaciones conceptuales previas.

  • Crear condiciones para que los pueblos hablen con voz propia;

  • Reconocer la existencia de hábitos de pensar etnocéntricos que bloquean la percepción del otro y otra hasta en las formas más elementares de su alteridad, como es su dignidad de vida humana;

  • Cultivar un diálogo descentralizado, es decir no buscar la “verdad” desde nuestro punto de vista dejándonos interpelar por las otras y otros. Esto apunta no a la incorporación de lo otro en lo propio, sea en sentido religioso, ético, sexual etc., y sí a la transfiguración de lo propio y lo ajeno en la búsqueda de un espacio de convivencia y comunión. Esta convivencia ciertamente pasa por momentos de tensiones y conflictos, pero lo importante es el diálogo para garantizar una tierra en armonía con mis semejantes y con el planeta en general.

  • Tener conciencia política y procurar salidas conjuntas a las políticas económicas neoliberales que afectan nuestras relaciones y cualidades de vida.

La epistemología intercultural como afirma Raúl Fornet-Betancour14 propone no favorecer de entrada ningún tipo de universalidad, para procurar un nuevo tipo ecuménico de relaciones entre las culturas. De esta forma debe mostrar que nace en Grecia, India, Etiopía, América etc.





  1. Desafíos para un diálogo interreligioso

La práctica sincrética tal como la hemos definido tiene muchas implicaciones dogmático-pastorales ya que exige una renovación de la experiencia del sincretismo religioso. Estoy convencida que una religión que se pretenda universal y que fundamente su argumentación en que lo absoluto de Dios se concentra en un ser humano relativo que se localiza en el tiempo y en el espacio, no puede, honestamente, desconsiderar teológicamente el análisis de los beneficios y límites del sincretismo.


El sincretismo religioso afro-católico provoca al cristianismo europeizado a un nuevo aprendizaje pastoral y dogmático. Y este aprendizaje requiere una revisión de la epistemología patriarcal, especialmente la teológica, que entiende la existencia de un único Dios o modelo divino centralizador y reproductor de “verdades eternas”, incuestionables. ¿Cómo pueden las iglesias cristianas rechazar enfáticamente el sincretismo teológico religioso y al mismo tiempo afirmar que en Jesús de Nazaret, están presentes en una misma persona divina dos naturalezas (humana y divina) radicalmente distintas, sin mezcla, confusión o separación? ¿Cómo descalificar, por principio, el esfuerzo popular de juntar dioses diferentes, y hasta contradictorios en una misma experiencia religiosa? ¿Cómo es posible cegarnos ante la tentativa simbólico-teórica del dogma trinitario, que procura el difícil equilibrio entre la convicción monoteísta y la experiencia de lo múltiplo en la divinidad?
El diálogo que propongo merece una postura crítica y dialéctica a la manera como hemos accedido a la divinidad. Dicho de otra forma, “la fe, (la cristiana y también otras expresiones) tiene mediaciones religiosas y espirituales”15. Estas realidades simbólicas son ambivalentes. Por consiguiente, fe no es sinónimo de religión; siempre es necesario una evaluación crítica de las mediaciones religiosas. Pues de hecho, la fe no es vivida de forma pura, la vivimos en medio de procesos religiosos y espirituales. Procesos que merecen una revisión de los mecanismos sutiles de exclusión de mujeres y la objetivación de la naturaleza en razón de lucro en nuestra sociedad.
De este modo, nuevos caminos, nuevas perspectivas teológicas que apuntan a una pluralidad religiosa y cultural nos ayuda a seguir soñando con una vida mejor para las mujeres, niños, ancianos, homosexuales a lo largo del continente. En última instancia, la Teología afro-americana y caribeña quiere proporcionar un espacio abierto e inacabado en el que otras voces y prácticas encuentren reconocimiento como constructoras de cultura y conocimiento.


 Maricel Mena López es laica católica de nacionalidad colombiana. Pertenece al Grupo Guasá de reflexión teológica afroamericana. Es doctorada en Biblia. Se desempeña como profesora de la Escola Superior de Teologia de São Leopoldo, Brasil.

1 Silvia Regina de Lima SILVA, “Teología feminista latino-americana” en Teología Afro-americana – II Consulta Ecuménica de Teologías y Culturas Afro-americana y Caribeña, Quito, Ediciones Afroamerica, 1998, p.119.

2 Abya-Yala y sus rostros – formación teológica y transversalidad, Sexta Jornada Teológica de CETELA, Cumbayá, 2-6 de 2000, p.25.

3 El racismo y la discriminación racial violenta aquello que está en el artículo segundo de la declaración Universal de los Derechos Humanos: “todo hombre (ser humano) tiene capacidad de gozar de los derechos y libertades establecidas en esta declaración, sin distinción de cualquier especie, de raza, color, sexo, lengua...”

4 Pe. Clovis CABRAL, SJ, “Encontro Continental de Bispos Comprometidos com a Pastoral Afro”, 09 a 13 de setembro de 2002, Quito, Ecuador, p.2


5 Manuel ZAPATA OLIVELLA, “El sincretismo Afro-católico en las luchas liberadoras de América”, en Cultura Negra y Teología, San José, Departamento Ecuménico de Investigaciones, 1986, p.105.

6 Muntu: Es el singular de Bantu, el concepto implícito en esta palabra transciende la connotación de ser humano, ya que incluye a los vivos y difuntos, así como a los animales, vegetales, minerales y cosas que le sirven.

7 Vilson Caetano de Sousa JUNIOR, editor, Ancestralidade Bíblia e Negritude, n.2, AGBARA – grupo ecumênico de leitura bíblica a partir das comunidades afro-americanas e caribenhas, 1998, p.2.

8 Parte de este artículo fue publicado en Maricel Mena López, “Pensando en una teología negra feminista de liberación”, en Caminos – Revista cubana de pensamiento sociotelógico, La Habana, Centro Memorial Dr. Martín Luther King, Jr., v.26, 2003, p.40-43.

9 Maria Pilar AQUINO y Elsa TÁMEZ, Teología Feminista Latino-Americana, Ediciones Abya-Yala, Quito, 1998, p.54 (Serie Pluriminor)

10 Entiendo por androcéntrico o androcentismo sistémico las construcciones lingüísticas de la historia que tienden a apagar a las mujeres como participantes activas en la historia. Cf. Elisabeth Schüssler FIORENZA, As Origens Cristãs a partir da mulher – Uma nova hermenêutica, São Paulo, Ediciones Paulinas, 1992, p.56.

11 Maricel MENA LÓPEZ, “Ecofeminismo e cultura negra”, en Fontes e caminhos ecofeministas, São Leopoldo, 2002, Centro de Estudos Bíblicos CEBI, p.20-29 (Série: A palavra na vida, 175/176)

12 Cf. Vilson Caetano de Sousa Junior, Ancestralidade Bíblia e Negritude, p.2.

13 Afonso Maria Ligorio SOARES, Sincretismo e inculturação – Pressupostos para uma aproximação teológico-pastoral às religiões afro-brasileiras, buscados na epistemologia de Juan Luis Segundo, Tesis de doctorado, São Bernardo do Campo, Universidade Metodista de São Paulo, 2001, p.76.

14 Raúl FORNET-BETANCOUR, “A ética do discurso - racionalidade e contextualidade”, en Ética do discurso e filosofia da libertação, modelos complementares, Antonio Sidekum, organizador, São Leopoldo, editora Unisinos, p.11-39. (Série Estudos Ibero-Americanos, 2)

15 Diego IRARRÁZAVAL, Audácia evangelizadora – entre culturas y entre religiones, Cochabamba, Guadalupe, Editorial Verbo Divino, UCB, 2001, p.29.




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