Nuestra vida. La vida es algo intransferible



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ORTEGA Y GASSET (Resumen)

Podemos decir que el problema radical de la filosofía es definir esa realidad primaria que llamamos nuestra vida. La vida es algo intransferible, no es un concepto abstracto, es mi ser individualísimo. Pero la vida nos es dada, pero no nos es dada hecha, sino que cada uno de nosotros necesitamos hacer nuestra propia vida, cada uno la suya. La vida es quehacer continuo.

Vivir es estar haciendo algo con las cosas. No toda actividad es un hacer. Éste viene definido por un porqué y un para qué. La vida es drama: algo que pasa y lo que hace el personaje, porque se encuentra en una situación determinada. Decidir en cada instante de acuerdo con un proyecto vital. Hay que elegir entre las distintas posibilidades que la vida (circunstancia) nos plantea, y para ello, el hombre es forzosamente libre. Y como hay que justificar la elección en cada caso, la vida es un quehacer moral.

. Las categorías según las que intenta Ortega definir la vida, como algo personal de cada uno, son los siguientes:



  • Vivir es, ante todo, encontrarse en el mundo.

  • Nos encontramos en el mundo de una forma concreta, estamos ocupados en algo.

  • Este ocuparse significa darnos una finalidad (la vida no está nunca prefijada, es posibilidad y problema).

  • Yo he decidido hacer lo que hago (vida como anticipación y proyecto).

  • Yo, por tanto, puedo escoger (existe la libertad en mi circunstancia).

  • Las posibilidades no nos ilimitadas.

  • La vida es esencialmente temporeidad (la sustancia de la vida es el tiempo, el cambio).

Así entramos ya en el aspecto gnoseológico de Ortega: el perspectivismo.


Este es el sentido de esa frase tan repetida de: “yo soy yo y mis circunstancias”, la cual supone ya la doctrina perspectivista.
El “perspectivismo” supone la idea de la vida como un drama entre el yo y las circunstancias. En una palabra, la realidad radical es la vida humana, “¡mi vida!”, entendida en este sentido de interacción del yo con las circunstancias; todo lo demás son ya interpretaciones de esa realidad primaria.

La capacidad de darse el hombre a sí mismo un proyecto nos remite a su dimensión radical: la libertad, donde “ser libre quiere decir carecer de identidad constitutiva, no estar adscrito a un ser determinado. Lo único que hay de fijo y estable en el ser libre es la constitutiva inestabilidad”. En resumidas cuentas: el hombre es un ser infinitamente plástico cuya característica principal es precisamente no ser nada definitivo. Es decir, que el hombre es historia, y su comprensión sólo puede abrirse a la razón histórica que nos cuenta o narra lo único que el hombre posee: su pasado.


La vida humana es quehacer aunque no cualquier quehacer, sino el que cada hombre tiene que haberse impuesto por su yo íntimo que nos impele a una vocación o a un destino. Cada individuo tiene por tanto, un proyecto de vida individual e intransferible.
CONCLUSIONES (para incidir en el comentario de texto).
1ª. La vida humana es –en opinión de Ortega y Gasset- una realidad extraña, de la cual conviene decir:

- Que es una realidad radical.

- Que a ella tenemos que referir todas las demás “realidades”.

- Que tales “demás realidades” –efectivas o presuntas en su existencia- han de aparecer comprendidas en la realidad radical que es la vida humana.


2ª. La vida humana –en su sentido más estricto- es intransferible. Y por el hecho de ser intransferible, la vida humana es radical soledad.

3ª. La vida humana es un drama, es un hacerse. Pero este hacerse es siempre progresivo, hacia delante, desde el porvenir. En efecto, en la filosofía de Ortega, vivir consiste inexorablemente en un hacer. Más concretamente, vivir consiste en hacerse la vida de cada cual a sí misma. Proyecto vital.


4ª. La razón vital como método, frente a la razón científica e idealista y su reacción en el irracionalismo: Razón y vida estaban enfrentadas, pero era porque se hablaba de razón pura, de razón física-matemática. Aparece la razón vital (vida: yo, circunstancia, perspectiva).
La razón no prejuzga cómo debe ser la realidad, vivir es no tener más remedio que razonar ante la inexorable circunstancia. Razón en unión con la idea de la vida como quehacer. El hombre necesita orientación. La vida es de su misma sustancia, razón. Además la razón vital es histórica, ya que la circunstancia de cada hombre incluye su historia.
Por eso se llama a la filosofía de Ortega “racio-vitalismo”. Razón vital, entonces es razón del sujeto entero, no sólo entendimiento, razón del sujeto en su determinada realidad social e histórica. Por eso decíamos que la razón vital es histórica, porque la vida es esencialmente temporeidad, la realidad es un devenir y en él hay que captarla. Por eso la vida no es comprensible absolutamente y de una vez por todas. La racionalidad de la historia queda siempre como problema y constantemente hay que ir buscando y rehaciendo esquemas. El hombre es un proyecto inacabable, ¿cómo pretendemos conocerlo totalmente?.




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