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Nota importante: me fue imposible condensar la naturaleza de mi investigación en 15 páginas, así que si les parece, propongo exponer solo lo referente a las primeras 16 páginas (que en quitando las citas y referencias hace 15 páginas), en estas primeras 15 páginas está, a modo de relación, lo del método en el arte luliano y el método cartesiano. De verdad lo siento mucho que esto ocurriera, pero así es el proceso creativo, no sabes con lo que te encontrarás, espero que esto no sea un impedimento para ser ponente en su congreso. Muchas gracias.

Edgar Colmenares.


Implicaciones del método, la relación mundo─razón, y la estética en la articulación del conocimiento.
Con este trabajo se pretende estudiar sobre la relación que puede haber entre método, estética y conocimiento, para ver el rol que dichos componentes juegan en la estructuración del conocimiento. Para este cometido se toma como referencia autores representativos de los diferentes momentos históricos del pensamiento, tomando de cada uno el aspecto que más pueda ser de guía para el logro del objetivo propuesto.

Tres nombres que nos orientan, René descartes, Immanuel Kant y Ramón Llull, pero se hace difícil ubicar a cada autor en algún momento especifico de la investigación, desde un punto de vista parece evidente situarlos desde una cronología histórica, puesto que la historia del pensamiento se gesta desde un acontecer cronológico, pero en el caso del filosofó mallorquín, pareciera nos hablaran de un pensador que desafía cualquier orden cronológico de la historia de la filosofía tal como comúnmente la conocemos, tal vez porque, precisamente, el mundo de la racionalidad moderna y de la estética contemporánea, ha dejado en las sombras a figuras del pensamiento medieval que ostentan una fecundidad filosófica que trasciende cualquier etapa del reflexionar humano.

En todo caso, seremos fieles a la tradición cronológica de las ideas filosóficas, pero, en cualquiera de los casos, será fácil percatarnos cómo es posible una perfecta cohesión entre un pensador del siglo XIII, con los supuestos de la racionalidad moderna, y del salto de la modernidad al mundo de la estética contemporánea.

De Ramón Llull tomaremos sus reflexiones acerca de la relación mundo─ razón derivadas de su Arte Breve, Descartes nos orientará en la cuestión metódica implícita en el proceso de racionalización presente el ejercicio epistemológico, y en Immanuel Kant nos introduciremos en el juicio estético derivado de la crítica del juicio. Veremos, pues, cuáles serán las posibilidades de dicho trabajo.




  1. Siguiendo las huellas del arte luliano

Qué será lo que lleva a un personaje como Ramón Llull a pensar la posibilidad de un método universal de conocimiento, una forma de entender la vida desde una forma que sea común a todos los hombres, es ese el arte luliano, el que nos conduce a un punto de encuentro, en el que las diferentes posibilidades de la razón sean conciliables bajo una manera de ser que es propia a la condición humana1.

Por un lado, se aprecia en Llull la condición del realismo platónico, por otra, una pensamiento donde se refleja una plena actualización de las jerarquías del pensamiento en los objetos del mundo de los hombres, así, se evidencia la posibilidad de una relación entre razón y los objetos del mundo, al mismo tiempo que éstos encuentran su sentido en el posicionamiento que por vía de la razón le es otorgado2.

El conocimiento no es un algo que aparece como ajeno al objeto ni al sujeto que lo conoce, pues es en el propio ejercicio del conocer, donde se va dibujando la forma que adquieren las cosas para el sujeto, sin que esto signifique que el conocimiento permanezca como espíritu absoluto en el conocedor, sino más bien que objeto y sujeto comparten el fenómeno del conocer, que es donde ambos adquieren cada uno su sentido, siempre moldeados por las propias posibilidades o potencias que residen en las posibilidades del universo.

Recordemos que nuestro autor intenta resolver el problema de la época, donde al parecer hacía falta la unificación de un criterio que resolviera el problema de los diferentes criterios de las ciencias, justo allí donde el desconcierto epistemológico, religioso y cultural, demandaba una salida que diera orden a una variabilidad de criterios desde los cuales se hacía difícil llegar a un consenso, una manera desde la cual entender todos una misma razón ordenadora del universo3.

Hay Llull para filósofos y también para teólogos, pero siempre el mismo hombre, más allá de dar relevancia a su origen o motivaciones religiosas, mundanas o místicas, importante es darnos cuenta de que es difícil separar al pensador de su vida, así pues, aunque es cierto que en el arte de Ramón Lull la figura de un Dios ordenador es desde donde todo cuanto es se hace posible, es fácil entender, situando a este Dios como entidad gnoseológica, cómo es posible que sea desde las propias posibilidades del universo, como sus criaturas pueden llegar a reconocer, mediante la razón como método, las cosas del mundo que les es dado, bien por la gracia de un dios, o dados a su razón para conocer.

Así, el hombre puede conocer lo que le es posible y dado a su razón, y, mediante el arte de aproximación a las cosas, acceder al particular por vía de descenso del universal, así, universal y particular coinciden en la plena comunicación de sus propiedades, que son las mismas, aunque una actualizada gracias a la posibilidad que le viene dada por la otra. La posibilidad universal como agente formal, da a lo particular una atribución de ser, o de ser reconocida por el sujeto como aquello que viene dado por lo general y que logra actualizarse en lo sensible4.

Lo particular como el objeto de invento, el modo operativo del arte, de aquí que el universal no es que da una única posibilidad de entender el particular, porque precisamente por eso vienen los problemas de incompatibilidad de criterios en el reconocimiento de la verdad, porque las diferentes vías de acceso a la cosa, genera diversas maneras de entender lo dado, de allí las diferentes maneras de concebir el ser, que aunque sea uno para todos, en los diferentes particulares puede mostrarse desde variaos matices.

El universal adquiere una forma en el ejercicio de la invención o el descubrimiento de la vida, siempre hay espacio para la invención humana5. El proceso de descubrimiento del ser funciona en Llull parecida a la manera agustiniana, tres partes de un mismo proceso de ejercicio epistemológico, religioso, y hasta místico transcendental6.

Memoria, entendimiento y voluntad, la trinidad del pensamiento, facultades que, en manos del pensamiento antiguo, con San Agustín por un lado, y en la filosofía medieval de Ramón Llull por el otro, hacen de articuladores del conocimiento, facultades propias del hombre que se hace idea de su mundo, mediadores del ser, y donde se evidencia la posibilidad de conocedor y lo conocido.

Para nuestras mentes contemporáneas es fácil pensar en un objeto y un sujeto, conocedor que se apropia de algo y lo hace conocido, pero nos es, tal vez, un poco más difícil concebir la idea de inteligibilidad al modo medieval, hombre que hace intelección de lo dado, donde no se cuestiona el ser, sino que el ser está allí para ser intelegido, cosa que supone una verdad o condición previa del conocer, la cual que está dada y es previa al sujeto.

Es la plena vinculación del ser con el conocedor, aunque no en modo de apropiación al sentido del ser por parte del conocedor, sino más bien como testigo de lo sucedido, pudiendo variar solo la veracidad de lo atestiguado, más no de la verdad, porque ya en el mundo se ostenta un sentido, que un no siendo ajeno a los hombres, es libre de los caprichos de éste7.

El carácter ontológico del método luliano nos habla de que buscando el modo adecuado en que el universal se adecua al particular. Se puede encontrar el correcto modo lógico del ser, siendo éste, el resultado de la correcta manera de encontrar a lo general dentro de lo específico.8

Cuando el predicamento consigue a su adecuando predicado, entonces se ha resuelto el ser, se ha hecho un correcto uso del método, por ello, la manera en que una condición da lugar a la combinación de otras, es reflejo de las posibilidades lógicas, las mismas que demuestran el orden de las cosas, tanto en el aspecto formal de éstas, como en condición material, la manera en que la formalidad tiene de hacerse en lo sensible.9

La manera en que la aplicación de la condición necesaria universal se da en el particular, se pone de manifiesto al término que el arte, como método, es la puerta de acceso al ser.

En la enseñanza del arte de Ramón Llull, se pone de manifiesto que el arte, como acceso al ser, constituye un método para descubrir en las posibilidades racionales, las propias posibilidades de los particulares, porque la adecuación de uno con relación al otro, es la evidencia de la coherencia entre la posibilidad formal que se da de manera universal en todos los sujetos, y el referente particular sentible10.

Siendo así, se muestra cómo en las enseñanzas de las lenguas, la razón descubre por sí sola la coherencia inherente en las diversas lenguas de los hombres11, lo cual promueve el encuentro entre una y otra forma cultural, esto, por la vía de descubrir al ser mediante el diálogo ocurrido entre razón y la posibilidad de adecuación de ésta para con las cosas que aparecen, siendo la comunión de estas dos, lo que constituye la noción de mundo.

El arte luliano viene a ser manera mediante la cual obrar correctamente en cuanto las demás artes, siendo así, es un Arte Magna que ofrece una forma a la razón, para poder descifrar cualquier tipo de conocimiento ¨La razón por la que hacemos esta arte breve es para que el Arte magna sea más fácilmente conocido, pues, si se conoce esta, tanto el Arte susodicha como las otras artes se pueden saber y aprender con facilidad.¨12. Así, desde los componentes de la arte magna, alfabeto, figuras, definiciones, reglas y la tabla, puede hacerse uno con cualquier modalidad de ciencia en la que pueda manifestarse en ser.

A través de las figuras usadas en el alfabeto, podemos combinar las posibilidades y alcanzar la verdad, o hacer que esta se revele13. Dentro del pensamiento de Llull, este es un factor que nos sitúa en el plano del lenguaje, pues se trata de la posible comunicabilidad del ser al sujeto conocedor, quedando evidenciada la preocupación por parte del filósofo, por lograr una comunión entre sujeto y realidad inteligida. El leguaje como método, como vía de acceso.

El ser que se manifiesta y se reconoce en la predicación que podemos hacer de él, tanto para afirmar la verdad o la falsedad de algo, todo está contenido en la posibilidad de ser ¨El primer triángulo es la diferencia, concordancia y contrariedad. En él entra, a su manera, todo lo que es, pues todo lo que es, o es en diferencia o en concordancia o en contrariedad, y no se puede hablar nada fuera de estos principios¨14.

La posibilidad de ser de algo es propia de la posibilidad de predicación y, por su puesto, de la configuración lingüística y epistemológica que adquiere el conocimiento en el sentido que va articulándose como realidad objetivada en el sujeto.

Es la objetivación del conocimiento por la vía de las relaciones estéticas y gnoseológico─ sentible acaecidas en el proceso de conocer. Así, la vía de acceso a la objetivación de la realidad, se produce en el propio proceso lingüístico ocurrido en el ejercicio de la predicación de la cosa, lo cual se da al mismo tiempo que vamos poniendo sobre la realidad, una articulación formal por medio de símbolos, los cuales que se convierten en símbolos lingüísticos, en el momento que adquieren pleno reconocimiento de concordancia por parte de la razón que conoce, y la propia posibilidad de ser de lo que es conocido, pensado o racionalizado, lográndose, así, la relación dinámica entre lo que puede ser, lo que puede predicarse, y quien lo predica.

Es una concepción de unidad en el ser, pues, lo que es y lo que puede un sujeto decir o conocer sobre el ser, no ocurre desde una entidad externa que organice la organicidad de lo dado en los sentidos de los órganos, sino más bien es gracias a un orden orgánico, desde donde es viable concebir una realidad, o bien, concebir el orden. No se puede concebir el orden sin la condición necesaria de ser del orden mismo, llámese este, Dios, razón, pensamiento, etc15.

Muchas razones de una misma cuestión, entendido el ser como principio que puede adquirir diversas formas, aunque en el mundo de la sensibilidad, y del cual el hombre es testigo, este ser pueda ser traducido bajo diferentes formas, por ello que, en cuanto entender las maneras que el ser adquiere, depende del posicionamiento predicativo.

Se depende del punto desde donde se ubica el predicador con relación a la posición de lo predicado, de esta manera, el medio o método de acceso, es lo que puede dar una variabilidad formal a la cosa, más, el contenido posible sigue siendo el mismo, siendo la falta de adecuación entre forma y contenido, ocurrida en la falla producida en el proceso epistemológico, lo que engendra el germen de la ignorancia y el error en el conocer16.

Mediante la definición de los principios por medio de los cuales se hace el Arte, es como llegamos a un entendimiento de la ciencia, siendo este principio, condición necesaria para todas las ciencias. Es como decir que cada virtud, o universal, tiene una condición posible de predicación, esto es, la forma que adquiere o la manera en que se actualiza un predicamento general a un específico, en el mundo de lo sensible.17

La prueba de que algo sea en función a su condición necesaria, es que puede predicarse de ello aquello que es evidente en el abstracto. Se puede entender lo que es posible de creerse, la condición del entendimiento y la de creer, son posibles gracias al propio ser, desde el cual es viable la concreción del conocimiento del hombre ¨La cuarta especie es cuando se pregunta: ¿qué tiene un ser en otro? Como cuando se dice: ¿qué tiene el entendimiento en otro ser? Hay que responder que en la ciencia tiene el entender, y en la fe el creer¨18.

Lo objetivo es condicionado por principios y articulado por reglas, hay, pues, una condición necesaria y otra que actúa en el ejercicio de la forma de acceder al ser ¨Y se llaman términos medios porque se encuentran entre el sujeto y el predicado, con quienes convienen en género y especie¨19.

Hay, en el proceso de encuentro de la razón que conoce y aquello que es conocido, un elemento cohesionador que da paso al conocimiento, tal vez el método mismo, o la voluntad de apertura al ser, pero, en todo caso, siempre una relación entre los elementos formales de la razón, y dispuesto para ser conocido como cosas y fenómenos.

En este punto, vale la pena resaltar que hay en la noción de género y especie un elemento importante a tener en consideración, porque esta categorización de una cosa dentro de la otra, nos ofrece una mirada a la manera que tenemos de organizar y cohesionar mundo y razón, pues el hecho de considerar que algo, que aun ostentando características comunes a otra cosa, pueda diferenciarse hasta el punto de ser considerado otra cosa según otras categorías.

Lo anterior hace suponer, que la propia manera que tiene el entendimiento de cohesionar la realidad hasta convertirla en un componente epistemológico, articula una noción de naturaleza, puesto que la realidad fenoménica, es situada desde las posibilidades que desde la razón, en su encuentro con lo dado en lo sentible, se da.

De esta manera, podemos entender, que en el intercambio ocurrido entre razón y cosa sensible, es desde donde articulados el conocimiento, lo cual supone una relación plena y dable entre las posibilidades del ser, y las propias posibilidades del conocedor.

De aquí que pueda ser viable referirse a algo, aunque sea para decir cualquier cosa sobre ello, bien sea que lo predicado esté cargado de sabiduría, o bien de ignorancia. Las aplicaciones a los principios por los que se rigen los diferentes sujetos, están condicionadas a la propia naturaleza de un sujeto con relación a otro, es esto lo que hace posible, o no, la comunicabilidad entre el entendimiento de uno y otro que sean iguales, siendo cierto, igualmente, que los seres superiores pueden conocer aspectos de los inferiores, dando por sentado, claro, una jerarquización en cuanto la posibilidad de conocimiento que ostenta cada especie20.

La posibilidad de los aspectos formales de las funciones orgánicas y sensibles de los seres que reconocen en el mundo las actualizaciones formales de lo que se presenta de manera sensible21. Este es un aspecto donde se pone de manifiesto el ascenso y descenso del ser, en el descenso sólo podemos ser testigos de la posibilidad del ser que se manifiesta a través de nosotros, y ni siquiera es una idea infértil, sino un aspecto formal dinámico que se actualiza en una sensibilidad, un algo que tiene su sentido en la vida misma. Ostentamos belleza pero por atributo no por pertenencia, lo que sí es nuestro es la voluntad en el proceso de reconocimiento del ser.

El abstracto de las pasiones, y la sensibilidad de éstas, el abstracto consigue su descenso al mundo de la sensibilidad por la vía de la experiencia humana, pero también hay un ascenso, el que ocurre cuando trascendemos, desde lo sensible, a la sensibilidad misma, nunca alejados de ella, pero sí desde un plano donde la sensibilidad es una forma más elevada.

Es el ascenso de los deseos carnales hasta su forma pura, sin separarnos de esta última, porque, desde la vida sensible, hacemos el puente a la trascendencia de aquella experiencia que ocurre en los órganos, es la inmanencia y transustanciación de lo que acontece en los órganos (y que es ordenado por los sentidos), hasta vivirse como una imagen en el sujeto.

El objeto cobra un dinamismo en el primer instante que tiene contacto con el sujeto, pero no es hasta el proceso de reconocimiento estético ocurrido en el intercambio, cuando el objeto pasa a ser imagen testigo de algo, el símbolo, el orden, el bien, lo bello, lo contrario al caos. ¨La aplicación se divide en tres partes. En la primera, lo implícito se aplica a lo explicito, en la segunda, lo abstracto se aplica a lo concreto, en la tercera, la cuestión se aplica a los lugares de esta Arte¨22.

Cada cosa atribuida es la expresión de una posibilidad de estar que adquiere lo abstracto en la materia. El atributo se vive en el modo de ser de lo atribuido, el atributo se evidencia en el proceso epistemológico dado entre el encuentro del predicador y lo predicado.

Siendo así, el atributo podría entenderse como la mediación ocurrida entre sujeto y objeto, siendo el punto medio entre ambos, donde ocurre el encuentro mismo, no el uno sin el otro, pues sería una forma sin actualización en lo sensible, o una sensibilidad sin forma, lo cual no tendría significado en el mundo de los hombres, tal vez sí en otro plano.

El hecho que sea posible decir sobre algo, nos habla de las condiciones mediante las cuales el entendimiento organiza lo que le es dado a conocer, en tal sentido, el resultado epistemológico es producto del diálogo entre las formas que le son posible a la razón (y mediante las cuales articula la realidad), no siendo necesariamente un determinismo (porque precisamente por ello que es puede haber el error), sino más bien porque ya sea en el error o en la verdad, siempre se ostenta la comunicabilidad entre los aspectos formales, y la materia prima en cual la razón puede conseguir materializarse ¨Pues, mediante las definiciones de las formas, el entendimiento asumirá condiciones para estudiarlas a través de los principios y de las reglas, y gracias a ese estudio, adquiriría conocimiento de las formas que aparecen en las cuestiones de las definiciones¨23 .

Desde estos supuestos, se entiende cómo es que haya una condición necesaria del entender, la cual condiciona las cosas que dentro del entendimiento son posibles de articular, hasta llegarlos a convertir en objetos de la razón que conoce. En tal sentido, la propia noción de naturaleza con relación a algo, se da en la medida que la cosa es tomada por las posibilidades cognoscitivas en el sujeto, hasta ser convertidas en objetos que aparecen como algo concreto a la razón24.

El sujeto que convierte en predicado, pues mediante la acción del entendimiento, lo que es posible saber sobre algo, y quien conoce dicha cosa, se vuelven indisolubles, parte de un mismo hecho epistemológico, la comunión del ser en el acto del nacimiento del mundo conocido, la concreción de las posibilidades del universo por parte de la razón, la misma que encuentra su sentido en el propio intercambio del camino de encuentro entre forma y sensibilidad ¨El conocimiento conoce cómo puede adquirir un carácter muy general para plantear muchas cuestiones¨25.

Aunque bien es cierto que el Arte luliano constituye en sí un método de acceso al ser, no podemos dejar de lado para nuestro cometido la sistematización que ha dado Descartes al asunto del método. Y en tarea de revelar los elementos que intervienen en la configuración del conocimiento, se hace necesario ver el recorrido filosófico que ha seguido la tradición del pensamiento referente a estas cuestiones.




  1. Método y modernidad, René Descartes

Una de las primeras cosas que saltan en Descartes, es lo que tiene que ver con la importancia de organizar el conocimiento, la idea de un órgano organizado. No se trata de hacer nuevas leyes, sino de hacerse la pregunta por saber cómo se ha llegado a éstas.

No es difícil ver por qué hay en Descartes la necesidad de hacer una nueva filosofía para una nueva ciencia, el método. Para nuestra manera de pensar es normal concebir que tiene que haber un método para llegar al conocimiento, pues somos herederos del este mundo de las ciencias modernas, pero, al parecer, en tiempos de este filósofo, tal premisa no constituía en modo alguno una evidencia concreta sobre algo.

Estamos en el nacimiento de la modernidad, donde las ciencias plagaban el pensamiento, cada una, podría decirse, desde unos supuestos que le eran propios a su empresa. Es en este marco donde un filósofo como Descartes, ve la necesidad de formular un método que sea válido a todas las ciencias, la duda.

Desde la duda todo es posible, pues se descubre lo que permanece oculto a la razón, o más aun, una razón que da sentido a la cosa. Ramón Llull también habla de un método, pero hay que considerar que en el modo medieval que Llull tiene para concebir la realidad, no es la razón quien se apropia del objeto y lo hace desde sí y para sí, sino más bien que es desde las posibilidades de la razón y de su manera de inteligir, como se aprehende la cosa, siempre, en el camino de reconocimiento del ser en las cosas del mundo.

Aunque ambos filósofos consideran la necesidad de dar con una manera concreta de acercamiento al conocimiento, el sujeto─razón que cada uno propone es distinto, pues se ubican en una perspectiva diferente con relación al ser, al objeto, a la cosa, o a la naturaleza.

De esta manera, se justifica la elección de los filósofos que acá se trabaja, pues, cada uno es representativo en las diferentes etapas históricas del pensamiento, aunque ambos desde la misma problemática, el modo de conocer y las posibilidades de la experiencia dadas en dicho proceso.

Llull intentaba responder la incertidumbre de un reino con diversidades de culturas, Descartes se encontraba en la encrucijada del mundo moderno de la diversidad de ciencias. Es comprensible la necesidad de cada uno de estos pensadores por discriminar entre la diversidad de mundos, científico y religioso, para poder fundamentar un modo general que sea viable para acceder, de manera general, a la diversidad.

Sea desde la religión, o desde la ciencia, se puede observar, que una dimensión y la otra, se encuentran en el común de un modo de hacerse con el mundo, siendo éste, la vía de acceso por medio del cual cada uno va atribuyendo una forma y un contenido a todo lo que le rodea.

Bien sea el sujeto científico, o el religioso, ambos comparten una similitud, que su manera de hacerse en su ciencia o en su religión, constituye su forma de concebir el mundo, la vida, y hasta su propia racionalidad.

En tal sentido, Descartes buscará la autonomía de la facultad racional, las cualidades de la razón, conducir la razón para llegar a la verdad de las ciencias. Dar con la manera operativa de esa facultad de juzgar que es común en todos26, dándonos cuenta que hay la posibilidad de diferentes vías para llegar a una conclusión, tantas opiniones como vías de acceso a la cosa.

La razón se vislumbra como cualidad o función metódica, esa cualidad capaz de hacerse la pregunta por la manera en que se llega a las conclusiones de la ciencia. Aunque históricamente aún no ha llegado el nacimiento de algo llamado estética, sí puede hablarse del tema estético intrínseco en el planteamiento cartesiano, pues, se trata de saber, cómo se ha llegado a establecer la experiencia del conocer a través del tiempo, así como de los instrumentos por medio de los cuales se entiende la cultura.

Ciencia, esa manera de hacerse con lo que está, y cultura, no son cosas que puedan tomarse como separadas, pues ambas tratan de lo mismo, de la manera de hacerse con la realidad en el camino de revelación o constitución de la cosa. Bien sea en revelación o en constitución de la cosa, siempre una correlación cuantitativa de los objetos mentales y físicos, así como de los atributos cualitativos que situamos sobre éstos27.

En el camino al correcto modo de conocer, la duda y la discriminación de las facultades nos deberían conducir al orden de los pensamientos, así, pues, plegando el conocer al método, accedemos a la correcta forma de conocer28.

Es un mundo que se construye desde la duda, la cual nos hace juzgar la cosa que se presenta, cosa que convertimos en objeto de referencia a nuestro entendimiento. En el paso hacia la razón llegamos a situarnos en una realidad que nos pertenece como objeto de nuestra propia razón, porque, al dudar, soy consciente de aquello en lo que me establezco, siendo esta una nueva situación para el conocedor, situación en la que es protagonista del ser.

Es fácil darse cuenta de la multiplicidad, pero, aun así, nos percatarnos de que a pesar que ésta sea posible, hay un algo en los sujetos que la contemplan y que es general en todos ellos, la razón por medio de la cual se articulan las diferentes formas de ser de la realidad ¨Pues es casi lo mismo conversar con gentes de otros siglos que viajar. Bueno es saber algo sobre las costumbres de diversos pueblos, para juzgar más acertadamente de las nuestras y no pensar que todo lo que es contrario a nuestras formas sea ridículo o irrazonable, como suelen hacer los que no han visto nada¨29. En Descartes, lo compartido en la razón y la forma sistemática de ser de ésta, es lo que da la condición necesaria para dar forma a la realidad.

De esta manera, es en el sujeto donde la realidad adquiere una forma, seguido de una actualización materializada por la vía de los sentidos. Este es un punto de importante diferencia con relación al Arte de Ramón Llull, porque mientras para Descartes la vía de acceso al ser es por medio de lo que deciente desde la razón y da forma a lo sentible, en el filósofo medieval, la vía es tanto descendente como ascendente, pues es en el encuentro de lo formal y lo sensible, donde se reconoce la posibilidad del ser.

Mientras que en Descartes la razón da forma a la cosa, en Llull la razón atestigua que por medio de ella ocurre la manifestación de lo que es posible desde el ser, siendo la razón y la sensibilidad, el lugar de encuentro en el que el conocedor puede reconocer los atributos del ser, así como la forma que dichos atributos adquieren en el mundo de los hombres.

En Descartes, lo que ocurre, pasa siempre por el filtro de la razón, y aunque la duda de la razón metódica sea el camino a seguir, hay que dejar que la cosa se exprese, para poder dudar de ella, hay que dejar que el error se manifieste, solo así la razón podrá ordenar los objetos que son dados al espíritu para dudad de ellos30.

El ser consciente de lo que ocurre fuera, le sirve a la razón para percatarse de dónde está el error, para, así, luego poder ordenarlo. Sea de una forma u otra, hay un lugar de encuentro entre conocedor y lo conocido, la diferencia con relación a lo que se deriva de otros autores, podría estar en que, desde el punto de vista cartesiano, lo conocido es algo sin forma determinada, que acaba por ostentar pleno significado en el momento que se hace objeto de la razón. En tanto, en otras corrientes del pensamiento, es dado por supuesto que ya en la propia relación entre conocedor y conocido, ambos ostentan un sentido, no siento siempre desde la razón desde donde se organiza el mundo de la experiencia.

Desde un punto de vista, la razón es vista como ordenadora y objetivadora que engendra realidad, desde el otro, la razón es testigo del doble movimiento del ser, ascendente y descendente, siendo este último escenario, donde se vislumbra una razón desde donde el sujeto logra cohesionar a su entender, lo que ya es dado desde unas posibilidades de ser.

En Descartes, el propio hecho del dudar exige que la cosa sea objeto de la razón, esto es, tomado por ella, en tal sentido, hay que dejar que eso que se me hace extraño, penetre la razón, porque la razón puede penetrar también a la cosa, organizarla, juzgarla, y dudar de ella.

La propia manera del proceder cartesiano, llama a la conquista de la cosa por parte de la razón, la duda, el dividir la cosa en partes, conducir por orden los pensamientos, hacer enumeraciones y revisiones31… Es la modernidad en su estado puro, el hombre que da forma al mundo, no hombre que reconoce en el mundo la cohesión de todo cuanto es, es parir la realidad, construirla, edificarla, ha nacido el ser.

El alma que razona es inseparable de la potencia de la materia, hay una relación entre razón y posibilidad de la cosa, esta es una posibilidad proyectada desde lo que de la razón es posible de proyectar o ser pensado. Lo que puede ser pensado y ordenado por la razón ¨Después de esto había descrito el alma razonable y hecho ver que no puede en ningún modo ser sacada de la potencia de la materia, sino que debe expresamente ser creada¨32.

Hay una relación entre el mundo sensible y mundo abstracto, una realidad que se articula desde la forma material que adquiere la realidad racional33. Siendo algo propio del mundo moderno, en el pensamiento de Descarte la categorización de las experiencias corporales tiene vital importancia.

En el mundo moderno, la distención del cuerpo es casi una correlación analógica en cuanto las propias posibilidades de la razón. La manera en que el cuerpo actúa sobre el alma y rige las pasiones, nos habla de la relación cuerpo─razón. Mediante el cuerpo nos relacionamos con los objetos o pasiones que le son propias a la razón.

¨Considero, pues, también, que no ay ningún sujeto que actúe más inmediatamente sobre nuestra alma que el cuerpo al que está unida, y que, en consecuencia, debemos pensar que lo que es en ella una pasión es en el cuerpo una acción, de modo que no hay mejor camino para llegar al conocimiento de nuestras pasiones que examinar la diferencia que hay entre el alma y el cuerpo, a fin de conocer a cuál de los dos deben atribuir las funciones que se dan en nosotros.¨34.


No son pocas la veces que los filósofos modernos hablan de la relación de la funciones físicas, lo cual supone un punto de relevancia, pues ya es la propia razón haciéndose la pregunta por los medios por los cuales le viene aquello que luego tomará forma desde ella.

La idea de órgano es algo importante en que reflexionar aquí, pues, ya pensar en algo que tiene una función propia, sitúa a dicha cosa como una entidad que adquiere una cierta autonomía con relación a las otras, así, el hombre se concibe como un engranado de partes que le constituyen, siendo la razón la que las organiza y le atribuye un manera de ser entendidas35.

La razón se comunica con el organismo a través de las pasiones, pues es desde éstas como la razón puede entender sobre aquello que arrastra a lo corporal a errores o certezas. Hay unas acciones que vienen dadas desde dentro, mientras que otras son articuladas desde los objetos externos hasta los órganos y sus sentidos36.

Se sigue la secuencia de objeto, órgano, sentido y pasiones, pero, en todo caso, cualquier posibilidad de que algo pueda ser pensado con relación a una idea de realidad, es ordenada por la razón. Es de esta manera como podemos atribuirle al alma, acciones y pasiones, pues, a través del pensamiento es como se evidencian las funciones orgánicas a la razón.

En todo caso, siempre el resultado es un abstracto que la razón se hace para sí misma, con ayuda del pensamiento articulador, siendo así, la experiencia que sobre el mundo tenemos, queda circunscrita a lo que la razón es posible de formarse para sí misma37. En tal sentido, lo orgánico y la noción de naturaleza que a esté le acompaña, queda ordenado en el sujeto a través de la razón que objetiva lo sensible, convirtiéndolo en objeto de la razón.

Las percepciones que engendra el alma, son las mismas de la voluntad de la razón, convirtiéndose, así, este modo de racionalidad, en el método de acceso al conocimiento. De esta manera, el alma se hace una idea propia de naturaleza, de lo cual, las percepciones del alma son organizadas en la razón, y mediante la voluntad, que es desde donde es parida la acción.

Si bien hay imaginaciones que son propias del cuerpo, y que no se cuentan dentro de las acciones del alma, es en la razón donde tales imaginaciones se organizan. Otras percepciones vienen al alma por los nervios, son percepciones que atribuimos a los objetos externos que impresionan al cuerpo, pero, en todo caso, bien sea del alma hacia afuera, o de fuera hacia dentro, es desde la razón a partir de donde se gesta la idea de naturaleza, idea por medio de la cual se da forma a todo cuanto de los órganos y sus sentidos pueda experimentarse38.

Sean percepciones referidas a los objetos externos (los sentidos), al cuerpo (funciones corporales), o referidas al alma (sentimientos), interesante es la manera en que se concibe la separación entre cuerpo, sentido y alma, como si fueran un todo ordenado pero cada uno autónomo, siendo la razón lo único que cohesiona las diferentes partes.

Por una parte, el cuerpo en sus funciones, los sentidos en sus facultades, y el alma en sus pasiones, pero siempre la posibilidad de unificarlos a todos, y hacer de cada uno, un solo contenido desde donde poder concebir un orden, un sentido.

Se hace imprescindible conocer acerca de esas pasiones del alma que nos hacen reconocer, o no, el error en el conocer, pasiones del alma que nos dan luces para ver las posibilidades que ellas mismas dan a la razón, para poder dar con la correcta manera de las funciones por las que discurre el alma en su trayectoria hacia el conocimiento ¨percepciones, o sensaciones o emociones del alma que se refieren particularmente a ella y que son causadas, mantenidas y fortificadas por un movimiento de los espíritus¨39.

Si tomamos la idea cartesiana de que el alma está unida a todas las partes del cuerpo ¨Que el alma está unida conjuntamente a todas las partes del cuerpo¨40, entendemos que hay un lugar donde confluyen las imágenes que vienen dadas por doble a los sentidos, pues hay un doble movimiento (aunque encerrado en la razón), que va y viene hacia y desde él, hasta dar con la correcta manera de ser de las percepciones, para que, así, dichas percepciones sean convertidas en imágenes con plena forma para la razón ¨que hay en el cerebro una pequeña glándula en la que ejerce el alma sus funciones más particulares en que las demás partes¨41.

Siendo así, todo aquello que se muestra a la razón como una desconformidad, tanto en forma como en cuanto a las pasiones del alma, participa del error metódico en el reconocimiento de las funciones de la razón ordenadora42. Por tanto, la confortabilidad del conocimiento y de las pasiones, es en función a creer que se posee, o no, un bien, y, en todo caso, es un abstracto que el sujeto se hace, tomando como punto de referencia lo que de su razón es posible de tomar para sí43.

Incluso la pasión más desenfrenada adquiere una forma en la razón, y es desde esta de donde adquiere la forma abstracta de la cual el sujeto se vale para interpretar el dinamismo de su espíritu. Y la forma que adquiere el abstracto es tan plena en su manera de conocerse, que aun sin referente sensible primogénito, siempre consigue algún referente material sobre el cual ejercer su forma ¨que hay tal unión entre nuestra alma y nuestro cuerpo que cuando alguna vez hemos unido una acción corporal con un pensamiento, no se presenta después uno de ellos sin que el otro también se presente¨44.

La relación que el método establece en su ejercicio epistemológico, evoca una relación que podría calificarse de estética, puesto que constituye una vía de acceso para hacerse con el conocimiento, siempre orientados por las experiencias acaecidas en el sujeto, y que le sirven como orientación en su relación con el mundo, lo cual constituye la manera que tenemos para articular a este último como un todo ordenado.

Lo que es posible entender, es lo que es posible de conocer en el método, pues éste, en sí, es la llave y la nave que alberga lo que el hombre puede llegar a conocer y predicar como Conocimiento.

La idea de organicidad del conocimiento es una forma necesaria para entender, también, la propia organicidad de las funciones orgánicas y su relación con el entendimiento. Pues, en el proceso de construcción del conocimiento, la relación cuerpo─alma, es muestra de cómo es viable establecer una ciencia, tomando como punto de referencia la dinámica que la razón ejerce sobre las funciones de los órganos y los sentidos, y viceversa.

Siguiendo esta línea, se puede ver, cómo del proceso orgánico de la inspiración, se deriva la posibilidad de darse toda una gama de funciones del alma y del entendimiento, gracias a un proceso de incidencia sensorial y orgánica. Se establece una viabilidad del conocimiento gracias a una dinámica orgánica, en la cual, el cuerpo hace de funcionalidad, mientras que el alma constituye una finalidad.

¨La causa de los suspiros es muy diferente de la de las lágrimas, aunque presuponen, como ellas, la tristeza. Pues mientras que se nos incita a llorar cuando los pulmones están llenos de sangre, se nos incita a suspirar cuando están casi vacíos, y la imagen de una esperanza o una alegría abre el orificio de la arteria venosa que la tristeza había estrechado, porque, en este caso, la poca sangre que queda en los pulmones, cayendo de golpe en el lado izquierdo del corazón por la arteria venosa, y hallándose allí impulsada por el deseo de alcanzar dicha alegría, que agita al mismo tiempo los músculos del diafragma y del pecho, es impulsado el aire por la boca a los pulmones para llenar en ellos el sitio que deja la sangre. Y esto es lo que se llama suspirar¨45


Las pasiones que son propias al alma, funcionan en el cuerpo para perfeccionar sus funciones orgánicas, así, el amor es tomado como algo verdadero al conocer, y que tiene su culminación en la propia razón, aunque, bien, con una evidencia que se muestra en lo sentible46.

Por su parte, la tristeza y el odio nace de la equivocación ocurrida en el proceso de reconocimiento de las pasiones en el alma, y es entonces donde lo corporal muestra una función o conducta desarmoniosa, fuera de cualquier racionalidad47. En tal sentido, la perfección es sinónimo de una buena aplicación del método en el hacer ciencia, y la imperfección, la mala aplicación de dicho método.



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