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Datos Generales


Nombre del Proyecto

Evoluci? del d?icit en las funciones ejecutivas para pacientes infantiles con manifestaciones cl?icas seg? etapa asintom?ica, sintom?ica y avanzada o sida, asociado a infecci? por VIH

Semillero

SIPA

?ea del Proyecto

Ciencias Humanas

Sub?ea del Proyecto

Psicolog?

Tipo de Proyecto

Proyecto de Investigaci?

Subtipo de Proyecto

Investigaci? en Curso

Grado

Noveno Seme

Programa Acad?ico

Psicolog?

Email

lulondono@lasallistadocentes.edu.co

Tel?ono

3201999

Nodo

Antioquia

Integrantes :
[1026153465-EVER ALEXANDER GOMEZ ALVAREZ]
[1033341166-MARIA ISABEL PALACIO BRAND]
[1036653583-Monica Julieth Monroy Restrepo]

Instituciones a las que pertenece :
[890984812-CORP. UNIV LASALLISTA]

Datos Espec?icos del Proyecto


Introducci?

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un retrovirus humano que pertenece al g?ero de los lentivirus cuya caracter?tica es infectar y replicarse en varias c?ulas del sistema inmunol?ico (Arnold, Licea y Castelo, 2012). Es por eso tambi? un virus neurotr?ico que altera el sistema nervioso central del portador a? desde fases asintom?icas, lo que genera una afectaci? del sistema neurocognitivo, as?como otros s?tomas psicol?icos afiliados (Odiase, Ogunrin y Ogunniyi, 2006). Durante el a? 2013 se registr?la producci? de m? de 7.400 nuevas infecciones diarias a causa de VIH, y seg? reportes a nivel mundial, alrededor de 35 millones de personas viv?n con el virus, y de ellas 3,4 millones son ni?s menores de 15 a?s (ONUSIDA, 2014; L?ez, 2012). Hasta el 2008 se ha reportado 6200 nuevos casos de VIH en adultos, del que 48% son mujeres en edad reproductiva (Arnold, Licea y Castela, 2012), lo que de alguna manera explica las altas tasas de transmisi? materno fetal. En cuanto a Colombia, de acuerdo al informe de Seguimiento de la Declaraci? de compromiso sobre el VIH/sida elaborado por el Ministerio de Salud y Protecci? social (2014), alrededor de 120.000 personas viven con el virus, de las que 2.400 casos son Ni?s de 0 a 14 a?s de edad. Estas cifras por su cuenta, expresan una necesidad creciente de hacerle frente a problemas vinculados con la calidad y esperanza de vida en poblaci? infantil, especialmente en escenarios educativos y otros tantos que requieran adaptaci? individual, en un inicio, porque la infecci? por VIH se ha asociado a un aumento de los problemas de desarrollo y los trastornos de aprendizaje (Sherr, Mueller y Varrall, 2009). Varios estudios han manifestado que en el VIH de edad pedi?rica se presentan precozmente disfunciones cognitivas y psicomotrices (Pino, 2015; Ravindran, Mrudula y Raini, 2014; Nozyce, 2006). Pero la cuesti? es que en la actualidad hay conclusiones diversas respecto a la incidencia, rango y contenido de la afectaci? cognoscitiva por las variables lugar, instrumento, edad y tratamiento antirretroviral (Mirza y Rathore, 2012; Martos Nicio, 2013). Por otra parte, se ha encontrado un vac? considerable en los estudios que tienen que ver con el funcionamiento cognitivo y/o ejecutivo de ni?s seropositivos en las investigaciones colombianas. Contrastando este hecho y el del p?rafo anterior, se debe sostener que de mantenerse la baja presencia de investigaciones para este factor, se corre el riesgo de ignorar una poblaci? con necesidades urgentes que tienen que ver con la identificaci? de caracter?ticas neurocognitivas del padecimiento y la oportunidad de brindar herramientas para las investigaciones futuras, que inciten a la generaci? de soluciones en el terreno de la rehabilitaci? y la prevenci? de s?tomas futuros contempor?eos a la maduraci? del da? cerebral. Por cognici? debe entenderse la facultad de un ser humano para procesar informaci? a partir de la percepci?, los conocimientos previos y las caracter?ticas psicol?icas individuales. Se refiere a ?una totalidad funcional formada por varias habilidades o funciones que permiten al individuo adaptarse a su entorno y llevar a cabo actividades de la vida diaria? (Bragan? y Palha, 2011, p. 375). Para pacientes adultos con VIH se ha podido definir la alteraci? de dichas funciones al igual que la evoluci? seg? la etapa de la patolog?, pero lo cierto es que los resultados no pueden ser igualmente aplicados para poblaci? infantil por caracter?ticas dependientes de la edad como la maduraci? del sistema neurocognitivo, y otras como el contexto de adaptaci?, la regi? y el proceso de crianza. Finalmente cabe destacar que las cuestiones emergentes en materia de VIH pedi?rico tienen que ver con los espectros del compromiso neuropsicol?ico y el desarrollo neurocognitivo del infante, que abre nuevas preguntas sobre las habilidades escolares de los portadores, las funciones ejecutivas y las habilidades mentales superiores que deben ser tenidas en cuenta con el fin de optimizar el acercamiento a estos pacientes y de ese modo mejorar la calidad de vida. Es por eso que el presente trabajo se plantea el siguiente interrogante: ﾿Cu? es la evoluci? del d?icit en las funciones ejecutivas para pacientes infantiles con manifestaciones cl?icas seg? etapa asintom?ica, sintom?ica y avanzada o sida, asociado a infecci? por VIH?

Planteamiento del Problema

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) como virus neurotr?ico que afecta el sistema nervioso desde fases iniciales se ha considerado a lo largo del tiempo como una cuesti? de salud p?lica con desaf?s frecuentes y pendientes en poblaci? infectada y no infectada. En lo que a ni?s seropositivos para el VIH se refiere, se definen muchos m? retos por tratarse de una poblaci? con iniciaci? en el desarrollo madurativo biol?ico, psicol?ico y social, con la que se busca un pron?tico m? esperanzador en cuanto a VIH pedi?rico. Lo anterior es el factor que motiva la ejecuci? de este estudio que procura responder a la necesidad de determinar el curso del deterioro en las funciones ejecutivas en poblaci? infantil. El estudio tiene como intenci? aportar al conocimiento cient?ico resultados que ilustren el rendimiento cognitivo ejecutivo en esta poblaci? en relaci? con la fisiopatolog? del compromiso neurol?ico por VIH, para que futuramente sean considerados aspectos como el aprendizaje, la calidad de vida, la restauraci? neuropsicol?ica y por supuesto, programas de prevenci? para este sector. Es por eso que la investigaci? est?dirigida principalmente a los infantes portadores del virus y sus cuidadores, para que reconozcan la aparici? de caracter?ticas cognoscitivas asociadas y se permitan desarrollar formas de vida que faciliten el rumbo de la enfermedad. Tambi? le compete a la salud p?lica, las ciencias b?icas y cl?icas que est? luchando por un objetivo com?: lograr mejores soluciones y alternativas ante la epidemia. Finalmente cobra importancia para la psicolog? como disciplina cient?ica el precisar sobre temas que tienen relaci? directa con el bienestar, la adaptaci? y la salud mental, igual para sus autores, que en calidad de estudiantes buscan ahondar en esta ?ea del conocimiento con el fin de crecer como profesionales desde el entendimiento de este grupo poblacional, determinar la veracidad de las hip?esis planteadas con este trabajo y adem?, contribuir al desarrollo de la l?ea de investigaci? Fen?enos Sociales y Bienestar Psicol?ico de la Corporaci? Universitaria Lasallista.

Objetivo General

Analizar la evoluci? del d?icit en las funciones ejecutivas para pacientes infantiles con manifestaciones cl?icas seg? etapa sintom?ica y avanzada o sida, asociado a infecci? por VIH.

Objetivo Espec?icos

Valorar el funcionamiento ejecutivo en dos episodios del estudio con un per?do de 7 meses entre cada evaluaci?. Identificar las similitudes y diferencias entre el funcionamiento ejecutivo inicial y final de cada paciente infantil seropositivo para el VIH. Concluir en variable de tiempo el mayor deterioro cognitivo de los pacientes infantiles portadores del VIH seg? etapa asintom?ica, sintom?ica y avanzada o sida.

Referente Te?ico

Neuropsicolog? Seg? los aportes de Portellano (2005), ?la Neuropsicolog? se inscribe en el ?bito de la Neurociencia, que es un abordaje multidisciplinar del estudio del sistema nervioso cuyo objetivo es unificar el conocimiento de los procesos neurobiol?icos y psicobiol?icos? (p. 3), sin embargo desde muchas civilizaciones se ha asumido los planteamientos dualistas como verdad hasta fechas recientes, deteniendo el conocimiento de la relaci? entre mente y cuerpo pero afortunadamente a partir de la segunda mitad del siglo XX se ha otorgado un acercamiento multidisciplinar por el estudio de la completa actividad del sistema nervioso. Ambos t?minos, neuropsicolog? y neurociencia, han guardado estrecha relaci? dentro del avance cient?ico, pues se ha considerado a la primera como un tipo de neurociencia que se encarga de estudiar las relaciones existentes entre el cerebro y la conducta tanto en sujetos sanos como en los que han sufrido alg? da? cerebral. ?Difiere de otras Neurociencias conductuales en su objeto de estudio, ya que se centra de modo espec?ico en el conocimiento de las bases neurales de los procesos mentales complejos.? (Kolb & Whishaw, 2002 y Rains, 2003 como se cito en Portellano, 2005, p.6) De esta forma, Portellano (2005) sostiene que el objeto de estudio para la neuropsicolog? subyace al ser humano ?icamente, abordando sus conductas mas especificas tales como el pensamiento, la memoria, el lenguaje, las funciones ejecutivas, percepci? y motricidad, llevando a cabo determinadas utilizaciones de m?odos, entre ellos el hipot?ico-deductivo, en donde establecer hip?esis que son respaldadas o refutadas mediante la realizaci? de experimentos rigurosos. Virus de inmunodeficiencia humana El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es un lentivirus que afecta las c?ulas del sistema inmunitario, debilit?dolo y haci?dolas vulnerables ante a una serie de infecciones y enfermedades (ONUSIDA, 2008). Como retrovirus, la informaci? contenida en una mol?ula de ARN se copia provisionalmente al ADN para multiplicarse e integrarse en el genoma de la c?ula que infecta (Tob? y Toro, 2008). Por lo general, se trata de c?ulas T CD4 positivas y macr?agos, que al ser componentes claves del sistema inmunitario celular, debido a la infecci? se debilita su funcionamiento, lo que provoca la inmunodeficiencia, apareciendo patolog?s asociadas al estado del sistema inmunitario. Los lentivirus se manifiestan de dos maneras posibles: en el primer caso el virus entra en un estado de latencia en lo que la c?ula infectada contin? su funcionamiento. Para el segundo de los casos, el virus se replica de manera activa y empieza a liberar viriones con posibilidad de infectar otras c?ulas. (Arcia, Montoya y Rugeles, 2014). El virus presenta entonces diferencias gen?icas que permiten clasificarlo en dos tipos: VIH-1 y VIH-2. Ambos tipos s?o comparten un 45% de similitud. Los dos pueden dar lugar al sida, pero presentan algunas diferencias en sus caracter?ticas cl?icas y biol?icas (Jim?ez y Gimeno, 1991). El VIH-1 tiene que ver con el virus descubierto originalmente, se ha encontrado que es m? virulento e infeccioso que el VIH-2 y adem? es causante de la mayor? de infecciones por VIH en el mundo. Mientras que VIH-2 es un tipo de virus contagioso que se encuentra confinado casi exclusivamente a los pa?es de ?rica occidental (Secretar? de Salud de M?ico, 2012). Rutas de infecci? para VIH. Entre las rutas m? frecuentes de infecci? para VIH se encuentran la sexual, la sangu?ea y la perinatal. La primera tiene que ver con que la transmisi? se da por contacto entre secreciones infectadas con la mucosa genital, rectal u oral del portador con el receptor. La transmisi? sangu?ea es producida por el contacto con sangre contaminada. Entre las pr?ticas frecuentes que pueden tener como resultado este tipo de transmisi? est? el uso compartido de jeringas, servicios sanitarios con pocas medidas de higiene, transfusiones de sangre, productos contaminados derivados de la sangre y heridas expuestas en contacto con sangre contaminada (Vera, 2001). La ruta perinatal, tambi? denominada transmisi? vertical, es la que se da durante las ?timas semanas del embarazo o al lactar al reci? nacido (Ch?ez, 2000). S?tomas. Daar et al. y Hecht et al. (Como se adapt?en Ministerio de sanidad, servicios sociales e igualdad, 2014) consideran como s?tomas y signos m? evidentes en el VIH las ulceraciones mucocut?eas, el exantema, mialgias o artralgias. As?tambi? se conocen en pacientes infectados la presencia de anorexia o p?dida de peso, fiebre alta y manifestaciones graves a nivel del Sistema Nervioso Central. Con menor ratio de probabilidad positiva se encuentran los s?tomas y signos como la fatiga y el malestar, las cefaleas, linfadenopat?, faringitis y las alteraciones gastrointestinales. Por otro lado, Valencia, Canaval, Rizo, Correa y Mar? (2007) encuentran s?tomas y cuadros psicol?icos en el transcurso del virus que van desde temores, intranquilidad, preocupaci? por p?dida de peso, hasta insomnio, p?dida de memoria, dificultad de concentraci? e incluso depresi?. Historia natural del VIH. Existen variaciones cl?icas entre episodios claves dentro del VIH, cada episodio es entonces explicado por un conjunto de s?tomas e indicadores cl?icos identificados en el portador donde su sistema inmunol?ico reacciona a la presencia del virus bajo la reposici? de c?ulas defensivas. De manera que el grado de afectaci? del sistema inmune por la resistencia desarrollada del virus define las siguientes fases: Fase inicial o aguda. Como aparece en Gatell et al. (2000), una vez se propaga el virus en el organismo humano multiplic?dose especialmente en el tejido linfoide gracias al porcentaje elevado de linfocitos T CD4, el reci? infectado seguir?asintom?ico o presentar?un cuadro cl?ico caracterizado por un s?drome monocle?ico. Dicho s?drome se presenta en aproximadamente el 50% de los sujetos, aunque mayormente desapercibido. Torralba (s.f.) advierte que los principales signos y s?tomas de esta etapa son a nivel de frecuencia: fiebre, anedopat?s, faringitis, exantema maculopapular en cara y tronco que puede incluir extremidades y causar afectaci? palmoplantar, mialgias, diarrea, cefalea, n?seas y v?ito, hepatoesplenomegalia, p?dida de peso y candidiasis oral. Los s?tomas neurol?icos como meningoencefalitis, neuropat? perif?ica, par?isis facial, s?drome de Guillain-Barr? neuritis braquial o deterioro cognitivo y psicosis son otra parte importante de las manifestaciones de este per?do (Serrano, 1993; Verdejo, s.f.). Fase intermedia o cr?ica. Esta fase, tambi? reconocida como latencia cl?ica por la aparente ausencia de s?tomas en el portador, presenta una alta actividad del virus por multiplicaci?. Como sostiene Verdejo (s.f), se estima que en el sujeto infectado, al menos de mil a diez mil millones de nuevas part?ulas virales se producen diariamente y adem? se destruyen cerca de cien millones de linfocitos TCD4. Durante esta fase intermedia o cr?ica, los pacientes suelen estar asintom?icos, con o sin adenopat?s, trombocitopenia (sobre todo en drogadictos) o m?imos trastornos neurol?icos. Aparecen durante este per?do infecciones caracter?ticas de los pacientes con infecci? por el VIH pero que no son definitorias de sida, como el herpes z?ter, una neumon? neumoc?ica o una candidiasis oral aun con CD4 por encima de 200 c?./?l. (Torralba, s.f., p?r. 18). P?ez , Cay? y Esquitino (2003) afirman que los procesos de reproducci? del virus, aumento de la carga viral y la disminuci? de la capacidad de recuperaci? del sistema inmune dan lugar en la mayor? de los portadores al s?drome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), que puede darse en un plazo de 5 a 10 a?s. Dice V?ez (2005) que al final de la fase cr?ica se evidencian caracter?ticas de la infecci? como ?ceras bucales, dermatitis suborr?ca y foliculitis. Fase final o enfermedad avanzada por el VIH. En esta fase, el portador es bastante vulnerable a infecciones oportunistas, neoplasias y alteraciones del sistema nervioso, todo esto se debe al incremento de la actividad replicativa del virus, un descenso de la actividad de los linfocitos T citot?icos frente al VIH-1 y la destrucci? de la estructura linf?ica (P?ez, Cay? y Esquitino, 2003). Como afirma Torralba (s.f.), durante esta fase el paciente puede mostrarse asintom?ico incluso si presenta inmunosupresi? grave durante grandes cantidades de tiempo, excepto por un deterioro progresivo visible, diarreas y fiebre. ?La evoluci? natural de los pacientes cuando alcanzan esta fase es desfavorable, con una supervivencia inferior al 15%-30% a los 3 a?s? (P?ez Cay? y Esquitino, 2003, p. 89). VIH pedi?rico. De acuerdo con la OMS (como se cit?en Larisgoitia y Mart?ez, s.f.), ?se estima que a finales del a? 2004, 39.4 millones de personas viven infectadas por el VIH en el mundo, de los cuales 2.2 millones corresponden a poblaci? pedi?rica, entendiendo como tal a los ni?s menores de 15 a?s? (p.61). Larisgoitia y Mart?ez (s.f.) aseguran que la infecci? por el VIH, tanto en los pacientes adultos como en los ni?s, presenta caracter?ticas comunes que son el resultado de la destrucci? de los linfocitos CD4+, convirti?dose en un efecto altamente pat?eno de forma directa o indirecta sobre los ?ganos; Pero este ultimo otorga una mayor trascendencia en el reci? nacido y en el lactante por el hecho de incidir en la fase ontogen?ica y de diferenciaci?. Tales autores plantean entonces que el riesgo de desarrollar sida ocupa un lugar m? elevado en la poblaci? infantil que en la poblaci? adulta, siendo especialmente alto en el transcurso del primer a? de vida. El mecanismo m? importante de infecci? en la infancia es el vertical, ya que es el responsable de m? del 90% de los casos. Asegura Ch?ez (2000) que: ?la tasa de transmisi? vertical, sin intervenci? terap?tica, var? en los distintos pa?es: en Estados Unidos y Europa oscila entre 12 y 30%, y en ?rica y Hait?es mayor, entre 25 y 52%? (p. 89). Este tipo de transmisi? puede ser intrauterino, intraparto o en el per?do posnatal por lactancia materna (World Health Organization, 2011). VIH y cerebro Posterior al contacto inicial del virus de VIH con el organismo humano empieza la proliferaci? de monocitos que son atra?os por el Sistema Nervioso Central, atravesando la barrera hematoencef?ica y teniendo acceso a los tejidos neuronales alrededor de la primera y segunda semana (Berr?, 2012). Se han podido encontrar part?ulas virales en astroglias, microglias, oligodendrocitos y en menor proporci? sobre neuronas (Vitkovic y Tardieu como se cit?en Bernal, 2008). La infecci? de tejidos cerebrales puede ser detectada y monitoreada por medida del ARN viral en LCR, habi?dose encontrado alguna correlaci? entre esa carga viral y la evoluci? de la disfunci? cognitiva. (Berr?, 2012, p.99). Con la progresi? de la infecci? se da tambi? una progresiva nerotoxicidad, neurodegeneraci?, respuestas inflamatorias y d?icits cognitivos. Los d?icits cognitivos explican el da? subcortical (Bragan? y Palha, 2011), aunque la corteza cerebral tambi? sufre consecuencias anat?icas (Kadiu, Ricardo, Ciborowski, Gendelman citado en Bragan? y Palha, 2011). Con la progresi? de la infecci? se crea un c?culo vicioso de disregulaci? inmune y disfunci? de la barrera; concomitantemente los monocitos perif?icos son atra?os a tejidos cerebrales tanto por citoquinas producidas por microglia y astroglia, como por mol?ulas de adhesi? generadas por la astroglia (Berr?, 2012, p.99). Trastornos neurocognitivos asociados a infecci? por VIH. Deterioro Cognitivo asintom?ico asociado a infecci? por VIH. En la actualidad el deterioro cognitivo persiste como un concepto mal delimitado y poco consensuado, que refleja una disminuci? del rendimiento de, al menos, una de las capacidades mentales o intelectivas siguientes: memoria, orientaci?, pensamiento abstracto, lenguaje, capacidad de juicio y razonamiento, capacidad para el c?culo y la habilidad constructiva, capacidad de aprendizaje y habilidad viso espacial. Presupone un nivel cognitivo superior al actual, un declive o merma respecto al nivel de funcionamiento previo, una p?dida parcial o global de las capacidades previamente adquiridas (P?ez - Mart?ez, 2005). Aunque los antirretrovirales se han encontrado asociados al deterioro del rendimiento neurocognitivo, es pertinente considerar que una de las estrategias farmacoterap?ticas m? apropiadas para la prevenci? de dicho deterioro tiene que ver con la administraci? de por lo menos tres o m? f?macos, desde las primeras fases de la enfermedad. Seg? estudiados realizados por Bragan? & Palha (2011), se aprecia que adem? de los antirretrovirales, se han estudiado otro tipo de medicamentos para el tratamiento del deterioro neurocognitivo asociado a infecci? por VIH, entre ellos ?selegilina, memantina, minociclina, nifedipino, lexipafant, citocinas inflamatorias, sustancia P, factores neurotr?icos (NGF, FGF y BDNF) y antiinflamatorios (IL4 y IL10), metilfenidato, dextroanfetamina, ?ido valproico y litio, adem? del tratamiento nutricional adyuvante (p. ej., complementos de vitamina E y selenio)? (p.381). No obstante, los resultados de la investigaci? son claros sobre el hecho de que los antirretrovirales que tienen una mejor penetraci? en el Sistema Nervioso Central (SNC) mejoran la atenci?, las habilidades viso espaciales y la velocidad psicomotora, si bien son poco o nada eficaces en el tratamiento de los d?icits mn?icos y de las funciones ejecutivas. La disminuci? de la viremia medida en el SNC produce una mejor? cl?ica general, y, en este momento es el mejor predictor del ?ito del tratamiento anti demencia y de la mejor? del deterioro neurocognitivo en general. (Bragan? & Palha, 2011, p.380) Se otorga entonces desde el planteamiento de estos autores, gran importancia al cumplimiento farmacoterap?tico, ya que ha demostrado ser eficaz para el mejoramiento del desempe? de las funciones cognitivas. Trastorno neurocognitivo leve asociado con el VIH. Como sugieren Bragan? & Palha (2011), en la actualidad no existe tratamiento que resulte totalmente eficaz para las alteraciones de orden neurol?ico que se encuentren asociadas en la infecci? por el VIH, ya que el tratamiento est?basado espec?icamente en la administraci? de antirretrovirales, aun as? estos arrojan buenos resultados sobre las alteraciones cognitivas, incluso cuando el deterioro es de naturaleza leve o moderada. Acorde con el planteamiento de Bragan? & Palha (2011), el trastorno neurocognitivo leve es considerado un: Deterioro cognitivo adquirido que afecta al menos a dos funciones, documentado por una puntuaci? de al menos 1,0 desviaciones t?icas (DT) por debajo de la media de acuerdo con la edad y el nivel educativo en las pruebas neuropsicol?icas estandarizadas. La evaluaci? neuropsicol?ica debe cubrir al menos las siguientes funciones cognitivas: verbal/lenguaje, atenci?/memoria operativa, abstracci?/funciones ejecutivas, memoria (aprendizaje, recuerdo), velocidad del procesamiento de la informaci?, sensorial-sensitiva-perceptiva y habilidades motoras (p.377). El deterioro cognitivo leve interfiere en el funcionamiento normal de la vida de la persona, en tanto reduce la agudeza mental y hay una evidente disminuci? en la eficacia del ?ea laboral, elaboraci? de distintas tareas cotidianas o en el funcionamiento social. Demencia asociado con el VIH. El criterio principal para hacer un diagn?tico de demencia asociado a infecci? por VIH tiene que ver con un deterioro cognitivo considerable. Dicen Bragan? y Palha (2011) que dicho deterioro debe ser evidenciado en al menos dos funciones cognitivas, especialmente en el aprendizaje de nueva informaci?, en el procesamiento de la informaci? y en atenci?/concentraci?. Siendo el deterioro cognitivo progresivo el aspecto m? destacado de la patolog?, tambi? se presentan manifestaciones como ?lentificaci? psicomotora, p?dida de concentraci?, deteriro de la capacidad de abstracci?, d?icit mn?icos de leves a moderados, alteraciones en la psicomotricidad fina, y en las habilidades visoespaciales? (Millana y Portellano, 2002, p. 65). Tambi? hay alteraciones en la velocidad psicomotora, atenci?, funciones del l?ulo frontal y memoria verbal y no verbal (Iragorri, 2008). Dice Iragorri (2008) tambi?, que la bradicinesia inicial se hace m? evidente con la progresi? del cuadro cl?ico en general vi?dose acompa?da por dificultad de la marcha, adem? de alterarse el lenguaje espont?eo, lentificarse el pensamiento y perderse la memoria reciente. En cuanto a funciones ejecutivas hay una alteraci? de la planificaci?, la resoluci? de problemas y la formaci? de conceptos que tambi? es progresiva (Millana y Portellano, 2002). Funciones Ejecutivas Las funciones ejecutivas (FE) se han definido como los procesos que asocian ideas, movimientos y acciones simples y los orientan a la resoluci? de conductas complejas Luria fue el primer autor que, sin nombrar el t?mino ?el cual se debe a Lezak?, conceptualiz?las FE como una serie de trastornos en la iniciativa, la motivaci?, la formulaci? de metas y planes de acci? y el autocontrol de la conducta, asociados a lesiones frontales. Lezak define las FE como las capacidades mentales esenciales para llevar a cabo una conducta eficaz, creativa y aceptada socialmente. A su vez, Sholberg y Mateer consideran que las FE abarcan una serie de procesos cognitivos entre los que destacan la anticipaci?, elecci? de objetivos, planificaci?, selecci? de la conducta, autorregulaci?, autocontrol y uso de retroalimentaci? (feedback). Mateer, en esta misma l?ea cognitivista, refiere los siguientes componentes de la funci? ejecutiva: direcci? de la atenci?, reconocimiento de los patrones de prioridad, formulaci? de la intenci?, plan de consecuci? o logro, ejecuci? del plan y reconocimiento del logro ( Tirapu - Ustarroz, Mu?s - Cespedes & Pelegrin - Valero, 2002, p. 673). Organizaci?. Flores, Ostrosky y Lozano (2014) afirman que es una ?capacidad nos permite situar los est?ulos o contenidos sem?ticos en grupos y categor?s de conocimiento, as?como coordinar y secuencias las acciones para lograr un optimo aprendizaje de la informaci?? (p.1) La organizaci? entonces implica la habilidad para ordenar la informaci? e identificar las principales ideas o los conceptos clave en las tareas de aprendizaje, o cuando se trata de comunicar informaci?, bien sea oral o escrita. Barroso y Carri? (2002) plantean que esta funci? incluye la destreza para ordenar las cosas del entorno, los elementos de trabajo, los juguetes, los armarios, escritorios u otros lugares en donde se guarden elementos, de esta forma asegurando que los materiales que se necesitaran para una futura actividad, est? efectivamente disponibles. Autorregulaci?. Barkley (como se cit?en Servera - Barcel? 2005, p.342) define la autorregulaci? ?o autocontrol; como cualquier respuesta o cadena de respuestas del individuo que altera la probabilidad de que ocurra una respuesta que normalmente sigue a un evento, y que adem? altera a largo plazo la probabilidad de sus consecuencias asociadas. Entre sus implicaciones cabe destacar que en la autorregulaci? la conducta se centra m? en el individuo que en el evento, se altera la probabilidad de que ocurra de modo subsiguiente al evento, se trabaja para resultados a largo plazo a veces frente a ganancias inmediatas, se desarrolla una capacidad para la organizaci? temporal de las consecuencias de la conducta, para ?conjeturar el futuro. Control Metacognitivo. La metacognici? es uno de los procesos clave en el desarrollo mental, porque permite acceder al propio proceso de pensamiento e incluye la capacidad de planificar y regular eficazmente los propios recursos cognitivos, mejorando con ello los desempe?s de los sujetos en m?tiples tareas. Flavell (1976) define la esencia del conocimiento metacognitivo a trav? de tres tipos de variables y sus interacciones respectivas: las variables personales, las variables de la tarea y las variables de la estrategia. (Jaramillo, Monta? & Rogas, 2005, p. 5). Control inhibitorio. Seg? la propuesta de Flores, Ostrosky y Lozano (2014), esta funci? ?permite regular y controlar las tendencias a generar respuestas impulsivas originadas en otras estructuras cerebrales, siendo esta funci? reguladora primordial para la conducta y la atenci?? (p.1). Como lo afirman Barroso y Carri? (2002), el control inhibitorio inmiscuye la habilidad para resistir a los impulsos y detener una conducta en el momento apropiado. Depende de la edad, se utiliza para inhibir la respuesta prepotente o una respuesta en marcha, la memorizaci? de informaci? irrelevante, la interferencia mediada por la memoria de eventos previos o interferencia perceptual en forma de distracci?. Tiene dos funciones principales, (1) impedir la interferencia de informaci? no pertinente en la memoria de trabajo con una tarea en curso, y (2) suprimir informaciones previamente pertinentes, pero que en la actualidad ser? in?iles. (Barroso y Carri?, 2002, p.p. 30-31). Dicha competencia cobra gran importancia para estos autores, en la influencia del rendimiento acad?ico, la interacci? psicosocial y la autorregulaci? necesaria para desarrollar las actividades de la vida cotidiana, guardando estrecha relaci? con el control atencional, al este suponer el dominio en la capacidad para inhibir comportamientos autom?icos y hacer una selecci? apropiada y pertinente para lograr mantener su atenci? durante periodos continuos y aprender a inhibir respuestas que surgen de manera autom?ica. Flexibilidad mental. A partir del planteamiento de Rosselli, Jurado y Matute (2008) la flexibilidad cognoscitiva hace referencia a la habilidad que se posee para cambiar r?idamente de una respuesta a otra utilizando estrategias alternativas, es decir, esta funci? ejecutiva permite hacer transiciones y tolerar cambios, proporcionando la resoluci? de problemas y proporcionando la capacidad de transferir el foco atencional de un tema a otro cuando se requiera. En palabras de Anderson (2002 como se cit?en Rosselli, Jurado y Matute, 2008) la flexibilidad ?Implica normalmente un an?isis de las consecuencias de la propia conducta y un aprendizaje de sus errores? (p.28). Se estima que la flexibilidad cognoscitiva aparece entre los 3 y los 5 a?s de edad cuando al ni? se le facilita cambiar de una regla a otra, por ejemplo en el momento de la tarea de clasificaci? de objetos. Un claro ejemplo desde la psicometr? es la prueba de Clasificaci? de Tarjetas de Wisconsin (Heaton, Chelune, Talley, Kay, & Curtis, 1993 como se cit?en Rosselli, Jurado y Matute, 2008), pues este es denominado uno de los instrumentos utilizados para la evaluaci? de las funciones ejecutivas y uno de los que guarda estrecha relaci? con los l?ulos pre frontales. Dicha prueba es pertinente para evaluar la flexibilidad cognoscitiva mediante la capacidad para cambiar de una categor? a otra cuando la regla que se utiliza var?. Dise? de planes. La denominada funci? ejecutiva planificaci? hace referencia a la capacidad para identificar y organizar una secuencia de eventos con el fin de lograr determinada meta. Esta involucra plantearse un objetivo y determinar cu? es la mejor v? para alcanzarlo, con frecuencia a trav? de una serie de pasos de una secuencia. (Barroso y Carri?, 2002). La planificaci? depende de la edad, es decir, cuando se tenga una capacidad limitada para prever o anticipar el resultado de una respuesta con el fin de solucionar el problema. Lezak, Harris & Boone (1999 como se cit?en Barroso y Carri?, 2002) plantean que desde los tres a?s de edad, el infante comprende la naturaleza preparatoria de un plan y es capaz de formular los prop?itos verbales simples relacionados con eventos familiares. Este puede solucionar problemas y puede desarrollar ciertas estrategias que le permitan prevenir problemas futuros. M? adelante, los ni?s de 7 a 11 a?s mantienen un plan de acci? mucho m? organizado. ?Tal parece entonces que desde el nacimiento hasta la adolescencia se observa un desempe? gradualmente mejor en tareas de soluci? de problemas, progreso que se desacelera pero se mantiene durante la adolescencia? (Barroso & Carri?, 2002, p.35). De acuerdo con Lopera (2008) ?no basta con tener voluntad, es necesario planificar para llevar a cabo las iniciativas que conduzcan al cumplimento de metas. Dentro de este aspecto est?la capacidad de formular hip?esis, realizar estimaciones cognitivas y generar estrategias para resoluci? de problemas? (p.62). Establecimiento de metas. Desde Pineda (2000) la funci? ejecutiva denominada como un conjunto de habilidades cognoscitivas que permiten la anticipaci? y el establecimiento de metas. Lezak (1983 como se cit?en Pineda, 2000) se refiere a este ?timo como el proceso que permite determinar lo que se necesita o se quiere y concebir alg? tipo de realizaci? futura de esa necesidad. Requiere capacidad de formular un objetivo o formalizar una intenci?. Tiene dos importantes precondiciones: la motivaci?, la cual implica la habilidad para iniciar la actividad y la conciencia de s?mismo, psicol?ica y f?ica y en relaci? con un entorno. Anticipaci?. Klahr (1985 como se cit?en Rosselli, Jurado & Matute, 2008) propone que para que la conducta llegue a organizarse temporalmente en la ejecuci? de un plan de acci?, se tiene que presentar en el organismo determinado aspecto principal, el cual sugiere que el organismo tenga la capacidad de establecer contingencias en el tiempo, lo que quiere decir que, para que se forme una estructura temporal de conducta, es necesario tener la capacidad de anticipar o predecir el futuro y por tanto que pueda realizar operaciones l?icas como las siguientes: ?si ahora es esto, despu? ser?lo otro?. Si se hace esto se identifican entonces neuronas que parecen predecir acciones futuras, al menos a corto plazo, lo que sugiere la existencia de mecanismos en la corteza pre frontal dorso lateral tanto para evocar el futuro como para preparar el sistema motor hacia dichas acciones. Generaci? de hip?esis. Autores como Flores, Ostrosky y Lozano (2014), sugieren que ?es la capacidad para generar diversas opciones de procedimientos, estrategias y respuestas a las mismas situaciones, hasta que se encuentre el procedimiento m? ?timo? (p.2). Las situaciones de la vida diaria con frecuencia son altamente cambiantes y los par?etros y criterios de respuestas no dependen de una l?ica inflexible y generalizable a todas las circunstancias, sino que dependen del momento y el lugar en donde se desarrollen; la excesiva fijaci? de un criterio, una hip?esis o una estrategia de acci?, afectan de forma importante la soluci? de problemas (Robbins, 1998 como se cit?en Flores y Ostrosky, 2008, p.53). De acuerdo con el anterior apartado y en relaci? con la propuesta de Flores y Ostrosky (2008), esta funci? posiblemente pueda encontrarse estrechamente relacionada con la de flexibilidad mental, pues esta supone la capacidad para cambiar un esquema de acci? o de pensamiento en relaci? a que la evaluaci? de sus resultados indica que no es eficiente, pues un proceso como este implicar? la generaci? de hip?esis y selecci? de nuevas estrategias de trabajo dentro de las m?tiples opciones que existan para llevar a cabo determinada actividad. Memoria de trabajo. Conocida tambi? como memoria operativa, es reconocida por Portellano (2005) como una modalidad de memoria a corto plazo cuya responsabilidad es operar simult?eamente en varias tareas cognitivas. En su sentido m? amplio, ?permite mantener la informaci? en l?ea mientras es procesada (analizada, seleccionada e integrada sem?ticamente)? (Flores, Ostrosky y Lozano, 2014, 2). Lo que quiere decir que facilita la manipulaci? de la informaci?, de modo que hace m? sencillo llevar a cabo varias tareas cognoscitivas que se ejecuten al tiempo, como el razonamiento, la comprensi? y la resoluci? de problemas, gracias al mantenimiento y a la disponibilidad temporal de las informaciones (Portellano, 2005). sistema atencional controlador encargado de supervisar y coordinar varios sistemas subordinados subsidiarios; el primero fue llamado ejecutivo central y a los segundos bucle fonol?ico, responsable de la manipulaci? de informaci? basada en el lenguaje y la agenda visoespacial, encargada de la creaci? y manipulaci? de im?enes visuales. (Macizo, parafraseado en Zapata, De los Reyes, Lewis y Barcel? 2009, p. 72).

Metodolog?

Enfoque de Investigaci? El estudio se construye a trav? de un enfoque Cuantitativo por su inter? en describir y relacionar las variables fase de infecci?, s?tomas neurocognitivos y tiempo, para tratar de describir el fen?eno bajo la administraci? de un instrumento estandarizado cuya medici? genere datos relativos al estado de las funciones ejecutivas en ni?s seropositivos para el VIH. Como estudio cuantitativo procura ?adquirir conocimientos fundamentales y la elecci? del modelo m? adecuado que nos permita conocer la realidad de una manera m? imparcial? (Sampieri, Fern?dez y Baptista, 2010, p. 5), ya que recoge y analiza los datos a trav? de los conceptos y variables. Nivel de Investigaci? La investigaci? tiene como finalidad especificar las propiedades y caracter?ticas que tiene el desempe? de las funciones ejecutivas, y su curso dependiendo de los estados sintom?icos del virus. Por lo que el presente estudio hace parte de un nivel descriptivo, que ?consiste fundamentalmente en caracterizar un fen?eno o situaci? concreta indicando sus rasgos m? peculiares o diferenciadores? (Cauas, 2011, p. 6). Dise? de investigaci? El dise? del estudio es longitudinal, ya que los datos recolectados en per?dos a trav? del tiempo, se juntan con el prop?ito de ofrecer datos respecto al cambio, sus determinantes y consecuencias (Sampieri, Fern?dez y Baptista, 2010). Que para el caso del estudio tienen que ver con el desarrollo y evoluci? de los s?tomas neurocognitivos asociados con VIH pedi?rico. Se utilizar?adem?, el dise? longitudinal panel, donde la misma poblaci? infantil con VIH/ SIDA ser?medida y observada en una lapso de tiempo espec?ico. Poblaci? Ni?s portadores de VIH. Muestra Estudio de caso con 8 ni?s seropositivos para VIH entre 4 y 8 a?s. Instrumento Se implementar?la Bater? Neuropsicol?ica de Funciones Ejecutivas y L?ulos Frontales (BANFE), una bater? compuesta por las siguientes subpruebas: 1.Laberintos: mide control motriz y planeaci? visoespacial. Respeto de l?ites y reglas. 2. Se?lamiento autodirigido: memoria de trabajo visoespacial. 3. Ordenamiento alfab?ico de palabras: memoria de trabajo y manipulaci? mental. 4. Resta consecutiva: operaciones mentales consecutivas e inversas. 5. Suma consecutiva: operaciones mentales consecutivas. 6. Clasificaci? de cartas: hip?esis de clasificaci?, inhibici?, flexibilidad mental, mantenimiento de conducta por refuerzo positivo. 7. Clasificaciones sem?ticas: abstracci? y productividad por categor?s sem?ticas. 8. Efecto Stroop Forma A: inhibici? de respuesta altamente automatizada. 9. Fluidez Verbal: de acciones. 10. Juego de cartas: relaciones riesgo ? beneficio y obtenci? de la mayor ganancia. 11. Selecci? de refranes: significado abstracto. 12. Torre de Hanoi: planeaci? secuencial. 13. Metamemoria: monitoreo y control metacognitivo. 14. Memoria visoespacial: memoria de trabajo visoespacial para secuencia espec?ica. 15. Efecto Stroop Forma B: inhibici? de respuesta altamente automatizada. Consideraciones ?icas El manejo de la informaci? obtenida en el estudio, as?como la relaci? de la informaci? con el nombre del paciente ser?estrictamente confidencial, conocida y manipulada ?icamente por los 3 investigadores principales. Referente al respeto y a la dignidad, ser? sujetos part?ipes de la investigaci?, aquellos cuyos padres o acudientes lean y firmen el debido consentimiento informado, adem? de ser ellos tambi? quienes admitan el proceso a trav? del asentimiento del menor de edad. Cada paciente ser?evaluado por un sujeto capacitado para el manejo del paciente menor y la implementaci? del instrumento de evaluaci? neuropsicol?ica.

Resultados

Se espera encontrar que efectivamente a mayor etapa de infecci? por VIH, existe un compromiso directamente proporcional de las funciones ejecutivas y los l?ulos frontales.

Conclusiones

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